Sorpresa sorpresa, algunos de ustedes seguramente se encuentran en extremo sorprendidos por recibir una notificación de esta historia que lleva… no sé cuántos años de haber sido terminada.

Pues verán, hay una razón para este capítulo, desde que terminé Guerras Doradas, deseaba que tuviera una séquela, además de que para quienes no lo saben, ya tiene una precuela en "Guerras de Troya". Por ello terminaba el capítulo en el número 54.

Pero, ¿qué clase de séquela podría tener Guerras Doradas cuando ya todos los dioses habían sido derrotados? ¿Qué más podría suceder que mantuviera el interés de los lectores después de las guerras contra los Titanes, Ares, Poseidón, Hades, Zeus, e incluso Apolo? La respuesta se encontraba en diversas pistas que fui dejando por toda la historia a lo largo de los 54 capítulos que duró esta historia. Y la respuesta es: (resuena un cuerno de guerra, anunciando la llegada de 3 inviernos uno después del otro, hermanos combaten hermanos, en un evento en el que incluso, los dioses encontrarán la muerte). ¿No lo adivinan? Es el Ragnarok, el fin de todos los dioses, los dioses Nórdicos se han alzado para crear la tercera, y última entrega, de la Saga de Guerras. Para quienes no saben cuáles son las historias que corresponden a la trilogía de Guerras, son las siguientes:

1 – Guerras de Troya (Aún en curso).

2 – Guerras Doradas (Terminada).

3 – Guerras del Ragnarok (Estreno en una semana).

'Pero señor autor, por qué no deja descansar a Guerras Doradas y escribe algo nuevo, único y original'. Pues porque no me da la gana. Lo que me recuerda, que toda la historia de Guerras Doraras recibió una edición minuciosa para poder conectar a Guerras de Troya con Guerras Doradas. 'Pero señor autor, yo ya leí Guerras Doradas hace 4 años y no quiero volverla a leer'. Pues no la leas, puedes leer solamente las notas al pie para saber qué se editó de la versión original. ´Pero señor autor, me gustaba más la versión original'. Lo siento, debiste imprimirla mientras podías. En realidad, no se cambia absolutamente nada de la trama, solo pequeñeces que hacen que la historia sea más amena para quienes leyeron ambas historias, y quienes continúan leyendo Guerras de Troya. Aunque la saga de Zeus sí puede parecerles un poco diferente de las demás, porque la primera vez que la escribí todos los Héroes eran desechables, pero tras escribir Guerras de Troya, los personajes desechables de pronto se convirtieron en personajes muy relevantes, y no tuve el corazón de dejarlos así (Ejem…. Áyax, Menelao y Eneas principalmente).

En fin, ya me extendí mucho. Espero de corazón, que ustedes quienes disfrutaron de esta historia por tantos años, estén emocionados e inclusive lleguen a disfrutar y esperar con ansias, la próxima entrega de la trilogía de Guerras Doradas llamada simplemente como: "Guerras del Ragnarok", que será posteada como una historia aparte de Guerras Doradas. En conclusión, este es el último capítulo, oficialmente, de Guerras Doradas.


Prólogo:


Campamentos Atenienses, Lemuria. Noviembre de 03 de N.G.

—Que Midgard sea de los Griegos, y cuando Midgard recobre su gloria, sus Dioses Guerreros volverán a pisar la tierra media y buscarán la paz o la guerra con la diosa de todos los hombres —hace ya muchos años, cuando Ares resucitó a los Caballeros Dorados de la anterior Guerra Santa contra Hades, existió un pueblo de valientes guerreros Vikingos que llamó a los Atenienses hermanos, con quienes combatieron y lucharon en contra de Ares, el dios de la Brutalidad en la Guerra, y que murieron salvajemente despedazados por el dios Griego que se declaró como el único señor de la guerra. En ese entonces la conciencia dormida de Odín, el padre de todos, despertó para dirigir un mensaje a Saori, en ese entonces la diosa de la Sabiduría en la Guerra de los Griegos, y a quién Odín hoy comunicaba directamente a su cosmos estas palabras—. Solo entonces los dioses que caminaron entre los hombres han de regresar. Y cuando ese día llegue, pretendo que en lugar de hacernos la guerra por el control de la tierra, permanezcas a mi lado como mi hija legítima que volverá a nacer de mi Dunamis y sangre —comunicó Odín, y se despidió de Saori, depositándola nuevamente en la nieve que caía por los alrededores de Lemuria.

—Los valientes Caballeros Vikingos ahora descansan en el Valhala —escuchó Saori a Nachi, el Caballero de Bronce del Lobo, tras salir de su trance. El de Bronce lloraba y empuñaba un hacha de batalla, la última arma fabricada por los valientes Vikingos, que le habían heredado al Caballero de Bronce del Lobo como recuerdo de su existencia—. Esta nevada son las lágrimas de Odín. ¿No es así, mi señorita Saori? Por favor dígame qué significa esta nevada. Dígame que Odín ha recibido a todos y cada uno de sus valientes guerreros, y que ahora viven y luchan incansables batallas junto al dios de la guerra en los dominios del Valhala, la fortaleza de las 1,000 lanzas como paredes y techos de escudos que adornan su palacio.

—Nachi… —habló Saori con tristeza, y la nieve que la rodeaba subió al cielo—. Odín ha venido a decirme, que ha aceptado a sus queridos guerreros en sus líneas de batalla. Todos viven en Asgard, son sus Dioses Guerreros. Esta tierra no pertenece más a los dioses Noruegos, Odín me permite gobernarla, como la verdadera señora de la Sabiduría en la Guerra. Ha dicho: «Que Midgard sea de los Griegos, y cuando Midgard recobre su gloria, sus Dioses Guerreros volverán a pisar la tierra media y buscarán la paz o la guerra con la diosa de todos los hombres. Solo entonces los dioses que caminaron entre los hombres han de regresar ». Incluso me ha dicho, que desearía tomarme como hija —le explicó con ternura, intentando reconfortarlo.

—Saori… Odín no es un dios de nuestro panteón… —interrumpió el ofrecimiento Milo de Escorpio, por quién Odín sentía también una gran admiración. Veía a través del ojo en ese entonces ciego de Milo, la guerra, y sellado en su interior lo observó enfrentar y derrotar a Ares, convirtiéndose el de Escorpio en el dios de la Brutalidad en la Guerra. Pero Milo desconocía, que fue Odín quien le había dado la gracia de la victoria, pues Odín elige siempre a quienes serán victoriosos, y el Escorpión Celestial había hecho su voluntad.

Pero ese Escorpión Celestial no existía más, la reencarnación a la que están sujetos los Griegos lo había debilitado, y si bien la Brutalidad en la Guerra y la Sabiduría en la Guerra continuaban encontrándose gracias a la reencarnación, no era el deseo de Odín que más dioses de la guerra se alzaran, no al menos hasta que los dioses actuales, regentes del panteón Nórdico, dejaran de existir para dejar a la nueva tierra en manos de gobernantes eternos que se encargarían de mantener la paz, en un mundo donde ni los dioses Griegos ni los dioses Nórdicos habrían de existir más.

Pasarían más tragedias en el Midgard antes de que Odín supiera que era el momento correcto, Poseidón se alzó de los mares, le siguió Hades el rey del Inframundo, después descendería el rey de los dioses, Zeus. Pero ni cuando la Trinidad Divina griega fue vencida fue el momento propicio. Finalmente Apolo, el sol, hizo la guerra a la diosa de la Sabiduría en la Guerra, obligándola a combatir al dios de la Brutalidad en la Guerra. Guerra contra guerra se enfrentaron, y la brutalidad se rindió ante la sabiduría. Tras esa guerra, Milo se liberó del control del dios de la Brutalidad en la Guerra, y Odín perdió a su campeón. Así que Odín esperó pacientemente, hasta el resurgimiento de una nueva guerra contra Ares, en la que la reencarnación de Milo de Escorpio volviera a salir victorioso, y una diosa Athena más fuerte, tomara las riendas de la guerra y se convirtiera en alguien más cercano a quien Odín necesitaba. Una diosa de Sabiduría en la Guerra, que no tenía miedo de enfrentar a los dioses junto a los humanos, una diosa más Nórdica que Griega en naturaleza, pese a que su sangre era el Icor de los dioses Griegos.

Los dioses Nórdicos por siempre han luchado junto a los humanos a los que tanto aman y con quienes tanto se divierten, solo una diosa en todo el panteón de los Griegos era digna de pertenecer a los dioses Nórdicos, y cuando Odín fue testigo de la determinación de Athena, fue el momento preciso que Odín tanto había estado esperando, mientras veía reflejada en las flamas de hielo que resplandecían frente a su trono, el Hlidskjálf, a Athena vistiendo la Armadura Divina del dios de la Brutalidad en la Guerra, y junto a su esperanza combatir a la tiranía de Ares. Fue este el momento que convenció a Odín, de cumplir aquello que le había prometido a Athena, y así fue que el anciano dios, de un solo ojo brillante con la fuerza de su Galdr, el cosmos primordial de los Nórdicos y equivalente al Dunamis de los Griegos, movió su mano envuelta en su Galdr, forzando a que el trueno se presentara en su palacio, en la forma de un dios imponente, que sostenía un martillo en sus manos.

—Ha llegado el momento de reclamar a Midgard —habló Odín, el padre de todos, ensombrecido por la oscuridad del recinto—. Llevarás la semilla de Yggdrasil, y la plantarás en la tierra de la diosa de la Sabiduría en la Guerra. Pero no seas imprudente, hijo mío. Athena deberá aceptar voluntariamente, ese es mi deseo —sentenció Odín, mientras un dios fornido, de amplia barba dorada y cabellera larga, vistiendo un Ropaje Sagrado de cuerpo completo de color rojo como el rubí, se posaba frente a él.

—No se me conoce por ser un dios muy paciente, padre —tomó su martillo en su mano el dios, y lo alzó en ese momento—. No puedes negarme el deseo de enfrentar a los hijos de los dioses Griegos. ¡A Midgard! ¡Yggdrasil espera! —y con la caída del trueno, el dios desapareció anunciando la llegada de una nueva Guerra Santa. La ultima de todas las Guerras Santas.


Saint Seiya: Guerras Doradas.

Ragnarok.

Capítulo Final: Las Guerras del Ragnarok.


Atenas, Grecia. Templo de Athena. 08 de Noviembre de 145 N.G.

—Athena —escuchó Saori, sentada en su trono, mientras Kiki, el Patriarca del Santuario, la despertaba del trance en que se había encontrado—. Siempre que entra en un trance significan malos presagios —Saori parpadeó un par de veces, intentando recordar lo que había estado haciendo hasta ese momento, encontró a Kiki frente a ella, y a su hija Shaula, ambos con pergaminos en sus manos y con varios sirvientes a sus alrededores, esperando, aparentemente a una respuesta de la diosa, que su memoria la pregunta no recordaba—. ¿Te encuentras bien, Saori? —preguntó Kiki, intranquilo.

—Seguramente solo está nerviosa —sonrió Shaula, dirigiéndose a su madre—. ¿No es así, madre? Después de todo por fin ha llegado la fecha prometida. ¿O era impuesta? Con mi madre nunca se sabe —sonrió Shaula, era evidente que se estaba divirtiendo.

—Perdónenme —se ruborizó Saori—. ¿Qué estábamos haciendo exactamente? —se preguntó la joven diosa, aunque solo en apariencia, pues ya tenía 155 años humanos, pero cuyo cuerpo aparentaba unos 18 años de edad—. Creo que me distraje —sonrió Saori con vergüenza.

—¿Es enserio? ¿Con lo mucho que has estado esperando este día? —se sorprendió Shaula, caminó hasta el trono de su madre, y colocó su mano sobre su frente—. No pareces tener fiebre. ¿Los dioses pueden tener fiebre? —se preguntó Shaula.

—Desde que tu madre posee un Dunamis, imposible —le respondió Kiki, mirando a Saori fijamente—. Diosa Athena, ¿se perdió en la omnisciencia divina otra vez? Regrese de su viaje astral por favor y concéntrese. ¿Recuerda qué día es hoy? —volvió a preguntar Kiki.

—Pero qué pregunta, por supuesto… —sonrió Saori, ruborizada—. Jamás podría olvidar el día que llevo tanto tiempo esperando. Hoy es el día en que renovamos votos —sonrió Saori, y entonces se ruborizó—. Bueno… yo renuevo… él… —continuó ella.

—Para mí todo es nuevo… pero mis memorias recesivas recuerdan que no fue muy grata la primera vez —entró Antares en el Templo del Patriarca, y todos los presentes lo admiraron, y se alegraron por su presencia—. Tampoco estoy muy feliz de que todo el mundo lo sepa. ¿De verdad tienes que hacer semejante escándalo por esto? —se preguntó Antares.

—Oh, pero si lo estoy disfrutando mucho —agregó Saori—. La primera vez fue un matrimonio secreto, perdóname Antares pero de esta no te salvas. Hoy seremos nuevamente, marido y mujer —se burló Saori, y Antares soltó aire en señal de molestia.

—¿Tendré que soportar estas vergüenzas rencarnación tras rencarnación? —le preguntó Antares, mientras varias escuderas comenzaban a rodearlo, y a tomarle medidas—. Una simple ceremonia en la playa con los Caballeros Dorados y los Titanes hubiera sido más cómodo. ¿Invitados de Lemuria? ¿De la Atlántida? ¿Cuándo ibas a decirme que iba a venir medio mundo a la boda? —le preguntó con molestia.

—Alguien, se dedicó a ignorar toda la planeación de la boda, y me dejó todo el trabajo a mí… y a mis 500 Escuderos —recordó a su servidumbre Saori, que entonces caminó en dirección a Antares, quien suspiró en señal de molestia—. Y alguien, prometió que cuando cumpliera la mayoría de edad, aceptaría a su diosa por esposa —se burló nuevamente.

—¿Por qué dije mi mayoría de edad? —se quejó Antares, y Saori empezó a mover sus labios como arremedando a Antares—. ¿No pudieron ser 28 o 30 años? No viviremos juntos pero… —intentó decir, cuando Saori lo interrumpió.

—Será un ancla muy pesada… —finalizó ella—. Lo sé, ya vivimos esto, ¿recuerdas? Eres una persona diferente, con la misma esencia, puedo leerte como un libro abierto —enunció Saori, y Antares nuevamente suspiró, como agotado por la conversación de todos los días—. Y está es la parte donde como hace 142 años te digo que ya basta —enfureció ella, sorprendiendo a Antares, y a todos los presentes, Shaula y Kiki incluidos—. ¡Si no quieres casarte conmigo entonces se franco y dímelo de una buena vez! Tengo 155 años, soy más vieja que el calendario, Antares. Se honesto. ¿Crees que soy muy vieja para comprometerme? ¿O es que tienes miedo de que sean solo mis caprichos por tú ser la reencarnación de Milo? Ya hemos tenido esta discusión bastantes veces. Incluso si eres su reencarnación nos volvimos a enamorar —y tanto Shaula como Kiki comenzaron a burlarse, mientras Antares los fulminaba con la mirada—. ¿Y bien? ¿Qué tengo de malo? Ya te dije que por la eternidad serás mi caballero favorito… a menos… ¿acaso… en realidad no me amas? —entristeció.

—Esta no me la pierdo por nada —se burló Shaula, mientras Kiki ya no soportaba la risa y se tomaba el estómago intentando controlarse, y Antares los miró a ambos con sumo desprecio—. ¿Y bien? Prospecto de padrastro. ¿Amas o no a Athena? —se burló la Matriarca.

—Muy divertido, todos búrlense del ser reencarnado… —se fastidió Antares, pero entonces notó la mirada de Saori, y el cómo estuvo a punto de soltarse en llanto—. Saori, no lo entiendes… es solo que… bueno… verás… —intentó explicar Antares, cuando de pronto, un destello de cosmos dorado entró en el Templo de Athena—. Benditas sean las reuniones de la Orden Dorada —agregó Antares, y Saori se molestó al escuchar eso ultimo y cerró sus manos en puños—. Continuaremos con esta conversación… —intentó decir, pero Antares se detuvo al ver la cara de molestia de Saori.

—En el altar. Y espero que seas sincero entonces —le apuntó Saori, y Antares se retrajo, mientras Saori caminó enfurecida por su templo hasta sentarse en su trono y cruzarse de brazos—. Y no estoy molesta. Tan solo me resulta increíble que en todas tus encarnaciones, que hasta ahora van 2, te comportes de la misma manera. Ya ambos sabemos cómo va a terminar esto, por Cronos —se fastidió Saori, pero entonces se tranquilizó—. ¿Lo sabemos… verdad? —le preguntó Saori preocupada.

—Si Athena… lo sabemos… —respondió Antares, y Saori notó que esta vez no usó su nombre real, sino que se dirigió a la diosa, y aquello la deprimió—. Tendrá mi respuesta en el altar… lo juro en tu nombre… —y Antares se retiró, dispuesto a atender a la reunión de la Orden Dorada. Y cuando Antares ya no estuvo a la vista, Saori subió sus piernas a su trono, y se las abrazó, pegando su frente contra sus rodillas.

—Ya no quiero que sea la hora acordada… —se preocupó Saori, y Shaula y Kiki intercambiaron miradas—. ¿Y si dice que no? ¿Estoy haciendo algo mal? ¿Qué es diferente de hace 142 años? Digo, claro que hay muchas cosas diferentes pero… tan solo quiero que las cosas vuelvan a ser como antes —se fastidió Saori.

—Probablemente sea ese el problema —respondió Kiki, y Saori lo miró fijamente—. Usted ha esperado la reencarnación de Milo por 100 años, es natural que esté impaciente. Pero Antares… no puede esperar que él sienta lo mismo que usted. Para Antares todo es nuevo, sus memorias recesivas salen a flote de cuando en cuando, pero mientras para usted en una simple renovación de votos, para él es… una de las decisiones más grandes de su vida. ¿Qué esperaba, que estuviera impaciente como usted? —preguntó.

