Ninguno de los personajes me pertenecen.
Antes que nada… Hay que desearle un muy FELIZ CUMPLEAÑOS a Pao Vargas!
Pretending
Capitulo 50: Error
Cerró la puerta, se recargo en ella y se dejo caer. Flexiono sus piernas y las abrazo, hundió su rostro en ellas.
Esa discusión solo había incrementado el dolor. Esas palabras que había pronunciado hace tan solo uno segundos, terminaron de romper su corazón.
Y es que era verdad. Rachel era su mundo y ella.. Ella ni siquiera había sido ni una miserable estrella.
Gateo hasta su pequeño buro, donde se encontraba su iPod. Quería perderse, quería no escuchar nada de lo que pasaba en el exterior.
Puso play y para su mala suerte, se comenzó a escuchar "Take it all".
Y su sueño… Su sueño vino a su mente. Cerro los ojos y recordó…
"Vio como bajaban del auto y se detenían frente a la puerta. Rachel acariciaba el rostro de aquella chica y sin más le depositaba un beso en los labios. Las dos chicas rieron y entraron."
Didn't I give it all?
(No lo di todo?)
Tried my best,
(Intente lo mejor)
Gave you everything I had,
(Te di todo lo que tuve)
Nego con la cabeza, con una sonrisa irónica que poco a poco se convirtió en un sollozo. Aquel estúpido sueño se había hecho realidad… Y de una forma aun peor.
"NO RACHEL! No lo hagas! Dime! Porque estas haciendo esto? Por que? – preguntaba con desesperación mientras extendía los brazos. La gente comenzaba a mirarla, pero eso no le importaba, tenía que hacer lo posible por detenerla. – Eres el amor de mi vida! No me dejes así, no por ella, por favor – rogaba tomando las manos de la castaña."
Take it all with you,
(Tomalo todo contigo)
Don't look back,
(No mires atras,)
At this crumbling fool,
(A esta idiota que se derrumba,)
La mayoría de la gente dice que una gran parte de nuestros sueños, demuestran nuestros miedos y así había sido. A pesar de promesas, de palabras. Su mayor miedo siempre fue ese; que Rachel la cambiara por Mónica, que la engañara.
Y tal vez no la cambio…
Rio.
No, no la había cambiado. La había engañado. Se había largado todo un fin de semana, habían hecho el amor y así, sin nada mas, regreso y para volver con ella.
Tan así era el descaro de Rachel.
Quito sus audífonos y aventó el iPod, se recostó en su cama, abrazo una de sus almohadas y comenzó a llorar… En silencio.
Porque aunque quería evitarlo, no podía. El dolor era punzante y lo único que lograba calmarlo un poco era eso; llorar.
…
Esos no son los valores que te hemos dado Rachel. Quinn es una buena chica, porque hacerle eso? – reprimía Hiriam bajando del auto.
YA LO SE! OK? – grito esperando que sus padres abrieran la puerta.
No me alces la voz Rachel Barbra! – exclamo molesto – No estás para ponerte así, después del numerito que has hecho en casa de los Fabray!
Tenía que hablar con ella, necesitaba hacerlo – murmuro entrando a la casa
Y tú crees que así se solucionaran las cosas señorita? Después de lo que hiciste? Necesitaras eso y mucho mas – volvió a reprimir.
Rachel achico la mirada, negó.
Lo último que necesito es esto, sabes? – dijo con un hilo de voz, para después subir corriendo las escaleras con lagrimas en los ojos. Hiriam frunció los labios y miro a su esposo.
Tiene razón Hiriam. Ella ahora mas que nada, necesita nuestro apoyo – murmuro. Hiriam levanto una ceja – A pesar de lo que hizo, somos sus padres.
….
Aun faltaban dos largas semanas para terminar el Instituto. Aun faltaba un viaje a Chicago.
Solo quería que el verano llegara, quería no verla, no saber nada de ella, por lo menos en aquellos meses porque para su mala suerte, tendría que volver a McKinley para terminar su último año.
Era domingo y era un día soleado. No tenía ganas de salir, pero tenia que y una parte de ella realmente quería.
Vería a su hija como cada domingo y por lo menos su mente podría despejarse un poco.
