-¡Wow!
Serena y Mina ríen por la única palabra que existe en el vocabulario de Mamoru desde que abandonaron el hotel.
Para alegría de los hombres, debido a las pelucas oscuras que usan, las chicas pasean junto a la multitud sin ser reconocidas.
Los extranjeros que visitan la ciudad, sienten como si hubieran regresado en el tiempo. Hombres, mujeres y niños visten a la usanza tradicional del siglo XVII.
Por los caminos peatonales cubiertos con las primeras hojas otoñales, los turistas parecen fuera de lugar en medio de los coloridos transeúntes. Policías, defensa civil y algunos guardias de la corte que competirán ese año también están ataviados tradicionalmente.
La temperatura ha descendido hasta un clima suave y confortable. Todo alrededor no es de este siglo.
-¿Dónde encontraremos helado? -Mina se queja.
-Deja de quejarte y disfruta -Serena le advierte.
-Tengo hambre -Mamoru suspira.
-Busquemos un restaurante -Darien alza en brazos al pequeño -Con el estómago lleno disfrutaremos mejor la jornada.
-¿Podemos ir a la playa después de comer? -Señala el final de los árboles.
-Tenemos las viandas que nos preparó mamá. Darien y Yaten pueden ir a por ellas mientras nosotras nos dirigimos con nuestro nuevo galán a buscar un lugar donde podamos ver la inauguración. -Serena sugiere.
-No olviden una manta, las gaseosas y el postre -Mina dice antes de dale la espalda a los hombres.
-¿Dónde nos encontraremos? No deberíamos separarnos -Yaten está renuente.
-Existe un invento llamado teléfono -Su novia lo mueve frente a su rostro antes de alejarse.
Serena se encoge de hombros y se marcha con Mamoru detrás de ella.
Darien se siente celoso que se roben la atención del niño.
-No puedo dejar a mi hijo a merced de...
-Si no quieres que te rete a duelo de espadas, te recomiendo que no digas nada contra Mina -Yaten le advierte. -Y si es contra Serena, la perderás definitivamente. Tus balbuceos la tienen cansada. -Camina hacia el hotel.
-¡No balbuceo! -Lo alcanza. -No quiero que lo malcríen.
-Balbuceas idioteces.
-No es cierto -Protesta.
Yaten se detiene para enfrentarlo.
-Dices que la amas y embarazas a una tipa. -Se refiere a Serena - Luego y según Andrew, la maltratas. No conforme con eso, cada vez que la ves te comportas como retrasado orangután. -Lo mira de pies a cabeza de manera despectiva - Si, tus sandeces superan cualquier capítulo de "los tres chiflados". Ahora, en lugar de agradecer que ella acepte al hijo que le recuerda tu infidelidad, vas a comportarte nuevamente como un idiota.
-Lo siento...
-Hazle un favor a tu hijo, desaparece de su vida antes de que le robes la felicidad. -Reanuda la marcha.
Darien se mantiene quieto en medio del camino, ajeno a las personas...
Ajenas al drama que han dejado atrás, Serena y Mina encuentran un puesto ambulante de dulces franceses.
-Quiero de "cocholate" -Mamoru aprieta y afloja los puños.
-Sus deseos son órdenes -Mina sonríe al dependiente.
-A su hijo le gustará.
Las chicas ríen por la equivocación.
-Solo por eso, sirva para llevar uno de cada sabor -Serena señala los pasteles.
Con dos viandas desechables, pagan y se encaminan a la costa, cuando unos actores toman la calle y con movimientos casi mágicos mueven sus amplios abanicos.
-¡Wow! -Gime Mamoru. Gira la cabeza en dirección a los músicos tradicionales -¡Wow! -Repite más fuerte admirando los enormes tambores golpeados por dos percusionistas que se mueven ágiles y con destreza -¿Puedo tener uno?
Mina se inclina hacia él.
-Obligaré a tu padre para que te compre uno de tu tamaño. Pero debes prometer que lo tocarás todo el tiempo. -Añade maliciosa.
-Padres de Mina, salgan de ese cuerpo -Murmura Serena burlona.
La música atrae a más turistas, hipnotizándolos. Los instrumentos de cuerdas elevan los espíritus de los presentes hasta que un grito emitido por un arquero los sobresalta.
Abren paso a los caballos y sus jinetes. Serena graba el desfile que inaugura el Yabusame.
Hombres y mujeres cabalgan imponentes sobre sus equinos bellamente adornados.
No saben cuanto tiempo ha pasado hasta que termina el desfile y todos se dispersan a las distintas competencias. Las chicas se dirigen a la playa donde un grupo de hombres entonan cánticos tradicionales.
