Hola a todos!

Les dejo un nuevo capítulo y lamento la demora, en serio.

Disfruten y léanlo con responsabilidad… Si, hay lemon.


Capítulo 46

Intercambio de banderas blancas

Eran pasadas las dos de la tarde en la Capital del Oeste, pero las nubes que cubrían casi por completo el cielo daban la impresión de que fuese más temprano.

Bulma salió hacia el jardín delantero, era un día cálido, por lo que solo vestía con un top corto, sin hombros y un short de mezclilla. Su cabello tomado en una coleta.

Una suave brisa meció los mechones sueltos de su cabello, haciéndola cerrar sus ojos y disfrutarla.

Se quedó de pie, observando la gran esfera blanca que aun decoraba su jardín. Ese lugar le traía tantos recuerdos que por un momento pensó que no sería capaz de entrar sin ponerse a llorar.

Flash Back

Bulma estaba en la cocina de la nave, vestida solo con un pantalón corto y una camiseta sin mangas, maldiciendo, mientras trabajaba en el aparato de comunicación que le había solicitado el saiyajin.

- ¡Por un demonio! ¡estúpido tornillo!

Vegeta, solo en ropa interior, ingresó a la cocina y se la quedó viendo un momento. Bulma levantó su vista hacía él y dejó de fruncir, para sonreírse e ir hacia él y depositar un beso en sus labios, mientras lo rodeaba con sus brazos

- ¡Buenos días, Vegeta!

El saiyajin se ruborizó un poco, al parecer, nunca se terminaría de acostumbrar a esas muestras de cariño espontáneas de ella.

Bulma, al ver su incomodidad soltó una risita nerviosa y se apartó de él, regresando a su lugar. Vegeta, por su parte, se dirigió hacia la cafetera.

-Creí que dormirías un poco más… - comentó, Bulma, intentando meter un tornillo minúsculo en su sitio.

-No hay quien pueda con tus gritos… -respondió él, comenzando a servirse una taza, de espaldas a ella – Llevas media hora maldiciendo… ¿acaso será así el resto del viaje? - volteó a verla un momento - No me quejo, pero preferiría que fuera bajo otras circunstancias…

Bulma dejó el destornillador sobre la mesa y volteó a verlo

-No era mi intención, Vegeta… solo quiero terminar luego este aparato, pero no logro concentrarme…

El saiyajin se sonrió y le dijo, antes de beber un sorbo de café

-Gracias, pero preferiría que no me culparas a mí por tu incompetencia…

Bulma se sonrojó y lo vio tomar asiento en frente de ella.

-No seas engreído, Vegeta… – le dijo, cuándo lo tuvo al frente - No pienso en ti todo el día…

Vegeta dejó la taza sobre la mesa y la miró a los ojos. No le dijo nada, pero la expresión en su cara era más que suficiente para darle a entender que no le creía.

Bulma se iba a cruzar de brazos fingiendo molestia, pero sus reflejos la traicionaron y sin querer, con una de sus manos tiró el dispositivo que tenía montado sobre unas pinzas. Instintivamente trató de agárralo y se pasó a llevar la mano con el soldador eléctrico. Vegeta había visto todo, pero no fue lo suficientemente rápido para alejar a tiempo la herramienta, sin embargo, logró que solo fuera un roce, de lo contrario el dorso completo de la muchacha se hubiera lastimado

- ¡Oh, mierda! – exclamó ella, poniéndose de pie y yendo hacia el fregadero

Vegeta se puso de pie al mismo tiempo y la acompañó.

Ella dejó su mano bajo el agua fría unos momentos, sin atreverse a mirar.

-Déjame ver, mujer…

-No… Ni yo quiero ver… - dijo con lágrimas en sus ojos. Quería llorar por el dolor, pero no quería hacerlo delante de Vegeta.

Él noto esto. Ella era una débil mujer intentando hacerse la fuerte y valiente delante de él.

Tomó la muñeca de la joven y retiró su mano del agua. Acto seguido, cogió un paño de cocina limpio y se dispuso a secar delicadamente la mano lastimada. Observó la quemadura con atención. No era de cuidado, con suerte desaparecería en unos días, pero supuso que a ella debía dolerle, tanto su piel como el orgullo. Había notado, en más de una ocasión, que ella tenía varias cicatrices casi imperceptibles de anteriores accidentes.

-No es primera vez que te ocurre algo así… – dijo sin soltarla ni apartar la vista de la herida - Eres muy torpe, mujer…

Eso bastó para ponerla a la defensiva, haciéndola olvidar por un momento el ardor que sentía en su mano.

-Es tu culpa, Vegeta…

Él levantó su vista y se la quedó mirando a los ojos.

- Hmn… ¿Lo ves? Sabía que terminarías culpándome… Pero tienes razón, siempre supe que te era irresistible…

Ella se lo quedó observando y sonrió, supo de inmediato que él estaba intentando animarla.

Fin Flash Back

Suspiró y pasó una mano por sus mejillas.

Ese hombre sabía perfectamente cómo tratarla, a pesar de lo bipolar y orgulloso que era, le había demostrado que ella le importaba y sabía que, a pesar de todo, él la seguía amando. Él mismo lo había reconocido, tácitamente, pero lo había hecho "Nadie deja de amar de la noche a la mañana… no lo sabré yo. Pero al parecer diferimos bastante en lo que a pertenencia se refiere… No comprende que pertenecer en una relación es una forma de decir que compartimos algo especial… que somos parte el uno del otro. El cree que le pertenezco como un objeto… ¿Debí habérselo explicado? Quizás, pero a esta altura ya no importa, supongo"

Sí, tuvo mucho tiempo para pensar las cosas. Habían pasado casi tres semanas desde la última vez que cruzó palabra con él y se sentía entre frustrada y aliviada. Frustrada por que no había conseguido dar con el saiyajin y aliviada por el mismo motivo, ya que si se lo encontraba seguramente se pelearían nuevamente, no llegando a acordar nada y solamente hiriéndose con las palabras.

Los primeros días creyó que le había hecho trampa, marchándose de su hogar, esto, porque había visto el enorme agujero en su patio, señal inequívoca de la presencia de una nave. Cuando preguntó, su padre le comentó que seguramente Vegeta la había escondido en alguna parte. Ella se quedó con esta explicación, ya que no había motivo para que su padre le mintiera.

Intentó muchas veces esperarlo hasta altas horas de la noche, pero el sueño terminaba venciéndola. También trató de encontrárselo en los laboratorios y en la cocina, pero no tuvo éxito. Su madre, al verla buscar al saiyajin, le dijo que se había mudado a una de las habitaciones de huéspedes y que la dejaba cerrada durante el día. Esa explicación también tenía lógica, puesto ella misma había encapsulado las cosas de Vegeta, y las había dejado sobre la misma mesa donde encontró el pendiente. A la mañana siguiente la caja ya no estaba.

Llegó a la conclusión de que el príncipe usaba su ki para ubicarla y así evitar encontrarse con ella. Y no lo culpaba. Ella después de todo le había pedido que se fuera y lo conocía lo suficiente para saber que se mantendría alejado de ella por un tiempo, sin contar el desafío que le había dejado impuesto.

