Mil gracias por vuestros comentarios. Os debo respuestas, mi falta de tiempo no lo hace posible. Perdonad!

CAPITULO 54

Richard se dejó caer de espaldas sobre el colchón, arrastrando a su prometida con él. Kate hundió su cara en el cuello del escritor, ambos respiraban con dificultad, intentando normalizar el ritmo acelerado de sus corazones. La detective intentó incorporarse, pero él la rodeó fuertemente con sus brazos.

- No te muevas por favor…

- Tengo frío – se quejó ella.

- ¡Ah! Claro perdona – dijo moviéndose y tirando del edredón hasta quedar ambos cubiertos pero sin soltarla - ¿Mejor?

- Perfecto – respondió ella hundiendo de nuevo su nariz en el cuello de él.

Ambos mantuvieron silencio durante unos minutos. Richard movía una de sus manos sobre la espalda de la detective, mientras sujetaba su cintura con la otra. Kate se incorporó sobre su codo, mirándole y pasándole el dedo índice por la cara.

- ¿Vas a dejarme hablar ahora? – preguntó el escritor sin dejar de acariciarla.

Ella asintió sin decir nada.

- Me preguntaste porque dudaba de ti.

Kate mantuvo su mirada sin abrir la boca.

- No debería dudar de ti, pero… Soy humano Kate y tengo miedo.

Ella arrugó su frente esperando una explicación.

- Sé que me quieres y que quieres casarte conmigo, pero… - dijo apartando su mirada y enfocándola en el techo.

- ¿Pero?

- Estoy tan enamorado de ti que temo estar viviendo en un sueño. Un sueño en el que en cualquier momento descubras que no soy lo suficientemente bueno para ti y huyas…

Ella le giró la cara obligándole a mirarla.

- ¿Qué no eres lo suficientemente bueno para mí?

Él asintió.

- ¿Cómo puedes pensar eso?

- Porque siempre ha sido así… Nadie se ha quedado a mi lado.

Ella negó con la cabeza.

- Ya te he dicho que no me compares con tus ex mujeres – le dijo con voz firme.

- No lo hago. O al menos no es mi intención hacerlo.

- Lo haces constantemente… No me quiero casar con el famoso escritor, quiero hacerlo contigo, con el hombre al que amo. No voy a correr a decírselo a todo el mundo, no lo necesito, me basta con que tú y yo lo sepamos. Y no voy a huir, porque seguro que no eres lo suficientemente bueno para mí pero también es seguro que yo no soy lo suficientemente buena para ti, pero en eso consiste, en que luchemos día a día por serlo. Juntos.

Richard sonrió.

- ¿Te das cuenta porque tengo tanto miedo a perderte?

Ella negó con la cabeza sonriendo mientras se dejaba atraer por el escritor que la besó totalmente entregado.

- Lo siento… - acertó a decir él en cuanto se separaron del beso – Debo parecerte un completo idiota.

- Me pareces un completo y encantador idiota… – contestó ella sonriéndole.

Él la apretó más contra su cuerpo.

- Yo también lo siento. No sé que me ocurre, no debería haberme enfadado así contigo…

- Supongo que los dos estamos demasiado preocupados y nerviosos – dijo dejando su espalda para acariciar su cara – pero todo saldrá bien.

- Tiene que salir bien – aseguró ella.

Richard volvió a besarla y Robby protestó. Kate se separó del beso sin dejar de mirarle, esperando si el pequeño volvía de nuevo a protestar. Como no lo hizo, Kate volvió a sellar su boca con la del escritor. Pero el pequeño no parecía tener demasiadas ganas de dormir y volvió a protestar.

- Yo subiré – aseguró el escritor incorporándose y buscando el pantalón de su pijama.

- Rick…

- ¿Qué?

- ¿Puedes bajarle aquí? ¿Con nosotros?

- ¿Estás segura? – Kate asintió

El escritor asintió y se puso sus zapatillas, saliendo de la habitación. Kate suspiró y salió de la cama buscando su pijama.

Minutos después escuchó a Richard hablando mientras se acercaba a la habitación con Robby en sus brazos. Les miró sonriendo. Eran los chicos de su vida. Le encantaba esa estampa. Se acercó a ellos y Richard la atrapó por la cintura pegándola a él y al pequeño. La detective sonrió hundiéndose en el abrazo. No quería salir de ahí nunca.

Robby protestó nuevamente al sentirse atrapado y Kate depositó un beso sobre el torso desnudo de Richard.

