Romance y humor, las categorias iniciales en este fic vuelven en este capítulo. Espero les guste.


Capítulo 48: Hay cosas que nunca cambian.

Tsukune y Akua quedaron casi deshechos después de semejante batalla. Tsukune había sacado fuerzas de quién sabe de dónde, fue como una explosión y todo fue directo a Akua, quién por primera vez, recibió una paliza por parte de Tsukune. Este último fue a duras penas con Akua, la vio tirada en el piso con sangre, los dos se habían desatado sin restricciones, 3 paredes estaban destruidas y si no fuera porque las palabras de Akua eran la ley, ese estruendo hubiera hecho que todos fueran a ver lo que pasaba. El castaño se sintió culpable completamente y fue hacia ella y la cargó en sus brazos para llevarla tan siquiera el sillón, su fuerza también se estaba bajando.

—Akua-san… lo siento—"¡Maldición, me pasé! Esperen, yo…"—. Tsukune saltó de alegría. —¡Derroté a Akua-san! ¡De verdad yo lo hice! ¡Yo solito, yo sólo!—"pero creo que… ella me ayudó de alguna forma.

—Realmente derrotaste a Akua-neesan

—¿Kokoa? Kokoa-chan, por favor cuida a Akua-san—"Akua-san… gracias, juró que voy a ayudarte y te devolveré el favor. Y tal vez te pagaré lo de las paredes"—. Una gotita en su cabeza apreció y su dolor aumentaba más y más, pero le dio una sonrisa a Akua.

—Tsukune, idiota, estás sangrando mucho

—¿Dónde está Moka-san?—. Kokoa vio a Tsukune muy herido pero aun así, era como si no lo estuviera, era como si él estuviera bien. —en su habitación, en la parte de arriba. Donde ustedes duermen. Pero aun así, deberías de curarte

—Kokoa-chan, gracias por siempre preocuparte por mí—. Ella vio a otro lado.

—¡Yo no estoy preocupada por ti!—. El castaño se fue caminando y Kokoa quiso detenerlo pero sabría que no lo escucharía. Moka era todo para él, incluso cuando él no tenía la culpa, él siempre la había amado y aunque casi no podía hacerlo, la había protegido. Eran cosas muy pequeñas pero Tsukune siempre había hecho todo lo que estuviera a su alcance Kokoa lo sabía, lo había escuchado de sus amigos, como Tsukune había sacrificado su propia vida por la de Moka, aun sabiendo que él moriría.

Tsukune fue caminando con mucho esfuerzo, la vista se le nublaba pero había llegado a la puerta donde estaba Moka. La abrió lentamente y Moka estaba ahí, con algunos curitas en su rostro pero al ver a Tsukune, unas lágrimas se derramaron por sus mejillas.

—Moka-san… lo siento, lo siento mucho. No quería hacerte daño, de verdad que no

—¡Tsukune!—. Moka lo abrazó. —¿Yo te hice esto? ¡Yo realmente quería verte! Pero Akua no me dejó porque aun estabas dormido, en verdad te hice tanto daño, ¡Lo siento mucho, Tsukune!—. Tsukune se casi se desmaya pero Moka lo sostiene.

—Esto no es tu culpa… estaba… entrenando con Akua-san y… las cosas se salieron de control. Pero en verdad, tienes una gran hermana… me hizo recobrar… mi espíritu de lucha, la razón por la cual debo luchar y… de nuevo perdona a mi otro yo, es un completo insensible, lo sé. Pero sé que hay algo bueno en él, lo sé…

—Tsukune… deberías de descansar—. Moka le enterró sus colmillos con gentileza y le dio de su sangre a Tsukune, en unos momentos, sus más grandes heridas se comenzaron a cerrar y Moka dejó de llorar y aprovechó para besar a Tsukune, bueno, casi lo estaba devorando a besos, ¡Pero bueno! Así es el amor.

—"Moka-san… te quiero".

—Tú no tienes por qué disculparte de nada, no hiciste nada malo. Yo de verdad—. Moka se sonrojo y Tsukune se echó a reír. —creo que me pasé

—Define eso, mi "linda" Moka

—¡Oye! Yo… perdóname. No volverá a pasar, nunca podría enojarme contigo, Tsukune—. Ella le terminó dando otro beso más. Este era más lindo, Moka tenía sus manos en su pecho mientras él la abrazaba, la lengua de los dos se entrelazó, si es que eso es posible. Y ella luego fue con su cuello, le dio un beso en este y luego iba dejando marcas en él.

—Moka… yo no puedo… tengo que seguir entrenando… por nuestro bien. Moka, por favor…—. Tsukune intentó separarla pero no funcionó, su mujer lo cargó hacia la cama. —¿No debería ser al revés?—"¿¡Pero qué demonios estoy diciendo?! ¡Debería seguir entrenando!"

