Natsu Dragneel POV

Había tenido la mayor discusión de mi vida con Lucy, ella achacaba toda la culpa a ese chico, yo le decía y le insistía que no tenía nada que ver, nuestra relación había ido empeorando cada vez más hasta hacerla insostenible y Gray apareció de la nada aliviando mi pesada carga, siendo simplemente él mismo, un chico que aunque necesitaba ayuda, era inteligente, conformista, un chico que me había enamorado por su sencillez, por esa simpleza y la visión que tenía del mundo. No había sentido nada tan fuerte por nadie jamás. Sabía que él era con la persona que deseaba estar, era mi alma gemela, mi media naranja, el chico perfecto, ambos congeniábamos a la perfección.

Le había prometido a Lucy que podía quedarse unos días en la casa hasta que encontrase otro lugar para vivir, hasta que pudiera recoger todas sus cosas y es que habíamos convivido muchos años, había muebles de ella, muchas cosas que tenía que llevarse, necesitaría contratar un camión de mudanza. Encontró una casa pronto, se iba con un amigo hasta que pudiera encontrar otra cosa pero yo eso de que era un amigo… a veces lo dudaba, porque se había ido de viaje de negocios con él y siempre estaban tan juntos que no tenía claro si había algo más o no.

Hibiki era el jefe de Lucy, sé que pasaban muchas horas juntos en la oficina ultimando detalles y sé que Lucy era buena en su trabajo, pero a veces también pensaba que se quedaba demasiadas horas con él, incluso pedían comida cuando estaban trabajando y cenaban juntos, así que hubo alguna ocasión en que pensé que ambos tenían algo, pero Lucy siempre me decía que me lo inventaba, que estaba celoso y nada más, últimamente empezaba a pensarlo más, porque se iba a su casa hasta encontrar algo.

Por otro lado Gray parecía estar acoplándose bien a la casa y yo aprovechaba los momentos en que Lucy se marchaba a trabajar o con Hibiki para acercarme a Gray, darle algún beso o acariciarle con suavidad. Sé que él no estaba preparado para el sexo, no después de todo lo que había pasado, lo veía como algo repulsivo, era dolor y sufrimiento, yo no sabía cómo quitarle esa concepción que tenía del sexo, así que simplemente le dejé tiempo para que fuera asimilando las cosas, no quise invadir su espacio.

Esa mañana cuando me levanté Gray estaba en la cocina recogiendo un plato que se le había caído y me asusté cuando vi un pequeño corte en su brazo. Me acerqué a él corriendo cogiendo un trapo de cocina y presionando el corte.

- Ey ¿Qué ha pasado?

- Nada, se me ha caído – me dijo intentando sonreír.

- Vale, ven vamos a curar esto.

- Pero… ¿Y el plato?

- Ya lo recogeré yo luego, no quiero que te cortes de nuevo.

Lo llevé hacia el baño y saqué el botiquín curándole la herida como pude y vendándosela después. La verdad es que el corte era bastante feo y al final casi decidí llevarle al hospital a que se lo mirasen, quizá necesitase puntos. Iba de camino hacia la cocina a coger las llaves del coche cuando sonó el teléfono y fui hacia él viendo como Gray salía del pasillo sosteniéndose el brazo vendado del que seguía saliendo algo de sangre.

- ¿Y Lucy? – pregunté y él se sorprendió

- Se marchó temprano – me dijo algo extraño, no sé por qué empecé a pensar que lo del plato no había sido un accidente y Gray trataba de ocultar lo que había ocurrido.

Cogí el teléfono escuchando la voz de mi padre diciendo que venía hacia aquí, que acababa de coger un taxi y se acercaba hacia mi casa. Mi padre era dado a hacer este tipo de locuras, a venir sin avisar.

- Papá… tengo que salir – le dije – es urgente, tengo que ir al hospital.

- ¿Estás bien? ¿Te ha ocurrido algo? – me preguntó alarmado.

