¡Hola queridos lectores!

Si no es su imaginación, ¡Sparda ha vuelto!

Y con varios cambios conmigo, pero primero responderé al tradicional RW xD

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Varela D Campbell: Jojo, 7u7 hello there~ como siempre digo, me alegro saber cada vez ver que alguien le gusta que haga así los capítulos, al menos por un individuo hahaha,.
Ohhh sii Tenzin, lo que le paso a el en verdad es una tragedia… una que muchos avians están viviendo ¿Cuál será su destino? Eso es un misterio (¿?)

Los avians guardan muchos misterios para un mundo que los ha olvidado (¿?) su importancia en este peculiar ecosistema, así como sus nuevos hogares, también lo son 7u7 misterios que antaño era lo mas normal y ahora son el recuerdo incomodo de sus enemigos que no quieren ver (¿?)

Neah hace lo mejor que puede TwT, esta consiente que estuvo lejos de ella y que no le dio el apoyo emocional en toda su vida, asi como para ella el es un desconocido… pero como tampoco no es un chamaco (ya tiene sus 30 y tantos) y ya haber criado a Arno trata de acercarse a ella lo mas paternal posible. Y jaja si, sin duda Cross en verdad no fue tanto una imagen importante para ella pues honestamente solo se dedicó a endeudarla.

Jaja, esos cuatro, Nadine, Neah, Arno y Delmer prácticamente son una familia, como podrás observar, pues llevan años juntos… (prácticamente desde que Arno era un pequeño niño de 6 años) y era de esperarse que los mas pequeños hicieran una relación así, haha a pesar de que entre ellos dos se lleven 8 años.

Ufff si Komui podría ver que esta pasando con su hermanita hace mucho que hubiera lanzado un ejercito contra todos 7u7 (¿?) ajajajaja

Espero que te guste este capitulo *w*, asi como agradezco muchísimo que aún le mantengas atención al fanfiction a pesar de la tardanza y que en esta plataforma prácticamente esta muriendo lentamente (llora) por que esa es la impresión que me da como veo menos actividad aqui fanfiction… creo que Wattpad alzará bien fuerte. También agradezco muchísimo tu ayuda en estos días TwT no tienes idea de cuánto.

Irara: ¡Hola linda! Uff aunque no tengas nada que decir mil gracias por pasar a comentar!, y se que este fanfiction es algo largo *risitas* y que te encante me alaga. Cuando sientas la necesidad de comentar eres totalmente bienvenida 3

Respecto a los cambios que iba mencionar, como podrán notar ¡el fic tiene portada nueva!
Esa portada hace un tiempo que fue un apreciado regalo de uno de los queridos lectores, que hasta la fecha le agradezco muchísimo su ayuda y el animo que le ha dado a la obra y a mi trabajo 3

Así como por fin, Sparda se ha animado tener un Beta reader, asi es Sparda nunca ha tenido uno y es feliz ahora de que alguien se anime hacerlo TwT, y que haya aceptado jajaja (siempre pensó que nadie lo haría por lo largo que es jaja)

TwT *le agradece infinitamente*

¡Pero bueno, Sparda le baja sus cursilerías y les deja por fin el capítulo!

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Capítulo 42: Brotes infames

Un ambiente extraño y muy pesado se había soltado en el aire, en especial con la presencia de ese peculiar joven oriental, sumado a las expresiones de susto y angustia del mayor, o eso era lo que lograba entender cierto pelirrojo muy confundido ante este par de desconocidos.

"T-tu… ¿Qué haces aquí?" Neah no pudo evitar soltar esa pregunta con terror, ignorando totalmente la existencia del pelirrojo que estaba a un lado, mismo que encontraba toda esa situación interesante para su inagotable curiosidad.

El peli-azul, sin ninguna molestia, empujó el carro obligando al Noé a moverse. Al principio por el golpe hacia su pantorrilla y es que tenía que entrar, aunque él adoptara una actitud negativa, pues no solo vino a hablar con él, después de todo se trataba de la comida que la cocinera había mandado para atender al futuro yerno del peli-morado.

"Oh… vine a hablar con mi futuro padre" dijo de forma burlona, haciendo entrar en duda a los otros dos consientes dentro de esa habitación… En especial a la albina, pues encontraba toda esa situación extraña. Aun desconociendo muchos detalles, miró fijamente al chico, notando cierta similitud en él, pero no sabiendo explicarla para ella misma en ese momento.

Neah sintió latir con más fuerza su corazón al momento que dijo eso, suponiendo y confirmando por las actitudes del más joven que él ya sabía de su situación con Nadine, y que le había propuesto matrimonio antes de irse, cosa que no le sorprendía, se trataba de su hijo después de todo.

Se sentó un momento, sobando la zona en donde había sido golpeado. "Delmer, en serio… ¿Qué demonios haces aquí? ¿Cómo carajos llegaste hasta este lugar?" cuestionó algo sorprendido, pues si no le fallaba la memoria, aquel joven se encontraba en el arca de Hekseville trabajando en la farmacia de su madre.

Delmer dejó el carro a un lado y miró detalladamente a la albina, quien notó que él le observaba, ignorando totalmente al Noé en cuyo rostro yacía una expresión de fastidio. Allen, al ser sorprendida, se sonrojó un poco por la pena y desvió la mirada, notando que ella tosía un poco "perdona, pero… ¿Quién eres?" dijo insegura y curiosa por ese enigmático chico.

"Si… Esa es una excelente pregunta, Allen~" canturreó el pelirrojo, quien estaba recargado en el marco de la puerta ya cerrada, haciendo voltear a la chica, sonriendo emocionada "¡¿Lavi?!" dijo, poniendo las manos sobre su boca, ignorando las lágrimas que cayeron de su rostro debido a la emoción.

Lavi rió levemente al notar la emoción de la chica "¿Cómo estas Allen?~" respondió más alegre, saludándola con una mano y sonriendo, como era tradicional en él.

Delmer miró aburrido esa escena, ignorándolos por un momento volteó su vista hacia el mayor, dándole una mirada fría y agresiva.

Neah tragó nervioso, sabía por qué le hacía esa mirada, pero no se dejaría intimidar por el avian de hielo. "Tú y yo tenemos que hablar muy seriamente, querido padre" escuchó perfectamente como volvió a decir eso en un claro tono sarcástico, pero cuyas palabras no eran para nada en broma.

Suspiró pesadamente, viendo de reojo a su hija que hablaba emocionada con el joven del parche en el ojo "Está bien, hablemos… pero no aquí. No quiero que ella tenga más preocupaciones de las que ya de por sí tiene… Sé que no eres tonto, y que ya habrás notado que tiene problemas" dijo en voz baja. Sus palabras hicieron que el peli-azul volteara hacia ella con los brazos cruzados, con una mirada bastante desinteresada en relación a lo que pasaba; podía verla con un notorio estado de embarazo avanzado, también miró al joven dormido en la cama. Podía ver que su cabello estaba pintado, suponiendo al instante que era para ocultar varias de sus facciones como avian, pues notó las raíces de un color similar de su propio cabello, veía su rostro y a diferencia de su reacción hacia la albina, no podía evitar sentir curiosidad por ese joven… Recordando cómo su madre actuó extraño cuando lo vio en la fotografía. Un instante después su lado como enfermero se vio a flote, notando algo en él; su rostro estaba enrojecido y además sudaba un poco, sin mencionar su respiración ligeramente agitada.

"Hey… tú, bola de nieve… ¿Él está bien?" preguntó de forma directa, con un semblante algo serio hacia la albina, sacándola completamente de su conversación con el pelirrojo y ganando una mirada confundida.

Neah gruñó en fastidio "Obviamente no está bien, Delmer" dijo, sorprendido de que el peli-azul dijera eso sin cuidado, aunque en el fondo no estaba del todo sorprendido, sabiendo que él había sido así desde que le conoció en ese tren. Devolvió al avian pinto una mirada seria, obviamente ocultando su molestia ante la intromisión en ese asunto.

"¿Perdón? ..." soltó confundida Allen por las palabras de ese joven desconocido, vio como la analizó, siendo nada discreto con la mirada, además de ignorarla. Logrando al final que en su semblante hubiera una mezcla entre sorpresa y algo de molestia por su actitud.

Delmer caminó a zancadas anchas en dirección a la cama para buscar acercarse a quien yacía inconsciente en ella, poniendo una mano sobre su frente. "Tiene fiebre" comentó neutral en realidad, no queriendo decir que la fiebre era bastante alta.

Con eso Allen se preocupó, nuevamente acercándose a Kanda con una expresión afligida, siendo seguida unos pasos atrás por Lavi. Tomó rápidamente el termómetro que la doctora había dejado en el buró cerca de la cama, y no dudó en tomarle la temperatura. Su corazón dio un brinco como cuando aún estaba en España; tenía una temperatura de alrededor de 41 grados.

"Iré por Beatriz" dijo apurada y preocupada por Kanda, siendo detenida por el Noé antes de que se pusiera en marcha "Tranquila, si quieres yo voy por ella" añadió.

Allen miró al inglés sin ocultar su angustia, luego sintió en su hombro la mano del pelirrojo.
"Él tiene razón, Allen… debes descansar. Además dudo que quieras que Yuu sepa que no has estado descansando como se debe" dijo con calma, buscando tranquilizarla. A simple vista notó que ella no había estado descansando como le había sido sugerido, aún más con su condición de embarazo.

Mientras los dos estaban demasiado concentrados en calmar a Allen, no se dieron cuenta que Delmer ya había estado hurgando e inspeccionando los medicamentos que habían sido dejados en el mueble de noche, leyendo las etiquetas. Luego miró hacia el japonés, y notó que había unas venas sobresalientes en su cuello, movió un poco la camisa de su pecho para analizar mejor. Podía ver en su hombro como ese sello se extendía un poco más, siéndole extraño… Ese tipo de sellos solo los había visto en aquellos hechiceros del clan de Grimm en las arcas "Parece un sello de regeneración" pensó, analizando la situación, "pero está roto… y modificado" siendo lo que concluyó respecto a su poco conocimiento sobre ese tema sumado a las experiencias que había vivido mientras curaba a uno que otro hechicero de ese clan. Dedicó más su observación en las venas sobresalientes; por alguna razón sentía todo eso familiar, en especial cuando vio que la piel en donde las venas sobresalían un poco más se tornaba algo gris.

