CAPÍTULO 50

Era tiempo de promoción. Había llegado el momento de que el mundo entero viera la esperada película de "Cincuenta Sombras de Grey". Era principios de junio y Dianna había recorrido junto a algunos compañeros medio mundo con la promoción. Iban y venían de un sitio a otro sin parar, dando entrevistas, acudiendo a premieres y atendiendo a miles de fans que ya arrastraban por el mundo.

Aquella película se había convertido en cuestión de semanas en un éxito en taquilla, convirtiéndolo en un nuevo fenómeno cinematográfico. Dianna estaba tremendamente agradecida al público por todo el apoyo, pero no tanto con la prensa, que como consecuencia del éxito, volvían a seguirla muy de cerca y a lanzar rumores sobre su relación con Ian a pesar de que el chico estaba desde hacía años con Nina.

Por suerte, eso ya no afectaba a Lea, consciente de que no había ninguna prueba de ello, solo ganas de un romance inexistente por parte de la prensa. Ella sabía la relación que mantenían Dianna e Ian. Habían forjado una gran amistad en los meses de rodaje y no era raro que quedasen cuando el chico hacia una visita a Los Angeles. O bien quedaban en cenar en casa de alguna de las chicas o salían a tomar algo en parejas cuando podían y tenían a los paparazzi controlados.

Con lo que no contaban las chicas, era con unas imágenes que fueron portada en más de una revista. En uno de los viajes relámpago que Dianna hizo a Los Angeles en medio de la promoción, había disfrutado de un agradable paseo con Lea y Jon que acabó en una terraza de la ciudad tomando un refresco, aprovechando el buen tiempo. Una Dianna sonriente acunando en sus brazos a una Lea que apoyaba su cabeza en su pecho fueron motivo de debate en televisiones y foros de internet. Hablaron de la complicidad entre ellas, sugirieron una posible relación más allá de la amistad y empezaron a salir imágenes de anillos y colgantes demasiado parecidos entre ambas.

Cuando las chicas vieron aquello no podían creerlo. Jamás pensaron que Lea buscando el apoyo de su novia sin ninguna intención amorosa, solo siguiendo una broma de Jon hacía ella, desencadenaría en esas fotos y todo lo que vino después. Tan solo fue un segundo. Un segundo en el que no pensaron que podría haber alguien fijándose en ellas y en el que Dianna rodeó a su chica con su brazo para decirle algo a Jon entre risas. Ya está. Después se separaron, se miraron y volvieron a actuar como siempre en mitad de la calle.

Ese momento pilló a Dianna lejos de Lea. Seattle era el lugar donde se encontraba la rubia, recibiendo varias reprimendas por parte de sus asesores y productores de la película, algo que se vio incrementado al salir Cory a escena. El chico fue preguntado por su situación con Lea y él no dijo otra cosa más que "Preguntad a Dianna, por lo que hemos visto ella sabe mucho más de Lea que yo".

A pesar de todo, habló con la morena, la tranquilizó y se mostró relajada, asegurándole que la historia no pasaría de allí y podrían seguir con su vida. Y el primer paso que dio fue durante la premiere en esa ciudad. Las preguntas sobre su relación con Lea no tardaron en llegar.

-¿Qué hay de cierto en tu posible relación con Lea Michele?

D: ¿Sabes? Es gracioso que cada cierto tiempo vengan a preguntarme por esto y salgan rumores de mi relación con Lea. – dijo con esa sonrisa que la morena le recomendaba poner siempre que estaba incomoda, haciéndola brillar a pesar de la presión. – Quiero mucho a Lea y no vais a dejar de verme con ella. – acabó diciendo, sin negar ni afirmar nada, solo dando respuestas ambiguas como hacia siempre. No mentía ni decía la verdad, aquello era todo lo que podía hacer para poder vivir mínimamente tranquila con su conciencia.

-¿Y sobre su relación con Ian Somerhalder?

D: Todos sabéis lo que hay… - dijo con otra sonrisa antes de alejarse.

