Capítulo LV: El Glaciar de Neptuno.

Sasuke y el resto se hallaban viajando sobre aquellos enormes dragones que los transportaban a través de Terra. Actualmente, se hallaban viajando a más allá del Continente del Viento, el cual se hallaba situado al sur de Terra. La razón del la cual viajaban a aquella posición es, básicamente, porque Kaguya recibió notificación de que el Consejo Mundial de Terra había levantado un estado de alerta, y estaban al tanto de cualquier actividad inusual. Básicamente, aquella alerta consistía en un estado antiterrorismo, donde cada nación mayor utilizaba sus fuerzas castrenses para vigilar sitios tanto altamente poblados, como las zonas más aisladas de Terra.

En el caso de los extremos del planeta, los encargados de la supervisión de éstos fueron algunos de los subordinados de Ignis. Ray, el Dragón del Viento, se encargaba de visitar al Continente Olvidado entero. Leviathan se encargaba de custodiar el territorio correspondiente a la Atlántida, por lo que incluso rastreaba el Gran Abismo de Hades, hasta su máxima profundidad. Por último, Edaphos se encargaba de vigilar el territorio que acercaba a Erebus Mons, o Monte Erebus. La Isla del Origen quedaba fuera de la posibilidad, ya que había un colapso de Espacio/Tiempo a los alrededores de la zona. Por otro lado, el único portal conocido dentro de Terra al Jardín del Edén era el del Abismo de Hades, y por ende era imposible acceder a él, sin que tuvieran que pasar por Leviathan.

El último de los extremos de Terra, sin custodiar, era el conocido como el Palacio de Hielo, situado en el extremo sur de Terra. Se trataba de una zona completamente oscura, donde jamás llegaba la luz solar, y la oscuridad era absoluta en aquel sitio. Por ello, el sitio era sumamente tenebroso, y también muy frío. Había sitios donde la temperatura fácilmente descendía muy cerca de los menos cien grados centígrados, y donde el aire estaba tan helado que incluso costaba trabajo respirar. Aquel también conocido como el Glaciar de Neptuno era exactamente a donde Sasuke y el resto se dirigían. Era el opuesto absoluto al Monte Erebus, donde en vez de haber temperaturas peligrosamente altas, existían temperaturas desgarradoramente bajas.

Por algún motivo, Sasuke tenía un muy mal presagio con respecto a Sakura. Desde hace unos minutos, estaba nervioso y alterado emocionalmente por el bienestar de Sakura. Era como si su propio espíritu le dijera al moreno que la ninfa estaba en peligro. Era una ansiedad e intranquilidad tortuosa, tal y como aquella vez que Sakura había decidido aventurarse la vez que Kaguya había invadido Spira. El moreno no sabía si eran paranoias suyas, o si realmente Sakura había cometido alguna tontería. Sasuke tan sólo podía rogar porque Sakura haya obedecido sus instrucciones. De todos modos, nadie le prohibía como tal el no hacerlo. Aún si hubiese dejado alguien a cargo de la protección de la princesa de Iridia, Sasuke sabía que Sakura tenía las habilidades para dejarlos fuera de combate.

"Sakura... Por favor... No cometas una estupidez..." pidió el moreno, dentro de sí mismo.

— Hey... ¿Qué pasa, Sasuke? — cuestionó Tenten, quien estaba al costado izquierdo del moreno.

Sasuke negó con la cabeza, ignorando la pregunta de su compañera.

— No pasa nada — aseguró el Uchiha.

Aún así, Tenten sabía que algo pasaba con su camarada. Desde hace casi un par de horas, Sasuke estaba sumamente nervioso e intranquilo. No había visto a Sasuke de ése modo, desde aquella vez en que Sakura los había dejado inconscientes a ambos, cuando escapó del Palacio de Medel, y se fue por su propia cuenta a la aún en reconstrucción Wu Yia. Las cosas no habían salido para nada bien, y Sakura había terminado enclaustrada, y sometida por las fuerzas de Kaguya.

Larga-corta-historia: El mundo se fue al demonio, gracias a que Sakura fue demasiado cabeza dura para obedecer órdenes.

— Me imagino que aquel "no pasa nada" significa que estás preocupado por Sakura, ¿Huh?

Tenten colocó una mano sobre el musculoso hombro de Sasuke, aunque éste ni se dignó en voltear a verla.

— Escucha, Sasuke. Eventualmente le tendrás que dar tu voto de confianza a Sakura. ¿De acuerdo? No puedes estar viviendo con la incertidumbre de que tu novia puede traicionarte. Imagínate el momento en que, eventualmente, tendrás que dejarla en casa, mientras tú te vas a trabajar — refirió la castaña — ¿O acaso piensas contratar gente que la mantenga aprisionada en casa, en contra de su voluntad? — desafió.

— Tu equivalencia no solamente es falsa, sino increíblemente estúpida — espetó el pelinegro, aún sin volver la mirada.

Tenten se rió levemente, y sacudió la cabeza.

— Ok. Supongo que exageré un poco, pero el principio es el mismo, ¿Sabes? — argumentó Tenten — El punto es que no puedes estar detrás de ella todo el tiempo, ni ser su niñera de tiempo completo, Uchiha — afirmó — En algún momento de tu vida ibas a tener que confiar en ella, Sasuke.

El punto de Tenten tenía sentido. Por supuesto, Sasuke sabía que no podía estar controlando a Sakura en contra de su propia voluntad, y que la ninfa era un individuo independiente, con capacidad de razonamiento deductivo. Sakura sabía perfectamente que no le convenía desobedecer las instrucciones de su madre y esposo, pues conocía de primera mano las consecuencias de la desobediencia. Y sin embargo, aquello no mantenía a Sasuke calmado. Por algún motivo, Sasuke presentía que el dejar a Sakura en el campamento, únicamente vigilada por Shizune y Kurenai, las dos ninfas con mayor jerarquía, había sido un error colosal.

El moreno resopló para relajarse, aún si falló en el intento, y se pasó una mano por su espesa cabellera negra. Fuera como fuera la decisión de dejar a Sakura en Pyram, ahora él tenía una misión importante: Exterminar a Onikage.

— Hey, Gorila — le llamó ahora Naruto.

— ¿Qué demonios quieres, idiota? — replicó Sasuke, sin aún dignarse a apartar su mirada del frente.

— ¿Siquiera tienes alguna idea de a dónde ir? — interrogó el rubio — ¿O solamente estamos dando un bonito paseo por los cielos?

— Kaguya me informó que el Consejo de Terra ha puesto en marcha una operación antiterrorista, así que el mundo entero está sitiado por el momento — aclaró Sasuke — Por otro lado, los restantes Dragones Elementales se están encargando de vigilar los otros tres Extremos de Terra. Únicamente nos resta a nosotros explorar el Palacio de Hielo, en búsqueda de ése hijo de puta.

— ¿Qué hay de los sitios menos concurridos, como las ínsulas fuera de la jurisdicción de los Continentes Elementales? — preguntó el rubio — Dudo mucho que el consejo se esté encargando de ello. Quizá ni tengan idea de la existencia de las mismas.

— Tengo a la gente necesaria para aquel trabajo — aseguró el Uchiha — Los contacté desde el día de ayer. Mis camaradas se encargarán de rastrear cualquier actividad inusual.

Naruto enarcó una ceja.

— ¿Oh? Pensé que no tenías amigos, Gorila. Ya sabes. Con éso de que eres un sedentario — se burló el Uzumaki.

— Conozco a la gente que necesito. Éso es todo — refirió Sasuke — No me congrego con idiotas como tú, con un coeficiente intelectual de una trilicentillonésima parte de Unidad de Planck — agregó, ingeniosamente.

Karin se aguantó las ganas de reírse, mientras que su novio la fulminaba con la mirada, por lo que la pelirroja se encogió de hombros.

— Admite que fue muy ocurrente — secundó la Uzumaki, finalmente riéndose.

— Tsk. Así que te da mucha risa, ¿Huh? — masculló el rubio — Créeme que me lo cobraré en la noche contigo — susurró seductor, contra el oído de la pelirroja.

La ojirubí también sonrió, y se apegó al príncipe de su Clan.

— Cuento con ello, doctor Uzumaki — ronroneó de vuelta la pelirroja.

Tenten hizo una cara de asco al ver cómo Naruto manoseaba la entrepierna de Karin, y cómo la besaba tan eróticamente. Si alguna vez Tenten había tenido curiosidad en relación al acto carnal, definitivamente había muerto justo en aquel momento. La monja prefirió desviar su mirada al frente, y concentrarse en admirar el increíble paisaje del Sol a más de veinte kilómetros de altura. Quien sí se sintió más asqueado de todo, fue el Señor de las Bestias.

SI ése par de idiotas se ponen a coger en mi espalda, voy a dejarlos caer — espetó el dragón, haciendo que los Uzumaki se separaran.

Sasuke se encogió de hombros.

— Puedes tomarte la libertad de hacerlo en cualquier momento — sugirió el azabache — De todos modos, tan sólo son unos estorbos para mí. No me sirven de nada.

— ¡Whoa! ¡¿Qué diablos pasa contigo, Gorila?! — cuestionó el rubio, acercándose amenazador al Uchiha.

Sasuke lo miró por encima de su hombro, y resopló.

— Deja entonces de estar cogiendo con tu puta, ¿Quieres? — espetó el pelinegro — Nadie quiere ver tu diminuto y patético pene, ni las flácidas y celulíticas ubres de tu perra.

El comentario tan vulgar y ofensivo de Sasuke hizo enojar bastante a Naruto. Quizá aguantaba que Sasuke le insultara con toda clase de palabras pedestres, pero lo que sí no toleraba era que el Uchiha se metiera con su Karin-chan. La Uzumaki también se molestó, pero bien sabía que no le convenía iniciar una discusión con Sasuke. De otro modo, el moreno simplemente la podría arrojar al vacío, además de que Sasuke era sumamente agresivo y violento, y podría asesinarla de un sólo puñetazo.

— ¡¿Qué dijiste, idiota?! — gruñó el rubio, tomando de la remera sin mangas de Sasuke — ¡Vuelve a repetir éso, estúpido!

La respuesta de Sasuke fue un fuerte empujón que tambaleó algunos pasos al Uzumaki. En seguida, Sasuke se acercó amenazador al rubio, y chocó con fuerza su frente contra la de Naruto, con un ademán hostil e intimidante. Igualmente, el Uchiha clavó su criogenizante y asesina mirada en los orbes zafiro del mercenario, los cuales demostraban la misma hostilidad que los de Sasuke.

— Tu perra es una puta barata que cualquier cabrón se la coge. Tiene unas ubres flácidas, celulíticas y repugnantes, además de que tiene la concha y el culo tan destrozado y abierto de tantas vergas que le han metido — siseó Sasuke, mirando feroz a Naruto — ¿Algún puto problema, imbécil?

Aquella fue la gota que derramó el vaso para el rubio.

