Disclaimer: Dragon Ball no me pertenece. La serie y sus personajes son propiedad de Akira Toriyama.

Colección de oneshots, drabbles y viñetas, inspirados en el arte de Kuri Kousin, relacionados con situaciones de la familia Brief.


Fragmentos


Descanso

Imagen 17


Fue muy fácil convencer a Wiss y Bills de no regresar a su planeta enseguida. Una celebración con mucha comida deliciosa fue la única razón que necesitó para hacerlos quedar, y permitir a Vegeta y Goku pasar unas pocas horas en la Tierra antes de continuar con sus entrenamientos.

Fue grato compartir con todos. La última vez había sido durante su cumpleaños, el mismo día que conocieron aquel Dios, que en ese momento tenía intensiones de destruir el planeta, pero ahora compartía la mesa con ellos.

Como mujer inteligente y de negocios que era, su tarea principal era crear los mejores contactos para que su empresa siempre estuviese a la vanguardia de todo y fuese conocida hasta en el último rincón del planeta. Los contactos eran lo más importante para alguien que quisiese triunfar en cualquier aspecto, y eso es lo que había hecho con Bills y Wiss, de esa forma la Tierra estaría protegida nada más y nada menos que por un Dios y ella estaría enterada de cualquier mal que se aproximase, además ahora entrenaban a Vegeta y Goku, y eso podía tomarse como otra inversión para la seguridad del planeta. Retrocediendo en el tiempo, era parecido a lo que hizo con Vegeta después de la visita de su hijo del futuro: invitarlo a la casa, ofrecerle hospedaje, comida y medios para entrenar; de ese modo ella tendría a alguien poderoso en casa para protegerla de los Androides. Todo muy bien pensado, como siempre.

Claro que ella nunca imaginó que aquella inversión le daría tantos frutos. El otrora asesino galáctico ahora era su esposo y padre de su hijo, algo que jamás pensó sucedería cuando lo invitó a vivir en su casa. Ni siquiera aquella loca idea pasó por su cabeza cuando comenzaron a tener sexo a diario. Ella solo buscaba pasar un buen momento y distraerse de su rutina diaria.

Había pasado tanto entre ellos, tantos momentos difíciles y malos que en un comienzo no se esperaba terminar así con él, pero pasaron los días, los meses y los años y si bien Vegeta había cambiado mucho, su esencia permanecía intacta y eso era lo que más le gustaba de él y más aún que en el último año solo habían sido buenos y extraordinarios momentos.

Ahora sentía que lo conocía más, lo había visto siendo él mismo al momento de pelear. Ya lo conocía al entrenar, pero esto era completamente diferente. Cuando explotó ante la cachetada que recibió de Bills, no pudo verlo por encontrarse inconsciente. Hubiera dado cualquier cosa por presenciar su furia y ataque en ese momento, pero tuvo una segunda oportunidad cuando Freezer atacó con sus hombres para saldar cuentas antiguas con Goku. Vegeta la protegió de cualquier peligro y además pudo verlo en acción con toda la elegancia y fuerza del príncipe de los saiyajin, un dios guerrero imponente que humilló al tirano espacial. Lamentablemente no tuvo la oportunidad de eliminarlo, pero la fuerza de Vegeta iba más allá de ese enemigo y su mente estaba puesta en otros objetivos.

Durante la cena de celebración, no dejó de sonreír como una boba, incluso sintió una corriente subir por sus piernas y vientre al recordar aquellos momentos, lo protegida que se sintió y lo varonil y guapo que lució Vegeta con el traje que hizo para él. Nuevamente retrocedió en el tiempo y recordó como llenaba su armario solo con ropa ajustada para poder recrear la vista y la verdad, ese manía continuaba hasta el día de hoy. Tal vez se trataba de todo el tiempo sin estar con él, pero lo extrañaba demasiado y sentía que ese tono azul en su transformación, le quedaba a la perfección, mucho mejor que a Goku.

Intercambiaron miradas en más de una ocasión. Ella descarada incluso le guiño el ojo y sonrió coqueta; él simplemente se limitaba a mirarla de reojo, pero siempre coincidían al momento de mirarse. Vegeta también la extrañaba y sabía lo que tenía planeado, o al menos una idea. Cuando supo que ella había "conseguido" unas horas libres para pasar la noche en la Tierra antes de volver al planeta de Bills, no pudo evitar sonreír ladino. Bulma era capaz de conseguir lo que quería, incluso ante el todopoderoso Dios de la Destrucción. Bueno, no tenía nada de malo una noche de descanso para después continuar con su duro entrenamiento.

Las horas pasaron y las visitas comenzaron a retirarse a sus hogares. Las mesas quedaron desordenadas y abandonadas con poca comida y bebidas, ya que luego de un día pesado todos terminaron con mucho apetito. La noche ya había caído y en la Corporación Capsula la mayoría de los habitantes yacían muertos de cansancio en sus camas, pero para Bulma y Vegeta la noche recién comenzaba.

—Te extrañé tanto —susurró contra su boca, entre besos hambrientos y sonoros, sin detenerse por nada del mundo. Quedaban pocas horas para el amanecer y sentía que era demasiado poco para todo lo que quería hacerle.

Vegeta no le respondió. También le había hecho falta estos meses, pero había estado tan concentrado en sus obligaciones diarias, que solo ahora, con ella en sus brazos, la necesidad de tenerla había explotado, de lo contrario se volvería loco si no era capaz de controlarlo. Bajó las manos hacia sus muslos y acarició por sobre el jeans ajustado, la tela de la ropa y sus guantes blancos ya estorbaban demasiado, pero antes de intentar quitárselos, la tomó de las caderas y sentó sobre la mesa de la sala. La tomaría enseguida y en ese lugar.

—No, espera —habló y se separó un poco para poder mirarlo. Puso una mano en el pecho de la armadura, pero él ya le había quitado el pañuelo para ir por su cuello—. Vegeta, vamos al cuarto, tengo algo para ti.

Recién entonces se detuvo y la miró. Le excitaba ver sus labios hinchados y su pecho agitado bajar y subir y con el cuerpo caliente igual que él. Debería castigarla ahí mismo por ser tan tentadora y detenerlo después de encenderlo de esa forma. Su miembro ya se marcaba en el traje de combate y molestaba demasiado.

—¿Vamos? —volvió a preguntar al mismo tiempo que bajaba la mano para tocar su entrepierna.

Vegeta reaccionó. Volvió a tomarla de los muslos para levantarla, y sin hablar, se dirigió hacia el segundo piso, mientras tanto no dejaban de besarse y ella de frotarse contra él. Ya sentía que estaba húmeda y lista, pero quería tomarse su tiempo para atenderlo de la manera que se lo merecía luego de tal desempeño en el combate contra Freezer. Se lo merecía.

Una vez en el cuarto, Vegeta cerró la puerta presionando el cuerpo de su mujer contra ésta y encendió la luz para iluminar el lugar. No quería perder un solo detalle de lo que harían.


Dev.

04/03/2016