Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.

Confesiones de un universitario

*Silvestre, el gato de los Looney Toons que habla como si tuviera la lengua entre los dientes siempre y la "s" suena como "d"

**El mojito es un cóctel cubano. Tiene ron, azúcar, menta o hierbabuena, limón y agua mineralizada.

***Los tragos secos son simplemente esto: la bebida, a temperatura ambiente, se vierte en un vaso, a temperatura ambiente también.

****Ya saben, ellos viven en Seattle o sea que hablan inglés por eso lo del español.

*****El Beer Pong es el juego en el que colocan vasos llenos de cerveza en la mesa de ping pong (aunque puede ser en una mesa cualquiera) en forma de triángulo y tiran las pelotas de Ping Pong dentro de los vasos.

.

CAPÍTULO 50

.

EPOV

-¿Pueden creer que hoy fue nuestro último día de clases?-Rubia Loca Hale cuestionó.

-¡Me siento con ganas de celebraaaaar!-Alice sonrió contenta. Sus palabras se alargaron cuando cruzamos la calle llena de bordos y su voz se convirtió en una robótica.

Nos carcajeamos y ella soltó un gritito cuando los bordos terminaron.

La risa de Bella fue modificada también por los bordos.

-¡Acelera, Chump!-me gritó contenta una vez que los pasamos.

Las chicas habían tenido la idea. La mayor parte fue de Rose. Según Alice y Bella, ella vino anunciando la noticia: Angela le contó sobre un chico que rentaba motocicletas. Una vez que se enteró que Jasper, Emmett y yo sabíamos manejarlas, ordenó a Alice y a Bella calzarse sus patines. Ahora ellas iban atadas a nuestras cinturas con una soga y "patinaban" a toda velocidad.

Rosalie estaba llena de mierda.

Emmett y Jasper nos alcanzaron con sus chicas detrás de ellos.

-¡Celebrar, sí!-Emmett aplaudió y Rosalie gritó cuando la moto se sacudió. Me carcajeé. Emmett recuperó el mando de la máquina-¿qué vamos a hacer para celebrar?

-Comer-contestó Jasper. Rodé los ojos-por cierto… ¿no tienen hambre?

-No-Alice contestó-deja de pensar en comida y acelera. Mi abuela camina más rápido y ni siquiera tiene piernas.

Emmett bramó una carcajada y la motocicleta volvió a sacudirse.

-¡Emmett!-Rubia Dramática Hale espetó-voy a morir de una contusión.

-Y luego de eso, le daremos las gracias al cielo-respondí. Rubia empujó a Bella y casi hace que me caiga de la moto.

-¡Fíjate por donde patinas!-Bella le devolvió el empujón. Mi chica. Hamlet Manos Fuertes.

-¿Podemos tener una guerra de agua, por favor?-Alice propuso con su voz chillona.

-No tenemos jardín, Duende-Emmett le contestó apesadumbrado.

-¿Quién carajos necesita un jardín? ¡Podemos hacerla en la calle! Por la noche-le respondió ella.

-ES de noche-Jasper le sonrió.

-Entonces ahora-Bella dijo.

-¡Sí, por favor!-Alice aplaudió.

-De acuerdo-Jasper le respondió y aceleró. Alice gritó contenta. Me encogí de hombros y le seguí el paso a Vaquerito.

-¡Eso es a lo que yo le llamo "acelerar"!-Bella gritó.

Cuando finalmente llegamos al edificio de las chicas, ellas se fueron al apartamento mientras nosotros aparcábamos las motocicletas. Alice iba dando vueltas sobre sus patines y casi hace caer a Hamlet Manos Fuertes, pero conociendo sus manos fuertes, le dio un empujón.

Cuando entramos a su casa, Bella y Alice estaban llenando globos con agua y tenían pistolas sobre la encimera.

-¿Dónde está Rubia?-pregunté.

-Rosalie no encontraba un atuendo adecuado-Bella rodó los ojos.

-¿Quién carajos necesita un atuendo adecuado para una guerra de agua? Por Dios-Jasper comentó mientras buscaba algo en el refrigerador. Tomó un burrito mordido, lo olfateó y se encogió de hombros. Lo colocó dentro del microondas.

Rosalie entró a la cocina.

-Si alguien me moja el cabello lo voy a golpear-sacudió el dedo índice para llamar su atención. Llevaba el cabello sujeto en una coleta. Rodé los ojos y comencé a planear mi estrategia para empaparla de pies a cabeza.

Terminamos de llenar nuestras armas, Rosalie colocó los globos en un contenedor de plástico.

-Yo creo que esperemos a que sea más tarde. Podemos comer mientras-Jasper le dio una mordida a su burrito.

-¡Genial!-Emmett aplaudió y abrió el congelador. Se rascó la barbilla en un gesto pensativo-creí que había dejado un Hot Pocket por aquí-sonrió y metió la mano-¡aquí estás!

-¿Quién se comió mi burrito?-Bella se metió en el espacio entre Emmett y el refrigerador. Jasper se giró lentamente para que ella no lo viera y siguió comiéndose el burrito.

Ella se encogió de hombros y comenzó a sacar comida.

-¿A alguien le apetece un burrito?

-¡A mí!-Jasper habló con la boca llena de comida. Ella lo miró.

-Te comiste mi burrito-observó.

-No-Vaquerito mintió descaradamente mientras el burrito colgaba de su mano.

-Buena idea, prepara burritos-Alice le palmeó el hombro a Bella.

Ayudé a mi chica a hacer los burritos.

-No quiero morir de diarrea-Rosalie me entrecerró los ojos.

-Al tuyo le pondré arsénico-le contesté. Me tiró un trozo de tortilla a la cara.

-Cuidado con el Hot Pocket, Grandote-Alice le advirtió a Emmett una vez que lo sacó del microondas-aunque el exterior esté frío el interior está caliente.

-Sí sí, Duende-le sonrió.

Mientras estábamos colocando los burritos en los platos, Emmett gritó.

-¡Aaaahhh!-le arrebató el vaso lleno de refresco a Alice y se lo tomó de un golpe-edta coda edtaba caliente-Emmett dijo mientras su lengua palpitaba.

Me reí.

-Te lo advirtieron-zambullí la mano en el bolsillo de mi pantalón y saqué mi celular-tengo que grabarte con la voz de Silvestre*, habla-ordené.

-Callate-dijo-¿por qué nadie me advirtió dobre edta coda?

Me reí. Bella le tendió un plato con un burrito.

-Alice te lo dijo-meneó las cejas. Me distraje un poco cuando Bella apareció en la pantalla. Ella miró hacia la cámara y sonrió. Seguí sus movimientos con mi celular y lo alejó con su mano cuando pasó cerquísima de la cámara.

Emmett volvió a hablar.

-¿Cómo pude olvidarlo? Aunque el edterior edte frío el interior edta caliente-rodó los ojos. Luego se dispusó a comer.

-Y esto ya se puso aburrido-alejé la cámara de él. Rosalie me llamó.

-Miss Bellum…-se acercó-ve si con tu súper cámara se me ve un grano en la frente-se acercó al lente.

-¡Oh por Dios!-me alejé asustado y ella me miró asustada.

-¿¡Qué?! ¿¡Hay un grano?! ¡Carajo!-comenzó a toquetearse la frente.

-Sí, uno como del tamaño de Texas-mentí.

-¡Oh por Dios!-gimió y ocultó su rostro entre sus manos. Me reí y seguí grabando a las demás personas. Me encontré de nuevo con Bella. Estaba de espaldas.