Miró nuevamente la etiqueta de uno de los frascos, recordando ese fármaco: era para atender infecciones por materia oscura, especialmente ocasionadas por el ataque de akumas o Noes. Rápidamente llegó a su mente un recuerdo de forma algo agresiva; esos síntomas los había visto hace mucho en Arno cuando apenas cumplía doce años, en especial cuando al pequeño avian le dio por seguir a su padre en una misión peligrosa, recibiendo un ataque considerable de parte de un Akuma nivel tres. Al final Arno desarrolló una terrible fiebre, su madre le había atendido con esa misma medicina pero solo le ayudó a mejorar las primeras horas, luego de eso volvió a decaer, sobresaliendo sus venas y tornándose su piel de gris en una forma muy similar. Fue cuando el pequeño pelirrojo empezó a sufrir una extraña apoteosis de materia oscura, o de su lado Noé.

"Neah, ven aquí un momento" dijo serio y sin rodeos haciendo al inglés sorprenderse con el tono de voz del antipático avian. Cuando hablaba así es que era algo de suma importancia.

Todos, incluyendo Allen en especial, miraron con preocupación y en silencio como él se acercó a ver a su pareja.

"¿Es mi imaginación, o esto es lo mismo que le pasó a Arno?" cuestionó, señalando las venas en el hombro y cuello del japonés, haciendo que el mayor se enfocara en ese punto. Sus ojos grises se abrieron sorprendidos al notarlo, de igual forma recordando perfectamente como su hijo empezó a dominar su poder con la materia oscura.

"¿Crees que sea lo mismo?" preguntó dudoso, mirando a Delmer. Él solo se encogió de hombros. "Puede ser, de cualquier forma… Si ella lo transformó, heredó tu sangre" concluyó sin cuidado, como si la chica y su amigo no estuvieran presentes.

"¿Qué… ¿Qué pasa?" preguntó, aún más angustiada. Temiendo que ello fuera otro problema a sumar sobre su ya delicada situación. Neah pasó una mano por su nuca, suspirando.

"Verás, Allen… Como ya sabrás, eres mitad Noé. Eso quiere decir que en algún momento de tu vida tu cuerpo será capaz de soportar el uso de materia oscura, como yo y tu hermano Arno"

Allen asintió levemente, era algo que la misma doctora Castellanos le había dicho, dando a entender que era una de las posibles razones del por qué la salud de Kanda había estado decayendo.

"Entonces, ¿significa que es… por mi herencia?" preguntó preocupada, ganando una mirada de culpa del mismo Noé, pues era él el origen de esa condición. "Posiblemente, pero puede que sean varias cosas a la vez" contestó igual de preocupado el peli-morado.

Delmer suspiró y usó un poco del poder emanado de su mano para aliviar de alguna manera la fiebre en el cuerpo de Kanda. "De cualquier forma está muy caliente, y un Noé igual puede ser afectado por las heridas hechas por otro Noé. Además está desnutrido y le falta energía" añadió serio, luego de intentar usar su poder. Tomó una jeringa y preparó una dosis de uno de los frascos en la mesa de noche.

Allen abrió los ojos "¡¿Qué haces?!" cuestionó alarmada, desconociendo los conocimientos médicos del joven.

Neah puso una mano arriba de la cabeza de ella "Tranquila, Delmer es enfermero y su madre una excelente doctora. Él sabe tanto como ella"

"Je… no tanto como ella, pero sé que hacer con estas medidas… la inyección solo hará que se sienta mejor, pero necesita comer mucho más. Aunque supongo que eso ya lo sabías" dijo deteniendo su análisis en voz alta, concluyendo que la doctora había dicho lo mismo.

Allen se acercó a Kanda, acariciando su mejilla. Podía sentir casi al instante que había bajado un poco su fiebre, notó además que había algo de hielo en su frente, preguntándose de donde había venido. Al posar su mirada en Delmer vio como este alzaba su mano en un extraño saludo, dándose cuenta que él era el causante de dicho hielo.

Una risa se escuchó del mayor "También Delmer tiene una habilidad especial, Allen. Prácticamente sus poderes se dividen en ofensiva y de apoyo: puede usar el hielo como arma o para curar"

Otra risa, esta vez escueta, se escuchó del peli-azul. Usando una toalla que estaba en el buró para secar sus manos tras usar sus habilidades. "Je… aunque usualmente es así, casi nunca lo uso de forma ofensiva, solo cuando el pesado de tu hermano me molesta"

Delmer notó como la inglesa le sonrió y le agradeció "Muchas gracias…" dijo en tono bajo. Él solo respondió con otra sonrisa, esta vez un poco más notoria "No agradezcas, además… solo puedo aliviar los síntomas, al final él tendrá que superar esta etapa por su cuenta y para ello solo hay una forma: reposo y buena comida" afirmó, como si estuviera tratando a uno de los clientes de su mamá.

Pero Neah si podía notarlo, al igual que Arno, ella también podía hacerle sacar el lado dulce a ese amargo avian.

"Además…" Delmer volvió hablar, "Tú te ves pálida y agotada" regañó a la albina, haciéndola sorprender cuando le dio la orden de ir a la cama a descansar.

"Una avian preñada tiene que dormir cierta cantidad de horas, sino no podrá restablecer sus órganos dañados por el embarazo, mucho menos dejar que los fetos crezcan debidamente" añadió a su manera, recalcando su peligroso descuido.

A pesar de que podía parecer un poco agresivo, Neah no pudo evitar reír un poco, era la forma del peli-azul demostrar su preocupación por otros.

"Pe… pero… Kanda aún no despierta y no ha comido. Se desmayó hace un rato, también convulsionaba" dijo apresurada, siendo esa la principal razón del por qué no se había despegado ni un solo instante de su lado, nuevamente haciendo pensar al chico frente a ella.

"Perdona mi indiscreción, pero… ¿Qué fue exactamente lo que pasó? ¿Qué diagnostico te dio Beatriz?" preguntó curioso, a sabiendas de no ser su asunto en absoluto. Pero aun así, si el tema del matrimonio de su madre con Neah aún estaba a flote, ella ya sería prácticamente su familiar.

Allen tomó un respiro. Lavi estaba igualmente interesado en esa conversación, sin quitar su atención de cada detalle dicho por la albina "Él fue atacado por un Noé en España, hace apenas dos días y tal parece que a causa de ello Kanda sufrió la pérdida de una costilla. Si mal no recuerdo creo que ese Noé tenía la habilidad de atravesar cosas… o eso fue lo que dijo. Empezó a sufrir esa fiebre horrible, además toda la zona que cubre la herida está hinchada, luego… bueno, él ya estaba así de delgado. Toda la madrugada se la pasó vomitando, y para empeorar aún más las cosas, esta mañana se desmayó y empezó a convulsionar" dijo en un tono bajo, recordando todos los síntomas que estaba sufriendo su pareja. El sólo hecho de recapitular lo sucedido en esos últimos días aumentó más su angustia.

Delmer se cruzó de brazos, analizando todo lo dicho. Con un semblante indescriptible miró bien a la albina "¿Y tú?... ¿Te has sentido bien? Debo insistir en que te ves pálida, cosa anormal para una avian embarazada" sentenció curioso.

Allen tragó nerviosa mientras una leve risa salía de sus labios, ganándose una mirada de reproche, tanto del inglés como del pelirrojo, y especialmente de Delmer, quien fue el primero en notar la ligera pérdida de color en la piel de la chica. "Allen~ si te sientes mal solo dilo" comentó intuyendo la forma de ser de ella, encajando en la descripción de alguien que no dará a conocer aquello que le aqueja para no preocupar a terceros.

La albina bajó la mirada, posando la mano derecha sobre su brazo izquierdo. No quería decirlo, ni siquiera lo había comentado con la doctora… pero desde la salida de la Orden y lo que había ocurrido en casa de Madre, sentía que el estado de su brazo había comenzado a empeorar; a veces era una comezón que desaparecía con cualquier distracción, pero desde que bebió un poco de la sangre de Kanda temprano en la mañana, antes de que se desmayara, sentía una punción algo dolorosa.

Delmer vio esa acción como si se tratara de un pequeño niño, en especial aquellos que no dicen lo que hacen, pero lo demuestran con acciones. Con eso notó por fin la mano oscura de la chica. Abriendo bastante los ojos. "¿Por qué tu mano es de ese color?" preguntó completamente extrañado, extendiendo su propia mano para tomar su brazo algo brusco, haciéndole soltar un quejido doloroso.

"¡Hey, Delmer. Ten más cuidado!" regañó Neah, ahora sin disimular la molestia ante su actuar tosco, pero como era de esperarse no le prestó atención. Este también ignoró la mirada gris de la chica, sorprendida al igual que su padre.

El oriental no pudo evitar demostrar asombro en su rostro, mirándola confundido. "Es una inocencia" comentó Lavi, viendo que él no entendía. Allen jaló su brazo con delicadeza, para obligarle a soltarla, cubriéndose el brazo con el otro. "¿Cómo es posible que ella tenga una inocencia? ¿No se supone que es exclusiva de humanos e insomnes?" preguntó absorto, mirando hacia el Noé. Nea solo negó ligeramente con la cabeza, demostrándole su completa ignorancia sobre el tema.

"No lo sabemos. No debió nacer con ella, mucho menos por mi herencia" recalcó el peli-morado lanzando un suspiro resignado, mirando de nuevo a su hija. Colocó con cuidado una mano en su hombro derecho, "Allen ¿Te sientes bien? ¿Hay algo que te molesta?" Preguntó con cariño y amabilidad. Esa manera tan suave le hizo tener una ligera sensación de melancolía, recordándole a su amado Mana, haciendo que él se ganara una mirada algo solloza.

"Me duele el brazo…" dijo en voz baja, elevando la manga que cubría la extremidad. Dejó ver la unión de su propia piel con la inocencia.

Todos los presentes miraron aterrados como en la zona que aún era parte de su cuerpo se veía una horrible cicatriz con forma de garras, ocasionando la pregunta general sobre su origen. Lo que más les asustó fue que en la parte inferior que correspondía a la inocencia, esta se veía fraccionada y con un claro deterioro. Habiendo fragmentos levantados y desteñidos separándose de la piel.