- No, yo estoy bien. Es un chico que he acogido en casa unos días, se ha cortado el brazo.

- No te muevas de allí, ya estoy llegando.

Mi padre colgó el teléfono dejándome atónito. No tardó en llegar, apenas entre cinco y diez minutos y cuando entró por casa ni me saludó, fue directo hacia Gray mirándole el brazo. Le hizo sentarse en el sofá y le quitó la venda con cuidado pidiéndome a mí que le trajese algunas cosas.

- ¿Con qué te has hecho esto? – escuché que le preguntaba a Gray.

- Con un plato señor – le dijo respetuoso.

- Oh no me llames señor hijo, me hace parecer muy mayor. Voy a curarte esto, vas a necesitar algunos puntos.

Le traje a mi padre lo necesario y le cosió la herida a Gray. Pronto dejó de sangrar y es que mi padre había sido médico en el ejército, luego acabó creando una empresa farmacéutica, hacían trabajos de investigación.

- Esto ya está – le dijo sonriendo - ¿Cómo te llamas?

- Gray – le dijo algo sonrojado.

- Gray… pues encantado, soy Guildart.

- ¿Es usted médico? – le preguntó.

- Algo así, estuve de médico militar, aprendí algunas cosas. Mientras no me hagas operarte de urgencia – le dijo sonriendo y Gray sonrió – no es grave tranquilo. Bueno… ¿Y Lucy? – preguntó.

- He roto con ella – le dije muy seguro y le indiqué a Gray con la cabeza – está viviendo aquí un tiempo pero va a mudarse, nuestra relación no iba a ningún sitio y yo me he enamorado de verdad.

- Oh, así que eres el afortunado – dijo sonriendo – entonces… ¿Por qué no salimos hoy a comer por ahí y me ponéis al día? – preguntó y yo sonreí.

- Ve por una chaqueta Gray.

- Vale.

Cuando Gray se marchó mi padre permaneció sentado encima de la pequeña mesa donde había cosido a Gray y yo me senté en el sofá donde antes había estado Gray.

- Parece buen chico – me dijo – un poco… confuso.

- Es una larga historia – le dije – no tiene padres, viene de un orfanato donde… bueno donde no los han tratado muy bien que digamos.

- Ya veo.

- Aún está tratando de adaptarse a esta nueva vida.

- ¿Cómo se lo ha tomado Lucy?

- Creo que no muy bien – le dije – su carácter cambió ¿Sabes? Aquella chica de la que me enamoré… no sé, ahora cuando la miró a los ojos ya no la veo, sólo veo a esta Lucy egoísta que intenta salirse con la suya.

- Controladora – me dijo mi padre sonriendo – sí, tú madre era igual, por eso nos divorciamos. ¿Aún vive aquí?

- Sólo hasta que encuentre otro sitio. Pero creo que no es muy buena idea. No quiero echarla a la calle sin más, hemos vivido mucho juntos pero… no es bueno para Gray. Empiezo a pensar que lo del plato no ha sido un accidente.

- ¿Te ha dicho algo Gray?

- No, él no diría nada. No le gusta crear problemas y trata de arreglarlo todo él mismo.

- ¿Y del orfanato? ¿Se sabe algo?

- Están en juicio – le dije – pero después de las atrocidades que hicieron les van a caer muchos años. Gray ya testificó en el hospital.

No pude seguir hablando con mi padre ya que Gray salía en ese momento con un abrigo en la mano, uno de los míos porque él no tenía ninguno.

- ¿Te importa si cojo este? – me preguntó.

- Coge el que quieras Gray – le dije con una sonrisa.

Mi padre me miró con una sonrisa y levantándose nos indicó que nos fuéramos a comer fuera, él invitaba. Siempre me había llevado bien con mi padre, era un hombre sensato que no trataba de invadir mi vida ni controlarme, pero siempre estaba ahí si necesitaba algún consejo. Confiaba en mí y en mis decisiones y yo no podía estar más contento de tener un padre como él, aunque mi madre era todo lo contrario, quizá por eso hablábamos tan poco.