-Y ahí está Bella. Yo le llamo Hamlet Manos Fuertes-comenté. Ella me mostró el dedo medio-¡oh sí, nena!-vitoreé-menea ese trasero, chica-la animé y me obedeció. Me reí e hice un zoom-¡oh, eso se ve bien!

Luego Emmett arruinó la toma.

-¿Hay otro burrito?

-Emmett lo arruinaste-suspiré y dejé mi teléfono en la mesa junto a la puerta de la cocina.

Cuando terminamos de comer, nosotros fuimos a cambiarnos de ropa mientras ellas se quedaban limpiando.

Luego Bella me interceptó en el baño. Comenzó a cepillarse los dientes.

-Estoy planeando mojar el cabello de Rosalie, ¿crees que me vaya muy mal?-le comenté cuando entré al baño.

Negó con la cabeza y siguió con su cepillado. Cuando terminó dijo:

-Te ayudaré, esa perra hizo que me hiciera un moretón cuando me empujó en mis patines.

-Esa es mi chica-le revolví el cabello y me sonrió.

Salimos a la calle y decidimos agruparnos por parejas. Alice, Jasper, Bella y yo sabíamos de sobra que Emmett y Rosalie serían un equipo difícil de vencer, así que decidimos atacarnos entre todos y al final, nosotros nos uniríamos contra ellos. Alice nos dio una sonrisa malévola. Ella fue la primera que terminó empapada pero la chica sabía defenderse. Bella fue la siguiente. Le cuidé las espaldas lo mayor que pude. Pero eventualmente, yo también fui bombardeado. Rosalie gruñó sonoramente cuando el globo reventó en su espalda y le mojó la mayor parte de su coleta. Me reí y me gané un globo en la cabeza.

Bella se dejó caer en el pavimento y jadeaba. Me acerqué a ella.

-Edward…-jadeó-no… no puedo más…mis municiones-cerró los ojos y recostó la cabeza a un lado, como si hubiera muerto. Me reí. Su pistola estaba casi vacía.

-Vamos, Hamlet, puedes hacerlo, nena. Resiste-me coloqué en cuclillas a su lado y le palmeé la mejilla.

-No te muevas-Rosalie ladró en mi espalda y apuntó su pistola en mi nuca-o disparo-me inmovilizó-baja el arma

-De acuerdo-dejé mi pistola en el piso y alcé las manos en son de paz-está bien

-De pie-apretó la pistola en mi nuca y me pateó la pierna. Lentamente fui levantándome.

-No tan rápido, Rubia-Bella tomó su arma y la apuntó al rostro de Rosalie-deja al chico

Luego recordé que eran simplemente pistolas de agua ¿Qué carajos?

Miré a mí alrededor. Jasper estaba apuntándole a Emmett profesionalmente. Emmett estaba apuntando hacia nosotros, cuidando a Rosalie.

-Jamás-Rubia apretó la quijada. Me deslicé rápidamente y tomé mi pistola. Bella atacó a Rosalie. Ésta gritó pero su grito fue cubierto cuando cerró la boca para que el agua no entrara. Alice estaba detrás de ella y terminó de mojarle el cabello. Emmett disparó hacia nosotros, pero Jasper lo detuvo y después me instalé en las espaldas de Bella para atacar a Emmett.

Cayó de rodillas cuando su pistola quedó vacía y finalmente cayó al pavimento.

Bella le arrebató la pistola a Rosalie y tiró la suya al piso. Siguió atacando a Rosalie con su propia pistola. Jasper se nos unió una vez que se aseguró que Emmett no era una amenaza. Rubia terminó empapada y se tiró al piso tratando de cubrirse. Mi pistola se vació y la arrojé a un lado, Alice fue la siguiente que se detuvo, luego Jasper y finalmente Bella. Rubia había guardado sus municiones para acabar con nosotros.

-¡Whoo!-Bella chilló.

Emmett alzó la cabeza del pavimento.

-¡Eso fue lo mejor!-vitoreó y corrió hacia nosotros.

-Malditos tramposos de mierda-Rosalie jadeó-no vuelvo a jugar con ustedes.

Me reí y me tiré en la carretera. Bella recostó su cabeza en mi abdomen.

Nos quedamos en silencio un rato tratando de recuperar fuerzas.

-¿Qué pasa si pasa un auto?-preguntó Alice.

-Morimos-respondió Emmett.

-¡Whoa, carajo, la Luna!-Bella señaló el cielo. La Luna estaba enorme, amarilla y parecía que si alzabas el brazo podías acariciarla con las yemas de tus dedos.

-¡Un autobús!-Rosalie gritó señalando la carretera. Miramos rápidamente hacia ahí.

-¡Aaaahhh!-Alice chilló y pegó un salto. Nos levantamos rápidamente, tomamos las pistolas y agarré la mano de Bella mientras corríamos hacia la acera.

El autobús pasó y aplastó un globo olvidado.

-¡Jodida madre!-Bella jadeó y apoyó las manos en sus rodillas-eso estuvo cerca

-Carajo, sí-le respondí. Los otros vinieron corriendo hacia nosotros.

-¡Celebremos que terminemos las clases y que no morimos!-dijo Emmett-vayamos al apartamento y tomemos un montón de mojitos** y tragos secos*** hasta perder la conciencia.

-¡Sí, andando!-Rosalie tomó su mano emocionada y nos invitó con la mano.

Bella se encogió de hombros mirándome. Se escurrió el pelo y la playera.

-Andando, Chump

-Súbete a mi espalda, Hamlet. Quiero llevarte-me incliné.

-¡De acuerdo!-sonrió y se trepó.

Fuimos en silencio hasta el apartamento. Resultó que Rubia y Grandote ya estaban ahí y llevaban un montón de bebidas en sus brazos hacia la sala.

-¡La fiesta va a empezar!-Rosalie meneó las caderas y encendió el estéreo-alguien elija la música.

-Yo-Bella dijo y se bajó de un salto de mi espalda. La seguí. Comenzó a crear una lista de reproducción pero de repente se le borró la sonrisa.

-¿Qué pasa?-le quité un mechón de cabello mojado de la frente.

-Ehh…no es un buen momento pero…-dudó y me miró-tengo que decirte algo pero no ahora…tal vez mañana.

Alice llegó en ese momento a la sala y se había cambiado de ropa.

-¿Es algo malo?-pregunté bajito.

-No-meneó la cabeza, mintiendo. Era obvio que era algo malo, si no, no hubiera puesto esa cara-no te preocupes, es sólo una tontería. De hecho es algo que tengo planeado hacer. Ahora solo hay que emborracharnos-puso play y la música comenzó a sonar.

-¡Amo esa canción!-Alice pegó un salto y comenzó a bailar.

Miré a Bella un rato más y me sonrió. Luego suspiré y dejé el asunto. Si ella decía que no era algo malo y que era un plan entonces me iba a tranquilizar. Decidí disfrutar de esta noche. Mañana podía haber drama, hoy no. Hoy era un día feliz. Habíamos terminado nuestras jodidas clases y nos merecíamos un descanso. Y estaba nervioso porque eso significaba que volviendo tenía que iniciar mis prácticas. Carajo, mi cuerpo estaba listo.

En realidad, bebimos un montón. Ellas comenzaron a bailar y me divertí un montón cuando Bella meneó las caderas al estilo Shakira. Extrañaba eso. Luego comenzaron a bailar La Macarena. Esas chicas eran oro puro. Ebrias eran como eran sobrias pero en nivel 20.

Carajo, nunca tenías monotonía con ellas y te pintaban el cielo de colores pero cuando te lo merecías, te lo convertían en tormenta. Eran oro, así de fácil. No, mejor aún, eran diamante.