Neah sintió una mayor angustia "¿Le has comentado esto a Beatriz?" no tardo en preguntar, pero como era de esperarse ella solo negó ligeramente con la cabeza, volviendo a bajar la manga con cuidado.

Delmer posó su vista en el suelo sintiéndose levemente culpable, ahora podía entender por qué el Noé se había ido sin decir nada. Las cosas con Allen y su pareja eran delicadas; ambos claramente estaban en una precaria condición de salud, suponiendo que había muchas más cosas de las que él no estaba informado. Suspiró pesadamente y alzó la mirada. "Escucha… ¿Allen? Necesitas dormir. No sé bien cómo se maneja la inocencia, pero por lo que he escuchado, si lo que creo estoy pensando es verdad, ya que tienes una inocencia parasitaria es muy probable que el embarazo esté afectando directamente la nutrición que antes era consumida por tu inocencia. Si no me falla la memoria, eso en tu brazo absorbe mucha vitalidad. Prácticamente en estos momentos, tu cuerpo, aparte de sostener esa cosa, tiene que soportar la gestación… Muy seguramente está tratando de darle prioridad a las crías"

Supuso, buscando analizar la poca información que entendía sobre la inocencia, haciendo asentir a la chica "Pero de cualquier forma hay que informárselo de inmediato a Beatriz" recalcó serio, mirándola fijamente… logrando intimidar a la albina.

Allen asintió en respuesta repetidas ocasiones, sintiendo luego una mano en su cabeza acariciándola, "Descansa un poco, yo iré a ver a Beatriz junto con Delmer ¿está bien?" Neah dijo en una sonrisa de consuelo. Con su mano levantó el mentón de ella para ver su rostro, ganándose una tímida sonrisa. "Está bien"

"¡Además, yo me quedare aquí!" comentó Lavi sintiéndose algo ignorado, queriéndole recordar a su amiga que no estaba sola. Allen también le dedicó una sonrisa "Gracias, Lavi"

"Ya que el parchado se va quedar…" dijo el oriental mirándole, "encárgate de hacer que él coma cuando despierte, lo quiera o no" ordenó demandante, incomodando a Lavi.

"Y a ti quién te nombró jefe ¿Eh?" Contestó con su ego dañado, ya un tanto arto de la actitud altanera del avian pinto. Delmer levantó una ceja "Yo mismo me nombré, además… Tú estabas escuchando al otro lado de la puerta, espiando como todo un pervertido acosador, así que no estás en posición de reclamar"

Neah no pudo evitar reír ante la escena del par, incluyendo a Allen "Delmer…. ¿Podrías dejar de ser tan…" iba seguir con sus palabras cuando el par de ojos bicolores le miraron con un aura oscura que emanaba enojo "Tan… ¿Qué?" remarcó tanto esa pregunta con una voz gruesa que los tres se sintieron intimidados.

Al Noé no le quedó de otra más que toser un poco tratando de afinar su voz y calmar los ánimos. "Ehm… ¿Por qué no vamos hablar con la doctora?" cambiando rápidamente el tema, haciendo que el joven chasqueara la lengua y caminara hacia la salida con mala cara. Neah solo sonrió nervioso hacia la albina y dejó en sus manos al pequeño golem negro.

Allen inmediatamente sonrió hacia él, acariciándolo "Vuelvo en un momento" dijo el mayor antes de retirarse dejándola con su amigo.

Al quedarse los dos solos, Lavi empezó a reír "Nunca creí que me encontraría alguien igual de intimidante que Yuu~ jaja. No, espera… también está Ruby" dijo algo más relajado, con intención de hacer reír a la chica. Comentario que fue efectivo para cambiar el ambiente, Allen recordaba a la mexicana y la asociaba con la actitud de ese joven "Me recordó cuando Kanda y yo nos conocimos y él aún no sabía que era una chica"

"¿Te trató mal en ese entonces?" preguntó curioso, volteando una silla para sentarse mientras recargaba sus brazos en el respaldo.

Allen se sentó en la cama, "Algo… Bueno bastante, aunque sólo por unas horas. Cuando vio que era una chica cambió totalmente" dijo con un leve rubor en sus mejillas, haciendo reír al pelirrojo. Se mostraba algo apenada al contar la anécdota mientras acariciaba al pequeño golem negro que solo le miraba con curiosidad.

"Ajá~ algo me dice que se enamoró a primera vista" dijo bromeando, pensando que si el mencionado le llegara a escuchar, seguramente le golpearía.

Las palabras del Bookman Junior hicieron sonrojar más a la albina, "¡Lavi!" y también le hicieron reír un poco más, casi en un tono escandaloso. Al calmar su risa suspiró un poco, recordando a lo que había venido al cuarto de ellos dos "Oye, Allen… ¿Puedo preguntarte algo antes de que duermas?" cuestionó, queriéndose asegurar de que no había que preocuparse por ese par de desconocidos.

Allen perdió de inmediato su semblante alegre y le vio fijo a causa del cambio en su tono de voz "Si, claro" dijo trémula.

Lavi puso un rostro pensante y llevó una mano a su barbilla, "En verdad… ¿Te da confianza ese hombre? Digo, el que dice ser tu padre"

Esa pregunta la tomó por sorpresa. En parte y muy en el fondo suponía que era precisamente eso lo que Lavi preguntaría, pero su curiosidad por la duda del joven Bookman era mayor "¿Por qué preguntas, Lavi?"

"Es que ¿no se te hace muy sospechoso? Quiero decir que hace poco Yuu salió herido por un Noé, y ahora este supuesto hombre reclama ser tu padre, justo cuando semanas atrás Ruby me contó sobre tus padres, que tu padre en especial estaba muerto"

Allen escuchó atentamente sus palabras, suspirando pesadamente, "Cuando recién lo conocimos, Kanda lo confundió con el Noé que le atacó…" murmuró, alcanzando a llegar a los oídos del pelirrojo.

"Allen… esto podría ser una trampa" dijo preocupado, pero aun manteniendo algo de calma.

"Pe…pero Beatriz lo reconoció… confirmó que él era mi padre. Además él sabe muchas cosas de Mana" aseguró, no queriendo creer la posibilidad de que fuera un impostor.

"Espera… ¿Mana?" Lavi preguntó inmediatamente, no sabiendo nada del pasado de la chica.

Allen asintió levemente "Él era mi padre adoptivo, y… ahora sé que él era en realidad mi tío. También tenía cartas que le había enviado con su propia letra, en todas ellas Mana relataba las anécdotas que viví junto a él. Lavi, realmente dudo que sea una trampa. Si no, ¿Cómo sabe tanto de Mana y… se pareciera tanto a él?" le miró, no queriendo en verdad creer esa posibilidad, además podía sentir la misma esencia amable de su antiguo padre adoptivo provenir de ese hombre.

Lavi sonrió aliviado, pero sin perder un poco del rastro de su preocupación. "Entonces… ¿Confías en él?" preguntó una vez más, queriendo estar cien por ciento seguro de los pensamientos de Allen.

Nuevamente la albina bajó la mirada, pensativa "No lo conozco realmente, pero hay algo en él que me hace confiar, aunque… no sé qué hacer. Él me ofrece ir a otro lugar que no es el arca de Shambala. Según lo que dice, ese lugar está más cerca y es mucho más seguro. Para ser honesta sigo sin tomar una decisión, a Kanda en verdad no lo veo bien: ha perdido mucha de su fuerza, incluso yo también. Además ya viste mi brazo…. estoy asustada, Lavi… tanto por mí como por toda mi familia. Estoy un poco más tranquila en este lugar, pero no sé si esa cosa que tanto mencionan realmente nos está cazando o peor… que algo malo vaya a pasar. La verdad es que me tiene un poco ansiosa el no saber nada" soltó completamente honesta, llevando ambas manos al rostro para ocultar las lágrimas que habían escapado de sus ojos plateados, haciendo que el pequeño que estaba en sus manos se echara a volar y se pegara a su cuerpo buscando consolarla.

Lavi de inmediato se levantó y pasó un brazo por sus hombros, abrazándola. Luego acarició con cuidado su espalda, dejando que ella se apoyara en él y soltara toda su angustia en forma de llanto.

"Ya, ya~, ya verás que todo se solucionará. Lenalee y yo venimos a ayudarte. Tal vez no podremos hacer mucho, pero nunca los dejaremos solos en esto…" dijo en consuelo, dejando ver su muy escondido lado humano, algo que él mismo creía que había enterrado hace mucho con sus docenas de personalidades falsas en cada uno de sus viajes como aprendiz del viejo Bookman.

Allen destapó su rostro para mirarle. "Pero… ustedes tienen sus propias responsabilidades. No es que no aprecie que estén aquí, pero…. ¿No se supone que como aprendiz de Bookman no puedes…?"

"¿Tomar de preferencia un bando? ¿O encariñarme? Jeje~ Eso es muy cierto peeroooo~ soy sólo un aprendiz, así que puedo darme mis lujos~" Espetó con alegría, señalando su rostro con una gran sonrisa confiada. Allen rio levemente "Además, el viejo me dijo que vigilara el bando de los avians, eso significa que sigo tristemente trabajando" comentó, ahora haciendo una mueca dramáticamente triste, haciéndola reír nuevamente.

"Gracias, Lavi…" contestó después de un incómodo silencio y después de reír. Se separaron de su abrazo y Allen buscó tomar al pequeño golem en sus manos, dedicándole también una sonrisa, como si fuera Timcanpy "Gracias por venir tú y Lenalee. Por cierto, ¿Dónde está ella?" preguntó curiosa, no habiendo visto en ningún momento a su amiga.

"Pues… Ella fue hablar con tu supuesto hermano, pero no sé qué más esté haciendo" dijo poniendo una mano en su barbilla, algo preocupado por la china.

"¿Hermano?..." remarcó, olvidándolo por un momento y luego recordándole "Oh… te refieres a ¿Arno?" pensó en voz alta, algo ajena a ese joven con una apariencia bastante similar a la de ella.

