He vuelto de las profundidades de la tierra, luego que el terremoto me escupiera fuera... ese mal nacido de Lucifer no me quería con él -.- y movió todo chile para sacarme a patadas. Triste ¿No?... nha, hablando en serio... con todo esto de terremoto y de que mi casa se mueve como palitos de helado he decido subir algo. Viva... aún, asi que no me boten... FUERZA CHILE XD...

Capitulo 53: Los merodeadores

Sabado 1 de Diciembre

Eran solamente ellos en una habitación en silencio, ambos cabizbajos en sus propios recuerdos. Febrix tenía la garganta hecha un nudo y Harry a penas lograba mantener sus ojos fijos en algo sin sentir que estos se humedecía, habían estado así todo lo que llevaba de día.

Era una situación que ya debían de haber superado luego de casi cuatro horas de estar ya en el colegio, de haber recibido lo dejado por Sirius, de haberse atenido a las consecuencias de los recuerdos y el dolor, pero ambos aún en aquel remolinos de pensamientos era algo que simplemente podía más que ellos.

(Febrix) Tenía un millón de cosas que decirle a Potter, todas referidas a su padrino, pero solo tratar de abrir la boca y recordar todas esas mañanas y tardes alrededor del perro le hacían contra su voluntad que se le llenaran los ojos de lagrimas y su voz se sumiera en el silencio. Quería decirle todo lo que Sirius había dicho de él, todos los sueños que había tenido como familia, todo lo que había soñado para la familia feliz que había ansiado por tantos años. Pero no podía abrir la boca, no podía decirlo sin que se le soltara un sollozo amargo por recordarlo ahora más patente que nunca. Era una maldita cobarde y llorona, con un orgullo difícil de ablandar y se sentía pésimo porque Potter no está mejor que ella, ni mucho menos, los ojos esmeraldas del chico estaban sumidos en la oscuridad y aunque había sido sumamente desagradable en la ida al ministerio se sentía demasiado blanda como para no permitirle al chico las intenciones de su ultimo pedazo de familia tenía para él.

Respiro profundo mientras se levantaba y se giraba con la cajita de terciopelo azul aun entre sus manos.

-. ¿Febrix?- pregunto el chico con la voz suave. Ella se crispo mientras dejaba la cajita sobre una mesa que la sala le había dejado y miro el techo buscando una respiración difícil de obtener.

-. ¿Sabías que te adoraba?- pregunto a la nada mientras dos lagrimas le rodaron por las mejillas, por lo menos la voz no se le quebró... tanto.

-. ¿Qué?- pregunto el chico en voz baja y lo escucho pararse.

-. Hablaba todo el día de ti, Potter- contesto ahora acariciando la cajita- todo el día. ¿Sabes? Ni siquiera te conocía pero ya me tenías harta- contesto con una leve sonrisa. La voz se le consumió y tuvo que toser, porque ya había comenzado.- tu primer año de vida me la se de memoria, porque tu padrino tenía la fascinación de comenzar el día con un: "Repason de la vida del niño Potter"

Sonrió sin querer pero la felicidad no llego a ningún lado. La sala se quedo en silencio unos segundos más.

-. Tú estuviste más tiempo con él- soltó Potter de pronto y ella se achico mientras abría la cajita de terciopelo y pillaba allí, una docena de botellitas traslucidas.- jamás me haz contado algo de él.- siguió en un susurró como si lo que hubiera dicho como un ataque lo estuviera arreglando, ella ciertamente no lo tomo como uno.

-. No es que fuéramos muy interesantes- soltó con algo de sarcasmo- ya sabes, el animago que se escapo de Azkaban con un serio problema a base de dementores, y la semi licantropa con problemas de socialización, a veces no encajábamos.

-. ¡Pero estuvieron juntos!- murmuro molesto tal vez por su sarcasmo y a ella no le importo.