Unos minutos después, bajaba con ropa cómoda y su cabello corto, un poco rebelde, si n peinar. Entro a la cocina y vio a su madre como siempre. Tomando café y leyendo el periódico.
Abrió el refrigerador y saco un poco de jugo.
Quieres desayunar? Pensé que iríamos al lugar de siempre con Beth – murmuro.
No, solo quería tomar algo, mi garganta está muy seca – respondió tomando un poco de jugo.
No hubo más palabras. El trayecto hasta el departamento de Shelby fue en silencio. Quinn con la mirada perdida atreves del vidrio, con los ojos hinchados y sin el brillo, por los que se caracterizaban.
No quiero que Shelby se entere, vale? Por favor – pidió Quinn antes de tocar la puerta, su madre asintió. Apenas fueron necesarios un par de golpes, para que se abriera la puerta.
Es un suerte que hayan llegado! – exclamo abrazando a cada una, dejándolas pasar, notando que Beth se encontraba en su brincolín, llorando desconsoladamente.
Quinn corrió hasta su hija y la cargo rápidamente, abrazándola y acariciando su cabeza.
Tranquila mi amor – murmuro. Beth ya un poco más calmada, pero aun llorando, poso su cabeza en el hombro de su madre, rodeando el cuello de su madre biológica.
Me han llamado para una interesante propuesta de trabajo y tengo que ir a la entrevista, dentro de 30 minutos en el centro de Lima, no hay problema si se quedan solas con ella? – pregunto.
Para nada Shelby, la cuidaremos el tiempo que sea necesario – respondió Judy con una sonrisa.
Perfecto… Aun no ha desayunado, le he dado solo leche, quizá por eso este llorando, en el refrigerador hay comida – indico – Nos vemos – dio un pequeño beso en la frente de su hija, para después tomar sus cosas y salir del departamento.
Quieres que prepare algo o quieres salir? – cuestiono.
Prefiero quedarme aquí, no te molesta preparar algo? – respondió sentándose el sillón, su madre negó. Dejo a Beth en sus piernas, la cual estaba ya más calmada, solo con un par de suspiros, su rostro rojo y con lagrimas. – Ya no llores peque – susurro, limpiando sus lágrimas y abrazándola haciendo que Beth, volviera a sollozar un poco, por puro sentimiento
Quinn sonrió levemente.
Eres una consentida bebe – murmuro dejando un delicado beso en su frente.
Judy sonrió al mirar la escena y daba gracias a Dios, que Beth estuviera ahí, aligerando un poco la situación de su hija.
…
Para mala suerte de Quinn, había llegado el lunes. Después de un sábado catastrófico y un domingo algo ligero, gracias a su hija.
Ya dentro de la escuela, se detuvo en el pasillo al ver a Rachel rodeada de casi todo el Glee Club, la única excepción era Santana, que se encontraba frente a ellos, de brazos cruzados.
Había sido inevitable que todos sus amigos se hubieran enterado.
Flash Back
Santana regreso furiosa.
Donde esta Mónica? – pregunto en voz alta. Sus amigos que aun seguían con sus bromas, la miraron.
No hubo necesidad de que le respondieran, ya que salía de la cocina. Eres una estúpida! – exclamo llegando hasta ella y dándole un fuerte empujón, haciendo que cayera de espaldas.
Que jodidos te pasa? – pregunto frunciendo el ceño y poniéndose de pie rápidamente.
Todo se quedo en silencio, nadie se movía.
A mi? – pregunto elevando su mirada al cielo y pasando su lengua por sus labios, con una sonrisa irónica – Por tu maldita culpa Rachel ha engañado a Quinn! – murmuro a centímetros de ella.
Y seguro yo la obligue no? Rachel acepto ir conmigo a Nueva York y acepto tener sexo conmigo – dijo en voz alta. Si, quería que todos se enteraran de lo que realmente había pasado. Era fantástico dejar como una "cornuda" a Quinn. – La estúpida siempre ha sido tu amiga – susurro.
Todos se habían quedado perplejos.
Seguro estas encantada de que todo el mundo lo sepa, de que ellas hayan terminado, no? – pregunto furiosa.