Comimos en un bar de abajo y mi padre no dejaba de mirar a Gray, supongo que le gustaba esa actitud educada que tenía siempre y es que era un chico bastante tímido en el fondo, muy educado para haber pasado por todo lo que tuvo que aguantar. A veces yo mismo me sorprendía del carácter que había sacado habiéndose criado en un lugar tan horrible, pero era increíble. Mi padre habló sobre filosofía, le gustaba mucho y yo hablé con él sobre el tema, Gray prefirió mantenerse al margen hasta que mi padre se percató de él.

- Gray ¿Te gusta la filosofía?

- No lo sé – le dijo Gray mirando la carta del bar – yo… he leído algo en libros pero no mucho.

- ¿Has pensado a qué te quieres dedicar?

- No, lo siento. Nunca he tenido tiempo de pensar en un futuro, sólo pensaba en el presente, en cómo salir del orfanato y no sé… pensaba en tener un trabajo que me permitiera sobrevivir y llevarme a mi hermano conmigo, no pensé en estudiar algo en concreto.

- Pero… podrías haber estudiado mientras trabajabas.

- Eso es algo bastante complicado – le dijo Gray – al final desequilibras tu vida y debes elegir cual de las dos llevar a cabo. Yo no podía permitirme pagar los estudios, ni podía permitirme dejar a mi hermano en el orfanato así que… sólo tenía un camino y era trabajar en lo que fuera.

- ¿Y ahora?

- ¿Ahora? No lo sé – le dijo – no tengo dinero para pagarme la universidad – le dijo sonriendo.

- Pero… si lo tuvieras ¿Qué habrías querido ser?

Gray dudó unos segundos, nunca se había planteado su futuro y es algo que yo jamás le pregunté. Sabía que tenía unas grandes capacidades, era inteligente y podía ser lo que quisiera, tenía cualidades para el estudio.

- Informático – dijo de golpe sonriendo.

- Informático ¿Y eso?

- Porque ganan mucho dinero, están siempre actualizando las cosas, la gente no suele entenderlo y llaman a los técnicos, creo que es útil y beneficioso.

Mi padre empezó a reírse y yo también cuando le escuché. Supongo que en parte tenía razón, yo siempre había tenido muchos problemas con los ordenadores.

- Si consigues sacarte la carrera, creo que yo tendría un hueco en mi empresa, siempre nos hacen falta buenos informáticos – dijo mi padre y Gray sonrió.

- Bueno, puedo tardar hasta que pueda pagármela – comentó – pero gracias de todas formas.

Volvimos a casa después de comer y Lucy seguía sin haber vuelto a casa. Aproveché a recoger el plato roto y a ordenar un poco la casa cuando Gray se fue a la ducha y mi padre aprovechó para hablar conmigo.

- Creo que es un chico interesante – me dijo - ¿Le quieres, verdad? Se te ve en la sonrisa que se te pone cuando hablas con él, cuando hablas de él y cuando estás junto a él. Creo que ese chico también te quiere aunque lo disimula un poco mejor que tú.

- Ha pasado por mucho – le dije – tiene miedo de que le hagan daño y oculta todo lo que puede sus sentimientos.

- Natsu… ¿Estás dudando? – me preguntó y yo sonreí.

- Un poco ¿Crees que hago lo correcto? Es decir… llevo años con Lucy y a veces pienso que quizá Gray haya sido como un soplo de aire fresco en mi relación pero me da miedo que me pase como con Lucy, que el amor se nos acabe en un tiempo.

- No lo sabrás sino te arriesgas, debes arriesgarte por lo que sientes y pensar que todo saldrá bien, ser positivo es importante en la vida – dijo mi padre – si de verdad la amas como yo he visto, tienes que jugarte por él sin importarte lo que piensen los demás.

- Lo sé y lo haré – le dije – amo a Gray.