—¿Estoy siendo muy obvia con mi impaciencia? Díganme la verdad —y tanto Shaula como Kiki miraron a los alrededores, a todos los invitados, al banquete, y a todas esas cosas que definitivamente incomodarían no solo a Antares, sino a Milo—. No creo que alguien pueda llegar a entender el cómo me siento. Yo lo esperé por 100 años, es natural que yo me sienta así —se preocupó Saori.

—Mamá… yo tampoco había visto a mi padre en 100 años. Pero no por eso quiero que actué como mi padre —le recordó Shaula, y Saori suspiró, intentando comprenderlo—. Yo crecí sin mi padre, y aunque Antares sea su reencarnación, entiendo que no puedo pedirle que llene el vacío que por 100 años conservé en mi corazón. Recuerdo a mi padre Milo con amor, y aunque sé que él vive en Antares. ¿Cómo crees que se siente Antares al saber que está a 12 sendas de ser mi padrastro, si soy 100 años mayor que él —se burló Shaula.

—Sería divertido prender el nuevo Reloj de Cronos como tormento para tu padre —se burló Kiki mirando el Reloj de Cronos, restaurado en la guerra contra Apolo, y Shaula le golpeó la nuca con fuerza—. Era una broma solamente —se quejó Kiki.

—Tal vez estoy siendo demasiado… infantil… —bajó la cabeza Saori, sintiéndose deprimida—. Quisiera sentirme más comprensiva de los sentimientos de Antares pero… 100 años… él ha estado muerto por 100 años. No sé si podré soportar este sentimiento encarnación tras encarnación. Yo soy eterna… y él… no importa su longevidad por ser un Titán… seguro encuentra la forma de irse de mi vida nuevamente. ¿Es eso vivir? ¿Saber que yo lo veré morir… y que estaré esperando su reencarnación, solo para volver a vivir este drama existencial? Tal vez lo mejor sería olvidarlo… —volvió a abrazarse las piernas Saori, y a hundir su rostro en sus rodillas.

Templo del Patriarca.

—¡Gracias por tardarse tanto en venir a mi rescate! —se fastidió Antares, recriminando a Hydor de Acuario y a Alios de Leo, el primero tan inexpresivo como siempre, el otro tragándose la risa—. ¡Les dije que mientras menos tiempo me dejaran hablando solo con Athena, menos problemas iba a tener! ¡Lo hicieron a propósito! —se quejó Antares.

—Fue idea de Pirro —señaló Alios al Caballeros Dorado de Libra, que se reía a carcajadas junto a los Caballeros de Tauro y de Aries—. Es solo que… no soporté la tentación de hacerte la travesura —prosiguió Alios.

—Debí imaginar que el idiota de Pirro tenía algo que ver —se posó Antares con molestia frente al Caballero de Libra, quien con una sonrisa arrogante desafiaba al de Escorpio—. Dame una razón para partirte el rostro, anda, que se sepa que no fui yo quien inició todo esto —se tronó los nudillos Antares.

—Ven por mi princesita danzarina, no creas que he olvidado la punzante sensación de tu Danza del Escorpión —se fastidió el de Libra, y tanto él como el de Escorpio empujaron sus cabezas el uno contra el otro, forzando a sus respectivos amigos a separarlos—. Pruébame y terminaré lo que empezamos hace 3 meses —enfureció Pirro.

—Mira como tiemblo princesita… al menos a mí no me confunden con una niña hermosa cuando me paseo por los mercados en mi túnica —se burló Antares y Pirro enfureció y se lanzó contra Antares, y ambos comenzaron a darse de golpes en medio del Templo del Patriarca.

—¡En la cara no que esta guapo! —se puso en medio de ambos Antonella, tranquilizando a Pirro que ya tenía un ojo morado, mientras el molesto de Antares se limpiaba un hilo de sangre de su labio—. ¿Qué ustedes nunca se pueden llevar bien? —reprendió Antonella.

—¿Milo y Aquiles? Eso sería un milagro —se susurró a sí mismo Deneb de Capricornio, recargado en una columna mientras observaba al de Libra y al de Escorpio que se miraban como queriendo asesinarse el uno al otro.

—Me da bastante curiosidad saber cómo se siente ser un ser reencarnado —exclamó Kaus, el Caballero Dorado de Sagitario, y Deneb lo miró con detenimiento—. ¿Yo me parezco a alguien que conociste antes? Anda Deneb, dime —le preguntó el de Sagitario.

—La verdad es que no te conocí —confesó Deneb, y Kaus entristeció—. Pero eso no es importante. Las memorias recesivas no deberían ser tan recurrentes, pero las mías no se van, lo que me hace pensar que Antares… —miró Deneb a Antares, que se encontraba deprimido—. Dile a Ariadna que ni Antares ni yo asistiremos a la reunión de la Orden Dorada, tengo algo más importante que hacer —sentenció Deneb, y se dirigió a Antares—. Tenemos que hablar —prosiguió el de Capricornio.

—No estoy de humor la verdad… —confesó Antares, pero Deneb inmediatamente le hizo saber que no era opcional, y empujó a Antares fuera del Templo del Patriarca, hasta la explanada cercana a la Senda de las Rosas—. Está bien, está bien, no me fastidies —se molestó Antares.

—Dime una cosa, Antares… tus memorias… no se van, ¿verdad? —le preguntó Deneb, y Antares lo miró con detenimiento—. Soy un ser reencarnado como tú, pero diferente de los demás reencarnados como Alios e Hydor, incluso Kaus, Hércules, Argos y Pirro, mis memorias recesivas no me abandonan. Pensaba que era porque tengo un mayor conocimiento de mis reencarnaciones que todos, pero… tú pareces incapaz de olvidar también —enunció.

—Creo que es al revés, no tengo memorias —y Deneb se sorprendió—. Fui al Templo de las Memorias… —enunció, y Deneb se mostró intranquilo—. No podía evitarlo. Más y más memorias llegaban, llegó el momento que ya no sabía si era Milo de Escorpio o Antares de Escorpio. Le rogué a Mnemosyne, la guardiana de las memorias, que me quitara las memorias de mi vida pasada —y Deneb comenzó a preocuparse—. No podía seguir haciéndole esto a Saori. Yo no soy Milo de Escorpio, tengo que descubrir si la amo realmente o me estoy engañando a mí mismo. ¿Por qué te estoy diciendo esto? —se molestó.

—Porque puede que yo sea el único que pueda comprenderte… —le recordó—. ¿Eso quiere decir que fuiste al Templo de Mnemosyne, y le suplicaste que te borrara la memoria de tu vida anterior? ¿No recuerdas nada? —le preguntó sorprendido.

—Sé que soy la reencarnación de Milo de Escorpio, pero las memorias dejaron de llegar —confesó Antares, y Deneb se cruzó de brazos con molestia—. Y cuando las memorias dejaron de llegar, me di cuenta de algo… yo… no la amo… —confesó, y Deneb se quedó sin habla—. Estoy a 11 sendas de casarme con una diosa por la que no siento amor. Es muy extraño, antes de hacerle la petición a Mnemosyne yo estaba convencido de que la amaba —confesó.

—No puedo creerlo —se molestó Deneb—. ¡Uno no va al templo de las memorias a que le borren las memorias, va al templo a recordar! —se molestó Deneb, y Antares notó su descontento—. ¿Hace cuánto pasó esto? ¿Cuánto tiempo llevas sin recordar tu vida anterior? —le preguntó sumamente molesto.

—Hice la petición ayer… por la tarde… —le contestó—. Básicamente llevo menos de medio día sin sentir nada por la diosa Athena —le aseguró, y Deneb bajó la cabeza, sintiéndose deprimido—. ¿Hice algo malo? —preguntó.

—¡Te borraste las memorias justo el día antes de tu boda! ¿No te parece eso suficientemente malo? —se fastidió Deneb, y Antares retrocedió asustado—. ¿Qué Espectros te hizo tomar esa decisión? —se molestó.

—Estaba nervioso, tenía que saber si era lo que quería o no. ¡Y deja de andarme alzando la voz! —se molestó Antares, y encaró a Deneb—. ¡Tú no sabes lo que se siente! ¡Tener que cumplir con el deber de una promesa que tú no hiciste! —se fastidió.

—¡He cumplido con mi promesa desde hace casi 4,000 años! —recriminó Deneb, y Antares palideció. Por unos instantes se sintió como si todas las encarnaciones de Deneb hubiesen gritado al mismo tiempo—. Tu esencia es la que importa, no las memorias —le explicó más tranquilamente, y Antares no lo comprendió—. Tu alma está atada al alma de Saori, te guste o no. Eso es porque fuerzas más allá de los dioses lo han querido así. Puede que al borrarte tus memorias te encuentres confuso de tus verdaderos sentimientos y pensamientos, pero yo sí recuerdo tu vida pasada, y no había nada que no hicieras por Saori —enunció con detenimiento.

—No hay nada que yo no haría por Athena… —comentó Antares, tranquilizando a Deneb un poco—. Es solo que no creo poder sentir lo mismo por Saori. ¿No lo entiendes? Mi deber por Athena es lo que no me deja amar a Saori —finalizó, y ambos mantuvieron un silencio incomodo—. Supongo que sabré mis verdaderos sentimientos como Antares, no como Milo de Escorpio… únicamente cuando me encuentre frente al altar… —finalizó, y miró el Reloj de Cronos, sabiendo que poco tiempo faltaba para tener que tomar esa decisión.

Arles, Lemuria. Altar de los Dioses Guerreros.

—¡Ah…! ¡El monumento a los hermanos caídos que levantó Athena durante la Guerra de Lemuria! —se alegró un hombre imponente y poderoso, mientras caminaba por las calles de Arles, la Capital de Lemuria conocida también como la Ciudad de la Guerra. Era tan alto que la mayoría de los habitantes de Arles se le quedaban viendo, mientras el hombre se posaba con su Ropaje Sagrado, color de rubí, frente a un árbol inmenso en medio de la ciudad, un árbol que parecía tener un cosmos propio, y que sostenía los cuerpos de los Dioses Guerreros, los héroes masacrados por Ares el dios de la Brutalidad en la Guerra, y que conservaban su juventud gracias al árbol levantado por Saori.

—Al parecer los habitantes de Arles lo llaman, Yggdrasil —habló un hombre joven junto al hombre inmenso de barba dorada. El que acompañaba al hombre de Ropaje Sagrado color rubí era delgado, casi enclenque, tenía la cabellera morada y larga, algo despeinada, y unos ojos rojos que destacaban demasiado gracias a su piel más pálida que la de los Lemurianos promedio. Vestía una túnica blanca, con una capa principesca alrededor de sus hombros.

—¿Esta cosa, un Yggdrasil? —preguntó el hombre del Ropaje Sagrado color de rubí que le cubría casi en su totalidad el cuerpo, con un cinturón de oro alrededor de su cintura donde colgaba un martillo curvo, y sobre su cabeza descansaba un casco con alas de Mythrilo y una punta de lanza escarlata sobre la parte más alta del mismo. El hombre comenzó a reírse con fuerza, se reía tan fuerte que los habitantes de Arles tuvieron que taparse los oídos, era como escuchar a un trueno resonar continuamente—. Esta cosa no es ni del tamaño de una astilla del verdadero Yggdrasil —sentenció el hombretón—. Que buena broma Loki —le golpeó la espalda con fuerza el hombretón, derribando al enclenque.

—Te agradecería… que no volvieras a hacer eso, Thor… —se fastidió Loki, que se puso de pie limpiándose la túnica, y sacando de su interior un libro escarlata con bellos adornos dorados con un árbol hermoso como emblema. El árbol poseía 8 esferas, 4 de diferentes colores entre sus ramas, y 4 también de diferentes colores entre sus raíces, y un disco alrededor de su tronco—. He leído este libro 1,000 veces… y sigo sin creer lo que va a pasar. ¿Yo? ¿Un dios malvado? Soy travieso pero jamás me consideré malvado. Supongo que Odín hace bien en tomar sus precauciones para asegurar el futuro de la raza humana —aseguró Loki, entristecido.

—Yo por eso no lo leí. ¿Qué diversión hay en saber cómo y cuándo vas a morir? —se molestó Thor, que entonces se acercó al árbol en medio de Arles, y colocó su mano frente al mismo. Su mano entonces brilló con un cosmos blanco e intenso, aunque Thor no lo conocía como un cosmos, ni como un Dunamis, para Thor era conocido como Galdr—. Sus almas son bienvenidas en Asgard valientes guerreros, que las Valkirias los alimenten bien. Su fuerza será requerida cuando llegue el fin de la era de los dioses —sentenció Thor, y los cuerpos de los Dioses Guerreros, por años sellados en el árbol de la ciudad de Arles, desaparecieron, convertidos en vientos congelados. Los habitantes de Arles se horrorizaron, la maravilla de Arles, el árbol sagrado, había sido profanado.

—Tal parece que están muy lejos de su hogar, dioses del norte —escucharon Thor y Loki, y los habitantes de Arles se sorprendieron aún más cuando un dios al que ellos veneraban y conocían bien, apareció frente al árbol Yggdrasil.

—Bor, el padre de los dioses —agregó Loki con alegría, pero el dios al que se dirigían no parecía apreciar la misma—. O debería llamarte como te conocen los humanos de esta realidad. ¿Cómo era? Cronos, dios del Tiempo, aunque ahora se le atribuye también el dominio del Inframundo —le explicó Loki a Thor, cuando el de Ropaje Sagrado color de rubí lo buscó preguntando por respuestas—. Y no Thor, no puedes golpearlo con el Mjolnir —prosiguió Loki a manera de burla, mientras Thor posaba su mano sobre el objeto amarrado a su cinturón de oro—. Su excelencia Cronos, sabíamos que sería cuestión de tiempo, broma aparte, el que llegaríamos a encontrarlo —reverenció Loki, pero Cronos se negó a rendir respetos—. Espero que no se moleste porque hayamos venido por lo que es nuestro. El árbol aún se ve magnifico —sonrió Loki.

—Si solo han venido a profanar una reliquia antigua no tendremos problemas, ahora salgan del reino de mi nieta, y no regresen… —sentenció Cronos con molestia, mirando a Loki fijamente—. La realidad pertenece a los hijos de los Titanes. Los Aesir y los Vanir nada tienen que hacer aquí —insistió.

—Discrepamos, su excelencia —sonrió Loki—. Los Aesir ganaron la guerra de los gigantes. Tan solo se les permitió a los Titanes reinar porque Odín, el padre de todos y quien todo lo sabe, sabía que la guerra entre los Aesir y los Titanes terminaría por destruir a la humanidad que juntos los Aesir y los Titanes se encargaron en crear —explicó Loki.

—No perderé el tiempo hablando contigo, Loki. ¿Dónde está Odín? Si mi hijo piensa que puede venir y reclamar el reino que entregué a mi nieta, está muy equivocado —enfureció Cronos, y Loki simplemente señaló a todos los alrededores—. Teníamos un trato con los Aesir. Los Titanes seríamos los dueños de Midgard y a Odín se le permitiría gobernar los otros 8 mundos. ¿Qué le hizo a Odín cambiar de parecer? —preguntó Cronos.

—La declaración de Ares el dios de la Brutalidad de la Guerra de que negaba a los dioses falsos —le recordó Loki el día en que Ares asesinó a los Dioses Guerreros, y se declaró a sí mismo como el único dios de la guerra—. Por sus faltas Ares ya ha sido castigado, pero Odín decidió que volvería a poner orden en el universo. Y con la destrucción del Inframundo, la muerte de la Trinidad Divina Griega, y el cambio de soles, Midgard está demasiado desordenado, es tiempo de que Odín reclame su lugar como el rey de reyes. El verdadero Yggdrasil volverá a despertar —finalizó Loki.

—Y supongo que Odín pretende que los Titanes simplemente nos hagamos a un lado y les permitamos a ustedes los Aesir recrear la realidad —se molestó Cronos mientras miraba a Loki, quien alzó su dedo pidiendo la palabra.

—Por favor y gracias —sonrió entonces Loki, molestando a Cronos aún más—. Pero antes de que nos declare la guerra mi señor Cronos, y antes de que el impaciente de mi amigo Thor decida desobedecer las órdenes directas de Odín al golpearlo con su Mjolnir, considero de vital importancia el entregarle esto, y que usted mismo juzgue —le ofreció Loki el libro escarlata con el emblema de oro del árbol Yggdrasil.

—¿El libro del Ragnarok? ¿El libro que contiene todos los secretos del universo? —se sorprendió Cronos, y tomó el libro en sus manos—. Si leo este libro, Loki, no habrá secreto ni pasado ni futuro que desconozca, no habrá artimaña para la que no esté preparado, ¿me ofreces este poder por el reino de mi nieta? —preguntó Cronos.

—No será el reino de nadie si permitimos que el universo siga el curso actual, su excelencia —sentenció Loki, y Cronos entonces abrió el libro, y en un parpadeo, todo el conocimiento del libro entró en la mente de Cronos, quien vio eventos futuros, aparentemente no muy lejanos, deshilachando la misma fábrica que creó el universo, hasta la extinción definitiva del cosmos y la llegada de la nada—. Lo sé, es horrible. Y la mayoría lo haré yo, es perturbador —finalizó Loki.

—¿Qué tiene mi nieta que ver con todo esto? —le regresó Cronos el libro a Loki—. Admito que son eventos para los que uno no puede estar preparado, y que es desesperanzador. Pero el cambio de dominio universal no me parece la alternativa. ¿Qué quieren realmente? —preguntó.

—El poder de los humanos capaces de cambiar el destino, y de la diosa que forjó su fortaleza —enunció Loki, y Cronos comenzó a comprenderlo—. Odín todo lo sabe, y Odín ha declarado que Athena será la diosa capaz de evitar lo inevitable. ¿Y quiénes somos nosotros para cuestionar a Odín? A como lo veo, mi señor Cronos, tenemos ante nosotros la posibilidad de permitir que toda la realidad sea destruida, sin importar cuál sea el panteón que gobierna la realidad misma, o de unir esfuerzos y crear una posibilidad, aunque insignificante, de que exista un futuro incluso después de la muerte de todos los dioses —le ofreció Loki, tendiéndole la mano a Cronos.

