Soul Eater no me pertenece. De lo contrario, ya estaría casada con Death the Kid y le hubiese dado 8 perfectos hijos simétricos
Advertencia: Universo alterno y algo de OoC
No hay lugar como el hogar
TOC
- ¿Para qué demonios me habrá traído si luego desaparece como si nada? – Soul bajó la cerveza que le quedaba de un solo golpe, intentando ahogar así la bronca contra su mejor amigo. – Vamos Soul, será una noche de machos. Sí, claro, noche de machos mis dientes, ¡se fue con la primera chica que se le cruzó!
Pero, ciertamente, no podía culpar a Black Star: esa morocha alta de cabello largo era una belleza y tenía un cuerpo de infarto. (Aunque eso no justificara del todo el que lo haya dejado tirado).
Paseó la vista por el lugar para ver si encontraba algo entretenido para hacer. Era un club tranquilo, no estaba muy lleno y no veía a nadie que le llamara la atención. Tal vez había sido una mala idea haber aceptado la oferta de Black Star. Bueno, por lo menos tenía alcohol en sus manos…
Fue allí cuando su mirada se detuvo en una mesa alejada, ubicada en una de las esquinas del bar. Aún con todo el humo de la pista y la gente que caminaba por delante, pudo ver con claridad a una muchacha rubia sentada sola, sosteniendo una tablet entre sus manos, muy concentrada en lo que fuera que adornara la pantalla. Al estar tan lejos no podía apreciar bien sus rasgos pero lo que sí podía notar era que era hermosa.
Quizás fue el aburrimiento del momento o el pensar que no tenía nada que perder lo que lo llevó levantarse de su asiento y caminar decidido hacia ella. No parecía estar acompañada por nadie y le resultaba extraño que hubiera ido al club ella sola. Sentía curiosidad y, ciertamente, no hería a nadie el querer saber más de ella.
Sin pedir permiso siquiera, tomó asiento a su lado en el sofá que rodeaba la mesa, logrando que alejara los ojos de la tablet y le regalara una mirada sorprendida y algo asustada. Guau, ahora que la miraba más de cerca reafirmaba lo que había pensado: era hermosa. Tenía los ojos más verdes y claros que había visto en su corta existencia, un cabello rubio largo, liso y una piel tersa y pálida, aunque tal vez eso se debiera a que la había asustado con su repentina intromisión.
Ahora, que estuviera sola siendo tan bonita solo podía significar dos cosas: era una bruja o estaba loca.
Soul decidió averiguar cuál de las dos opciones era.
- Hola – sonrió de lado, acomodando sus manos sobre la mesa, en pose casual. La chica siguió con su mirada el movimiento de sus manos, como si tuviera miedo que hiciera algo indebido con ellas – Me llamo Soul, ¿y tú?
Al ver que no contestaba, Soul se golpeó mentalmente. ¿Tanto la había asustado su presencia? Después de todo, se había visto muy tranquila leyendo lo que sea que estaba leyendo en su tablet.
- Lamento si te molesté – se disculpó rápidamente, aunque no estaba en sus planes una retirada- pero vi que ambos estábamos solos y dije: hey, ¿por qué no hablar?
El hecho de que se comportara con tanta naturalidad pareció tranquilizar a la chica, quien lentamente bajó sus hombros y quitó su posición de defensa inconsciente. Le sonrió con timidez a su nuevo acompañante (Soul debía agregar su sonrisa a la lista de cosas más tiernas que había visto) y luego habló:
- Hola Soul. Me llamo Maka.
- Es un gusto conocerte, Maka.
- Maka.
El albino rió suavemente:
- Sí, ya escuché. Es extraño que podamos hablar sin estar gritando, la música está bastante baja ¿no lo crees?
- Eh… sí… igual, he venido varias veces a este lugar y siempre tienen la música al mismo nivel.
- Eso es bueno. No es como si fuera un antro y necesitaran tener…
- Siempre tienen la música al mismo nivel.
Soul frunció el cejo y Maka pareció percatarse de eso. Bajó la mirada avergonzada y se refregó las manos ubicadas sobre su regazo.
- Perdón, es que estoy nerviosa.
- ¿Nerviosa, por qué? ¿Por hablarme? Vamos, no soy la gran cosa – bromeó el albino, intentando hacer más ameno el ambiente.
- Perdón. – ella nuevamente miró sus manos sobre sus piernas.
- No sigas pidiendo perdón Maka, está todo bien. Dime, ¿eres de por aquí? ¿Estudias o trabajas?
- Estudio. Farmacia en la Universidad de Shibusen.
- ¡Yo también estudio allí! Pero estoy en el ala de música. Quizás es por eso que nunca nos cruzamos.
- En la Universidad de Shibusen.
- Sí, mira que es un campus bastante grande pero ciertamente recordaría a alguien tan bonita como tú – por más de que fuera una conversación amistosa, Soul comenzó a poner todo su empeño en tácticas de seducción. Él era un chico de 20 años, soltero y Maka era una chica –obviamente- y ¿Quién sabe? Tal vez estaba soltera y podían ir a tomar un café o una cerveza o una…
Por su comentario, Maka se sonrojó y se hizo pequeña en su asiento, aunque no hizo amague de ocultar una pequeña sonrisa.
- Dime Maka, ¿has venido sola aquí?
- No, vine con una amiga pero un chico de cabello azul vino y la invitó a bailar. Era muy ruidoso pero a Tsubaki le gustó así que no dije nada.