Y con esa respuesta, llegó otro lio. Los periodistas dieron por hecho que aquello significaba que sí había algo entre la pareja protagonista de la película, cuando la intención de la rubia en todo momento fue la de negar aquello. Aquel "sabéis lo que hay" hacía referencia a la conocida relación entre Ian y Nina, no a la de ellos dos. Pero dio igual, los rumores entre el chico y Dianna siguieron su curso a pesar de que Ian no paraba de negarlo y de pasearse de la mano de su novia por todas las alfombras rojas, mientras que su relación con Lea quedó olvidada en ese mismo instante.

Era raro todo ese mundo. Al final, parecía que diera igual lo que dijeras, solo les interesaba vender la historia más interesante del momento y en ese caso, no fue la suya con Lea por suerte o por desgracia, sino con Ian, quedando todo en un toque de atención para el futuro.

Lea se encontraba rodando una película. Un drama romántico que le había dejado sin vacaciones, pero con la ilusión de un primer papel protagonista en el cine junto a Ryan Gosling. No se movería de Los Angeles, pero empezaba a ver vida después de Glee, empezaba a sentirse segura en su carrera y a tomar decisiones productivas para seguir creciendo. No dejaba Glee, pero tampoco se centraba en la serie. Seguiría teniendo una participación importante, seguiría siendo la protagonista absoluta, pero con un margen de actuación amplio para otros proyectos.

En ese instante se encontraba en su tráiler, esperando para una secuencia mientras utilizaba su portátil. Una ventanita de Skype le avisaba de que su novia quería hablar con ella.

L: Hola… - dijo con una sonrisa.

D: Ciao, bella. – dijo con un acento italiano que hizo reír a Lea.

L: Un día en Italia y ya hablas italiano…Que capacidad de aprendizaje. – dijo mirando la pantalla, viendo a su novia sonriendo al otro lado.

D: ¿Has visto? Pero siento desilusionarte, solo se decir eso y porque lo he buscado en internet… - confesó con una risilla.

L: ¿Qué tal ha ido hoy?

D: Bien, un poco cansada, pero los fans se han portado genial. Acabo de llegar de la premiere y mañana salgo hacia Alemania… - dijo restregándose los ojos en señal de cansancio.

L: Es el último esfuerzo, dentro de dos días ya estás aquí. – dijo dándole ánimos.

D: No sabes las ganas que tengo de llegar… Todo esto es una pasada, pero te echo de menos… - dijo haciendo un puchero que hizo sonreír a Lea tiernamente.

L: Y yo a ti, mi amor.

D: ¿Qué tal el rodaje? ¿Has tenido que darle muchos besos a Ryan hoy? – dijo moviendo las cejas de forma cómica.

L: Pues no, todavía no, pero dentro de un rato sí que voy a tener que besarle.

D: Que no me entere yo que hay lengua en esos besos, eh. – dijo intentando guardar la sonrisa y parecer seria, pero no lo consiguió, provocando la risa de Lea.

L: La lengua la reservo para cuando vengas… - dijo sugerente.

D: Ay, Lea… - dijo dando un largo suspiro. – Un día de estos me dará un infarto por tu culpa… - dijo sonriendo.

L: Ayer vi a tu hermano. – dijo después de unos segundos embobada en ella. – Se pasó a hacerme una visita.

D: Lo sé, me lo ha dicho. – dijo afirmando con la cabeza mientras se metía en la cama con el ordenador en las manos, apoyándose en el cabecero. – Lo he llamado camino a la premiere.

L: Muy bonito… Llamas a tu hermano antes que a mi… - dijo frunciendo el ceño.

D: ¿Celosa de mi hermano?

L: Si, te quiero solo para mí. – dijo haciendo reír a la rubia.

D: Eres un caso aparte… - dijo negando con la cabeza.

L: ¿Qué pasa? Soy hija única, no estoy acostumbrada a compartir… ¡Por cierto! – exclamó asustando a Dianna. – Tengo una noticia. – dijo agrandando su sonrisa.