-OoOoO-

Al día siguiente, el sábado, cuando fue hora de la cena todos acordamos en comer comida mexicana. Todo el día habíamos estado en pijamas porque la resaca había dejado grandes estragos. Yo no me sentía con ganas de ir a comprar la comida, así que me quedé en mi habitación mientras los demás se preparaban para salir.

Me tiré en mi cama y comencé a jugar Banana Kong. Bella se burlaba de mí porque según ella apestaba en este juego, bueno, puede que apestara, pero hacía lo que podía.

Luego de unos minutos, la puerta de mi habitación se abrió. Era Bella.

-Hey, creí que irías con ellos-le comenté. Ella vino hacia mí y se sentó en la cama. Pausé el juego y dejé el celular a un lado.

-No, no quise ir-meneó la cabeza en un gesto condescendiente-pensé que sería buena idea contarte lo de todo ese asunto ahora.

Me senté frente a ella.

-De acuerdo.

-Bueno…ehh…-se rascó la frente en un gesto frustrado-comenzaré con lo más sencillo-asentí en silencio-le llamaré a Charlie…para avisarle sobre nuestros planes

-De acuerdo, ¿necesitas apoyo?

Soltó una suave risa.

-Dudo que puedas convencerlo…-nos reímos-pero puedes intentarlo-meneó las cejas.

-Ehh, no lo sé-me rasqué la nuca-creo que lo intentaré.

-Está bien-sonrió-conociendo a Charlie querrá saber en qué lugar estamos en el momento exacto, así que pensé que para ahorrarnos todo un itinerario simplemente llamarle y decírselo.

-Suena bien-curvé los labios en una mueca de aceptación.

-De acuerdo…-suspiró como si el aire se le hubiera acabado de repente-ahora esta es la parte más jodidamente difícil-cerró los ojos apretando los párpados. Su rostro se cubrió con un velo de tristeza o miedo, no supe definirlo. Tomé sus manos entre las mías y tracé círculos con mis pulgares en el dorso de sus manos.

Ella suspiró y finalmente abrió sus ojos. Hizo una mueca.

-Antes de que preguntes algo quiero decirte que no te lo había dicho antes porque no encontraba la fuerza para hacerlo y todavía estaba un poco alterada así que…por favor, no me culpes.

-Ahora estás comenzando a asustarme, linda-sonreí confundido. Ella volvió a torcer los labios.

-¿Recuerdas ese día en la noche que comencé a llorar?-bajó la mirada, miró nuestras manos unidas.

-Sí, el martes de la semana pasada.

-Sí-susurró con voz temblorosa-bueno ese día…bueno, te mentí. No estaba llorando por Ronan.

Levanté una ceja y me miró.

-O sea, si fui a visitarlo junto con Renée pero estaba llorando por algo mucho, mucho peor y completamente diferente.

-¿Qué pasó?-pregunté con voz calmada. Ella ya había causado que me asustara más, todavía. Pero no lograba imaginarme algo. Tal vez ella había discutido con Renée y estaba triste por haberlo hecho, mi mente se negaba a pensar en algo más.

-Bueno, ese día cuando salí del edificio de Renée caminé hacia mi auto lista para venir a casa pero me percaté de que alguien me seguía…-carajo, no. Por favor no. A ella no; repetí como una mantra-entonces seguí caminando, estuve atenta y supe que era un hombre…

Quería que se detuviera pero al mismo tiempo quería escucharlo desesperadamente.

-"…preparé el gas pimienta y mi teléfono…-se detuvo abruptamente-de hecho no sé porque seleccione tu nombre, simplemente podía haber llamado al 911-dijo con expresión ausente, luego volvió a mirarme-pero como sea, seguí escapando de él y me llamó, me dijo…-miró hacia la nada, tratando de recordar. Frunció las cejas-creo que me dijo: "No corras, quiero mostrarte algo" o algo así. Lo tengo borroso-fue en ese momento en que me percaté de la furia que recorría mi cuerpo entero. Estaba enojado, encabronado. Solté las manos de Bella y me giré colocando los pies en el suelo.

-"…Seguí caminando y otro hombre venia hacia mí, creí que lo hacían juntos pero el hombre distrajo al tipo que me seguía. Yo aproveché y corrí hacia mi auto, pero estaba tan nerviosa que no logré abrir la puerta. El que me perseguía, Bobby, ese era su nombre; corrió hacia mí y me alejó del auto. Me estampó contra la pared y…

Un silbido molesto se instaló en mis oídos. Apreté los puños. Sólo quería golpear algo, a ese cabrón Bobby (nombre de perro), específicamente.

-Y me insultó… me dijo algunas cosas…

-¿Qué te dijo?-le pregunté entre dientes. Quería saberlo. Quería buscar a ese hijo de perra y golpearlo y torturarlo. Quería matarlo.

-No necesitas saberlas, simplemente…

-Quiero saber que te dijo, Bella-ordené. Sentía que si volvía a abrir la boca lo único que saldría serían gritos e improperios.

-Dijo que…-se quedó callada-espera… no lo recuerdo muy bien…dijo: "Sabes mi nombre, ¿te gustaría gritarlo…" ¡No! Él dijo: "Ya sabes mi nombre, dulzura. ¿Te gustaría gritarlo mientras me corro en ti"

Me levanté de un golpe y ella pegó un brinco, asustada. Quería matarlo. Quería matarlo.

-…entonces, me apresó entre él y la pared, después dijo: "Si cooperas…

Me pasé una mano por el cabello y ella se quedó callada. La miré. Bella me miraba preocupada y puede que hasta un poco asustada.

-Dilo.

-"Si cooperas te puede ir mejor, hija de perra"

-¡Hijo de puta!-bramé y ella volvió a brincar.

-Edward, tranquilízate. Está bien…

-¡No está bien!-le grité y me apreté el puente de la nariz-sigue

-No

-Bella, sigue-la miré iracundo. Dudó un momento, pero luego abrió la boca de nuevo.

-Lo ataqué con el gas pimienta y corrí hacia el auto, me llamó "perra" o "puta", no lo recuerdo. Tal vez ambas-meneó la cabeza. Si no golpeaba algo ahora, me iba a quebrar los dedos de las manos por la fuerza en la que apretaba los puños-luego me alejé de él. Te llamé y vine a casa.

-¡Oh, Bella!-gemí apesadumbrado-¿te toco?-ella iba a protestar-sólo contesta eso.

Me miró en silencio. Fue suficiente respuesta.

-¿Qué putas te hizo ese perro?

-No logró hacerme nada. Simplemente me acarició el brazo pero fue suficientemente asqueroso para hacerme querer vomitar.

Me pasé una mano por el rostro y cegado por la rabia, volqué mi sofá.

-¡Edward!-Bella se puso de pie rápidamente y trató de acercarse a mí.

-Bella no te acerques-sacudí mi brazo, advirtiéndole. Mi cuerpo entero temblaba de ira.

-Tienes que tranquilizarte-hizo caso omiso de mi petición y tomó mi rostro entre sus manos. No podía procesar tanta rabia, estaba teniendo un ataque-¿Edward? ¡Edward!-me llamó preocupada pero por más ansias que yo tenía de contestarle, simplemente no podía. Como si la rabia se hubiera convertido en líquido y mantuviera mi boca cerrada y los dientes apretados. No podía controlarlo. Quería golpear algo. El sonido del sofá al tocar el piso no me tranquilizó para nada. Necesitaba escuchar algo más fuerte. Un vidrio quebrándose, una explosión, algo.