Luego, se acomodan junto a tambores, tocando con fuerza.
-Ese ruido me producirá migraña -Se queja Serena. -Apartémonos a una distancia prudencial.
Poco después, Yaten y un Darien cabizbajo se reúnen con ellas. Para desesperación del moreno, sus acompañantes adultos monopolizan la atención de Mamoru, sacándolo a él de la jugada. Estudia a Serena. Ella ha llevado varias veces sus manos a la cabeza y no parece feliz.
-No hagas eso -La amonesta Mina, en el momento en que se despoja de su peluca oscura, permitiendo que el cabello dorado caiga como cascada sobre sus hombros.
-Me duele la cabeza. -Se queja la chica.
-Deberíamos regresar y descansar. -Darien le sugiere.
Ella cierra los ojos.
-Mamoru vino a divertirse y no le arruinarás el paseo -Responde sin dejar de masajear sus sienes.
-Nosotros podemos hacernos cargo de él -Mina propone de inmediato, haciendo enojar a Yaten.
El peliplateado tenía planes que no incluyen niños.
-Puedo regresar sola, disfruta con tu hijo. -Señala al pequeño que no ha despegado sus ojos de lo que ocurre a cien metros de distancia.
Darien nota que algunas personas observan a Serena señalándola.
-No creo que llegues al hotel -indica preocupado.
-A veces te portas como mi padre -Serena espeta pensando que se porta posesivo. Levantándose de la manta, se gira. -Oh, oh -Murmura al ver a la pequeña multitud que se ha agolpado junto a ellos...
-.
-No hagas ruido -Murmura Darien al entrar a la suite.
Su preocupación por Serena no le permitió disfrutar del evento equino. Luego de firmar autógrafos y tomarse fotografías, Serena delató la presencia de Mina, escapando al hotel cuando la otra fue acosada por las personas.
-¿Dónde está Serena? -Mamoru murmura. Camina por el salón con los hombros encogidos y las manos en su abdomen.
Darien se asoma a la alcoba, abriendo la puerta con sumo cuidado. La oscuridad apenas le permite ver dentro de ésta. Ingresa silencioso, descubriendo a la rubia debajo de una manta gruesa.
Mamoru se sube a la cama, acomodándose junto a ella.
-Esta es mi cama.
-Primero debes darte un baño y colocarte el pijama -Su padre lo toma en brazos.
Serena despierta. Sin abrir los ojos escucha la plática de padre e hijo.
-¿Dónde dormirá ella?
-Tú irás a mi alcoba, esta es de Serena.
-Pero me gusta ésta.
-No discutas.
-¡No quiero irme! -Se sujeta al marco de la puerta. -Ella dijo que esta es mi cámara.
-Vas a despertarla -Darien no puede controlarlo.
-¡Serena!
Serena sonríe. El exceso de azúcar tiene al niño hiperactivo. Mil puntos para Mina.
.-
Yaten espera impaciente a que Mina desocupe el tocador.
Su cuerpo está tenso desde que vio la cama. La rubia es la primera novia a la que ha respetado.
-¿Vas a tardar? -Grita a través de la puerta.
-¡Un minuto!
Yaten bufa. Hace diez minutos que dijo lo mismo.
-¿Qué tanto hace encerrada? -Se queja.
Despojándose de la chaqueta de su kimono, se sienta en el borde de la cama. Toma de la mesa de noche el control remoto del televisor fijo en la pared.
Cambia uno a uno los canales. La impaciencia comienza encender su carácter. De pronto se topa con Mina. Pero esta rubia no es su jovial novia. Aquí su expresión es calculadora, fría. Usa un minúscula falda y una camiseta muy ajustada.
-"Lo quiero para mí. Merezco los millones que heredará de su insoportable abuela".
Yaten se yergue cuando Malachite es enfocado con apenas un bóxer.
"Descuida. Ya tengo a los padres de mi pequeñita de mi parte. Será cuestión de hacer mi jugada maestra para obligarla a ser mi esposa. La compañía farmacéutica solo será un premio por mi atención".
"Eres malo".
Yaten aprieta los labios cuando el platinado se acerca seductor.
"Somos, querida. El equipo perfecto".
-Pero qué...
Mina abandona el tocador, cubierta por un pequeño negligé rojo.
-Ya está libre el lavabo. Puedes entrar -No recibe respuesta -Yaten...
-Ahora no. -Hace un gesto con la mano.
Está concentrado en la pantalla.
La rubia esperaba elogios de su atuendo y que él se derritiera de pasión, pero él la ignora, tiene el rostro ruborizado por lo que ve.