— ¡Eres un-

Pero antes de que el rubio soltara un sólo golpe a Sasuke, Tenten y Karin separaron a ambos chicos. La monja simplemente los separó de un leve empujón, y Karin sostuvo por la espalda a su novio. Aunque ambos jamás dejaron de mirarse con agresividad.

— De acuerdo. ¡Ya es suficiente, ustedes dos! — gritó levemente Tenten — ¡Parecen dos mocosos!

— Naruto, cálmate — le pidió Karin a su chico — Déjalo decir todas sus tonterías. Solamente así se puede sentir un hombre — añadió, mirando enojada a Sasuke.

El moreno miró a la chica frío, haciendo que ella se intimidara un poco, y resopló.

— Tu basura feminista me lo paso por mis peludos huevos — replicó el moreno, con su voz oscura y hostil.

Naruto estuvo a punto de arrojarse al Uchiha, pero Tenten y Karin lo detuvieron.

— Ya basta, ustedes dos — demandó de nuevo la monja — Hay cosas más importantes de las cuales preocuparse ahora mismo. Ya tendrán tiempo para probar quién de los dos tiene los testículos más grandes.

Sasuke ni prestó atención al comentario de su compañera. El moreno se colocó a la cabeza de Ignis, apoyó su pie izquierdo en la "ceja" del mismo, y su brazo zurdo sobre su propia pierna. El moreno examinó el panorama a lo lejos, y apenas pudo ver el inicio de lo que aparentaba ser una enorme porción de hielo. Por su lado, Ignis pudo ver perfectamente aquella misma porción de tierra que Sasuke había visto a lo lejos, gracias a su agudeza visual, superior a la de los humanos.

Supongo que ya lo viste. ¿No es así, Sasuke? — preguntó Ignis, de manera retórica — Nos aproximamos al Continente Antártico. Ése es el Glaciar de Neptuno.

Sasuke asintió.

— Tengo la impresión de que por fin hallamos al pez gordo — masculló el moreno, sintiendo su sangre hervir, de tan sólo recordar a su contraparte maligna.

Yo también puedo presentir algo grande — secundó Ignis — Quizá sea mejor que nos vayamos preparando para el peor de los casos.

— Pase lo que pase, Onikage morirá hoy — siseó el Uchiha.

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Onikage y el resto reaparecieron en la helada cueva que servía de guarida para el Ojos de Demonio y el resto de sus secuaces. El Kamui se cerró, y el frío clima de aquella espeluznante y oscura cueva se hizo presente ante la mirada de Sakura. El clima era muy por debajo del cero centígrado, quizá estaba a unos menos sesenta grados centígrados, y la presión atmosférica era demasiado baja, lo que empeoraba aún más el criogenizante clima de aquel horripilante y maloliente lugar.

Onikage soltó a la Haruno al suelo, y después le tomó fuertemente del cabello rosado y largo, para a continuación arrastrarla a través de aquel congelado suelo que parecía cubrir otra enorme porción de tierra. A causa del dolor, Sakura ni siquiera supo a dónde exactamente fue llevada, a través de la helada cueva, además de que la oscuridad era absolutamente perpetua. Apenas algunas velas que tenían en las manos los otro siete encapuchados llegaban a iluminar mínimamente la oscura cueva.

Finalmente, y tras ser arrastrada por varios metros a través del suelo, Onikage llevó a Sakura a otra habitación, comparablemente más maloliente de lo normal. Pero no porque fuese propiamente un olor nauseabundo, sino porque aquella habitación olía a sangre. De hecho, incluso el vestido de Sakura fue manchado de sangre, aunque también estaba un tanto congelada. De cualquier manera, el frío era tan desgarrador que Sakura apenas y podía tolerarlo. En momentos como ésos, Sakura deseaba ser una Ondina, o hada del agua. Así podría resistir tan brutal temperatura. En cambio, ella era un hada de la naturaleza. Susceptible incluso más que los humanos a los climas extremos.

Tras remover una enorme puerta, de lo que simulaba un calabozo, Onikage arrojó dentro a la pelirrosa, quien se estampó contra el helado muro, y el demonio Uchiha cerró aquel calabozo, no sin antes entrar él con la chica. Sakura apenas colocó sus manos en el criogenizante hielo, y sintió cómo se le entumecían de dolor. Aún con ello, la chica hizo un intento de levantarse, pero el Uchiha la pateó de nuevo, y la arrojó contra la pared. A continuación, Onikage levantó a la pelirrosa contra el frío muro, aunque la mantuvo arrodillada, y le apretó el cuello. La ninfa apenas podía mantener aquella oscura mirada demoniaca del Uchiha.

Onikage esposó con unas pesadas cadenas a Sakura, que además suprimían la magia de la chica. Por desgracia, Sakura carecía de la fortaleza física para romper aquellas poderosas y pesadas cadenas, las cuales colgaban desde lo alto, y la ninfa estaba completamente limitada a quedar arrodillada. La única ventaja de ello, era que su vestido le cubría parcialmente del terrible frío del suelo. Igualmente, la pelirrosa tenía una enorme cadena que le aprisionaba desde la cintura, aunque, extrañamente, era comparablemente más cómoda.

Una vez que la esposó por completo, Onikage se arrodilló frente a la chica, y se le quedó mirando de forma calculadora. La mirada del demonio atemorizaba a Sakura, y la hacía sentir nervios, combinado con pánicos. Pero aún con ello, Sakura miró lo más feroz que podía al Uchiha. El descendiente de Chaos sonrió macabro, y soltó una risa entre dientes, además de que se reacomodó aquel cabello andrógino que tenía.

— Ah, princesa Sakura — siseó el demonio — Si te soy sincero, siento bastante lástima por ti. La verdad es que tú eres una inocente involucrada en un conflicto mayor. Deus Ex Lux te condenó a conocer a Sasuke, y tu corazón te condenó a enamorarte de él — remarcó — Tu peor pecado fue involucrarte con Uchiha.

Sakura sintió una opresión en el corazón, al escuchar de su amado Sasuke-kun, pero también se sintió irritada de que el demonio dijera que el amor que ella y su querido Sasuke-kun compartían era algo maldito.

— Pues para mí, aquello es lo más hermoso que me ha pasado — replicó la ojiesmeralda — Yo amo y siempre amaré a Sasuke-kun. No importa lo que suceda, o lo que me suceda. Mi corazón siempre será suyo.

El pelinegro resopló en burla, y se rió socarrón. Aquella risa no hacía más que irritar a la pelirrosa. Si estuviera desatada, ya habría perforado el corazón de Onikage con uno de sus GRB.

— Y es precisamente ése el motivo por el cual tu tumba es ahora tan profunda, princesa Senju. Tu sentimentalismo es tu perdición.

Onikage se levantó por completo, y salió de aquella celda, aunque ni se molestó en cerrarla. No es como si Sakura pudiese escapar, de cualquier manera.

— No temas, princesa de Cerezo. No voy a matarte aún — dijo el Uchiha, antes de salir — Primero mataré a tu amado. O mejor dicho, haré que él se sienta culpable de tu muerte.

Sakura tensó sus puños, y fulminó con la mirada al ojos de sangre.

— Descansa un poco, Sakura Senju. Puede que quizá sea la última vez que puedas hacerlo — concluyó Chaos, antes de abandonar por completo el lugar.

Cuando Onikage desapareció completamente, Sakura simplemente se quebró, y soltó todas las lágrimas que se había reservado hasta ése momento. Los sollozos desgarradores de Sakura, aunque silenciosos, bien le podrían partir el alma a cualquier persona, por más ruda que ésta sea. La ojiesmeralda desahogó su dolor y su miedo, tanto por las condiciones en las que se hallaba, por como lo que se venía de frente a ella. Apenas y habían salido de una terrible guerra a escala mundial, y ahora el mundo estaba sumido en una peligrosa contienda contra las fuerzas más oscuras del Cosmos.

Pero lo que realmente angustiaba a Sakura, era que su amado Sasuke-kun sería el más perjudicado de todo. Si algo le hacía sufrir a Sakura, era el simplemente imaginarse que Sasuke sería el más afectado de todo ésto. Quizá Onikage tenía razón, cuando dijo que el peor error de ella era el haber conocido a Sasuke, mas no por el hecho de haberlo conocido. Sakura jamás se arrepentiría de amar a su querido Sasuke-kun. Pero, por el capricho de ella, ahora Sasuke estaba en tremendo peligro.

Lo único que podía hacer Sakura, era rogar al Todopoderoso que proteja al amor de su vida: Sasuke Uchiha.

— Sasuke-kun... — musitó la hermosa hada, con su voz ahogada en llanto.

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Tras aproximadamente media hora, Sasuke y los demás por fin llegaron al continente más alejado, austral y helado de todo Terra. Las condiciones climáticas eran mucho peor de lo que todos se esperaban. Sasuke, por suerte, se acordó de amarrar una gabardina térmica en el collar de Ignis. El resto también venía preparado, con unas túnicas para fríos extremos, pues apenas en la costa del glaciar ya se sentía un brutal frío.

Pronto, Ignis y Azazel, quienes no eran afectados directamente por el terrible frío del glaciar, avanzaron hacia el extremo más helado del mundo, adentrándose a la más oscura y perpetua oscuridad. Claramente se veía en el cielo cómo la temperatura se reducía drásticamente, hasta que el panorama se oscurecía como el espacio exterior. Apenas algunas estrellas, auroras, y otros fenómenos meteorológicos iluminaban el cielo. Por otro lado, y debido a que se hallaban apenas por encima de la Tropósfera de Terra, el frío era ligeramente menos desgarrador. Lo peor les esperaría al descender.

— Trata de descender directamente sobre el Palacio de Hielo — mandó Sasuke al dragón — De acuerdo a éste mapa de navegación, se debe hallar a unos cinco kilómetros a lo profundo, apenas a la mitad del Continente.

De acuerdo — replicó el dragón.

Tras haber recorrido un poco de más distancia, Ignis y Azazel descendieron a través de la Tropósfera. De inmediato, el frío abrasó a todos los guerreros, lo que enviaba un fuerte escalofrío en casi todos. La respiración se les hizo un tanto más complicada a Sasuke y compañía, pero todos intentaron endurar el brutal frío del ambiente tan crudo. Incluso un poco de nieve y escarcha quedó pegado en el cabello y ropa de los chicos. Y debido a su menor grasa corporal y masa muscular, las mujeres del equipo sentían un frío devastador. Karin era la más afectada de todo, al ser la más delgada y menos muscular de todas, con Tenten teniendo la mayor ventaja.

Finalmente, ambos dragones aterrizaron en una zona sumamente oscura y fría de todo el Continente Antártico, descendiendo suavemente sobre la densa, pesada y gruesa capa de hielo. De inmediato, el resto de los chicos descendieron de Ignis y Azazel, y caminaron hacia Sasuke, quien examinó un enorme montículo de hielo completamente congelado que aparentaba cubrir otro enorme objeto. El Uchiha se acercó al mismo, y enterró su mano dentro de aquella montaña de hielo, al romperla con su puño, y escarbó un poco. Tal parecía que aquel enorme monte congelado llegaba aún mucho más profundo.