Había retomado su trabajo en la compañía, aunque sus padres le insistieron en que no era necesario. Pero terca como era, decidió que trabajaría hasta que su condición se lo permitiera.

Su barriga apenas comenzaba a asomarse, sus nauseas habían vuelto y sus hormonas comenzaban a alborotarse irremediablemente, haciéndola llorar por tonterías que antes la habrían hecho simplemente encogerse de hombros. Su libido había aumentado y eso le provocaba buscar de vez en cuando al responsable de su estado para dos cosas, asesinarlo, por evitarla o saltarle encima, para calmarse. En esos momentos extrañó no tener el rastreador y aunque intentó construir otro, había un componente que no pudo replicar. Así que, al no encontrar al saiyajin, terminaba de muy mal humor y el que se cruzara por delante, inevitablemente, terminaba pagando los platos rotos. Casi siempre eran empleados de la compañía que no tenían idea de lo que le ocurría a la heredera.

Sus padres seguían en el mismo plan. Ambos intentaban que retomara su relación con el saiyajin, tema que ella ya no evitaba y aunque continuaba con su orgullosa postura de no dar su brazo a torcer, le comenzaba a afectar lo que le decían. Ya que, no podía negarse a sí misma que lo extrañaba. Se sentía hastiada y confundida. Hubo días en que lloró por horas, odiando a Vegeta con todo su ser y otros en que pensaba que necesitaba verlo siquiera de lejos para saber que estaba bien.

Hacía unos días atrás lo escuchó hablar, lo que hizo que su corazón diera un vuelco. Justamente fue el día que iría a su primer control de embarazo. Salía de la oficina de su padre y acababa de cerrar la puerta tras ella, cuando se activó el comunicador, y él, con la amabilidad de siempre, exigía algo. No entendió mucho y no quiso devolverse, para no parecer interesada. Cuando regresó, preguntó por el saiyajin intentando parecer casual. El profesor le dijo que el príncipe quería que ella configurará la gravedad de la cámara. Ella se negó rotundamente, explicándole que no pensaba trabajar para Vegeta porque tenía muchas cosas más importantes que hacer, que perder su tiempo en las necesidades ficticias del saiyajin y que, si quería algo, que se lo pidiera él mismo, ya que sabía dónde encontrarla.

Acomodó su cinturón de herramientas, que colgaba a un lado de su cadera y avanzó hacia la nave. Su padre le había comentado hace unos días que le había hecho mantención y que solo había una falla en la compuerta inferior, pero que no era para nada grave. Ella pensó que sería buena idea revisarla, ya que ese día no tenía nada más que hacer, por lo que le serviría para distraerse. Además, ya era hora de enfrentar sus recuerdos y verlos como lo que eran. Hermosas experiencias que posiblemente jamás se repetirían.

La compuerta descendió y ella, con toda calma subió. Una vez dentro se sorprendió al ver que nuevamente estaban las dos filas de asientos y que el nivel superior ahora era solo un amplio espacio, con solo una bodega al fondo. "Mi padre, siempre tan práctico… Supongo que la modificó por si hay que huir de los androides…"

Descendió al nivel inferior y se dispuso a revisar el desperfecto, pero algo llamó su atención. La habitación que ocupaba Vegeta estaba con la compuerta cerrada. Se imaginó que su padre estaría trabajando dentro, ya que no lo había visto desde el desayuno.

Dio un par de golpecitos a la compuerta

- ¿Papá? ¿estás ahí dentro?

Silencio.

Bulma se extrañó mucho ante esto. Pensó que tal vez también tenía alguna falla, por lo que, sacando un destornillador, comenzó a intervenir la placa del costado.

Luego de unos segundos, el tablero electrónico hizo un "clic" y la compuerta se abrió.

- No he perdido el toque – comentó, orgullosa

Se dispuso a ingresar a la habitación, que para variar estaba con las luces apagadas. Extendió la mano, en busca del interruptor, pero algo parecido a un gruñido la detuvo.

Bulma encendió la luz y ahí pudo verlo, sentado en la cama. Vegeta parecía haber estado durmiendo, se le notaba en sus ojos. Estaba vestido solo con el uniforme azul, sin los guantes y descalzo. Su ropa estaba rota en varias partes, que dejaban ver algunos rasguños. Pero lo que llamó la atención de Bulma era que estaba sin rasurar, parecía que no se hubiese afeitado en días.

- ¿Por qué encendiste la luz? – preguntó él, con sus ojos entrecerrados

Bulma no pudo responder. Se había quedado paralizada. No sabía que le pasaba, era como si su cuerpo no respondiera. Había pensado tantas veces en qué le diría cuando lo viera, había imaginado tantos escenarios distintos y ahora, justamente que lo tenía en frente, su mente se había quedado totalmente apagada.

Vegeta se quedó observándola desde su lugar, sin decir nada. Pasó una mano por su cabeza, como quien acomoda su cabello al despertar.

Ese momento de silencio para la muchacha fue una eternidad, una eternidad en la que le pareció que el saiyajin se veía más atractivo que nunca.

Vegeta se incorporó y avanzó hacia ella, quedando a solo un cuerpo de distancia. Levantó una de sus cejas, mientras la miraba a los ojos y sonreía, para decir muy suavemente

- ¿Qué? ¿No vas a empezar a gritarme?

Bulma al fin reaccionó, pero no de la forma que ella quería. Su corazón dio un vuelco, su rostro se sonrojó y tuvo que tragar para poder decir

-No… digo, no lo haré, creo… - logró decir, apartando su mirada.

El saiyajin la miró extrañado un momento. Pero enseguida lo supo, podía casi saborear su victoria. Ella lo quería de vuelta y el aprovecharía esa ventaja a su favor.

- ¿Por qué no? - dijo acercando peligrosamente su rostro al de ella - Es lo único que haces cuando me ves… - luego de aspirar hondo, se alejó -Si no tienes nada mejor que decir, me retiro… - dijo, volviendo a la cama, para tomar el morral que había utilizado de almohada, quedando de espaldas a ella - Hoy comenzaré a entrenar en la cámara ¿Configuraste la gravedad?

Bulma lo miro confundida. No se hablaban desde hace mucho, lo último que habían hecho era discutir y ahora él se comportaba como si nada. Eso la hizo volver a la realidad.

- ¿Por qué me has estado evitando?

Vegeta, se hecho el bolso a la espalda y volteó a ver a Bulma

-Mira, Bulma, no tengo tiempo para tus patéticas exigencias sentimentales. Necesito que dejes operativa la cámara ahora mismo. No puedo seguir perdiendo más tiempo.

- ¡NO!

- ¿Hum?

- No voy a trabajar para ti… No, a menos que me ofrezcas una disculpa.

Vegeta sin pensarlo, casi como un autómata, llegó hasta ella de un rápido movimiento y la obligó a recostarse contra el muro. Colocando una de sus manos sobre su boca, mientras dejaba caer su bolso a un lado.

Bulma abrió sus ojos, confundida.