Estoy fascinada – murmuro con una sonrisa – Porque aunque se que Rachel me odiara y no volverá hablarme, nunca regresaran… Pero sabes que ha sido lo mejor de todo? – se acerco – Verla llorar, verla sufrir, no tienes ni una idea de cómo lo disfrute – susurro en su oído.
Mónica se giro.
Santana no pudo mas. La forma en la que se estaba burlando de su mejor amiga, no.. De su hermana, no tenia perdón.
Eres una idiota – murmuro jalándola del cabello y tirándola al piso. Y antes de que los chicos pudieran separarlas, ambas se dieron pequeños rasguños, en la cara precisamente.
Cálmate Santana! – exclamo Sam tomándola fuertemente.
Deja que le patee el trasero a esta idiota! – exclamo.
Es mejor que te vayas de aquí Mónica – dijo Mercedes
Asintió de mala gana, se soltó de Puck, tomo sus cosas y salió de la casa.
Brittany tomo del brazo a su novia y la llevo dentro de la casa, para curarle el único y gran rasguño en su mejilla, que llegaba hasta su cuello, el cual tenía un poco de sangre. Las demás chicas las siguieron.
Fin del Flash Back
Sus amigos había decidió ser imparciales con Rachel y Quinn, ya que era lo más indicado. También habían decidido que por el bien del grupo, era mejor no tener a Mónica dentro del Glee Club. El profesor Schuster no puso ninguna oposición. Más que un grupo, eran una familia y no dejarían que nadie llegara a destruirlo.
Quinn miro a todos, pero en especial a Rachel, la cual tenía una sonrisa forzada. Suspiro.
Saco su celular y marco el número de Santana.
S: Quinn… No vendrás al instituto?
La rubia se había pasado todo el fin de semana, ignorando las llamadas, incluso las visitas en su casa. Santana quería insistir, pero Brittany la convenció de lo contrario.
Q: Si, estoy al final del pasillo… No quiero topármela… Luego te explico que ha pasado entre nosotras. Podrías traerme los libros de Química y Español?
S: Entiendo.. Si claro, solo dame tu clave.
Q: 231805… Te espero aquí – colgó.
Santana se acerco al casillero y logro abrirlo.
Donde está Quinn? – pregunto Rachel a un lado.
Que te importa – respondió sacando los libros.
Ayúdame Santana… Tu sabes que la amo, que nunca quise hacer todo esto – suplico, haciendo que la latina la mirara. Rachel por unos segundos pudo ver que Santana realmente lo estaba pensando, pero no…
En mis sueños te ayudaría, la cagaste Berry y da gracias, de que no pateare tu trasero – murmuro fulminándola con la mirada – Mónica ha pagado por las dos, aunque me ha dejado un gran rasguño – señalo su mejilla – Puede que llegue a cambiar de idea, así que cuídate – amenazo, cerrando el casillero de un portazo y caminando por el pasillo.
La siguió con la mirada y pudo ver como se reunía con Quinn, la cual nunca volteo.
…
Tan solo habían pasado dos días. Dos en los cuales, la ignoro por completo, ni una mirada. Incluso había faltado ya dos veces al Glee Club.
Santana le había contado lo que paso y sentía tan ridícula, que no quería estar entre ellos, a pesar de que sus amigas le insistían que ese no era el caso con sus amigos. Pero no, no quería entenderlo. Ahora más que nunca su mente estaba cerrada.
No había día que no llegara a su casa, para derrumbarse completamente. Para llorar durante toda la tarde en su habitación, torturándose escuchando música triste y viendo fotos de ellas dos.
Por otra parte, Rachel se encontraba igual. El no tener ni siquiera una mirada de la rubia, la destrozaba. Esa forma tan fría, la mataba, pero lo tenía bien merecido y no podía hacer nada más. Quinn quizá nunca volvería a dirigirle la palabra.
Sus ganas de incluso cantar, se habían esfumado.
Rachel se encontraba en la cafetería, sola. Comprando solo una botella de agua.
Hey, estrellita – murmuro Mónica detrás de ella.
Que quieres? – pregunto de mala gana, volteando.
Viene a despedirme – respondió, Rachel arqueo una ceja – Mis padres han regresado y quieren que regrese a NY y como los exámenes han terminado y prácticamente ya las clases, son libres, he decidido irme – hizo una pausa – Y bueno, ya que… La mayoría no me quiere aquí, prefiero irme – agrego.