-¡Edward!-Bella me sacudió. Finalmente, mis ojos se enfocaron en ella-Edward, tienes que tranquilizarte…

No podía hacerlo. Mi cuerpo y mi mente temblaban de rabia. Sentía que podía lastimar a cualquiera que se pusiera frente a mí.

-Bella, vete

Me miró estupefacta.

-¿Qué?-no me había percatado de las lágrimas que escurrían en sus mejillas. Demonios, quería consolarla. En serio que quería pero simplemente no podía hacerlo. La ira no me lo permitía.

-Vete. No estoy bien. Vete. Sal de la habitación. Te veré en un momento…simplemente vete-sabía que los dientes me dolían por apretarlos tanto pero la cólera era más fuerte.

Ella se quedó pasmada un momento, luego me miró preocupada y agachó la cabeza. Salió en silencio.

Me apresuré a la puerta y le eché el seguro. Debía controlarme. La soledad me venía bien. Cuando estaba enojado decía cosas que después lamentaba y no quería que eso sucediera.

Por otra parte pero no menos importante, estaba el hecho de que no podía asimilarlo o mejor dicho, tolerar la idea de que algo malo le pasara a Bella. Esto no era nada comparado con un reencuentro con su madre ausente o un encontronazo con un gato o una pelea con una de sus amigas e incluso una pelea conmigo. Nada podía compararse a esto. La noticia me cayó como un balde de agua fría y descubrí que por más que la cuide y le advertí de cosas como esas, simplemente no podía creer que había estado tan cerca. Era increíble. Conscientemente sabía que algo así podía pasarle, a ella o a cualquier otra chica, pero mi subconsciente se había negado a creerlo y creía que todo estaba bajo control.

Pues bueno, estaba muy equivocado.

Un grito se formó en mi garganta y peleó contra el nudo que se postraba ahí desde hace tiempo.

Abrí el cajón de mi buró y tomé la botella vacía de cerveza que tenía ahí. La arrojé contra la pared. El sonido del vidrio rompiéndose y el de mi grito fue como un calmante.

BPOV

Unos segundos después de que saliera de la habitación, escuché un estruendo. Edward había arrojado algo contra la pared y el vidrio se había roto. Escuché su grito y me desmoroné contra la pared mientras las lágrimas seguían resbalando por mis mejillas.

Después se escucharon algunos golpes sordos.

Realmente nunca pensé en cómo él iba a reaccionar. Me esperaba confusión y enojo, pero jamás lo había visto furioso realmente y confieso que me dio un poco de miedo al verlo a los ojos.

Me moría de ganas por entrar y ver qué es lo que estaba haciendo, estaba tan preocupada de que pudiera pasar algo malo. Él podría lastimarse sin querer o hasta podría cometer una locura.

Me abracé a mí misma y lloré. El silencio se burlaba de mí, me estaba matando lentamente.

Plantearse la idea de que haberle dicho había sido malo siempre estuvo presente pero no me imaginaba que esto pasaría.

No supe cuánto tiempo pasó, simplemente estaba un poco más calmada y me limpié las lágrimas.

Alcé la mano para tocar la puerta pero se quedó suspendida en el aire. Tenía miedo de lo que pudiera pasar. No era miedo a él, no temía que me golpeara o me gritara porque simplemente Edward no podía hacerlo pero era miedo a lo nuevo, conforme los segundos pasaban mi miedo y mi preocupación iban aumentando.

El sonido de la puerta abriéndose traspasó el silencio como un aguijonazo. Levanté el rostro rápidamente y lo miré.

Se veía un poco más tranquilo pero su pecho subía y bajaba por una respiración agitada. Borré la distancia que nos separaba y lo abracé fuertemente. Me devolvió el abrazo. Me abrazó fuertemente, sentía que si aplicaba sólo un poco más de fuerza mis huesos iban a romperse. Enterró su rostro entre mi cuello y mi hombro e inhaló profundamente.

-Bella-gimió mi nombre en agonía.

-Tranquilo…-acaricié el cabello de su nuca-estoy bien. Es todo lo que importa. ¿Tú estás bien?

Negó con la cabeza.

-No pero…he sido un idiota. Debería estar aquí contigo apoyándote y no rompiendo cosas como un desquiciado.

-Está bien-suspiré-de todas formas no podrías ayudarme si tú estabas tan mal.

-Lo siento. Lo siento si te asusté.

Se alejó y tomó mi rostro entre sus manos, inmediatamente extrañé su calor. No desenredé mis brazos de su espalda.

-Sabes que yo nunca te haría daño, ¿verdad?

-Por supuesto-respondí sin chistar.

-Bien…ahora dime ¿cómo te sientes? Dime cualquier cosa.

-Me siento mejor ahora que ya te lo dije. Estoy un poco preocupada y asustada ahora. Sólo…-volví a acercarlo hacia mí-sólo no me dejes sola ahora.

-No lo haré-dijo con convicción-pero ¿preocupada y asustada por qué, exactamente?

-Bueno, aún sigo asustada desde ese día pero ahora estoy preocupada por ti… ¿en realidad estás bien?

Inhaló profundamente. Su pecho se movió contra mi mejilla.

-No estoy del todo bien. Estoy mejorando-comentó con un hilo de voz.

Lo sujeté más fuerte.

-Te quiero.

-Yo también te quiero-me sujetó más fuerte.

Después de un momento se alejó de mí y tomó mi mano. Me guió hacia la sala y se sentó en el sofá. Me jaló hacia su regazo y me cargó como a un bebé.

Era a él a quien necesitaba en estos momentos y sabía que él necesitaba más que nunca sentirme y tocarme.

Me besó la frente repetidamente y acarició mi cabello repetidamente. Permanecimos en silencio. Edward inhaló profundamente.

-¿Qué pasa?-pregunté en un susurro. Temía que si hablaba más fuerte el ambiente se arruinaría.

-Bella, esa noche…esa noche estuvimos juntos-meneó la cabeza en desaprobación-no debí…

-No seas tonto. Fue un gran alivio para mí el sentirte. Fue lo mejor que pudiste haber hecho.

No agregó nada más y tomé su mano entre las mías.

-Edward…-lo regañé cuando vi sus nudillos lastimados.

-No es nada-respondió y volvió a besarme en la frente.

Cuando los chicos llegaron, nos pusimos de pie.

-¿Estás bien?-susurró.

-Sí-apreté sus dedos-¿tú?-acaricié su rostro. Atrapó mi mano y besó la parte interior de mi muñeca.

-No te preocupes-me sonrió.

-Iré a adecentarme un poco-me erguí en las puntas de mis pies y lo besé en los labios.

Durante la cena sentí la insistente mirada de Edward sobre mí. Permanecimos juntos siempre y siempre tocándonos. Alguna parte de nuestros cuerpos tenía que estar tocándose.

-Ustedes dos…-Rosalie nos señaló con su cuchara-parecen siameses, ¿no se cansan o algo así?-hizo una mueca de horror y rodé los ojos.

Emmett quiso seguir con la borrachera.

-¡Vamos, ya no hay clases! Podemos embriagarnos todos los días-chilló mientras entraba a la sala con algunas botellas.

Jasper meneó la cabeza y fue a sujetar algunas.

-¿Vodka? ¿Whisky?-agitó cada botella en sus manos-no deberíamos mezclarlas pero como sea-se encogió de hombros y nos sonrió pícaramente.

-Esta noche es mexicana. ¡Tequila!****-Emmett anunció con un horrible acento español.

-¿Desde cuándo sabes español?-preguntó Rosalie.

-Desde ahora-respondió igual, ahora con un acento vaquero.

-Madre mía-Alice negó con la cabeza divertida.