-MMMM…MMMM

-Escúchame, mujer… No voy a disculparme por algo que nunca llegue a concretar, eso está fuera de discusión. ¡Olvídalo de una maldita vez! - hizo un alto en su discurso para rodar sus ojos y decir - No me importa si me lames la mano, no voy a soltarte hasta aceptes terminar con este asunto. Eres mi mujer y debes aceptarlo de una maldita vez.

Bulma frunció. "¿Qué acepte que soy su mujer?... está demente. Primero que acepte que se equivocó y luego veremos… ¿cree que puede dejar las cosas así nada más y seguir como si nada?… Maldito saiyajin obtuso…"

Vegeta no le sacaba la vista de encima, su respiración se volvió cadenciosa. Ya estaba imaginando todas las formas posibles en que la tomaría. Sin embargo, volvió a la realidad. Su siguiente movimiento dependía de lo que ella decidiera

- ¿Y bien, Bulma?

Ella asintió despacio, no porque aceptara, sino porque necesitaba su boca libre.

Al ver que ella aceptaba, Vegeta bajó la mano que cubría su boca, pero según sus palabras no la soltó. Ahora su mano bajo estratégicamente al estómago de la muchacha, manteniéndola en su lugar, mientras la otra se apoyaba en el muro, encerrándola.

Bulma sintió contraerse su estómago al sentir la mano del saiyajin contra su piel desnuda "¿Por qué no me puse el overol en vez de esta ropa tan reveladora?... Aunque se siente tan cálido… ¡No! Eso es lo que él quiere. No va a lograr enloquecerme… pero debo reconocer que es un excelente intento… ¡Estúpidas hormonas!"

Suspiró, intentando tranquilizarse y le dijo, fingiendo una seguridad que no sentía

- Te ayudaré con tu estúpida cámara, pero no pienso aceptarte de vuelta en mi vida, mientras tú no hayas reconocido que te portaste como un cretino…

Se detuvo al sentir que Vegeta comenzaba a deslizar su pulgar a modo de caricia. Eso provocó que su corazón latiera con fuerza, sin embargo, intentó parecer que el hecho de que él la tocara no le provocaba nada.

Vegeta sonrió imperceptiblemente.

- ¿Qué tan idiota me crees? – preguntó, acercando ahora sus labios a los de Bulma – Déjate de tonterías… Te dije que yo decidía cuando se terminaba esto… No quiero un intercambio de culpas… - bajó su vista a los labios de Bulma - De hecho, tengo algo más en mente que quiero…

Bulma sintió su cuerpo estremecerse, si seguía así le saltaría encima. Decidió contra atacar

-Tú… no sabes lo que quieres, Vegeta…

-Lo sé perfectamente bien, Bulma… - susurró contra su boca - ¿y tú?... ¿lo sabes?

Ella iba a responder, pero su boca cobró vida propia y comenzó a buscar la del saiyajin, mientras sus ojos se cerraban. Pero Vegeta hizo todo lo contrario. Se apartó de ella y luego de darle su más estudiada sonrisa, salió de la habitación, dejándola con la palabra en la boca y con una excitación que casi la hace alcanzar un orgasmo. Casi.

- ¡Maldito hijo de perra!

El saiyajin respondió desde el pasillo

-Deja de perder el tiempo y alista la cámara de gravedad, mujer.

Bulma apretó los puños a los lados y salió de la habitación hecha una furia. Lo alcanzó a ver, subiendo por el elevador.

Esperó su turno y lo alcanzó a ver casi saliendo de la nave

- ¡Espera, Vegeta!

El saiyajin se sonrió, de espaldas a ella.

- ¿Qué quieres ahora? – preguntó sin voltear, fingiendo molestia.

Bulma dio un par de pasos hacia él

-Aun me debes algo… - dijo estirando su mano

El príncipe se volteó a verla, con el ceño fruncido

- ¿De qué hablas?

- ¡No te hagas el desentendido!

Vegeta respondió con toda naturalidad, levantando una de sus cejas y enviándole una de sus más sensuales miradas

-No seas impaciente, Bulma. Te lo entregaré más tarde.

Y diciendo esto, volvió a mirar al frente y se marchó.

Bulma quedó de piedra. Mil ideas vinieron a su cabeza, pero de solo imaginar lo que él había insinuado, su rostro se volvió una brasa.

Vegeta encontró el ki que buscaba, de solo hacerlo su espalda se tensó. Fue a su encuentro, en el jardín trasero. Se sorprendió al ver que estaba restaurado, pero se decepcionó, dentro de lo que cabía, al ver que no habían reemplazado la pagoda.

Bunny volteó y le regaló una sonrisa. Acto seguido se sacó sus guantes de jardinería y avanzó hasta él.

- ¡Hola! ¡Qué bueno que regresaste!

-Si, como sea… ¿Dónde están mis cosas?

-En el tercer cuarto de la planta baja… - metió la mano al bolsillo de su delantal y agregó – Aquí esta es la llave, querido… Tus cosas las dejé empacadas para que las puedas llevar a tu cuarto, ya sabes… arriba.

Vegeta recibió la tarjeta en silencio y comenzó a alejarse.

- ¿ya te encontró? – preguntó Bunny

El saiyajin volteó a verla

-De hecho, sí… pero no quiero que nadie sepa que estoy en la Tierra ¿me comprende?

- Por supuesto, mis labios están sellados…

-Bien… Avíseme para la cena.

Dicho esto, caminó hacia la casa.

Bunny exclamó, detrás de él

-¡Bulma debe estar muy feliz!

Vegeta frunció y continuó su camino.

Llegó al cuarto de huéspedes. Él nunca había utilizado alguna de esas habitaciones, la única vez que recordaba haber estado en ese sector de la casa, fue en el tiempo en que conspiró para sacar a Yamcha de la casa. Dejó su carga en el suelo y se dejó caer de espaldas, sobre la cama, diciéndose a sí mismo que había sido un imbécil por no activar el modo de hibernación de la nave. Pero necesitaba pensar, además de mantener su ki a raya, para no llamar la atención al volver.

Flash Back

Se levantó y sacudió un poco sus ropas. Frunció molesto y escupió un poco de sangre. Era el segundo traje que destrozaba en menos de dos semanas "Maldita sea… si sigo así terminaré entrenando desnudo… ¿Por qué mierda no llama el anciano? Ya debería estar lista…"

Voló de vuelta a su nave y se apoyó en ella. Sin pensarlo mucho presionó el botón del comunicador.

Se oyó la voz del profesor

-Hola, muchacho

- ¿Está lista la cámara?

-Estaba por llamarte…

- ¿Eso es un sí?

-Bueno, el recubrimiento está listo… pero parece haber un fallo en el sistema de gravedad y no he conseguido dar con el problema… ¿Tienes algún inconveniente en que solo alcance las seiscientas unidades?

Se escuchó un bufido.

-Dile a tu hija que lo haga.

-No creo que quiera ayudar, Vegeta… Bulma, parece que nuevamente está alterada… ¿crees que deberíamos… - el profesor no se atrevió a terminar la pregunta. Al parecer era difícil para él hablar con su hija de hacer ese procedimiento.

