Smackle VIII
Por desgracia para los pocos que adoran el instituto (seguramente habrá uno o dos) y para alegría de los que no, el curso estaba llegando a su fin. Milagrosamente, todos los miembros de su grupo de amigos iban a pasar a segundo el curso siguiente (incluido Zay, al que tuvieron que chantajear con entradas de un concierto de Beyoncé para que estudiase). Aún quedaba sin embargo el viaje que estaba organizando el señor Matthews (un viaje que al parecer solía hacer la familia Matthews todos los años al finalizar el curso). Aquel año Riley había decidido invitar a sus amigos a una estación de esquí en Nevada.
-¿Una estación de esquí? –preguntó Maya incrédula. –Prácticamente estamos en verano, ¿y el viaje es a una estación de esquí?
-Las estaciones de esquí siguen existiendo en verano –comentó Riley cogiendo el libro de Inglés de su taquilla.
-Riles, no me estoy quejando… es todo un detalle de parte de tu familia, pero tienes que reconocer que sois un poco raros
-¡Nos lo vamos a pasar genial! –exclamó Riley contenta. –Eso te lo puedo asegurar, fui con ocho años y si ese sitio sigue tan bonito como lo recuerdo te juro que se te va a quedar grabado en la memoria
-Pienso llevar el cuaderno de dibujo –dijo Maya asintiendo con la cabeza. –Es una buena oportunidad para practicar el paisaje
-Pensaba que este verano querías enfocarte en los retratos –dijo Smackle. -¿No te habían pedido que presentases dos en el MOMA?
-Los puedo hacer igualmente… no voy a desaprovechar la ocasión de un paisaje nevado –dijo Maya girando con cuidado el candado de su taquilla.
-¡Quieres sacar los libros ya! ¡Vamos a llegar tarde!
-¿Y arriesgarme a que una guillotina mi rebane la mano? Primero tengo que hacer mis comprobaciones…
Smackle negó con la cabeza. Desde que Lucas prometió vengarse, Maya miraba dos veces antes de girar por un pasillo. El chico no estaba enfadado, de hecho parecía que se lo estaba pasando realmente bien viendo como Maya tomaba esas precauciones… y el hecho de que se la quedase mirando de vez en cuando con gesto burlón no hacía más que alentar las sospechas de Maya. Todavía no la había hecho nada, pero Maya pensaba que la estaba metiendo miedo aposta porque tenía un plan mayor.
-¡Odio esta incertidumbre! –exclamó la rubia cuando por fin se atrevió a sacar el libro de Inglés. -¡Ojala se vengue ya!
-No te va a hacer nada –la aseguró Riley intentando tranquilizarla. -¿No crees que si hubiese querido hacerte algo te lo habría hecho ya?
-Puede que esté esperando al viaje –susurró Maya en tono conspiratorio. -¡Se aprovechará de que no sé esquiar y me tirará montaña abajo!
-Esa es una venganza demasiado buena para salir del cerebro de Lucas –replicó Smackle mientras entraban en clase y se sentaban.
En ese preciso momento entraron Zay, Lucas y Farkle que iban charlando animados. Había notado que la relación entre Lucas y Farkle había mejorado considerablemente desde el baile; habían empezado a esperarse después de clase como solían hacer el año en el que Lucas vino a Nueva York (según la habían contado).
-¿Qué tal van las ecuaciones Zay? –preguntó al moreno mientras este se sentaba en su sitio a la altura de Maya.
-Son el anticristo –respondió Zay con una sonrisa irónica.
-Si yo he podido sacarlas tú también puedes –dijo Maya distraída sin apartar la vista de Lucas que seguía hablando con Farkle cerca de la puerta. –Estarán planeando mi asesinato
-¿Todavía sigues así? –preguntó Zay riéndose. –Le tengo que dar un punto a Lucas…. ¡ha conseguido que Maya Hart esté paranoica!
-Tú también lo estarías si alguien te observase desde las sombras esperando el momento perfecto para atacar…
-Maya, en serio, sobrevaloras a Lucas –dijo Smackle abriendo su libro.