Edward aceptó el reto de Emmett "¿Quién puede chupar más?" Ni siquiera sabía a lo que se refería hasta que lo vi.

Colocó vasos rebosantes de tequila sobre la mesa de centro, cada uno con su respectiva pajilla.

-Esto es parecido a La Carrera, simplemente no se pongan el vaso en la cabezota-instruyó. Rosalie rodó los ojos.

Nos arrodillamos alrededor de la mesa de centro y tomamos las pajillas entre nuestros labios.

-¿Listos? ¡Ya!-gritó.

Alice fue la primera en terminarlo. Ya sabemos que la chica tenía aguante. Yo me vencí al tercer vaso de tequila y los dejé jugar. Le hice compañía a Jasper.

Finalmente, sólo quedaban Alice y Edward, lo típico. Edward le ganó por unos cuantos segundos.

-¡Eso fue maravilloso!-Emmett vitoreó y les pasó una rodaja de limón.

Luego Alice ofreció jugar Beer Pong*****.

-¡Beer Pong, sí!-Rosalie aplaudió y la ayudó a rellenar los vasos.

Cuando Emmett y Jasper perdieron, Emmett nos miró feo.

-Esa mierda no sirve-fue todo lo que dijo.

-OoOo-

Desde el día en que se lo conté a Edward, él me abrazaba y permanecíamos así unos segundos. Él todavía no lo superaba y yo tampoco. Seguía asustada y casi no me gustaba estar sola.

Edward y yo fuimos al supermercado a comprar despensa para los apartamentos. Los demás estaban muy ocupados viendo películas.

Cuando salimos del supermercado y estábamos en el estacionamiento, Edward se encargó de acomodar todas las bolsas en el maletero del Volvo. Yo fui a acomodar el carrito de compras en su lugar y mientras volvía al auto, me quedé congelada.

El único hombre que no quería volver a ver en mi vida estaba de pie en la acera. Él no me vio. Suponía que estaba esperando el rojo para poder pasar. Era él. Llevaba la misma vestimenta y apostaba que olía de la misma manera. Corrí hacia el Volvo.

-Edward…-jadeé y me miró rápidamente. Su cara se transformó en una máscara de preocupación y miedo.

-¿Qué pasa?

Me coloqué a su lado y apreté su mano. Me oculté tras él y me aferré a su brazo.

-Es él…-dije con un hilo de voz-ese hombre de ahí

Él siguió mi mirada y lo miró. Se tensó y me ocultó tras su espalda.

-¿Estás segura?

-Sí…-tartamudeé-la misma ropa…es él.

-¿Te ha visto?

-No

-Bien-me tomó del brazo y abrió la puerta del copiloto rápidamente-entra-ordenó apresurado.

-¿Qué vas a hacer?-mi pregunta lo descolocó pero logró recomponerse.

-Nada ¿de acuerdo? Nos vamos

Asentí muda.

Cruzó hacia el otro lado y encendió el auto. Coloqué mis codos sobre mis rodillas y reposé mi cabeza en mis manos. El cabello me funcionó como una cortina.

-Todo va a estar bien. Te lo prometo-Edward dijo con fervor y me acarició la espalda.

El auto disminuyó la marcha y se detuvo. Alcé la cabeza y miré a mí alrededor.

-¿Qué pasa?

-El auto no tiene combustible-hizo una mueca-le llamaré a Emmett para que venga por ti

Bajó del auto y cuando volvió se veía un poco más aliviado.

-No tarda. Dice que está cerca, salió a comprar comida-rodó los ojos y asentí-ya tranquila-acarició mi cabello-no va a pasarte nada mientras estés conmigo. No lo permitiré.

Asentí de nuevo y me acerque a besar sus labios.

Permanecimos ahí un rato más, hasta que vimos a Emmett llegar en su monstruoso Jeep. Edward le ayudó con los comestibles y una vez que todo estuvo en el Jeep, Edward vino por mí y me besó en los labios levemente.

-Vas a estar bien. Irán al apartamento. Yo iré luego. Tranquila, linda.

-Sí, está bien. Te quiero-le respondí.

-Yo también te quiero.

Me ayudó a subir al Jeep.

-Maneja con cuidado Emmett. Llevas algo valioso ahí-Edward le dijo.

-¿La comida?

-No, idiota. Llevas a mi chica-me sonrojé y oculté mi rostro con mi cabello. Edward acarició mi cuello.

-Eso es tan romántico, Eddie-Emmett comentó suspirando.

Finalmente nos fuimos de ahí y Emmett encendió el radio.

-¡Canta conmigo, Belly Pocket!

Me reí con su entusiasmo. Emmett era una buena manera de despejar mi mente.

EPOV

Tan pronto como vi al hombre, tiré todo a la borda y me dediqué a perseguirlo. Afortunadamente, Bella no logró ver mis planes. Ella iba muy preocupada como para no darse cuenta que detuve a propósito el auto justo afuera del bar en donde el tipo había entrado.

Cuando vi el Jeep alejarse, estacioné correctamente el Volvo y recorrí los alrededores con la mirada. No me atrevía a inspeccionarlos, temía que mientras yo hacia mi caminata, el hombre saldría del bar y se iría.

Una mujer caminó a mi lado.

-Disculpe…-llamé su atención y se detuvo-soy nuevo en la ciudad y quedé de reunirme con unos amigos. Supongo que es por aquí pero ¿hay algún callejón cerca?-pregunté

-Sí-sonrió-detrás de estos negocios. Una cuadra más hacia la derecha.

-Muchas gracias.

-No hay de qué-le sonreí y ella se alejó.

Entré al bar y barrí con mi mirada el lugar. Él estaba donde era obvio que estaría, en la barra. Sostenía un trago entre sus manos. Apreté los puños y me acerqué.

-Bienvenido-una camarera ronroneó en mi oído y me acarició el brazo.

-Gracias-le respondí distraído sin perder de vista a mi objetivo. Ella se fue hacia las mesas.

Jalé un taburete y me senté a su lado. El olor rancio a alcohol me golpeó el rostro. Hice una mueca.

-¿Qué puedo ofrecerte?-el barman me preguntó. Miré hacia lo que el hombre sostenía entre sus manos.

-Lo mismo que él-señalé con la cabeza.

-De acuerdo-el barman se fue y el hombre me miró.

-Creí que los jóvenes se divertían en la noche-comentó y se llevó el trago a los labios. Su bigote estaba mojado, deduje que no era su primer trago.

-Siempre puedes adelantarte-le respondí. Estaba controlando mi rabia. Quería tomar su cabeza y estamparla contra la barra hasta que muriera. Se rió, revelando unos dientes horriblemente pequeños y amarillentos.

-Suelo hacerlo-meneó el trago puntualizando su comentario y se lo terminó de un golpe. El barman llegó con el mío.

-Gracias-él asintió.

-¿Bobby?-el barman llamó su atención, un escalofrío me recorrió la espalda cuando escuché su nombre.

-Otro más-le pasó el vaso y el barman se alejó.

-¿Qué haces por aquí solo?-me preguntó

-Sólo estaba de paso pero mi auto se averió. Espero al mecánico-mentí-¿y tú? ¿Esposa, hijos?

Negó con la cabeza.

-Soy cliente frecuente y sobre la familia-meneó la cabeza y chasqueó la lengua-eso no es lo mío-seguro que acorralar chicas es lo tuyo, ¿verdad, Bobby?, pensé-prefiero diversión de una noche. Con mujeres jóvenes. Esas son las mejores.

Miró al barman y tomó el trago. Apreté los puños. Un nudo se instaló en mi garganta y tomé rápidamente el whisky para hacerlo pasar. El barman me miró expectante por servirme otro trago. Negué con la cabeza y se fue.

