Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

DETRÁS DEL OBJETIVO

EPÍLOGO

—¿Estás segura de querer ir hoy, cielo? —preguntó Edward tumbado en la cama junto a su mujer, cuando ya pasaba el mediodía.

—No estoy enferma, Edward —le sonrió ella con indulgencia.

—No, lo sé. Pero no lo estás pasando del todo bien.

—No voy a perderme ver a mi esposo recogiendo su estatuilla.

—No es seguro que vaya a ganarlo.

—¿Y quién va a hacerlo?

—Sabes que hay buenas candidaturas.

—Sí, las mismas que había para los Globos de Oro y no tengo que recordarte quién se lo llevó —le dijo mirándolo con todo el orgullo que sentía.

Esa noche era la ceremonia de entrega de los premios de la academia y era el segundo año consecutivo que Edward estaba nominado.

El año anterior había vuelto a casa con las manos vacías, pero este año todos estaban tan confiados en que sería el galardonado, que sentía temor a defraudarles.

Este año todas las quinielas le daban como favorito.

Su papel de psicópata enamorado y abandonado había sido magistral.

Cansado de sus roles de chico guapo y galán adorable, ese papel había sido un cambio reconfortante en su carrera y, sin lugar a dudas le había dado sus frutos.

Por esa actuación, había resultado galardonado con el premio de la crítica, un BAFTA y el Globo de Oro.

Sólo le restaba el Oscar, pero Bella estaba convencida de que también sería suyo.

Lo único que lamentaba era que la noche acabara en decepción para su mujer.

—No quiero que te sobre exijas.

—Edward, estoy tan embarazada como lo estaba cuando fuimos a los BAFTA —rezongó

—Sí, pero entonces no lo sabíamos.

Bella sacudió la cabeza divertida y a la vez preocupada por lo protector que aún podría llegar a ponerse Edward en los largos meses que les esperaban.

Bella había estado teniendo náuseas, vómitos y mareos desde hacía un par de semanas, pero no había sido hasta ese día que por fin se había hecho una prueba de embarazo.

La varilla plástica con dos líneas rosas, descansaba orgullosa sobre la mesita de noche.

Esa semana se cumplía su quinto aniversario de bodas, y después de haberlo estado intentando durante más de medio año, finalmente habían logrado embarazarse.

Y aunque Edward intentaba ocultar su entusiasmo, Bella sabía que estaba exultante, y dispuesto a gritarle al mundo su noticia.

—Tengo un vestido maravilloso que quiero lucir. —gimoteó Bella con un mohín.

—De acuerdo —rio estrechándola entre sus brazos —Pero no habrá fiesta de Vanity Fair para ti, esta noche.

—¿Vas a prohibirme asistir a la parte más divertida?

—Te prometo para nuestro regreso más diversión que la que podrías obtener en cualquier fiesta.

—De acuerdo —aceptó a regañadientes —Pero no estoy segura de no estar agotada para entonces.

—Bruja —rio antes de volcarse sobre sus labios.

—Todo el mundo estará aquí en cualquier momento —intentó detenerle —Será mejor que dejes lo que sea que estés ideando para más tarde.

—Tu más tarde estoy seguro de que no coincide con mi más tarde —susurró bajando sus labios por el cuello de Bella.

—Ry estará aquí trayendo consigo peluquero, estilista, maquillador, etcétera, etcétera.

—Les haremos esperar en el salón…

—Conoces a Ry y cómo se pone ante estos eventos. Llamará al timbre incansablemente hasta que te veas obligado a abrir —murmuró Bella no muy convencida de desear que él se retirase.

—Le ignoraré…

—No podrás —discutió en el momento que el intercomunicador de la casa sonaba estridentemente.

—Creo que yo mismo cancelaré nuestra asistencia —suspiró dejándose caer en la cama

—Hazlo y Dydime colgará tu cabeza de lo alto de la estatua de la libertad.

—Dydime se estresa y me estresa. Tendré que conseguirle un novio que la relaje.

El timbre volvió a sonar.

—Ábrele primero a Ry, por favor, mientras me voy a la ducha. —pidió Bella besándole antes de colarse al baño.

Se calzó unos pantalones y una camiseta desgastada antes de bajar hacia la puerta.

—Hola, Ry.

—Hola, guapo. ¿Preparado para ganar un Oscar?

—Prefiero prepararme para no hacerlo —reconoció después de un suspiro profundo —Entrad. Bella está en la ducha.

Poco tiempo tuvo Bella para prepararse para la maratón que la asaltó después de comer.

Cuando finalmente Riley dio el visto bueno, lo que vio en el espejo le encantó.

Vestida con un exquisito vestido nude palabra de honor y con una amplia cola vaporosa, el cabello en un flojo recogido y un maquillaje tenue, era la perfecta acompañante para el hombre que encontró al final de la escalera.

Edward, no en vano seguía siendo elegido el hombre más elegante, y sexy, además del mejor vestido en todo evento en el que se presentase.