- Cabello azul… ¿no estarás hablando de un mono llamado Black Star? Es muy posible que haya gritado su nombre al presentarse o algo así – déjenselo a su mejor amigo, avergonzándolo desde antes de conocer a la chica.
- Era muy ruidoso – volvió a enfatizar ella – Pero a Tsubaki le gustó así que no dije nada. ¿Tú lo conoces?
- ¿Que si lo conozco? Pffff, conozco a ese idiota desde la primaria. Es algo tonto y gritón pero tiene buen corazón. Espero que tu amiga se lleve bien con él.
Maka esbozó otra sonrisa y luego miró la pista de baile. Ante este gesto, Soul interpretó lo que cualquier persona pensaría:
- ¿Quieres bailar?
La pregunta pareció sorprenderla ya que volvió la vista y negó rápidamente con la cabeza, levantando sus manos para colocarlas frente a su cuerpo:
- N-n-no, por favor, yo no bailo. Soy muy torpe y… y… yo no bailo.
Soul rió ante su reacción, lo que pareció causar un nuevo sonrojo en sus mejillas.
- Está bien, no te obligaré a bailar si no quieres.
- Yo no bailo.
- Ya entendí Maka – musitó Soul, divertido.
La rubia dejó escapar el aire de un bufido y escondió su rostro entre sus manos, preocupando a Soul por un instante. ¿Tanto le disgustaba no bailar? ¿O qué le sucedía?
- Perdón, estoy muy nerviosa – volvió a decir, justificando su actitud – siempre me pongo así cuando estoy nerviosa. Te pido perdón.
- Oye, no tienes porqué preocuparte, no es mi intención molestarte ni nada.
- Perdón.
- Deja de pedir perdón – pidió Soul sin saber ya qué hacer.
- Perd- ¡argh! Es que… no lo hago a propósito… - explicó Maka cerrando los ojos, como si estuviera dudando de lo que tenía que decir. – Soul… ¿no te has dado cuenta que he repetido todo lo que dije al final o en medio de cada oración?
El albino volvió hacia atrás mentalmente y, efectivamente, notó la peculiaridad. Era verdad. Desde que había comenzado a hablar, Maka no había hecho más que repetir y agregar un poco de información a cada sentencia. La miró con curiosidad y ella volvió a expulsar el aire con disgusto.
- He repetido todo… lo lamento, es un… un toc que tengo, no puedo hacer nada contra él.
- ¿Toc?
- Es un… trastorno obsesivo compulsivo… que me hace decir todo dos veces.
Bueno, eso explicaba mucho.
Luego del pequeño comentario, Maka parecía total y completamente avergonzada de sí misma por lo que dejó de hablar y se dedicó a mirar la mesa como si fuera lo más interesante del club. Soul, por su parte, estuvo unos minutos digiriendo la reciente información hasta que volvió a hablar:
- Entonces… ¿repites todo?
- Eh… no siempre, pero cuando estoy nerviosa se me hace frecuente… y que tú vengas a hablarme de la nada… bueno, me puso nerviosa.
- Ya veo.
- Me puso nerviosa – repitió inconscientemente, antes de gruñir y golpear su frente contra la mesa. Ante la acción, Soul no pudo hacer más que reír.
- Vamos, no es para tanto. No te pongas así.
- Tú no tienes que vivir con esto todos los días – replicó ella, levantando la cabeza rápidamente, como si el comentario la hubiese ofendido - ¡Todos los días!
- ¡Bueno! Creo que lo que tienes tú es mejor a esas personas que… esas que dicen groserías inconscientemente ¿Cómo es que se llaman?
- ¿Te refieres al Síndrome de Turet?
- Sí, ese. .- concordó Soul.
- El síndrome de Turet es menos común. Pero… sí, creo que tienes razón.
- Oye, ¿y también haces todo dos veces? Si te acuestas con una persona, ¿quieres hacerlo dos veces?
- ¡SOUL!
- ¡Okey, okey! – rió Soul, echándose hacia atrás cuando ella hizo un amague de golpearlo con su tablet. Al verlo reír tan libremente, Maka bajó su aparato electrónico y sonrió cálidamente, como si se hubiera dado cuenta de algo:
- Soul… - repitió, ahora con voz más suave – Gracias por haberte quedado. La mayoría de las personas me mira como si fuera un bicho raro o sale corriendo o no quieren hablar conmigo. Admito que puedo ser densa a veces pero… de verdad, gracias por haberte quedado a hablar conmigo.
El Eater no pudo hacer más que devolverle la sonrisa y guiñarle un ojo amistosamente. ¿Quién sabía con todo el rechazo que se debió enfrentar Maka por su problema? Ella también tenía derecho a hablar libremente, a compartir sus opiniones y a debatir (sin contar que sus debates debían ser muy intimidantes: ¡la chica repetiría sus argumentos dos veces, siempre!) Pero realmente se sintió bien de haberse quedado, se sintió bien de haberla conocido. No todos los días uno se encuentra con personas que son especiales y, a simple vista, podía decirse que Maka era una de ellas. No le importaba que repitiera todo dos veces. Después de todo, en la vida había cosas que valían la pena ser dichas dos veces.
- De nada, Maka.
- De verdad, gracias por haberte quedado a hablar conmigo.
.
Okey, esto fue bastante distinto a lo que venía escribiendo :P Pero me sedujo la idea de hacer a Maka de esta forma. Espero que los haya sorprendido (para bien:)
¡Review!
¡Besos enormes!
Hikari x Takeru