Vegeta se llevó una mano a su puente nasal y meditó un momento antes de responder.

-No, yo lo haré esta vez…Supongo que es momento de que regrese… ¿aún no sospecha nada?

-No… ella cree que aún estás aquí.

Vegeta sonrió de lado

-Me sorprendes gratamente, anciano… Creí que no serían capaces.

-No lo hacemos por ti, Vegeta…

-¿?

-Tenías razón… Aunque ella no lo diga, se le nota que la hace feliz el saber que no te marchaste…

Vegeta cortó la comunicación y frunció. No podía comprender por qué ella no estaba furiosa por saber que él estaba aún allí… Esa era su idea y la muy loca se alegraba de tenerlo en casa. Se irguió en su lugar y observó el interior de la nave. Era tiempo de volver. Debía intentar corregir las cosas, a su manera.

Ingresó a la nave, digitó las coordenas y se preparó para el despegue.

Dos días después, de madrugada, aterrizó en las montañas del Este. Escondió su nave en aquella grieta donde la humana le había entregado la semilla. No perdió más tiempo y se dirigió al Corporación, donde luego de pensarlo un momento, se dirigió a la blanca esfera, para poder dormir allí, antes de confrontar a su mujer. Aunque más bien tenía en mente hacerle un par de jugarretas antes de dejarse encontrar. Sin embargo, su plan no dio resultado, pues se había quedado profundamente dormido.

Fin Flash Back

Y ahí estaba ahora, en aquella habitación. Tendido de espaldas, con un pie colgando y sonriendo de lado. "Hmn… si juego bien mis cartas, mañana a esta hora tendré todo bajo control y estaré tranquilamente entrenando en mi nueva cámara…"

Bulma estaba instalada en la cocina. Luego de su encuentro con Vegeta, había ido a tomar un poco de agua para poder tranquilizarse. De repente recordó que la última vez que se había sentido así debieron sacarle sangre para estabilizarla. Había investigado sobre el tema y le sorprendió mucho que Vegeta tuviera ese tipo de conocimiento también. Sonrió al pensar en él como una biblioteca ambulante. "No es de extrañar, después de todo… Se leyó toda la biblioteca y tiene una excelente memoria… ja, ja, ja, es como un súper villano de las historietas"

Sonrió por sus pensamientos y se dirigió a las oficinas, pero se encontró con su madre

-Mamá ¿has visto a papá?

-Creo que tuvo que salir a una junta…

- ¡Oh!… Supongo que puedo esperarlo ¿Puedes decirle que me busque apenas llegué?

-Claro, querida…

Bulma comenzó a alejarse, pero su madre no pudo evitar preguntarle

- ¿Así que lo encontraste?

Bulma volteó a verla, con el ceño fruncido

-Sí, acabo de encontrarlo durmiendo en la nave.

- ¡Me imagino que fue muy excitante! – exclamó la señora

Bulma rodó sus ojos y retomó su camino, mientras murmuraba

-Si… muy excitante… "demasiado para mi gusto"

Cruzó la puerta de los laboratorios y tomó dirección hacia su oficina. Debía ir por su computadora personal, para configurar cierta cámara.

Bunny estaba plantando unas nuevas flores en el camino que llevaba a la puerta principal y en eso apareció una señora mayor, algo regordeta y de cabello cano.

-Buenas tardes, Bunny

- ¡Oh! Sally ¿Cómo has estado? ¡Hace mucho que no te veía!

-Bien, gracias por preguntar. Estuvimos de viaje un tiempo, con Sam…- la señora dudó antes de continuar - Disculpa, es que no quiero parecer indiscreta, pero… Ese joven que vino de visita la otra vez, tu sabes, el bajito musculoso, ¿se va a quedar por mucho tiempo?

Bunny la miró extrañada un momento y luego dio con la persona por la que preguntaba.

- ¿Te refieres a Vegeta?

- ¿Así se llama?

-Sí… ¿Por qué tu interés, querida? Porque si es para una cita, lamentablemente el joven Vegeta es el esposo de mi hija, es decir es un hombre com-pro-me-ti-do

La señora la quedó mirando un momento y luego sacudió su cabeza, para después preguntar

- ¿Tights se casó? No tenía idea. ¡Felicidades! Yo creí que te había salido, tu sabes…

-Oh, No... Aunque yo también lo pensé en algún momento… pero no, al parecer solo le gusta la soltería… y escribir. Le ha ido muy bien como novelista.

-Entonces se casó tu hija menor…

-Sí, pero por las leyes de otro lugar… Ni te imaginas ¡Vegeta es un príncipe!

- ¿En serio? Debe ser de algún reino del Sur ¿no?

-No sé exactamente en qué lugar quedaba su reino… - dijo llevando un dedo a su mejilla

- ¿Quedaba? ¿Acaso tuvieron un golpe de estado?

-No, Sally… Su reino fue destruido… creo que por un ejército malvado o algo así…

- ¡Oh, qué pena!... Pero entonces ¿se quedarán a vivir aquí?

-Por supuesto. El pobrecito de Vegeta no tiene donde más ir…

La señora se quedó pensando un momento

- ¿Sabes si hay alguien interesado en comprar alguna propiedad, aquí en el barrio?

- ¿Van a vender su casa?

-Este, sí… Sam se retiró y queremos vivir nuestra vejez en un lugar, tu sabes, menos ruidoso…

-Comprendo. La Capital del Oeste es muy bulliciosa…

-Sí… la Capital

Bunny fue la que se quedó pensativa ahora un momento. Pero al fin exclamó

- ¡Puede que a mi esposo le interese!… Apenas vuelva le preguntaré y te aviso.

-Ay ¿serías tan amable?

-Por supuesto, querida.

-Muchas gracias, Bunny… - dijo comenzando a despedirse - ¿me llamas entonces?

-Sí, querida… Que estés bien.

-Tú también…Nos vemos, adiós.

Tres horas después, Bulma estaba sentada en el suelo con su procesador en las piernas, al lado de la tapa del sistema de gravedad, que ahora al ser más potente, yacía bajo la habitación. Ya casi estaba terminando. Tuvo que rehacer varias conexiones dañadas, instalar un nuevo microprocesador y configurar el límite de gravedad "Ni crea que lo dejaré entrenar como un maníaco…Además si no le doy el máximo ahora, tendré más opciones en caso de que se ponga testarudo…"

Sintió unos pasos detrás y se giró para saludar a su padre. Pero como de costumbre, no era él. Vegeta, vestido con solo sus pantaloncillos de entrenamiento y zapatillas, además de completamente aseado, venía dispuesto a usar la cámara cuanto antes.

- ¿Terminaste?

Ella rodó sus ojos y volteó a su ordenador. Era como haber retrocedido en el tiempo.

- ¿Dónde quedó ese saiyajin considerado y gentil? – preguntó, sin verlo

-No sé de quién hablas… Además, yo pregunté primero.

El príncipe se había convertido definitivamente en sapo. Pero al parecer venía de buen humor.

- ¿Estás de buenas? Me alegro que por lo menos uno de los dos esté feliz… - continuó tecleando, sin verlo - En unos minutos tendrás a tu disposición seiscientas unidades.