Lavi asintió levemente "Si, queríamos ambos interrogar a ese par, a tu padre y tu hermano. Hum… creo que sería bueno ir a buscarla" admitió su preocupación por la china, más al recordar que ese tipo antes le había atacado, dejándola inconsciente por hacerle demasiadas preguntas.

Allen sonrió al notar cómo se preocupaba por Lena, mirándole con cierto deje de gracia "Lavi, esto es algo que… bueno supuse desde algún tiempo… A ti te gusta Lenalee, ¿no?" cuestionó amable.

Un ojo esmeralda le miro sorprendido. Lavi rió algo sonrojado "Es… ¿Tan obvio?" admitió abiertamente. Como aprendiz de Bookman había estado evitando darle vueltas al tema, especialmente, temiendo que aun que abriera sus sentimientos con la joven asiática, en el fondo solo la lastimaría. Pues cuando el clan Bookman terminara sus deberes con la Orden, tendrían que tomar sus cosas e irse como si nunca hubiera existido. Conociendo el tipo de chica que era la peli-verde eso sería demasiado doloroso. Pero ahora las cosas eran un tanto diferentes.

Una sonrisa sincera se le escapó a la albina "En ambos, a mi parecer" dijo a su manera, era algo que igual había notado en su amiga.

"Jeje…" una risa nerviosa se le escapó al pelirrojo, pasando una mano por su nuca "Quien sabe si realmente le guste a Lenalee. Bueno, normalmente soy excelente analizando las actitudes de la gente, pero con ella… no sé por qué no puedo, tal vez… lo que supones sea sólo por su… su clásico deseo de bienestar para todos" dijo con trabas, distando claramente de su actitud confiada.

A Allen le pareció graciosa su actitud "Estoy segura de que le gustas, Lavi… He notado que en algunas ocasiones te has propasado un poco y ella no te dio una patada en respuesta, rápidamente" comentó, riendo levemente, más cuando se quejó su amigo "¡Hey! No es divertido, si hace poco me hizo lo mismo" reclamó mientras dramatizaba sus expresiones.

Ambos rieron hasta que escucharon que el nipón se había movido un poco. Ambos se quedaron en silencio y voltearon rápidamente a ver. Kanda había cambiado la posición en la que estaba, ahora de lado, agarrando una almohada para cubrirse la cara seguramente por la luz. Allen sonrió y se acercó, si se había movido así, seguramente ya estaba un tanto más despierto.

"¿Kanda?" acarició un poco su brazo y luego una parte de su mejilla que no estaba cubierta por la almohada. "¿Hmm?" ese quejido somnoliento le decía que estaba ya consiente.

"¿Cómo te sientes?" preguntó con cuidado, sabiendo que minutos antes estaba bajo los efectos de la fiebre.

Vio como él retiró un poco la almohada para mirarla con completa pereza, apenas pudiendo abrir los ojos. "Me duele la cabeza…" comentó antes de sentarse un poco mejor en la cama, por un momento poniendo una mano en su costado libre, soltando un quejido de dolor.

Esa expresión hizo poner un poco más alerta a la chica "Hey… ¿Te duele mucho?" preguntó referente a su herida.

"Algo…" Comentó arrastrando la voz, suspirando un poco. Luego alzó la mirada, viendo al pelirrojo que solo meneó la mano "Hola, Yuu~" acompañado de su clásico saludo.

A pesar de su estado, lo miró con completo fastidio "…creo que desperté en el infierno" comentó cortante como siempre lo hacía en presencia del pelirrojo.

Ese comentario hizo que Lavi se quejara, poniendo una pose algo dramática. Allen comenzó a reír, recordándole los viejos tiempos cuando estaban todos reunidos en la Orden.

"¡Oh, vamos! Vine a visitar a mi querido amigo que anda malito para ayudarlo a mejorar~" comento burlón aun molestándolo, levantándose para traerle el carro de comida que el otro chico de rostro amargado había llevado hasta ahí.

Tan solo con oler la comida, el estómago de Kanda gruñó, pero eso hizo que él también gruñera en coraje "Déjame en paz, conejo demoniaco" se quejó.

Allen dejó por un momento su risa y tomó uno de los platillos, "Kanda… sabes que Lavi tiene razón, tienes que comer algo" dijo ofreciéndole la bandeja para que él pudiera seguir en la cama.

Kanda gruñó nuevamente, pero esta vez hacia la comida. No es que no tuviera hambre, pero se sentía extrañamente ofendido, seguramente tratándose de su orgullo herido al ser ahora la persona que necesitaba más atención. Tal vez la presencia del pelirrojo ahí le recordaba su anterior ser, viéndolo reflejado como él mismo, burlándose al estar débil.

Allen notó ese gruñido, suspirando un poco acarició su mejilla haciendo reaccionar al japonés, ganándose su mirada algo desconcentrada pues estaba distraído en sus propios pensamientos.

"Kanda, lo necesitas… es para que te sientas mejor" dijo amablemente, pero igual de preocupada. Esa sonrisa hizo suspirar al japonés pesadamente. Cerró los ojos un momento, en verdad se sentía carente de fuerzas a pesar de recién despertar, abrió los ojos y tomó la cuchara para comenzar a comer, sin decir nada.

Lavi sonrió ante la escena, sabía que si hablaba tal vez alteraría más al japonés, rio un poco bajo y se levantó, sintiéndose preocupado por la china. Aunque también estaba el hecho de que no quería dejar solos a esos dos, podía notar que necesitaban distraerse, y sentir un ambiente más cálido.

Paso una mano por la nuca, en verdad no sabiendo que hacer.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Un suspiro se mezclaba con el sonido del viento matinal al interior de la hacienda. Un par de ojos de curioso tono verde menta se entrecerraban, ocultos por el brillo de la luz reflejada por los lentes que les protegían.

El uniforme gris que llevaba puesto le daba alivio del frio amanecer de ese día, pero a pesar de ello libraba una batalla consigo. La razón: la falta de sueño debido a su turno de vigía la noche anterior. Poco a poco sus sentidos se ralentizaron y su cabeza se agachaba, cediendo ante el dios Morfeo.

"Debes estar alerta… debes…" fueron sus palabras de motivación, que más que motivar hicieron que terminara apoyando su cabeza en el tronco del árbol que servía como puesto de vigilancia sigilosa, usando la sombra de las hojas y la oscuridad a su favor.

Sin embargo, la suerte seguro no estaba de su lado… justo cuando pensó que podía tomar una ligera siesta, algo le hizo despertar de golpe. El relinchar de uno de los equinos que descansaban en el establo. Al ser un ruido inesperado abrió los ojos al instante, dando un gran respingo al verse con la guardia baja. Tal acción hizo además que perdiera el equilibrio, soltando un grito y sin darle tiempo de sujetarse a la rama en la que estaba solo cubrió su rostro con las manos, protegiendo los lentes del impacto. Para su fortuna cayó sobre uno de los arbustos que formaban parte de la decoración del jardín.

"Vaya forma de decir ´Buenos días´" masculló en reproche por la acción del animal, extendiendo ambos brazos para recuperarse del susto. Moría de vergüenza internamente, esperando que nadie le viera durante tal vergonzoso espectáculo.

Mientras se incorporaba, la capucha que cubría su cabeza cayó; dejando ver un rostro fino cubierto por tenues pecas sobre las mejillas más una cabellera larga y ondulada, a simple vista podía parecer rubia, pero la luz del día revelaba un vibrante color verde claro.

Los débiles rayos del sol se hacían cada vez más intensos, haciendo que finalmente decidiera ceder su puesto por el momento y tomar su desayuno; el sonido de su estómago hambriento y el molesto malestar en su garganta la delataban.

Enia Bellum había sido asignada como vigía del sector C de la hacienda. Formando parte del grupo de defensa adicional, siendo los refuerzos ordenados por Iktan para proteger a ciertos desertores de la Orden y una pareja de avians perseguidos por Apocryphos y la Central. Motivo más que de sobra para incrementar la seguridad protocolaria.

Pese a ser una misión, y pese a los murmullos y chismes que había escuchado de sus compañeros sentía que era un deber casi personal el protegerlos a pesar de no haberlos visto siquiera… Siendo ella misma un ejemplo claro de un avian Mundávit se sentía molesta cuando entre pláticas escuchaba como hablaban de la hija de Amisi.

Para no generar alguna discusión o sentirse más incómoda de lo que estaba decidió alejarse del grupo que desayunaba cerca de la fuente para dirigirse al comedor, seguramente estaría solo a esa hora de la mañana, por lo que podría disfrutar de su desayuno en la comodidad de la soledad y en paz. Pero… no esperó encontrarse con una peculiar escena tan pronto puso un pie dentro de este.

Para empezar, su fina nariz de avian no pudo evitar detectar un olor peculiar pero muy reconocible, siendo este el factor que llamó su atención, llevándola a la escena frente a ella.

Podía ver desde su localización a un joven de cabellera larga y rojiza, ligeramente sostenida con una media cola, luego junto a él, una joven chica de cabello largo con dos coletas verde oscuro.

No pudo evitar sonrojarse, pues ese olor como avian le revelaba lo incómoda que era la reunión de esos dos individuos. Y como hembra no podía evitar alterarse, pero nada como algo de dignidad e inteligencia le ayudaron a controlar sus instintos bajos. Por el fuerte olor sabía que el avian era el joven de cabello rojizo, y por el ligero y casi perdido olor de la chica, que era humana.

Tragó con dificultad, quedándose quieta por un momento. Dudaba si regresar nuevamente con sus compañeros y seguir oyendo sus incomodos comentarios, o quedarse en esa sección un poco más privada haciendo un mal tercio discreto en esa reunión.

Miró por un momento atrás por medio de la pequeña ventana en la puerta, podía escuchar desde ahí las pláticas escandalosas de los otros encargados de Iktan, entre ellos el comentario grosero de lo absurdo que era la orden del aumento de seguridad por la sospecha de un Apocrypho, uno que por el momento absolutamente nadie había visto o detectado.

Sin duda el comentario definitivo que la ayudó a tomar una decisión provino de uno de ellos en específico, sentado como todo un holgazán en el suelo "…y todo por la estúpida avian inútil. Esa Mundávit debería regresar a su vida ilusa, o mejor regresar a trabajar con esos traidores ¿Por qué tenemos que preocuparnos por una tonta que se cree humana y que seguramente ha agredido a nuestra propia especie?"

