CAP 53:
El jueves por la mañana, Hermione estaba en medio de su clase teórica de astronomía, cuando la directora, Minerva McGonagall, interrumpió a la profesora Aurora Sinistra:
- Profesora, me permite un momento con la Sta Granger?
- Por supuesto – dijo haciendo una seña a Hermione para que acompañara a Minerva.
Era extraño que Minerva interrumpiera una clase. Más aun ese día. Minerva conocía el esquema de clases de ella, y sabía que Hermione debía usar el giratiempos para volver a estar a primera hora en clase de Encantamientos… salir del salón de clases podía complicar todo… podía encontrarse consigo misma o ser vista por alguien en dos sitios a la vez.
- Buenos días directora
- Acompáñeme Sta Granger – dijo Minerva mientras aun salían del salón, pero apenas cerró la puerta agregó – Hermione… tienes visitas… y puede que no sean agradables. Tendrás que recibirle a solas, pero si tienes algún problema llámame inmediatamente.
Esas palabras asustaron a Hermione.
- Quién? – preguntó temiendo que se tratara de Ron.
"No puede ser tan cínico" – pensaba ella
- El Ministro de Magia – sentó Minerva – Ha venido a discutir contigo algunos detalles de la sentencia.
Hermione no había dedicado ni un momento a pensar en eso. Había sido tan absurda y poco clara, que en realidad ella no terminó de entender cómo esperaban que resarciera el daño perpetuado a la comunidad mágica. En ese momento ni le importó. Lo único que le importó fue que sería dejada en libertad y saldría de Azkaban.
- Hermione, me has oído? – dijo Minerva preocupada por la mirada perdida de ella.
- Si… si… no te preocupes Minerva – le tuteó en correspondencia al a cercanía con que McGonagall le estaba hablando.
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Al entrar en el despacho de McGonagall, Kingsley Shacklebolt estaba esperándola, vistiendo sus tradicionales ropas étnicas africanas.
- Buenos días Ministro – dijo seriamente al entrar Hermione.
- Hermione, cómo estás?, – respondió él en tono condescendiente.
Por toda respuesta, Hermione solo hizo un levantamiento de cejas y un silencio incómodo se apoderó del despacho. Finalmente Kingsley empezó:
- Realmente lamento mucho toda esta situación Hermione, pero quiero que sepas que el Ministerio está dispuesto a prestarte la ayuda que necesites.
Hermione siguió en silencio. Aun no captaba qué quería decir Kingsley, pero el Ministerio ofreciendo ayuda… no tenía buena pinta.
- Qué has pensado hacer? – dijo el Ministro.
- Creo que Ud ha venido aquí Ministro, a decirme cómo voy a resarcir el daño que hice a la comunidad mágica… pues… una vez que lo sepa… tengo un año para hacerlo, no?... Incluso puedo esperar a terminar el colegio, acoplarlo a mi futuro empleo y una vez que termine con ello… continuaré con mi vida – dijo ella aun temiendo escuchar algo que le sacara de sus casillas.
A Hermione no le gustó la cara que tenía el Ministro.
- Hermione – suspiró profundo y se restregó la cara en gesto de impaciencia – no vengo a decir nada nuevo. Vengo solo a ofrecer mi ayuda y la del Ministerio. Oficialmente, solo debo conocer para cuando planeas hacer las cosas
Hermione se tomó un momento para pensar. Kingsley no podía estar insinuando tal cosa. Simplemente, no podía.
- Kingsley… puedes hacerme un favor? – él asintió y Hermione le miró directamente para continuar – Hablarme claramente… porque siento que todo el mundo ha entendido algo que yo no.
- Hermione, tu sentencia fue bastante clara
- Kingsley por favor! – dijo Hermione preparándose para escuchar algo que no le iba a agradar… No iba a darse por enterada hasta no oír las palabras exactas de lo que le estaban insinuando.
- El único modo de resarcir a la comunidad mágica de haber interrumpido un embarazo, es empezar otro.
- No puedes estar hablando en serio
- No lo he decidido yo, Hermione, ha sido un tribunal, en un juicio.
Hermione negaba con la cabeza con la boca semiabierta – Esto es increíble
- Estabas ahí, lo escuchaste tú misma
- Es que es absurdo, no podéis forzarme a tener un hijo
- No!... nadie te fuerza a que tengas un hijo, se te está exigiendo que devuelvas una vida al mundo mágico… una vida que YA eliminaste
- Oh claro… no te preocupes Kingsley!... Dame un momento e iré donde Ronald Weasley a que me vuelva a dar una poción para que Ud tengan un número más en sus listas de natalidad!
Hermione no dejaba de pensar que aquello tenía que ser una pesadilla… quizá era aun la misma pesadilla que no había terminado y seguía en aquella celda en Azkaban donde habría perdido la razón.
- El sarcasmo no te va ayudar en esto
- Qué puede ayudarme Kingsley? Nada puede ayudarme!