—Eres el dios que causará todo esto… —miró Cronos a Loki con detenimiento—. Pero pareces creer genuinamente que la esperanza puede triunfar, incluso contra ti. ¿Por qué reclutar entonces a la esperanza de Athena? —señaló Cronos.

—Porque aún no me he convertido en un dios tirano, y mientras me quede cordura pretendo preparar al mundo para todo el mal que voy a desatar —agregó Loki con tristeza—. Si fuera tan sencillo como pedirle a Thor que me pulverizara el cráneo a martillazos, ya se lo hubiera pedido, y él lo haría con gusto, no me cabe duda —miró Loki con desprecio a Thor, quien ya acariciaba su martillo en su impaciencia—. Pero Odín, el padre de todos, dice que es mi destino y que el destino es inevitable. Pero nadie se detuvo jamás a pensar en lo que ocurriría después del destino —finalizó Loki, y tanto él como Cronos permanecieron en silencio.

—Loki… —interrumpió Thor, y tanto Loki como Cronos miraron a Thor con confusión—. Ya me aburrí, quiero golpear cosas. Todo el dramatismo de ustedes 2 me está aburriendo mucho. ¿Podemos irnos ya al Santuario de Athena? —preguntó Thor.

—Ya casi terminamos de negociar, Thor, no seas impaciente —reprendió Loki, y Thor se aburrió nuevamente y se cruzó de brazos con molestia—. Athena tendrá una posición privilegiada. Será la propia sangre de Odín. Toda la realidad actual será asimilada. Es por un bien mayor, Cronos —aseguró Loki.

—¿El dios de las Travesuras y el Fuego preocupándose por el bien mayor? No te burles de mí, Loki. Sé que jamás serás de fiar —aseguró Cronos, y entonces miró a Thor—. La pregunta se la harán directamente a Athena. Este es su reino, no me corresponde decidir. Solo deseo saber una cosa, ¿qué pasará con todas las vidas de esta realidad? —preguntó sin rodeos.

—Toda la vida, pasada, presente y futura, será asimilada. Nadie recordará el mundo previo al resurgimiento de Yggdrasil —y Cronos se preocupó—. Pero será una realidad fuertemente influenciada por todos los eventos de esta realidad. Nada puede dejar de existir, Cronos. Pero puede cambiar, adaptarse. ¿Qué me dices, Bor? —volvió a enunciar Loki el nombre verdadero de Cronos, y le tendió la mano nuevamente—. ¿Tenemos pasaje seguro a tu nieta? ¿O los 12 Titanes se romperán el rostro contra Thor? —y a la mención de su nombre, Thor celebró alzando su martillo y sonriendo con impaciencia.

—Tienes tu pasaje seguro, Loki —enunció Cronos y tomó la mano de Loki, y las galaxias de ambos se unieron cerrando el trato, y Thor se volvió a aburrir—. Pero mi nieta tendrá la decisión final. Y si ella me llama, yo vendré por ti, y mi ira destrozará tu alma —finalizó Cronos, y se desvaneció frente a los dioses Nórdicos.

—Todo mundo siempre amenaza al buen Loki. Que se roban el martillo de Thor, 'oh, seguro fue Loki'. Que Thor invita a un Jotnar a Argard, 'seguro Loki le dijo que lo hiciera', que alguien se ha robado la cabellera dorada de la diosa Sif, 'seguro esa es otra artimaña de Loki'. Momento… la última si fui yo —se quejó Loki, que entonces miró al aburrido de Thor—. Tienes tu guerra contra Athena —le explicó Loki, y Thor se tomó unos momentos para razonar lo que acababa de escuchar, sonrió, tomó a Loki del hombro, alzó su martillo, y con un trueno desaparecieron de Arles, dejando a todos en la ciudad confundidos.

Atenas, Grecia. Templo de Athena.

—Tal vez sí invité a demasiada gente… —se preocupó Saori, mientras miraba por detrás de las cortinas a los invitados de varias familias nobles de toda Europa, de Lemuria, y de la Atlántida. Los 12 Caballeros Dorados estaban reunidos también, así como la totalidad de los Caballeros de Plata. Los de Bronce como ya era costumbre montaban guardia en las murallas del Anillo Principal. Pero eso no era lo importante, Saori en definitiva había convertido la ceremonia de su matrimonio en una reunión colosal. Ni siquiera cabía tanta gente en el Templo de Athena, y Antares estaba más que mortificado mientras Kiki le explicaba las reglas de comportamiento que debía seguir—. Ni siquiera sabía que conocía a tantas personas —se sobresaltó Saori.

—No los conoces —le respondió Shaula, sorprendiendo a su madre—. Son los gobernantes de todas las provincias de los 3 continentes que riges, además de sus asesores, familiares, y una que otra figura política importante. ¿Ya entiendes por qué Antares estaba tan molesto? Ni siquiera conoces el nombre de la tercera parte de los invitados. Él prefería algo menos… ostentoso… —concluyó Shaula.

—Las bodas se supone que sean así de importantes… —intentó razonar Saori, pero inmediatamente después bajó la mirada—. No… no es eso… simplemente preparé el escenario en que sé que Antares no puede rechazarme… —confesó con preocupación.

—¿Por qué crees que Antares te rechazaría, madre? —le preguntó Shaula, y Saori se mostró mortificada—. Sé que no empezaron exactamente con el pie derecho pero… tú y Antares parecían estarse llevando mejor. Las memorias de mi padre… —intentó decir.

—Ese es el problema… —agregó Saori, y Shaula no lo comprendió—. Tú lo sabes, yo lo sé, Antares y Milo son la misma esencia. Pero Antares… él siente que si no fuera por las memorias de Milo no me amaría —le explicó a Shaula, quien comenzó a comprender las preocupaciones de su madre—. Ser omnisciente… saber todo lo que ocurre a tu alrededor… no es agradable. Lo veo todo el tiempo, Shaula… sé lo que hace siempre, sé con quienes conversa y sobre lo que conversa. Sé que fue al Templo de las Memorias, y sé que pidió a Mnemosyne que bloqueara todas sus memorias recesivas. Si había una forma de separar a Antares de Milo, Antares la consiguió. Él no sabe si me ama… —terminó Saori.

—Pero eso es ridículo… —intentó calmarla Shaula—. Madre, es el alma de mi padre. No importa cuántas veces reencarne, siempre va a buscarte, siempre va a amarte. Tal vez te preocupas demasiado —aseguró.

—Tal vez… —bajó la mirada Saori—. O tal vez mi sabiduría se ha convertido en una carga. Sé que va a rechazarme… —aseguró, y Shaula bajó la mirada con decepción—. Estaba tan impaciente de volverlo a ver… que terminé arruinando las cosas. Solo… terminemos con esto, ¿quieres? —lloró Saori, pero rápidamente se limpió las lágrimas y salió de detrás de las cortinas, ganándose el grito de admiración de todos los presentes, y la mirada de tristeza y resignación de Antares, quien se veía a punto de intentar huir.

—Ya podemos comenzar con la ceremonia —enunció Kiki, mientras Argos colocaba una tina de agua frente a Antares y Saori, y el de Escorpio se preocupaba más y más—. Entren en la tina por favor —solicitó Kiki, y Antares miró a Saori, quien pese al temor de ser rechazada, entró en la tina y permaneció mirando a Antares fijamente. Si esto iba a acabar en un rechazo, ella prefería que terminara lo antes posible. Pero para sorpresa de Saori, Antares entró en la tina.

—¿Irías tan lejos solo por lealtad? —preguntó Saori en un susurro, mientras Kiki comenzaba con la ceremonia, pero ni Antares ni Saori le estaban prestando atención—. ¿No me amas, verdad? —bajó la cabeza Saori con tristeza.

—Yo… —comenzó Antares con preocupación—. No estoy muy seguro… de poder responder a esa pregunta, mi diosa… —confesó Antares, preocupando a Saori aún más—. Pero no la desprecio… y en mi corazón sé… que odiaría verla con alguien más… —y Saori se ancló al pequeño destello de esperanza—. Quiero poder amarla como Antares… sin que exista Milo de por medio… por eso, no puedo decirle que la amo incondicionalmente… pero puedo decirle que deseo hacerlo… —tomó Antares a Saori de los hombros, y la diosa se sintió intimidad, incluso hasta ruborizada, y cuando Kiki notó que no le estaban poniendo atención, y que todas las miradas estaban fijamente posadas en Saori y en Antares, se hizo el silencio—. Deseo convertirme en la única persona en el corazón de Saori… al menos, eso es lo que siento… por ello… aceptaré este compromiso… —le sonrió Antares, ruborizando a Saori, quien no estaba enteramente convencida, pero asintió, y abrazó a Antares en medio del recinto.

—Te dije que todo estaría bien… —escuchó Saori el susurro de Shaula, y Saori sonrió, y asintió. Sin embargo, antes de que la ceremonia pudiera continuar, el sonido de un cuerno de guerra resonó con fuerza, sobresaltando a todos los presentes. No era el sonido de un cuerno de guerra común y corriente, este se había escuchado con semejante intensidad, que Saori podía jurar que se había escuchado por todo el mundo.

—¿Qué ha sido eso? —salió Saori de la tina, y caminó en dirección a la entrada del Templo de Athena. Sus 12 Caballeros Dorados se reunieron con ella, y miraron atónitos a la aurora boreal rodeando todo el santuario, y extenderse más allá de los Anillos Superior, Medio y Principal, y hasta las planicies cercanas al mar Mediterráneo que comenzó a congelarse. Nieve comenzó a caer del cielo, y las auroras comenzaron a arremolinarse alrededor de un punto específico del mar Mediterráneo, en el cual un palacio inmenso apareció repentinamente, traído por la fuerza de un trueno, y por los destellos de un arcoíris que parecía conectar a la tierra con el cielo mismo. El palacio era tan inmenso, que inclusive era más grande que la Ciudad de Atenas misma, y la confusión comenzó a reinar en los corazones de los presentes.

—¿Qué significa esto? —se preguntó Kiki, reunido con Shaula a las puertas del Templo de Athena—. Jamás en la vida había visto nada igual. ¿Un palacio apareciendo con la fuerza de un relámpago? Jamás se ha sabido que Zeus sea capaz de hacer algo así, además que la fecha de su resurrección no está siquiera próxima —enunció Kiki con sorpresa.

—Valhalla… —se escuchó una voz, y todos los presentes viraron para encontrar a Hécate, la Titánide de las artes Oscuras, los Hechizos y la Magia, temblando de miedo en medio del recinto. Como nana de Saori que Hécate era, ella había sido la única Titán en presentarse para la boda de su protegida, pero pese a que no había destacado del todo, ahora era el centro de atención—. Pero eso no es posible… el Valhalla solo aparecerá en Midgard cuando el Ragnarok llegue… —y Hécate se cubrió la boca con sorpresa—. ¿Es hoy? ¿El Ragnarok es hoy? Imposible… el Ragnarok no puede llegar sin anunciarse —se estremeció Hécate.

—Madre. ¿Qué cosas balbuceas? ¿Sabes lo que es ese palacio? —se preocupó Crateis, el hijo de la Titánide Hécate, y Caballero Dorado de Géminis. Inmediatamente después los 12 Caballeros Dorados y Saori se reunieron a su alrededor—. Valhalla no suena a griego ni a ningún idioma que yo conozca —aseguró Crateis.

—Es porque pertenece a una lengua que hoy solo los Titanes recuerdan… —comenzó a caminar en dirección a la entrada del Templo de Athena Hécate, quien miró con desesperanza en dirección al inmenso palacio—. De todos a quienes creí que enfrentaría Athena… la Trinidad Divina Nórdica no estaba siquiera en mi lista. No siento el Galdr de Odín por ningún lado, pero si viene su hijo… —y Hécate comenzó a morderse los labios con molestia—. Estamos perdidos… —lloró entonces, y Saori no supo cómo reaccionar.

—No quiero interrumpir el momento de confusión que nos aqueja pero… —comenzó Deneb, el único que continuaba atento a lo que pasaba en el mar Mediterráneo—. Las puertas de esa cosa se están abriendo —enunció, y todos volvieron a poner atención.

Mar Mediterráneo. El Valhala.

—Esto te pone la piel de gallina —se frotó los brazos Loki, frente al palacio del Valhalla, mientras una de tantas puertas que se habrían al unísono, se estrellaba con fuerza en el hielo y la nieve levantando una avalancha artificial a los cielos. Thor estaba a su lado, impaciente, poderoso, orgulloso, y con una sonrisa de oreja a oreja—. Claro tú te alegras, pero yo soy el que verá esta cosa apareciendo desafiante contra mi tiranía —se quejó Loki.

—Oh, vamos, Loki. Deja de leer ese estúpido libro, te hace pensar cosas —se quejó Thor, y Loki lo miró con incredulidad—. Leer es de Argrs —se molestó Thor, y Loki se molestó aún más por la comparativa.

—¿Disculpa? —rezongó Loki—. Leer no es de afeminados. En todo caso no leer es de descerebrados. No olvides que nuestra cultura se perdió en su mayor parte porque los que nos veneraban no inventaron la escritura a tiempo para dejar nuestra religión registrada. ¿Cómo se le ocurre a alguien pasar nuestra religión en canciones? Por eso los griegos fueron venerados por más tiempo que nosotros —se fastidió.

—Ya, ya, no te molestes, ya no te vuelvo a llamar Argr —le respondió Thor con soberbia, mientras frente a él se presentaban guerreros forrados en Ropajes Vikingos, piezas de armadura de cuerpo completo con pieles de osos o de lobos saliendo de entre las conexiones de las piezas, con cascos que no dejaban ver sus ojos y con cuernos o alas como adornos, cargaban espadas, hachas lanzas o escudos, o una combinación de todas ellas, y manchas moradas a manera de símbolos semejantes a tatuajes hechos de cosmos se encontraban dispersos por sus pieles—. Mis Einherjer —los saludó Thor, y se preparó para liderar la marcha—. Ata… —intentó decir, pero Loki lo detuvo—. ¿Qué? —preguntó el dios del Trueno.

—Solo por llamarme Argr, no te vas a la guerra hasta cumplir con los rituales sagrados —enfureció Loki, y Thor lo miró con molestia—. Además, es descortés llegar así sin avisar. Hay que darle tiempo a Athena de preparar a sus ejércitos y evacuar a la ciudad. Así que mientras eso pasa, tú vas a recitar los ritos sagrados —finalizó.

—Pero son 540 puertas, y cada una con 800 soldados… esos son muchos nombres y muchas familias. Puedo terminar con esto en unos minutos yo solo —continuó quejándose Thor, pero Loki estaba decidido—. Bien… —refunfuñó—. Mis Einherjer, hoy sitiamos a Atenas la gloriosa ciudad de las culturas Griegas. Lidera Bjorn, hijo de Bjrani, lo siguen Sigmund, hijo de Ulfr, Aslof hijo de Oslo, que también fue elegido así que padre e hijo siguen a Bjorn, bienvenido Oslo, hijo de… otro Oslo… —prosiguió Thor, mientras el plan de Loki daba tiempo a Athena para que evacuara la ciudad.

Templo de Athena.

—¿Qué están haciendo? —se preocupó Ariadna de Piscis, mientras veía al inmenso ejército, sin moverse, mientras hasta el Templo de Athena se escuchaba la potente voz de Thor, que enunciaba los nombres de todos y cada uno de los guerreros, y los nombres de sus padres—. No entiendo nada de lo que está pasando.

—Son los Ritos del Respeto —comentó Hécate, aún en su preocupación—. En las batallas donde hay un inmenso respeto por el rival a vencer, le líder de los ejércitos invasores se toma el tiempo de nombrar a los guerreros, y a quienes fueron sus padres, para dar el tiempo a la ciudad asediada a evacuar a los enfermos, a los viejos, a los niños, y a las mujeres que no quieran encontrar la gloria en la batalla —les explicó—. El Valhalla tiene 540 puertas, cada una con 800 soldados, un total de 432,000 Soldados Einherjer, los más grandes guerreros Nórdicos que jamás han existido, de todas las generaciones pasadas, quienes todos los días han luchado por mantener su lugar en el palacio. Eso significa que esos guerreros son los más grandes que jamás hayan existido en el mundo desde tiempos mitológicos. Cada uno de ellos valdría a 1,000 Atenienses. Loki está siendo demasiado bondadoso, cuando Thor termine de enunciar los nombres de los 432,000 y sus padres, iniciará una masacre muy superior a la Masacre de Atenas. Será la masacre más grande que jamás haya existido —explicó contrariada.

—¿Loki? ¿Thor? —preguntó Saori impresionada—. ¿No son esos los dioses de la casi extinta religión Vikinga que profesaban los Dioses Guerreros del Norte de Europa? ¿Tienen algo que ver con Odín? Hasta donde recuerdo, Odín aceptó cederme el dominio del mundo —aclaró Saori.

—Solo hasta el Ragnarok —apuntó Hécate, pero entonces se dirigió a Shaula—. Tienes que sacar a todos de Atenas. Quien no esté en Atenas será respetado y no será brutalmente asesinado, pero quien permanezca en la ciudad, será el enemigo más acérrimo de los Einherjer. Hazlo ya, Thor no es muy paciente, seguro abandonará el Rito del Respeto cuando pierda la paciencia, o el orden, lo que pase primero. ¡Hazlo! —ordenó Hécate, y Shaula, quien sabía que no debía de desconfiar de Hécate, miró a Kiki, y juntos comenzaron a dar sus instrucciones de evacuación.