-Tu padre pudo haber hecho eso… Auméntalo.

-No pienso hacerlo… Si querías un límite específico pudiste haberlo dicho… Tu solo dijiste "Deja de perder el tiempo y alista la cámara de gravedad, mujer" – dijo, imitándolo.

Vegeta se sonrió y se cruzó de brazos, al tiempo que cerraba sus ojos.

-De acuerdo… - hizo una pausa dramática y volvió a mirarla para decir - Tú ganas. Me equivoqué

Bulma dejó de teclear, fue como si su corazón se hubiera detenido.

Volteó para poder verlo a los ojos. El saiyajin la miraba y sonreía.

- ¿E-es en serio, Vegeta?

-Por supuesto… En este momento lamento no haberte dicho que necesitaba una gravedad mínima de mil…

Bulma lo miró molesta y volvió a teclear

-No sé por qué te pongo atención, siquiera… No sabes más que decir tonterías para molestarme ¿Tanto te gusta verme furiosa?

-En realidad…sí. Es un buen pasatiempo.

Bulma apretó sus dientes para no alterarse y comenzar a gritarlo. "Tranquila Bulma, debes ser diplomática… él solo busca sacarte de quicio, tú puedes con esto"

-Ah, por cierto, Vegeta ¿lo trajiste?

Ahora fue un tono burlón el que uso para soltarle

-Siempre lo llevo conmigo…

Bulma volvió a rodar sus ojos.

- ¿Puedes hablar en serio un momento?

-Lo intento… - aseguró dando unos pasos más hacia ella - pero tu ingenuidad me lo impide...

-Hablaba de mi premio… Gane tu estúpido juego, por si lo olvidaste.

-No lo he olvidado… - le respondió desinteresado - Aunque lo que mereces más bien es un "duro" castigo…

Los ojos de Bulma se estrecharon. Ahí estaba nuevamente con sus indirectas "Menos mal que me detesta… te conozco lo suficiente Vegeta, tu no me odias… Solo sigues dolido porque te abandoné ¿verdad? … No pienso enojarme, no te daré el gusto. A ver qué opinas de los nuevos arreglos que estoy ingresando "

-Está bien, la aumentaré a mil unidades- dijo, pareciendo despreocupada, reingresando unas líneas y luego cerrando el ordenador.

Él se cruzó de brazos

- ¿Qué pretendes ahora, Bulma?

-Nada, Vegeta… - dijo ella, comenzando a desconectar, con una voz algo más aguda de lo habitual - ¿por qué dices eso?

Él entrecerró sus ojos

-Hmn… - se aproximó un poco más, hasta quedar a un par de pasos de la joven – Es sospechoso que aceptaras tan fácilmente...

-¿? ¿Quién te entiende? … - preguntó, mientras cerraba la tapa del centro de gravedad - Ya está operativa para mil unidades ¿No era eso lo que querías?

El saiyajin se la quedó mirando un momento, durante el cual la muchacha se puso nerviosa. Sentía sobre ella la profunda mirada de su ex.

-Sé lo que piensas hacer…

Ella puso cara de loca, pero no volteó.

- ¿y qué es lo que pienso hacer según tú?

-Hmn… Sé que tienes en mente algún loco plan, pero lamento decirte que no te servirá de nada.

- ¿Por qué dices eso?

El saiyajin cerró sus ojos, molesto

- No voy a disculparme por lo…

-Yo tampoco – lo interrumpió, volteando a verlo y apoyando una de sus manos en el suelo – Solo quiero que saques de su error a mis padres… Error que tú les metiste en la cabeza.

Vegeta la miró hacia abajo.

- ¿Error dices?… Todo lo que dije era verdad.

- ¿En serio, Vegeta? ¿Ataques de paranoia e histeria?

- Eres la prueba viviente de ello, mujer- respondió con seguridad.

- ¡Por favor! – exclamó, levantándose de su lugar, para enfrentarlo – ¡Tú sabías que me alteraría por todas las estupideces que les dijiste!

Vegeta se puso las manos en las caderas y le sonrió, comentando tranquilamente

-Corrección, mujer… Fuiste estúpida al alterarte por lo que les dije… Si hubieras sido más astuta, simplemente los habrías convencido de lo contrario, y ellos te hubieran creído a ti en vez de a mí. Sin embargo, cada maldita palabra que dije era cierta… Aunque ahora que lo pienso tal vez exageré con lo de la paranoia…

- ¡Por supuesto que exageraste! – exclamó ella, agitando sus brazos

-Pero funcionó bastante bien… Ahora, déjate de idioteces y sal de una vez, para que pueda entrenar.

Bulma lo miró desafiante

-No me moveré de aquí hasta que me entregues el otro pendiente… No es que me importe realmente, Vegeta, pero es la prueba de que te vencí en tu juego.

Él frunció un momento y luego le dijo, comenzando a caminar hacia la puerta

-De acuerdo, mujer… está en mi habitación.

Bulma se lo quedó viendo y luego lo sobrepasó, yendo hacia la salida. Vegeta la seguía de cerca.

Pero la muchacha no se esperaba lo que pasó a continuación. Apenas traspasó la puerta el saiyajin cerró la compuerta, quedándose solo dentro.

-VEGETA, ERES UN MALDITO TRAMPOSO

El saiyajin la miró por la ventanilla y le sonrió de lado, para después ir hacia los controles que estaban en el muro. Pero no activo la gravedad, en cambio cerró sus ojos y esperó.

Mientras tanto, Bulma comenzó a patear la puerta, y a gritarle.

- ¡Abre la maldita puerta, desgraciado! ¡No puedes tratarme así! ¡No he sacado mi computadora! ¡VEGETA! ¡POR UN DEMONIO! ¡DEJAME ENTRAR!

Él no podía oírla, pero luego de unos minutos salió de la cámara y vio que Bulma estaba tirada en el suelo. Se acuclilló junto a ella, escuchando atento, mientras fruncía. Su corazón latía cansado y lento.

-De no ser porque siento la presencia de la criatura, no sabría que la está cargando…- dijo, apoyando una mano sobre el vientre de la muchacha

Sin embargo, su mirada se perdió un instante. El corazón de la muchacha comenzó a latir a intervalos. Vegeta se angustió.

- Demonios...

La tomó en brazos y se dirigió a su cuarto lo más veloz que pudo.

Bulma abrió sus ojos de golpe y se incorporó inmediatamente sobre la cama. Miró el reloj y vio con desilusión, que ya eran pasadas las once de la noche.

- ¡No otra vez! – exclamó e inmediatamente lo recordó y susurró, llevándose una mano a la frente - Vegeta… estaba en la cámara con él cuando…

Encendió la lámpara y miró su brazo, buscando alguna marca de aguja. Pero no tenía nada, ni un moretón y ni siquiera le dolía. Pero si descubrió que tenía un pequeño corte en su muñeca, como de un centímetro "¿Qué es esto? Genial… ahora pareceré suicida… ¿? ¿está cicatrizado?… Esto no se consigue con el gel que creamos… Si sabía hacer esto ¿Por qué no lo aplicó cuando quedó herido aquella vez?"