— ¿Encontraste algo? — preguntó Tenten, tiritando levemente de frío.

Sasuke no contestó al principio, sino únicamente se irguió completamente. La monja examinó aquel mismo lugar donde Sasuke había perforado con su puño, percatándose de que al menos debería tener una enorme profundidad que ni se podía ver desde el punto de vista de Tenten.

— Tal parece que el Palacio de Hielo es subterráneo — mencionó Sasuke, aún sin despegar la vista de aquel agujero.

— Tiene sentido — dijo Kaguya, quien ya estaba al costado derecho del Uchiha — De acuerdo a los registros fósiles e históricos, la Antártida solía pertenecer a la Pangea, hasta hace más de doscientos millones de años. Tengo algunos documentos que avalan la existencia del Templo de Neptuno, hasta hace más de quince mil años.

Sasuke volvió su mirada a Kaguya, aunque fugazmente, y después volvió su mirada al agujero que creó con su puño.

— Hmp. Tiene sentido — apoyó el moreno — En cualquier caso, tal parece que necesitaremos excavar bajo ésta gruesa capa de hielo.

— Suena fácil el decirlo, pero es aún más difícil hacerlo — rebatió Tenten — ¿Cómo se supone que vamos a perforar ésta gruesa capa de hielo? Debe tener una profundidad de al menos cinco kilómetros.

Lo de menos sería fundirlo todo con calor — comentó Ignis, una vez se acercó a aquel enorme monte.

— Si lo haces, quedaremos sepultados bajo cientos de miles de millones de metros cúbicos de agua helada — dijo el moreno — Éso, o incrementarás al menos cincuenta metros la altura del nivel del mar.

— ¿Tal vez tendremos que excavar a mano, entonces? — bromeó Tenten, aunque desganada.

— Tiene que haber una entrada en éste lugar — habló ahora Kaguya — Siempre hay fallas en el relieve de las áreas circundantes a los volcanes — avisó — Yo recomendaría que nos separemos para buscarlo.

Sasuke se retiró una gruesa capa de hielo de su cabello, y se lo reacomodó.

— Qué remedio — secundó el moreno, a su modo — De acuerdo. Nos separaremos en grupos de dos. Vienes conmigo, Kakashi — ordenó Sasuke.

— Entendido — replicó el Paladín, quien se situó cerca del Uchiha.

— Tenten, Hyūga — llamó Sasuke al pelicastaño — Ustedes irán por su cuenta.

Ambos asintieron.

— Kaguya, mujer Hyūga — se refirió Sasuke a Hinata — Harán equipo.

— De acuerdo — respondió Kaguya, mientras que Hinata hacía una leve reverencia.

— Usuratonkachi, Karin e Ignis irán por su cuenta. En cuanto encuentren algo, lancen alguna señal — mandó Sasuke.

Todos asintieron, excepto Kakashi, al estar al lado de Sasuke, Ignis y Naruto. Los Uzumaki volvieron a montar al enorme dragón, y éste salió volando a unos metros a lo lejos. El resto también se separó y corrieron a lo lejos. Kakashi, por su parte, tomó su enorme espada, y la clavó en aquel espeso hielo duro del monte, comenzando a cavar la zanja. Sasuke únicamente necesitaba sus puños para desmantelar el terreno.

Por otro lado, Naruto y Karin descendieron en una zona ligeramente menos desértica del Glaciar de Neptuno, y examinaron los alrededores. La tormenta glaciar era abrumadora y pesada, por lo que les complicaba la visión a ambos Uzumaki. La excepción al caso era Ignis, quien, gracias a su visión sobredesarrollada, podía ver perfectamente en su amplio Espectro Visible. Una ventaja más de no ser parte de los humanos.

Comenzaremos en ésta zona. Quiero largarme de aquí cuanto antes — espetó el gigante.

— Démonos prisa, entonces — apoyó el rubio, enterrando su Guandao en el helado suelo.

Karin, entretanto, se abrazaba su cuerpo, y tiritaba violentamente de frío. La pelirroja no estaba acostumbrada a climas tan helados, como el del Continente Antártico. El clima en el Viento, y especialmente en el Remolino, no solía ser tan desgarrador. Por supuesto que llegaba a nevar, pero no al grado como en la Antártida. Lo peor del caso es que, como era la época de invierno en el hemisferio austral, el frío era aún más devastador para los chicos. Karin apenas y podía moverse en aquel brutal clima del Glaciar de Neptuno. Quizá rondaba poco más allá de los menos ochenta grados centígrados.

— Ugh... Dios... Hace un frío horrible... — articuló la Uzumaki, aún temblando de frío, y sosteniéndose su pequeño cuerpo con los brazos.

Naruto se aproximó a ella, y la envolvió entre sus brazos.

— Vamos, Karin-chan. Sé que es una tortura el estar aquí, pero tienes que resistirlo. Yo también tengo mucho frío — argumentó Naruto, apegando a la chica contra él — Y si te quedas de pie, va a ser peor.

Pfft... Ustedes los mortales son tan patéticamente débiles — espetó el enorme monstruo — A veces me sorprendo del cómo es posible que ustedes sean la especie más evolucionada.

Ignis rodeó su puño con fuego, y enterró su mano en la densa capa de hielo, comenzando a derretirlo desde el interior. El hielo se fundió, y se sublimó de inmediato, por lo que se liberaron vapores a la atmósfera, sin necesidad de crear agua. Naruto dejó de abrazar a Karin, tras haberle transmitido calor, y levantó con su Guandao un poco de hielo. La pelirroja finalmente se decidió a ayudar, y enterró sus dagas en el espeso manto congelado. Con algo de complicaciones, Karin levantó un gigantesco trozo de hielo, que quizá pesaba al menos quinientos kilogramos, y lo arrojó con fuerza a lo lejos.

En otra zona, Kaguya y Hinata rastreaban con sus auras el área que les circundaba. Hinata no tenía tan desarrolladas sus habilidades extrasensoriales, al no ser propiamente una descendiente de la especie Ninfae, sino de otra subespecie de los Faerie, aunque también estaba combinados sus genes como humanos comunes. La Hyūga basaba su rastreo en sus habilidades oculares, con la cual aumentaba su Espectro Visible, y traspasaba fácilmente con Visión Térmica la capa de hielo. Aunque debido al tremendo grosor, Hinata apenas y podía ver un objeto sepultado bajo quizá billones de toneladas de hielo.

— Hay una especie de templo a aproximadamente seis kilómetros de profundidad — anunció Hinata, aún viendo con sus extraños ojos aquel diminuto objeto al fondo de aquella capa de hielo.

Kaguya miró un momento a su subordinada, y posteriormente al punto donde Hinata también tenía puesta su mirada perla. Kaguya usó también su Espectro de Radiación X, y pudo ver también un pequeño punto muy por debajo de aquel manto de hielo. Aumentando su rango de visión, Kaguya hizo un acercamiento de su mirada, y por fin pudo ver un pequeño templo a lo profundo. Igualmente, tal parecía que había un extraño túnel descendiente que llegaba hasta aquel palacio. Siguiendo el camino del túnel, Kaguya encontró que aquel camino descendiente llegaba hasta otro monte sepultado bajo toneladas de nieve y hielo.

— Aquel túnel conecta con el Monte Terra Nova — refirió Kaguya, al examinar el extremo superior del túnel.

Hinata siguió el trayecto del mismo túnel en forma de espiral vertical, y corroboró lo que efectivamente Kaguya aseguró.

— Es cierto — murmulló la Hyūga — Tenemos que informar al resto.

Kaguya asintió, y ambas desaparecieron del lugar. En cuestión de segundos, reaparecieron al lado de Kakashi y Sasuke, quienes continuaban excavando dentro de aquel enorme montículo de hielo y nieve. Ambos, sin embargo, volvieron sus miradas a la albina y a la ojiperla.

— ¿Pasa algo? — preguntó Kakashi.

— Existe un túnel que conecta a Terra Nova con lo que aparenta el Palacio de Hielo — informó la reina de Wintersun — Debe haber alguna caverna o falla por el que podamos ingresar.

— Hay una especie de túnel en forma de espiral descendiente que llega a más de cinco kilómetros de profundidad. Me temo que no lograremos mucho al excavar manualmente — secundó la Hyūga.

— El Monte Terra Nova, ¿Huh? — dijo el azabache, mirando otro monje a lo lejos.

— Vayamos a investigarlo, entonces — sugirió Kakashi.

Kaguya lanzó un pequeño disparo de energía al cielo, emulando con ello una pequeña estrella, la cual se desintegró, y formó varias chispas en el cielo, muy a lo alto. Con ello, la Senju llamó la atención de Tenten, Neji, los Uzumaki, y del par de dragones que escarbaban en la superficie del glaciar, por lo que pronto se aproximaron a la posición que indicó Kaguya, frente al Monte Terra Nova. Se trataba de un volcán extinto enorme, aunque no al grado de Erebus Mons, con una caldera en forma de un estratocono en la parte superior, y en forma de escudo en su parte sepultada bajo el hielo pesado.

Kaguya se acercó a Sasuke, y colocó en el hombro del pelinegro su mano pálida, con la que infundió al Uchiha de su aura dorada, y adaptó la aparentemente inexistente pupila del Uchiha. La anteriormente mencionada pupila de Sasuke se expandió y, ayudado del aura de la Senju, cambió al Espectro Visible de los Rayos X. Sasuke examinó entonces con su mirada modificada el fondo de aquel volcán extinto, y pudo ver muy al fondo, apenas del tamaño de la cabeza de un alfiler, una extraña edificación. El moreno dedujo que se trataba del Palacio de Hielo.

— ¿Cómo es posible que el templo esté tan sepultado bajo tantas capas? — se preguntó el Uchiha — Si fue parte de la Pangea, en algún dado momento de la historia, ¿Cómo es que existió un Palacio a un desnivel tan profundo?

— Recuerda que alguna vez hubo una glaciación en la Era Cenozoica. O más bien dicho, aquella fue la última de las glaciaciones a hoy día — corrigió Kaguya — Hace millones de años, la última glaciación, conocida como Glaciación Cuaternaria, incrementó notablemente los niveles de las aguas oceánicas, dejando únicamente parte de los enormes polos intactos. Mucho del territorio quedó sumergido con aquella última glaciación. Entre ellos, la Atlántida.

Sasuke asimiló unos segundos lo que le dijo Kaguya, y asintió.

— Entiendo — enunció el Uchiha, por lo bajo — En cualquier caso, tendremos entonces que hallar la manera de excavar lo más pronto posible éste condenado monte — avisó.

— ¿Crees que puedas destruirlo con aquella fuerza de demonio que tienes, Sasuke? — cuestionó Tenten, clavando un poco su espada en la montaña.

— En la práctica, puedo hacerlo. Únicamente si estás dispuesta a resistir temperaturas de aguas Subenfriadas, a menos de cincuenta grados bajo cero — replicó el pelinegro.

Tenten levantó una ceja, y encogió los hombros.