- Venga, vamos a la cama – dijo él empujándola suavemente.

Kate asintió metiéndose en la cama y estirando los brazos para que él le pasase al pequeño al que cogió en sus brazos y besó repetidamente. Richard se metió en la cama a su lado y les observó.

- Como mañana no quiera dormir arriba vamos a tener un problema – dijo él.

- No creo que pase nada por una noche.

- Eso espero, porque apenas he tenido tiempo de ver ese conjuntito que…

- ¡Oye!

- ¿Qué? – protestó él - Tengo ojos en la cara.

- ¿No me digas? No me di cuenta cuando casi me lo arrancas…

- ¿Podrías volver a ponértelo mañana? – preguntó con voz infantil.

Kate sonrió mordiéndose la lengua.

- A dormir – le ordenó tumbando al pequeño entre ambos.

Richard se tumbó junto al pequeño, recostado sobre su lado derecho para poder observarle. Kate se tumbó pasando la mano por encima de Robby. El niño comenzó a restregarse los ojos. Richard sonrió y la tomó de la mano cruzando sus dedos con los de ella.

Ninguno de los dos fue consciente de cuando se quedaron dormidos. Kate abrió los ojos unas horas después, su mano seguía aferrada a la de Richard por encima del cuerpo del pequeño Robby.

Se retiró despacio para no despertar a ninguno y antes de levantarse les observó un instante y se lamentó por haberse enfadado con Richard el día anterior. No pudo evitarlo y al levantarse se deslizó despacio hasta su lado inclinándose hasta darle un suave beso en la mejilla. El escritor ni se inmutó y Kate comenzó su rutina diaria vistiéndose con su ropa deportiva para salir a correr.

Cuando la detective salió del ascensor de la cuarta planta de su comisaría, divisó sobre su mesa un sobre.

- Lo acaba de traer un mensajero –explicó Montgomery que salía de la sala de descanso con un café en la mano.

- Gracias.

- Creo que es algo personal.

- Si…

El capitán sonrió y entró a su despacho. Kate revisó el sobre. Imaginaba lo que había dentro. Se quitó la chaqueta y la colocó en el respaldo de su silla. Se sentó con el sobre en sus manos y le dio un par de vueltas sin atreverse a abrirlo.

Cogió su teléfono y marcó.

- ¿Ya me estás echando de menos? – contestó al otro lado Richard.

- Sí.

- Yo también a ti – dijo sonriendo.

- ¿Vas a tardar mucho en venir?

- Ya tengo al enano preparado, íbamos a acompañar a Alexis al cole y luego a la guardería. ¿Qué ocurre?

- Nos han traído las primeras propuestas para la boda.

- ¿Y qué te han parecido?

- Prefiero que las veamos juntos…

- Está bien, llevo a Robby y nos vemos en media hora.

La detective cortó la comunicación sonriendo.

- ¿Qué es eso? –preguntó Espo detrás de ella.

- Temas de abogados… – contestó intentando salir rápidamente del paso sin dar más explicaciones.

- ¿El niño?

- Sí... Sí... Robby.

Espo asintió sin prestarle más atención.

Media hora después, como un reloj, el escritor apareció dando grandes zancadas dirigiéndose hasta la mesa de su prometida, con un café y una bolsa marrón en la mano.

- Tu desayuno.

- Mi segundo desayuno, querrás decir – contestó ella sonriendo.

- Te traeré todos los que necesites.

- Creo que este me sobraba.

- No lo creo…

- ¿Qué quieres decir con eso? – preguntó un poco molesta.

- Oye oye oye… No empecemos… - dijo sonriendo – Pensé que te apetecería… Sólo eso.

Ella le miró y le devolvió la sonrisa.

- Gracias… ¿Miramos esto?

- ¿Aquí?

- Vamos a la sala de audio, allí no nos molestarán – aseguró señalando con la cabeza a sus compañeros.

Los organizadores de bodas habían hecho un trabajo impecable. A ambos les sorprendió la rapidez con la que les habían conseguido dos lugares diferentes para la celebración de la boda y un banquete hasta para un centenar de personas. Ninguno de los dos tuvo que pensarlo demasiado, los dos eligieron el mismo lugar "The River Café" a los pies del puente de Brooklyn y con unas impresionantes vistas a la isla de Manhattan.

Los dos sonrieron mirándose cuando sus dedos se juntaron sobre esa opción. Era un lugar idílico. Además, los organizadores habían previsto la boda casi al atardecer, las luces de Manhattan serían impresionantes.