-. ¿Qué quieres que te diga Potter? Que cuando él tenía pesadillas de la muerte de tus padre o de los dementores se transformaba en perro y dormía en mi cama, que cuando yo salía herida de una de mis transformaciones él se pasaba el día curando heridas, que se quedaba despierto para ver que yo no tuviera pesadillas, ¡Que me costo un mundo tratar de que comiera algo sin estar a cinco minutos de salir corriendo para estar muriéndose de hambre en un espantoso bosque, Solo para verte!. No es una vida muy linda, no es muy agradable saber que él fue el único amigo que tuve en todo estos años y que de pronto desapareciera de una noche para otra con las fugaces palabras de mi padre de un: "Está mejor" solo para un par de meses después enterarme de la nada de que estaba muerto. No he preguntado como murió pero...

-. Murió por mi culpa.

Y la sala de heló de golpe. Ella se entumió como si le hubieran sumergido en un tina de agua congelada.

-. Por una desatines mía- susurro y ella se engrifo en su lugar sintiendo las uñas clavarse en sus palmas pero no se movió- porque yo creí que... él... Voldemort me tendió una trampa y la Orden acudió a salvarnos. Todo salió mal, de pronto nos vimos sumergido en una batalla con mortifagos y Sirius...

En ese momento ella no estaba respirando, porque no quería saber, no quería saber como.

-. Potter...

-. Cayo por el velo mágico mientras me protegía. Bellatrix...

-. No- soltó negando.

No era justo, no era para nada justo. No tenía porque ser así...

(Harry) No supo cuanto rato estuvo solo sumido en la oscuridad de la habitación hasta que la puerta del fondo se abrió dejando paso a sus dos amigos y despertándolo un poco más, ya que se había quedado dormido.

-. Harry- susurró Hermione acercándose y sentándose a su lado.- ¿Estas bien?- pregunto despejándole la cara de sus rebeldes cabello, él asintió cansado.

-. Son las dos de la mañana- soltó Ron mirándole apenado.

-. ¿Dónde esta Febrix?- preguntó Hermione mientras le ayudaba a levantarse del sofá.

-. No lo sé, se fue... y no se donde.- continuo mientras se estiraba un poco. Se había quedado dormido en el sillón y le dolía la espalda.

-. Venga, volvamos a la torre- susurro Ron mientras se ponía a su lado.

-. Harry- llamó Hermione tomando la cajita azul- ¿Qué es esto?- pregunto mientras se lo pasaba. Luego de todo lo que había pasado ni siquiera la había abierto. Tomando la cajita con cuidado la abrió para ver una docena de frasquitos traslucidos.-. Son memorias- susurró Hermione- recuerdos.

Se ve las penurias de un amanecer, la casa rechinaba igual que antes y el perro más joven y más cansado que nunca entraba en la habitación mientras sobre la cama y bajo una horrible y ensangrentada sabana se removía un cuerpo delgado.

Un segundo y tercer animal entraron en la sala mientras el cuerpo dejaba de mover y un fuerte quejido salió de allí mismo mientras tres jóvenes de 16 años se paraban a pocos metros de su tembloroso y herido amigo.

Fue un joven de cabellera alborotada y lentes chuecos quien fue el primero en inclinarse contra la cama y quitar las sabanas del herido cuerpo. Los ojos dorados sumamente cansados, pero con un brillo único le miraron desde aquel lugar, una fea cicatriz le cruzaba la frente..

-. ¿Duele?- pregunto James Potter con una breve sonrisa tratando de infundirle por lo menos un poco de animo.

-. Algo- contesto la silenciosa y dolorosa voz del licántropo- gracias por estar aquí. ¿Cómo he...

-. Bien, Moony, como siempre te has portado como un santo.

El ojimiel miro a su perruno amigo y sonrió algo enojado porque sabía que ese "santo" era bastante difícil de creer.

-. Perseguiste algunas liebres, pero no te preocupes no están en tu nueva dieta.- siguió al ver aquella mirada de lobo post luna que tanto le ponía nervioso. Era como ver al lobo en el cuerpo del humano.

-. Venga- soltó ahora el más pequeños de los asistentes- Remus se esta enfriando allí- soltó logrando que los dos chicos más altos sacaran un par de capas tendiéndoselas encima y ayudándole a pararlo lentamente.