Ok – respondió – Que te vaya bien entonces – encogió los hombros, se dispuso a caminar, pero Mónica la tomo del brazo.
No me arrepiento de lo que hice, porque se que no hice mal, sabes? Lo hice por amor – murmuro. Rachel comenzó a reír, dejándola sorprendida – Que da tanta risa? – pregunto confundida.
Tu no sabes lo que es el amor y espero no volverte a ver en mi vida Mónica. Solo viniste a cagármela, solo eso – respondió fría.
Cuando vuelvas a NY, si me necesitas, no dudes en buscarme – ignoro lo dicho por Rachel – Yo siempre estaré para ti – le regalo media sonrisa – Te amo – susurro, para dar media vuelta y salir.
Quinn del otro lado de la cafetería, miraba todo fijamente. Negó con la cabeza y también salió, pasando desapercibida por la castaña.
Rachel suspiro. Tan siquiera se había quitado un peso de encima. Por fin Mónica se había marchado.
…
Camino sin rumbo fijo, con un par de lágrimas en los ojos, que se escapaban sin su consentimiento. Llego al campo de futbol y comenzó a subir grada por grada. Hasta llegar al final y sentarse ahí. Necesitaba aire y ahí llegaba con más fuerza.
Tenía tiempo que no lo hacía y ahora lo necesitaba. Saco una pequeña cajetilla de cigarros, saco uno y lo prendió.
Paso una de sus manos por su nuca, tratándose de relajarse. Cerró los ojos y lo único que venía a su cabeza, era Rachel diciéndole que si, que la había engañado.
Unas cuantas lagrimas, volvieron a escaparse. Las limpio.
Definitivamente, con ese uniforme de cheerio y fumando, te ves realmente sexy – murmuro una voz, a lado de ella. Volteo y medio sonrío.
Rebeca… Como estas? – pregunto.
No me puedo quejar – respondió encogiendo uno de sus hombros, se sentó a lado de ella – Mejor que tu si… Estas mal con Rachel? No te he visto con ella… Bueno en realidad, con nadie. – agrego.
Ya no estamos juntas – respondió – Y no quiero hablar del tema, si no te importa – agrego bajando la cabeza.
Rebeca asintió, le arrebato el cigarrillo y lo aventó, dejando a una Quinn confundida.
Te ves sexy, pero te hace daño – explico – Lo siento – se encogió de hombros. Quinn sonrió.
Tienes razón – susurro, suspirando.
Un abrazo? Quizá te ayude un poquito – pregunto, la rubia asintió y la abrazo fuertemente.
Al principio en silencio, pero a poco se fueron escuchando sollozos por parte de Quinn, que la abrazaba fuertemente y Rebeca, acariciaba su espalda.
Me engaño… - susurro.
Rebeca negó con la cabeza, mordió su labio y la abrazo mas fuerte.
Llora Quinn.. A veces es la única forma de sacar el dolor – susurro. Y si, los sollozos fueron incrementando.
…
Tenía que volver a las clases del Glee Club. Faltaba poco tiempo para las nacionales y no podía retrasarse más.
Sus ojos estaban hinchados y rojos, producto de tanto llorar hace tan solo un par de minutos, abrazando a Rebeca. La cual caminaba a un lado de ella.
Has dejado que te dé una explicación? – pregunto Rebecca.
No hay ninguna explicación – respondió – Está claro que nunca me amo… Que nunca significo un poco de lo que para mí – agrego.
En esta vida todos los días cometemos errores Quinn… Y estoy segura de Rachel realmente te ama –dio su punto de vista.
Lo de ella no es un error… No se puede comparar – rio – Si me hubiera amado, ni siquiera se hubiera acostado con ella – susurro.
Ok – se dio por vencida. Habían hablado de todo lo que sucedió, aunque ella estaba al tanto de lo que había pasado entre Mónica y Rachel, pero Quinn no cedía. Su dolor era inmenso que cerraba por completo y claramente, era comprensible. Quizá tenía que pasar un buen tiempo, para que Rachel pudiera volver a explicarle – Te dejo, disfruta la clase, mañana nos vemos – se despidió dejando un beso en su mejilla y abrazándola fuertemente. Quinn se despidió con una media sonrisa.