Harper llegó en ese momento a clase haciendo que Lucas y Farkle acabasen su conversación y se dirigiesen a sus sitios. Lucas dedicó a Maya una sonrisa burlona al pasar por su lado y Maya carraspeó de mal humor.
-¡Fin de curso! –exclamó Harper en tono alegre. -¿Estaréis contentos?
-Todavía nos queda el examen de matemáticas –replicó Zay en voz alta. –Hasta que no pasé pasado mañana seguiremos en el infierno
-Pero ya estáis prácticamente de vacaciones –siguió Harper. -¿Habéis pensado en leer algún libro este verano?
-Yo había pensado en leerme el Arte de Guerra –comentó Lucas mirando de reojo a Maya mientras hablaba.
Smackle notó como Maya se erguía en su asiento al oír esas palabras.
-Un poco ambicioso para un nivel de instituto… pero me alegro de que quieras plantearte retos Lucas –dijo Harper sonriente.
-Los mejores capítulos son desde luego el de la estrategia ofensiva y el de los puntos fuertes y débiles –dijo Smackle asintiendo con la cabeza.
-¿Te lo has leído? –preguntó Harper gratamente sorprendida.
-Era una lectura recomendada en la Academia Einstein, me lo leí a los once años
-Yo diría que se lo instalaron en el disco duro cuando la programaron –dijo Zay riendo socarronamente.
-Ya que te lo has leído, ¿querrías resumirlo para el resto de la clase? –preguntó Harper cediéndole la palabra.
-Pues son trece capítulos escritos por un estratega y filósofo chino que narran tácticas y estrategias militares, aunque la autoría no es segura –explicó Smackle rápidamente.
-Cierto, como bien dice Smackle ese libro presenta una filosofía de la guerra… aunque también se ha aplicado a otros ámbitos, hay políticos que han dicho abiertamente que es su libro de cabecera
-¿Qué tiene de interesante para alguien que no está en un ambiente bélico? –preguntó Riley con un gesto de disgusto. -¿De verdad hay gente que ve el mundo como un campo de batalla?
-No trata exactamente de eso Riley… los consejos que da el libro son más generales que eso, está más orientado a sobrevivir y a cumplir tus objetivos que ha masacrar al contrario… de hecho una de sus enseñanzas más universales es la de poder vencer a tu enemigo sin llegar a la batalla
-¿Y cómo sería eso posible? Si hay un bando que interfiere en el objetivo del otro… ¿cómo puede vencer uno de ellos sin llegar a presentar batalla? –preguntó Farkle con curiosidad.
-Mediante el miedo –respondió Harper. –Si sometes a tu enemigo mediante el miedo, se preocupará por salvar el pellejo y es muy posible que deje a un lado sus objetivos… el miedo a lo desconocido, a no saber lo que va a ocurrir ha sido la principal razón por la que muchos han caído… puede que de haber presentado batalla, esos muchos hubiesen vencido… se me ocurre ahora mismo un ejemplo ridículo pero que puede servir, ¿habéis visto alguna vez películas de miedo no?
Todos los alumnos asintieron a la vez.
-¿Alguna en la que el asesino vaya enmascarado o tenga una apariencia monstruosa?
Todos volvieron a asentir. Vio como a Riley le daba un escalofrió. Era la que más se asustaba cuando veían películas de miedo.
-Esas películas en las que van atacando a las víctimas una por una… ¿por qué es siempre la última la que acaba venciendo?
-¿Por qué suele ser la única que no ha tenido sexo en el transcurso de la peli? –preguntó Maya con sarcasmo.
-Y porque llegado ese momento ya ha aprendido lo suficiente sobre el asesino como para atreverse a enfrentarse a él –respondió Harper riéndose ante el comentario. –No hay nada más aterrador que un ente desconocido, aunque se le pueda vencer fácilmente la gente nunca suele correr el riesgo y prefiere echar a correr para salvar el pellejo
-Gran error en el caso de los que han tenido sexo durante la peli –dijo Maya.
-Recordad, como dice el refrán: "más vale malo conocido que bueno por conocer"