—Nana Hécate… —continuó Saori—. ¿Cómo sabes tanto de los dioses Nórdicos? Incluso que Thor perderá la paciencia. ¿Los conoces? ¿Has interactuado con ellos? ¿Por qué están aquí? ¿Por qué jamás en más de 4,000 años de Guerras Santas ha habido un conflicto entre ellos y nosotros hasta ahora? —los 12 Caballeros Dorados se reunieron con Saori, todos alrededor de Hécate, mientras la evacuación alrededor de ellos continuaba.

—Nunca ha habido la necesidad. Odín es muy superior a todos, incluyendo a su hermano Zeus —aclaró Hécate, y la revelación del parentesco entre Odín y Zeus sorprendió a todos los presentes—. Verás… Saori… los Titanes no fuimos muy sinceros con ustedes con respecto a lo que pasó en la Titanomaquia original. La parte que todos conocen de los 11 Titanes levantándose en contra de la Tiranía de Cronos es cierta. Pero en ese entonces Cronos no se llamaba Cronos, se llamaba Bor, hijo de Buri, el primero de todos los dioses. Creo que ya entiendes a donde quiero llegar. Buri tenía otro nombre, Urano —le explicó Hécate, y en sus ojos comenzó a ver la verdad oculta de la Titanomaquia original.

La Era del Mito.

«El origen del universo no es como todos cuentan. Gea no fue la primer Titánide en existir, antes de ella había muchos otros, que existían dentro de las entrañas mismas de Caos, el ser primordial del cual todos nacimos. Se llamaban Jotnar, seres inmensos, todos nacidos de Ymir, el gigante primordial »observó Saori a un ser inmenso, tan grande que Gea cabía en su mano, un ser de piel blanca, ojos de cosmos primordial, y quien fuera el ser más grande entre un grupo de otros seres inmensos, todos del tamaño de la mano de Ymir.

«No solo nacieron otros Jotnar de Ymir, también nacieron los dioses primordiales, más parecidos a los seres humanos que después heredarían el mundo que la raza de los dioses crearía para ellos. Los Jotnar, bajo el mando de Ymir, se unieron en contra de los dioses primordiales liderados por Buri… Urano para que me entiendas mejor »y Saori pudo verlo, a un ser inmenso, pero más parecido a un humano que a un gigante, luchando en contra de los Jotnar, una raza de seres inmensos más parecidos a lo que fue Atlas, que a lo que eran Cronos y los otros 11 Titanes que aún no existían.

«Pero en medio de esta guerra, Buri se enamoró perdidamente de Gea »observó Saori a Gea, la Titán primordial, la tierra misma en forma humana, inmensa, majestuosa, apareciendo frente a Urano, un ser de un tamaño muy inferior al de Gea«. Comprenderás entonces que el sentimiento era mutuo, Gea amaba a Buri tanto como Buri amaba a Gea, pero eran especies diferentes, sin mencionar que eran enemigas, no podían estar juntos. Así fue que Gea tomó una decisión, convertiría a Buri de ser un dios, a ser un Jotnar. Usando el Dunamis primordial, Gea creó de Buri a Urano, el dios del Cielo. Ese fue el nacimiento del primer Titán, y la guerra entre los dioses y los Jotnar fue interrumpida.

«Si los Jotnar y los dioses eran capaces de unirse y crear una raza nueva, los Titanes. Tal vez la guerra entre sus reinos carecía de importancia. Hubo una relativa paz, y otros Jotnar y otros dioses se unieron, comenzaron a nacer nuevos dioses: Los Aesir, y los Vanir. »y Saori vio a seres de tamaños más similares a los de los humanos, con un poder de cosmos superior al Dunamis, el Galdr, la fuerza de los dioses primordiales«. Existieron muchos dioses, algunos de quienes ya nada se sabe, pero entre ellos se encontraban los 12 Titanes también, los hijos de Urano y de Gea, además de los Ciclopes y los Hecatónquiros. Pero tanto los Titanes, como los Ciclopes y Hecatónquiros, no poseían un Galdr, el cosmos primordial nacido del mismo universo, un poder superior al Dunamis que poseían los Titanes. Con un Galdr, uno no solo podría crear como destruir, sino que podía hacer algo impensable. Con un Galdr se podía crear a otros dioses »y Saori observó a Urano, furioso, tomando a sus hijos los Hecatónquiros y los Ciclopes, y devorándolos, haciendo lo mismo con los Titanes, con todos hasta que Gea decidió salvar a uno«. Bor »enunció su nombre Hécate, pero ella solo podía ver a Cronos.

«Gea dio a Bor el Megas Depranon, con el cual liberó a los 11 Titanes del cuerpo de Urano, y vistiéndolos a todos con los Soumas, los 12 Titanes derrotaron a Urano, y reinó la paz. O así fue hasta que pasó lo impensable »y Saori vio a Cronos, ahora con una apariencia más humana, junto a una mujer que ella no conocía. Era una mujer más grande que las mujeres promedio, hermosa, aunque algo musculosa«. Una de las últimas variantes de los Jotnar, Bestla »la nombró Hécate, y Saori vio el inmenso amor reflejado en los ojos de Cronos, que miraba a Bestla, igualmente enamorada de él.

«Bor y Bestla se enamoraron, y tuvieron 3 hijos, Vili, Ve, y Odín »y para Saori, todo comenzó a tomar sentido. Odín, era hijo de Cronos, y como se enteraría pronto, un hijo ilegitimo«. Pero Bor estaba casado, con Rea, su propia hermana. Y cuando los hijos de Rea comenzaron a nacer, y notó que los hijos que había engendrado con Bestla eran aún más poderosos al poseer un Galdr, no un Dunamis como los hijos de Rea, Bor tomó a sus propios hijos, los nacidos de Rea, y los devoró. Nació así la tiranía, y tanto Jotnar como dioses le dieron la espalda a Bor »Saori observó a ambas razas expulsar a Cronos de su reino, siendo obligado a abandonar incluso a sus hijos, Vili, Ve, y Odín, junto a su amante, Bestla«. Estaba incluso prohibido mencionar el nombre de Bor, algunos comenzaron a darle otro nombre, lo llamaron Cronos, y tu abuelo aceptó ese nombre, como prueba definitiva de su traición »

«Pero no todo acabó allí »volvió a decir Hécate, y Saori vio a los 3 dioses, como sombras humanas, intentar emboscar a Cronos y darle muerte«. Odín sabía que la tiranía había nacido de las acciones de Cronos, e intentó hacerle la guerra, pero los Jotnar, pese a haber expulsado a Cronos de igual manera, vieron aquello como un acto de superioridad de los Aesir. Ymir mismo alzó su mano y enunció que se reanudaba la guerra, y esta se extendió violentamente, mientras Cronos, Rea, y los Titanes, buscaban un mundo al cual llamar hogar. Y lo encontraron en Gea, quien dolida por el destierro de sus hijos, usó su Dunamis para transformarse en la tierra, donde los Titanes irguieron el monte Olimpo.

«Así, mientras Cronos se volvía lentamente en un tirano y devoraba a sus hijos, Odín lideraba la avanzada contra los Jotnar, y asesinaba a Ymir. Para cuando la guerra entre Jotnar y Aesir terminó, solo la tierra creada por Gea existía. Los dioses comenzaron a usar el cadáver de Ymir para crear un mundo en el cual poder existir, cuando una dolida Rea llegó ante Odín, con sus ojos cubiertos en lágrimas y pidiendo asilo de la maldad de su marido, con el hermano menor de Odín, Zeus, envuelto en trapos »y la escena que Saori jamás podría siquiera llegar a imaginar, se dibujó en su mente, mientras Odín, aceptaba en sus brazos a Zeus«. Odín no se atrevía a matar a su propio hermano, separó un trozo de tierra del mundo que apenas creaba, una isla, a la que Rea nombró Creta, y allí cuidó de Zeus hasta su madures. Ya que Creta era una tierra ajena a la creada por Gea, Cronos no podría ver a Zeus. Pero eso sería todo lo que Odín haría por Zeus, ya que planeaba no crear solo uno, sino 9 mundos »

«Cuando Zeus creció, llevó a Creta ante Gea, apareciendo por fin ante Cronos, y con el relámpago, venció a su padre, y comenzó su reinado en la tierra. Pero Zeus era un egoísta. Frente a su mundo, Yggdrasil, el árbol de la vida, había crecido, albergando a 8 mundos, mientras Zeus solo poseía un mundo en el cual gobernar. El hermano menor llegó ante el hermano mayor, mientras Odín y sus dioses usaban el cadáver de Ymir para construir el noveno mundo, Midgard. Aquella vez… fue la primera, y la única en que Odín y Zeus se vieran »y lo impensable ocurrió, Zeus atacó a Odín, y el mundo que recién acababa de ser creado por los dioses, comenzó a desmoronarse.

«Con la fuerza del relámpago, la tierra creada de la carne de Ymir comenzó a incinerarse, los mares y lagos creados por su sangre comenzaron a evaporarse, las montañas construidas con sus huesos comenzaron a partirse, los dientes que habían sido triturados para crear las rocas se habían hecho polvo, y el cabello utilizado para crear a los bosques, fue consumido por un incendio interminable. El cráneo que Odín había colocado sobre el mundo que había creado, y con cuyos sesos formaron las nubes, comenzó a caer sobre los restos de un mundo moribundo. Y al final, solo quedó un disco sin vida, alrededor del tronco de Yggdrasil. Con solo 2 humanos sobrevivientes de la masacre desatada por Zeus »y Saori lo observó, un mundo muerto, creado por la tiranía y el egoísmo de su padre, y a Odín protegiendo al último par de humanos, de cabelleras rojas y doradas«. Odín sabía que su Galdr era muy superior al Dunamis de Zeus. Pero se negó a combatir, y cuando Zeus hubo agotado todas sus fuerzas, Odín se posó en su inmensa sabiduría sobre un Zeus, que suplicó por el perdón de Odín. Quien sabiamente enunció que la guerra entre hermanos solo podía traer destrucción y que por su decreto, la guerra entre hermanos estaría prohibida. Y así, con Midgard en ruinas, y Gea aun rebosando de vida, Odín le hizo jurar a Zeus, con su reino como garantía, que los humanos creados por Odín podrían vivir entre los humanos creados por los Titanes, en Gea, y que si llegara el momento en que los dioses nacidos de la sangre de Zeus prohibieran el culto a los dioses que nacerían de la sangre de Odín, entonces Odín regresaría a reclamar a Gea, a Midgard, como suya.

Templo de Athena. 08 de Noviembre de 145 N.G.

—Los humanos creados por Odín, llevaban arraigadas en sus memorias el conocimiento de la existencia de sus dioses —prosiguió Hécate con el relato, que ya de por sí tenía a todos los presentes anonadados—. Por miles de años, los Aesir visitaron a los hombres en Gea, incluso construyeron un Argard en las tierras más al norte, y nunca un dios Olímpico negó la existencia de los dioses Nórdicos. Podían si así lo querían, decir que eran dioses superiores, pero jamás negarlos, jamás prohibir su culto. Cuando Ares negó en Lemuria a Odín como el dios de la Brutalidad de la Guerra, los Titanes nos estremecimos pensando que Odín no tardaría en dejar su palacio en Asgard para venir a destruirnos a todos, o que enviaría a su hijo Thor en su representación a castigar a Ares al menos. Pero algo ocurrió que impidió la ira de Odín sobre los dioses Olímpicos —miró Hécate a Saori.

—Me permitió a mí gobernar… como representante de la Sabiduría en la Guerra —concluyó Saori, y Hécate asintió—. Mi dominio es la Sabiduría en la Guerra, es el mismo dominio que el de Odín. Por eso Odín permitió que yo lo siguiera representando pero… si soy la representante de la Sabiduría en la Guerra… ¿por qué vienen ahora Thor y Loki a hacerme frente? —preguntó contrariada.

—Solo se me ocurre que el Ragnarok está cerca, y que Odín planea evitarlo de alguna forma —concluyó Hécate, y Saori no lo comprendió—. El Ragnarok es el fin de todos los dioses, después del cual ningún dios Nórdico quedará con vida. Pero si ningún dios Nórdico puede sobrevivir al Ragnarok… entonces… tal vez una diosa no Nórdica si pueda… Saori, Odín te prometió que serías su hija adoptiva algún día, ¿recuerdas? —y Saori asintió recordando esas palabras—. Tal parece que el día ha llegado de que Odín te cumpla esa promesa —y Hécate miró en dirección al mar Mediterráneo—. Pero para cumplir con esa promesa, Midgard debe tomar su lugar en el tronco de Yggdrasil, y si Zeus fulminó a Midgard… —miró Hécate a Saori.

—Gea es el remplazo —se sorprendió Saori, y Hécate asintió—. Nana Hécate. ¿Qué pasará cuando Gea tome el lugar de Midgard en Yggdrasil? —se preocupó Saori, y Hécate hizo una mueca.

—Imagina a una naranja… es redonda y bonita… —le explicó Hécate, y Saori no lo comprendió—. ¿Cómo conviertes a una naranja en un plato? Gea debe ser destruida para poder tomar su lugar alrededor del tronco de Yggdrasil. Quiero decir, Odín tendría que desenvolver a Gea como un disco para poder acomodarlo —y Saori se horrorizó—. En otras palabras, Gea debe ser destruida para que Midgard pueda recrearse. Y todos los que estemos en Gea mientras eso pasa… bueno… dudo que todos quepamos en Elysium —y la determinación de Saori regresó.

—No lo permitiré… —fue la respuesta de Saori, y sus 12 Caballeros Dorados asintieron—. No permitiré que eso le pase a la tierra. Ya hemos superado a todos los dioses que han venido a hacernos la guerra. Los dioses Nórdicos no serán la excepción —elevó su Dunamis Saori, desafiante, y sus 12 Caballeros Dorados elevaron sus cosmos junto a ella.

—Quisiera tener tu motivación, en verdad que sí… pero Odín no movió un dedo para vencer a Zeus, y tú recuerdas lo que se requirió para vencer a Zeus —y Saori comenzó a preocuparse—. Básicamente, el que Thor y Loki estén aquí en Gea, o es para hacerte un ofrecimiento, o para que Thor se divierta, puede que ambas —refutó.

—No esperaremos para averiguarlo —sentenció Saori, mirando en dirección al Valhala, mientras Shaula y Kiki llegaban al Templo de Athena—. ¿Cuál es el reporte hasta ahora? —preguntó Saori.

—Se ha concluido con la evacuación, solo quedan los Caballeros de Athena y los soldados Atenienses —le explicó Kiki, y en ese momento una fuerza de cosmos que nunca habían sentido antes se hiso presente, y una voz resonó con fuerza.

—Eso es todo lo que necesitaba saber, gracias —escucharon todos, sintiéndose confundidos por aquellas palabras, guiadas por el Galdr de Loki hasta los oídos de Athena y de su Orden Dorada.

Mar Mediterráneo. El Valhalla.

—Ya podemos comenzar con la invasión. Tardaron más de lo que me esperaba —suspiró Loki, y entonces miró a Thor, que continuaba enunciando los nombres de los combatientes y de sus padres—. Agilicemos esto un poco… —tronó sus dedos Loki varias veces mientras elevaba su Galdr.

—Ifrid hijo de Ingurd… Brod hijo de Roygvid… Sud hijodeBroom, IvadolfhijodeSunt, BalhijodeSorlen… —comenzó Thor a hablar rápidamente, sacándole una carcajada a Loki y a todos los Guerreros Vikingos, hasta que Thor azotó su martillo contra el suelo, derribando a los 432,000 Guerreros Vikingos de un solo impacto, tomando a Loki del cuello de su túnica, y encarándolo fijamente—. ¡No vuelvas a hacer eso! —se molestó Thor, y Loki rio nerviosamente—. ¡Me hiciste perder la cuenta! ¡Voy a tener que volver a empezar! —se molestó Thor, y todos los Guerreros Vikingos recriminaron en señal de molestia.

—No, no, eso ya no es necesario, ya estamos casi listos para la invasión —le enunció Loki, y un alegre Thor alzó su martillo y abrió su boca esperanzado en dar sus órdenes, cuando Loki lo detuvo—. Dije casi… —lo interrumpió, y Thor se deprimió, mientras Loki materializaba una lanza en su mano—. Este es rápido, el rito de lanzar la lanza —le entregó el objeto Loki a Thor.

—¿Lanzar la lanza? Hay no, Loki —se quejó Thor—. ¿Esa tradición tonta de que si lanzas la lanza y esta asesina a uno de los soldados de tu enemigo y si es así tienes la bendición de Odín en tu batalla? ¿Esa tradición? —y Loki asintió—. ¡Soy Thor! ¿Para qué necesito la bendición de mi padre? —se molestó Thor.

—Porque es la única forma de contrarrestar la fuerza de la diosa Niké, la diosa de la victoria en poder de Athena —le explicó Loki, y Thor se molestó sintiéndose sermoneado—. Mientras Niké descanse en manos de Athena, sus ejércitos siempre tendrán la victoria, pero si haces lo de lanzar la lanza, no tendremos ese problema —aseguró.

—Lanzar la lanza, hasta decirlo suena estúpido —se quejó Thor—. ¿Por qué le pusimos lanza? No podía tener otro nombre como… no sé… ¿muérdago? —se molestó Thor.

—Ya hay un objeto con el nombre de muérdago, y se llama lanza, porque se lanza —se molestó Loki, estirándose el rostro en señal de molestia—. Cuando seas el rey de los dioses tú pondrás los nombres, que horror, espero eso nunca pase.

—¿Por qué lanzar la lanza? Yo digo que le demos otro nombre, martillo. Suena más heroico y varonil lanzar el martillo —insistió Thor, y los Guerreros Vikingos comenzaron a desesperarse.

—Tú a todo le quieres poner martillo —se fastidió Loki—. Se llama lanza porque se lanza, el muérdago es muérdago, el martillo un martillo y la lanza se llama lanza, ahora lanza la lanza —insistió Loki, y Thor se cruzó de brazos, reusándose—. Bien… —tomó la lanza Loki, y movió sus dedos fingiendo que hacía magia—. Yo te nombro martillo —sujetó entonces la lanza Loki, que ahora se llamaba martillo—. Ahora lanza el martillo… —y en ese momento, una sonrisa apareció en los labios de Thor—. Hay no. ¡Todos al suelo! —gritó Loki, mientras Thor tomaba su Mijolnir, su poderoso martillo, y lo lanzaba con todas sus fuerzas—. Que se sepa que te odio —enunció Loki mientras se cubría la cabeza.