Tomo aire y abrió la puerta del salón. Al entrar, pudo sentir como todo el ambiente se tenso y pudo sentir su mirada. La cual ahora no pudo evitar… Miro esos ojos cafés, por tan solo unos segundos y pudo ver dolor y arrepentimiento en ellos, pero no… Con nada, lograría perdonarla.
Se sentó a lado de Sam, el cual le sonrió y acaricio su brazo.
Bien, ahora que estamos todos juntos…
Comenzó hablar el profesor Schue, pero perdió su mirada en aquel piso de madera.
Contaba los días, para que terminara todo. Para refugiarse en su casa. Porque si, no tenia ni ganas de salir con Santana ni Brittany. Incluso había rechazado un viaje que su madre le pagaba con sus primos, que rara vez veía, a una de las playas del Caribe.
Sabía que estar rodeada de gente, le ayudaría, que estar en otro lugar, sería perfecto. Pero no quería. Quería estar sola, en su cama, durmiendo. Porque era de la única forma en la que realmente no pensaba en Rachel.
Los murmullos, la sacaron de sus pensamientos y noto como todos comenzaban a salir del aula, supuso que la clase ya había terminado.
Camino rápidamente hacia la salida, no quería hablar con nadie y así era una forma clara de hacer entender a los chicos que quería estar sola.
Quinn! – la llamo la voz que menos quería escuchar. Pero no se giro, siguió con su camino. – Quinn! Por favor! – exclamo. Rodo los ojos y se giro.
Que quieres? Que parte de que no quería que en tu vida volvieras dirigirme la palabra, no has entendido? – pregunto de mala gana.
Pensé que.. Que estarías dispuesta a hablarlo de nuevo, a que te explicara las cosas.. Como han pasado ya varios días, yo.. – balbuceo.
Así pasen años, no quiero que me expliques nada, porque tu amiga – hizo una pausa – perdón.. Tu "amiga" –hizo comillas con los dedos – Mónica, me lo ha explicado bastante bien, así que ni te molestes Rachel – trataba de ser dura, pero ver la tristeza en sus ojos, hacían que solo quisiera correr y abrazarla fuertemente.
Quinn.. Yo te amo, te amo como nadie en mi vida, te lo juro! – exclamo acercándose – Cometí un error inmenso… Pero vamos… Nadie es perfecto en esta vida – explico.
Ese fue mi problema… Exactamente ese. Que yo pensé que tu eras el ser mas perfecto del universo, porque éramos la ecuación perfecta, pero tú, tú con tu estupidez, lo arruinaste! – comenzaba a perder la paciencia, una vez el dolor la cegaba y el orgullo salía – Tu arruinaste mi vida, no sabes cómo odio haberte encontrado aquí, no sabes cómo me arrepiento de haberme enamorado de una persona como tú! Sin valores, sin nada, tan egoísta! Porque en esta maldita relación lo único que te importaba era tu estúpido dolor! Poco te importo todo lo que yo sufrí por ti! Poco te importo que yo te volviera hacer creer en el amor, que yo juntara pedazo por pedazo ese corazón que ella te dejo roto! Poco te importo mi esfuerzo después de tantos desplantes, de tantas inseguridades, de palabras que me hicieron daño! – exclamo ya con lagrimas en los ojos – Pero ella tenía tanta, tanta razón Rachel… Aquí la única estúpida en todo fui yo – seco sus lagrimas y la miro con furia – Rebecca tenía razón hace meses, eres una basura Rachel – escupió con coraje.
Rachel le soltó una fuerte cachetada.
Cometí el error más grande mi vida, porque por ese motivo perdí al amor de mi vida, pero no voy a dejar que me insultes de esa manera! – exclamo con la voz quebrada y llorando.
Quinn tomaba su mejilla y la miraba con un dolor inmenso.
Aquí la que cometió el error más grande, fui yo! Al haberme enamorado de ti Berry! – exclamo dando media vuelta y emprendiendo una carrera hasta el estacionamiento.
Solo 2 capítulos para el final…
Gracias por los reviews!
Por cierto.. Lo que tanto pedían… Mónica se ha ido!