Se dirigió al baño, donde se dio una rápida ducha y al salir se vistió con una camisola blanca, ligera. Secó y cepillo su cabello. Para luego meterse de vuelta a la cama, dispuesta a descansar

Una brisa movió un poco las cortinas, se levantó pues le provocó un escalofrío. Caminó hacia el ventanal e iba a cerrar cuando lo vio. De espaldas a ella, apoyado en el barandal. Se había cambiado de ropa, ahora en vez del pantalón de entrenamiento, vestía uno holgado de color gris y una camiseta azul de manga corta.

-Al fin despiertas, mujer… - le dijo sin voltear.

- ¿Tú me hiciste el procedimiento? – preguntó de manera cordial.

-Hmn… - lo vio asentir levemente con la cabeza.

Bulma sonrió. Al parecer había logrado ponerlo incómodo. Avanzó unos pasos hacia el balcón y se paró al lado de él, imitándolo.

- ¿Qué tal el entrenamiento?

Vegeta la miró de soslayo.

-Espantoso… Pero sabía que algo tramabas.

Bulma rio ruidosamente un momento, pero luego se tranquilizó y le dijo con una voz suave.

-Lo de la compuerta también fue astuto… Gracias, digo, por lo otro…

El saiyajin se volteó a mirarla, confundido. Él esperaba gritos y recriminaciones, en cambio ella parecía feliz y encima le daba las gracias.

-¿? …Tal vez me excedí con la cantidad…

-No. Me siento muy bien… Pero dime ¿Cómo le hiciste para que quedará así? – dijo, enseñándole su muñeca.

Vegeta sonrió "Ahí está el motivo… quiere información. Después de todo no somos tan diferentes…"

- ¿Por qué quieres saber? ¿No te basta con poder hacer lo que más te gusta sin desplomarte?

Bulma lo miró a los ojos y frunció un momento

-Está bien si no quieres decirme…

- ¿Por qué estás tan amable?

- ¿Por qué no? Tú fuiste amable conmigo…

Vegeta frunció.

Flash Back

Voló por los pasillos hacia el cuarto de huéspedes que ocupaba. El pulso de Bulma se volvía cada vez más lento. Se sintió como un cretino, puesto que sabía de su condición y aun así la fustigó, pero su intención era probar algo que tenía en mente, no asesinarla. La culpa comenzó a invadirlo, pero no era momento para eso. De un puntapié abrió la puerta y la recostó en la cama, yendo directo hacia el morral. Estaba nervioso, por lo que le costó más de lo que esperaba encontrar lo que buscaba.

Lo había adquirido en su último viaje, aunque en su momento se maldijo por gastar esa cantidad exorbitante en una chatarra que usaría solo unos meses, lo compró de igual forma.

Cuando al fin lo halló, lo cogió y lo más rápido que pudo lo instaló en la muñeca de la joven. Era un brazalete de una pulgada de grosor y de color blanco, con unos botones en uno de sus costados y una pequeña pantalla verde. Aguantó la respiración, oprimió el botón rojo un par de veces y esperó.

El aparato zumbo suavemente y de uno de sus costados comenzó a aparecer una especie de cápsula transparente que crecía rápidamente, al irse llenando con la sangre de su compañera. "Maldita sea, funciona" pensó, sin atreverse a respirar, mientras escuchaba atentamente el latir del corazón de Bulma.

Luego de unos segundos nada más, el aparato piteó y se encendió la pantalla. El saiyajin al fin exhaló y procedió a retirarlo. La observó, su rostro se veía tan apacible. La cogió nuevamente en sus brazos y la llevó a la habitación de ambos, donde la recostó con cuidado sobre la cama.

Después volvió por la cápsula, llevándola a la oficina del profesor.

-Está hecho… déjala con el resto.

- ¡Oh!... – dijo el señor Briefs, mirando confundido la extraña capsula - Si, en seguida… - Luego la tomó y agregó, comenzando a avanzar hacia la salida - Oye, muchacho, ¿ella está bien?

Vegeta se lo quedó mirando un momento y después respondió

-Sí. Tu hija está bien.

Fin Flash Back

No, él no había sido amable con ella. Solo había hecho lo que le correspondía hacer. Por mucho que estuviera aun molesto con ella, no podía arriesgarse a perderla y con ella a su descendiente. Los sentimientos que habían crecido en él, lo hacían sentir remordimiento. Nunca antes de venir a la Tierra había sentido aquello. Sintió deseos de confesarse, de aceptar que era en parte responsable de todo lo ocurrido. Pero como siempre, su orgullo habló por él

-Te dije que ya no soy ese… - le respondió, mientras giraba sobre sus talones para dirigirse a la habitación – Supongo que es mejor que me vaya a dormir y tú también deberías hacerlo. Mañana deberás reparar la cámara.

Estaba agotado y algo adolorido, ya que después de dejar al profesor, se había ido a probar su nueva cámara de gravedad y descargar un poco de la rabia y frustración que sentía. Pero tuvo muchos problemas debido a que digitaba un valor y aunque aparecía en la pantalla, la gravedad que se producía era otra totalmente distinta. Estuvo varios minutos, tratando de descifrar el truco, pero no lo consiguió. Finalmente decidió ir a esperar que despertara Bulma para recriminarle eso.

Bulma se dio cuenta que se había terminado la magia. Era momento de volver a la realidad, aunque había notado algo extraño en la mirada del saiyajin. Se volteó a verlo, no quería que se fuera, pero tampoco quería que se quedara. Estaba realmente confundida.

- ¿Piensas dormir aquí? – preguntó.

- ¿Qué? ¿Acaso no puedo? – contra preguntó, deteniéndose en la entrada.

- ¡Claro que no! – exclamó ella, no muy segura de lo que decía - ¡Te dije que no voy a dormir contigo! ¡No hasta que reconozcas tu error!

El hombre reaccionó, pestañeando un par de veces. Creyó que las cosas estaban bien y ella le salía otra vez con eso.

Se giró a verla y observó que la muchacha, nuevamente estaba furiosa. Verla enojada siempre lo hacía desearla más de lo normal, sin mencionar esa energía extraña que le brindaba su estado. Luchó internamente, se sentía cansado y deseaba tenerla nuevamente, pero no quería o mejor dicho no podía decirle que se había equivocado, simplemente por qué él no quería ser el que cediera.

Suspiró hondo. Realmente estaba agotado. Ya se le habían terminado las ideas, no encontraba la forma de hacerla recapacitar y tampoco tenía muchos ánimos de pelear. Por otro lado, casi la había matado y eso le afectaba, más de lo que podía admitir.

Sonrió de lado y dejó caer su cabeza un momento, negando.

- No voy a volver a discutir sobre eso... – se cruzó de brazos y volteó su vista hacia el cuarto - Esta es mi habitación también y voy a dormir aquí te guste o no – aclaró, finalmente.

