CAPITULO 53: AVANCES EN LA BATALLA Y RETROCESOS PERSONALES.

(Voz de Seth)

"Aquí." Me dijo Rómulo para colgarse de un salto de una pared casi vertical cerca de la frontera con Idaho. "Aquí saltaron para perder el olor."

Hacía ya casi 3 días que llevábamos corriendo sin parar más que a que los críos durmieran un poco en el coche que usábamos para movernos, Laki en su ranchera y yo en un coche que 'tomé prestado' de su garaje. Yo seguía corriendo con la cabeza asomada por la ventanilla mientras el niño dormía y paraba a buscar nuevos rastros.

"A ver, a todos, hemos encontrado otro nido." Oímos decir a uno de los chicos. "Nos vendría bien que alguien más viniese a ayudar a quemar. Estamos en la zona del lago."

"Nosotros." Dijeron los más tétricos de los peligrosos. "La luna es perfecta."

"Eh, cuidadito con exponeros que os ponéis insoportables." Les dije.

"Eso mismo." Dijo Laki. "Seth, voy a comenzar a pensar que lo que quieres es robarme mi puesto." Me dijo divertida y bromeando.

"Nada de eso." Le dije. "Aprecio mi cuello, pero cuando quieras peleamos a ver si vuelves a ganar."

"Por cierto, Remo ha pillado un par de rastros más." Me dijo. "El chaval ha salido a mí."

"Me quitas las palabras de la boca." Afirmé. "¿Os habéis cruzado con alguien conocido?"

"El jefe Swan, Embry y Quil, dos Cullen…" Fueron diciendo por ahí.

"No os habréis cargado a los Cullen ¿no?" Les dije preocupado.

"No, ellos van a la zona norte y nosotros al este y sur." Me dijo Laki. "Y cuando limpiemos esto, iremos a su zona."

"Hecho." Le dije.

"Por cierto, qué tal está Kitsune." Me preguntó suavemente.

"Durmiendo, como te prometí." Le dije sonriendo. "Cuando encuentre algo le llamo."

"Gracias." Me dijo. "¿Te está dando muchos problemas?"

"No, hombre, va un poco de prepotente pero…" Le confesé.

"Siempre ha sido el hombre de la casa, no se lo tomes a mal." Me dijo suavemente.

"Bueno, a su favor diré que parece comenzar a confiar en mí para al menos ayudarle un poco." Le dije sonriendo.

"Te lo dije, te dije que todos sabíamos que eras un chico genial." Me dijo. "Y que mis niños también se darían cuenta."

"Por favor…" Se quejaron varios mientras otros gemían por el comunicador. "Eh, menos marujeo, que vamos a potar."

"Hablando de potar." Dijo Jared. "Hemos encontrado unas cuantas potas por ahí."

Oímos una especie de aire en algún lado del comunicador y luego silencio.

"Sí, sí, vale Remo." Dijo Laki.

"¿Ocurre algo?" Pregunté preocupado. "¿Estás bien, Remo?"

"Sí, está perfectamente." Nos dijo Laki mientras oíamos otra vez ese airecillo apenas sin distinguir palabras en él. "He dicho que no Remo."

"¿Guardando secretos, querida líder?" Le dijo alguien con ironía.

"Vosotros a cerrar el morro, que no sois de la manada." Les dijo Laki a Embry y Quil.

Entonces oí aullar a mis espaldas con dolor y me giré para descubrir un lobo que llegaba apenas al tamaño de un gran danés gigante o una cría de pony algo crecidita.

"¿Ocurre algo?" Le dije.

"Laki está enferma." Me dijo una voz a un lado de nosotros.

"Emmet." Le dije quitándome el micro del comunicador. "¿Qué haces aquí?"

"Hemos pisado una de las potas." Me dijo. "Olía a ella."

"¿Ha vomitado?" Le dije preocupado.

"Varias veces." Asintió.

"¿Y por qué me lo cuentas?" Le dije.

"A los chicos nos cae bien." Afirmó. "Edward nos ha dicho que tiene razones de peso para odiarnos a todos los vampiros; Carlisle nos ha contado lo que hemos hecho ambas razas durante la eternidad. Nosotros a ellos y ellos a nosotros. Ninguno tenemos muy claro quién es el enemigo en esa guerra, solo Rose parece tenerlo claro."