El Santuario. Templo de Athena.

—¡Algo se aproxima! —enunció Deneb, como siempre al pendiente de la actividad o inactividad de los Guerreros Vikingos, y mientras el grupo se aproximaba para ver de qué se trataba, Hécate se horrorizó.

—¡Al suelo todos! —enunció la Titánide, mientras el Mjolnir caía entre las Casas de Virgo y Libra, y estallaba en una fuerza de cosmos descomunal que estalló con la fuerza de un choque de 2 Exclamaciones de Athena, vaporizando las 12 Casas, elevando una fuerza de cosmos descomunal que hizo un agujero en las nubes, y empujaba a los 12 Caballeros Dorados, a Hécate, al Patriarca y a la Matriarca, y a Saori por todo el Templo de Athena, y una vez que la fuerza de cosmos se extinguió, solo quedó un cráter inmenso rodeado de relámpagos, mientras más de la mitad del cerro donde habían sido construidas las 12 Casas, había quedado vaporizado—. ¿Alguna duda del poder de los dioses Nórdicos? —preguntó Hécate, mientras el cuerno de guerra del Valhalla resonaba nuevamente, y el Mjolnir regresaba a su dueño—. Sé que no voy a lograr nada diciéndote esto, Saori. Pero de nada sirve que los 12 Caballeros Dorados vayan, Thor solo viene a divertirse —enunció mientras el Reloj de Cronos se encendía, y su barrera rodeaba los restos del Santuario.

—Le daremos su diversión… —enunció Saori con determinación, mientras los Caballeros Dorados comenzaron a saltar uno a uno en dirección al cráter, dispuestos a combatir sin importar la fuerza del enemigo a vencer. Todos habían saltado, menos Antares, que se quedó allí con Saori—. ¿Qué ocurre? —preguntó ella con intranquilidad, y aun sintiéndose extraña en presencia de Antares.

—Perdóname por no ser él… —se disculpó Antares, y los ojos de Saori se rodearon de lágrimas—. Pero te juro que haré todo lo que esté en mi poder por acercarme lo más posible a su gloria —y Antares se dejó caer, evitando que la mano de Saori lo alcanzara, como si la diosa se hubiera tragado las ganas de decirle algo que para ella era de suma importancia, mientras Antares tan solo caía, y aterrizaba sin rasguño alguno al lado del resto de sus compañeros en la Orden Dorada.

—No me importa quien se crea este tipo que es… —comenzó Ariadna, dirigiéndose a los Caballeros Dorados—. ¡Nuestra orden ha vencido a dioses! ¡A los Titanes cuando eran malvados, a Ares cuando arrasó con casi todo el planeta, a Poseidón cuando intentó inundar al mundo, a Hades cuando no existía el perdón en la muerte, a Zeus cuando se volvió un tirano, a Apolo cuando atentó contra la pureza de alma de nuestra diosa! ¡Y así hemos continuado, contra los Caballeros Negros que en números descomunales atacaron el Santuario, contra Ares y sus Daimones cuando pretendían regresar la tiranía a nuestras tierras! ¡Y hoy contra los dioses Nórdicos, que le han declarado la guerra a nuestra diosa! ¡Vayan! ¡Y no olviden el legado de los Caballeros Dorados que sacrificaron tanto por nosotros! ¡Y recuerden que nosotros prepararemos el mundo para la generación que sucederá a la nuestra! ¡Por Saori! ¡Por Athena! —gritó Ariadna, y los 12 Caballeros Dorados aclamaron el nombre de su diosa, y se lanzaron en dirección al Anillo Principal.

El Anillo Principal.

—¡Vaporizaste a todo el Santuario! ¿Qué pasa si Athena estaba allí dentro? ¡Pudiste asesinar a quien sería nuestra última esperanza! —recriminó Loki, pero Thor lo ignoró—. ¡Por eso no me gusta venir en aventuras contigo! ¡Todo lo resuelves con violencia! ¿Acaso no piensas? —se molestó.

—Ya basta, vine aquí con un objetivo solamente, 12 más bien —recriminó Thor, preparando su martillo, y golpeando con todas sus fuerzas las puertas de la muralla del Anillo Principal, derribándolas de un solo movimiento—. Tú tienes tu misión, a mí déjame divertirme. ¡Vayan mis Einherjer! ¡Que no quede nadie con vida! —enunció Thor, y los Guerreros Vikingos se abalanzaron, y comenzaron a combatir a los Atenienses—. No traje el Valhalla hasta aquí para no hacer la guerra, Loki. Tú eres el cerebro, yo soy la fuerza, así funciona esto. Ahora ve y has lo que tengas que hacer, ¿y qué es ese reloj que me hace cosquillas? —apuntó Thor.

—¡El Reloj de Cronos! ¡El Reloj de Bor! —enfureció Loki—. Si hay una sola fuerza en este mundo que puede obligar a los Einherjer a regresar a la muerte, a la muerte de cualquier realidad, ¡es ese maldito reloj! ¡Y por estar jugando a la lanza que no es una lanza Athena encendió la única fuerza capaz de enviar a todo el ejército, Valhalla incluido, de regreso a Asgard! —se fastidió.

—¿Puede regresarme a mí? —preguntó Thor, y Loki movió su cabeza en negación—. ¡Con eso me basta! —lo ignoró Thor, y continuó caminando entre los ejércitos Atenienses y los Guerreros Vikingos sin importarle la masacre, y tan solo con 12 objetivos en mente.

—¡Me vuelves loco, Thor! —enfureció Loki, y entonces evadió unas flechas tornasoladas que amenazaron con golpearlo—. Ustedes buscan al idiota del Ropaje Sagrado color de rubí, yo soy una inocente víctima de las circunstancias —aclaró Loki, mientras frente a él se encontraban 3 Caballeros Dorados.

—Perdona si no distinguimos entre un invasor y otro —habló Argos de Aries, y se lanzó en contra de Loki, que se transformó en una nube de polillas, y reorganizó su cuerpo varios metros lejos de Argos, quien en compañía de Hércules de Tauro y Pirro de Libra, se mostró impresionado por los poderes de Loki.

—¡Al fin! —se emocionó Thor—. ¡Los Caballeros Dorados! ¡Campeones de Midgard! ¡No saben cuánto he esperado por este momento! ¡Nuestra batalla será gloriosa! —se alegró Thor, preparando su martillo.

—¡Esa es mi frase! —apuntó Pirro de Libra, que entonces vio a Thor aparecer frente a él en lo que dura un pestañeo, blandir su martillo e intentar golpearlo, cuando Hércules lo tomó del brazo, lo jaló fuera del camino, y la explosión del Mjolnir impactando el suelo envió al trio por los aires—. ¿Qué Espectros fue eso? —y Thor miró a Loki.

—Los soldados del ejército de Hades —le gritó Loki a la distancia segura—. ¡Los humanos de este mundo lo usan como un insulto! —le explicó, y Thor no lo comprendió—. ¡Son los Draugr de nuestro mundo! —terminó.

—Ah, ya entiendo. ¿Qué me dijo qué? —enfureció Thor, y se lanzó contra Pirro, quien al verlo venir utilizó toda su agilidad para evadir a Thor, quien martilleó el suelo, las paredes, y todo lo que tenía a su alrededor mientras perseguía a Pirro, quien al ver que no podía evitarlo más, cubrió con su escudo, que se pulverizó bajo el ataque de Thor, y fue lanzado por todo el Anillo Principal y noqueado.

—Eso… es desalentador… —comentó Argos, pero inmediatamente después una explosión de cosmos dorado se alzó, con Pirro furioso, y lanzándose en contra de Thor, quien con su velocidad evadió todos los ataques de Pirro sin problemas—. No es posible, nadie es más rápido que Pirro —se impresionó Argos.

—¡Tigre Descendente! —enunció Pirro, y Thor miró a la imponente bestia lanzarse en su contra, misma que bloqueó con una mano, y sobresaltando a Pirro, que no podía creerlo, mientras Thor miraba a Loki con curiosidad.

—Los humanos de este mundo enuncian sus ataques con sus labios, como los conjuros de Galdr en el nuestro —le explicó Loki mientras seguía siendo un espectador.

—¿Lo que significa que si quiero darle de martillazos tengo que decir, Impacto de Mjolnir? —y Loki asintió, y Thor sonrió—. A donde llegues haz lo que vieres. ¡Impacto de Mjolnir! —atacó, y Pirro fue lanzado del potente martillazo hasta estrellarse contra las murallas del Anillo Principal, con su cosmos totalmente extinto por el tremendo golpe—. Oye, es divertido. Puede que lo haga más seguido —se emocionó Thor.

—¡Gran Cuerno! —fue lanzada una fuerza de cosmos descomunal, que empujó a Thor por el Anillo Principal, sorprendiendo a Loki que no se esperaba que un Caballero Dorado tuviera la fuerza de empujar a Thor de esa manera—. Si ya te burlaste lo suficiente de nosotros, es momento de que te de la paliza que te mereces, alfeñique —se molestó Heracles.

—¡Ja! ¡Yo conozco a este sujeto! ¡Es el hijo de Zeus reencarnado! —apuntó Thor emocionado, y entonces dejó el Mjolnir en el suelo, y se quitó el cinturón—. Contra este, mis propios puños deberían bastar —se quitó sus armas Thor, y se lanzó en contra de Hércules, impactándole el mentón con todas sus fuerzas.

—¡No es el momento de medir fuerzas! ¡Thor! —apuntó Loki al Reloj de Cronos—. Mientras veía a Hércules y a Thor casi en igualdad de poder darse de golpes—. ¿Por qué, Odín? ¿Tanto me desprecias? —se molestó Loki, y entonces vio a Argos materializarse a su lado y lanzar una patada, que Loki bloqueó con su mano.

—Tú no eres tan fuerte como ese monstruo —se abalanzó Argos contra Loki, quien continuó evadiéndolo grácilmente, sin levantar su puño contra Argos del todo—. ¿Por qué no me enfrentas? —se molestó Argos.

—¡Porque si lo hace le parto el martillo en el rostro! ¡Los 12 son míos solamente! —le gritó Thor, tomando a Hércules de los cuernos de su armadura, girándolo rápidamente creando un tornado con sus rápidos movimientos, y lanzándolo por encima de las murallas hasta casi llegar al Valhala, donde Hércules se estrelló inconsciente—. Ya puedo concentrarme en ti, pequeñín —se colocó su cinturón Thor, y levantó su martillo, antes de lanzarse contra Argos.

—¡Muro de Cristal! —se defendió Argos, y para sorpresa de Thor y de Loki, el muro repelió a Thor, quien salió disparado con la misma fuerza que aplicó en su propio martillazo, rodando por todo el Anillo Principal, para infortunio de Argos sin embargo, su muro también se desmoronó, hiriendo a Argos de gravedad, y dejándolo tendido de rodillas con sangre cayéndole de oídos, ojos y boca.

—Fascinante… —miró Loki un fragmento del demolido muro, antes de que se desintegrara—. Repele las agresiones y las regresa con el doble de intensidad. Thor, te acabas de dar a ti mismo un par de martilladas. ¿Qué se siente? —preguntó Loki.

—No es divertido —se levantó Thor, y de un salto ya estaba frente a Argos—. Pero admiro tu determinación en proteger a tu diosa, así que seré gentil —se colgó el Mjolnir en su cinturón, e impactó a Argos con su propio puño, enterrándolo bajo los escombros del edificio sobre el cual se encontraban—. Jamás había enfrentado a humanos tan poderosos. Esto está resultando ser bastante revelador, Loki. Seguro ellos podrían enfrentar cualquiera de las tonterías que están escritas en tu librito ese —enunció Thor.

—No sin ciertas consideraciones —miró Loki a los derrotados—. Pero con un poco de entrenamiento en el dominio del Galdr, seguramente… —los miró Loki con esperanza—. Si con el solo cosmos pueden sobrevivir a la brutalidad de Thor, y los humanos han demostrado ser capaces de controlar un Dunamis, con el Galdr definitivamente, brillarán cada uno con la fuerza de un sol —concluyó Loki—. ¿Nos vamos, Thor? —preguntó mientras caminaba junto a Thor tranquilamente por la ciudad sitiada por el caos.

Templo de Athena.

—No se ha consumido siquiera una flama del Reloj de Cronos… y ya derrotó a 3 Caballeros Dorados —se sobresaltó Saori, mirando las flamas del nuevo Reloj de Cronos, la de Aries aún brillaba intensamente, la batalla entre Thor y los Caballeros Dorados de Aries, Tauro y Libra, apenas había durado media senda.

—Aún si las 12 Flamas se consumieran, solo los Einherjer serían repelidos —explicó Hécate, y Saori la miró con curiosidad—. Pero Thor y Loki han vivido por miles de años. Ni siquiera son seres reencarnados, la reencarnación no existe para ellos. Los Caballeros Dorados se están enfrentando a dioses primordiales, como Zeus, con un poder muy superior al Dunamis, el Galdr. Ni el Dunamis puede equipararse al Galdr. Saori, ¿si el cosmos de 12 Caballeros Dorados es el equivalente al Dunamis de un dios, que tan superior crees que es el Galdr del Dunamis? Necesitarías a 12 Dunamis para vencer a un Galdr —explicó Hécate.

—No creeré por un solo segundo que no hay forma de vencer a Thor. Debe haber una manera —recriminó Saori, y Hécate lo pensó—. Por favor, nana Hécate. Mis Caballeros Dorados ya han vencido a todos los dioses que se les han puesto enfrente. Seguramente hay una forma de detener a Thor, no puede ser invencible —aseguró.

—Lo he visto beberse casi todo el océano del mundo, es suficientemente invencible si me lo preguntas —y Saori cerró sus manos a manera de plegaria, preocupada—. Esto no es como decir que el relámpago es la debilidad de los Titanes, en todo caso él es el mismísimo relámpago. Ni siquiera Odín podría vencer a Thor, es el dios más poderoso de los Nórdicos, solo permite a Odín reinar entre los dioses porque no es muy brillante, pero si se hiciera la guerra entre Odín y Thor, Odín no tendría posibilidades. A ese nivel llega la fuerza del Galdr de Thor —y aquel conocimiento preocupó a Saori—. Podría haber una manera de detener a Thor… pero no existe en este mundo. Acéptalo Saori, Thor va a llegar ante ti. Pero afortunadamente, Thor no es un dios maligno —aseguró Hécate, mientras continuaba viendo la masacre.

Anillo Medio.

—Busquen todas las armas que puedan encontrar, y colóquenlas en las manos de los Atenienses, ¿me escucharon? —comenzó Loki a dar sus órdenes, y los Guerreros Vikingos comenzaron a colocar armas en los cadáveres de los Atenienses arrasados—. A los Einherjer caídos no les den armas, ellos ya son suficientemente dignos, si no hay suficientes armas para los Atenienses tomen un arma de un Einherjer caído y dénsela. Rápido que las Valkirias no tardan en llegar —aseguró Loki.

—Los que no estén haciendo eso, prepárense —agregó Thor, mientras preparaba su Mjolnir—. Recuerden, nadie enfrente a los Caballeros Dorados, ellos son míos —y Thor azotó su martillo contra la puerta del Anillo Medio, abriéndola de par en par, y al hacerlo, una Flecha Dorada le pegó a Thor en la frente, y lo derribó.

—¿Cómo puede ser? —se escuchó la voz de Kaus de Sagitario, rodeado de soldados Atenienses—. Esa flecha llevaba todo mi cosmos, y ni así penetró su piel. ¡Atenienses! —ordenó Kaus, y todos se prepararon—. ¡Ataquen! —apuntó, y los Atenienses se lanzaron contra los Guerreros Vikingos, mientras Thor se sobaba la adolorida frente y Loki le inspeccionaba la superficie rojiza.

—¿Te dolió? —se burló Loki, y un furioso Thor se puso de pie, y con pasos que ocasionaban temblores, se acercó a Kaus quien elevaba su cosmos desafiante.

—Mi turno… —tomó el martillo, y golpeó a Kaus con tanta fuerza que lo enterró en el suelo en un cráter formado por su propio cuerpo, con su armadura como guijarros rodeándole el cuerpo—. Ese golpe sí me dolió… es punzante, molesto, da comezón —se quejó Thor.

—¡Te dolerá aún más! ¡Excalibur! —gritó Deneb, y su espada impactó el cuerpo de Thor, derribándolo, pero sin penetrar su piel—. ¿Sigues vivo? —preguntó Deneb, y un débil Kaus comenzó a ponerse de pie—. Me alegro, te daré algo de tiempo. ¡Excalibur! —enunció nuevamente Deneb, pero encontró el Mjolnir destrozando su espada—. No tienes un escudo divino, pero tu piel es demasiado fuerte… —preparó su espada nuevamente.

—No necesito un escudo, eso es de cobardes, pero no significa que no pueda levantar uno, que te quede claro —se lanzó Thor, y Deneb lo evadió justo a tiempo, Thor lo volvió a intentar, pero la velocidad de Deneb para evadir los ataques era muy similar a la de Pirro—. ¿Por qué todos se mueven tan rápido? —enfureció Thor.

—Un Caballero Dorado se mueve a la velocidad de la luz, Thor —agregó Loki mientras se recargaba en la pared de un edificio—. Por supuesto que eres más rápido, pero, por muy poco solamente —aclaró, y entonces escuchó el sonido de un martillazo, y Deneb salió lanzado por los mercados—. Supongo que me equivoqué —agregó Loki.

—Ondas Infernales —escuchó Loki, y se vio rodeado del ataque de Antonella de Cáncer, pero las Ondas Infernales no lograron llevarse a Loki—. ¿Cómo? Mis Ondas Infernales te repelieron —se sobresaltó Antonella.