- Ya sé que tu pareja ha muerto… pero aun puedes encontrar otra… y en todo caso tenemos un excelente banco de esperma que está creciendo…
- Oh por favor cállate! – Hermione se cubrió el rostro con una mano como defendiéndose de las estupideces que oía
- Tenemos una gran variedad de donantes, con secreto de identidad garantizado.
- OOOOh, más perfecto aun! Sabes… creo que ese es el sueño de cualquier bruja! Ser obligada a una inseminación artificial! Y tener un niño para nunca quererlo!
- Siempre puedes darlo en adopción – el tono de Kingsley fue más de conspiración que de consejo.
- Cómo se te ocurre decir esto Kingsley?... esa es la función del banco de esperma?, para eso lo han fundado? – el rostro de Hermione estaba lleno horror
- Hermione… Si no asumes una actitud resolutiva, el plazo va a caducar y …
- Y qué? – dijo con vehemencia, más interesada en esa respuesta de lo que el Ministro podía suponer – dime… qué pasa si no cumplo?
Kingsley se aclaró la garganta antes de continuar - Tu caso es el primero de este tipo, habría que hacer un nuevo juicio para decidir la sanción y mientras tanto… - Kingsley guardó silencio sin terminar la frase.
- Y mientras tanto… Azkaban, no? – completó ella con lo obvio
- Si – Hermione suspiró. No podía dar crédito a sus oídos. Kingsley continuó – El tribunal no se va a quedar con los brazos cruzados si no cumples con la condena Hermione… mejor ni te lo plantees.
- Kingsley… cómo puedes estar ahí sentado diciéndome esto tan tranquilamente?
- No pretendas culparme ahora a mí de esta situación, conocías bien el estado de los problemas del mundo mágico cuando tomaste esas pastillas.
- Kingsley, yo no estuve embarazada! – gritó ella.
- No empieces con eso… ni siquiera en las deliberaciones del tribunal llegamos a un acuerdo en eso… solo por eso, no tuviste que cumplir condena por aborto.
- Y como no podían encerrarme dos años en Azkaban… se inventaron esta mierda sobre la marcha!
- Pues gracias a esta mierda, como tú la llamas, es que estás fuera de prisión.
- Y para qué he salido, ah?... dímelo por favor, porque no lo entiendo… para qué he salido, si de todos modos no puedo continuar con mi vida, sino con la vida que Uds han decidido?
- No ha sido el tribunal del Wizengamot quien te ha puesto en esta situación Hermione… se te ha impuesto una condena que debes cumplir. No podemos permitirnos desobediencia en este aspecto. La continuidad del mundo mágico solo se puede lograr con POBLACIÓN de magos y brujas que vivan, en él, y por él… y ÉSTE es un problema en el cual todos debemos colaborar.
- Ah… sabes, me encanta el giro que han dado tus palabras – dijo inclinándose hacia delante en su silla - porque ahora resulta que no debo resarcir un daño que hice a la comunidad mágica… sino dar mi apoyo a la solución del problema de natalidad… Dime, Kingsley, en realidad qué es esto? Una forma de obligar a las personas a traer hijos al mundo como castigo?, Qué tipos de delito son exonerados si la persona acepta traer un niño al mundo?
- Hermione, por favor… esta actitud no ayuda en nada. Todos tenemos que hacer sacrificios
- Yo he hecho suficientes sacrificios ya! – dijo Hermione pensando en sus padres
- Pues esto aun no ha terminado… no terminó con la guerra!... ahora hay que sacar adelante el mundo que sufrió las muertes de miles de magos y brujas a causa de Voldemort. Yo también peleé esa guerra Hermione… y no me escondo tras mi heroísmo para continuar trabajando por esta sociedad - Hermione quedó boquiabierta con la insinuación de Kingsley. El Ministro continuó – incluso siendo Ministro me someto a lo que este mundo necesita y ayudo en todo lo que puedo
Al oír eso, Hermione recordó que Ignatius había visto a Kingsley en el callejón Knockturn… como cliente del prostíbulo… quizá alguna chica de aquel burdel había ganado su pasaporte al edificio de cría y la entrada en el programa de fomento de natalidad gracias a él.
- Ya me imagino el tipo de sacrificios que haces… hay quien te conoce en el callejón Knockturn… como cliente, lo sabías? – su voz llena de amenaza
Kingsley se enderezó en su silla, ganando incluso un par de centímetros de altura y su aspecto se hizo mucho más imponente.
Hermione soltó todo el aire que tenía y decidió que esa conversación no iba a ninguna parte.
- Sabes qué?... estoy cansada de esta discusión… y como tengo un plazo para responder ante el maldito mundo mágico – se levantó de la silla y le miró desde arriba - te agradezco la visita… pero te has adelantado 360 días – llegó hasta la puerta del despacho y desde ahí concluyó – Hasta entonces Kingsley.