D: ¿Qué ha pasado?

L: ¡Vamos a ser tías! – dijo juntando sus manos emocionada. En cambio a Dianna se le descompuso la cara.

D: Mi hermano… ¿Mi hermano… ha dejado embarazada a una…chica? – preguntó con un hilo de voz, haciendo soltar una carcajada a la morena por su cara.

L: Cariño, tu hermano no va a venir a contarme a mí, si ha dejado embarazada a una chica, te lo diría a ti. Te hablo de Hemo, está embarazada. – dijo de forma dulce.

D: ¿En serio? – dijo volviendo a respirar, alegrándose por su amiga y volviendo a mostrar la sonrisa que enamoraba a Lea. – No me lo puedo creer, Hemo con un bebe… - dijo negando con la cabeza pensativa. – Dios… Nos estamos haciendo mayores, eh…

L: Si… Parece que empezamos ayer la serie y la mayoría éramos cuatro jóvenes llenos de ilusión y en unos meses, va a nacer el primer bebe de nosotros… - dijo con media sonrisa. – Me da envidia de Heather…

D: ¿Qué? ¿Quieres…? ¿Tú quieres tener un bebe…ya? – preguntó volviendo a asustarse.

L: No… - dijo negando con la cabeza. – No es el momento. – dijo calmándola. – Pero te voy avisando de que quiero más de dos y que el primero lo vas a tener tú.

D: ¿Ah, sí? ¿Y eso lo acabas de decidir tu sola? Porque digo yo que algo tendré que opinar… - dijo torciendo la cabeza, mostrando media sonrisa.

L: Ya está decidido, lo siento. – dijo riéndose. – Tú serás la primera para saber si el parto duele mucho, si veo que es así, yo no tendré ni uno.

D: ¡Lea! – dijo riéndose. – Eres una inmadura… O sea que si duele, ¿tengo que tener más de tres niños yo solita?

L: Tu sola no, mi amor, yo te daré la mano, dándote todo mi apoyo… - dijo haciendo que las dos volvieran a reír.

D: Que detalle por tu parte…

L: ¿Has visto? – dijo mirando hacia algo que Dianna no alcanzaba a ver. – Mi amor, me tengo que ir, me llaman para grabar.

D: Vale… Yo voy a dormir, que aquí ya es tarde… Que pases bien la tarde.

L: Lo intentaré. – dijo regalándole una sonrisa. – Buenas noches, que descanses.

D: Buenas noches, te quiero.

L: Oye, Di. – dijo antes de que acabara con esa video llamada. – No decía en serio lo de los niños. Bueno, lo de que tú tendrás el primero sí, pero yo también tendré uno, duela o no. – dijo haciendo sonreír de forma tierna a la rubia.

D: No lo dudaba…

L: Te quiero, rubia. – dijo antes de terminar la conversación con su novia.

Los dos días habían pasado volando y Dianna ya estaba de vuelta en su casa. Era domingo por la mañana y le había dicho a Lea que volvería por la noche, por lo que se dirigió a casa de la morena para darle una sorpresa después de dejar las maletas en su casa. Justo cuando iba a dar unos toques en la puerta, la misma se abrió dejando ver a Lea, que notando la presencia de alguien, levantó la vista y dibujó una sonrisa contagiosa en su rostro.

L: ¡Mi amor! – dijo abalanzándose sobre ella, quedando colgada de su cuello, mientras que la rubia como podía, entre risas, la sujetaba con sus brazos rodeando su cintura, dejando besos por su cuello.

D: Hola, mi vida. – dijo dejándola en el suelo cuando se tranquilizó, buscando ese beso que hiciera contacto con los labios de ambas, un beso que se prolongó minutos y que pasaron como segundos para ellas, colándose en el interior de la casa y cerrando la puerta de una patada.

L: ¿Qué haces aquí? ¿No venias esta noche?