-. No soy un desvalido- contesto mientras sus dos amigos le ayudaban a apoyarse, aunque estaba muy claro que estaba más o menos entre esa clasificación, porque el lobo había rasguñado fuerte su cintura aquel día, la sangre aunque ya no emanaba dolía como un demonio.

-. No te quejes- soltó James apretándole una mejilla como si fuera una tía regordeta- que te vas a colocar viejo.- regaño con el mismo tono.

-. Sí- siguió Sirius- no queremos que una Sammantha nos mate por haber apaleado a su santo hombre perfecto.

-. ¡Ho cállense!

-. Debes comenzar a superarlo, la chica esta logrando rivalizar con James al ser los jóvenes guapos que están terriblemente colados por alguien que ciertamente no los aceptan.

-. ¡Hey que Lily esta a punto de caer!

-. Sigue soñando Potter, primero Peter se consigue novia.

-. ¡Hey!

-. ¡No te preocupes Peter, yo te conseguiré novia!- soltó James Potter mientras se arreglaba los lentes.

-. ¿En serio?- pregunto el chico mientras iba alumbrando el camino de vuelta al colegio. Mirándole con claro escepticismo .

-. Será una misión difícil- susurro colocando su mano sobre su pecho de manera solemne-, pero lo haré por mi y por ti. E'vans será mía, lo sé.

-. Sueña Cornudo.

Sonrió mientras se sentaba en el suelo y sacaba el recuerdo con la varita y la depositaba en uno de los frascos. La sala se volvió un poco más cálida y sonrió ante los bonitos momentos que Sirius le había dejado de sus padres.

(Febrix)

-. ¡En tus sueños, Potter!- soltó la chica pelirroja mientras otras dos jóvenes se detenían a ver la nueva proposición del joven. Una nueva todos los días, y era algo que ya el alumnado y el profesorado de Hogwarts estaba al tanto de comentar como si fuera el clima.

-. Ya estas allí, hermosa- contesto James Potter mientras dejaba caer un centenar de pétalos sobre esta misma. La chica saco su varita trasformando los pétalos en cientos de pajaritos pequeños que se lanzaron al ataque del joven.- ¡Hey!- soltó logrando protegerse con una capa de protección. El pasillo se vio despejado ante los pajarillos que fueron desviados.

-. ¡Te lo mereces Potter!

-. Solo una cita, Evans. ¡Solo una!

-. Muérete Potter

-. Por favor- susurró con su mejor carita de borreguito.

-. Me cansas- soltó antes de tomar la mano de dos de sus amigas ya que estaban claramente estancadas en el lugar y jalarlas con ella.

James Potter asintió y se marchó como si nada mientras Sirius Black se encontraba tapado con la capa de invisibilidad por petición de su amigo, tratando de recordar porque había aceptado esto y solo golpeándose la cabeza al recordar no hacer apuestas sobre los chocolates ocultos en la habitación, ciertamente Moony comenzaba a dar miedo.

-. Hay que decir que es encantador.- susurró la más alta de ellas.

-. Como mis suéteres viejos- contesto la joven con lentes y clara cara desdeñosa. Sammantha típico de ella.

-. No te coloques así, Sam- soltó Daria- ya será tu turno- colocándole una fraternal mano en el hombro.

-. Yo soy menos empalagosa, y se que Remus me quiere... a su modo...

-. Sep.... dos veces.- contesto Daria otra vez- tu repítetelo para creértelo, ¿No?

-. ¡Hey! Por lo menos a mi me da calabazas sin sentido- soltó la mujer sonriendo como si ese fuera el mejor triunfo de todos- no tiene excusas y solo lo hace porque es muy honrado.

-. O oculta algo.

-. No te coloques paranoica otra vez, Daria. Aquí no llegan las trasmisiones satelitales muggles. Sabia que Lily no debía pasarte esos libros

-. Pesadas... pero ya verán...