Sus finos labios se apretaron y su mirada se perdió a través de sus lentes, también apretando su agarre en la bandeja que sostenía su comida. Odiaba esos comentarios. Inclusive la palabra Mundavit, era un insulto directo para ella.

Muchos avians habían nacido fuera de las arcas y todo por culpa de los negocios sucios de los Chaac años atrás, el mismo Iktan había sido víctima de eso, más cuando ellos queriendo cubrir sus negocios turbios cerraron las puertas dejando a tantos atrás. Y ella era descendiente de parte de esos avians dejados atrás; sus propios padres atlantes habían abandonado en su juventud la seguridad de una de las arcas dominadas por esa misma familia, Coroay. Habiendo trabajado y haciendo experimentos sociales a los habitantes del continente americano, cuando las arcas cerraron sorpresivamente, sus padres debido a las turbias circunstancias, sumado a la repentina aparición del hombre europeo en el continente decidieron huir al lugar más alejado y menos habitado, llegando hasta la pacífica Irlanda; un lugar con poca densidad de humanos, perfecta para un par de avians de agua, siendo una isla enorme rodeada de costas.

En sus inicios ellos empezaron a trabajar mientras vivían en refugios improvisados, con el tiempo adquirieron tierras y ganaron poder, y al pasar los siglos su familia había crecido, pero no solo entre ellos, sino también rodeados de humanos que han vivido en concubinato con muchos avians. Todo ello propició en ese lugar una ayuda mutua y excelente coexistencia que se incrementó luego de la crisis creada durante la guerra con el Conde del Milenio.

Ení era la hija número 48 de sus padres. Su hermano gemelo había decidido abandonar la comodidad austera de su familia y descubrir la tecnología y costumbres de las arcas avanzadas. En cambio ella se alejó de su tierra natal porque decidió pelear, defender sus ideales y velar no solo por los avians que luchan por acomodarse en un mundo donde su especie ya había sido olvidada, sino también por humanos que tienen desventaja en esta guerra. Ese mismo sentimiento le ayudaba a simpatizar con la situación de la hija de Amisi. Dentro de lo que se sabía, ella era solo una pequeña que había crecido entre humanos, criada como uno, desconociendo su propio origen y para empeorar, creyendo que era una exorcista.

Decidida dio media vuelta y se adentró en esa sección del restaurante, caminando tranquila para que pasara desapercibida su existencia. Sentándose en una de las mesas algo alejada de ellos, pero lo suficientemente cerca para escuchar lo que decían, así como percibir sin querer ese olor característico del avian macho.

Agradecía en silencio su enojo contra sus compañeros por ayudarle ignorar los efectos de las molestas feromonas en el ambiente. Suspiró levemente y sonrió amablemente hacia su comida procediendo a tomar su desayuno correspondiente.

"Y, dime… ¿Cómo se conocieron tú y mi hermana?" había escuchado la voz del pelirrojo hacia la chica. Mirando de reojo en unas cuantas ocasiones y sintiéndose una entrometida al escuchar la conversación ajena.

"Pues… para empezar, el día que ella llegó a la Orden estaba vestida con ropa masculina y como mi hermano no había leído la carta que el general Cross le había dejado advirtiendo de su llegada, nuestro sistema anti akuma pensó que era una amenaza" escuchó como Lenalee rió levemente. "De hecho, así fue como Kanda conoció a Allen… pues el que bajó a defender la puerta fue él."

"Wow… Y desde entonces bueno… ¿se agradaron?" Ení podía notar la curiosidad del joven sonriéndole con un rostro embobado a la humana, en parte notaba una curiosidad honesta, pero igual la obvia atracción del chico en su sonrisa.

"Jaja no, de hecho, se odiaban al principio… Kanda honestamente fue muy grosero con ella, bueno como el guardián leyó mal su cicatriz pensando que era un Akuma y con eso de que esta… maldita pues, él le contestó y la trató de muy mala forma. En parte creo que ese día Kanda no se sentía del todo bien"

Vio cómo el chico de ojos grises parpadeó sorprendido por lo dicho, "Entonces… ¿Cómo es posible que si se odiaban tanto al final terminaran… bueno, siendo pareja?"

Una tierna sonrisa salió de los labios de la joven de cabello verde acompañado de una ligera risa "Creo que fue en su primera misión… Kanda de alguna manera descubrió que era una chica y creo que desde ese momento él se volvió apegado a ella, pues… aunque nosotros no lo sospechábamos, después de su primera misión juntos literalmente eran uña y mugre. Kanda no se separaba para nada de ella"

"Hum… Oye, perdona mi suposición, pero por cómo lo describes a veces ese tal Kanda suele ser… ¿Agresivo?"

Una mueca y una negación se marcaron en la expresión de la humana "Siendo sincera… a veces si lo es, pero es más buena persona. Yo diría que es más bien una persona tímida, no es bueno con las emociones… aunque desde que conoció a Allen ha cambiado mucho. ¡Ya sonríe!, y ríe aunque sea un poco en público"

Una risa indiscreta salió del joven avian, haciendo por un momento obligar a la atlante a tapar su boca con su mano, ocultando su rostro muy sonrojado. No es que una risa le sonrojara, era más bien la combinación de todo; pues al estar ahí sentada, respirando las feromonas, oír su risa, y ese tono de voz actuaban como un efecto hipnotizador "Tengo que salir de aquí…" pensó aun conservando la cordura, pero sintiendo un poco de calor en su cuerpo.

Desafortunadamente sus hormonas ya se habían puesto a trabajar, mandando a la basura la orden de levantarse, terminando en la misma posición en la que estaba y mirando a esos dos. Ignorando gran parte de su conversación sólo para enfocándose en las facciones del chico. Inconscientemente recargaba su cabeza en el puño de la mano que antes cubría su rostro, ignorando la cara embobada que ella le daba al avian.

Tenía que reconocerlo, no era la primera vez que sentía el olor de un avian macho con las hormonas alborotadas, pero ese joven tenía algo que le estaba trayendo. No era sólo por el efecto químico, el chico en verdad era lindo a su parecer; podía notar que era alguien educado y amable, y que podía pasar cualquiera un buen rato con él. Lo triste, era la reacción involuntaria de su cuerpo, demostrando que no era capaz de controlarse, además de su propia timidez. Permitiéndose al final, con resigno, disfrutar de manera un tanto masoquista observarle.

Su transe se perdió cuando notó que el joven empezó olfatear el aire con el rostro confundido, dicha acción fue rara para la humana sentada junto a él "¿Qué ocurre?... ¿Qué hueles? ¿Acaso algo se quemó?"

Sus ojos se abrieron y volteó rápido su rostro, sintiendo los nervios a flor de piel cuando se percató que el chico movió su campo de visión hacia ella. Tragando nerviosa, pues había sido descubierta, desconociendo por completo el rostro de sorpresa y el notorio sonrojo del pelirrojo.

Lenalee también desconocía lo que estaba pasando. Miró en la misma dirección que él, topándose con esa extraña chica que llevaba el uniforme de los hombres de Steve.

Arno sintió un nudo formarse en su estómago nervioso, podría ser adolescente y un tanto ignorante, pero podía distinguir con claridad las feromonas del sexo opuesto, cosa que le había pasado antes, además de aprenderlo de mala forma con las citas momentáneas de su futuro hermanastro.

Pero por primera vez sintió culpa e inmensurable pena, pues él era el causante de la reacción secundaria en ella. Nervioso tomó el vaso de agua sobre la mesa y de un solo trago se tomó todo el contenido "Pe…rdón, Lenalee…. No es nada…" dijo trémulo, sin tener la más mínima idea de qué hacer. Estaba avergonzado pues por su negligencia había hecho pasar a alguien más por un momento incómodo.

Ojos amatistas parpadearon un poco, pues estaba un tanto confundida. Lenalee sonrió amable "No te preocupes…" contestó, ignorando completamente la gran cantidad de feromonas en el aire. Puso una mano sobre la mano de Arno, dicho acto solo puso más nervioso al pelirrojo, tomando una profunda respiración él solo la observaba detenidamente, entre sorprendido y confundido, generando una extraña tensión.

El momento incómodo sorpresivamente se rompió por completo cuando otro individuo entró en escena, la puerta se abrió con fuerza mientras esta persona se adentraba en el lugar.

"Leeenaalleee~" la voz del joven Bookman Junior desconcertó a todos. Lenalee dio un pequeño brinco luego de escucharlo; el sonrojo rápido apareció en sus mejillas después de darse cuenta de lo que estaba pasando. Tanto Arno como ella alejaron rápidamente sus manos y se enfocaron en el ojiverde.

Lenalee saludó apenada, volteando algo nerviosa "La…Lavi… ¿Qué haces aquí?"

Lavi por un momento dejo su actitud alegre para observarle, sintiendo un poco de disgusto al ver su rostro sonrojado y su actitud nerviosa. Y qué decir del joven que la acompañaba, teniendo la mirada plantada en el mantel, pero claramente igual de sonrojado.

Dio una de sus típicas sonrisas falsas, sintiéndose aún más disgustado. De alguna manera, buscó ocultar sus emociones a la perfección para evitar que se notara, sentándose frente a ellos sin pedir permiso.

"Hola hola~" dijo mientras regresaba el saludo, exagerando un poco más su gesto a propósito, sin logar hacer reaccionar a Lenalee. Esperaba que la peliverde lo presentara, al no hacerlo sólo le ayudó a confirmar que estaba bastante distraída y extrañada con su presencia.

Reaccionando torpe luego de unos incómodos segundos en silencio, tosió un poco y finalmente lo presentó "Arno, él es mi amigo, Lavi… Ambos venimos a ver a tu hermana"

Vio que el pelirrojo levantó el rostro luego de permanecer estático, claramente apenado y aún más nervioso. Arno torpemente se levantó, sin querer moviendo el plato hondo con la porción de sopa que la cocinera Pamela le había regalado, con rapidez alcanzó a detenerlo de una ruidosa caída y luego lo puso en su lugar nuevamente. Luego de eso, alzó su mano con cortesía para saludar "Mu.. Mucho gusto… soy Arno M. Campbell"

El ojiverde sonrió comprometido, se levantó y le estrechó la mano, "Lavi~" respondió, soltando el agarre en poco tiempo. Su gesto había sido un poco grosero, pero fue notorio para el avian. Tomó asiento aun conservando esa sonrisa, tocando una leve melodía con las manos en la mesa.