La rubia, como no.

"Yo pensaba que todo eso había quedado claro con lo nuestro y lo vuestro." Le dije. "Pero he estado en sus clases, cuando más sé de ese mundo menos claro tengo nada."

"Así funcionan ellos, te lavan la cabeza y luego te captan en sus filas." Me dijo. "Nos lo ha dicho Carlisle, a ella también se lo hicieron, aprovecharon el odio que nos tenía para…"

"No, el odio hacia vosotros solo no." Le dije recordando lo que me había dicho de su pasado humano. "Apostaría a que cuando les encontró o le encontraron a ella fue justo tras abandonar la reserva… aunque pasasen un par de años seguro que el dolor no desapareció."

"¿Hum?" Me dijo.

"Claro, eso es." Dije cayendo en la cuenta. "Cuando se fue no solo albergaba odio hacia vosotros." Le dije mirándole. "Estaba llena de odio y destrozada."

"Carlisle dice que debieron usar esos sentimientos para captarla en las filas." Me dijo tocándose el comunicador suyo. "Debieron darle alguna forma de poder sentirse útil y dejar salir esa rabia encauzada hacia lo que otros querían."

"Un momento, ella os sigue odiando. ¿Por qué queréis ayudarla?" Le dije sintiendo que algo no acababa de cuadrar.

"Nos cae bien." Me dijo sonriendo con ironía. "Jasper dice que podría ser una buena horma de su zapato, yo debo admitir que fuerza tiene, para ser una mujer. A las chicas les parece genial cómo se preocupa y juega con los niños pequeños que sospechamos son sus hijos… y Carlisle creo que nunca ha albergado ningún tipo de mal sentimiento hacia ella, cosa que ella es evidente que sí por nosotros." Afirmó mirando hacia arriba y cruzándose de brazos con una sonrisa irónica. "Vamos que no vamos a cruzarnos con ella pero por algún motivo pensamos que querrías saber que anda por ahí vomitando. Y Carlisle está un poco preocupado porque no puede acercarse a ella y el vómito tenía algo de sangre."

"No podemos enfermar." Le dije sacudiendo la cabeza.

"No, pero se os puede romper un órgano interno." Me dijo. "Y ni Jasper ni yo hemos controlado demasiado eso, la verdad."

"¡¿Le habéis roto un órgano?!" Le dije perdiendo un poco los nervios mientras el crío amenazaba con tirarse a por Emmet aunque estaba subido en una rama.

"No creemos, pero dudo que deje que se le acerquen nadie." Afirmó mientras oíamos aullidos arrastrados por el viento a varios kilómetros de nosotros.

"¡Yiiiiiha!" Oí gritar por el comunicador. "¡Hey, hemos pillado un nido grande!. ¡Aquí hay para todos!"

"¿Cuántos hay?" Oí preguntar a alguien mientras algunos decían que iban para allí y otros simplemente aullaban.

"¡Al menos 20!" Dijeron felices los del descubrimiento.

"Emmet, tenemos trabajo." Le dije.

"Lo sé, tenemos pinchada 'radio lobo' las 24 horas." Me dijo. "Y el caniche quiere ir."

Esta vez sí que le pilló, trepó por el tronco y cuando Emmet saltó él lo siguió y se le enganchó a la pierna con la boca para tirar.

"Va, Rómulo, suéltale." Le dije.

"¡Cómo haya matado a mi madre le perseguiré hasta el final de la tierra!" Dijo furioso y con los ojos brillantes de lágrimas.

"Nadie ha matado a tu madre." Le dije. "No dejaríamos que pasase ¿recuerdas?"

"¡Ellos son chupasangres!" Me dijo. "¡Me da igual que haya un acuerdo, son todos demonios!"

"Tu padre te dijo eso ¿no?" Le dije.

"Sí." Asintió.

"Aún a riesgo de que vuelvas a odiarme." Le dije. "¿En serio crees que es un modelo a seguir?"

"Era el alfa." Me dijo. "Era el más fuerte."

"¿Y crees que eso es suficiente?" Le pregunté.

"Lo es para nosotros." Me dijo.

A veces daba miedo oírle, parecía más mayor de lo que era y aparentaba ser físicamente; tenía 4 años, aparentaba 9, más del doble; hablaba como un hombre a veces.