-Tienes sed ¿eh?-el hombre se mofó-¿tu auto, dices? Puedo echarle una ojeada si quieres. El mecánico te cobrara una fortuna. Puedo hacerlo gratis.

Esa era la única cosa buena que había salido de esta charla.

-Eso sería asombroso, gracias-me puse de pie y saqué mi billetera. Me detuvo.

-Yo invito

Alcé las cejas sorprendido. Si hijo de perra, paga la bebida del hombre que te va a sacar la mierda a golpes.

Se terminó su bebida de un trago y dejó los billetes debajo de ambos vasos.

-Te sigo-me invitó a caminar frente a él con un gesto de mano.

Salimos del bar y caminamos codo con codo. Lo guié hasta el callejón.

-No veo ningún auto, hijo

-Oh sí, está del otro lado-respondí

-De acuerdo.

Dimos un par de pasos más y me detuve. Él siguió caminando.

-¡Oye, amigo!-lo llamé y se giró a verme.

-¿Qué pasa?-preguntó. Ni un parpadeo logró hacer antes de que mi puño se estampara contra su jodido rostro-¿Qué carajos?-despotricó.

Lo tomé de los hombros y le atiné una patada en los intestinos. Jadeó sofocado. Lo tomé de las solapas de su sucio chaleco y lo estampé contra la pared.

-¡Maldito gusano!-murmuró entre dientes.

-No seas hipócrita, viejo. Si de gusanos hablamos te llevas el premio. ¿Qué me dices de la chica castaña de la semana pasada, eh?

Se rió entre dientes.

-Perseguí dos castañas la semana pasada. Una seguía siendo tan apretada, sangró un poco la cobarde, fui su primer chico. A esa la cacé a las afueras del bar Spider. Eso se sintió bien-la ira se revolvió dentro de mí. Le escupí en el rostro.

-La chica que te dejó el sabor a pimienta en los ojos

Volvió a reírse. Idiota. Idiota. Idiota. Hijo de perra.

-Oh esa estuvo buena-volví a estamparlo y jadeó adolorido-me dejó con ganas, esa perra.

Llevé mis manos a su cuello sudoroso. Lo apreté y gimió de dolor.

-Es mi novia de la que estás hablando, hijo de perra.

Insistió en reírse, hizo todo lo posible que mis manos le permitían.

-Oh dime… ¿es así de salvaje o es como macilla? Puedo con ambas.

Apretujé su cabello en mi puño y estampé su cabeza contra la pared. El hombre ni siquiera trataba de defenderse y eso me enfurecía más.

-¿Sigue siendo igual de apretada?

-¡Suficiente!-bramé y lo tiré al piso. Me coloqué a horcajadas sobre él y golpeé su rostro sin detenerme. El sudor me escocía en los ojos y los nudillos volvieron a palpitarme desde el sábado que golpeé la pared de mi habitación repetidamente; pero no me detuve.

Él finalmente reaccionó. Me tomó de los hombros y luchó contra mí para derribarme. Planté fuertemente mis piernas alrededor de sus muslos para prevenir cualquier golpe en mi entrepierna.

El hombre finalmente pudo derribarme y me atinó un rodillazo en el estómago, sofocándome.

-Si grita mi nombre cuando te la estés cogiendo, no lo tomes personal-picoteó con burla.

Me levanté lo más rápido que pude. Planeaba dejarlo con algunos huesos rotos o al menos un esguince.

Volví a tomar su cabeza entre mis manos y lo agaché. Le propiné unos golpes en la espalda y en la cabeza. Lo dejé libre y se tambaleó sobre sus talones. Golpeé su entrepierna y cayó en sus rodillas. Adoptó una posición fetal y se cubrió con sus dos manos.

-Pedazo de mierda…-jadeé sin detener mis piernas. El hombre se merecía más que unas simples patadas-guarda las manos para ti mismo, hijo de puta-bramé y le di un pisotón a su cabeza. Cerró los ojos lentamente, quedando inconsciente.

Le lancé un escupitajo y me arrodillé para tantear sus bolsillos. Encontré su billetera y me la llevé conmigo, planeaba darle un buen uso. Miré hacia ambos lados del callejón. No había nadie. Adecenté mi apariencia y finalmente salí, dejando al hombre ahí tirado.

Mientras caminaba hacia donde había dejado mi auto, saqué los billetes y monedas de su billetera y me incliné a dejarlos dentro del estuche de la guitarra de un chico que cantaba.

Luego seguí mi camino.

Al entrar al Volvo, me di cuenta de la gravedad de mis nudillos. Estaban sangrando y ardían hasta la madre. Bella me preguntaría. Tenía que inventar algo.

Tomé mi celular y llamé al 911. Cubrí la bocina con un trapo que utilizaba para limpiar el interior de mi auto.

-911 ¿cuál es su emergencia?-una chica contestó.

-Mi nombre es Bobby Walker-leí de una identificación en su billetera-la semana pasada violé a una chica. No supe su nombre, era castaña. A las afueras del bar Spider, aquí en Seattle. El martes perseguí a una más pero ella escapó. Pero ahora, alguien me está persiguiendo. En el callejón entre Sunpoint Avenue y Cedar Road Avenue.

-Mantenga la calma. La policía va hacia allá.

Colgué.

Así de fácil.

-Bien hecho, Cullen-me festejé. Luego encendí el estéreo y subí el volumen.

Llegué al edificio de las chicas y emprendí mi camino hacia el apartamento. Bella y Emmett ya habían llegado.

-Hey-Bella me saludó con una sonrisa desde el sofá. Escondí mis manos en los bolsillos traseros de mi pantalón. Ella se puso de pie y caminó hacia mí.

Me dio un ligero beso en los labios. Luego tomó mi brazo.

-Vamos a la cocina-me condujo hacia allá. Bella abrió el refrigerador y sacó cuidadosamente una bandeja con limonadas.

-¿Crees que sea buen tiempo para planear los primeros lugares de nuestro viaje?

-Sí, por supuesto-me encogí de hombros. Sonrió de vuelta.

-De acuerdo. Ya vuelvo-salió de la cocina y saqué las manos de mis bolsillos. La mezclilla talló mis heridas y siseé de dolor.

Abrí la llave y coloqué mis manos debajo del agua fría. Fue un alivio.

-¡De acuerdo!-Bella comentó contenta detrás de mí. Pegué un brinco y traté de ocultar mis manos. No lo logré, ella era demasiado inteligente.

-¿Qué pasa?-se acercó y su sonrisa se borró lentamente.

-Nada

-Déjame ver-apuró con un gesto de mano. Frunció el ceño cuando le mostré las manos. Las miró por un momento.

-¿Qué fue lo que hiciste?-murmuró bajito sin despegar la vista de mis manos.

-Un poco de justicia terrenal.

-Edward…-comenzó a protestar. Me miró feo.

-Unos pocos golpes no iban a matarlo. Además llamé a la policía. El hombre confesó haber violado a una chica-abrió los ojos, el miedo impreso en ellos-me hice pasar por él mientras llamaba al 911, confesé mi crimen, dije que alguien me perseguía en un callejón y la policía estaba en camino por mí-terminé con una sonrisa.

Ella soltó una risita, entre burlona y preocupación.

-¿Pero tú estás bien?-me tomó de los hombros y me inspeccionó. Me reí.

-Estoy bien, Swan. Tranquilízate.

-De acuerdo. No puedo creer que haya hecho algo así, o sea, lo creo porque me acechó a mí pero…-suspiró. Luego me miró por un momento y me abrazó-gracias-musitó-no sabes cuánto significa para mí.