—Eso no importa. Puedes entrenar luego, por ahora, sólo ven conmigo. No pasará nada si me dejas tu cuerpo, Tsukune—. Y ella siguió con el mismo trato anterior, le dejó marcas en su cuello y le quitó la camisa casi destruida que ya tenía puesta

—Moka… por favor, no pares—"maldición, ya me convenció. Pero…"—. Las mejillas de Tsukune se pintaron de carmín y una sonrisa se dibujó en su rostro, una sonrisa despreocupada. —"no le puedo decir que no, menos cuando hace esto"—Mmm—. Ambos volvieron a besarse pero Tsukune comenzó a desvestir a Moka, poco a poco le fue quitando su blusa y la figura de su esposa quedó expuesta a sus ojos. —"no debería hacer esto, estoy herido pero no puedo evitarlo y menos cuando…"

—Esto sólo es por ti, Tsukune—. Los ojos carmesí de Moka hicieron que el joven se perdiera en ellos y su sonrojo fue el toque final para que él cediera a seguir, le quitó la lencería que cubría esos perfectos pechos y ahora él era el que estaba encima de ella y estaba viéndola a los ojos, quién sabe cuánto tiempo pasaron así, era como si no existiera.

—Te amo, Moka. Todo en ti es perfecto

—Siempre dices lo mismo

—Es que es la verdad, jamás mentiría con esto. Sabes que eres la única mujer con la que he soñado y que he amado. Te he amado incluso al odiarte, si es que eso es posible, ja, ja, ja.

—Yo también… Tsukune no me dejes está noche—. La vampiresa hasta lo pegó hacia ella con sus piernas. —no me dejes… quiero hacer… tú bien sabes que—. Dijo sonrojada.

—"me encanta cuando Moka-san interna hace eso, cuando esta avergonzada se ve muy linda y adorable. De hecho, si tenemos una niña como hija y se parece a ella, creo que jamás le pudiera decir que no a algo que quisiera, ay, voy a ser un fracaso como padre en la disciplina"—no, Moka-san. Dilo, ¿Qué es lo que quieres hacer?

—Tú… ¡Eso no es justo!

—Vamos, vamos, dilo. No es un crimen.

—Yo…—. El sonrojo aumentó en cantidad, incluso su nariz empezó a ponerse de color carmín. —te deseo, Tsukune. Quiero que esta noche sea especial, así que—. Ella le puso su mano en su pecho descubierto. —no te vayas hasta que salga el sol

—Oh Moka, por supuesto que sí. Haré todo lo que tú quieras, mi Moka-san—. Pero en eso la puerta se abre.

—Tsukune es hora de seguir con el entre…—. Pero Akua ve lo que están a punto de hacer. —¿¡Qué demonios están haciendo?!

—¡Wahh, Akua-san! ¿¡Qué haces aquí?!—. Tsukune se cayó de la cama y jaló la sábana y el cuerpo de Moka quedó al descubierto. Akua se quedó roja e inmóvil, Moka también y Tsukune esperaba su muerte. —¡Espera, no es que íbamos hacer el amor o algo parecido! Aunque tenemos todo el derecho a hacerlo pero… no me mires así, ¡Lo siento pero Moka-san es irresistible!

—¡Estás en entrenamiento! ¿Cómo es posible que te dejemos unos momentos y ya quieras…!—. Akua estaba roja de vergüenza y por casi presenciar el acto amoroso de la joven pareja. —¡Es suficiente, hora de volver!—. Akua lo jaló ella misma porque Tsukune no lo haría, le podría dar mil excusas para salirse con la suya y estar con Moka pero no esta vez, Akua no lo dejaría tener relaciones con su amada hermana mientras ella estuviera presente para impedirlo.

—¡No! Por favor, Akua-san, ¿no puedes al menos darme una hora con mi esposa?

—¡No!

—¡Pero yo la amo! ¡Es normal que haga "eso" con ella! No es que no lo haya hecho antes

—¡¿Qué?!

—"Tsukune, no le hubieras dicho"—. Moka se golpeó con su palma en la cabeza y Akua quería asesinar a Tsukune y este se escondió detrás de Moka.

—"y pensar de que ya casi se ganaba mi bendición para que viviera feliz con Moka, ¡Imperdonable!"

—Akua-san, recuerda que hace un momento me diste apoyo moral y nos volvimos amigos ¿O-o no?

—¡De ninguna manera!

—Akua, espera—. Le detuvo Moka, juntando a Tsukune con ella. —creí que ya aceptabas nuestro matrimonio

—Sí, sí, eso. Recuerda que hace unos momentos… tú ya me habías reconocido para ser el indicado—. Tsukune se puso nervioso porque la mirada de Akua era para matar, si las miradas mataran, Tsukune hubiera muerto cerca de 10000 seguidas.

—Justo como lo dije, ¡No aceptaré a ese hombre como tu esposo!

—¡Exacto, yo te apoyo!—. Dijo Kokoa con los brazos cruzados. Tsukune quedó llorando al estilo anime por la interrupción entre él y Moka.

—"No… ¡Ya estábamos tan cerca! ¡Y también cerca de obtener por fin la bendición por parte de las hermanas de Moka-san!".

Al final, Tsukune no se pudo escapar del entrenamiento pero Moka le hizo la promesa de que esto no se quedaría así. Por otro lado, no consiguió las bendiciones de las hermanas de Moka ni su simpatía pero bueno, hay cosas que nunca cambian.