"Rómulo, ahora no estáis con ellos." Le dije. "¿No te gusta la manada que ha formado tu madre?. ¿La manada que hacemos tu hermano, tu madre, tú y yo?"

"Y Kim." Me dijo frotándose los ojos. "Y Emily."

"Eso, y ellas." Le dije. "Nosotros tenemos esa jerarquía, tu madre es la alfa, yo soy el beta. Y nosotros no la seguimos por ser la más fuerte ¿verdad que no?"

Sacudió la cabeza.

"Tu hermano es feliz ahora ¿no crees?" Le dije para que asintiese.

Suavemente le froté la cabeza y me giré a Emmet.

"Emmet, nosotros vamos a ir al nido ese que han encontrado." Le dije. "Gracias por el aviso, lo tendré en cuenta."

Me caían bien los Cullen, pero la verdad, esta charla era privada entre ese chico y yo, y los Cullen se quedaban al margen por esta vez. No por ser asuntos de la 'misteriosa especie' a la que pertenecían Laki y sus hijos junto con algunos alumnos, la minoría, sino por ser asuntos privados.

Monté en el coche y Rómulo se acomodó en el asiento del copiloto entrando por el de pasajero y pasando con un salto al de copiloto donde se puso el cinturón de seguridad y miró al frente mientras yo arrancaba tras ponérmelo también sin caer en ello.

Había que ver, cuidar de ese par de chicos que no eran mis hijos me había hecho cambiar un poco también incluso a mí.

"Remo sonríe más últimamente." Me dijo suavemente casi como susurrando.

"Claro que sí." Asentí. "Ahora parecéis más felices. Aquí podéis vivir tranquilos, nadie os va a poner un dedo encima."

"Y sois todos más sosos." Me dijo. "Peleáis como niñas."

Eso en él era casi un cumplido, así que sonreí.

"Somos buena gente, sabemos cuándo pelear y cuando no." Afirmé. "Y desde luego, nunca pegaríamos palizas a niños inocentes, ni aunque se lo merecieran." Añadí sonriéndole y mirándole un segundo mientras conducía. "Hay que ser muy cobarde para pegar a un niño porque sí o para demostrar lo fuerte que se es."

"Al principio no nos quejamos a mamá por miedo a que nos dijese que éramos débiles." Me dijo casi susurrando y tristemente. "Pero luego no lo hicimos porque sabíamos que le haríamos daño a ella. Así que nos callamos; papá nunca nos pegaba cuando mamá estaba cerca, siempre era cuando mamá estaba fuera trabajando… a veces venía borracho y nos hacía daño a mamá o a nosotros… decía que Remo no era más que un error, que debía haber salido a mamá porque no peleaba y era una niña… una vez por poco lo mata, y le dijo a mamá que Remo debía haberse caído en alguno de los túneles. Mamá hizo tapar todos los agujeros para evitar que volviese a pasar."

"Rómulo, no tienes por qué contármelo si no quieres." Le dije.

Entonces sacudió la cabeza y dudó un poco antes de quitarse la camiseta y moverse el pelo hacia un lado revelando una cicatriz bastante fea en pleno cráneo por el lateral trasero mientras me mostraba las costillas donde tenía la marca de un zarpazo.

"¡Santo cielo…!" Dije asustado ante las marcas en alguien tan pequeño.

"Papá me las hizo un fin de semana que mamá fue a París con 'Troyano', 'Jack' y 'albino' para encargarse de unos chupasangres cotillas. Jaques me recogió cuando papá se cansó y se fue a buscar hembras fuera… nos curó y nos escondió hasta que mamá regresó. Por suerte se nos curó antes de que ella llegase. Papá me hizo lo del costado cuando me interpuse para proteger a Remo."

¿Qué clase de animal era ese hombre? No solo se dedicaba a violar a Laki y por lo visto a otras mujeres más, sino que además daba palizas a críos, sus propios hijos hasta casi matarlos.

"Nadie se metió en medio cuando mamá se peleó con papá, nadie movió un dedo por ayudarle a salvar la vida." Me dijo.

"¿Mamá os dijo que ella había matado a vuestro papá?" Le pregunté con miedo.

Sacudió la cabeza.

"Troyano y el resto." Me dijo. "Mamá nos dijo que papá no volvería a ponernos un dedo encima."