— ¿Qué sugieres, entonces? Igual nos vamos a morir si nos quedamos en el exterior — se burló la chica.

— Tal vez... — murmulló el azabache, volviendo su mirada a Ignis y a Azazel, quienes miraban curiosos a Sasuke.

Ambos dragones levantaron sus "cejas". Suponían que Sasuke tenía un plan con ellos en mente.

Debo suponer que planeas usarnos para fundir ésa cosa, ¿Cierto? — dedujo el legendario dragón.

Sasuke no respondió, pero se acercó al gigante con una llama en la punta de su cola. El moreno le colocó una mano en la rodilla del enorme reptil de más de diez metros, y lo miró al rostro.

— Ya que lo sabes, éso me ahorra explicaciones — dijo el moreno, subiendo de un salto a Ignis — Muevan sus traseros. Vamos a fundir ésta cosa — ordenó.

Ignorando el peyorativo del azabache, todos los demás saltaron al dragón llamado Azazel, donde habían viajado hasta aquel lugar cuatro de ellos, y los dos enormes reptiles tomaron vuelo apenas a unos cinco metros de altura. Una vez suspendidos en el aire, Ignis volvió su mirada al príncipe de los Uchiha, quien se acercó a la cabeza de Ignis.

— Éste es el plan. Necesito que fundas completamente aquella montaña, junto con el hielo que la rodea — le explicó Sasuke a su mascota — Posteriormente, te encargarás de suspender en dos mitades el Océano Antártico, Kaguya — le dijo ahora a la albina — Una vez hecho, descenderán todos al fondo.

— Muy bien — apoyó la Senju — Hagámoslo, entonces.

Ignis tomó un poco de más altura, y se arrojó en picada. El dragón se rodeó de un poderoso manto de fuego azulado, el cual extrañamente no quemó a Sasuke, pese a que también estaba rodeado del mismo manto, extendió sus alas totalmente, y el gigante comenzó a girar muy rápidamente en dirección al monte, mientras que el príncipe de los Uchiha únicamente se sostenía fuertemente del collar de Ignis.

Como si de un poderoso remolino de fuego se tratase, Ignis chocó contra el Monte Terra Nova, y lo pulverizó de inmediato, enterrándose completamente dentro del hielo. Como si se tratase de un gigantesco topo, Ignis prácticamente taladró dentro del Glaciar de Neptuno, y se fue enterrando progresivamente dentro del enorme cuerpo de hielo. Apenas iba congelándose de nuevo el agua, Kaguya usó su Elemento de Agua, y separó en un gigantesco cilindro las paredes del túnel que Sasuke e Ignis cavaban. En cuestión de segundos, el agua se congeló, y dejó aquella enorme forma cilíndrica de más de veinte metros de diámetro, a causa de la poderosa llamarada que rodeaba al Señor de las Bestias.

Pasó casi un minuto, y de repente se vio cómo un enorme objeto salió volando de aquel túnel, con Sasuke aún a las espaldas de Ignis. El azabache, sorprendentemente, no tenía ninguna quemadura, ni tenía sus ropas quemadas. Tal parecía que Ignis podía controlar a voluntad a quién quemar con sus poderosas llamas. Sin duda era impresionante aquel gigantesco Dragón del Fuego.

— Es su turno de que bajen — ordenó Sasuke.

Azazel asintió, y bajó volando velozmente por aquel gigantesco túnel congelado. En cuestión de segundos, Azazel llegó al fondo del mismo, y descendió suavemente sobre el terreno ligeramente lodoso y escarchado, por lo que Kaguya y el resto descendieron del gigantesco Wyvern. Una vez que todos descendieron del dragón, éste asintió, y salió volando de aquel mismo túnel, incluso a más velocidad de lo que lo hizo Ignis. En el exterior, Ignis y Sasuke esperaron pacientemente a que Azazel saliera del túnel, lo cual tomó tan sólo unos treinta segundos, gracias a la increíble velocidad del mismo.

— Bien. Escucha, Ignis — le llamó Sasuke a su dragón — Necesito que vuelvas a Pyram, con el resto de tus dragones, y que protejas a Sakura de todo peligro. ¿De acuerdo?

Bah. Ahora me pones de niñera para tu noviecita — espetó el colosal reptil — Como sea. Llámame cuando todo termine.

— Así será — replicó el príncipe de los Uchiha.

Más te vale que salgas vivo de ésta, mocoso. Aún me debes una pelea. No lo olvides — masculló Ignis, aunque con una mueca que parecía una sonrisa, un tanto macabra.

El dragón escarlata sonrió torcidamente, y soltó su soberbio monosílabo.

— Muy bien. Cuando todo ésto llegue a su fin, te daré la oportunidad de enfrentarme por nueva ocasión — le prometió el Uchiha — Espero que estés preparado. La próxima vez, pelearemos en un lugar distante del Universo, y lucharé con todo mi poder — masculló, aunque aún con arrogancia y su sonrisa torcida.

Hehehe. De acuerdo. Hasta entonces, Uchiha — finalizó la bestia legendaria, notoriamente emocionado.

Sasuke también dio por terminada la conversación entre él y su mascota, y el moreno corrió a través de la espalda de Ignis, hasta la cabeza del mismo, para después lanzarse en un salto al vacío de aquel enorme túnel vertical que Ignis había cavado. El azabache se arrojó en forma de clavado olímpico, y pegó completamente sus extremidades a su cuerpo. Durante el vuelo, los cabellos de Sasuke se agitaban fuertemente, al igual que sus ropas. El moreno ni se quejó del aire gélido que le recorría todo su rostro y figura, ya que estaba más concentrado en observar detalladamente aquel oscuro y profundo túnel. Por suerte, Ignis había encendido una fogata al fondo, con su cola llameante, de modo que, muy al fondo, no estaría tan profundo.

Cuando estuvo a unos diez metros de impactar contra el suelo, Sasuke giró acrobáticamente en el aire, y dio algunas cuantas volteretas en su vuelo, dando un espectáculo de malabares bastante asombroso. Y al caer, el moreno se apoyó en su rodilla izquierda, y su palma zurda, además de que resquebrajó fuertemente el suelo donde colisionó. Aún así, el daño fue relativamente menor a que si el moreno hubiese golpeado con su puño o pie el mismo. En seguida, Sasuke se irguió.

— ¿Realmente tenías que hacer éso? — cuestionó Tenten, con un resoplido.

El Uchiha se encogió de hombros.

— Tengo una reputación que cuidar, a menos que quieras que me vuelva un patético marica como Uzumaki — dijo el pelinegro, con una sonrisa.

— Si lo haces, ten por seguro que tus testículos se te encogerán — espetó la castaña — Prefiero tener un camarada patán, a un maricón como el Uzumaki.

Sasuke sonrió, como siempre suele hacerlo, y soltó un monosílabo.

— Vamos. Tenemos trabajo que hacer.

Sasuke tomó un poco de madera, la encendió con aquella fogata que había creado Ignis anteriormente, y se encaminó a la montaña ahora parcialmente destruida. El resto le siguió a sus espaldas.

Eventualmente, llegaron a una parte de aquel cráter que mostraba una enorme cueva helada, parcialmente cubierta por una enorme roca que parecía hecha de un diamante oscuro. La caverna estaba sellada tan perfectamente que parecía más una puerta deforme, y en la parte superior de la caverna se hallaba otra extraña gema de tonalidad verde aqua. Tenten se acercó a aquella gigantesca roca que cubría la entrada a la caverna, y trató de empujarla, pero, para sorpresa de ella, la roca era demasiado pesada.

— Diablos... Ésta cosa pesa toneladas — masculló la monja, aún tratando de empujar la roca.

— Quizá aquella gema a lo alto no está de adorno — remarcó Kaguya, también examinando aquella piedra preciosa a lo alto del monte.

Lo más extraño de todo, es que al mirar a lo alto los chicos podían admirar el enorme paisaje oscuro de la Antártida. Todos dedujeron que habían llegado a una parte del Glaciar relativamente subterránea, la cual era inaccesible desde el exterior. Aunque viéndolo más de cerca, Kaguya pudo ver que en realidad se trataba de una especie de espejismo. Por pura curiosidad, Kaguya materializó una aguja filosa, y la arrojó contra el cielo. La aguja se enterró en la misma, y se quedó completamente pegada. Todos, incluyendo Sasuke, examinaron el sitio donde se había enterrado la aguja.

— Una Lente Gravitacional — dijo la albina, aún con sus ojos puestos en el lugar donde se enterró la aguja.

Karin se quedó con una ceja enarcada. Era la primera vez que escuchaba ése término.

— ¿Huh? ¿Qué es éso, exactamente? — preguntó en un susurro la pelirroja, a su amiga Tenten.

La monja encogió los hombros. Tampoco tenía mucha idea de a qué se refería aquel término.

— Es un efecto producto de la gravedad de un objeto masivo y pesado, como los Agujeros Negros — explicó Hinata — Cuando la luz de un objeto distante, en éste caso estrellas, viaja a través de algún cuerpo masivo, por ejemplo un Agujero Negro, hasta su destino, la luz se distorsiona debido a la gravedad ejercida por la Singularidad Espaciotemporal del Agujero Negro, también conocido como Singularidad Gravitacional. De ahí el nombre del efecto de la distorsión del objeto distante.

— Lo que Hinata quiere decir es que cuando hay un objeto masivo entre el punto A y el punto B, donde C, o la luz, viaja del punto A al B, al viajar la luz del objeto lejano a través de la Ergósfera de un Agujero Negro la imagen se distorsiona, dando un efecto de mayor tamaño angular del objeto lejano — detalló la reina de Wintersun — Si pudieras estar dentro del Horizonte de Sucesos de un Agujero Negro, te verías a ti misma rodeada de miles, quizá millones, de réplicas del mismo objeto.

— Igualmente, también es conocido como Efecto de Espejo — añadió Hinata — Lo que estamos viendo, es la luz de las estrellas y Quásares distantes siendo reflejados en una capa superior, la cual está siendo proyectada a través de un Agujero Negro de Schwarzschild.

Karin cada vez que entendía algo, se confundía con algo más. Su rostro lo decía todo.

— Supongamos que hay un espejo esférico en lo alto, Karin-san — sugirió Hinata — Cuando la luz pasa a través de aquel espejo, refleja a todas partes, en un ángulo de trescientos sesenta grados esférico, la imagen al fondo. Así es como funciona el efecto de la Lente Gravitacional.

Karin por fin entendió el concepto.

— Volviendo al tema anterior — habló Tenten — ¿Cómo diablos vamos a abrir ésta cosa? — refirió a la colosal roca que cubría la entrada a aquella cueva.

— Lo haremos pedazos — replicó Sasuke.