-¿Me estás ordenando callar? -Pregunta indignada.
-Shhh. -Sisea sin mirarla.
Mina gime. Es la escena donde ella y Malachite se besan apasionados.
-¿Qué haces viendo eso? Prometiste que no lo harías.
Se sobresalta cuando él se levanta.
-¡Voy a matar a ese "actorsucho"! ¡Lo asesinaré y picaré en mil pedazos!
-¿No estás siendo un poco exagerado?
-¿Exagerado? ¡El tipo te mete la lengua hasta la garganta! -Sus ojos brillan - ¿Y me llamas exagerado?
-¡No me grites!
-¡No te estoy gritando!
Se agacha a tiempo. Mina le ha arrojado lo primero que ha encontrado.
-¡Malnacido hijo de tu madre!
-Calmate, bonita. -Arrodillado y con la cabeza en el suelo le pide.
-¡No me pidas que me calme!
-Está bien, no te calmes, pero yo soy el que siente que le pesan los cuernos.
-¿Quieres tener cuernos? -Lo reta.
-No dije eso...
-Vete a la m... -Toma su bata, la tarjeta magnética y abandona la alcoba dando un portazo al salir.
-¡Mina!
Había olvidado que ella es una fiera.
-.
Suite
-Deberías estar descansando. -Arrodillados junto a la tina, Darien expresa a Serena.
Ambos se encargan del baño de Mamoru quien no parece querer dormir.
-Se me pasó el dolor de cabeza -Justifica la rubia.
Mamoru golpea el agua de la tina salpicándolos.
-No hagas eso, hijo -Lo amonesta Darien.
-Ya es hora de irse a la cama. -La rubia toma la toalla.
-No quiero -Refunfuña el pequeño.
-Entonces no saldrás mañana a ver la exhibición ecuestre – Serena advierte.
Mamoru se levanta de un salto mojando a su padre.
-Si, voy, si voy – Se lanza a los brazos de Serena -¿Puedo comer pasteles nuevamente?
-Solo si Mina se encarga de ti -Promete ella envolviéndolo con la toalla para luego entregárselo a Darien. -Mientras lo preparas para dormir, mudaré mis cosas a la otra alcoba y traeré las de ustedes.
Sin esperar respuesta, comienza a trabajar en ello. Está terminando de guardar la maleta cuando tocan a la puerta.
Extrañada abre ligeramente.
-Vine a probar ese sofá que mencionó el gerente. -Mina comenta patética.
Serena la toma del antebrazo, jalandola al interior.
-¿Qué pasó?
-Yaten se puso a ver la novela y me tildó de infiel -Pestañea varias veces evitando llorar.
-¡Mina! -Mamoru salta de la cama corriendo hacia la chica.
Ella lo toma en brazos.
-Hola pequeñín, deberías estar durmiendo.
-Gracias a tu sobredosis de azúcar está activo. -Darien comenta resignado.
-Adultos -Mina hace un mohín. -Vamos a arroparte.
-¿Podemos comer helado?
-Pediremos hamburguesa y papas fritas, una cena perfecta.
Él aplaude.
-¡Si! Y mucho ketchup.
-Mientras olvidas tu desgracia atendiendo a la pequeña fiera, saldré a tomar aire fresco. -Serena expresa.
-¿Quieres salir a bailar? -Darien le sugiere.
Serena corre a la recámara, ataviándose con un vestido negro liso de cuello cuadrado y falda hasta las rodillas.
-¿Vas a abandonarnos? -Mina entra a la recámara viendo como se aplica un labial rojo y peina su cabello.
-Eres la responsable de que Mamoru no se haya dormido porque creíste que le darías trabajo a Darien.
-Déjaselo y salgamos las dos.
Serena niega con la cabeza.
-Tú ideaste el plan, tú te haces cargo.
-Pero...
-Mamoru, -Serena se dirige al niño -Cuida que Mina te obedezca, si va a ver televisión que sean caricaturas y no beba de las botellitas que guardé. -Refiriéndose a los licores.
-Está bien. -Asiente muy serio.
-Eso no es justo -Patalea la otra.
-No permitas que te desobedezca -Continúa Serena con las instrucciones a Mamoru. -En el tocador hay cepillos dentales sin usar. Revisa que ella lave sus dientes antes de dormir.
-Te estás pasando, Amiga.
-¿Nos vamos? -Ataviado con camisa y pantalón negros, Darien se asoma en la puerta.
-¿Qué me traerán? -Mamoru pregunta.
-Pediremos un desayuno suculento mañana temprano -Promete su padre.
-¿Con huevo duro y ketchup?
-Debería ser pastel de calabaza traidora -Refunfuña Mina observando a Serena.