—Oh, es que mi hija Hel es la diosa de la muerte —pero Antonella no comprendió el razonamiento de Loki—. No puedo ser enviado al Inframundo Griego, así que tus Ondas Infernales intentan llevarme al mío, pero como mi hija Hel me quiere mucho, no me permite ser enviado —sonrió Loki.

—Tu oponente soy… yo… —comenzó Thor, y entonces miró a Loki—. Es una niña —apuntó, y Loki asintió—. ¿Eres niña, verdad? Sí, es una niña. No puedo golpear a una niña —se rehusó Thor—. No sería educado, los hombres no golpeamos a las mujeres a menos que empuñen un arma, toma una espada y combáteme —exigió.

—Athena ha prohibido el uso de las armas —le respondió Antonella, y de inmediato los ojos de Thor se abrieron de par en par, y miró a Loki, confundiendo a Antonella.

—¿Soy tu enciclopedia andante? —se quejó Loki, pero de todas formas respondió—. Athena, desde la Guerra de Troya, prohibió a los caballeros de su orden usar las armas —aseguró.

—Pero es una diosa de la guerra. ¿Cómo hace la guerra sin armas? No es lógico —se quejó Thor, y miró entonces a Kaus que preparaba su arco—. Él usa armas, y el de Libra tenía armas —recriminó Thor.

—El Caballero de Libra tiene 12 armas, pero no las usa al menos que sea en guerra contra Ares y sus 9 Daimones, o bajo el permiso de Athena, en cuanto a Sagitario… nadie sabe por qué recibe tanto favoritismo, es un misterio. Supongo que el Arco de Sagitario es un arma permitida —aseguró Loki, y Thor rápidamente se dirigió a Kaus, le arrebató su arco, desapareció en un parpadeo, y le colocó el arco a Antonella en las manos.

—Ya tienes un arma —enunció Thor, preparó su martillo, y antes de que Antonella supiera lo que estaba pasando, la impactó con fuerza, noqueándola de un solo movimiento.

—¡Antonella! —enfureció Kaus, y elevó todo su cosmos—. ¡Trueno Atómico! —lanzó su ataque Kaus, que rebotó en el cuerpo de Thor sin siquiera tocarlo—. ¿Cómo? —se preocupó Kaus.

—Caballero Dorado, yo soy el trueno —alzó el dedo Thor, y un trueno cayó y se estrelló contra Kaus, causándole un gran dolor, hasta que quedó noqueado, con su cuerpo quemado—. ¿Alguien más? —preguntó, y entonces sintió una fuerza de cosmos impactarlo, y derribarle el Mjolnir—. Eso ha sido impresionante —sonrió Thor.

—Hay más de donde salió eso, invasor. ¡Excalibur! —lanzó Deneb, y Thor atrapó el corte con su mano, y lo pulverizó—. Malnacido. ¡Excalibur! ¡Escalibur! ¡Excalibur! —lanzó 3 cortes, y de un potente aplauso, Thor los distorsionó hasta extinguirlos, además de destrozar los oídos de Deneb.

—Intentémoslo, Mjolnir —enunció Thor, y su martillo regresó a su mano—. Veamos qué se siente. ¡Mjolnir! —enunció, lanzó el martillo, y este sepultó a Deneb en el suelo, antes de estallar con una fuerza de cosmos que lo dejó malherido e inconsciente—. Vah, no es tan divertido —se molestó Thor.

—Yo lo disfruté —respondió Loki, posándose al lado de Thor—. Imagina la fuerza de este Caballero Dorado, con Balmung y no Excalibur en su mano. Tendría una fuerza que enorgullecería incluso a Odín.

—Pero no tiene a Balmung, ¿o sí? Vamos que ya me estoy aburriendo —continuó Thor, caminando en dirección al Anillo Superior, con Loki frotándose la barbilla mientras ideaba la forma de fortalecer aún más a los Caballeros Dorados.

Templo de Athena.

—Y la primera flama se extingue… —comentó Hécate, mirando al Reloj de Cronos, que apenas había extinguido una de sus flamas—. Esperaba un poco más de resistencia, aunque no es como que el resultado sería diferente —prosiguió Hécate, y notó el cómo Saori comenzaba a temblar, no de miedo, pero de impotencia—. Ninguno de tus Caballeros Dorados ha muerto, eso debería ser prueba suficiente de que Thor no viene a matarte —aseguró.

—¡Eso no le regresa la vida a los Atenienses que han sido asesinados injustamente por sus Guerreros Vikingos! —lloró Saori en impotencia—. ¿Qué quieres que haga nana Hécate? ¿Decirle al resto de mis Caballeros Dorados que lo dejen pasar? —enfureció.

—No, Thor no aceptaría esa respuesta, o los combate a los 12 o los combate a los 12, así de simple —le explicó, pero Saori se mostró más molesta que nada por esa respuesta—. Todos los humanos que existen en este mundo van a morir, Saori, no es opcional. Pero para tu consuelo, te recuerdo que Odín no es malvado… mira… —apuntó Hécate, y Saori miró a donde ella apuntaba—. Las Valkirias… las enviadas de Freyja, la diosa del Amor y la Belleza. También se asocia a Freyja como la diosa de la Recompensa en la Muerte, porque siempre que hay una guerra, sus Valkirias viajan a recoger las almas de los valientes, llevan a la mitad, a los más gloriosos, al Valhalla, donde compiten por permanecer ante los guerreros más fuertes de todos y se convierten en los Einherjer, la otra mitad de las almas van al Fólkvangr, el palacio de Freyja, donde viven rodeados de recompensas. Las familias de los guerreros son visitadas por las Valkirias cuando mueren también, y si son dignas, a las esposas de los Einherjer caídos los llevan a Fensalir, la morada de Frigg, la esposa de Odín y diosa de la Fertilidad, el Amor, y el Matrimonio —y así Saori pudo verlas, a mujeres que viajaban vestidas en armaduras blancas con sus pecheras azules, cargando lanzas y cascos con alas mientras viajaban sobre caballos blancos que eran perseguidos por la aurora boreal, y que buscaban a los muertos, y a quienes empuñaban armas, los levantaban como almas azules y hermosas, y los guiaban en dirección al Valhalla, donde encontrarían sus respectivas recompensas por su valentía en la vida—. Los Nórdicos nunca le cierran las puertas de la muerte a nadie. Para ellos no existe la reencarnación, quien es seleccionado se convierte en un Einherjer, y vive eternamente en Asgard —y Saori notó el cómo vibraban los ojos de Hécate, con esperanza, y entonces miró a Saori con una sonrisa—. Es una forma hermosa de morir. Estaremos bien. Si Odín ha enviado a sus Valkirias, significa que no es tu enemigo. Todos en esta tierra viajaremos a Yggdrasil, y obtendremos un lugar especial en ese mundo, así funcionan las guerras contra Odín —se alegró Hécate.

—Independientemente de eso… no puedo dejarlo hacer su voluntad —enunció Saori, mientras veía en dirección a las puertas del Anillo Superior—. Es el turno de mis nietos y de tu hijo, Hécate —enunció Saori, y miró en dirección a Shaula y a Kiki, quienes discutían a lo lejos lo que debía de hacerse, ignorando a Hécate y a Saori mientras su discusión se elevaba de tono—. ¿Por qué no estás preocupada, Shaula? Yo me muero de miedo… —aseguró Saori, y miró nuevamente en dirección al Anillo Superior.

Anillo Superior.

—Te lo juro, Loki, si alguien me dispara una flecha cuando habrá esta puerta… me voy a molestar mucho —lo miró Thor, y entonces tuvo una idea—. ¡Te usaré de escudo! —se alegró, y Loki retrocedió.

—No me metas en tus tonterías. Los Caballeros Dorados tienen todo el derecho de defenderse, y tú de recibir sus ataques —de cualquier forma, ya desperdiciamos mucho tiempo, abre la puerta —sugirió Loki, y Thor la derribó de un martillazo, y al hacerlo, encontraron una escena que sobresaltó a Loki—. Alto todos… —enunció Loki, y Thor alzó una ceja en señal de sorpresa, mientras Loki miraba a Crateis de Géminis, a Espigia de Virgo, y a Ariadna de Piscis, en la pose de la Exclamación de Athena, con los soldados restantes replegados cuanto les era posible—. No hagan ridiculeces por favor, si se vaporizan los cuerpos de los soldados Atenienses, no podremos reclutarlos con la ayuda de las Valkirias —comunicó Loki.

—Los soldados Atenienses no desean ser reclutados en sus ejércitos, y han aceptado el que usemos la Exclamación de Athena para derrotarlos —elevó su cosmos Ariadna, junto a Espigia y a Crateis, y Thor miró a Loki con curiosidad.

—Y vamos de nuevo… —se molestó Loki—. La técnica prohibida, la Exclamación de Athena, el brillo del sol en la tierra que Apolo, el anterior dios del sol de este mundo, le entregó a las 12 Armaduras Doradas. Consiste en concentrar el cosmos destructivo de 3 Caballeros de Athena en una explosión de energía tan descomunal, que dañaría incluso a los dioses de este mundo, si es usada correctamente claro, contra dioses que no poseen un escudo que los proteja… como tú por ejemplo, que te niegas a levantar tu escudo diciendo que es de cobardes —le recordó Loki.

—¿Y esa Exclamación de Athena… puede lastimar a los dioses? —preguntó Thor, mientras miraba al trio de Caballeros Dorados que estaban cerca de lograr el nivel requerido para alcanzar la fuerza de la Exclamación de Athena—. La recibiré —exclamó, sorprendiendo a los Caballeros Dorados, incluso Loki estaba sorprendido—. Si es el poder de lastimar a los dioses de este mundo, yo quiero probarlo —aseguró.

—No está bien, definitivamente no está bien. Todos ustedes al Valhalla, a Odín no le sirven de nada vaporizados —aseguró Loki—. Thor, espera, negociaré con los Caballeros Dorados primero —aseguró Loki, acercándose al trio—. Escúchenme… la Exclamación de Athena vaporizará tanto a los Einherjer como a los Atenienses. Antes de que hagan una locura, les pido una tregua. El imbécil de Thor quiere recibir la Exclamación de Athena, pero eso no significa que más deban morir. Les propongo permitir a los Atenienses evacuar la ciudad, sin trucos, y entonces les permitiremos medir su fuerza contra Thor —les pidió Loki.

—¿Por qué habríamos de creerte? Si ya los tenemos donde los queremos —enunció Crateis, y Loki se mantuvo firme—. ¿Qué hacemos? Los Atenienses ya eligieron dar sus vidas. ¿Y si es una trampa? —preguntó.

—Es verdad que en Loki no se puede confiar —agregó Thor, que se cruzó de brazos—. Pero tienen mi palabra, ninguno de los Einherjer atacará a los Atenienses. Decidan rápido, soy un dios poco paciente —aseguró Thor, y Ariadna miró a Thor fijamente, y en sus ojos, fue incapaz de ver malicia—. ¿Y bien? —preguntó Thor, y el cosmos de Ariadna se apagó.

—Atenienses… evacuen la ciudad… —habló Ariadna, y los Atenienses miraron a la Generala Dorada—. ¡Ahora! —ordenó, y los Atenienses intercambiaron miradas, y comenzaron a retirarse, pasando por un camino de Einherjer que les abrieron el paso, ni uno solo se atrevió a desobedecer las órdenes de Thor, lo que sorprendió a Ariadna, que vio a los Atenienses perderse en la ciudad, y ser guiados por las Valkirias en dirección al Valhalla, algunos Atenienses sin embargo, se molestaron, tomaron sus armas, y un trueno les cayó encima, incinerándolos. Al ver aquello, los asustados Atenienses intentaron tomar sus armas, pero Ariadna gritó con fuerza—. ¡Al que desenvaine su arma yo misma lo mato! —los Atenienses notaron la determinación de la Generala Dorada, y se resignaron, siguiendo a las Valkirias quienes gustosas los guiaron hasta una zona segura.

—¡Einherjers! —ordenó Thor, y todos los Einherjers guardaron sus armas, se dieron la vuelta, y comenzaron a retirarse, marchando mientras cantaban una melodía de guerra en dirección al Valhalla, clamando una victoria que aún no llegaba, pero que todos estaban seguros que llegaría pronto. Los Einherjers continuaron cantando, y su melodía invadió toda Atenas—. Se ha cumplido lo que ha sido acordado. Ahora lancen la Exclamación de Athena —y Loki comenzó a retirarse—. No, no, tú quieres sentirla también —se burló Thor.

—Definitivamente no quiero hacerlo —se transformó en una mosca Loki, y huyó del agarre de Thor, mientras el dios del Trueno Nórdico miraba a los 3 Caballeros Dorados preparar la Exclamación de Athena nuevamente, y Thor se impresionaba por su poder.

—Así que este es el poder de desafiar a los dioses que pertenecen a este mundo… jamás había sentido algo igual —sonrió Thor, cruzándose de brazos, y esperando, mientras los Caballeros Dorados lanzaban la técnica máxima.

—¡Exclamación de Athena! —enunciaron, y Thor abrió sus ojos en señal de sorpresa, mientras la descomunal explosión arrasó con todo cuanto tenía enfrente, y el dios del Trueno Nórdico gritaba de dolor al recibir de lleno y sin defenderse, la fuerza de la Exclamación de Athena.

Ruinas de la entrada a las 12 Casas.

—¿Lo consiguieron? —se preguntó Antares, mientras veía la tremenda explosión que llegaba hasta donde ellos se encontraban, e irradiaba con la energía prohibida que en más de una ocasión los Caballeros Dorados habían liberado en afrenta a los dioses—. Siempre pensé que sería yo quien continuaría abusando de esta técnica, no ellos —aseguró Antares.

—Seríamos nosotros si no hubieras perdido la voluntad… —le recordó Hydor, y Antares lo miró fijamente, mientras tanto Hydor como Alios se cruzaban de brazos—. No aprobamos lo que hiciste con tus memorias. Eran parte de ti, Antares, nos guste o no admitirlo. Sin ellas, no eres ni la mitad del Caballero Dorado que necesitamos en estos momentos —aseguró Hydor.

—No podría estar más de acuerdo, por cruel que parezca —sentenció Alios, y Antares los ignoró a ambos—. El Templo de Mnemosyne se vaporizó junto con las 12 Casas. Pero los Titanes están en todas partes. Si le suplicaras a Mnemosyne que liberara tus memorias… —intentó decir Alios.

—¡Sería él y no yo quien salva a Athena! —enunció Antares con molestia, y tanto Hydor como Alios intercambiaron miradas—. No lo entienden… jamás lo harán… pero deseo salvar a Athena por mis propios medios, no por ser la reencarnación de ese sujeto —aseguró Antares.

—Y mientras tu orgullo te ciega, y no admites que sus almas son una sola, Thor se levanta de la Exclamación de Athena y viene a nuestro encuentro —aseguró Hydor, y tanto Antares como Alios viraron sus rostros en dirección a la nube de humo, mientras Thor caminaba frotándose el cuello en dirección a los 3 Caballeros Dorados que quedaban.

—Eso ha sido… doloroso… muy doloroso… —Se molestó Thor, tronándose el cuello, y al hacerlo se escucharon los impactos de un par de relámpagos—. La Exclamación de Athena sobrepasó mis expectativas —se fastidió Thor, y una mosca se posó frente a Thor, transformándose en Loki—. Te hubiera gustado recibirla —aseguró Thor.

—¡Definitivamente no! —se quejó Loki, y miró a los últimos Caballeros Dorados que quedaban, y que preparaban sus cosmos para la batalla—. Acuario, Leo y Escorpio. 2 de ellos fueron la esperanza de Athena que fue conocida como los Caballeros de los Milagros, el que queda sin embargo, es igual de peligroso, un prodigio. No sé si sean los más poderosos pero son los de determinación más alta. Cuidado Thor, si hay Caballeros Dorados capaces de lastimarte son estos —le explicó Loki.

—¡Perfecto! ¡Comenzaba a aburrirme! —sonrió Thor, y miró al trio de caballeros que quedaba—. ¿Quién va a ser el primero entonces? —se preguntó Thor, y miró a Hydor, que incineraba su cosmos más que el otro par—. Oh… la aurora, eres un Caballero Dorado que seguramente me hará sentirme como en casa, aquí hace mucho calor —se burló Thor.

—¡Te enviaré de regreso entonces! ¡Ejecución Aurora! —gritó Hydor, y Thor colocó su mano frente a los vientos congelados, deteniéndolos—. ¡Detendré todas las moléculas de tu cuerpo! ¡Alcanzando el Cero Absoluto! ¡Pondré toda mi fuerza en este ataque! —prosiguió Hydor, pero Thor continuó caminando, acercándose lentamente, sorprendiendo a Hydor.

—El Cero Absoluto lo controlan los Jotnar de la Escarcha, muchacho, y lo he enfrentado por miles de años. Si eso es todo lo que tienes, es decepcionante —aseguró Thor, y con su Galdr disipó los vientos congelados.

—¡Si no es el Cero Absoluto serán mis relámpagos! —corrió Alios al encuentro de Thor—. ¡Plasma Relámpago! —lanzó todo su cosmos Alios, y Thor lo atrapó con su mano desnuda—. ¿Cómo? ¡Nadie jamás había atrapado mi relámpago! —se sorprendió Alios.

—¿No decías que podían lastimarme, Loki? ¿Un conjurador de los hielos y uno de relámpagos? Solo falta que el tercero manipule el viento y tienes un Thor en miniatura compuesto de 3 Caballeros Dorados —aseguró Thor, pero entonces vio el cosmos escarlata de Antares.