D: Mentí un poco… - dijo abrazándola. – Quería darte una sorpresa y pasar unas horas más contigo, pero veo que tienes planes. – dijo recordando que se disponía a salir.

L: Si, bueno… - dijo con un leve carraspeo, retirando la mirada para tomar asiento en el sofá.

D: ¿Pasa algo? – preguntó preocupada al ver la cara de su novia.

L: Si… Es Cory… - dijo haciendo que la cara de Dianna cambiara.

D: Ah. – dijo sentándose a su lado sin mirarla.

L: Ayer me llamó Ryan… Cory va a ingresar en un centro de desintoxicación… - dijo mirándola, viendo como la rubia abría los ojos de par en par y buscaba su mirada.

D: ¿Cómo? No puede ser, eso es imposible, nos hubiéramos dado cuenta… Eso no pasa de un día para otro… - dijo con el ceño fruncido, negando con la cabeza, negándose a creerlo.

L: Nadie se dio cuenta… Mañana se va a Canadá para tratarse allí… Iba a ir a verle, creo que es lo que debo hacer… - dijo creando un silencio entre ellas que se mantuvo unos minutos. - ¿No dices nada?

D: No sé qué decir… No me esperaba esto…

L: Quizás, deberías acompañarme… - dijo viendo como su novia levantaba una ceja.

D: No, no voy a ir… Ve tú si te hace sentir mejor, pero yo no voy a ir… No voy a ser falsa, yendo a sonreírle cuando hasta hace dos días he estado aborreciéndolo porque sigue lanzando puyas sobre nosotras en la prensa.

L: Creo que es momento de dejar eso a un lado, Di… Ven conmigo. – le pidió, observando como la rubia se ponía de pie.

D: No voy a ir, ya te he dicho que vayas tú si tanta ilusión te hace. – dijo molesta.

L: Pues eso voy a hacer. – dijo levantándose y dirigiéndose hacia la puerta enfadada. – Pensaba que tenías otros valores, pero veo que estaba equivocada y te puede el rencor. – dijo antes de salir por la puerta dando un portazo, dejando a Dianna en mitad de su propia casa e igual de enfadada que ella.

La rubia pasó todo el día en su mundo. Una vez que había abandonado la casa de la morena, se dirigió a su casa y se entretuvo en limpiar, en ordenar armarios, en lavar, en cualquier cosa que la mantuviera entretenida y no la dejara pensar, pero era imposible. No se sacaba a Cory de su cabeza, por lo que cuando salió a dar una vuelta para despejarse, prácticamente sin darse cuenta, llegó hasta la puerta de la casa del chico, sorprendiéndose por ese acto de su subconsciente. Dudó en llamar varios segundos, pero cerrando los ojos con fuerza, se decidió. No tardaron más de un minuto en abrir.

C: Di… - dijo el chico sorprendido, casi con la boca abierta de ver a la rubia en la puerta de su casa.

D: Hola… - dijo sin mirarlo a la cara.

C: Hola… - dijo aun aturdido. – Lea no está… Ha venido esta mañana, pero se fue a la media hora… - dijo excusándose, dando explicaciones que nadie había pedido.

D: Lo sé. – mintió, pues la realidad era que no había vuelto a saber nada de la morena en todo el día. Lea la había llamado, pero ella rechazó cada llamada, necesitaba estar a solas, intentando poner en orden sus pensamientos, sus sentimientos y esos valores que había nombrado la morena.

C: ¿Quieres pasar? – preguntó haciéndose a un lado.

D: Gracias. – dijo pasando por su lado, entrando a su casa y llegando al salón donde se encontraba la madre de Cory. – Vaya, hola. No quería molestar, será mejor que me vaya.

-No, claro que no, quédate, no pasa nada. – dijo la madre. – Así aprovecho para darme una ducha mientras habláis. – dijo con una sonrisa mientras se dirigía a las habitaciones. – Me alegra verte aquí, Dianna. – dijo antes de perderse de vista, dejando la sala en silencio.