Cuando Sirius Black volvió a la sala común estuvo claramente tentado a lanzar algunos hechizos de interferencia al techo, por los satélites.

La sonrisa se le pego en el rostro al ver la determinación en el rostro joven y sonriente de su madre. Se notaba la decidió de esta, el amor para siempre.

Se ve la habitación en un completo caos, pareciera que un huracán, dos tormentas y tres terremotos habían pasado por allí. Se ve un bulto en la cama más alejada de la puerta y el ambiente es claramente sombrío. Se escucha el tocar de una puerta y luego una figura femenina se acerca al bulto, unos segundos antes la pelirroja mira al joven moreno que yace taciturno en su propia cama cuidando a su amigo en silencio, parecía que ya una batalla se había perdido Sirius Black ciertamente no era bueno dando consejos amorosos.

-. Remus- comenzó la chica sentándose a su lado, tomando la mano arañada y herida del chico de 17 años. Sirius se movió incomodo, pero no quería dejar a la futura novia de James sola con su amigo en estos momentos en que se encontraba emocionalmente inestable. ¿Por qué James se demoraba tanto con ese chocolate?

-. ¡No!- soltó este en un quejido. El bulto era su padre en un estado deplorable, sumido en la oscuridad que solo el miedo puede provocar. El corazón se le estrujo al escucharlo tan miserable.

-. Ella también esta sufriendo.- susurró Lily con la voz cargada de miseria al ver a sus dos amigos en tan horribles condiciones. Él también había visto la nueva versión zombie de Sammantha, al parecer había sido un discusión tremendamente ácida.

-. Ella no debe, no debe- susurro con la voz apagada. Observar a su padre tan desesperado le hizo un nudo en el pecho, ella no quería verlo así- no debe.-siguió ahogado.

-. No se puede hacer nada, Remus. Lo he leído...

-. ¡No se puede!, Ella es humana, es normal. No debe...

-. Lo sabes, Remus, no seas ciego. Tu ya... no puedes hacer nada.

-. Sí puedo, Lily- susurro el lobo alejándose un poco de la chica- no es normal. Ella debe alejarse de mi. Tu eres su amiga vela por ella.

-. ¡Y también soy la tuya!- contesto la pelirroja enojada y elevando un poco la voz- y no voy a dejar que por tonterías ustedes no puedan estar juntos...

-. ¡Mi licantropía no es una tonteria!

La imagen se distorsiono cuando el lobo pareció revivir en el cuerpo humano, perdiendo repentinamente la calma que bien era conocida en el chico. El moreno inmediatamente le mando un hechizo impactando el cuerpo de su amigo y dejándole aletargado en la cama. Se acercó a la Lily que aun estaba sentada y le ayudo a pararse.

-. El lobo esta confundido y dolido, Lily. No le pidas luchar contra algo que lamentablemente el sabe que ya ha sucedido. Lo sabe desde hace años, el problema es que ahora el lobo ha aceptado y el humano a abierto los ojos.

Abrió los ojos mientras su varita volaba a su sien y sacaba el corto recuerdo depositándolo en su frasquito. Entrecerró el cejo al sentir los punzantes calambres que comenzaron a asolarle, por el esfuerzo, el método y la sobrecarga. No era bueno releer recuerdos en la cabeza de uno mismo porque con la suficiente fuerza podían estos ser cambiados y a la vez trastocados. Ella había tratado de mantener la mente en blanco, pero sus pensamientos, su miles de emociones al ver a sus padres tan jóvenes y llenos de vida le hacían perder la concentración y de paso las imágenes quedándose solo con sus voces.

Por eso habían creado los pensaderos; lamentablemente ella no tenía ninguno a su disposición.

Era tarde ya, bastante la verdad pero no tenía ganas de moverse, se sentía cansada y agobiada, incapaz de caminar hasta la torre para buscar una cama o para ver a Potter; lo ultimo que quería era verlo, no sabía lo que sentía en estos momentos hacía el joven, no sabía si sentía rabia, dolor o simplemente desolación, no sabía si podía culparlo, porque ella podía haber hecho lo mismo, no podía odiarlo porque el sufrimiento de la perdida era mutuo, pero tampoco quería estar cerca, simplemente quería estar lejos de él. Quería encerrarse en su mundo... y por una vez... solo, dejar de sentir perdidas y dolor.