Aún con todo, su madre había actuado como una madre loba, había eliminado a un hombre al que odiaba pero debía lealtad para proteger a sus 'cachorros', no les había dicho la verdad porque debían ser demasiado pequeños para entenderlo, para evitarles el daño. En todo momento había actuado como una madre, cosa que el 'padre', si podía llamársele así solo por poner la 'semillita', no había hecho ni una vez en toda su vida.

"Estoy seguro que vuestro padre era…" Le dije.

¿Bueno?. ¿Qué les quería? No podía encontrar alguna forma de darle algo de consuelo, no cuando cuanto más sabía de ese hombre mayor era mi odio hacia el difunto.

"Estoy seguro que a su manera os… apreciaría." Le dije.

"¿Qué sabrás tú?" Me dijo mirando fuera de la ventanilla.

"Es cierto, no lo sé." Le dije. "Y para serte sincero preferiría no tener que estar intentando sacarle algo bueno a tu padre cuando lo poco que le conozco solo hizo daño a tu madre intentando hacer daño a seres queridos para ella." Me sinceré. "Pero no puedo creer que fuera un demonio, y cualquiera estaría orgulloso de tener unos hijos como vosotros."

Ya casi habíamos llegado, así que aparqué antes de bajar a la hondonada donde podía ver destellos de disparos y oíamos ruidos de pelea.

"Seth." Me llamó Rómulo suavemente. "Gracias."

No podía ser, no podía haberlo oído bien. ¿Él dándome las gracias? No, seguro que me había fallado el subconsciente o algo así.

"Ojalá tú hubieses sido mi padre." Dijo abriendo la puerta del coche y saliendo.

"¡Rómulo!" Le grité antes de perderle de vista.

"Seth, le tengo." Me dijo Laki. "¿Ha pasado algo para que haya huido de…?"

"¡Si solo estábamos hablando!" Le dije alarmado.

"Aha, me acaba de contar algo." Me dijo. "¿Se puede saber qué le has hecho?"

"Te juro que no sé por qué se me ha esca…"

"No, hombre." Me dijo. "Te acaba de defender. Me ha dicho que no ha sido tu culpa. ¿Se pude saber qué has hecho ahora?"

"Nada." Le dije. "Ha sido un punto suyo."

"Vale, dejémoslo hasta que salgamos de aquí." Me dijo sonriendo desde mi espalda pillándome por sorpresa una vez más. "Si sale bien y conseguimos lo que queremos te prometo que tendremos una cita de verdad, de las de mi tipo."

"Miedo me das." Le dije bromeando.

No, miedo no daba ella, miedo daba lo que habían montado dentro. Vietnam a su lado era un parvulario. Estallidos, gritos, rugidos de pelea, sombras que parecían volar…

Vale, peleé codo a codo con Jake y su panda y duró más bien poco, en menos de una hora allí no quedaba más que un rastro de sangre y destrucción.

"Tenemos rehenes." Dijo Laki. "Nos ha costado un poco aguantarnos las ganas pero parece que alguno sabe algo. ¿Alguien con un poco más de paciencia y estrategia de interrogación que nosotros?"

"Pensábamos que eras perfecta, tía." Oí decir a Emmet.

"¡¿Quién coño le ha dado a esos un aparato?!" Oímos preguntar a ella de forma no muy amistosa.

"Laki, tenemos que estar contactados." Oí decirle a Carlisle.

"Si no te importa lo hacemos nosotros." Dijo Jasper. "Será mérito vuestro por conseguir algo de lo que sacar información."

"Mola." Dije. "¿Puedo autorizar el interrogatorio pues?"

"Vaaaaaaaaleeeeeeee." Dijo Laki cansada.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Bella)

"¡Cielo santo!" Gritó Alice. "¡¿Esto es material de interrogación?!"

"¡Ahhhh!" Grité asustada al ver cómo habían llegado los supuestos 'rehenes'.

"Y el premio a los más bestias va para…. ¡Los alumnos matones!" Dijo Emmet.

"Bestias nada, estos cantan como pajarillos." Nos dijo uno de los jóvenes terroríficos.

Busqué entonces encontrar a Laki, alguien tenía que echarle la bronca por los métodos que estaban usando, pero cuando la encontré y fui a abrir la boca se me quedó la voz congelada en la garganta.