-Si no queremos que nos duela la pancita, será algo más ligero. -La otra toma una pequeña cartera de mano donde guarda el labial, un peine y la llave -No llevaré el teléfono. -Acepta el chal que Mamoru ha tomado de la cama colocándoselo en la cabeza.
-Yo si lo tendré encendido, por si acaso Mamoru no sabe qué hacer con Mina -Bromea Darien saliendo rápidamente.
Serena lo sigue deteniéndose en la puerta.
-Otra cosa. Está prohibida la entrada a personas ajenas a esta suite -Advierte a su amiga -Y me refiero al muñequito. -Besa a Mamoru – Cuida a Mina.
-Me lleva el viento -Rezonga ésta -Venir a divertirme y en vez de una noche inolvidable termino de niñera.
-No, yo soy "ñiñero" -La corrige el niño. -Vamos a ver la televisión y pedir golosinas.
-Lo que me faltaba -Pone los ojos en blanco.
.-
-¿Crees que están bien? -Serena observa la puerta del restaurante.
-Por supuesto, -Darien asiente - Mamoru no permitiría que Mina se porte mal. -Sus palabras la hacen reír. -No te preocupes. Seremos los primeros en enterarnos si hacen una fiesta...
-O queman la suite.
-No pasará eso.
-Pero...
-Confía en Mina. Yo no lo haría, pero tú si. Ahora pensemos en nosotros ¿Pedirás postre?
-Después. pero si quiero una copa de vino espumoso.
Sorprendido, Darien hace seña al camarero. Serena jamás había rechazado un postre.
-¿Qué quieres hacer ahora? - Pregunta luego de haber pagado.
-Caminar por el parque. -Permite que él la envuelva con el chal. -Me parece que será un placer que no podré disfrutar mucho en el futuro.
-¿Estás dispuesta a sacrificar tu libertad por ser actriz?
-No lo sé -Ella se encoge de hombros. -Sabes lo indecisa que soy. En este momento mi atención está en los cientos de trabajadores a mi cargo. -Un grupo de patineteros pasa por su lado sobresaltándola.
Darien la abraza, soltándola segundos después.
-Deberían tener más cuidado.
-No importa.
Continúan avanzando silenciosos por la vereda llena de turistas y artistas callejeros.
-No pensé encontrar algo así. -Señala Darien un lugar iluminado.
-Son muy buenos -Opina la rubia acercándose.
Un grupo de jazzistas extranjeros, ataviados a lo Frank Sinatra, tocan My Way para un grupo de turistas.
La canción termina, y entre aplausos, el saxofonista pasa por la muchedumbre con el sombrero, recibiendo billetes y monedas.
Darien saca de su billetera varios billetes, se inclina diciéndole algo al oído del hombre mientras deposita el dinero en el sombrero.
Algunos paseantes se alejan. Serena hace el intento de cotinuar la marcha, pero la amno de Darien e su antebrazo la detiene.
-Prometieron que la próxima canción será mejor.
Ella se queda quieta, esperando, hasta que una nota la eleva al cielo:
"Llévame volando a la Luna
Déjame jugar entre las estrellas
Déjame ver cómo es la vida
-¿Quieres bailar? -Darien estira la mano .
Serena coloca su palma sobre la de él.
En Júpiter y en Marte...
Es otras palabras, toma mi mano
En otras palabras, nena, bésame."
Ignorando a los turistas, ellos danzan al compás de la música. Darien no despega su mirada de la celeste, que parece estar en trance.
Las personas, abriéndoles espacio los graban.
"Llena mi corazón de canciones
Déjame cantar siempre más
Eres lo único que me importa
Todo lo que idolatro y adoro...
En otras palabras, sé fiel
En otras palabras, te amo
[ instrumental ]
Llena mi corazón de canciones
Y déjame cantar siempre más
Porque eres lo único que me importa
Todo lo que idolatro y adoro...
En otras palabras, sé fiel
En otras palabras
En otras palabras
Yo ... yo te amo... a ti"
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La música termina entre ovaciones al cantante y la pareja.
Darien se arrodilla frente a Serena.
-Sé que me he comportado como un patán. -Levanta las manos hacia ella mostrando la caja de terciopelo roja -No merezco tu amor -
La abre mostrando el anillo que le obsequiara en su cumpleaños -Pero mi más grande deseo es que seas mi esposa. Te compensaré con mucho amor todos estos años. Seré fiel, considerado, respetuoso, antepondré tu bienestar sobre todas las cosas.
Nunca más te haré daño.
Conmovida, y entre la insistencia de los presentes para que lo acepte, Serena asiente.
