Mayo de 2018
NA: yo os prometo que la elección del año de esta historia a tiempo real acaba de ser de pura casualidad. Estaba haciéndo cálculos con respecto al año del epílogo y se me ha venido directamente al 2018. Si lo hago queriendo no me sale tan redondo...
El despertador sonó y prácticamente unos segundos después dejó de hacerlo siendo apagado por su dueño. Llevaba demasiado tiempo teniendo la misma rutina y solía despertarse incluso antes de que la alarma sonase. Y así había sido en aquella ocasión.
Hacía ya rato que Yamato había abierto los ojos y comprobado que aún tenía algo de tiempo antes de tener que levantarse. Normalmente habría terminado por levantarse igualmente y aprovechar para tomarse con más calma la mañana, pero desde más o menos un mes atrás no había vuelto a hacerlo. No desde que había empezado a no despertarse solo.
Ajena a nada más, todavía durmiendo a su lado estaba Sora, sin haber llegado a sentir la alarma. Siempre solía levantarse bastante antes que ella ya que aún le quedaba un camino no demasiado hasta la base e intentaba no despertarla antes de irse. Y, aquella mañana, como otras tantas, llevaba un rato observándola en silencio mientras que pensaba en sus cosas. Todavía, incluso aunque hubiera pasado ya un tiempo, no había terminado de asimilar la facilidad con la que habían pasado de una situación totalmente desastrosa a la tranquilidad y estabilidad que tenían.
No llegaría a decir nunca que les hubiera venido bien, porque era imposible que eso pudiera ser así, pero no podía negar que desde eso momento las cosas no habian hecho más que mejorar. Ni siquiera la perspectiva de que cada vez quedase menos para tener que irse parecía afectarle y eso, sin duda, era una novedad. Una novedad de las buenas. Posiblemente estuviera relacionado con la idea de saber que cuando volviera iba a estar ella esperándolo y que aunque volvieran a mandarlo fuera, la última vez entre un viaje y otro habían pasado varios años. No era tan mala expectativa a pesar de todo, sin duda con eso sí que podrían trabajar.
Con sumo cuidado de no despertarla hizo por levantarse y comenzar con su rutina de todos los días, ya tendría tiempo más tarde para disfrutar de su compañía. Era viernes y tendría todo el fin de semana para ello, y sin duda, como siguiera perdiendo el tiempo iba a acabar llegando tarde.
Salió un rato más de la tarde de la ducha, aún sin molestarse en ir a vestirse, con la toalla en la cintura, mucho más despierto de cómo había entrado y fue directo a la cocina para hacerse el desayuno. Parecía que nadie más había despertado todavía, cosa también bastante normal. En esas fechas nunca solía llevar con él a su compañero a la base, aunque no tuvieran compañía empezaba a darle pena de él con el calor que empezaba a hacer, de manera que ni siquiera fue a comprobar que siguiera durmiendo o no.
Llenó una taza con agua, totalmente distraído, repasando mentalmente lo que tenía que terminar de hacer ese día una vez que llegara a la base. Hacía una temporada que tampoco gruñía tanto contra el trabajo, y eso tenía que ver con que cuanto más cerca estaba la fecha de salida, menos aburrido era todo lo que había que poner a punto.
Así fue como se lo encontró Sora, la cual, se había acabado despertando también al haberse girado y haber encontrado la almohada vacía a su lado. Los ruidos que venían de fuera de la habitación no habían tardado en delatar que todavía no se había quedado sola y había decidido levantarse. Llevaba unos segundos observándolo apoyada en la puerta cuando decidió acercarse hasta él sin hacer ruido, colocándose a su espalda para abrazarlo desde ahí dejando un beso en su hombro, al ser donde mejor llegaba.
- No sé yo si usando la excusa del calor te dejarán igualmente ese cambio de uniforme – fue su saludo.
El contacto lo sorprendió al no haberla escuchado acercarse, pero no tardó más que unos segundos en reaccionar y sonreír sin poder evitarlo.
- ¿Te he despertado? – preguntó alejando de su cabeza todos sus pensamientos sobre el trabajo posando sus manos sobre la de ella.
- No, pero te sentí por aquí y decidí levantarme.
Lo soltó ligeramente para dejarlo girarse hacia ella con la clara intención de saludarla como se debía dedicándole un corto beso tras posar sus manos en sus mejillas para darle una ligera caricia de esa forma.
- Buenos días – dijo nada más separarse.