Domingo 2 de Diciembre

(Harry) No pudo dormir por segunda noche, no pudo cerrar los ojos ni un momento para descansar.... tenía el Mapa del Merodeador sobre sus piernas, la varita apuntando el cartelito de "Febrix Lupin" en el primer piso, cerca de la sala donde el profesor Firenze daba clases de adivinación. El cuerpo de la chica no se movía y hubiera ido él si es que no fuera porque su profesora de Defensa se paseaba cerca de la chica cada ciertas horas. Sabía que Fe debía odiarle más que nunca en estos momentos, debía sentirse desilusionada y harta de él. Pero ya no podía hacer nada para solucionar ello, ya todo había pasado, él ya no estaba y no quería seguir sufriendo.

Cuando las primeras luces comenzaron a entrar en la habitación el sueño lo colapso, solo pudo despertar al medio día para decirle a Ron que no se iba a levantar... aun.

(Febrix) Su ser era estar media botada sobre la mesa, con un dolor de cabeza muy desagradable que ni siquiera le dejaba abrir los ojos bien y comiendo solo para hacer algo con las manos. Estaba en el comedor semi vació de un día Domingo. Su única compañía allá a los lejos eran dos chicos de Slytherin sumidos en sus conversaciones.

Había despertado casi de un salto, cuando el profesor Firenze le había pillado oculta detrás de una estatua de Igor el sabio. Eran recién las siete de la mañana y el frió de invierno le había calado hasta los huesos dejándole algo tiesa para moverse. El centauro le había dado un poco de confort en la habitación de clases, allí sobre el pastizal se dejo caer mirando el cielo aun mareada, cuando el profesor volvió de los terrenos se sentó a unos metros de ella en un tranquilo y para nada tenso silencio. Era verdad que en un principio ciertamente no se acercaba mucho al centauro porque este sabía perfectamente que era, mas al pasar del tiempo ya no había tanta distancia por ser razas diferentes y claramente la distancia estaba bien para ambos, ya que por cadena alimenticia los lobos comían caballos, pero el profesor o por lo menos ella creía que él sabía que no era "peligrosa".

Su profesor de adivinación miro hacía afuera, donde se lograba apreciar los árboles del Bosque volvió su mirada hacía ella quien se había sentado un poco más derecha.

-. Veo que tú maestro se ha marchado- había comentado, ella abrió un casi ojo para sentarse mejor.- y los lobos también.

-. Sí, hubo unos cuantos problemas.- soltó suavemente, por lo menos no había resentimiento en la voz del profesor. Creo que podía acostumbrarse a relajarse un poco en la presencia del hombre.

-. ¿El se encuentra bien? Tu maestro, Wolfblood.- ¡HO bendito Wolfblood, ¿Por qué será que por ser tan viejo todo el mundo le conoce?

-. Creo- soltó y dejo caer la cabeza hacía un lado, completamente adolorida.- no lo sé, la verdad no lo he visto.- susurró mas para si.

-. Toma- le dejo un par de hiervas sobre una roca- te servirán para los músculos adoloridos que veo que te incomodan.

-. Gracias profesor.- susurró mientras se levantaba y tomaba las hiervas.

-. Por favor, saluda a tu maestro de mi parte cuando lo veas.

Volvió de sus recuerdos cuando alguien se sentó a su lado y le pincho la mejilla con un dedo. Abrió los ojos para ver a un chico sentado a su lado, demasiado despierto para ser sano a las nueve de la mañana en un salón sin mas gente que ellos. Es domingo... ¡Todos deben dormir hasta tarde!.

-. Pareces un Inferi- soltó con voz lúgubre

-. Que halagador, Josh- susurró mientras el chico tomaba las plantas que estaban sobre la mesa y la echaba dentro de un vaso vació el cual luego apunto con la varita y de este salió vapor- venga tómatelo.

