EL RESCATE
6 MESES DESPUES…
-¡no es posible que espiráculo se tome demasiado tiempo!
-cálmate Skipper.- le llama la atención su hermano mirándolo enojado.
-perdóname Alexis, pero es que ya han pasado semanas y espiráculo no muestra contacto alguno, ya debió haber mandado una carta o un aviso, algo para decir que es lo que quiere a cambio de entregarme a mi hija… o quizás piense quedársela y…
-no Skipper tranquilo.- le habla Isaac.- espiráculo tardara en decirte lo que quiere con tal de tenerte entre sus aletas, espera un poco mas.- Skipper no se quedo tranquilo con esa explicación, temía que en cualquier momento enloqueciera si no recibía contacto del mamífero para salvar la vida de su hija, pero una cosa si ya había decidido, si espiráculo no iba hacia él, el iría hacia el delfín.
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-¡¿aun no sabes nada de mi hija?!
-cálmate Lucrecia, no creas que buscarla es muy fácil.- explica el macho dándole la espalda.
-es que ya te demoraste mucho tiempo Emmanuel, no es posible que aun no puedas encontrarla, llevamos meses así y aun no puedes encontrarla.
-bueno ya cálmate, el embarazo sí que te está afectando, ¿verdad?
-no, no quieras utilizar el embarazo como un pretexto para no cumplir con tu promesa y en segundo lugar, no voy a permitir que me veas la cara de estupi…¡haaa!.- comienza a quejarse cerrando sus ojos fuertemente y haciendo gestos de dolor.
-¡Lucrecia!, ¿Lucrecia que tienes?.- pregunta acercándose a ella.
-me duele… me duele mucho el estomago, creo que a voy a dar a luz… ¡haa!, me duele mucho.
-y-y que- ¿Qué quieres que haga?, co-¿Cómo te puedo ayudar?... voy por ayuda.- decide dando a penas media vuelta, pues Lucrecia lo detuvo antes de dar su primer paso tomándolo fuertemente de la aleta.- no, no te vayas por favor, no me dejes sola, te lo suplico… ¡haay!
-¡¿entonces que hago?!
-no sé, no se pero no te vayas por favor, te lo suplico.- ruega nuevamente antes de dar un grito de dolor por las contracciones, Emmanuel comenzó a aumentar mas su nerviosismo antes de decidir cargarla y llevarla hasta la cama, donde ahí la recostó y se sentó a su lado.
_oOo_
-Skipper.- le habla el cabo a su líder.- encontré este disco arriba de la base, en la isla de concreto.- informa antes de mirar como su líder le arrebata el objeto.
-¿será de espiráculo?
-puede que sí, reprodúcelo.- recomienda la nutria macho mirando un poco molesto como el hermano del líder rodeaba sus ojos, dando a entender que eso a él no le importaba, se veía tan descarado al mostrar esa forma de desinterés ante algo tan preocupante para su propia sangre.
-pierdes tu tiempo reproduciendo eso.- le regaña mirándolo molesto.
-tal vez esto no te importe a ti Alexis, pero a mi si, por lo menos podrías mostrar el menor interés en apoyarme.
-no pienso apoyar babosadas tuyas, me voy.- decide caminando hacia las escaleras.- disfruta tu video.
-¡ja!, ahora ya no sé quien es peor, si Emmanuel o tu hermano.
-Isaac por favor no digas eso del propio hermano de Skipper.- le regaña el teniente.
-perdón, pero es que es la verdad, es muy descarado.
-bueno, eso lo discutiremos mi hermano y yo después.- toma la decisión el de cabeza plana antes de tomarse unos segundos, miro con nerviosidad la pantalla del televisor y apretó el botón player temblándole la aleta, primero vio un cuadro negro que solo duro tres segundos, hasta que…
-hola mí querido amigo-enemigo.- saluda con una risa burlona por fuera.
-¡espiráculo!.- nombra reconociendo al delfín.
-mi querido Skipper, tengo un regalito para ti… es algo que tu amas mucho y que será… tu completa perdición, jajaja.- termina de reír ligeramente mientras cargaba a la niña entre sus aletas, mostrándola delante de la pantalla.
-¡desgraciado infeliz!.- Skipper corre hacia el televisor con amenaza de ir encima de él.
-¡no, Skipper tranquilo!.- lo detiene el teniente poniéndose enfrente de él, sin taparle la vista del televisor.
-hay Skipper, planear este plan fue lo más sencillo que pude haber hecho, empezando por mi espía.- le habla refiriéndose a Lucrecia.- pero en fin, si ella no hubiera terminado por enamorarse y embarazarse de ti, no hubiera sido una completa pérdida de tiempo, tengo otros planes aun mas estratégicos e inteligentes que los anteriores, que por cierto, los sabré emplear a la perfección, pero no perderé mas mi tiempo en explicártelos, mejor concentrémonos en algo que es…- voltea su mirada hacia la pequeña.- muy importante para ambos… o no es así, ¿pequeña?.- la pinguinita no hiso otra cosa que hacer ante su comentario más que reírse ligeramente, era obvio ella no entendía nada de lo que pasaba en su presencia.- si quieres volver a recuperar a tu hija, debes buscarla en las cercanías de la alcantarillas de la cuidad… ¡ven a buscarla! Jajaja.- termina el video dejando al líder una cara muy impresionada.
-muchachos, no pierdan mas tiempo, debemos buscar a mi princesa.
-pero Skipper, no vamos a entrenar un poco, practicar nuestras maniobras de combate nos ayudara para…
-¡nada de eso Kowalski!, lo que más me importa ahora es recuperar a mi hija.- regaña el líder al más alto camino hacia la salida de su habitad, subió a toda velocidad, desesperado y con grandes ansias de terminar con todo eso de una vez por todas, encontrar a su hija y recuperar a Lucrecia eran las últimas dos misiones que le faltaban para empezar su felicidad.