Sin permitirles responder, Sasuke impactó su puño en aquella poderosa roca, y ésta colapsó en miles de enormes pedazos. Tenten y el resto apenas y tuvieron oportunidad de cubrirse de ser sepultados bajo toneladas de roca y de la gema triturada que Sasuke destruyó. Sin embargo, el derrumbe de aquel monte fue inevitable, y pronto colapsó completamente. Afortunadamente, Kaguya usó algo de psicoquinesis, y detuvo a unos tres metros encima de los chicos todo el material demolido por el poderoso golpe de Sasuke. A continuación, Kaguya creó un Agujero Negro pequeño y relativamente estable, en el cual desapareció por completo todo el material. Una enorme roca estuvo a punto de golpear la cabeza de Sasuke, alarmando a Kaguya, pero el Uchiha con un manotazo la hizo polvo, sin siquiera voltearla a ver.

— ¡Eres un idiota, Sasuke! ¡¿Acaso quieres matarnos?! — bramó Tenten.

El moreno ni respondió al comentario de la chica, y simplemente levantó con sus manos otra enorme roca, y la arrojó fácilmente a lo lejos. Con ello, el camino quedó completamente despejado, y un enorme palacio fue revelado. Dicho palacio parecía un enorme castillo, de aproximadamente mil kilómetros cuadrados, totalmente hecho de cristal helado. El cristal que lo rodeaba, sin embargo, era completamente opaco, y liberaba un vapor muy frío de su exterior. Lo curioso de todo, era que aquel palacio tenía a su alrededor una especie de laguna aún en estado líquido. Un puente era lo único que conectaba al enorme palacio con la tierra donde Sasuke y compañía estaban.

— Es enorme — musitó Karin, impresionada de la colosal edificación.

Sasuke no perdió más tiempo, y se encaminó por aquel bello puente de cristal transparente y sumamente frío. Quizá ahora la temperatura oscilaba peligrosamente a más allá de los menos noventa grados centígrados. Kaguya les había otorgado a todos un par de bufandas térmicas, las cuales les cubría enteramente el cuello y la mitad de la boca hasta los ojos, y los chicos también se colocaron aquellas capuchas, cubriendo con las mismas las cabezas de cada uno.

Tan pronto cruzaron, el par de puertas heladas se abrieron lentamente, arrastrando una pesada cantidad de nieve con ellas, casi una tonelada de la misma. A pesar de que se sorprendieron un poco, Sasuke y los demás ingresaron a aquel bello palacio hecho de hielo. Y tan pronto lo hicieron, ambas puertas se cerraron tras de los chicos, aunque a un ritmo lento. El frío, curiosamente, aumentó un poco, casi al grado de hacerlo intolerable, más de lo que de por sí ya era. De hecho, había una neblina muy densa encerrada dentro de aquella habitación.

— Tal parece que nunca nadie ha explorado éste sitio — dijo Tenten, apenas pudiendo respirar a causa del brutal frío — No hay rastros de exploradores.

— Puedo sentir una presencia en éste lugar — habló ahora Kaguya — O mejor dicho, miles de ellas.

— Será mejor que nos vayamos preparando para el peor de los escenarios — sugirió Kakashi, tomando su espada en mano.

El resto también preparó sus armas. Sasuke, sin embargo, optó por no hacerlo. De todos modos, sus poderosos puñetazos eran más que suficientes para lidiar con cualquier clase de enemigo. A pesar de ello, Sasuke llevaba en su espalda su Sanjiegun y su cuchillo de combate en su costado derecho de su cintura. Nunca salía de casa sin ello. No era que realmente la necesitara, dado que Sasuke era lo suficientemente fuerte con su Wushu, pero siempre consideraba parte de su estilo el portar armas de corto alcance.

El frío disminuyó aún más, haciendo que simplemente fuera desgarrador. Quizá ahora estaba por debajo de los menos cien grados centígrados. Una prueba de ello era que el aire se hacía cada vez más denso, y algunos fluidos se solidificaban perfectamente. La respiración de cada uno cada vez era más complicada, a pesar de tener bufandas térmicas, así como sus movimientos. Ahora tenían una idea del cómo sería estar en un día promedio en la brutal temperatura de los planetas exteriores.

Caminando más al fondo, hallaron cómo unas runas repentinamente se iluminaron, en una tonalidad en blanco azulado. Sasuke se acercó al muro que iluminaba aquellas runas, y las palpó con la mano. El azabache apenas y podía ver con claridad, dado que su visión estaba notablemente enceguecida por la pesada neblina que se instaló a causa del frío terrible. Aunque, aún con ello, la luz que irradiaban aquellos jeroglíficos ayudaban, al menos en parte, a los chicos a descifrar aquel muro.

Kaguya modificó su Espectro Visible, y examinó aquellos jeroglíficos.

En el vacío de la perpetua oscuridad, el fuego de la esperanza guiará el camino — descifró la albina — Aquellos que son hallados dignos, serán sometidos a la prueba de valor.

— Por algún motivo, presiento que no somos bienvenidos en éste lugar — argumentó Tenten — El puro ambiente se siente pesado.

Apenas terminó de hablar Tenten, un grupo de demonios aparecieron dentro del palacio. Éstos, a comparación del resto de los comunes demonios de Terra, tenían un pelaje muy abundante, parecido al de algunos osos polares. Si embargo, su aspecto era un tanto más similar al de los legendarios Yeti. Todos, sin excepción, se posicionaron en su estilo de combate, con sus armas en mano. Sasuke únicamente adquirió su estilo del Dragón del Sur, o Nan Long Quan, mirando con ferocidad a sus oponentes.

Los Yeti, en cambio, los miraron a todos con ferocidad, y rugieron amenazantes, aunque ninguno de los presentes se intimidó con la presencia de aquellos monstruos. Pronto, igualmente aparecieron unas extrañas ninfas oscuras del hielo, las cuales igualmente, a pesar de tener un aspecto más femenino, se mostraban amenazantes. Algunos otros tipos de demonios, como enormes caninos, serpientes que parecían hechas de mercurio líquido, aves que parecían pequeños dragones Wyvern, de hielo obviamente, y otros seres humanoides se materializaron del suelo.

Todos los monstruos rugieron amenazadores, y se arrojaron de inmediato a los guerreros.

Sasuke interceptó un poderoso zarpazo de uno de los Yeti, y después le golpeó con un puñetazo directo al estómago, reventándole las vísceras al mismo con su poderoso ataque. En seguida, Sasuke lo arrojó de un manotazo, y paró otros dos puñetazos de otros demonios Yeti. Al principio, el Uchiha les hizo creer que le estaban ganando en fuerza; sin embargo, el moreno pronto detuvo ambos puños con sus manos, y los empujó a ambos Yeti. Sasuke dio una vuelta completa hacia su izquierda, y saltó en un giro adicional de trescientos sesenta grados. Ésta vez, el moreno golpeó al primer monstruo con una Patada Giratoria en Reversa, con su pie izquierdo, y le destrozó la cabeza al demonio, decapitándole limpiamente con ella. El otro demonio intentó también decapitar a Sasuke, pero el Uchiha detuvo con su antebrazo derecho el arañazo, y giró de nuevo, ésta vez conectando un poderoso codazo, de su brazo izquierdo, y haciendo vomitar su oscura sangre al Yeti. Una vez arrodillado, y expulsando una gran cantidad de sangre por la boca, Sasuke lo tomó de su enorme hocico, y con ambas manos el moreno lo partió por la mitad, hasta su vientre, en un acto de brutalidad total, dejando asomar las entrañas del monstruo. Con una patada, Sasuke dejó caer el mutilado cadáver.

A continuación, Sasuke se encarreró a un gigantesco demonio, que parecía un ogro peludo, y el Uchiha se arrastró por el suelo, en una maniobra impresionante para esquivar un puñetazo del demonio, el cual resquebrajó el piso, y Sasuke le dio una patada en el vientre al ogro, haciendo que éste reculara violentamente, y que también vomitara sangre. Sasuke se incorporó de una voltereta, y golpeó con el talón de su pesada bota en la mandíbula del ogro. En seguida, el príncipe de los Uchiha, una vez incorporado, golpeó con un poderoso Uppercut al estómago del ogro, con lo cual logró reventar todo su torso e hizo que quedara un enorme agujero en su cuerpo. Y cuando cayó al suelo el demonio, Sasuke dejó caer una Patada de Hacha sobre la cabeza del mismo, por lo que el moreno le reventó totalmente la testa al ogro.

Otro par de gigantescos ogros, con un par de colosales mazos, atacaron al Uchiha, aunque Sasuke detuvo fácilmente ambos ataques con las palmas de sus manos. Sasuke fintó a los demonios, dejándoles creer que habían ganado terreno, dio una voltereta completa sobre su misma posición, y dejó que ambos monstruos se golpearan a sí mismos con los enormes mazos. Tan pronto se aturdieron ambos monstruos, Sasuke los impactó con dos Golpes de Empuje laterales, y los mandó a volar contra unas enormes estacas a más de un kilómetro a lo lejos, donde ambos ogros se empalaron por el pecho.

Una extraña serpiente, con cabeza de medusa, atacó al Uchiha con un aliento helado, y criogenizó por completo a Sasuke. La medusa aprovechó para enredarse en el cuerpo del moreno, y para comprimirlo completamente, hasta la muerte. Pero usando su fuerza brutal, Sasuke se liberó por completo del estado de criogenización, y también del vicioso agarre de la medusa de hielo. Sasuke tomó la cola de la serpiente, con ambas manos, y la levantó por lo alto, para después azotarla con brutal fuerza contra el suelo. Antes de que reaccionara la medusa, Sasuke atrapó con ambas manos la cabeza criogenizada de la misma, y de un sólo tirón el príncipe de los Uchiha arrancó limpiamente la cabeza de la medusa. Con un sólo movimiento, Sasuke reventó entre sus dos palmas de las manos la desmembrada testa de la ahora asesinada medusa, y envió una "explosión" de hielo a un radio de cinco metros a la redonda, paralizando momentáneamente a todo enemigo dentro de su rango de visión.

Sasuke extrajo su cuchillo de combate, y se encarreró hacia un Chimera, que parecía tener una cabeza y cuerpo de león deforme, cuernos de cabrío, y con cola de serpiente. El azabache le dio una poderosa Patada Lateral a la cabeza del monstruo, y después una Patada de Vuelta de Campana, y con ello lo irguió completamente. El moreno se arrojó al pecho del demonio, y empaló brutalmente su cuchillo de combate múltiples veces, hasta que la carne y entrañas de la Chimera se asomaron, además de que la sangre cayó al helado suelo como cascada. Sasuke tomó con ambos brazos el torso del demonio, y lo arrojó violentamente al suelo. La cola de la Chimera, sin embargo, intentó morder la cabeza del pelinegro, aunque éste tomó la misma con su mano, y la arrancó limpiamente del demonio. Antes de que se incorporara el monstruo, Sasuke pisoteó violentamente la cabeza del mismo, con lo que lo sostuvo violentamente contra el suelo al mismo, y después el Uchiha tomó firmemente uno de los cuernos de la Chimera. En seguida, Sasuke arrancó el enorme y duro cuerno, y empaló la cabeza del demonio con el mismo, asesinándole al instante.