- ¿Te gusta la decoración? – preguntó el escritor señalando las flores y los colores de las sillas.

- Es perfecto – aseguró ella – el color es… Perfecto. ¿A ti no te gusta?

Richard se acercó para darle un suave beso.

- Yo sólo me fijaré en ti. Pero esos tonos azulados me parecen adecuados.

Revisaron los menús, las invitaciones, los anillos, los traslados… Todo era sencillo, tan sólo tenían que elegir entre dos opciones y no les costó ponerse de acuerdo.

Kate le regañó cuando Richard intentó coger los bocetos de los vestidos y le entregó sin mirar los destinados al traje del novio.

- ¿Y esto que es? – preguntó Richard cogiendo otros bocetos.

- ¿Crees que a Alexis le gustaría? – preguntó algo preocupada Kate revisándolos.

- Tendremos que preguntárselo… ¿Cómo se les habrá ocurrido?

- Se lo pedí yo… Ayer… Les llamé…

Richard observó con detenimiento aquellos bocetos y sonrió.

- Sería gracioso…

- Eso pensé… Pero si Alexis no está de acuerdo en que los dos lleven la ropa a juego yo…

- Saldremos de dudas esta noche, aunque creo que si a ti te gusta, a ella le gustará… ¡Fijate! Robby estará hecho todo un príncipito con ese trajecito…

Kate le sonrió.

- ¿Quién será tu padrino? – le preguntó con curiosidad.

Richard bufó.

- Eso es complicado…

- ¿Por qué?

- Es evidente que he tenido dos padrinos antes y no sería adecuado repetir…

- ¿Mala suerte?

- Exacto…

- Se lo pediría a mi padre… Pero no tengo ni idea de quién es… Ni siquiera lo sabe mi madre…- aseguró bromeando - ¿Quién será tu dama de honor?

- Lanie, por supuesto.

- ¿Lanie?

Kate asintió ladeando la cabeza.

- Me parece muy adecuada tu elección – aseguró él de inmediato ganándose un pequeño palmetazo en el brazo - ¿Por eso fuiste a comer ayer con ella?

- Sí…

Richard se acercó abrazándola.

- ¿Te das cuenta lo cerca que estamos de estar casados?

- Todo va demasiado rápido…

- No vas a arrepentirte – afirmó con seguridad

- No… - dijo soltando una pequeña carcajada - Sólo que…

- ¿Qué?

- No es como lo había imaginado ¿Entiendes? No sé… Una chica siempre sueña en su boda con su novio de siempre, preparando su casa ideal, es un gran paso una vida juntos, una familia… Y de repente, en varios meses me encuentro con un novio que no es el que creía, y un… Un… Hijo… Un hijo, Rick, y apareces tú y Alexis y…

- Entiendo… Da vértigo…

- Sí – dijo sonriendo – Esa es la palabra adecuada… Vértigo de lo rápido que ha ido todo.

- Nos acomodaremos… No te digo que sea rápido pero sé que…

- Lo sé… - dijo ella mientras llevó su mano hasta ponerla encima de la de él – Yo también sé que saldrá bien.

- Te lo prometo.

- Dime una cosa… ¿Tus anteriores bodas fueron planeadas con tanta rapidez?

El escritor comenzó a reír.

- Dímelo… - pidió de nuevo.

- Las dos veces me casé porque era lo correcto…

- Ya… Por Alexis…

- Sí…

- Todo eso ya lo sé, pero eso no responde a mi pregunta…

Él volvió a reír.

- No. No fue tan rápido. Era lo correcto pero no estaba demasiado entusiasmado con la idea como para darme tanta prisa en perder mi libertad…

- ¿Tu libertad?

- A ver… No he querido decir que… - intentó excusarse.

- No sigas…

- No es que vaya atarme a ti…

- Te he dicho que no sigas, no lo estropees más… - le advirtió divertida.

- Vale… Lo pillo… Mejor que me calle…

- Y Rick… - dijo acercándose hasta quedar a milímetros de su boca

- ¿Sí? – contestó él intimidado por la proximidad.

- Siempre he tenido claro que si me casaba era para siempre…

- Entendido… - aseguró besándola.

Siguieron revisando los detalles de los planes que les habían enviado. Descartaron hacer cualquier viaje de luna de miel tras la boda. El papeleo para la adopción del pequeño y la vista con la hermana de Will Sorenson lo hacía imposible.