-No…

-Bulma, termina con tus estupideces de una maldita vez… Esta es mi habitación, esa es mi cama y tú eres mi mujer…- sentenció señalando cada cosa que mencionó - Ahora voy a ir a descansar y voy a dar por terminada esta patética charla

-Oye, yo no soy tu mujer. Además, pudiste dormir casi un mes en un cuarto de invitados… ¿Por qué no vuelves ahí? o acaso ¿estás esperando que te saque yo misma otra vez?

El dejó caer sus brazos y respondió

-No tienes la fuerza suficiente para hacerlo… Ni yo para negarme.

Bulma mordió su labio inferior. Efectivamente, ella no tenía la fuerza para sacarlo, aunque lo deseara no había forma de que lo pudiera echar con sus propias manos, o pies. Pero entonces comprendió a lo que él se refería. Le estaba pidiendo una tregua.

-Yo… Tienes razón. No puedo echarte…

-Lo sé – murmuró él, volteando su vista hacia la calle.

Se quedaron en silencio un momento, cada cual sumido en sus pensamientos. Bulma se rascó su brazo, en señal de indecisión. Finalmente avanzó hasta quedar frente al saiyajin

-Vegeta…

El volvió su vista a ella, indicándole que la escucharía

-Yo no voy a perdonarte, mientras tu no lo hagas… por lo tanto, tú no me pidas perdón, porque yo tampoco lo haré… - enunció, ofreciéndole una sonrisa cálida

Los ojos de Vegeta se abrieron un poco. Estaba de acuerdo con ella, estaban en un callejón sin salida, cuyos muros estaban hechos de pura terquedad, forjada al fuego de sus orgullos.

Sonrió también, aunque más bien fue como una mueca de rendición

-Puede que tengas razón… - bajó su vista para sacar algo del bolsillo de su pantalón. Luego extendió su mano y cogiendo la de Bulma, depositó con suavidad la joya que le debía. Con ambas manos rodeó la de la muchacha, haciendo que ella apretara su puño con el pendiente en su interior.

- Hmn… Esto da por sellado nuestro asunto – murmuró, mirándola a los ojos. Luego agregó – Nunca te he dicho esto, pero… - hizo un alto, en el cual suspiró, pues lo que iba a decir le resultaba bastante difícil -… creo que si Vegetasei existiera… tú hubieras sido una reina legendaria… tanto por tu inteligencia como por tu belleza.

Bulma lo miró sorprendida, sintiendo que su estómago se apretaba y que unas lágrimas de emoción caían por sus mejillas.

El príncipe de los saiyajins le había hecho un cumplido.

Bulma depósito un beso en los labios de Vegeta. El reaccionó enseguida, sujetándola por la espalda, como para no dejarla ir.

El beso comenzó suave, cada cual saboreando los labios del otro. Poco a poco fue subiendo la intensidad. Bulma, aun sosteniendo el pendiente en su puño, rodeó su cuello, mientras él comenzaba a recorrer su cuerpo, por sobre su ropa, desde la cadera hasta su espalda.

Profundizaron el beso, ella se rindió definitivamente y el olvidó todo su rencor. Vegeta, supo entonces, que quería más de ella, necesitaba volver a ser uno con ella.

Sintió su cuerpo reaccionar al contacto del de su mujer, sin embargo, la apartó un momento para decirle

-Póntelos.

Bulma lo miró un momento y comprendió de inmediato. Entró a la habitación y se dirigió a una de las mesas. De su alhajero, sacó el compañero del pendiente y procedió a colocarlos en sus orejas. Una vez lista, se volteó a verlo, con su rostro cubierto con un intenso rubor y una enorme sonrisa.

- ¿Qué tal me veo? – preguntó, con algo de timidez.

Vegeta le sonrió complacido y le hizo un gesto para que se aproximara nuevamente a él. Una vez la tuvo enfrente se la quedó viendo un momento y luego volvió a besarla. Retomando lo que habían comenzado.

Bulma comenzó a enredar sus dedos en aquel extraño cabello, pero que tanto le gustaba, sin creer aún, que estuviera nuevamente entre esos brazos, que la hacían sentir mil y una sensaciones. Comenzó a gemir suavemente en la boca del saiyajin, percatándose en ese momento que ya no había marcha atrás.

-Te extrañé tanto – susurró casi, contra los labios de su amante.

Vegeta no respondió, pero sintió que su pecho se inundaba de aquella energía que le gustaba tanto sentir, la misma que lo hizo suspirar fuerte como si rebalsara su cuerpo.

La tomó por la cintura, haciéndola retroceder hasta que toparon con un muro, junto al ventanal. La aprisionó con su cuerpo y. luego deslizó sus manos bajo el camisón, para poder acariciar los muslos de la joven.

Bulma suspiró al sentir el contacto de sus manos con su piel nuevamente y como pudo, deslizó una de sus manos hasta alcanzar la erección del saiyajin, comenzando con un juego morboso por encima de la ropa, que hizo gruñir bajo a Vegeta. Él a su vez continuó subiendo, pasando por su suave trasero, deteniéndose un momento en sus caderas, las que apretó posesivamente.

Bulma se vio obligada a soltar a su presa, cuando el saiyajin bajó los tirantes de su camisón. La prenda descendió, dejando a la vista sus senos.

Vegeta la alzó por las axilas, obligándola separar sus piernas y a rodear su cadera, mientras se afirmaba de sus hombros y sostenía su peso en la muralla. Vegeta no perdió el tiempo y bajó su rostro hacia los montes de ella que se le ofrecían tan apetitosamente. Los atendió con pasión, lamiendo y succionando alternadamente. Luego deslizó una de sus manos a las nalgas de la muchacha. Apretó una con descaro, mientras rozaba su miembro sobre la pelvis de Bulma.

Vegeta volvió a sus labios, para después desviar el camino de sus besos hacia el cuello de la joven, donde comenzó a deslizar su lengua suavemente hasta alcanzar su oído

-Para ser una perra desgraciada, sabes delicioso…

Bulma se sonrojo intensamente ante el comentario del saiyajin. Esa era una de las cosas que extrañaba de él. La forma en que hacía que un insulto resultara completamente lleno de erotismo. No podía quedarse atrás

-Y tú un hijo de perra egoísta que sabe muy bien lo que quiero– contra atacó, obligándolo a besarla.

El saiyajin sonrió contra su boca y expiró con fuerza, mientras comenzaba a dar pequeños mordiscos sobre sus labios.

-Eres mía… solo mía.

Ella sintió que le movían el suelo, por lo que se aferró con más fuerza al cuerpo del saiyajin. Ese hombre sabía perfectamente como volarle la cabeza. Sin embargo, encontró una doble lectura en sus palabras y le dijo

-Tú también eres mío… solo que aún no lo comprendes.

Vegeta se sonrió contra sus labios y luego volvió a profundizar su beso, invadiéndola completamente con su lengua.

Bulma respiraba con dificultad, sin embargo, respondió a la profunda intromisión. Se volvió una batalla por el control. Ambos querían ser el dueño del otro nuevamente, pero el placer los forzaba a buscar hacer explotar al otro.