Ahora, uno de los Banshee, que es básicamente un hada demoniaca, atacó a Sasuke con un par de enormes cuchillas de hielo, y con una poderosa tormenta glaciar. Sin embargo, el moreno fácilmente destruyó con sus puños el par de cuchillas, sin que le causara daño, y se protegió con ambos brazos de la tormenta de hielo. Sasuke usó su impresionante fuerza para romper el hielo que le rodeaba, en un ángulo de trescientos sesenta grados, y se arrojó contra la hada demoniaca. El Uchiha golpeó al demonio con su puño derecho, directo a la mandíbula, y le destrozó completamente el rostro. El azabache tomó del cuello al Banshee, lo azotó contra el criogenizado hielo dentro del palacio, y en seguida dio una vuelta de trescientos sesenta grados, para arrojar al asesinado demonio contra un grupo pequeño de demonios menores. Éstos salieron volando junto con el cadáver del Banshee.

Entretanto, Tenten y Kakashi atacaban violentamente con sus enormes espadas. La monja daba elegantes giros, y atacaba con veloces y acrobáticos mandobles de su espada, destazando y decapitando cuanto monstruo se llegaba a cruzar en el filoso y largo sable de la Shaolin. Kakashi, entretanto, apenas daba violentos cortes, aunque también bastante rápidos, de su enorme Claymore, y descuartizaba completamente de un espadazo a sus enemigos. Un peludo minotauro atacó a Kakashi con una enorme hacha, intentando decapitar al Paladín, pero el peliplata detuvo el ataque con su fuerte guantelete corto, y después atrapó al demonio con su mano izquierda, por el cuello. Con su impresionante fuerza, Kakashi levantó al espantoso minotauro unos centímetros a lo alto, y le comprimió violentamente la garganta. Con ello, el demonio comenzó a expulsar una impresionante cantidad de sangre de su boca, y a hacer gargajeos por ahogarse con su fluido de la vida. Usando su enorme Claymore, Kakashi ensartó la enorme espada, con su mano derecha, en la boca del minotauro, traspasó por completo el cráneo del demonio, y después el rey de Medel partió por la mitad al monstruo. Para terminar con su sufrimiento, Kakashi estampó violentamente su enorme bota sobre el demonio, y le reventó la cabeza, además de que el golpe del Hatake resquebrajó violentamente el suelo.

Kaguya tenía en ambas manos sus Jian, y atacaba igual de elegante que Tenten, dando una bella y exótica danza del Yang Taijiquan, al mismo tiempo que perforaba en estocadas a sus enemigos, y los desmembraba con limpios y perfectos cortes. La albina se arrojó e un vuelo en espiral, cargando sus espadas de Elemento Viento, y produjo un tornado cortante al girar como un rehilete, con lo que partió a cientos de demonios frente a ella. La peliblanca aterrizó elegantemente en el suelo, y giró junto con sus espadas, de nuevo adquiriendo su postura del Yang Taijiquan. Ésta vez, sin embargo, Kaguya rodeó sus espadas de Elemento Fuego, tonalidad azul, y dio unos cuantos giros con sus espadas, arrojando sablazos por doquier. No obstante, lejos de atacar directamente a sus enemigos, la hada lanzó poderosas ráfagas de fuego, y vaporizó a varias ninfas de hielo, aunque algunas otras lograron esquivar con éxito sus ataques. A pesar de ello, Kaguya desapareció entre rosas, en un abrir y cerrar de ojos, y atacó con una Patada Tornado Aérea, muy femenina y elegante, a una de las ninfas de hielo, con lo que la arrojó fuertemente contra un pilar, donde se enterró la hada de hielo. Tan pronto colisionó la hada, la Senju arrojó su espada llameante hacia ésta, y la empaló enteramente del pecho, con lo que la dama de hielo gritó agudo, e intentó retirarse la espada. Aún así, no tardó mucho en detener sus movimientos, al morir al instante. La otra hada fue atacada con una estocada de la otra Jian de Kaguya, directo a la cabeza, y la albina cortó verticalmente la testa de la ninfa de hielo, igualmente matándole al instante.

Los Hyūga utilizaban una combinación de movimientos típicos de su estilo Yin y Yang Baguazhang, y atacaban con sus palmas cargadas de aura, entre exóticos y veloces movimientos. Neji les daba un par de puntadas a los demonios, y les perforaba con sus manos el torso. Aunque las heridas no eran muy profundas, sí que eran letales, ya que los demonios caían al suelo como moscas muertas. Hinata, entretanto, golpeaba con sus leones de aura a los cuerpos de sus enemigos, y les destruía con ello varios órganos internos, con apenas un roce, así que igualmente caían al suelo muertos. Combinando sus auras, Neji y Hinata atacaron con dos enormes Ondas de Aura, a través del suelo, a un enorme grupo de sus enemigos, y desintegraron a los demonios cuando se produjo una, relativamente, grande explosión de sus energías. Hinata pronto preparó su arco, y disparó cuanta cantidad de Flechas de Fuego, con lo que producía pequeñas, pero poderosas, explosiones, y desmantelaba por completo a sus enemigos. Neji simplemente cargaba sus palmas de hielo, y generaba varios cortes a los cuerpos de sus enemigos, mediante lo cual el Hyūga desmembraba con absoluta facilidad a los demonios.

Por su parte, Naruto blandía agresivamente su Guandao, y decapitaba limpiamente a varias medusas con su alabarda, además de que ocasionalmente les propinaba algunas Patadas Giratorias a los minotauros que se le llegaban a cruzar en la mirada, y los mandaba a volar contra las estacas al fondo del palacio. Karin, por otra parte, era mucho más agresiva y veloz con sus ataques. A pesar de que el frío le había limitado en un principio, la Uzumaki ahora lanzaba poderosos arañazos contra cuanto objeto se le cruzara en frente, que no fuera sus compañeros, por supuesto. La pelirroja esquivó al agacharse un poderoso zarpazo de un Yeti, y reaccionó con una Patada de Cola de Dragón, que básicamente consistía en derribar al enemigo con una semi-barrida, y la chica derribó al pesado demonio parecido a un gorila albino. Una vez en el suelo, Karin saltó encima de él, y clavó sus filosas uñas en el cuello del demonio, quien bramó del terrible dolor, y Karin gruñó agresivamente, enterrando aún más sus poderosas uñas. Levantándole un poco el rostro, Karin enterró por completo sus uñas en la cara al Yeti y separó violentamente la testa del monstruo, reventando la misma, y esparciendo los sesos del asesinado Yeti por todo el suelo. Justo antes de que otro Yeti atacara a Karin, ésta esquivó el brutal arañazo con una elegante voltereta a su espalda, y propinó una patada al rostro del animal, haciendo que éste recule un poco. Apenas la Uzumaki se reincorporó, dio un largo y rápido brinco contra su oponente, y lanzó un increíblemente poderoso zarpazo contra el cuerpo del gorila albino, con lo que la chica destazó viciosamente la carne y entrañas del demonio. La Uzumaki enterró su mano en el pecho del demonio, haciendo que éste suelte un rugido de dolor, y la chica le arrancó el corazón al monstruo, para después apretarlo violentamente entre su mano, y dejarlo como si se tratase de alguna ciruela comprimida. Y con ello, el enorme Yeti colapsó pesadamente hacia el suelo, ya muerto.

Poco a poco, los demonios se fueron diezmando, gracias a la increíble combinación de ataques de Sasuke, Tenten, los Uzumaki, los Hyūga, Kakashi, y Kaguya. Sasuke únicamente necesitaba un simple puñetazo para destrozar, literalmente, los cuerpos de sus enemigos, o en ocasiones daba algunas patadas acrobáticas y poderosas, dependiendo de la posición de sus enemigos, y la fluidez de la pelea. Tenten daba algunos elegantes, pero letales, cortes con su Miaodao, y ocasionalmente también soltaba algunos puñetazos al torso y rostro de sus enemigos, igualmente asesinándoles de un sólo puñetazo. Tal y como Sasuke, Kakashi hacía uso de su impresionante fuerza, para un humano común, y partía fácilmente a demonios con su Durandal, además de que sus poderosos puñetazos fácilmente reventaban los cráneos de sus enemigos. Naruto y Karin empleaban sus estilos del Hei Hu Quan y Fu Jow Pai, o Garra del Tigre, de estilo Yin en Karin y estilo Yang en Naruto, mientras que los Hyūga arrojaban toda clase de hechizos con sus manos, tales como Destellos de Energía Gamma, y diversas Ondas de Choque compactas, con cargas elementales.

Tras fastidiarse un poco, Sasuke se encarreró al resto de demonios, y golpeó a un enorme cíclope con su Puño Destructor Atómico, con lo cual el azabache desmaterializó a su enemigo, con el puro golpe, y desintegró a resto en polvo con la pura gigantesca Onda Expansiva que produjo con su catastrófico puñetazo. El templo, incluso, se sacudió violentamente, y el suelo se resquebrajó fuertemente, aunque no al grado de que se demoliera por completo. Con aquel puñetazo, Sasuke acabó con el resto de los demonios.

— Tsk. Malditas basuras — masculló Sasuke.

— Espero que sean los últimos — dijo Tenten, sin bajar la guardia demasiado.

Sin embargo, antes de que cantaran victoria, un enorme monstruo, de al menos diez metros de altura, apareció en el medio de todos. Éste parecía un gigantesco Titán con un cuerpo criogenizado, que emanaba incluso vapor helado. Todos, excepto Sasuke, se colocaron en su postura de combate, y esperaron el primer movimiento del gigante. El monstruo los observó con ferocidad, y bramó fuertemente.

Apenas y rugió el demonio, de inmediato los atacó con una poderosa tormenta glaciar, y redujo aún más la temperatura, al grado de que cualquier humano ya habría muerto de hipotermia. Sin embargo, Kaguya logró protegerlos a todos con una Barrera Mágica, y repelió la mayor cantidad de frío con un incremento de su aura, al cabo que la temperatura ambiente aumentó aproximadamente a unos menos cincuenta grados centígrados. Tal vez aún era demasiado frío, pero ya era tolerable para el resto.

El primero en atacar fue Kakashi, al blandir su enorme Claymore hacia el demonio. Aunque para sorpresa de todos, el monstruo desapareció de inmediato, y reapareció frente a los guerreros. El gigante ya tenía en sus manos unas especies de nudillos sumamente afilados, y con ello atacó directamente a Kakashi. El peliplata, sin embargo, contuvo el violento ataque con un bloqueo de su espada, y forcejeó contra el enorme demonio. Sin perder un sólo segundo, Karin se abalanzó con velocidad relampagueante contra el gigante, y le asestó un poderoso arañón, aunque apenas y pudo causar un daño en la gruesa capa helada de diamante del demonio. La chica, en cambio, fue mandada a volar de un simple manotazo.

— ¡Karin-chan! — exclamó alarmado el rubio, atrapando a mitad del aire a la pelirroja, entre sus brazos.