-. ¿Me vas envenenar?. No tan temprano- alego tomando la taza.- ¿Cómo sabes lo que es?

-. En realidad pensaba hacerlo para la hora de almuerzo.- sonrió como si realmente lo meditara, ella le pego en un hombro- Venga bébetelo es lo que usualmente toma Pablick después de los partidos de quidditch para los músculos.

-. Sabelotodo- susurro mosqueándolo.

-. ¿Por qué tienes esa cara?, y no me mientas...

-. Nada del otro mundo- susurro parándose bien y bebiendo la dulce poción. Sabía que el chico tenía el entrecejo cerrado.- ¿Qué haces aquí tan temprano?- pregunto cambiando de tema.

-. ¿Temprano? Son las nueve de la mañana- soltó asombrado. Ella le miro con un ojo semicerrado.- O bueno, esta es mi hora del día domingo ¿Y que?- soltó cruzándose de brazos.- ¿Qué te pasa?- pregunto luego preocupado y miro la caja que tenía al otro lado.- ¿Qué es eso?

-. Recuerdos- soltó ella con la boca dentro del vaso. Josh le volvió a mirar raro.

-. ¿De...

-. Sirius Black…

Lo escucho dejar de respirar de golpe y ella solo dejo el vaso vació aun lado mientras sentía el cuerpo comenzar a destensarse aunque el dolor de cabeza persistió.

-. ¿El-el....- los ojos negros del chico se entrecerraron y le miraron aun asombrado.- ¿Estas de broma?

-. Claro que no- tomo la cajita y acaricio el terciopelo con cariño.- pero no importa- soltó llevándose un pedazo de pastel de calabaza a la boca para no tener que hablar bajando la mirada al sentir los ojos húmedos. El chico le paso una mano por lo hombro y le sonrió como si no hubiera dicho nada.

-. Come, quiero practicar un hechizo que ciertamente no me sale- se giro un poco y saco de un pequeño morral un tableta de chocolate rellena de almendras- ¿Qué te parece?

Ella sonrió quedamente y le robo la tableta antes de que se diera cuenta.

Cuando Amy fue alertada por Hermione que Febrix estaba en el Gran Salón, bajo corriendo para sentirse mucho más relajada al escuchar las risas de Febrix ante un ataque de cosquillas por parte de Josh.

(Harry)

Gritos de alegría, Remus Lupin abre la puerta de la habitación en el momento exacto en que un huracán entra en la habitación logrando despertar a los otros dos seres adormilados.

-. ¡Ha dicho que sí!¡A dicho que si!¡O merlín!¡O merlín me va a dar algo!

-. ¿Qué te pasa, cuerno? Hay gente que quiere descansar.- soltó la voz de Sirius.

-. ¡A dicho que si!

-. James, respira. ¿Quién ha dicho que si a que?- pregunto un Remus Lupin mientras se sentaba tranquilamente sobre su cama donde había estado leyendo.

-. Lily, Mi lily ha dicho que si quiere salir conmigo.

-. Ya la haz terminado agobiando a la pobre que ha aceptado.

-. ¡A aceptado!¡Me va a dar algo!- soltó el emocionado joven mientras se llevaba una mano al pecho donde el errático corazón le saltaba.- ¡O Paddy!- saltó el joven sobre Sirius mientras comenzaba a zamarrearlo.- Sabía que casi cuatro años de insistencia darían frutos.

-. Y lo dices como si tuviera gracia- rió Sirius quitándose a manotazos a James de encima. Feliz de al fin terminar de escuchar las declaraciones más empalagosas y sobreestimadas en lo dulce de su buen amigo.- haber si te dan de calabazas de una y te quedas tranquilo.

-. ¡Ya andarás suplicando ser el padrino de la boda! O mejor aún ¡De mi primer hijo!

-. Potter estas delirando...

Cuando salieron del pensadero, una sonrisa feliz y llena estaba en su facciones.