Él no esperó más y llevó una de sus manos a la intimidad de Bulma. Apenas comenzó a tocarla, Bulma se estremeció contra él, alcanzando su primer orgasmo. Él, algo sorprendido, la sostuvo, presionando su centro hasta que la sintió ponerse laxa. Acto seguido, Vegeta se giró, con ella a cuestas y la llevó a la cama. La dejó caer con rudeza y comenzó a lamer la parte interna de uno de sus muslos, agradeciendo que la mujer se hubiera cambiado de ropa. Fue subiendo por la pierna, observando como su compañera se retorcía de placer y acariciaba ella misma uno de sus montes. Sonrió y levantó su camisola, dejándo a la vista sus bragas. A continuación, se lanzó a lamer su intimidad por sobre la prenda. La muchacha gimió tan fuerte, que instintivamente mordió su labio, como para no hacer escándalo. Vegeta se sonrió contra la intimidad de ella y ayudándose con una de sus manos, la estimuló, mientras su respiración se entrecortaba.

Bulma ahora gimió y se retorció, llevando sus manos a la cabeza de su amante, estaba segura que alcanzaría su siguiente orgasmo en cualquier momento.

El saiyajin se irguió y bajó su pantalón. Tomó su miembro erecto y acarició con él la entrepierna de su compañera. Vio como Bulma lo observaba con una mirada lujuriosa, eso solo significaba una cosa: ella lo quería dentro.

No la hizo esperar más y rápidamente se deshizo de las bragas de la joven, bajándolas por sus piernas. Las lanzó a un rincón, para después ubicarse en la entrada. La miró a los ojos y le sonrió de lado, comenzando a entrar, primero lentamente pero después, separó los muslos con sus manos, entrando hasta el fondo, sin dejar de sujetarla por la cara interna de sus rodillas.

Bulma gritó y él inmediatamente se recostó sobre ella y comenzó a besarla, mientras la embestía. Apoyó sus codos sobre la cama, mientras sus manos se aferraban a los hombros de ella, por detrás.

Primero fue despacio, pero luego de unos momentos, ambos comenzaron a sacudirse en un ritmo frenético. Había pasado tanto tiempo desde que no se tocaban que parecía una primera vez. Ella recorrió esa espalda esculpida por las batallas, bajando hasta cerca de aquella marca, mientras él la apretaba contra su pecho, sintiendo la cálida suavidad de su piel y de sus deliciosos montes contra sus pectorales.

Bulma se estremeció, en un violento orgasmo y Vegeta al sentirla, cambió de posición, apoyando sus manos a ambos lados de ella. Aumento la velocidad de sus embestidas, alcanzándola y desparramándose en su interior, acompañado de varios gemidos roncos, sintiendo aun las fuertes contracciones de su compañera alrededor de su miembro.

Permanecieron en esa posición unos momentos, mientras calmaban sus respiraciones. Bulma abrió sus ojos y vio que Vegeta permanecía con los de él cerrados, aun disfrutando de la posición.

Ella tomó su rostro y lo obligó a acercarse para besarlo. Él respondió de inmediato, sintiendo como su miembro regresaba a estar listo para un segundo ataque.

Se besaron durante mucho tiempo. Él la apretó contra su cuerpo, otra vez. Necesitaba hacerle saber que aun la amaba, de hecho, no podía sacar eso de su mente. La quería de vuelta en su vida, en su rutina, en su todo. Se apartó de ella, ya que pensó que de seguir besándola terminaría aceptando verbalmente que la quería. La tomó de las caderas, obligándola a girarse. Besó su espalda y descendió, haciendo un camino de besos, mordiscos y lamidas hasta su entrepierna, pasando por ambos glúteos. Su intención era clara, deseaba que ella volviera a explotar a su alrededor.

Bulma yacía boca abajo, su cabeza sobre sus brazos y la retaguardia levantada. Podía sentir en su entrepierna la lengua y la respiración de Vegeta. Cerró sus ojos, al tiempo que su excitación crecía, obligándola a cambiar la posición de sus brazos. Hundió su rostro contra la cama, conteniendo sus gemidos, mientras sus manos arrugaban la colcha, como buscando de donde asirse para no comenzar a flotar.

El saiyajin no soportó más, tomó posición detrás de ella y sin siquiera darse cuenta, como si su cuerpo se moviera por sí mismo, entró de una vez, sujetándola por las caderas.

La espalda de Bulma se arqueó por el placer y Vegeta comenzó a embestirla nuevamente, al tiempo que apretujaba sus nalgas. Al hacerlo su mente divagaba entre que la detestaba, la necesitaba o la amaba. No podía decidirse, eran tantas emociones y tantas sensaciones juntas para él que jamás había sentido más que desprecio y odio, casi desde que tenía uso de razón.

Luego de varios minutos, Bulma se tensó por completo al llegar al clímax. El saiyajin, continuó embistiéndola un poco más, hasta que ya no pudo contenerlo y dejándose caer sobre ella, mientras se aferraba a sus hombros, la llenó nuevamente. Pero esta vez no gimió, en cambio un par de palabras salieron de su boca, casi inconscientemente

-Te amo… - susurró

Bulma abrió sus ojos, sorprendida y volteó a verlo, como pudo. Apenas pudo apreciar parte de su rostro, él parecía aun concentrado en su placer. Volteó al frente nuevamente y se dejó caer rendida, junto con el cuerpo de su amado saiyajin.

Eso lo decidía todo para ella. Aceptaba oficialmente ser la esposa del saiyajin.

Continuará…


Hola.

Espero que les haya gustado el capítulo. Lamento la demora, pero me llegaron visitas de esas que se quedan varios días… Así que, si buscan un culpable de la demora, fueron ellos.

Espero que les haya gustado el capítulo. Como les dije avanzamos algunos meses más y estoy feliz porque logré que se reconciliaran. Pero mi lado malvado me dice que deberán distanciarse nuevamente… ¿Por qué? Bueno porque así me imagino que fueron las cosas.

Antes de los saludos les cuento que al estamos por llegar a los 500 reviews ¡WOW!

Como hacen en las tiendas, el review 500 tiene derecho a un one- shot a su gusto!

Eso. Ahora, como siempre, darles las gracias a los nuevos seguidores y favoriteadores. Pero sobre todo a los que se toman el tiempo de dejar sus reviews. bunnybriss, meisuke2016, ella123456, Vainilla, Guhxjspasalasdhdhdjs254, Miinoled, BrieffsUchiha, Aye, Roshell101216, Elena Gomez, Kinzoku no joo, rocio-mzgr564 y a Luz Py.

La otra vez me preguntaron por una página de face. Hice una hace unos días bajo el mismo nombre que mi seudónimo por si tienen alguna sugerencia o critica o pregunta.

Vuelvo a recomendar la página de Tumblr de mi amiga Vainilla "vainillaskycream" (Si, eres mi amiga oficialmente)

No sé cuánto tiempo más pueda alargar la historia. Creo que deben quedar unos tres o cuatro capítulos a lo sumo. Me he encariñado mucho con ella y con ustedes. Si desean que sean más capítulo no duden en hacérmelo saber, y ahí vemos que podemos hacer.

Un abrazo grandote y cuídense. Nos leemos en la próxima entrega.