Los próximos en atacar fueron los hermanos Hyūga. Hinata concentró en sus manos una poderosa Estrella de Neutrones, y se la lanzó al demonio. Sin embargo, a pesar de que Kakashi lo hizo recular, al forcejear, el monstruo fácilmente enduró el poderoso ataque, y disparó una veloz lluvia de estacas contra la peliazulada. Con impresionante velocidad, y partiendo a las cuchillas de hielo con sus manos, Neji usó una de sus técnicas para contrarrestar el ataque del monstruo. A continuación, el Hyūga se lanzó contra el monstruo, y le propinó una poderosa Palma Mágica a su enemigo, apenas logrando que reculara el mismo. El demonio, sin embargo, desapareció de la mirada del pelicastaño, reapareció a sus espaldas, y de inmediato lo golpeó violentamente con un manotazo.

— ¡Neji-nīsan! — exclamó alarmada Hinata, al ver cómo su hermano era arrojado contra el suelo, donde colisionó violentamente.

Sasuke, por su parte, se sentía irritado de tener que perder el tiempo con aquel demonio. El moreno se encarreró, y se lanzó contra el coloso. Sin embargo, antes de que lograra siquiera asestar un sólo puñetazo, el demonio reaccionó con una veloz patada al Uchiha, la cual hizo que Sasuke fuera arrojado contra el muro. Aún así, el moreno dio una voltereta en el aire, y rebotó contra la pared. Impulsándose con aquel helado muro, Sasuke se abalanzó de nuevo contra el monstruo, y ésta vez sí logró conectar una poderosa patada, mediante la cual Sasuke por fin arrojó al Titán a lo lejos.

Cuando chocó el gigante contra el muro, se desintegró por completo, aunque pronto se reconstruyó mediante una extraña aleación de Mercurio, y se reformó de inmediato en su figura original. La única diferencia era que ahora parecía completamente líquido, y mostraba las mismas runas que las del muro a lo lejos. De aquellas runas, el aura del demonio aumentó considerablemente, ésta vez contrarrestando los efectos de la cálida aura de Kaguya, así que volvió a una temperatura de aproximadamente cien grados bajo cero. Igualmente, el demonio se solidificó de nuevo, debido al decrecimiento de temperatura, aunque ésta vez se hizo un poco más compacto. El resto de su materia le rodeó como una armadura, y parte de la misma se transformó en una enorme espada, en mano izquierda, y un puño de acero en su mano derecha.

El anterior gigante ahora lucía de más de tres metros de altura, aunque ahora estaba sumamente musculoso, al grado de lucir exagerado, y tenía una absurdamente pesada y abultada armadura. El demonio desapareció de inmediato, en una ráfaga, y atacó a todos con un veloz y peligroso corte. Sasuke fácilmente lo enduró, aunque falló al contraatacar a su enemigo, mientras que el resto logró eludir por un margen de milímetros el corte del monstruo. El enorme esperpento azotó su espada en el suelo, y levantó una helada brisa glaciar, la cual despidió varias filosas cuchillas de diamante. Todos se cubrieron del ataque, pero fueron criogenizados de inmediato. Sin embargo, Sasuke y Kakashi se descongelaron mediante el uso de su fuerza, Naruto con su modo Daemon Force, y Kaguya con su aura, con la cual la albina ayudó al resto a descongelarse.

Sasuke estampó ambas palmas en el suelo, y sacudió con un poderoso terremoto el mismo. Y con ello, el Uchiha levantó una enorme marea del congelado piso, por lo que forzó al monstruo a saltar por lo alto. Aunque para entonces, Sasuke también saltó a lo alto, y se enfrascó en una serie de combos de golpes contra su enemigo. Eventualmente, Sasuke logró conectar un rodillazo al demonio, el cual gritó ahogado y se sostuvo el vientre, y de inmediato Sasuke lo atrapó entre su poderoso bícep y antebrazo derecho. El moreno cayó en picada contra el demolido suelo, en remolino, y azotó el cuerpo enorme de su enemigo. La sacudida a causa del impacto produjo un poderoso sismo a escala del planeta entero, y el Palacio de Hielo se derrumbó junto con el terremoto. De no ser por Kaguya, todos habrían quedado sepultados bajo cientos de miles de millones de toneladas de diversos elementos totalmente criogenizados. El único que sí quedó sepultado enteramente fue Sasuke y el demonio, el primero liberándose con su increíble fortaleza física.

— ¿Qué fue lo que pasó? — preguntó algo agitada la Uzumaki, retirándose un poco de hielo muy frío de su cabeza.

— Espero que haya muerto. No hay manera de que pudiese haber sobrevivido a semejante ataque — dijo Kaguya, desactivando su barrera mágica.

Para desgracia de todos, todo el demolido hielo del lugar se volvió a juntar en un sólo ser, y el gigantesco monstruo ahora había crecido a tamaños exagerados. Lo curioso de todo, es que ahora todo su cuerpo estaba lleno de estalactitas muy frías, además de que estaban sumamente afiladas. Su aliento parecía hecho de helio, y estaba sumamente denso. Sus ojos, en cambio, demostraban ser un par de gemas color sangre, con unos írises oscuros, y pupilas demostrando la Cabra de Mendes.

— Tsk. Demonios. ¿Por qué diablos no se muere? — siseó Tenten — ¿Cómo diablos lograremos matar a un ser indestructible?

— Tendremos que desmantelar su composición elemental — aseguró Kaguya — No basta con dañar su composición molecular. Tendremos que destruir su cuerpo en Quarks.

— Tal vez podríamos atraparlo dentro de una Singularidad Gravitacional — recomendó Hinata — Solamente de ése modo, lo podremos atrapar dentro de una región en el Tiempo/Espacio, donde la densidad sea infinita y el volumen sea cero.

— Aquello no es el problema — interrumpió Kakashi, desviando un poderoso ataque con su espada Claymore — El problema reside en que colapsaremos toda la Materia y Energía de Terra en el proceso.

De pronto, Kaguya tuvo una buena idea.

— Tal vez entonces no lo tenemos que descomponer mediante ruptura de los enlaces Subatómicos de sus Partículas Elementales — se dijo a sí misma la peliblanca — Quizá únicamente tendremos que hervir de adentro a afuera sus Moléculas.

Kaguya se rodeó de nuevo de su aura, y la cargó con Elemento Fuego, de modo que su aura tomó una tonalidad azul intenso, y el resto del ruinoso palacio comenzó a fundirse. Por otro lado, el demonio retrocedió un poco, al sentir tan abrasivo calor de la Radiación Térmica del aura de Kaguya.

— Cocinemos a éste bastardo — siseó Kaguya — Muchachos, necesito que lo ralenticen un poco, y yo acabaré con él de un sólo GRB.

— Más fácil hacerlo que decirlo — repeló el príncipe de los Uchiha — Ése maldito se mueve demasiado rápido para cualquiera de nosotros.

— Tan sólo con que reduzcas su velocidad un poco bastaría — comentó la albina, concentrando su poderosa aura — Con que podamos ralentizarlo al menos un poco, será más que suficiente para que lo pueda vaporizar con un Jet de Radiación Gamma. La velocidad a la que viaja un Jet GRB es apenas por debajo de la Velocidad de la Luz, por lo que un simple golpe limpio debe ser capaz de consumir sus Moléculas.

— Yo podría ralentizar su movimiento si es que enfriamos sus Partículas hasta el cero absoluto — apoyó Hinata — Así, usted tendría campo limpio para acabar con ése demonio, Kaguya-sama. Tan sólo necesito un golpe limpio de mi Perpetuae Hiemis y lo paralizaré de inmediato.

— Veremos lo que podemos hacer — afirmó Tenten, arrojándose contra el demonio.

— Nī-san — llamó la Hyūga a su hermano, y el castaño asintió.

El hermano mayor de Hinata colocó sus manos en los hombros de la chica, y le infundió de su aura. La peliazulada comenzó a emanar su energía a su alrededor, en un radio no mayor a dos metros alrededor de ella, concentró entre la palma de sus manos una esfera de energía, la cual se rodeaba de Elemento Agua, y Hinata decreció la agitación molecular de las Partículas Elementales del orbe, con lo cual lo redujo a una muy baja temperatura. Del mismo modo, Kaguya concentraba una poderosa cantidad de energía calorífica alrededor de ella, y la combinaba con su poderosa aura.

Por su parte, los Uzumaki, Kakashi y Tenten se enfrascaron en un violento combate contra aquel enorme coloso de hielo. La monja y el Paladín paraban los agresivos ataques del monstruo, y contrarrestaban con algunos golpes de sus espadas. Cada corte que le generaban, el demonio fácilmente los enduraba, y contraatacaba con un golpe de su enorme puño. Tenten fácilmente lo evadía, entretanto que Kakashi lo paraba con un bloqueo de su Claymore. Naruto saltó por encima del peliplata y la Shaolin, cargó de viento su Guandao, y a continuación hizo un enorme tajo desde el centro de la cabeza del esperpento, hasta el fondo. No obstante, el enorme monstruo de hielo pronto se regeneró, y atrapó al Uzumaki con la mano.

Karin, al ver que el demonio tenía una guardia baja, dio un enorme salto contra el Titán, le arremetió con un largo corte a la mejilla del mismo, con una de sus dagas, y rebanó una buena parte del colosal monstruo. Con ello, Karin logró que el gigante soltara enteramente a su novio, y que Naruto cayera de pie. Ahora, el príncipe de los Uzumaki se rodeó de aquel extraño manto de aura, en su modo Daemon Force, y se arrojó como un cometa contra el vientre del demonio. Aquella acción derribó pesadamente al coloso, e hizo que se resquebrajara el suelo al caer.

Apenas se iba recuperando el gigante, Sasuke también dio un gigantesco salto, ya con su Sanjiegun en mano, dio un giro de trescientos sesenta grados hacia su derecha, y golpeó violentamente el rostro del enorme esperpento. Ésa acción logró que el Titán fuera arrojado muy lejos, volando por los aires, y que se estampara contra algunos pilares aún en pie. El moreno se encarreró al demonio, y dio un pequeño salto, ésta vez estampando su puño contra el de por sí demolido suelo. A través de aquello, Sasuke cavó una gigantesca zanja, y atrapó con ella al demonio gigantesco, el cual no pudo reaccionar a tiempo, y cayó completamente dentro de aquel profundo cráter. De inmediato, Sasuke golpeó con sus puños, una y otra vez, el rostro del Titán, con rápidos y poderosos golpes de sus monstruosamente poderosos puños. Con cada golpe, era una Explosión Sónica que producía igualmente una Onda de Choque muy violenta y poderosa que destruía aún más el suelo de lo que estaba, y producía cortos pero poderosos sismos. Y con un último gancho, Sasuke hizo que el Titán vomitara sangre, y que saliera de aquel sepulcro que había cavado el Uchiha con su impresionante fuerza. Para rematarlo, Sasuke saltó a lo alto, y conectó una Patada de Tijera Voladora directo al rostro del gigante, con la cual estampó violentamente al monstruo en el suelo. El puro terremoto de la colisión del demonio sacudió completamente a Terra, y levantó una colosal marea de hielo demolido.