C: ¿Quieres beber algo? – preguntó tratando de ser amable.

D: No, estoy bien así.

C: Vale… Pues…siéntate… - ofreció con una mano mientras él tomaba asiento. - ¿Y bien? – dijo esperando que la rubia dijera algo.

D: No…sé muy bien que hago aquí… - dijo empezando a hablar, mirándose las manos mientras lo hacía. – Es un poco incómodo… - dijo viendo como Cory asentía casi imperceptiblemente. – Yo… solo he empezado a andar y he llegado aquí… - dijo encogiéndose de hombros.

C: Supongo que te habrás enterado de… de lo mío. – dijo tragando saliva con dificultad.

D: Si… No lo sabía, he llegado esta mañana y Lea me lo ha dicho…

C: No quiero que estés aquí por lastima… - dijo siendo claro.

D: No estoy aquí por eso. – dijo mirándolo a la cara por primera vez. – No pensaba venir. Lea quería que viniera con ella y hemos discutido porque me he negado… - dijo sorprendiendo al chico por la sinceridad. – Tengo muy presente todo lo que me has hecho pasar y no creía que merecieras que me preocupara por ti o viniera a hacerte una visita de cortesía de forma falsa.

C: ¿Entonces? No entiendo que haces aquí si no te intereso. – dijo encogiéndose de hombros.

D: Que no merezcas que me preocupe por ti, no significa que no lo haga… - dijo agachando la mirada. – Has sido mi amigo durante años y supongo que no puedo evitarlo a pesar de todo… - dijo torciendo el gesto mientras se abría a él, que agachaba la mirada durante unos segundos.

C: Lo siento, Di… - dijo con un hilo de voz, volviendo a mirarla a la cara.

D: ¿Por qué? – preguntó desubicada.

C: ¿Por qué? – preguntó incrédulo. – Por todo… Por comportarme como un mierda… - dijo haciendo que la rubia abriera los ojos por la inesperada disculpa.

D: La verdad es que no has parado de cagarla conmigo…

C: Lo se…

D: Me hubiera gustado que las cosas fueran distintas… - dijo mirándolo. – Que tuvieras la confianza en mí para decirme lo que te pasaba con Lea, para contarme que estabas enamorado de ella…

C: Me gustaría volver atrás y actuar diferente, pero no puedo… Actué como creí que era mejor en ese momento. Pensaba que yo también me merecía tener una oportunidad con Lea…

D: Claro que lo merecías, pero no jugaste limpio… No estábamos en igualdad de condiciones y te aprovechaste de la situación. – dijo siendo dura.

C: No sé si me creerás, pero te juro que me arrepiento…

D: No lo parece, Cory… - dijo negando con la cabeza de forma seria. – Has podido dar pasos para acercarte a mí y lo único que has hecho es complicarme la existencia con tus comentarios… ¡Hace dos semanas volviste a dejar caer que podría haber algo entre nosotras! – exclamó enfadada.

C: Lo sé y vuelvo a pedirte perdón… - dijo suspirando, dejando caer su cabeza. - ¿Sabes? Ya no estoy enamorado de Lea, hace tiempo que dejé de estarlo… He actuado así por orgullo, por ver que todo estaba cada vez más liado, por no ver una solución. No fui capaz de hacer que te olvidara y cada vez que me cruzaba contigo, me sentía culpable por todo… Era como si ya no pudiera dejar de comportarme así, como si no pudiera dar mi brazo a torcer porque ya era tarde…

D: ¿Entonces porque me pides perdón?

C: Porque mi madre me ha abierto los ojos. – dijo mirando al pasillo con una sonrisa. – No puedo seguir actuando así con vosotras y no puedo seguir actuando de la forma en que lo venía haciendo en mi vida… - dijo dejando escapar una lágrima que apartó en seguida. - Lo siento, Di… - dijo mirándola a los ojos, dejando que la rubia comprobara que le hablaba con el corazón. – No he sabido ser un bueno amigo y no espero que volvamos a serlo, pero necesito que me perdones… - dijo en tono suplicante. Dianna se quedó mirándolo durante minutos, dándole vueltas a sus pensamientos a cien por hora.