—Lamento desilusionarte papanatas, pero mi especialidad son las estrellas moribundas —exclamó Antares, elevando su cosmos, y lanzando su ataque—. ¡Aguja Escarlata! —lanzó 14 destellos, que impactaron el cuerpo de Thor desprovisto de un escudo protector—. ¡Es tu fin! ¡La aguja que destroza el cosmos! ¡Antares! —atravesó Antares a Thor, apagando su Galdr—. ¿Lo conseguí? —se preguntó Antares, pero entonces el Galdr de Thor se incineró blanco y hermoso, con mayor intensidad—. ¿Qué ocurrió? —se sorprendió Antares.

—¿Una técnica que destruye el cosmos? Impresionante —sonrió Thor, y se dirigió a Antares—. Pero tendrías que asestarla 12 veces para destruir un Dunamis, y tendrías que destruir mi Dunamis 12 veces para herir mi Galdr —le explicó Thor, y entonces suspiró—. Que decepción. Esperaba más de… —intentó decir, pero entonces un tremendo puñetazo le impactó el estómago—. Oh… ¿a esto te referías con que ellos podían herirme? —preguntó Thor, mirando a Alios, furiosos, y clavando su puño en el estómago de Thor—. Sentí eso, felicidades… —impactó el rostro de Alios Thor, como dándole una bofetada, y lanzó a Alios por las ruinas de las 12 Casas—. ¿Y supongo que…? —intentó decir Thor, pero su rostro se congeló bajo el ataque de Polvo de Diamante de Hydor, mismo que Thor destrozó con su mano liberando su rostro—. ¡Perdí medio bigote en ese insulto, muy bien! —sonrió Thor nuevamente, se lanzó en dirección a Hydor, y lo impactó con fuerza con su Mjolnir, sorprendiendo a Antares, mientras Thor se posaba orgulloso frente a Antares—. ¿Vas a sorprenderme tú ahora? ¿Qué esperas? —le preguntó Thor, y Antares comenzó a retroceder.

—El Caballero de Escorpio… el favorito de Athena —comenzó Loki, sorprendiendo a Thor—. El cazador por excelencia, el opuesto del dios de la Brutalidad en la Guerra Griego, el del ataque más rápido de los 12, y el único Caballero Dorado que se ha unido sentimentalmente a Athena —explicó Loki, molestando a Thor—. Si Thor, lo hizo con tu prima —se burló Loki.

—Oh, no debiste haber hecho eso… —elevó su Galdr Thor, sobresaltando a Antares por su poder—. Sabes, soy muy sobreprotector, y no me gusta que los indignos se acerquen a mis primas —aseguró.

—¿Indigno? —enfureció Antares, y su cosmos se incineró—. ¿Indigno yo…? —la tierra comenzó a temblar, y Thor sonrió con entusiasmo—. He asesinado a dioses más listos que tú por comentarios como ese, alimaña… —apuntó Antares, con una arrogancia que no se esperaba de él, y que sorprendió a Alios y a Hydor—. Me enfrenté al dios del Ébano y desarrollé mi propio Dunamis… asesiné al Dragón de Perla Margarites Dracon, y lo sellé en mi pierna derecha… —y Alios se puso de pie, sorprendido por lo que estaba escuchando, seguido de Hydor quien sonreía con orgullo—. Le abofeteé, junto a mis hermanos de Cosmos Aioria de Leo y Mu de Aries, el maldito rostro a su excelencia Cronos… miré a Ares, el dios de la Brutalidad en la Guerra a los ojos, y tembló como una cobarde niñita mientras le encajaba mi aguja más mortífera en su corazón… Poseidón logró doblegarme… pero me levanté contra los 108 Espectros de Hades y los ridiculicé, antes de enfrentarme a mis hermanos Caballeros Dorados, y recibir de los 12 mi castigo… —y tanto Alios como Hydor, comenzaron a incinerar sus cosmos, inspirados en las palabras de Antares, o mejor dicho, del ser que resurgía de sus memorias—. ¡Asesiné a la mujer que amo por mi diosa! ¡Antes de bajar al infierno por ella! ¡Y me posé frente al dios del Inframundo y le hice probar mi Dunamis restaurado! ¡Combatí a héroes de leyenda que eran más grandes que yo y sobreviví a ellos! ¡Fui condecorado incluso con la Armadura de Oricalco de uno de ellos! ¡Combatí a los hijos del sol! ¡Me convertí en un dios de la Brutalidad en la Guerra! ¡Y me partí el cosmos contra mi esposa convertida en una tirana! ¡1,000 días de combate a muerte se requirieron para poner fin a mi vida! ¿Y tú me llamas indigno? Te diré quién es indigno… el malnacido que no se arme de todos los recursos posibles para proteger a la mujer que ama es indigno… y yo… soy más digno de lo que cualquiera jamás llegará a ser… en mi anterior vida, en esta vida, y en todas las que vengan después. ¡No habrá nadie más digno que yo! ¡Y si no lo soy, me volveré digno! ¡A ese grado llega la fuerza de mi alma que juró que rencarnación tras rencarnación encontraría la fuerza de proteger a Saori, a Athena! ¡Esta es la fuerza de mi dignidad! ¡Antares! —lanzó Antares toda la fuerza de su aguja, lanzando a Thor, quien resistió mientras se soltaba en una tremenda carcajada—. ¿Qué esperan, par de imbéciles? ¿Una invitación? —se quejó Antares.

—Me gustaba más cuando no quería aceptar que no era la reencarnación de Milo de Escorpio —elevó su cosmos Alios, inmenso y con la fuerza del León de Nemea respaldándolo—. Sentirás la fuerza de mis colmillos. Solo yo puedo vencer a este malnacido Escorpión. ¡Relámpago de Voltaje! —se unió en el ataque Alios, pero su rugido era más potente que nunca.

—Son un par de necios… —sonrió Hydor, elevando su cosmos, en la forma del cántaro con su técnica máxima—. Lo siento Mu… pero egoístamente te he quitado el puesto—. ¡Ejecución Aurora! —lanzó su ataque Hydor, y Thor tuvo que usar al Mjolnir como escudo, mientras los 3 tremendos ataques se unían en uno solo muy poderoso.

—Loki… me estoy divirtiendo mucho… ¿pero por qué? —se preguntó Thor, y Loki se frotó la barbilla con curiosidad—. No se parecen al trio de Caballeros Dorados que estaba enfrentando antes. Estos 3… son inmensamente más poderosos —sonrió Thor.

—Lo son… porque pertenecen a la esperanza original de Athena —enunció un cuarto Caballero Dorado, el de Capricornio, Deneb, que llegaba con su espada lista—. Sus nombres verdaderos son Camus de Acuario, Aioria de Leo, y Milo de Escorpio… y su devoción a Athena los ha despertado, como me ha despertado a mí… Shura de Capricornio. ¡Excalibur! —lanzó su ataque Deneb, y Thor fue abatido, con una explosión de cosmos descomunal e intensa.

Templo de Athena.

—Shura de Capricornio… Camus de Acuario… Aioria de Leo… —lloró Saori, mientras con su omnisciencia, y con su cosmos, sentía lo que no había sentido en casi 100 años—. Milo… de… Escorpio… —y tras los nombres que había mencionado, Hécate, Kiki y Shaula se mostraron anonadados—. Regresaron… ellos… regresaron… —se alegró Saori.

—Nunca se fueron… —le explicó Hécate, con una sonrisa—. Ellos siempre estarán contigo, Saori, ni la muerte podría quitártelos. Pero aun así… son solo un tercio de tu esperanza —miró Hécate a la explosión de cosmos, y a los 4 Caballeros Dorados manteniendo la guardia.

Ruinas de la Entrada a las 12 Casas.

—Sellar tus memorias, que estupidez… —se quejó Deneb, dirigiéndose a Antares—. No puedes sellar lo que es parte de tu alma. Pero no voy a decir que no estaba preocupado, Milo —lo fastidió el de Capricornio.

—Nunca me había alegrado de escuchar que me llamaran así, Shura… —se fastidió Antares, y miró a Alios y a Hydor—. ¿Quieres decir que ese par… también son las reencarnaciones de Aioria y Camus? —preguntó.

—Dijo mi nombre primero —apuntó Alios de forma burlona a Hydor, quien se cruzó de brazos y lo ignoró—. Y recuerdo todo, dios de la Brutalidad en la Guerra… por 1,000 días nos partimos el rostro —se quejó Alios.

—Ya no es el dios de la Brutalidad de la Guerra —se molestó Hydor—. A estas alturas, ya no me sorprende escaparme de la muerte. ¿Cuántas veces más tengo que resucitar? —se fastidió Camus.

—¿Loki? —escucharon los 4, prepararon sus cosmos, pero un medio aturdido Thor tan solo miraba a Loki con curiosidad, e inclusive hizo una mueca, pidiéndole una explicación coherente.

—Los 4 son los Caballeros Dorados reencarnados que hace más de 100 años lucharon por Saori, la reencarnación de la actual y única Athena tras el Mutuo Acuerdo —comenzó a explicarle—. De alguna manera sin embargo, tu Galdr logró despertar las memorias dormidas en las almas de los 4, y regresaron, con todas sus memorias y devociones restauradas. Recuerdan todas y cada una de sus vidas pasadas, al menos eso es lo que creo, la reencarnación es un tema muy complicado, por eso nosotros no la usamos. ¿Capricornio? —miró Loki a Deneb.

—Todas y cada una de ellas —sonrió Deneb, elevó ambas manos, y en estas formó una inmensa espada de cosmos—. ¡Incluso puedo usar a la Verdadera Excalibur! —azotó ambas manos contra el suelo Deneb, y un tremendo corte que partió hasta las dimensiones, impactó a Thor, derribándolo—. ¡Termínenlo! —ordenó Deneb.

—¡Rayo de Polvo de Diamante! —atacó Hydor, impactando en varias ocasiones a Thor, congelando su Ropaje Sagrado, y arrebatándole una sonrisa al dios del Trueno.

—¡Domador de las Bestias! —gritó Alios, lanzándose contra Thor, impactando su mentón con fuerza, y arrojando al dios por todo el lugar, pero el dios volvió a ponerse de pie con una sonrisa.

—¡Asesino de Dragones! —se lanzó Milo, pateándole el rostro también, y clavando a Thor contra los restos de la montaña, mientras los 4 volvían a reunirse, y Loki se mostraba sorprendido por lo que acababa de ver, pero se tranquilizó cuando la risa de Thor resonó por todo el lugar.

—¡Loki! —continuó riéndose Thor, confundiendo a los Caballeros Dorados—. ¡Jamás en mi vida me había sentido tan motivado! ¡Primero la espada, luego los relámpagos de hielo, el puñetazo, y esa patada! ¡Podría hacer esto toda la vida! ¡Me encanta! ¡Quiero conservarlos! —continuó riéndose a carcajadas Thor.

—Pedazo de dios tarado, me habías preocupado —se molestó Loki, mientras Thor continuaba riéndose con una fuerza descomunal, que mantenía a la confusión y a la expectativa a los 4 Caballeros Dorados—. Pero no puedes jugar eternamente. Ya fue suficiente, tenemos algo más importante que hacer que continuar con tu diversión —insistió Loki.

—¡Lo sé! —sonrió Thor—. Caballeros Dorados, ustedes 4. Jamás comprenderán el deleite que ha sido enfrentarlos. ¡Esto es lo que estaba esperando! ¡Caballeros capaces de desafiar a los dioses! Han pasado la prueba de Thor… será un orgullo, combatir al lado de tan valientes guerreros… —elevó Thor su mano envuelta en su Galdr, e impactó el suelo con fuerza, creando un agujero tremendo, que al parecer no tenía fin—. Esta, es la semilla de Yggdrasil. Odín selló a todo el universo en esta semilla, esperando pacientemente a que yo la plantara en el corazón de Midgard. Comprendan entonces Caballeros Dorados, que todo el universo de mi pueblo, Yggdrasil y sus 8 mundos, se encuentran aquí dentro, y ahora… —soltó la semilla Thor, y los 4 no comprendieron lo que pasaba—. Está en Gea… adiós… —saltó Thor, dejando la batalla, y dirigiéndose al Templo de Athena.

—¡Está huyendo! —se molestó Milo, y esta vez fue Loki quien rio con fuerza—. ¿De qué te ríes cobarde? ¡No te dignaste siquiera a enfrentarnos! —se molestó Antares.

—¿Thor? ¿Huir? —continuó Loki—. Que hilarante. En realidad, Caballeros Dorados, ustedes no pueden compararse con el poder de Thor. Pero les prometo que cuando terminemos con ustedes, ni los dioses Olímpicos podrán equipararse a su fuerza —aseguró Loki, mientras la tierra comenzaba a temblar, y raíces inmensas salieron en ese momento de la tierra, sorprendiendo a los 4 Caballeros Dorados, que fueron abatidos por las raíces—. Tranquilos, todo terminará en unos minutos —les comentó Loki, y se transformó en un cuervo, que comenzó a volar en dirección al Templo de Athena.

Templo de Athena.

—¡Allí viene! —enunció Hécate, y Thor cayó del cielo, derribando el techo del Templo de Athena, y posándose frente a Saori. Shaula y Kiki inmediatamente fueron en auxilio de Saori—. ¡Deténganse! ¿No ven que el juicio de Thor ha terminado? —preguntó Hécate contrariada.

—¡Nana Hécate! —se alegró Thor, antes de ser bombardeado por flechas tornasoladas lanzadas por Kiki, y rodeado de Relámpagos Dorados lanzados por Shaula—. Oigan, estoy en una reunión familiar —se quejó Thor, elevó su Galdr, y empujó a Kiki y a Shaula a extremos distintos del templo de Athena, clavándolos en columnas diferentes.

—¡Nana Hécate! —gritó Loki, transformándose nuevamente en un dios, y abrazando a Hécate con fuerza—. Pero cómo has cambiado. No te he visto en casi 10,000 años —se alegró Loki.

—Loki, que apuesto —sonrió Hécate, ganándose la confusión de Saori, que la miró incrédula—. Ellos nacieron antes que tú, no seas celosa —aclaró Hécate.

—¡Oigan, yo también quiero un abrazo! —se quejó Thor, pero entonces fue impactado por el Domador de las Bestias de Shaula, y por los Secretos de la Forja de Kiki—. ¿Un Muviano y una diosa? ¡No molesten! —lanzó Thor a ambos con su Galdr nuevamente—. ¿Ya me van a dejar hablar? —se quejó Thor—. Nana Hécate, nuestra reunión tendrá que esperar. Odín tiene un mensaje, pero yo aún me quiero divertir —sentenció Thor.

—¿Divertirte? ¿Eso es todo lo que ha sido esto para ti? ¿Una diversión? —se molestó Saori, elevando su Dunamis—. Este debía ser el día más feliz de mi vida, y tú lo has transformado en una pesadilla —y tras decir aquellas palabras, la Armadura Divina de la Brutalidad en la Guerra la vistió—. Todavía queda una defensora de esta tierra, Thor —se preparó Saori.

—Pero eres una mujer… y Thor no golpea a… —la lanza Brotaloigos entonces apareció en la mano de Saori, y Teikhesipletes y la espada Maleros se fundieron con su brazo izquierdo—. Oh… estás armada… eso lo cambia todo —aseguró Thor.

—Normalmente combatiría desarmada. Pero has forzado mi ira —elevó su Dunamis Saori, y lanzó un corte—. ¡Brotaloigos Edge! —de la fisura dimensional, se dispararon miles de espadas, todas fueron desintegradas por el Galdr de Thor.

—Nuestros padres se enfrentaron y destruyeron Midgard al hacerlo. Desearía que nuestra batalla pudiera ser igual de gloriosa, pero tristemente necesitamos a Gea —una raíz inmensa se alzó, y despedazó el templo, soltando escombros sobre Kiki y Shaula, mismos que Thor fulminó con un trueno—. Tu mundo se cae a pedazos, ya en otra ocasión te veré combatir usando esa Armadura Divina. Mientras tanto, debes escucharme… —se posó Thor frente a Saori, y tras ver a Kiki y a Shaula que se reponían, Saori asintió, y disipó sus armas—. Perfecto, charlemos —más un cometa rojo cayó del cielo, impactando a Thor en el rostro de lleno—. Oye, eso me dolió —se quejó Thor, mientras veía a Antares sobre una de las raíces, y lanzándose contra Thor con el Asesino de Dragones—. No saben cuándo rendirse, ¿verdad? Me agradan —lo golpeó con su Mjolnir, lanzando a Milo hasta estrellarse en el trono de Athena, y Saori corrió en su encuentro—. Athena —comenzó Thor, pero un rugido lo interrumpió, mientras Alios saltaba de una raíz más alta, caía en picada, e impactaba de lleno a Thor. Hydor y Deneb bajaron de otras raíces también, elevaron sus cosmos, y lanzaron su Ejecución Aurora y a Excalibur mientras Thor se reponía, derribándolo nuevamente—. Refrescante… y esperanzador… —elevó su Galdr Thor, e impactó el mango de su Mjolnir al suelo, levantando una lluvia de truenos que impactó a los 3, y los arrojó fuera del Templo de Athena.

—¡Antares! —gritó Saori preocupada, mientras miraba a Antares débil, y en un charco de su propia sangre—. ¡Antares, resiste! ¡Te vas a poner bien! —lloró Saori, y sintió la mano de Antares posarse en su rostro—. ¿Antares? —y la sonrisa de Antares le recordó a Saori a alguien más—. ¿Milo? —se conmovió Saori y sonrió.

—A la próxima reencarnación que me ponga así de terco… fulmínala… —se levantó Antares, solo para recibir el tremendo golpe del Mjolnir de Thor, y ser arrojado a una columna cercana, donde quedó tendido, intentando ponerse de pie con debilidad.