Cuando el demonio se intentó recuperar, Sasuke saltó en su rostro, y propinó un sin fin de monstruosos puñetazos en el rostro del Titán, sacudiendo todo el Continente Antártico con ello, hasta que con un último puñetazo le destruyó por completo el rostro, e hizo temblar violentamente todo el planeta. Por el puro dolor de su rostro completamente destrozado, el Titán se sostuvo su cara con ambas manos, y rodó a su costado, hasta quedar boca abajo. Aquello fue aprovechado por Sasuke para usar la Sanjiegun, y levantarlo del cuello. El moreno hizo una llave viciosa con su arma, y apretó con impresionante fuerza al gigante, el cual estaba tan adolorido de su demolido rostro que no podía reaccionar adecuadamente. Tenten y Kakashi enterraron sus espadas en los costados del Titán, quien gritó del dolor, y rebanaron un poco del demonio, para después enterrar aún más sus armas. Naruto, igualmente, clavó su Guandao en el cuello del gigante, y le traspasó completamente la garganta, haciendo que el ser de hielo gargajeara incoherentemente. Por su lado, Karin rugió agresivamente, y apareció en una ráfaga frente al Titán, para después utilizar sus cuchillas y enterrarlas en el enorme vientre del gigante. Con un sólo movimiento, Karin destazó completamente el estómago del mismo, y dejó expuestas las malolientes vísceras.

— ¡Hinata! ¡Ahora! — vociferó Tenten.

La Hyūga abrió los ojos, e hizo un aumento abrupto de su aura, hasta que alcanzó un diámetro de casi diez metros, y hasta que hizo temblar todo el Glaciar de Neptuno. Colocando sus manos de manera horizontal, a los costados, Hinata arrojó un disparo de energía criogenizada, a casi el Cero Absoluto, y todos de inmediato se apartaron del demonio. Cuando aquel chorro de Helio líquido chocó contra el monstruo, éste quedó totalmente paralizado a causa de la baja temperatura. A continuación, Hinata cerró su puño izquierdo, y el Helio que controlaba con su aura se criogenizó de inmediato, dejando como un témpano de hielo al demonio.

— ¡Kaguya-sama! — exclamó Hinata, volteando a ver a su reina.

La peliblanca incrementó su aura, hasta que adquirió la tonalidad dorado Gamma, y la peliblanca extendió a los costados sus manos, al mismo tiempo que extendía sus piernas un poco. Al incrementar brutalmente su energía, al grado de que su aura le rodeaba a unos veinte metros a su alrededor, Kaguya extendió inmediatamente sus manos al frente, y disparó su GRB a una temperatura de un orden de cientos de miles de millones de grados centígrados contra el monstruo. A causa de que no pudo reaccionar, al estar congelado, el demonio apenas pudo gritar, y fue consumido enteramente por el poderoso Jet de Radiación Gamma de Kaguya, sintiendo cómo su cuerpo fue consumido gradualmente, hasta que no quedó ni el polvo de él.

Kaguya y Hinata desvanecieron sus auras, y bajaron sus manos. A pesar de que el Palacio de Hielo estaba totalmente destruido, extrañamente se comenzó a auto-regenerar. Progresivamente, el hielo se fue reconstruyendo poco a poco, como si de una cascada inversa y congelada se tratara, y el palacio volvía a formarse exactamente como solía estar, antes de que Sasuke lo destruyera completamente. Todos guardaron de inmediato sus armas, y se reacomodaron sus ropas. El frío había disminuido un poco, y ya era un poco más tolerable. Quizá se hallaba por debajo de los cincuenta grados bajo cero, aunque ya permitía mejor movilidad a los chicos.

— Al fin se murió el maldito — espetó Tenten, reacomodándose la capucha que le cubría.

— No hay tiempo que perder — dijo el príncipe de los Uchiha — Andando — ordenó.

El moreno avanzó velozmente al fondo del palacio, y se guió a través de un enorme y extenso túnel. El resto le siguió a sus espaldas.

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Onikage se hallaba sentado en su silla macabra. El demonio estaba, como de costumbre, bebiendo sangre, y comiendo carne de bebés humanos. Los llantos de los infantes siendo devorados se escuchaban tan desgarradores, que Sakura no lo soportaba. Las lágrimas de la ninfa caían sin fin, escuchando aquellos terribles gritos de dolor de los inocentes bebés que morían devorados en vida. Los gritos de la pelirrosa quedaban ahogados con una franela que tenía atada en su boca, aunque aún así se oían un poco fuertes. Onikage, entretanto, arrojaba muy cerca de la princesa de Iridia los cadáveres parcialmente devorados de los bebés, y la ninfa gritaba ahogado cada vez que veía un nuevo infante. Sabrá Dios cuánto ya había llorado la Haruno. En su mente, Sakura tan sólo podía rezar por cada pequeña alma que era asesinada por Onikage.

— Mi señor — exclamó un pelirrojo, recién llegado — Sasuke Uchiha y su grupo han asesinado a Bóreas — informó — Muy pronto, llegarán hasta nosotros. ¿Desea que los interceptemos y atrapemos?

Tras beber de una copa llena de sangre, Onikage negó, dejando la misma copa en una pequeña mesa al lado de su macabro trono.

— No. Dejaremos que descubran nuestro escondite — dijo el demonio Uchiha — Estoy seguro de que a Sasuke le encantará la pequeña sorpresa que le tenemos.

Chaos observó a la princesa de Iridia, quien tenía la mirada perdida en los cadáveres mutilados y asesinados de los pequeños bebés que había devorado Onikage. Las lágrimas caían ocasionalmente de sus bellas esmeraldas, y sus ropas estaban escarchadas de sus lágrimas criogenizadas en la misma, a causa de la baja temperatura del sitio. Sus muñecas tenían algunas quemaduras menores por frío, no muy graves, éso sí.

— Aún tengo ciertos planes con Uchiha — explicó Onikage, levantándose de su asiento — Debemos prepararnos para nuestros invitados — ordenó.

Onikage caminó hasta Sakura, y se arrodilló frente a ella. El Uchiha le tomó violentamente del mentón, y le alzó bruscamente el rostro. A continuación, el ojos de diablo arrancó la mordaza que tenía la ninfa, y le soltó la cara con agresividad, para después tomarle de aquel cabello largo rosado que tenía Sakura. Con un tirón, Onikage hizo que Sakura le mirara de nuevo, mientras que la chica soltaba algunos sollozos de dolor.

— Vamos. No pongas ésa cara, princesa Cerezo — le dijo Onikage — Muy pronto podrás volver a ver a tu amado. De hecho, él ya viene en camino — le aseguró — Estoy seguro que le encantará la sorpresa que le tenemos preparado.

— ¡¿Q-Qué piensas hacer, bastardo?! — cuestionó como pudo la chica, ya que su garganta estaba un tanto deshidratada.

Onikage sonrió.

— No necesitaré explicártelo. Ya lo verás con tus propios ojos — afirmó el demonio — Si te comportas, es muy probable que te deje ir con vida.

Sakura fulminó con su mirada esmeralda al Uchiha, y tensó sus perfectas uñas contra las palmas de su mano.

— Si le llegas a hacer algo a Sasuke-kun, yo misma te mataré — le amenazó la ninfa.

Onikage soltó una risa malévola corta, y abofeteó fuertemente a Sakura, con la antepalma de su mano derecha. El golpe fue tan fuerte que hizo que la ojiesmeralda sangrara un poco de la comisura de su labio derecho, y que su mejilla se enrojeciera intensamente. No conforme con ello, Onikage le dio una potente patada en el estómago a Sakura, y le sacó por completo el aire, además de que la hizo vomitar un poco de saliva. Después de ello, Onikage volvió a tomar a la princesa hada del cabello, y la obligó a mirar sus ojos caleidoscópicos.

— Mejor cuida tus palabras, mocosa estúpida — siseó amenazante el Uchiha, aunque jamás borró su malévola sonrisa — No quieras tentar mi paciencia. No tienes idea de lo que soy capaz de hacerle a tus seres queridos.

Con ello, Sakura se quedó de piedra. Era obvio que temía por el bienestar de los suyos. Onikage simplemente soltó sus cabellos, y salió de aquella celda.

— Preparen nuestra fiesta de bienvenida — mandó el demonio Uchiha — Muy pronto van a llegar nuestros invitados — finalizó, para después desaparecer en un vórtice.

Los demás asintieron. Y cuando Sakura se quedó a solas, en aquel lugar tan frío y tétrico, la ninfa derramó aún más lágrimas. La princesa hada estaba asustada, adolorida tanto físicamente como psicológicamente, y se sentía tan débil y desprotegida, tal y como aquella vez que los hombres de su madre la habían capturado. La historia se repetía nuevamente, y Sakura tenía un horrible presentimiento de todo ello. Temía por su propio bienestar, por el de sus seres cercanos y estimados, por el bien de las almas de Terra, por el planeta, y por el Universo Entero.

Pero sobretodo, Sakura temía por el bienestar de su amado Sasuke-kun. La ninfa tenía un terrible presentimiento en relación al destino de su amado.

— Sasuke-kun... — musitó angustiada la hermosa hada, con su voz ahogada en llanto.

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Edición al 01/10/2018: Decidí remover la nota de autor que hice hace tiempo, pues ni me ausenté como tal y, pese a que no apruebo el que inunden el internet con lolicon de las chicas de Naruto (especialmente cuando son aún Genin o menores y las ponen a tener acto con mayores), realmente no depende de mí regular la moral (además de que yo misma he escrito lolicon en mi sección de one-shots y me haría tener una doble moral si lo hiciera lol).

Cada quien es libre de tener los gustos que quieran, pero yo prefiero limitarme únicamente a leer/escribir lolicon y no a "apreciar" dibujos de menores de edad con mayores (hentai lolicon). Quizá sea hipocresía de mi parte, pero así me siento yo y me entristece un poco que últimamente el internet se esté inundando de lolicon de Naruto. Desafortunadamente, es parte de la libertad de expresión y no hay nada que se pueda hacer al respecto, salvo abstenerse de ver éso si es que lo hallamos desagradable y/o cuestionable.

En todo caso, no tengo nada personal en contra de los que les gusta el lolicon gráfico, aunque sí que lo hallo cuestionable.

Como siempre, gracias a los que siguen ésta historia.

No hay mucho que decir de éste capítulo. Si acaso únicamente quiero explicar que GRB significa Gamma Ray Burst, o Brotes de Rayos Gamma, en español. Son los rayos que salen de los Quásares más masivos en el Universo. También son conocidos como Jets de Energía Gamma. Aquel rayo es como si un Agujero Negro disparara un rayo láser desde su interior, y se debe a que atrapa materia en su interior, y la dispara al exterior, a un rango de miles de Años Luz de distancia.

En el fic, básicamente estoy usando éste concepto como un poder que tanto Kaguya como Sakura pueden usar a voluntad. Algo así como si se tratase de un poder proveniente de Dragon Ball.

Sin más que aclarar por el momento, me despido de ustedes, linduras.