D: ¿Cómo has conseguido desenamorarte de ella? – preguntó después de unos minutos.

C: ¿Qué? – preguntó sin poder evitar sonreír.

D: Yo estuve intentando olvidarme de ella meses y fui incapaz de sacarla de mí ni un segundo…

C: Porque lo vuestro es especial… Lo supe ver cuando os vi por primera vez juntas y lo sigo viendo ahora… Os pertenecéis… Así que lo siento, pero no podrás olvidarte de Lea jamás. – dijo sonriendo, sacando una primera sonrisa a Dianna.

D: Vaya… Entonces intentaré que la cosa funcione… - dijo poniéndose de pie, gesto que imitó Cory al verla.

C: ¿Ya te vas?

D: Si, es tarde…

C: Claro… - dijo dirigiéndose con ella hacia la puerta. – Bueno, pues…

D: Espero que salga todo bien, Cory. Sé que eres más fuerte que todo eso en lo que estás… Y…no dudes en contar conmigo o con Lea para cualquier cosa… - dijo mostrándole su perdón de aquella manera.

C: Gracias, Di… - dijo dejando que la chica lo abrazara, devolviéndole el abrazo sin poder evitar que volvieran a escaparse algunas lágrimas de sus ojos por saber lo que venía y por el alivio de dejar atrás algo en lo que sabía que había actuado de forma errónea durante mucho tiempo.

D: Cuídate, Cory. En unos meses nos vemos en Glee. – dijo separándose de él después de darle un beso en la mejilla, guiñándole un ojo antes de salir de su casa, viendo su sonrisa.

Sin perder tiempo, dirigió sus pasos hacía la casa de Lea casi en una carrera. Se sentía liberada, satisfecha con ella misma, feliz por saber perdonar. Solo necesitaba estar con Lea para sentirse completa y lo consiguió en cuanto la morena abrió la puerta de su casa y sin dudarlo un instante la abrazó.

L: Di… ¿Qué pasa? ¿Por qué estás sudando? ¿Y porque no me has cogido el teléfono en todo el día? – preguntó de carrerilla mientras le correspondía el abrazo.

D: Porque soy imbécil… Lo siento… Tenías razón, necesitaba poner en orden mis valores y ponerme en el lugar de los demás… - dijo notando como la morena se separaba de ella para mirarla, preguntando con la mirada sin entender nada. – He ido a ver a Cory… No sé si somos amigos, pero creo que lo he perdonado…

L: ¿Si? – preguntó con una sonrisa, acariciando la cara de la rubia con sus manos.

D: Si… Ha sido… liberador y agradable… Creo que necesitaba aclarar o entender su punto de vista…

L: ¿Y cómo te sientes después de esto?

D: Genial, mejor que nunca y agradecida por saber que la mujer de mi vida es tan generosa y que tengo la suerte de tenerla conmigo… - dijo mirándola con absoluta adoración, haciendo sonrojar a la morena que sin ningún pudor, besó con dedicación los labios de su mujer.


Hola!

No puedo creerme que acabe de dejar el capítulo 50... Cuando empecé a escribir la historia no creía que llegaría hasta aquí y menos con tanto apoyo. Mil gracias por ayudarme a seguirla, por regalarme la ilusión para continuar y por todos y cada uno de los comentarios que habéis dejado, en especial a los que no han fallado nunca a su cita con el fic. Entrar y ver que alguien se ha molestado en leer y comentar lo que he escrito es increíble (a pesar de que no siempre hay tantos comentarios como me gustaría...)

No creo que le queden más de diez o quice capítulos a la historia. Espero no haberos aburrido demasiado con ella y que os siga gustando de aquí al final y yo siga leyendo lo que os va pareciendo.

Una vez más GRACIAS!