Al día siguiente, Harry cepilla sus dientes mientras Ginny lo espera en los sillones para salir a sus ocupaciones, cuando Molly le llama al celular.

-hola, ma-responde preocupada por la llamada a esa hora-¿Qué pasa?

-nada Ginny,-se escucha animada-tu vestido resistió el lavado y ahora se seca a la sombra-suelta una risita- te llamo para que hagas tiempo de ir a la estética y te arregles el cabello, que te hagan un recogido.

-no creo poder, me peinaré yo.

-el vestido era hermoso hija, pero quedó genial, cuando lo veas lamentarás no haber ido al salón.

-ma,-Ginny baja la voz, lanza una mirada al pasillo que lleva al dormitorio, ni luces de Harry, igual pone distancia caminando hacia el ventanal, quedando de espalda al pasillo-gasté todo lo que tenía en el vestido, solo unas monedas evitan que esté en ceros hasta el día de pago.

-yo tengo hija-insiste Molly-colgando le llamo a Bill para que te deposite.

-no, ma-habla mortificada-ya me han ayudado mucho.

-Ginny…

-estoy segura que el vestido lo merece,-la corta tratando de dar por terminada la llamada-pero cuando no hay, pues no hay, se arreglarme bien el cabello, te gustará, ya lo verás.

No logra escuchar la respuesta de su madre pues Harry la abraza por la cintura y suavemente le quita el teléfono.

-buenos días Molly, no te preocupes yo me hago cargo…estoy de acuerdo contigo, déjalo en mis manos, nos vemos en la noche… sí, yo le digo.

-Tu madre te manda un beso-murmura sobre sus labios cumpliendo el encargo.

-no Harry-protesta de inmediato cuando termina el beso y él saca su cartera-no lo necesito.

-perdona mi descuido-Harry la ignora, le regala otro beso y le tiende una tarjeta-es de la chequera, sabes que la puedes usar prácticamente en todas partes, pero memoriza el número confidencial por si necesitas efectivo, es 3111

-¡No!-Ginny retrocede un paso ocultando sus manos en la espalda-¡no tomaré tu dinero!

-mmm-Harry no oculta una sonrisa ante ese gesto de niña-entonces tendré que cobrarte comida y hospedaje-su sonrisa se vuelve más amplia al ver que ella se ruboriza-te amo Gin-habla serio, anula la distancia entre los dos y acaricia su mejilla-entiendo que eres independiente pero no puedes andar sin liquidez y ahora estamos juntos, así que permíteme cuidarte ¿sí?

-Harry…-habla ahogada

-¿por favor?

-Harry…

-¿me amas Gin?

-¡claro que sí!-rompe su postura y se acomoda entre sus brazos-eso no puedes dudarlo.

-entonces tomarás esto y la usarás-la aparta ofreciéndole de nuevo la tarjeta-y me disculpo de nuevo por mi torpeza; como mi mujer tengo que cubrir tus necesidades, tengas ingresos propios o no-aclara cuando ella intenta protestar-es difícil, lo sé, todo es nuevo para nosotros pero iremos aprendiendo en el camino.

-te amo Harry-ella cede, toma la tarjeta y se aprieta de nuevo a él-la usaré, pero solo un poco.

-está bien, tozuda-mueve la cabeza en un gesto negativo, sonríe y aprieta el abrazo.

Ginny lee el registro de las tierras Berkeley soltando de tanto en tanto ahogadas exclamaciones de asombro. Sigue costándole entender algunas partes de la escritura, pero con los cuadernos en el orden correcto y a fuerza de intentarlo, le ha encontrado sentido a lo escrito. Hace una pausa y cierra los ojos, repasa en su mente la parte que acaba de leer y claramente puede ver al terrateniente William Berkeley, observando los cultivos desde la loma. Dibuja una sonrisa y la escena cambia; ahora es ella quien disfruta del paisaje, pero es de noche, está montada en "tornado", siente como Harry la abraza por la cintura y hasta puede escuchar su voz hablándole al oído. Sacude un poco la cabeza forzándose a regresar a la realidad, su corazón se estremece emocionado al ver que el pasado y el presente se mezclan sin esfuerzo.

Hace algunas anotaciones y checa su reloj, es la hora del almuerzo. Lanza un suspiro resignada, si por ella fuera se iría al departamento y empezaría a escribir el reporte para Neville, pero por el momento hay un asunto más importante que atender.