"Y bueno~... ¿De qué me perdí?" Preguntó interesado en saber qué clase de cosas habían hablado esos dos.

"Pues... prácticamente cómo conocimos a Allen y como pasó lo de Kanda" contestó la china de forma amable y algo comprometida al tratarse de su amigo.

"Oh..." fue lo único que soltó el joven Bookman. De pronto se enfocó en el pelirrojo, analizándolo, "Al principio tenía mis dudas, pero sí, te pareces mucho a la Moyashita~"

Arno puso un rostro confundido. En primera, porque no entendía del todo lo que hablaba el mayor, y segundo, juraba que sentía que lo analizaba algo defensivo. "Este... ¿Moyashita?" preguntó totalmente confundido.

Lavi rió levemente y movió la cabeza hacia un lado "Tu hermana~ así le dice a veces Yuu~"

Pero Arno estaba igual de confundido, "¿Yuu?... ¡ah! ¿Te refieres a Kanda Yuu?" comentó recordando por un momento el nombre de la pareja de su hermana.

Mientras Ení escuchaba el cambio radical en la conversación suspiró aliviada, pues para su fortuna la presencia de ese nuevo humano había calmado ligeramente las cosas, pero no lo suficiente, con sus manos buscó airearse siendo lo más discreta que podía. Aun podía oler las hormonas de ese chico, y a veces las suyas propias.

"Debería darme vergüenza… Es un desconocido… Además ¡no es conmigo, maldición! ¿Qué rayos te sucede?" pensó, regañándose a sí misma. Otra vez miró con timidez hacia el avian, estaba consciente de que él ya se había dado cuenta de su reacción. Se sentía una completa estúpida, pensando que no tendría cara para encararle si él le llegara a reclamar. Vio sus ropas, siendo similares a las de su propio uniforme; nunca lo había visto entre sus conocidos, o menos entre los demás hombres de Steve, pero asumió que sin duda era uno de ellos. Eso solo empeoró sus nervios, pues existía la posibilidad que se encontraran cara a cara en el futuro. Suspiró fuertemente y se levantó en silencio, tenía que alejarse de ahí y sin duda buscar aire fresco.

Pero la tensión no desapareció del todo en el lugar, pues otro individuo ahora estaba pasando un mal momento. En esta ocasión los celos, sumado a la desconfianza, estaban propiciando otro escenario incómodo.

"jo~ supongo que a pesar de ser parientes aún no sabes nada de tu propia hermana" dijo irónico, con una extraña sonrisa en su rostro. Dejándose peligrosamente llevar por sus impulsos, pues al ver el extraño comportamiento de Lenalee con ese joven, era algo que no le había agradado… en absoluto.

Arno podía sentir aún más la tensión, riendo nervioso "Pues… sí, por desgracia. Es por eso que venimos mi papá y yo, para poder estar con ella y también para protegerla"

"Je~ eso me lleva a preguntarme, ¿Por qué no estás con ella ahora? Acaba de despertar su pareja, y me tuve que retirar un momento para dejarlos hablar, además para desayunar algo" nuevamente comentó, dejando a flote su actitud ofensiva. Manteniendo la misma sonrisa fingida que al mismo tiempo era intimidante.

Lenalee enarcó una ceja, extrañada, viendo a Lavi, pues se podía dar cuenta que estaba siendo algo grosero con el joven.

Arno, en cambio se limitó a sonreír trémulo y cabizbajo, levantó un poco la mirada después aun conservando esa mirada. "Porque tenía que atender algo personal… Y de paso me topé con tu dulce amiga y la invité amablemente a un desayuno" respondió educado, pero con la voz un poco más atrevida. Estaba acostumbrado a las amenazas tontas de Delmer, pero una cosa era la persona con la que había convivido con toda tu vida, y la otra era con un desconocido pasándose de listo.

Una ligera sonrisa desafiante se asomó en el rostro de Bookman Junior. Sentía esa extraña emoción guiar su cuerpo. Algo que nunca había sentido, toda su vida había mantenido la distancia con las personas. Y haber por fin abierto un poco sus emociones con respecto a Lenalee y encontrarse con un tercero que, bajo sospecha, detrás de una actitud educada y pretendiendo inocencia estaba claramente coqueteando con ella, era algo que definitivamente no le gustaba nada.

Iba decir algo, pero la voz de la china lo detuvo de forma repentina.

"Lavi, ¿Cómo están Allen y Kanda?" preguntó con agilidad. La china movió la conversación, buscando otro tema de conversación.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Un largo suspiro se escapó de los labios del Noah. Estaba siendo seguido por el hijo de su prometida, pero este se detuvo cuando escuchó la voz de peli-azul.

"Creo que estamos lo suficientemente lejos" comentó Delmer molesto, harto del nerviosismo y paranoia del peli-morado.

"¿A qué viniste?" preguntó directo y serio. Entendía o suponía por qué había venido y no lo culpaba si fuera por el hecho de la ley del hielo que había aplicado a su madre.

"¡¿En serio?! ...cabronazo Noé ¿Todavía preguntas por qué?" Delmer no pudo evitar soltar una actitud agresiva, tomándolo de un brazo le jaló hacia él de forma brusca. "Te fuiste de la casa medio desnudo, dejando con muchas incógnitas a mi mamá justo un día después de haberle propuesto matrimonio. No le contestas un puto mensaje y para colmo, ¡Nos dejas a los dos a un lado cuando se supone que seremos la misma familia, maldito desgraciado!" grito molestó, conteniendo las ganas de golpearlo.

Para sorpresa del oriental, Neah ni se inmutó, ni con esa mirada de pupilas finas y dientes amenazadores. No podía decir la verdad de por qué se había alejado, mucho menos al joven que tenía enfrente. La única excusa que tenía era la situación de su hija.

Esa mirada indiferente hizo enfurecer más al avian de hielo; sin pensarlo soltando un buen puñetazo, con tal fuerza que tiro al suelo al mayor.

"¡Eres una mierda!" dijo de forma altanera. Su silencio y su reacción desinteresada e irresponsable le hervían la sangre.

"¿Sabes? Yo también me creí toda esa mierda de que eras diferente a los otros Noés. ¡Ja! Cometí el error de verte como un padre… pero veo que eres igual de mierda que el Conde…" espetó fúrico y cortante, mirándolo completamente enfurecido, viendo sin pestañear esos ojos plateados que también le miraban.

"Delmer… primero estas exagerando, segundo, te guste o no esto es sólo entre tu madre y yo... Ni tú ni Arno deberían involucrarse, los hijos no se deben de meter" comentó serio, pero si doliéndole sus palabras.

Irritado y más cegado por la ira, lo volvió a tomar de la camisa, mirándole de cerca. "Entonces dile eso a tus futuros hijos frente a Ormuz" reveló tajante, dejando que el Noé quedara de pie nuevamente. Su rostro pasó a uno de completa duda.

"¡¿Qué…?!" Contestó. Delmer metió su mano en el compartimiento interno de su chaleco, le puso algo grosero en la mano la pluma con la cual había hecho los estudios a su madre.

Lentamente Neah examinó el aparato, recordando que era como los que ella usaba en su consultorio. Sus ojos grises se abrieron como platos al ver el último análisis que había hecho. Mirando atónito al avian pinto. Este se cruzó de brazos, mostrando una pose retadora.

"Tiene tres semanas, y seguramente tú has estado sintiendo síntomas de mayor apetito, pero como eres un maldito Nigrum ni te diste cuenta."

Pero Neah no cachó el insulto. De hecho, apenas podía captar lo que pasaba, poniendo una mano en el muro del pasillo para no caer a causa de la impresión de la noticia, ignorando el rostro pálido que había obtenido luego de ello.

La mente del inglés giraba a mil por hora. Amaba a la doctora, la idea no era mala… Pero en verdad la situación se dio en el peor momento.

Sin contar la delicada situación de su hija, y ahora él. "No… no puede ser…" su mente empezó a repetir varias veces, entrando en estado de pánico.

Delmer abrió los ojos en sorpresa cuando notó el comportamiento de Neah. "¡Hey…!" lo llamó, extendiendo su brazo para ayudarle a sostenerse. Habían sido pocas las ocasiones, pero sabía que el Noé a veces se presionaba mucho, ocasionándole ataques de pánico. En las cuales claramente sufría de falta de aire.

Un poco más controlado por el instinto de enfermero que había adoptado en casi toda su vida decidió tratarlo de una forma más amigable y madura "Escucha… antes pensaba que te habías ido por… no sé, ser una mierda como siempre, pero gracias a esa mocosa irresponsable de cabello blanco me doy cuenta que en verdad están pasando muchas mierdas aquí. Entiende bien que no quiero decir que te he perdonado porque hayas dejado desolada a mi madre" dijo honesto, aun molesto por cómo el mayor había dejado descomunicada a su madre, pero igual tratando de comprenderlo.

Pero para desgracia, las sutiles palabras del avian pinto apenas habían llegado a sus oídos, sentado ahora en el suelo por el reciente mareo a causa de su ataque. Neah trataba de pensar, estaba asustado. Como cuando tenía 16 años, como cuando supo la verdad de muchas cosas sobre sí mismo, además de la situación de Amisi; todo le recordaba aquellos días llenos de duda y estrés.

"¡Ya no soy ese idiota de 16 años como para estar cometiendo estos errores!" se regañó así mismo poniendo las manos en su frente, jalando un poco su cabello.

Delmer, debido al silencio y la no contestación del Nigrum soltó un largo suspiro. Dejó que sus emociones se enfriaran antes de volver a hablar.

"Tal vez tienes razón, los hijos no deberíamos meternos en la relación de los padres. Pero ya no somos unos niños, y ahora como un adulto, y con alguien que como bien sabrás le gusta saltar de cama en cama, no es bonito dejar a cualquiera con ilusiones en la maleta"

Metió las manos en las bolsas de su pantalón ajustado, sacando su propio teléfono para ofrecérselo al peli-morado "Habla con ella… No escucharé nada si te hace sentir mejor, es más, iré hablar con la doctora sobre la situación de tu hija. Pero en verdad, tienen que hablar… Decidir que prosigue… por el bien de ella, el tuyo y el de todos, incluso si quieren seguir juntos" vio como lentamente el mayor quitó sus manos, mirando asombrado la acción del peli-azul de tonos celestes.