—Athena —comentó el poderoso dios, aparentemente molesto, y acercándose a Saori, quien se decidió a escucharlo—. Fue muy divertido enfrentarme a tus campeones. Puedo ver porque mi padre está tan interesado en ti. Lo he doblegado, pero él se sigue levantando. ¡JA JA JA JA! ¡Jamás en todos mis milenios de existencia me había sentido tan orgulloso de un puñado de humanos! —señaló el dios a Antares, que volvía a ponerse de pie, se lanzó contra Thor, pero un trueno le cayó encima y lo noqueó momentáneamente. Saori estaba perturbada, pero ya había decidido escuchar a Thor—. Han pasado mi prueba, espero que comprendas que todo lo que he hecho ha sido en honor al padre supremo que todo lo ve, quien te envía un mensaje que solo tú puedes oír «Es hora, hija mía, de que te unas a tu padre en esta nueva era. Es hora de que los antiguos dioses se hagan a un lado, ya que a ellos les toca observar, mientras Athena, la diosa de la guerra, toma su legítimo lugar junto a Odín el padre de todos —le extendió la mano Thor, y en esta brilló su Galdr—. ¿Aceptas Athena, hija de Zeus y de Metis, el apellido que solo los más dignos pueden llevar? ¿Aceptarás ser llamada la hija de Odín? Responde ahora, pues tu reino ha sido conquistado »—terminó de ofrecer Thor, el dios del Trueno, mientras lianas inmensas salían de la tierra y envolvían al mundo entre las mismas, algunas inclusive comenzaron a crear grietas en la realidad misma, despedazando el cielo y liberando al árbol primordial, Yggdrasil, mientras los ojos atónitos de Antares comprendían que jamás tuvo oportunidad alguna contra el dios, mientras el dominio del mundo, y del universo mismo, pasaba a manos de Odín—. Espero que la respuesta sea correcta, Athena… porque ya es tarde para disculparme. Yo, Thor, hijo de Odín, reclamo a Midgard en nombre del padre de todos —aseguró.

—¿Qué pasará si acepto? —le preguntó Saori a Thor, quien en ese momento comenzó a rascarse la barbilla, confundido, intentando hacer memoria, y confundiendo a Saori aún más—. ¿No lo sabes? —le preguntó contrariada.

—Para eso vine yo, hazte a un lado —lo empujó Loki, y Thor refunfuñó—. Diosa Athena, Loki dios del Fuego y las Travesuras, es un placer —reverenció, y Saori reverenció de igual manera—. Lamento en verdad que tuviéramos que conquistar su mundo de la forma en que hemos hecho, pero Thor requería saber si sus Caballeros Dorados eran en verdad la esperanza que necesitaba el universo… y a decir verdad… yo necesitaba esa confirmación también —materializó un libro Loki en sus manos, y se lo entregó a Saori—. El Libro del Ragnarok… contiene todos los secretos del universo, incluyendo, la fecha exacta del fin no solo del mundo, sino de los dioses y del universo… —le explicó Loki, y Saori se sobresaltó—. En el momento en que usted acepte convertirse en la hija legítima de Odín, todo su mundo será destruido, y asimilado por Yggdrasil. Pasado, presente y futuro se reorganizaran, creando una realidad estrechamente ligada a los sucesos de esta realidad. Algunas caras familiares podrán resurgir entre los 9 mundos de Yggdrasil, en papeles similares tal vez, pero siempre a su alrededor. Los reinos de los dioses Griegos se fusionaran a los reinos de los dioses Nórdicos y serán asimilados, todo, absolutamente todo, incluso usted y yo seremos recomenzados. Todo porque nadie conozca el conocimiento en las páginas del Libro del Ragnarok, y esperanzados en que su esperanza pueda escribir las páginas de una nueva era que venga después de que yo destruya la realidad misma, y haya asesinado a todos los dioses —la revelación fue una gran sorpresa para Saori, Loki sabía que estaba destinado a causar la muerte de todos los dioses, y aun así había venido a plantar la semilla de la esperanza—. Si acepta, Gea se convertirá en Midgard, y usted será la hija de Odín. Si no acepta, todos mueren, los dioses reconstruimos Midgard desde cero, y esperamos el Ragnarok, con el conocimiento de que nada podemos hacer para evitarlo. De cualquier forma, desde que llegamos aquí su mundo ya estaba condenado, pero Odín, Thor, y yo… destruimos su mundo, con la esperanza de que se convierta en la diosa suprema, la diosa de todos los dioses… —y Saori se sobresaltó por la revelación—. Como dato adicional, esto borra el Ciclo Infinito, ¿si sabe a lo que me refiero, verdad? —y Saori miró a Shaula, quien intentaba recuperarse inútilmente—. Ella volverá a nacer… —finalizó Loki—. Aunque no le aseguro que de su misma sangre, solo le prometo que volverá a nacer —se arrodilló, y entonces jaló a Thor, obligándolo a arrodillarse junto a él.

—¿Qué hay de mi esperanza? —preguntó Saori, mientras Antares se las había arreglado para tomar de la capa de Thor, tirando de ella con fuerza, intentando ponerse de pie pero sin encontrar la fuerza de cosmos necesaria.

—Ellos son lo más importante —se puso de pie Thor, y le arrebató su capa, y Antares golpeó con su rostro el suelo en su debilidad—. Los 4 tendrán nuevas vidas, y olvidarán por completo esta realidad. Debe ser así, porque solo así nacerán nuevamente, y volverán a reunirse con usted, y volverán a convertirse en su esperanza —y Thor entonces pasó su Galdr por la mano de Antares, y en esta, alrededor de su meñique, formó un hilo rojo, que Thor pasó por sobre la mano de Saori—. Y pese a que usted lo olvidará todo también. Sus almas ya están unidas, y nada, jamás, podrá separarlas. Se volverán a encontrar, tiene la palabra de un dios —aseguró Thor.

—¿No me están mintiendo… verdad? —lloró Saori, y tanto Thor como Loki la miraron curiosos—. Los voy a volver a ver… a todos… ¿lo juran… en el nombre de Odín…? —y Thor entonces le sonrió.

—En el nombre de Odín, yo, Thor, hijo de Odín, juro solemnemente que los 12 Caballeros Dorados, la esperanza de Athena, volverán a reunirse alrededor de ella quien más los ama. La diosa Asynjur, Hlin, la diosa de la Esperanza —y Saori se sorprendió por el nombramiento.

—Ya te rebautizó… —se quejó Loki, pero entonces miró a Saori—. Yo, Loki, hijo de Farbauti, juro solemnemente que los 12 Caballeros Dorados, que representen la esperanza más fuerte de Saori… se reunirán, y vivirán eternamente, alrededor de la diosa Asynjur, Hlin, diosa de la Esperanza —juró Loki, y Saori sonrió, y asintió.

—¿Puedo despedirme? —preguntó Saori, y ambos asintieron, mientras Saori se arrodillaba frente a Antares—. No puedo despedirme de todos… el mundo se cae a pedazos… pero de todas formas, a ti es a quien más amo, y de quien más quiero despedirme… Milo… —sonrió Saori, y Antares inmediatamente le tomó la mano.

—Saori… por favor… ¿estás segura? —se preocupó Antares, y Saori asintió, con lágrimas en sus ojos—. No me importa cuántas veces tenga que reencarnar… no me importa a cuantos dioses deba derrotar… yo por siempre te buscaré… yo por siempre te voy a encontrar… yo por siempre te voy a proteger… Saori… te… —pero las lianas los separaron, y Saori lloró mientras Antares era alejado de ella—. ¡Te encontraré! —gritó con fuerza—. ¡Y juro que ni los dioses mismos, evitarán que vuelva a hacerte mi esposa! —aseguró Antares, y las lianas comenzaron a apresarlo—. ¡Saori! —y Saori se horrorizó, mientras las lianas lo envolvían—. Nos volveremos a ver —y las lianas terminaron de rodearlo.

—¡Milo! —gritó Saori, y entonces notó que más lianas comenzaban a aprisionar a los demás. Shaula y Kiki quedaron envueltos, Deneb, Hydor y Alios también, por toda Atenas los cuerpos de los derrotados eran rodeados por las lianas, y estas elevaban un Galdr alrededor de ellos—. ¿Qué está ocurriendo? —preguntó mirando a Loki, pero alguien más le contestó.

—El Galdr de Yggdrasil está asimilando la realidad —enunció Hécate, mientras las lianas la rodeaban—. Absorberán toda nuestra esencia, y nos acomodarán en el nuevo mundo asimilado, mientras esperamos pacientemente el día en que nos volveremos a ver… —y Hécate comenzó a desvanecerse—. Alégrate, Saori… Odín es un dios de inmensa bondad. Él cuidará bien de ti —y las lianas terminaron de rodearla, y Saori se quedó sola con Loki y con Thor.

—Nos vamos a casa… Saori… —levantó su Mjolnir Thor, y azotó contra las paredes de la realidad misma, derribándolas, creando una fisura en la realidad, frente a la cual una rama se alzó, y Thor comenzó a caminar sobre ella—. Bienvenida seas, Saori, la Asynjur Hlin, diosa de la Esperanza… a Yggdrasil… —comenzó a liderar la marcha Thor, seguido de Loki, y una preocupada Saori que abrazaba en sus brazos al Libro del Ragnarok, comenzó a seguirlos también.

Las ramas y raíces de Yggdrasil parecían curiosas de su presencia, la rodeaban, la acariciaban, y Loki en un par de ocasiones tuvo que ahuyentarlas, ayudando a Saori a seguir con su camino. Una ardilla anaranjada se posó frente a ella, y tras soltar una exclamación de sorpresa casi humana, comenzó a trepar por las ramas de Yggdrasil tan rápido como pudo, y tras elevar la mirada persiguiendo a la ardilla con la vista, Saori divisó 4 orbes inmensos, 4 mundos sobre las ramas de Yggdrasil. La ardilla entonces llegó hasta un águila inmensa, la trepó, y se dirigió a un halcón, también inmenso, pero que vivía entre los ojos del águila, y comenzó a contarle al halcón lo que había visto, el Halcón entonces graznó, y la ardilla comenzó a bajar, rápidamente, por las raíces, dirigiéndose a lo más profundo de Yggdrasil, y cuando Saori miró hacia abajo, divisó 4 mundos más, abrazados entre las raíces de Yggdrasil, y a un inmenso dragón marrón con una cornamenta de reno sobre su cabeza, a quien la ardilla le contaba lo mismo que al halcón, mientras el dragón roía las raíces de Yggdrasil.

Un par a aullidos se dejaron escuchar, y Loki detuvo la marcha de Saori, mientras un par de lobos gigantes, uno de fuego, el otro de hielo, perseguían a un sol y a una luna entre las ramas de Yggdrasil. El lobo de fuego perseguía al sol, una diosa que cabalgaba sobre un carruaje tirado por un par de caballos de fuego, el lobo de hielo perseguía a la Luna, un dios varón que huía del lobo de hielo sobre un carruaje también tirado por un par de caballos de hielo. Un tercer lobo aulló con fuerza, este era 100 veces más grande que los otros, era negro y maligno, y estaba atado a una montaña, con una espada en las fauces cerradas por cadenas delgadas, que parecían hilos de la ceda de una araña, pero que el inmenso lobo no podía romper.

De un disco de agua en el medio del tronco de Yggdrasil, se alzó entonces una serpiente descomunal, una serpiente a la que Thor, impaciente, deseaba enfrentar, pero que Loki le prohibió hacer, y los dioses reanudaron la marcha, con la serpiente monstruosa que intimidaba a Saori hundiéndose en el profundo del disco de agua alrededor de Yggdrasil, abrazando los restos de Gea en su interior, que comenzó a elevar montañas, a crear ríos y lagos, y a llenarse de vegetación y de vida.

Un jabalí de oro sólido mordía las ramas de Yggdrasil, acompañado de un hombre hermoso de cabellera escarlata que miraba a Saori desde una rama de un mundo distante, poseía un Galdr, y Saori supo que se trataba de un dios, pero era un dios diferente de Loki o de Thor, no solo por el par de orejas puntiagudas que poseía, sino porque era un dios con una fuerza más tranquila, hasta en los Galdr parecía haber una gran diferencia.

Un arcoíris reemplazó a la rama por la que el grupo viajaba, y frente ellos apareció otro dios, forrado en un Ropaje Sagrado marrón, y poseyendo una pronunciada barba castaña, su piel era más oscura de lo normal. Miró a Thor, respetuosamente lo dejó pasar, amenazó a Loki con golpearlo, y el dios del Fuego y las Travesuras pasó a paso apresurado, y al final miró a Saori, curioso, pero cuando un inmenso gigante intentó tomarla en la distracción de Loki y de Thor, fue el dios negro quien con su inmensa hacha repelió al gigante de hielo, que se cayó de Yggdrasil, y se estrelló con sus raíces.

—Saori —escuchó la diosa, y al final del arcoíris encontró a un dios poderoso, vistiendo un Ropaje de Zafiro, con una espada en la mano derecha, una lanza en la mano izquierda, y un hermoso caballo blanco de 8 patas a su lado, poseía un solo ojo, el izquierdo, pero su Galdr brillaba intensamente su único ojo, mientras todo el universo se reflejaba en el mismo—. Bienvenida a casa… Hlin, Asynjur de la Esperanza, mi hija legítima, quien nacerá de mi propia sangre, y de la sangre de tu madre Frigg —presentó Odín, el padre de todos, a una mujer que Saori reconocía bien, una mujer de larga cabellera morada.

—¿Metis? —se sobresaltó Saori, y sus ojos se llenaron de lágrimas—. Metis… ella es… —comenzó a temblar Saori, confundida, esperanzada, con su corazón sintiéndose cálido, y pesado a la vez. Entonces Saori sintió un cosmos que la miraba desde detrás de Thor y de Loki, encontrando a su abuelo Cronos detrás de ambos.

—Prudencia y perfidia —comentó Cronos, y Saori se mostró impresionada—. Acostúmbrate, no es la única diosa que existe en ambos panteones. Volverás a ver muchas caras familiares, Saori, algunas gratas, algunas no muy gratas. Pero valdrá la pena, y por cierto… —prosiguió Cronos, y su túnica griega fue reemplazada por un Ropaje Sagrado morado intenso muy hermoso, y comenzó a adentrarse en el reino de los dioses—. Aquí me llaman Bor… Odín —reverenció Bor.

—Padre… —reverenció Odín, dejando pasar a Bor, y posándose ante una incrédula Saori, quien veía a Odín y a Frigg, uno su nuevo padre, la otra su antigua madre, juntos, y felices—. Estás en casa, hija mía. Estás en Asgard. Y los dioses no podrían estar más orgullosos de tenerte entre nosotros —extendieron ambos los brazos, esperando las reacciones de Saori.

—¿Casa? —se preguntó Saori—. ¿Una familia verdadera? ¿Con un padre y una madre amorosos? —comenzó a llorar Saori, y entonces sintió la poderosa mano de Thor en su hombro. ¿Un primo? —se preguntó ella.

—Un hermano —la alzó Thor—. Y yo quiero el primer abrazo —rio Thor con fuerza, y así Thor la abrazó, mientras Saori se soltaba en llanto, aceptando el papel que los dioses primordiales habían elegido para ella, aceptando la nueva realidad que se alzaba a su alrededor, sintiéndose por vez primera, parte de una familia verdadera.


Epilogo:


Midgard. Ulfrgard. Arenas de Batalla de los Dioses Guerreros.

—¡Llegué a tiempo! —resonó la melodiosa voz de Saori, y un joven de cabellera azul, revuelta, y con un Ropaje Sagrado de color dorado, con la forma de un Escorpión, la miró fijamente, interrumpiendo su análisis de una batalla que se desataba frente a él—. ¿Eres un Dios Guerrero? Es la primera vez que conozco a un Dios Guerrero —continuó Saori, evidentemente divertida, mientras el joven frente a ella, la miraba, y se ruborizaba, pero de forma orgullosa le daba la espalda—. ¡No seas grosero y dirígeme la palabra! ¡Ignorarme no es educado! —continuó la niña, que era más alegrías que molestias, mientras se tragaba la risa del conocimiento que ella tenía, y que el joven frente a ella desconocía.

—No fastidies, mocosa. ¿No ves que intento analizar a mi rival? —contestó el joven, mirando la batalla entre un joven de su misma edad, que combatía a un ágil guerrero de cabellera blanca que lo evadía fácilmente—. Hoy entregarán el Ropaje Sagrado del León. Estas presenciando un momento digno de recordarse en la historia de Midgard. De 1,000 guerreros, ya solo quedan 2. Quien logre encender su Galdr con mayor fuerza será quien gane el derecho a utilizar el Ropaje Sagrado de Leo —explicó el joven de forma arrogante, y Saori se ruborizó un poco, mientras escaneaba al joven con la mirada.

—Es intimidante… y a la vez emocionante… no puedo explicarlo… —agregó Saori, pero esta vez, no se refería a la batalla, y mantenía la mirada fija en el joven, quien notó la mirada, y se sobresaltó—. Saori, hija de Wotan —se presentó la niña, y el joven la miró con curiosidad, demasiada a decir verdad, Saori podía darse cuenta—. Se cortes y dime tu nombre —le pidió con dulzura, fastidiando al joven que desvió la mirada, intentando ocultar su vergüenza.

—La cortesía es un lujo que se gana, no que se exige —el arrogante Dios Guerrero agregó, y cuando notó la mirada de esperanza de Saori, él simplemente se rindió—. Milo, Dios Guerrero de Antares, Ropaje Sagrado del Escorpión y guardián del Octavo Rubí de Thor. Leal Dios Guerrero al servicio de la Asynjur Hlin, diosa de la Esperanza. ¿Satisfecha? —le preguntó mientras se cruzaba de brazos.

—¡Sí! ¡Y mucho! —contestó Saori, con su eterna sonrisa, mientras Milo se perdía en la misma, y le daba la espalda ignorándola—. Gracias… por cumplir tu promesa… Milo… —se susurró Saori, y entonces tomó del brazo de Milo—. Este enfrentamiento es muy interesante pero, ¿te gustaría acompañarme? Pienso que podemos divertirnos mucho juntos —tiró de su brazo Saori, y lo forzó a seguirlo por toda la ciudad de Ulfrgard. Comenzando rumores no muy del agrado de Milo, el Dios Guerrero de Antares.


Continúa en Guerras del Ragnarok.

(08/06/2018)