Enredé mis brazos alrededor de ella.

-Y para mí. No podía dejarlo así como así. Espero que eso te haga ver que nadie va a tocarte sin salir ileso mientras yo esté contigo.

Talló su mejilla contra mi pecho.

-Gracias, E. Es todo lo que quiero.

Besé su coronilla.

-¿Se los dirás a ellas?-ella me miró.

-Creo que sí, no lo sé, tal vez después.

-Bueno.

-¡Gracias!-chilló bajito

-Deja ya de agradecer. ¿Empezamos con esto?

Me miró a los ojos.

-¡Malditamente que sí!

Le sonreí y la mirada en sus ojos, carajo, me convertiría en el jodido Superman si me iba a sonreír y a mirar así siempre.

BPOV

Rosalie, Alice y yo habíamos salido a cenar con Kate y Nessie. No logré salir de mi habitación sin escuchar las instrucciones de Edward por enésima vez. El chico no me dejaba salir. Perdí la cuenta de los abrazos que me dio y de las veces que me preguntó si llevaba el gas pimienta conmigo.

Ahora íbamos camino a mi auto y decidí decirles sobre el viaje. Lo primero que hice al subirme al auto fue enviarle un mensaje a Edward.

-Edward y yo viajaremos por EUA este verano.

-¿A dónde exactamente?-Alice preguntó entrecerrando sus ojos.

-Aún estamos planeándolo, pero si queremos que sea espontaneo. Sólo decidiremos el primer lugar.

-¿Y cuándo piensan volver?-Rubia preguntó y alzó una perfecta ceja.

-No lo sé, Rose-me encogí de hombros-viajaremos en auto y nos hospedaremos en hoteles de carretera.

-¡Eso puede ser tan divertido!-Alice chilló desde el asiento trasero-tomen fotografías a cualquier lado que vayan. Quiero verlas todas.

-Sí-le sonreí-ahora sólo falta decirle al Jefe.

-¡Uhh!-hicieron una mueca.

-Sí, eso mismo pensé.

Encendí el auto y comencé a andar.

-Decidimos ir a Chicago y a Forks cuando terminemos nuestro viaje. Luego volveremos… ¿ustedes que van a hacer?

-¡Jasper ya me dijo que sí! ¡Iré a Texas!

-¡Ajuuaaa!-Rosalie vitoreó con acento vaquero. Ambas nos reímos de Alice.

-Graciosas-espetó-luego iremos a Forks. Es hora de que Mamma Brandon tenga visitas.

-Ugh, ojalá Emmett me dijera algo así para poder ir a Tennessee.

-Pues tú dile que es hora de que conozca a tus padres-le dije-se le hará fácil llevarte allá luego.

-Sí, lo intentaré-hizo una mueca y sacó su celular para comenzar a mensajear. Encendí el estéreo.

Cuando llegamos a nuestro apartamento, me siguieron a mi habitación.

-¿Qué se les perdió?-pregunté y rodaron los ojos.

-Queremos escuchar como se lo dices a Charlie-hice una mueca y tomé el teléfono.

Les había dicho en el auto que llegando a casa, lo llamaría.

-¿Tenemos teléfono?-Alice preguntó-¿desde cuándo?

Rodé los ojos.

-¿Cómo funciona esa cosa?-Rose se mofó.

-Silencio-advertí cuando la línea comenzó a sonar.

-Pon el altavoz-ordenó Rosalie.

-¡Charlie!-lo saludé.

-Bella, ¿qué pasa?

-Tengo algo que decirte.

-Humpf…-resopló-¿qué cosa?-preguntó acongojado.

-¡Demonios, Charlie! Actúas como si mis llamadas siempre fueran malas noticias.

-No pero siempre te acuerdas de mí para pedirme permisos.

Rosalie soltó una risita.

-¡Eso no es cierto! Por cierto, ¿y mi dinero? Me estoy muriendo de hambre. No he comido en una semana. Me hacen falta mis dólares, Charlie Swan.

-Exagerada. No te enviaré nada. Aprende a ser responsable.

Alice y Rosalie cubrieron sus bocas para ahogar las risas.

-¡Soy responsable! Una infracción no me hace irresponsable

-Claro que sí-gruñó-deberías de estar estudiando en lugar de estar pidiendo permisos

-Estoy de vacaciones, Jefe. Las vacaciones son para pasarla de fiesta

-Pues repasa lo del semestre-hice una mueca de horror-¿cuál fiesta? Vas a volver a Forks y estarás castigada.

-¿¡Qué?! ¿¡Por qué?!

-Por grosera, así de simple.

-¡Charlie!

-Deja de hacer berrinche. ¿Qué es lo que quieres tanto?

-Como tengo 22 y sé que ya no puedes castigarme te lo diré.

-¿En dónde dice que ya no puedo castigarte?

-Papá, déjame continuar-se quedó en silencio-y antes de que te quejes déjame decirte que Renée ya me dio su bendición.

-¿Vas a casarte?

-¡No!-rodé los ojos-Edward y yo nos vamos de vacaciones-la línea se quedó en silencio. Alice y Rose me instaron con la mirada a que continuara-viajaremos por todo Estados Unidos, en auto. Sólo vamos a planear el primer lugar. Lo demás como se nos ocurra. Nos hospedaremos en hoteles de carretera.

-Bella…-comenzó.

-Prometo llamarte cada vez que lleguemos a un nuevo lugar. Luego iremos a Chicago y luego a visitar a mi viejo y finalmente volveremos a Seattle. ¡Di que sí!

No dijo nada.

-¿Papá? ¿Sigues ahí?

-Sí-suspiró-tengo que hablar primero con Renée.

-¡Papá, no es la gran cosa!

-Sí, si es la gran cosa. Te llamo en un rato-colgó.

-¡Mierda!-chillé.

-Seguro que si habla con Renée va a aceptar, Bella-dijo Rose convincente.

-No es como si se fueran a vivir juntos y se fueran a casar y a tener un montón de niños-comentó Alice, soñadora. Rodé los ojos.

-Ahora a esperar-tamborileé los dedos en la superficie mullida de la cama y no despegué la vista del teléfono.

Después de unos momentos en silencio, mi celular sonó con un mensaje. Era Edward.

-Charlie acaba de amenazarme.

¿Qué?

El teléfono sonó. Contesté rápidamente.

-¿Sí?

-Está bien, Bella. Irás-respondió Charlie.

-¡Síííí! ¡Gracias, gracias, gracias, papá! Vas a irte al cielo

Alice y Rosalie sonrieron.

Esa misma noche, sólo que más tarde Jasper llegó y Rosalie y yo decidimos ir al apartamento de los chicos y dejarlos a ellos dos solos.

Emmett atendió la puerta y él y Rosalie comenzaron a tragarse el rostro. Hice una mueca y fui hacia la habitación de Edward. Le di unos toquecitos a la puerta y abrí. Él estaba hablando por teléfono y se veía tan feliz.

Le sonreí y me devolvió la sonrisa. Dejé mi bolso con mi ropa en su sofá.

Me senté en la cama y tomé mi celular para comenzar una nueva partida de Banana Kong mientras él terminaba su llamada.

-Apuesto que se ven bien puestos-soltó una risa-sí, sí, como sea-rodó los ojos y se pasó una mano por el pelo. No despegué la vista de él ni un minuto-oh sí, yo también. Bella acaba de llegar. Sí, hasta luego.

Colgó.

-Hola-me saludó.

-Hola-le sonreí-¿con quién hablabas?