Eran las cinco de la tarde, y se encontraban en la sala de los menesteres donde habían pedido un pensadero. Ron y Hermione estaban con él en esos momentos; ambos sonriéndoles.

-. Cuatro años- susurró Hermione riendo brevemente- era un poco insistente.

-. Yo creo que mi madre ya lo habrá aceptado por cansancio.- soltó él con una sonrisa ancha.

Estaba seguro que Sirius no le podía entregar información más precisa, porque seguramente no andaba pegado a su padre cuando andaba con su madre. Pero ya de por si, estas imágenes eran lo suficientemente agradables y necesarias para él.

(Febrix) Estaba sentada en el suelo recibiendo el calor invernal que entraba por la ventana, Amy recostada contra su pierna levemente dormida y Josh frente a ellas mirándole claramente escéptico. Se hallaban en la sala que siempre ocupaban para practicar con el chico.

-. No lo entiendo- siguió este mirando hacía afuera. Ella suspiro y acaricio la cajita con una mano mientras bostezaba brevemente. El dolor de cabeza solo había disminuido un poco- siempre... por tanto tiempo temiendo...

-. No siempre creas en lo que dice un diario que maneja el ministerio. Todas sus equivocaciones y vergüenzas, es mucho y mientras más mala fama le dan a alguien más orgullosos se sienten- Amy hizo un ruidito dándole toda la razón.

-. Es tan enredado todo esto. ¿Y me dices que es padrino de Potter?- pregunto mientras se sentaba frente a ellas.

-. Era- contesto- esto es lo que nos dejo. Recuerdos- susurró sonriendo con pena- de mi madre y mi padre cuando jóvenes.- sonrió aún más.

-. ¿Dónde lo haz estado viendo?- pregunto el chico con curiosidad. Ella volvió a bostezar y se reacomodo logrando que Amy se quejara y abriera los ojos con flojera.- ¿Tienes un pensadero?- ella no contesto y Josh inmediatamente se puso ceñudo- Podrías pedirle uno a la profesora Mc. Gonagall lo sabías- contesto indignado entendiendo ahora porque la chica parecía no poder abrir los ojos por completo sin sufrir una mueca.

-. Sí, lo sé. No lo haré más, lo prometo- alzo una mano dando su palabra. El chico bufo y sonrió parándose y tomando su varita, movió los destartalados muebles hacía una esquina.- venga, quiero entrenar.

Se escucho un quejido general.

(Harry)

Los pasillos del colegio se hallaban en un profundo silencio. La imagen muestra una noche clara y desolada. Se sienten unos cuchicheos y unos pasos apresurados, desde la sombras el joven aparece como una sombra con el ceño fruncido y bastante molesto.

-. ¿Por qué se han demorado tanto?- pregunto a la nada mientras sacaba la varita y apuntaba detrás de un estrecho pasillo. Se escuchan ruidos, Peter y James salen debajo de la capa llenos de bebidas y dulces.- ¡Moony se esta volviendo loco allá adentro!- soltó mientras los otros dos reían disimuladamente mientras entraban en la acalorada habitación.

-. ¡James!- soltó una conocida voz y un destellante cabellera pelirroja saltaba sobre el chico. Mientras Sirius alcanzaba a tomar las preciadas bebidas como si fueran sus hijas.

-. Hola mi Lily- soltó en un leve ronroneo, besando débilmente los labios de su novia.- ¿Qué sucede?- pregunta al ver como su novia irradia rayos hacía donde Remus yacía levemente sonrojado y bastante despeinado con una muy feliz Sammantha sobre una de sus piernas. Esta ultima le saco la lengua.

-. Aprende- soltó la chica mientras abrazaba posesivamente a su amigo que le miro ya cansado.

-. ¡Wisky de fuego! O Diablos, como te adoro cuernos- grito Sirius mientras hacía aparecer 8 pequeños vasos.

-. ¡Que sea una ración doble!- grito una de las chicas mientras corría hacía el lado de Sirius.

-. Para cuando quieras- soltó Sirius mirándole provocativamente.