Se apresura a llegar al restaurante, cruzan saludos y ordenan su comida, el almuerzo se desarrolla a tropezones, Harry recibiendo llamada tras llamada, Ron y Hermione hablando emocionados del evento de esa noche.

-lo siento-se disculpa Harry al terminar su llamada-por sencillas que sean las cosas y creas que tienes todo organizado, siempre hay detalles de última hora.

-¿te podemos ayudar?-cuestiona Ron

-gracias, mi cuñada y hermano acaban de llegar, ellos se harán cargo en lo que yo atiendo un par de asuntos que no pueden esperar.

-¿algún problema?-Ginny habla conteniendo el aliento.

-no, hermosa, lo siento si te preocupé, solo un par de citas no previstas, ya sabes, ejecutivos que invitamos y quieren aprovechar la visita para hablar de negocios antes del festejo. Con las bodegas atiborradas de grano no puedo darme el lujo de negarme.

-claro que no-aliviada ella le hace un cariño-de eso se trata esto, de hacer negocios.

-sabía que lo entenderías-Harry corresponde la caricia ignorando un bufido de Ron-pero eso me deja cortísimo de tiempo antes del evento así que tendré que adelantarme y te quiero conmigo, ¿puede ser?

-no puedo Harry-habla mortificada-mi vestido y zapatos los traerá mamá así que tengo que esperarla.

-bien, entonces pueden utilizar el mismo auto en el que llegarán tus padres, para continuar hasta las oficinas-ella asiente con un gesto-promete que te darás prisa-Ginny asiente de nuevo, Harry se inclina y besa suavemente sus labios.

-¡por Dios!-suelta Ron levantando los brazos al cielo-¡pero que par de ridículos! Primero Ginny con aquel beso de despedida que aun comenta la familia y ahora tú Harry, todo un empresario, convertido en un bebé lloriqueando por su mami.

-calla-advierte Harry controlando la voz y girándose hacia Ron con la mano cerrada en un puño-o aquí mismo te enseñaré que tan bebé puedo ser.

-¡quietos los dos!-interviene Hermione controlando el impulso de echar a reír-Ron, no seas envidioso y Harry, recuerda que hablas con el hermano de Ginny; con ellos se crio, está acostumbrada a sus burlas.

-pues ya crecieron-retoba Harry, fingiendo enojo-y por lo que veo, al menos a uno de ellos le hace falta un puñetazo.

Ron y Harry inician una discusión mostrándose los puños en un falso reto. Ginny les regala una mirada cargada de cariño, sabe que están jugando; su hermano es muy capaz de liarse a golpes pero no con Harry, si congeniaron de inmediato. A Harry nunca lo ha visto enojado pero está segura que se necesita más que una burla o una broma para llegar a los puños.

-Bueno niños, me retiro-anuncia Ginny dejando su silla-tengo un asunto que atender y no quiero que se me haga tarde, nos vemos esta noche.

-salimos juntos-señala Harry cortando la broma con Ron-también tengo que irme.

En la puerta del restaurante cruzan unas palabras, se despiden con un beso y toma cada quien su camino.

Ginny checa la hora desesperada mientras espera su turno en la estética, le está llevando más tiempo del previsto, todavía tiene que darse un baño rápido y maquillarse. Abre su bolso y encuentra la tarjeta que le dio Harry, lo piensa un poco y toma una decisión justo en el momento en que le piden que pase.

-maquillaje y peinado-indica no bien se ha sentado-para evento de tarde-noche pero no de gala, bonito, sencillo y rápido por favor.

La estilista siente la tensión de Ginny, le sonríe amable a través del espejo y le hace unas cuantas preguntas tratando de que se relaje, en cuanto lo consigue empieza a trabajar. Cuando pasan al maquillaje, discute un poco lo que la chica pretende hacer, finalmente reconoce que ella es la experta así que se pone en sus manos. Sonríe ampliamente cuando el arreglo ha terminado y puede mirarse al espejo, agradece y se dirige a la caja.

-me equivoqué de carrera-murmura mientras revisa la nota, agrega una generosa propina para la chica y cierra la cuenta- espero que Harry no se arrepienta de haberme dado la tarjeta cuando vea lo que gasté.