- Buenos días – sonrió a su vez aún ligeramente sobre sus puntillas para llegar perfectamente.
- No voy a tardar en irme, vuelve a dormir, intentaré no hacer mucho ruido…
- No, no te preocupes – negó con la cabeza, habiendo empezado a despejarse por fin.
- ¿Quieres desayunar? – a la vista de que parecía que no iba a volver a la cama, la idea de tener compañía en el desayuno no le disgustaba en absoluto.
- Sí, pero vete a vestirte tú, ya lo hago yo, o acabarás llegando tarde – le dijo finalmente dejándolo ir, retirando las manos de sus costados.
- Seguro que me aceptan como excusa si llego tarde que es que alguien requería de mis atenciones y no pude hacer nada para escaparme… - se le escapó una ligera sonrisa de medio lado.
- Vete a vestirte – negó con la cabeza divertida alejándose de él para que fuera a hacer lo que tenía que hacer.
Estaba claro que ninguno de los dos necesitaba ningún tipo de distracción por la mañana. Prefirió ignorarlo mientras que se iba a terminar de prepararse para irse quedándose ella en la cocina y sacando las cosas. No le molestaba madrugar aunque no tuviera gran cosa que hacer a lo largo de aquel día, poder aprovechar aquel rato se lo compensaba.
Pasado un rato Yamato volvió a aparecer por allí, ahora completamente vestido salvo por la chaqueta, la cual no tenía intención de ponerse hasta que no le quedara más remedio, dejándola cerca de la puerta de salida.
- Estaba pensando… - le dijo cuando por fin se acercó hasta ella, sentándose-, ¿sabes llegar tú sola hasta la base?
- ¿Por qué? – preguntó curiosa haciendo los mismo que él, aprovechando para dejar sobre la mesa algunas de las cosas que había tenido tiempo de preparar para desayunar.
- Porque me he dado cuenta de que todavía no te la he enseñado. Si no tienes nada que hacer hoy puedes acercarte hasta allí sobre la hora a la que salgo, ¿qué te parece?
- Pues… no lo sé, ya sabes que estoy muy ocupada – fingió quedarse pensativa, esperando a tragar el mordisco que le había dado a la tostada para volver a hablar-. Tengo que consultarlo en mi apretada agenda de tomar el sol y hacer el vago, pero… yo creo que solo por ser tú puedo hacerte un hueco sobre esa hora.
- No sabes lo mucho que te lo agradecería – se rio por lo bajo empezando por fin a desayunar él también o todavía se le acabaría haciendo tarde.
- No sabía que se pudieran hacer visitas.
- Sí, hay temporadas en las que no, pero normalmente sí. Además, tú tienes suerte de estar bien relacionada para que alguien te cuele si hace falta.
- Debo de ser la envidia de toda la isla…
- Obviamente – aquello último lo dijo con un ligero toque de prepotencia en sus palabras, aunque sin hablar en serio, estirándose más en la silla-. Acuérdate, más o menos sobre las cinco. Si pasa algo te aviso con tiempo…
- Sí, no te preocupes. Quería aprovechar para revisar algunas cosas, pero ya que me he acabado levantando antes de la cuenta puedo entretenerme en eso por la mañana. Así me ahorro los dramas del calor de dos que yo me sé.
- Para que veas lo que viene siendo mi día a día las últimas temporadas. Tú porque lo tienes demasiado mimado pero a mí le gusta más montarme el drama.
- Sí, claro, soy yo sola la que lo tiene mimado, claro que sí.
- Yo le digo que como no deje de hacer el vago no lo van a dejar venir conmigo la próxima vez – sonrió de medio lado antes de mirar de reojo el reloj de su muñeca para comprobar que fuera bien de tiempo.
- Vete si quieres, así vas sin prisa – le dijo dándose cuenta del gesto. No porque ella se hubiera despertado también iba a hacer que saliera más tarde de casa.
- ¿Me estás echando? – se hizo el ofendido.
- Sí, exacto. Por despertarme – volvió a reírse de él antes de seguir con su desayuno.
No tardó mucho más en irse, dejándola terminando de desayunar tranquilamente. Iba con tiempo de sobra todavía, pero, sin duda, iba con mucho mejor que el que había arrastrado todo aquellos últimos meses. De todas las ideas que había tenido en los últimos tiempos, de haberle dicho que se quedara era de la que menos se arrepentía.