No es que diese miedo, es que era alucinante, tenía marcas por todos lados, sangre seca, había cortes, mordiscos… pero aunque tenía muchas marcas y parecía tener zonas quemadas en la carne, no se estaba quejando ni parecía dolerse, al contrario, estaba agachada hacia sus hijos atendiéndoles a ellos rozaduras, arañazos y un par de heriditas mientras uno parecía aguantarse las lágrimas y haber llorado y el otro aguantaba las ganas de llorar también. Entonces llegó Seth que había estado dando órdenes al resto y se les unió, primero habló algo con ellos susurrando y luego le dio un beso en el pelo a ella antes de apartarse y mirarle el sitio del beso para coger un trozo de jirón de ropa y apretárselo en la cabeza.

"¿Creéis que estarán bien?" Le dije a Edward.

Él les miró y luego asintió.

"Seth está preocupado por la pinta que tiene Laki." Me dijo Edward. "Y ella parece más preocupada por sus hijos y él que por lo que ella tiene."

"No tiene buen aspecto." Le dije.

"No, ha protegido a los niños ahí dentro." Me dijo Edward. "Como Seth."

"Es curioso, no es el padre pero actúa como si lo fuese." Dijo Rosalie. "Debe ser un poco corto."

"Es amor, Rose." Le dije yo. "Cualquiera cuidaría de los hijos de la persona que amase; más aún si tuviesen problemas como esos dos."

"Deberíamos pedirle a Carlisle…" Dije.

"No se van a dejar." Me dijo Edward. "No aceptan ayuda de los nuestros."

"Eh, Cullen." Oímos que nos llamaba. "Nosotros vamos a seguir currando."

"Estáis heridos." Les dijo Carlisle antes que nadie.

"Bah, simples molestias ligeras." Nos dijo. "Se curarán en nada. Creo que alguien había rastreado otro nido, más pequeño creemos."

"Podríamos buscarlo nos…" Comencé.

"Nah, para eso estamos nosotros." Nos dijo. "No os molestéis pero tenemos mejor nariz que vosotros para rastrear a gente como vosotros. ¡En marcha tropa!" Dijo levantando un brazo. "¡Cada uno a su perímetro, va, va, VA!"

"Esta está loca." Dijo Emmet sacudiendo la cabeza divertido. "¿Pues no dice que esa pedazo raja en la tripa es un arañazo?"

"Sí, pero se le estaba curando muy rápido." Afirmó Carlisle.

"Parece que su regeneración es 10 veces más rápida que la de los trasformistas." Observó Jasper.

"Y abarca mucho más también." Añadió Carlisle. "Sus huesos sueldan en apenas 1 semana."

"Pero tenía quemaduras." Les dije yo.

"Yo también las he visto." Me apoyaron mi hija y Alice.

"Sí, y que se joda." Añadió Rosalie.

"Eso no eran quemaduras." Dijo Edward. "Era parte de su cuerpo. Con pelo quemado."

¿Pelo quemado?. ¿Cuerpo negro?

¿Qué clase de monstruo era?

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Seth)

"Laki, yo voy con vosotros." Le dije cuando llegamos al punto que ella iba hacia el norte y yo seguía hacia el este.

"No es necesario, en serio." Me dijo.

"Hemos… encontrado." Dijo Remo. "Rastro… a pueblo."

"Remo, dijimos que eso era para nosotros ¿recuerdas?" Le dijo ella.

"¿Habéis encontrado los dos un rastro fresco y no habéis dicho nada?" Le dije.

"Es un rastro, pero está muy tenue aunque parece fresco, pero podría tener varios días." Me dijo Laki suavemente.

"Me da igual, voy con vosotros." Le dije. "Rómulo y yo no hemos tenido suerte en nuestra franja, y si vas a una población mejor vamos varios."

Vale, dudó un poco y supongo que mi tono tampoco fue el más convincente, pero al final acabó cediendo y suspiró.

"Vale, como quieras." Me dijo.

"Por cierto, sobre ti…" Le dije.

"Nada de meterte con mi cara por la noche ¿recuerdas?" Me soltó de sopetón levantando un dedo ante mí mientras caminaba delante y buscando algo.

"No, claro pero me preocupa un poco." Le dije.

"Ya ves que me regeneración va más rápida que la vuestra." Me dijo.