Estaba impresionado por cómo el joven amargado que conoció en ese tren en Francia años atrás ahora le estaba dando una enseñanza de madurez, a pesar de ser el menor.

Recordó el día que salió corriendo de la clínica y casa de los Loany en Hekseville en el distrito de Pleajeune. Tragando nervioso tras saber la verdad sobre quién era realmente Nadine, más los datos confirmados por el mismo Iktan. Todo ello le había creado una paranoia revivida y avivada por sus experiencias en la juventud. Pero de cualquier manera, era un tema que sin duda no podía ser atendido por teléfono.

Recuperando una inusual calma y actitud paternal cerró la mano del oriental, mirándolo directamente a los ojos "Gracias… pero no es algo que podamos atender por teléfono. Tenemos que hablar cara a cara… Por favor, avísale a Beatriz sobre la situación de mi hija. Tengo que ver a Nadine en este mismo instante" dijo decidido de encarar todo con la rubia.

El repentino cambio tomó por completo desprevenido al más joven, pero sin duda prefería mil veces que se armada de valor a ver a su madre, a que siguiera con más excusas en esa hacienda.

"Más te vale hacerlo…. No me separaré de tu hija porque sé que volverás por ella" amenazó a su manera para asegurarse de que el Noé trataría con el tema de su madre. Al mismo tiempo ofreciendo esta vez su mano para que se levantara, haciéndolo, escuchando como reía levemente.

"Iré, no te preocupes…" nuevamente le regresó una sonrisa al menor, viendo como este le señalaba algo amenazador "Regresa aquí en dos horas, o iré yo a traerte"

Neah no pudo evitar soltar una carcajada, molestando más al avian pinto. Entendía que el enojo del menor era en parte porque estaba preocupado por su madre. "Lo sé, así como supongo que fue mi hijo quien te trajo aquí. Sé que no dudará en mandarte de nuevo a casa para que hagas tu cometido" respondió burlón, sintiéndose luego algo triste, pues parecía que Arno apoyaba más los Loany que a su propio padre, aunque por lo desinformado que estaba el pelirrojo de la situación, no lo culpaba en lo absoluto.

"Tch…" Delmer solo pudo chasquear al ver como el mayor cerró los ojos mientras ponía un par de dedos sobre su frente, sabiendo que estaba abriendo una puerta de su propia arca.

"Largo, vete ya, que mi madre está que se muere por verte desde hace dos semanas" dijo molesto el menor, despidiéndose a su manera, Neah movió su mano a modo de despedida.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Las cosas estaban un poco más tranquilas en donde estaba cierta rubia, despertando lentamente de su ligero letargo. Miró el pequeño santuario que tenía montado en su habitación, siendo ligeramente iluminado de un sol del crepúsculo de atardecer entre colores naranjas y azulados. Con la tranquilidad que le brindaba la briza marítima que entraba a través de la pequeña abertura que había dejado en la puerta del balcón.

"Nuevamente… siento que estoy huyendo" pensó, sin despegar la vista del santuario; conformado únicamente por una base de madera en la que reposaba una antigua espada japonesa junto a un espacio vacío que antes era ocupado por otra espada, una que horas antes le había entregado a su hijo para su defensa personal. La pieza que quedaba estaba rota, algunas de sus partes estaban sobre el mueble junto a un sutil y pequeño pedazo de tela de seda rojo.

Lentamente se sentó en su cama, recuperando un poco la compostura luego de su pequeño descanso. Aun con el remanente del sueño como aviso de la siguiente fase de su embarazo, siendo para ella la primera vez en que lo experimentaba como avian. Se levantó y con algo de torpeza caminó hacia su santuario que era míticamente iluminado por la poca luz del sol del atardecer, haciendo reflejar un buen pedazo de filo que aún estaba unido al mango de la katana.

"¿Qué debo hacer…? Tú siempre sabías qué hacer, incluso en las peores misiones…" pensó en sus adentros mientras miraba el mango, acariciando las uniones de tela gruesa finamente entrelazada en la cultura japonesa del arma, recordando con sosiego a quién le había pertenecido. "Hoy vi a alguien con tu rostro" dijo, ahora pensando en voz alta como si dicha persona estuviera ahí.

"Je… Me acordé de aquello con lo que una vez bromeábamos; que todos los orientales tenemos la misma cara, o eso fue lo que dijiste" dijo riendo levemente recordando ese momento un tanto más vivo en su memoria.

"No es coincidencia, ¿Verdad?... Que ese joven tenga tu rostro, o esa pequeña se parezca tanto a la hechicera de ojos bicolores de la que una vez me hablaste, sobre esa isla siniestra…"

Dijo nuevamente al aire, viendo la espada mal trecha, recordando como ese samurái le había relatado dicha historia tiempo atrás.

Distraída en su trance con aquellos viejos recuerdos no escuchó cuando el Noé había abierto la puerta del pasillo, y que además la había estado observando en silencio unos pocos minutos antes de que despertara. Sólo al escuchar como la puerta de madera crujió fue que su mirada hizo contacto con la de él, delatando su presencia.

Los ojos verdes de la rubia miraron con miedo hacia la puerta y hacia el Noé parado frente a ella con una extraña sonrisa. Sintiendo el corazón muy alterado, alegre al por fin verlo, y con miedo de que él le haya escuchado hablar sola. Se quedó estática, sosteniendo en sus manos el fragmento del arma.

Con calma el inglés se acercó a ella, inclinándose tomó con cuidado el arma mientras le sonreía "Deberías tener cuidado… A veces las cosas rotas son más filosas que aquellas que están completas" dijo con doble sentido, pero siendo amable en su voz. Los ojos de la rubia aún estaban impresionados, no creyendo que lo tenía enfrente.

"Neah…" fue lo único que soltó después de unos instantes al no dejar de mirarlo, más por esa extraña sonrisa. Era esa sonrisa que era aquello que le impedía saltar y abrazarlo como tantas veces durante sus años de relación.

Vio como bajó la mirada al pedazo de arma "Siempre odié a ese hombre… Siempre sentía que estaba bajo su sombra, que tan solo su presencia me quitaba todo lo que amaba" musitó repentino, haciendo dudar completamente a la rubia de ojos esmeraldas. Luego sus palabras le ayudaron a hacerle entender que él ya sabía a quién le había pertenecido esa arma, mirando asustada ahora al Noé.

Mas sorprendiéndole cómo él repentinamente se cortó a voluntad con el filo que aún quedaba. El sutil olor dulce de la sangre le invitaba a beber, haciéndola rápido tapar su boca y nariz sin saber que hacer frente a lo que acababa de pasar, pues él le invitaba a beber, confirmándole que ya sabía de su estado de embarazo.

Pero la sonrisa y la insistencia amable más ese olor, le animó a beber tímidamente, sintiendo esa sangre en su interior satisfacer algo que su cuerpo tanto ansiaba desde hacía unos días, eso que los suplementos no le permitían de forma adecuada suplir. Sintió de repente cómo él la abrazó con cariño y algo de fuerza, ella le correspondió inevitablemente.

Quería hablar, quería saber exactamente por qué se había ido sin decir nada.

"No es coincidencia…" Soltó de repente Neah, respondiendo la pregunta que ella había hecho al aire con la imagen en su cabeza, confundiéndola por un momento. Se separaron de aquel abrazo y se vieron directo a la cara; sus anteriores palabras de por sí estaban siendo cada vez más raras. Sintió como limpió levemente su boca, removiendo el poco rastro de sangre que había quedado. Teniendo cuidado de no manchar su ropa con la herida de su mano lastimada.

"Ese joven que tiene su mismo rostro es la misma persona… Lo ocultaron por mucho tiempo, borraron su memoria y le dieron un nuevo cuerpo. Ahora su espada protege el amor de mi hija… Isabel" esas palabras impactaron en lo más profundo de su corazón, entendiéndolas de una sola manera gracias a que había escuchado ese nombre, su verdadero nombre.

Su rostro se puso pálido, mirando esos ojos grises que aún mantenían su expresión amable. Sus propios labios temblaron al momento de querer hablar "¿Cómo es que…?"

"Iktan me contó la verdad sobre ti después de que encontré tu uniforme" dijo directo, pero aun sonriéndole, calmando un poco sus nervios. Ambos tomaron asiento en la cama.

La doctora bajó la mirada, tratando de recordar, dándose cuenta de ese día… El día en que había quedado en cinta y la misma noche que el joven inglés le había propuesto matrimonio. Temprano en la mañana siguiente le había pedido guardar algo de su propia ropa en el closet de su casa, pues estaba cansado de estar usando el arca para traerse ropa nueva. Por lo acontecido, sumado al alcohol de la celebración previa le había hecho olvidar por completo el guardar bien dentro de su baúl el viejo uniforme que justo había arreglado días atrás por puro recuerdo y melancolía.

"Por eso…" dijo en voz alta, sacando la conclusión de sus pensamientos, dándose cuenta por fin de ese pequeño desliz.

Un suspiro largo y pesado salió del peli-morado "Sé que… ya no estas con esos tipos, que huiste de ese lugar queriendo proteger a tu hijo, en ese momento no nacido, y que…" tragó con dificultad, mirándola. "Sé quién fue el verdadero avian que te transformo a ti y a tu hijo aun estando embarazada. No sé qué pensaba ella en ese momento, pero supongo que si lo que decía el imbécil de Cross era cierto, ella nunca le quitó el ojo a ese… japonés desde niño, desde que llegó a tu viejo hogar o yo que sé. Pero… de todo esto, quiero pedirte varias cosas: primero, que me perdones y a la vez me comprendas… Conoces mi historia, lo que viví con ella, y como ese…" miró por un momento el mango de la espada, en su expresión había una pizca de odio.