-Ehh…-se rascó la nuca-¿recuerdas la chica de quinto semestre?

-La chica de la conversación en Facebook-jamás iba a olvidar a esa perra.

-Sí, bueno, era ella.

-Son buenos amigos-comenté y comencé a jugar. Esa perra. No me gustaba para nada. La stalkearía después.

-Sí…no tan buenos amigos como con Nessie pero somos buenos amigos… ¿Cómo te fue?

Buen intento, Edward. No voy a olvidarlo. Tarde o temprano hablaremos de ello.

-Bien. Fue muy divertido-le contesté.

-Genial-se sacó la camisa desde la parte trasera-¿te sientes con ganas de qué?

-Ahora que te has sacado la camisa sólo quiero cogerte. ¿Lo hiciste a propósito?

-Tal vez-se encogió de hombros, portando una sonrisa.

-Bueno.

-Bueno.

Se desabrochó los pantalones.

-OoOo-

Alice y Rosalie me ayudaron a empacar mientras Edward se iba a su apartamento y empacaba sus cosas.

-Recuerda tomar fotos-Alice dijo mientras doblaba mi ropa.

-Y tengan sexo-Rosalie meneó el índice.

-No tienes que decírmelo-me guiñó el ojo.

Estaba más que emocionada, no podía creer que finalmente iba a viajar en auto. Era uno de mis grandes sueños. Podía tacharlo de mi lista de metas de vida.

-¿A qué hora se irán?-Duende se sentó sobre la maleta y pegó saltitos-esta porquería no cierra.

-Como a las once

-Entonces supongo que tendremos que despedirnos esta noche. Nosotras estaremos lo suficientemente ebrias como para darnos cuenta de que se van.

-Por favor no me cuenten sobre los chicos guapos graduados. Sé que me pierdo un montón, simplemente no hagan más grande el sufrimiento.

-De acuerdo-Rosalie alzó la mano, en un gesto de juramento.

Esa misma noche, Edward llegó a mi apartamento.

-Dejé la maleta en mi auto. Necesito tus llaves-dijo cuando abrí la puerta.

-Sí, hola. Yo también me alegro de verte-saludé sarcásticamente mientras le pasaba las llaves de mi auto.

Habíamos acordado viajar en el mío mientras su Volvo descansaba un poco.

Tomó mi rostro entre sus manos y me plantó un beso ruidoso en los labios. Luego se fue por el pasillo.

Emmett y Jasper estaban sentados en la sala viendo televisión mientras esperaban a Alice y a Rosalie.

-Bella, Bella, Bella, Bella-Emmett comenzó meneando su cabeza-cuídate. Ya sabes de todas las maneras mientras estés lejos. No quiero enterarme de que voy a ser tío.

-Eso ya no es gracioso, Emmett-respondí. Jasper soltó una risa.

-¿No lo es?-Grandote arqueó una ceja.

-Cállate-se rió.

-Diviértanse, pequeños-me palmeó la cabeza.

Edward volvió y entró a la sala.

Finalmente, Alice y Rosalie salieron.

-Andando-aplaudió Jasper.

-¡Ven aquí!-Rosalie me jaló entre sus brazos y me besó la mejilla-cuídate mucho, Bella. Diviértete, relájate y disfruta-me susurró al oído-no discutas con él.

-De acuerdo-le respondí sonriente.

-Te extrañaré como el carajo

-Yo también voy a extrañarlos, Rose-besé su mejilla.

Alice fue la siguiente.

-¡Bella!-lloriqueó en mi oído-le diré a mi mamá o tu mamá, como sea, que le mandas saludos aunque no sea así. Te quiero.

-También te quiero, Ali. Cuídate y suerte en Texas.

-¡Eso es tan lindo!-chilló en mi oído. Hice una mueca.

-De ninguna jodida manera voy a extrañar tu puta voz.

Me golpeó en la cabeza y se alejó.

-Gástale una broma a Edward. Pon mayonesa en su pasta dental. Le encantará-Emmett me aconsejó-igual siempre puedes alterar su shampoo y graba un jodido vídeo por el amor de Dios.

-¡De acuerdo!-le sonreí.

-Esa es mi chica-volvió a revolverme el cabello.

Finalmente, ellos partieron.

Edward y yo decidimos ver una película. Estaba muy buena y cuando terminó, Edward y yo tuvimos un poco de diversión.

-Tengo un par de conjuntos para modelar-meneé las cejas y me miró con los ojos entrecerrados.

-¿Y qué estamos esperando?-preguntó. Solté una risa y de repente, me cargó sobre su hombro y se dirigió a mi habitación.

-Comienza a hacerlo-ordenó. Me reí en su cara y fui al baño.

El primero era color piel. Transparente y con flores de encaje en los pechos, en la pelvis y en el trasero. En realidad, era jodidamente ardiente.

Salí del baño apagando la luz y él ya estaba en calzoncillos. Sólo mantenía la lámpara de mi buró encendida.

-Te mueves rápido-comenté y se giró rápidamente a mirarme. Tuve la satisfacción de ver como los ojos se le salían de las cuencas-¿Qué te parece?-caminé hacia él y me di una vuelta-¿demasiado atrevido?

-Demasiado perfecto-respondió-ahora…sin ofender pero quiero sacarte esa cosa ahora mismo.

-Este es un país libre, amor-le guiñé un ojo y dio una zancada hacia mí. Envolví mis piernas alrededor de sus caderas cuando dejé de tocar el piso.

-OoOo-

-Nuestro último desayuno casero durante un largo tiempo-anuncié cuando serví los waffles en el plato.

-Carajo, eso es cierto-musitó Edward y me jaló a su regazo-ven aquí-me tendió un tenedor.

Comenzamos a devorar el plato y cuando terminamos limpiamos la cocina. Fuimos a alistarnos y finalmente bajamos al estacionamiento.

-Ehh… ¿Bella?-Edward me jaló de la mano y se detuvo al pie de las escaleras.

-¿Sí?

-Esto es difícil y no te lo había dicho pero…-suspiró. Oh no. ¿Esto era malo?-bueno…no sé qué es lo que siento por ti pero, bueno, quiero decirte esto…ehh… te amo. Bueno, en realidad creo que te amo.

Me quedé en silencio por un momento.

-En realidad yo estoy confundida también…es decir…jamás había sentido esto pero ¿podemos dejarlo en eso? En el "creo que te amo" estoy segura que lo descubriremos.

-Sí-sonrió-entonces creo que te amo, Hamlet.

-Creo que te amo también, Chump.

Me sonrió y juro por Dios que jamás había visto una sonrisa tan hermosa.

Subimos al auto, él comenzó a conducir y yo encendí el estéreo.

-¿Estás lista?

-Malditamente que sí-sonrió-ahora cantemos un poco.

-"We were both young when I first saw you, I close my eyes and the flashbacks starts: I'm standing there, on a balcony in summer air…

-OoOo-

Y eso es todo. Siguen los outtakes y luego el final. Espero que les haya gustado. Por cierto, la canción es Love story (esta escena era una de las opciones de la encuesta en Fb)

Si tengo suerte, estaré publicando los outtakes a mitad de semana. La primera parte del final será publicada un día, al día siguiente la segunda parte, luego un día sin actualizar porque soy mala y quiero dejarlas con las ganas y finalmente el epílogo, así que van a tener que leer y comentar ese mismo día. Si no pueden ese día entonces les recomiendo que no vayan a leer los reviews o comentarios en Fb (si los hay) porque se van a llevar spoilers y no quiero que se les arruine el final así, ¿ya ven? Les aviso. Como sea...

Deja tu review, no te llevará ni un minuto hacerlo(;