-ahora si ya se volvió loco, pero es bueno el sacrificio que quiere hacer.- comenta la nutria macho caminando detrás del líder.
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-¡haaaa!.- grito fuertemente Lucrecia al sentir como las contracciones aumentaban con dolor, pero pronto sintió una sensación que la hiso temblar de miedo y de nervios.- ¡ya viene!, Emmanuel ya viene, ya va a nacer nuestro hijo.- avisa con una voz debilitada.
-¿Qué?, ¿co-como que ya viene?
-ya va a nacer, ya va a nacer, ¡haaa!... Emmanuel, tienes que ayudarme.
-¿yo?
-si tu, ayúdame, no creo que pueda yo sola…
-¿pero cómo?, si yo no sé hacer partos ni ayudar en esas cosas.
-por favor Emanuel te lo suplico… ayúdame, ayuda a tu bebé a llegar a este mundo… ¡haaaa!
-no, no, yo no sé nada de eso, mejor voy a buscar ayuda, ¿sí?
-no Emmanuel no quiero que te vayas, te necesito, ya di a luz una vez yo sola y tuve mucho miedo, así como ahora, por favor ayúdame, no quiero que le pase nada a nuestro hijo, no quiero.
-está bien… pero… no sé exactamente qué hacer.
-solo recibe… recibe al huevo…- le indica comenzando a pujar con los ojos cerrados.
_oOo_
Skipper bajo del auto de un solo salto, ni siquiera se molesto en abrir la puerta y bajar como la gente educada, corrió a toda velocidad hacia… ninguna parte, solo corrió como loco desesperado.
-¡Skipper espera!.- lo llama Isaac deteniéndolo, poniéndose en su camino.- ¿a dónde supuestamente estas hiendo?
-a donde el me dijo, a las alcantarillas de Nueva York.
-pero, que…
-¡basta Isaac, no quiero saber nada de ti ni de excusas que no sepan que hacer! regaña continuando con su dirección, no tardo mucho en llegar hasta una alcantarilla de herrería demasiado oxidada.
-¡qué asco, apesta horrible!.- se queja la nutria macho tapándose su nariz con ambas patas.
-pues lo lamento señorita, porque de esta alcantarilla es donde entraremos.- avisa mirándolo hacer un gesto de incomodidad.
-tranquilo Isaac, no es como si fuera el final de tus días.- le habla el teniente dándole unas ligeras palmadas en la espalda.
-rápido, rápido, no pierdan mas su tiempo.- los regaña entrando antes que todos.
Ya una vez todos adentro, caminaron por un pasillo casi a oscuras, su única iluminación eran lámparas de luz blanca, continuaron caminando hasta que vieron varias sombras que corrían hacia más adelante, sombras que parecían de langostas y escuchaban unas que otras risas.
-este lugar no me agrada mucho.- comenta cabo mirándolo sin dejar de hacer gestos desagradables para el lugar, al igual que Isaac.
-debes ser fuerte cabo.- le ordena el líder comenzando a ponerse en posición de ataque.
-si señor.- acepta el pequeño soldado, pero aun sin poder aceptar la realidad en la cual estaba presente.
-¡¿dónde estás espiráculo?!.- llama a los lejos en un grito, antes de entrar en un silencio que mataría a cualquiera, de pronto ese silencio se fue al ser escuchada la risa del delfín salir maléficamente.
-qué gran sorpresa, miren eso muchachos.- comienzan a salir las langostas de sus escondites.- tenemos visitas.
-¡déjate de rodeos delfín!, ¡entrégame a mi hija!.- exige haciendo un puño en su aleta. Por otro lado espiráculo se lo quedo mirando muy fijamente, como si le estuviera apuntando para dispararle con un arma, sin haberlo previsto antes, apareció entre ellos Adolfo, pues este ni enterado estaba de la preparación del enfrentamiento.
-tu tranquilo Skipper, ella está bien.- el pingüino se quedo casi atónito al escuchar el nombre del pingüino líder.
Adolfo miro hacia la misma dirección que el delfín.
-¡Skipper!.- lo nombra casi en un grito, haciéndolo voltearse también para mirarlo.
-¡papi!.- nombra la pequeña pingüina aferrándose a la pierna de Adolfo.
Skipper se quedo aun mas pasmado cuando miro a la pequeña, era ella, ¡era su hija Laurita!
-¡les dije que esperaran mi señal para que la dejaran salir!.- regaña a una de las langostas que tenía a su lado más cercano.
-perdón.- se disculpo subiendo ambos hombros. Espiráculo aun más molesto que nunca le quito un arma de rayo laser que poseía uno de sus crustáceos y apunto al de cabeza plana. Dio gracias a la gran distracción que tenía en ese momento al mirarlo hipnotizado por la pingüina.
-¡Skipper cuidado!.- le advirtió cabo mirando como el delfín apuntaba hacia él con amenaza, solo bastaba con que apretara del gatillo para poder eliminarlo, pero Skipper pareció no escucharlo, seguía inmóvil mirando a la pequeña detenidamente, de arriba abajo, miraba su rostro, la forma plana de su cabeza, el color de ojos, sus largas pestañas, un moño azul sobre su cabeza, todas esas características fue un claro castigo de su cobardía al no reconocerla como su hija en el momento indicado, pronto sintió sin querer como los ojos se llenaban de lagrimas, solo podía pronunciar su nombre en su mente y sin pensarlo comenzó a regalarle una tierna sonrisa, cálida y paternal.