Sora había aprovechado las primeras horas de la mañana para terminar de despertarse del todo, dejando también algo de comida al alcance de ambos digimon para cuando tuvieran a bien dar señales de vida aquella mañana. Su rutina de por las mañanas desde que se había trasladado allí no era tan estresante como solía ser en Tokio, y tras recoger algunas cosas y pasar ella también por la ducha decidió volver a la cama. Solo que aquella vez con el ordenador sobre sus rodillas, abriendo un par de correos electrónicos que acababan de llegarle con algunos últimos detalles no demasiado importantes.
Como tenía tiempo más que de sobra, decidió responderlos de una forma más directa que por correo, abriendo uno de los programas para conectarse rápidamente y poder establecer una videollamada directamente con su estudio en Tokio.
No tardó en ser aceptada apareciendo la cara de Haru en la pantalla de repente, con expresión seria, observándola detenidamente.
- Que asco me das… - fue su saludo.
- Sí… yo también te echo mucho de menos – agitó los dedos de una mano en el aire para saludarla.
- ¿No te has quedado todavía o qué? Algunos todavía no hemos tenido oportunidad de ver demasiado el sol por aquí…
- Pues… yo si quieres sol te diría que te vinieras unos días de visita, ya sabes. Una pena que tengan un desastre de jefa que esté un poco desaparecida como para que puedas pedirle unos días libres – sonrió divertida.
- No te preocupes, ya lo tengo todo preparado para librarme de ella y hacerme con el control de todo… - finalmente sonrió también, dejando de lado las bromas-. ¿Ha pasado algo? Es temprano para que estés vigilando ya que no hayamos hecho ninguna desgracia.
- No, no… solo estaba leyendo los últimos correos por encima y aproveché para que dejaras de dormirte encima del escritorio. Me parece todo bien, así que adelante. Y ya te he dicho que me fio de ti y que no tienes que estar mandándome un duplicado de todo lo que te llega.
- Tú lo que quieres es usarme de excusa para no tener que dar golpe… - en el fondo esucharla decir aquello era algo que le gustaba, le importaba mucho no meter la pata, que Sora hubiera confiado de tal manera en ella para aquello había significado mucho-. Y ya que no me has llamado para nada importante, ¿qué tal todo por ahí?
- Muy bien… - respondió automáticamente, sin pararse un segundo tan siquiera en pensarlo ni controlando la expresión ni el tono de sus palabras.
- Uy qué cara… ¿No irás por el mundo con esa sonrisa de tontorrona, verdad?
- Pues… no te diría yo que no – acabó por reconocer.
- ¿Ya se ha ido?
- Sí, hace un buen rato ya, pero bueno, he quedado en ir luego a buscarlo que me quiere enseñar la base y…
- ¿Enseñarte la base? ¿En serio? Yo he tenido que llamar a Andrew tres veces para ver si podía venir a recogerme porque está lloviendo y me ha dicho que no lo sabía…
- Aaah, se siente – empezó a reírse-. No te preocupes, si vienes te llevamos a también – en el fondo, aquello lo decía totalmente en serio porque sabía que estaba hablando con alguien a quien en verdad le interesaban esos temas.
- Sí, ahora intenta arreglarlo… - bajo la mirada hacia la hora en la pantalla-. Escucha, tengo una reunión que la vaga de mi jefa me ha endosado y será mejor que no llegue tarde. No hagas que te coja mucho más asco… ¡y deja de ponerte morena o terminaré por dejar de contestarte a las llamadas!
Cuando Sora estaba a punto de despedirse, desde uno de sus laterales se asomó Biyomon, despidiendo ella también a la otra chica.
Epic Crystal Night: uy, ¿pero tú no ibas con retraso? ¡Ya me has cazado! Jajaja me alegro de que te gusten los niños grandes que saco a jugar en esta historia. Me has cazado justo cuando empiezo con otra de las líneas temporales, así que espero que te guste todo lo que viene ahora. ¡Un abrazo!
AnnaBolena04: yo cuando te digo que me estoy muriendo sola en casa haciendo akshfkbkanldfihagl es por algo. En ese caso estaba escribiendo la parte en la que le dice que es niño. Sufro mucho escribiendo y fangirleando sola, ¿vale? Así que imagínate el tiempo que me ha llevado escribir este capítulo. No mueras mucho tú tambien, por favor xDD
Cuidado con la purpurina, no te ahogues en ella... ¡Aviso! Arrancamos con la convivencia.