- Te prometo que cuando todo esto pase iremos a cualquier parte del mundo. Al lugar que más te apetezca ir.

- Donde queramos.

- Te dejaré elegir a ti – aseguró él.

- Donde queramos – repitió ella – no podremos dejar a Alexis y a Robby.

- ¡Nada de eso! – protestó – Ya tendremos tiempo de ir de vacaciones, nuestro viaje de novios será para nosotros solos.

Ella puso una mueca y se abrazó a él. Nada le gustaría más que hacer un viaje los dos solos olvidándose de todas las responsabilidades que tenían en Nueva York. Pero no sabía como se lo iba a tomar él.

Unos golpes en la puerta les obligó a separarse.

- ¿Interrumpo algo? – preguntó más por incordiar que por disculparse Espo.

- No – se apresuró a contestar Kate.

- Montgomery pide tu informe del caso de ayer…

- Ahora voy…

- ¿Qué es todo esto? – preguntó el moreno acercándose al despliegue de presupuestos que tenían sobre la mesa.

- ¡Javi! – le regañó Kate – Eres un cotilla.

- Está claro que todo esto – dijo poniendo su dedo sobre los papeles que Kate intentaba esconder - no debería estar aquí… ¿Planes de boda?

- ¿Boda? – preguntó Ryan asomándose por la puerta.

- ¡Chicos! – les pidió Richard sabiendo que Kate iba a enfadarse.

- ¿Estáis planeando vuestra boda y no nos lo habéis dicho? – preguntó Espo con una gran sonrisa.

- Ahora entiendo yo esto – dijo Ryan cogiendo la mano de Kate y señalando su anillo.

- Si íbamos a decíroslo… - protestó Kate soltándose del agarre de Ryan y recogiendo los presupuestos

- ¿Cuándo?

- ¿Cuándo supiésemos día, hora y lugar? – preguntó con ironía Kate.

- ¿No estarías planeando escaquearte de pagar nuestra apuesta?

- Eso, eso Beckett… No te estarás buscando excusas…

Richard observaba divertido la pequeña discusión entre los tres detectives.

- ¿Y tú no vas a decir nada? – le recriminó Kate.

- De hecho sí… - contestó él – Elegid el día y estáis invitados en mi bar.

- ¿Tienes un bar? – preguntó Espo entrecerrando los ojos.

- Sí… Bueno, no es un negocio propiamente dicho, la verdad es que no sé bien como llega a mantenerse… Es un poco… Sentimental… Ya sabéis.

- ¿Sentimental? – preguntó Kate temiéndose que fuese un local lleno de jovencitas bailando sobre un escenario y muy ligeras de ropa.

- Totalmente sentimental – contestó a su prometida con cara de inocente – allí escribí mi primera novela… Me dio pena cuando me enteré que iban a venderla a una cadena de restaurantes de comida rápida, ya sabéis, de esos que te venden trozos de pollo con salsa agridulce…

- ¿The old haunt? – preguntó sorprendida Kate.

- La misma… ¿Cómo…?

- Los agradecimientos… - explicó Kate.

- Es cierto… -dijo pensativo - ¿Leíste Lluvia de balas?

- Ya hablaremos de eso – contestó Kate.

- Sí… Eso… ¿Cuándo pagarás esas cervezas? ¿Hoy?

Kate negó con la cabeza, empujando a Espo para que saliesen de la sala.

- ¡Oye! Te dije que tú te casarías primero

- ¡Cállate ya! – le dijo Kate golpeándole con los presupuestos.

Salieron entre risas de la sala y Kate se sentó en su mesa dispuesta a dar a su jefe los informes que pedía.

Richard se ocupó de llamar a los organizadores para que se pusiesen manos a la obra con las primeras decisiones.

El día fue pasando despacio, sin ningún caso. Richard se marchó el primero, se despidió de Kate con un rápido beso y la promesa de intentar que su madre se quedase aquella noche con Robby y Alexis para que ellos pudiesen saldar sus cuentas con sus compañeros.

Unas horas después, Kate abría la puerta del loft sonriendo al ver a Richard sentado en el suelo jugando con Robby y sus bloques de colores.

- Hola querida – saludó Martha desde el sofá.

- Hola Martha. Gracias por quedarte con ellos…

- Katherine – dijo levantándose y acercándose a ella –son mis nietos…

La detective sonrió a su futura suegra.

- Por cierto, Richard me ha enseñado esos presupuestos y me parece muy acertada vuestra elección.