"Cómo ese ser me fastidió un tanto la existencia. Era joven y estaba profundamente enamorado, sabes que acepté condiciones terribles porque ella me lo pidió… y todo eso. Y lo otro: es que me cuentes por ti misma la verdad. Quiero conocer todo de quien ahora estoy enamorado" expresó, sintiendo un dolor en su pecho al verla llorar, acariciando su mejilla con cuidado.

Nadine lloraba dándose cuenta de lo que estaba viviendo el Noé, de por qué era tan complicado afrontarlo, pues ni con su propio hijo lo había hecho. Y que la situación actual de ese individuo, que ella amó y el odió, era ahora un tema tan complejo e incómodo.

Le dio un casto beso en los labios, uno que transmitía todo el cariño que sentía y la abrazó nuevamente, dejando su cabeza reposar cerca de su pecho.

"Lo siento… ella me obligó a no decirle nada a nadie…" empezó a soltar entre sollozos la rubia, recordando ese día que su corazón dejo de latir como humana.

"Yo estaba tan asustada... por mi pequeño, y por lo que haría mi abuelo. No quería morir… y tampoco quería traerle problemas a quien me salvó… por eso, guardé silencio y seguí sus indicaciones al pie de la letra"

Siguió explicando entre el llanto, con Neah escuchando atentamente. "Era muy joven, había huido por miedo. Ellos me amenazaron… él nunca lo supo que yo estaba… esperando algo de él… Mi madre y mi hermano mayor se las ingeniaron para que pensaran todos que había muerto en una misión... Me rompió el corazón dejarlo atrás, pero, gracias a eso y con ayuda de ella logré salir… pero luego todo se complicó y fue cuando me di cuenta que ella solo quería a mi hijo y que había aceptado el trato solo para… transformar a mi pequeño cuando naciera… Pero al final no pudo" masculló con rapidez, dejando algo confundido al Noé, pero logrando entender algunas cosas.

"Así que te transformó aun estando embarazada, ¿Por eso Delmer…es así?" completó algo confundido, siendo lo poco que había entendido.

Nadine se reservó a solo asentir algo afectada, limpiándose un poco las lágrimas "Así que… nos transformó a los dos… a él por medio de mí" Suspiró pesadamente.

"Cu… ando llegamos a los refugios para ingresar a las afueras del arca de Hekseville… uno de sus seguidores se sacrificó mintiendo, afirmando que él había sido quien me había transformado"

Neah bajó la mirada, recordando esa historia y como él había investigado mucho tiempo después "¿Giles Loany...?" preguntó, ella asintió levemente.

"Por… eso él se ve obligado a pagar una pensión y también me dio esta edificación. Pero él no fue quien me transformó. No soy una atlante, ni Delmer lo es"

"Eso es obvio…" pensó el Noé por un momento, pues sabía por los datos de la raza, qué realmente era su prometida y su hijastro, suspirando fuertemente.

"Eso explica por qué tú y Delmer nunca se han podido transformar" dijo cabizbajo pero pensativo el peli-morado.

Vio como ella se abrazó a sí misma, como si quisiera tocar su propia espalda "Por años…. He intentado quitar ese hechizo en mí y en Delmer, pero ni los mejores hechiceros de Grimm o Santuario pudieron incluso reconocer su patrón. Sólo me dijeron que quien me puso esto... usó magia muy antigua"

"Magia que sólo alguien que vivió en esa época podría reconocer y manipular" añadió Neah dándose cuenta de eso, pues solo ella siendo tan antigua podría reconocer cosas del viejo mundo de la era de oro de Horakhty.

"¿Sabes lo que esto significa…?" cuestionó de repente el Noé, dándose cuenta de algo, mientras se ganaba la mirada de la rubia. "Tú y tu hijo son… los últimos Horakhty verdaderos, cien por ciento Leukós y fértiles… Mi hija, mi hijo, así como su pareja… sus pequeños y… los nuestros venideros, son híbridos, una nueva rama. Pero tú y Delmer son las últimas raíces de la reina" miró preocupado a la rubia "Y si lo que dicen tanto de ella… y lo que has dicho sobre lo que te hizo a ti y a ese… tipo en su juventud, significa que siempre buscó transfórmalo, pero prefirió… "

Nadine sintió un nudo formarse en su garganta, "…a Delmer. Ella desde hace mucho planeó dejarlo a él como el ultimo descendiente de su madre… no como cualquier avian de nacimiento, sino como transformado, oculto entre cientos de avians normales… Y qué mejor que entre los más despreciados… los pintos"

Neah pasó una mano por su rostro, riendo levemente "Eso explicaría por qué está tan alterado…" comentó encontrando por fin una justificación del por qué el desorden hormonal del avian de hielo "Es normal…" comentó la rubia, ya un poco más calmada, pero algo extrañada ya que por fin podía hablar con la verdad con la persona que tanto quería.

"Yo… en mi caso ya entablé lazos contigo. Pero él, genéticamente por su edad y hormonas se ha vuelto un… Alpha, y eso también le está pasando a Arno"

Nea se sintió un poco confuso tras esa nueva información "¿Alpha? ¿Eso no era una vieja leyenda o teoría?" comentó, recordando de algo que había oído hace mucho en un aburrido programa de televisión, sobre algunos aspectos de cómo se llevó la evolución de algunos avians, en especial Nigrum y Leukós, pero que se habían quedado en teorías pues había mucha desinformación por las catástrofes de la guerra.

Nadine soltó un pesaroso suspiro, "Es la única explicación razonable que encuentro, pero… tiene lógica, como pasa con las ramas nuevas entre clanes. Es por lógica que en un ambiente más…. Hum… digamos salvaje, las primeras cruzas, o raíces de un clan se conviertan en Alphas. De hecho, muchos sostienen que Azeneth lo fue… y que por eso ella y su pareja pudieron sostener toda una nueva generación al grado de crear la raza de los Leukós"

Igual de confundido Neah rascó su cabeza, "Bueno, Alpha o lo que sea… sin duda Delmer está mal hormonalmente" reiteró repentinamente de una forma que le recordaba más a la rubia en sus clásicas conversaciones sobre sus hijos, como si nada hubiera pasado después de todo.

Ambos comenzaron a reír, Nadine estando más relajada. Hubo un momento de silencio en el que el ambiente había cambiado a uno más tranquilo, en parte gracias como ellos mismos se desviaron un poco de conversación.

"Tengo que regresar…" Neah soltó repentinamente, haciendo entristecer un poco a la rubia, notándolo por la expresión de su rostro.

"Ella está muy mal ¿verdad?" preguntó referente a la hija del Noé, mismo que solo asintió.

"Si… quiero que vengas conmigo, pero tampoco quiero que te arriesgues" comentó preocupado, despeinándose como antes e ignorando que a diferencia de cuando era adolescente ahora tenía el cabello más largo.

"¿Por qué? ¿Es demasiado peligroso?" preguntó intuitiva, misma intuición que le había hecho darle a su hijo esa katana.

"Así es, estamos bajo la amenaza de un Apocrypho, aunque nadie lo haya visto aún. Eso me tiene con los pelos de punta, además el imbe..." silenció de repente, dándose cuenta de que hablaba del japonés, ganándose una mala mirada de ella. Al final suspiró pesadamente "…tipo ese, siento que no querrá o no dejará que les ayude. Quiero llevármelos a casa, Nadine, a ti y a ellos. Quiero que todos estemos juntos y seguros lejos del Conde y de la Orden, ¡Pero ese pesado pondrá las cosas difíciles…" dijo estresado, recordando su pequeña pelea con él.

Nadine bajó la mirada "Tampoco es que yo pueda hacer mucho, no estaría hablando con la persona que alguna vez fue… Iktan me dejó eso muy claro. Pero sea quien sea ahora, hay cosas obvias que no podemos decirles, porque serían terribles para esos dos, más bien incomodas…. Ahora somos familia" comentó la rubia pensando en voz alta. Recordó la fotografía en la que aparecía su amiga Beatriz "Ahora que recuerdo, Beatriz los está atendiendo. Podría hablar con ella y tal vez ella podría convencerlo… aunque, si sigue siendo el terco que recuerdo, no lo dejara fácil" dijo lo último riendo un poco nerviosa.

Neah se levantó un momento, suspirando pesado. Le ofreció una mano para que ella se levantara, pero lo único que ganó fue una minuciosa inspección ya que esta seguía herida, Nadine nuevamente dejaba ver su lado como médica, haciendo que él riera un poco.

"Estoy bien. Mira, ya cerró…" dijo un poco más orgulloso por su situación, demostrando que estaba bien de salud, pero aun así ella le miró con un infantil puchero.

"¡Pero tampoco es para que te descuides así! Iré por algo para atenderla" reclamó, antes de levantarse por sí misma en busca de sus herramientas en la planta inferior, dejándole solo, moviendo la cabeza hacia los lados y con una sonrisa divertida al Noe.

Estando ahí solo por un momento, miró el mango que había dejado a un lado cuando se sentó en la cama. Lo tomó de ese mueble, luego miró hacia donde antes estaba colocado, sobre esa pequeña base de madera, sintió el impulso de lanzarlo por la ventana, pero a pesar de su odio personal por su antiguo portador, la puso sobre el mueble con respeto.

"Aunque te odie tanto, admito que agradezco mucho lo que has traído a mi vida… después de todo" comentó honesto mirando la espada por última vez antes de retirarse con calma de esa habitación.

Al bajar de las escaleras fijó su vista en la rubia que no quitaba la mirada del televisor, notándola extrañamente tensa. Al terminar de bajar notó que ella estaba viendo la televisión. Curioso se paró junto a ella tratando de entender por qué se veía tan abrumada.

Fue en ese instante que se dio cuenta que las cosas ahora serían mucho más difíciles…

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

7u7 y como siempre Sparda les deja con la intriga….

¿Qué fue lo que miraron Nadine y Neah?

¿De quien le perteneció esa espada?

¿Qué pasado incomodo tiene Nadine al grado que asusto a Neah?

¿Kanda aceptara la propuesta del peli-morado?

¿Qué hará Lavi con Arno y esa incomoda reunión?

¿Qué sucedió en el arca con Asim e Iktan?

Todas esas preguntas tal vez serán contestadas en el próximo capitulo jojojo

Sparda espera que les haya gustado el capitulo así como les ofrece cordialmente la zona de comentarios TwT se que tardo siglos en contestar pero lo hago jaja