-. Primero hecha un inferi- soltó la chica más alta mientras le quitaba un vaso al claramente molesto chico y se lo tomaba de golpe como si nada.- otro, Black- soltó esta.

-. Das miedo- susurró por lo bajo mientras repartía todos los vasos mágicamente.

Una celebración de Halloween entre amigos.

Mas cuando iba a ver el próximo recuerdo, un golpe en la puerta les hizo saltar, los tres sacaron la varita solo para que la puerta dejara ver a una profesora de Defensa apuntando hacía ellos como si se tratara de un espejo.

Abrió la puerta en el momento exacto en que el hechizo reboto en la pared contraria y un fuerte golpe resonara dentro.

-. ¿Qué...?- comenzó a preguntar.

-. Vamos- soltó la mujer apresurada.

(Febrix) El dolor de cabeza persistía mientras esperaba que Anari llegara con Potter, tenia los ojos semi-cerrados y ciertamente no quería ir a la enfermería porque había pasado una tarde amena junto a Josh y Amy e ir a parar a la enfermería sería el colmo de sus malestares.

-. Calabazas rojas- soltó la voz de la profesora desde la esquina logrando que las figuras de piedra gruñeran algo y le dejaran el paso. Ella entro en el pequeño pasadizo de piedra en el momento en que la puerta de abría dejando a paso a parte de la Orden.

En la habitación todos tenían sus rostros tensos, fue el director quien se levanto al verlos llegar y la chimenea chispeo dando tres fogonazos de bienvenida.

-. Gracias por llegar tan pronto William, Wolfblood, chicos- ella miro a Potter que tenia su misma expresión de no entender absolutamente nada.

-. ¿Dónde ha sido?- pregunto William más serio que nunca.

-. A unos 10 Km sur de Bristol- Tonks que yacía aun lado del cuarto alzo la voz con claro malestar. Parecía haber salido de una horrenda batalla, se lograba apreciar por el olor a sangre, heridas hechas recientemente.

Miro hacía un lado y los penetrantes ojos de Wolfblood le calaron; un par de escalofríos le cruzaron por la espina.

-. ¿Saben cuantos son?- pregunto William preocupado.

-. Más o menos una docena. Los aurores estaban en medio de un pedido de vampiros- el rostro de los tres licántropos se distorsiono en el acto.

-. Luxian- saltó William- saca a los cazadores y los tres licans principales...

-. William- hablo Albus, el licántropo se giro su rostro siempre sereno tenía los ojos un poco rasgado, como si la transformación fuera en pocas horas.- la orden...

-. Claro que necesitamos a la Orden en esto- Wolfblood avanzo y el extraño sentimiento en la sala se esfumo. El lobo se giro hacía ella y hacía Harry, sintió otro escalofrió y algo que obviamente no quería.- Y a Harry.

Como su nombre no continuó en la lista su cuerpo se destenso. Mas los alegatos se hicieron rápidamente entrever, ella observó a Potter que obviamente estaba más que dispuesto a ir, Anari se mantenía en silencio observando al Director.

-. Será una experiencia muy buena para ambos- siguió Wolfblood y a ella casi le cruje el cuello cuando miro a su maestro. Iba a soltar un alegato porque había tomando el hecho como que no iría- no estoy diciendo que se encuentren en medio, pero es un buen momento para que vean. Yo me quedare con ambos- los alegatos disminuyeron y Luxian ya se había marchado.

-. Esta bien- soltó el director mirando a Anari quien asintió, si no conociera a sus maestros hasta diría que lo tenían planeado por que la misma mirada había en la vampira y en el licántropo.- movámonos.

Continuara pronto... eso si que lo aseguro, por lo menos si es que no se corta la net con esto del terremoto, la otra semana talvez.

GRACIAS FrogizZ, linda por preocuparte por mi luego de este desastre, te lo agradesco un montón *-*. He tardado meses, pero que se le va a hacer... soy floja por naturaleza XD. Mucha, muchas gracias por los comentarios, y estamos a poquito del 100 :) felicidad para mi mucha. XDDD... Un abrazote. Cuidate. BYE