No era por las heridas, claro. Me preocupaba lo que me habían dicho los Cullen de los vómitos que había dejado atrás. La preocupación de Carlisle y alguno más por si le habían roto un órgano interno o algo… mi preocupación por que hubiese ido dejando algún vómito por ahí.

"Me han dicho que has vomitado." Le dije.

"Remo…" Le dijo ella.

"No, no ha sido él, los aparatitos estos no recogen su volumen de voz." Le dije. "Ha sido… otra persona."

"No te preocupes, estoy perfectamente." Afirmó. "Ha debido sentarme mal algo."

No sé por qué pero me daba la impresión de que mentía por algo.

"Deberías cuidarte más." Le dije. "Eres muy importante para…"

"No soy imprescindible." Me dijo.

"Nosotros aún te necesitamos." Le dijo Rómulo. "Y si te pasa algo más gente lo lamentaría." Añadió mirándome de reojo como pidiéndome apoyo.

"Bastante gente, de hecho." Le respaldé.

"Un día vosotros creceréis." Le dijo Laki. "Y Seth, la gente olvida; tú encontrarías a otra y tampoco me conoce demasiada gente."

"¡Yo no puedo encontrar a otra!" Le dije cogiéndola de la muñeca y haciéndola parar en seco. "¡Joder, estoy improntado, no existen otras chicas para mí!"

"Seth, yo… estamos trabajando." Me dijo soltándose casi sin fuerza y girándose para darme la espalda.

Aquello era peor que clavarme un cuchillo; era como volver a la época que no se fiaba de los hombres por su pasado quileute y por culpa del bestia parta y violador de su anterior alfa. Era como si le diese igual el amor que yo intentaba darle, que deseaba darle todos y cada uno de los días de vida que me quedaban.

Yo quería pasarlos junto a ella, pero ella parecía una vez más poner barreras entre ambos.

Entonces vi que Rómulo nos había pasado la mirada de ella a mí y de vuelta a ella varias veces hasta que noté que corría hacia ella y le saltaba a la espalda para que ella le cogiese en brazos y él le apagase su comunicador antes que el suyo propio.

De inmediato se puso a hablarle en un lenguaje que parecían conocer pero que yo no podía entender y llevaron una conversación algo rápida y rara hasta que él me miró a mí cuando su madre pareció zanjar la conversación.

"¿Y si lo hiciera?" Le dijo entonces a su madre.

"Sé que no lo harías, nunca." Le contestó ella antes de cerrarle la boca con unos dedos y volver a conectar sus comunicadores. "Y la otra parte tampoco."

No sé por qué pero tenía la impresión de que aquello tenía algo que ver conmigo, y me ponía nervioso no saber qué habían dicho o de qué habían hablado que pudiese mezclarme.

Entonces él se saltó de sus brazos y volvió a caminar, esta vez con su hermano mientras correteaban hasta llegar al coche.

"Seth, monta, vamos a coger tu coche." Me dijo antes de montarse.

"Sí, que si no Tuercas y T.J. me cortan el cuello." Le dije. "O peor, me vuelven a clavar la broca en la mano."

"Ah, no sabía que les caías tan bien." Me dijo sonriendo.

"¿Eso te parece caerles bien?" Le pregunté.

"Claro, nosotros nos hacíamos eso constantemente en la 'alianza'." Afirmó poniendo en marcha el motor. "Como nos regeneramos en un plis no hay problema, aunque duele un poco."

"Vale, dejemos lo de cómo jugáis vosotros." Le dije.

Suspiré un poco, aquello era raro. Me había improntado de una mujer que no parecía una salvo por el exterior; le gustaba la violencia, no era femenina, no era cariñosa y desde luego, no era para nada suave o amable, pero era el objeto de mi impronta.

"Vale, coge el coche." Me dijo parando el coche junto al que llevaba yo.

"Mami…" Le dijo Rómulo. "¿Y si lo llevamos y cogemos una moto?"

"Te dije que nada de conducir motos." Le dijo ella sonriendo. "Ni coches."

"Yo podría conducir." Le dije. "Motos no pero…"

"Eh, ni sueñes que te voy a dejar que uses mi coche, me le has devuelto con bollos." Me dijo ella.

"Bueno, pues vamos en el mismo." Le dije.

"Vale, pararemos a dejar el coche y cogeremos una moto." Dijo para volver a arrancar. "A ver si podemos encontrar alguna que tire bien en el garaje." Refunfuñó.