Pero Edward en esmoquin era más de lo que las palabras podían expresar.

Su mirada se iluminó una vez más al ver a su mujer.

—Estás preciosa —susurró contra sus labios cuando ella le alcanzó —¿Cómo te sientes?

—Estoy bien, Edward —sonrió —Deja ya de preocuparte.

—Ok. Te amo.

—Te amo.

Una vez más se convirtieron en la atracción de la alfombra roja, aunque ese año, Tanya Denali y su novia Rosalie Hale, en sus primeros premios de la academia, también habían causado sensación.

Finalmente, después de cuatro años de noviazgo, Tanya había reconocido públicamente que mantenía una relación con otra mujer.

En su momento había sido una bomba, pero el público la adoraba y habían adorado también a Rose, por lo que rápidamente había sido aceptado.

Ya en el interior del teatro, ambas parejas compartieron asientos y la noche fue distendida y divertida.

Cuando pasaban ya cuatro horas del comienzo, Edward parecía haber olvidado lo que aún quedaba por vivir esa noche.

En un irónico giro, Tanya, que el año anterior había ganado su propio Oscar, fue la encargada de presentar el premio al mejor actor.

Todas las palabras y nombres que se dijeron, Edward no las escuchó.

—Y el Oscar es para… —dijo la chica creando suspense.

Bella apretó entre sus dedos la mano de Edward que le sonrió intentando calmar su nerviosismo.

—…Edward Cullen —gritó Tanya con entusiasmo desmedido ante la mención de su gran amigo.

Edward cerró los ojos antes de girarse hacia su mujer para besarla con todo el amor que siempre había sentido.

—Felicidades, cielo —murmuró ella contra sus labios.

—Te amo, nena. —musitó antes de levantarse de su asiento y dirigirse al escenario.

Tanya le abrazó entusiasta.

—Felicidades, cariño.

—Gracias, Tan. —respondió sonriente tomando la estatuilla de las manos de su amiga.

Supo que tenía que calmarse si quería ser capaz de dar un discurso.

Sonrió sin poder ocultar su nerviosismo cuando se paró frente al atril del escenario, con su estatuilla dorada en la mano.

—Uno siempre piensa muchas cosas que decir en un momento como éste, pero cuando llegas aquí, toda tu verborrea desaparece. —confesó mirando atentamente su trofeo —Primero que nada quiero agradecer a todas aquellas personas que han hecho posible que yo esté aquí hoy, empezando por Stefan Mallek, que hace casi nueve años, en un autobús de la línea 302, me entregó su tarjeta y me pidió que me presentara para el casting de Dominada. De allí en más, quiero agradecer a mis padres por siempre apoyarme y ayudarme a mantener los pies en la tierra, dándome las collejas correspondientes, cuando mi cabeza volaba demasiado alto. Quiero agradecer a todos los directores, actores, productores, etcétera, que han trabajado conmigo en cada uno de mis proyectos y que han llevado a un grande como Woody Allen a querer trabajar conmigo. Desde luego quiero agradecer también a Woody y todo su equipo por confiar en mí e idear y crear esta grandiosa película. Y por último y más importante, quiero agradecer a la mujer que hace cinco años aceptó compartir conmigo el resto de su vida, y me hace inmensamente feliz desde entonces, apoyándome y acompañándome incondicionalmente , y regañándome cuando me lo merezco. —agregó dirigiendo su mirada a Bella que sonreía orgullosa y exultante —Sabes que hoy es uno de los días más importantes de mi vida y nunca podré olvidarlo, pero no por esta estatuilla dorada, sino por las dos rayitas rosas que aparecieron hoy a la mañana. Te amo, Bella, y nunca podré decírtelo lo suficiente. Mi triunfo es tuyo. Para ti y nuestro diminuto renacuajo. —sentenció antes de alzar su mano y dirigirse tras bambalinas, ante los calurosos aplausos del público presente.


Otra historia que llega a su fin!

Espero que la disfrutaran.

Gracias a todos por acompañarme una vez más. Gracias por participar, por los reviews, alertas, favoritos y recomendaciones, etc.

En el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, hay adelantos, imágenes, encuestas, etc, sobre mis historias.

Y en particular hay una muy interesante entrevista a Edward Cullen, nuestro adorado SAC.

Espero que nos sigamos encontrando en otras historias.

Besitos y a leer!

A partir de ahora, los miércoles quedan vacantes así que he decidido adecuar la actualización de mis fics, hasta tanto tenga lista una nueva historia. (Confieso que tengo dos o tres en el tintero, así que si les gusta la idea, no me pierdan de vista)

Nuevos días de actualización: LUNES - RANCHO MASEN; JUEVES - PERVERSAMENTE PROHIBIDO

Recuerdo también que en mi perfil están los links de dos maravillosos tráilers que Maia Alcyone y Emmaly Swallen hicieron para este fic.