- ¿Qué ha dicho Alexis? – preguntó nerviosa

- Le ha encantado tu propuesta – contestó desde el suelo Richard – está arriba con sus clases de violín, si no, te lo diría ella misma.

Kate soltó aire con alivio. No tenía claro si a la chica le parecería bien llevar un vestido a juego con el traje del pequeño.

- ¿Me acompañarás a la prueba del vestido? – preguntó de pronto a Martha.

La actriz se quedó sorprendida. No esperaba, después del día anterior, que contasen con ella para nada.

- Por supuesto querida…

- Gracias… Es muy importante para mí.

- ¿Qué tal si vas cambiarte? – protestó Richard – Al final llegaremos los últimos.

- Voy… - dijo ella agachándose para besar al pequeño.

Cuando fue a levantarse Richard la agarró del brazo tirando de ella y haciendo que cayese sobre su regazo. Kate pasó su brazo por detrás del cuello del escritor.

- ¿Para mí no hay un besito?

- Pensé que teníamos prisa…

- Pueden esperar unos minutos más…

Richard la besó y Robby se acercó gateando intentando trepar por encima de ellos.

- ¿Tú también quieres más besitos? – dijo Richard ayudándole a que se sentase sobre Kate.

- ¡Chicos! – llamó Martha

Los tres giraron la cabeza y Martha les hizo una foto con su móvil.

Una hora después los dos entraban en el bar abrazados. Allí les esperaban Espo, Ryan, Montgomery y Lanie. Kate sonrió al observar el local. Richard lo había descrito con otro nombre y en otra ciudad, en uno de sus libros y ella lo reconoció de inmediato. El escritor la miró y acercó su boca al oído de la detective.

- ¿Qué ocurre? –le susurró

- Luego.

Durante un par de horas, los seis se olvidaron de su trabajo, la conversación giraba en torno a la decisión de la pareja de casarse e intentar quedarse con el pequeño Robby.

Montgomery fue el primero en retirarse, seguido de Ryan que recibió una ovación al confesar que había quedado con una novia del que ninguno de sus compañeros sabía nada.

Cuando Kate apremió a Richard para que volviesen y dejasen descansar a Martha, la detective sonrió a su amiga, sabiendo que tarde o temprano ella y Espo también se darían una oportunidad.

Volvieron dando un paseo, abrazados, disfrutando de esos pocos momentos en los que realmente estaban solos y que eran tan poco habituales en su vida de pareja.

Dentro del ascensor, Kate se refugió en los brazos del escritor, hundiendo su nariz en el cuello de este, que la rodeo por completo con sus brazos.

- ¿Sabes lo que me apetece ahora? – preguntó suavemente el escritor.

- Espero que no quieras una copa, creo que ya llevamos suficientes…

- No…

Kate se separó para mirarle.

- ¿Qué?

El ascensor llegó a su piso y la pregunta quedó en el aire. El escritor sacó la llave de su puerta y dejó que Kate pasase primero. La casa estaba en penumbra y no se oía ningún ruido. Seguramente Martha había conseguido dormir al pequeño. Entraron en su habitación y mientras ella entraba en el baño para desmaquillarse, el escritor se desnudaba.

- Oye Kate

- ¿Mm? – respondió ella desde el baño abriendo más la puerta para oírle.

- ¿Qué te parecería si le pido a Montgomery que sea mi padrino?

- ¿Montgomery? – preguntó ella sorprendida.

- Bueno, parece importante para ti y yo no tengo ningún candidato…

- ¿Harías eso? – preguntó asomando la cabeza y viendo a su prometido sin más ropa que sus bóxer.

- Si no estás de acuerdo…

Kate apagó la luz del baño y salió a la habitación. El escritor estaba de espaldas a ella, buscando el pantalón de su pijama.

- ¿Qué opinas? – insistió

- Seguro que le hará mucha ilusión – contestó mientras se abrazaba a él por la espalda y le arrebataba el pantalón del pijama tirándole a un lado.

Richard sonrió y se giró despacio, Kate apenas le dejó hacerlo, obligándole a sentarse sobre la cama y poniéndose a horcajadas sobre sus piernas.

- Esto era justo lo que me apetecía ahora mismo… - confesó él acariciándola sobre el escueto y casi transparente camisón que apenas había podido ver la noche anterior – Esto es… Estás…

- Chsss…. Hablas demasiado – le dijo ella sellándole la boca con la suya.