Llega al departamento, está vacío, revisa la habitación de huéspedes y suelta una carcajada; al parecer Neville y Luna también están cortos de tiempo y se adelantaron, sus cosas están por ningún rumbo y la ropa sucia hace un bulto en el piso. Se va a su habitación y se mete en la bañera con el agua apenas templada para no arruinar su arreglo, y permanece ahí solo el tiempo que le lleva beber una botella de agua. Frota su cuerpo con la loción para después del baño y envuelta en la bata utiliza los minutos que le quedan para retocar las uñas y pies y manos. La capa de esmalte ya está seca cuando llaman a la puerta.

-justo a tiempo, señores Weasley-cruza un saludo cariñoso con sus padres, invitándolos a pasar.

-¡qué guapa hija!-piropea Arthur dejando sobre el respaldo del sillón el porta trajes que contiene el vestido y una mochila-y si, no podíamos llegar tarde, al menos no con ese chofer-suelta una risita-tiene instrucciones precisas y las sigue en tiempo y forma, por cierto, nos está esperando abajo.

-Hubo cambio de planes, Harry se adelantó así que iremos en el mismo auto hasta las oficinas.

-entonces apurémonos Ginny-la incita Molly tomando las cosas del sillón-yo te ayudo a vestirte. ¿Cuál es tu habitación?

-¿Qué tal quedó ma?-pregunta Ginny sacándose la bata y quedando en ropa interior-¿necesitaré un entero?

-no hija-Molly sonríe notando la ansiedad en la voz de Ginny-tampoco llevarás corpiño así que sácatelo.

-¿sin corpiño?-Ginny titubea pero obedece-¿estás segura?

-claro que estoy segura-Molly saca el vestido y con una sonrisa triunfante se lo muestra a su hija.

-¡ma!-lanza un gritito emocionada-¡que hermoso!

-vamos, póntelo,-la anima su madre-quizá necesite una puntada o dos pero vengo preparada-saca de la mochila un pequeño costurero.

Ginny se mete el vestido y se gira para mirarse en un espejo de cuerpo entero, se le va el aliento, su madre hizo un excelente trabajo; un extraño sentimiento llega a Ginny, sabe que es el mismo vestido pero no es igual, pasa suavemente las manos por su figura, la parte superior ha sido modificada y ahora tiene forma de ojal, lo que deja sus hombros delicadamente descubiertos, pero sin llegar a mostrar su busto, después la prenda sigue la confección original rematando la falda justo debajo de las rodillas en una discreta versión asimétrica de Molly Weasley.

-¿aun te gusta? –Molly habla preocupada ante el silencio de su hija-Sé que no es la asimetría que está de moda, ya sabes, muy pronunciada, pero me parece que mi idea le da un toque de modernidad a la prenda sin perder su clase.

-¡me encanta!-Ginny se gira y abraza a su madre-¡gracias, ma!, En verdad te quedó genial, y aunque esté mal que yo lo diga-hace una mueca chistosa-luzco muy pero muy bien, aunque no estoy muy segura del maquillaje, ¿no crees que hicieron mucho énfasis en los ojos? ¿A Harry le agradará?

Molly la observa, su hija se ve diferente pero muy bella, y sí, la persona que la maquilló notó sus hermosos ojos y los resaltó todo lo que pudo sin caer en lo vulgar.

-dejarás a Harry babeando, Ginny-habla un poco ronca por la emoción-estamos acostumbrados a tu arreglo siempre discreto, pero algo me dice que esta noche es especial, el vestido no necesita un solo ajuste y luces perfecta-le da un beso-simplemente perfecta. Ahora terminemos de una vez, ponte las sandalias y esto es cortesía de la tía Muriel-le tiende un estuche.

-¡pero, ma!, no debiste pedirle nada, mi tía es una tirana, ya imagino lo que te hizo sufrir.

-necesitas una joya hija, pero no una cualquiera y Muriel tiene la prenda exacta-le abrocha al cuello un hilo de oro que lleva como dije varias piedras cristalinas que dan la apariencia de gotas de agua y le ofrece los pendientes que hacen juego-además, te digo que hoy es especial, no le batallé ni tantito-Ginny la mira incrédula-apenas se los pedí y ya los tenía en la mano.

La charla es interrumpida por el timbre del celular, Ginny responde de inmediato.

-hola Harry, ¿Cómo te fue en tus citas?

-excelente, ya te contaré, ¿pero porque no has llegado?

-vamos saliendo-suelta una risita-no seas impaciente, si mis padres acaban de llegar.

-pues me parece que tardas demasiado-suelta un bufido-¿segura que ya vienes?

-segura, solo tomo mi bolso.

-bien, te espero, un beso hermosa.

-igual Harry.