Esta historia contiene lenguaje violento y obsceno, escenas fuertes tanto de violencia como de sexo.
Los personajes, salvo alguna excepción, pertenecen a CAPCOM.
Algunos detalles, como pueden ser escenas, diálogos o escenarios, pueden estar inspirados o tomados de alguno de los juegos o similares.
Se aceptan dudas, sugerencias y criticas constructivas con fundamento, esto es para pasarlo bien entre todos, recordar que yo no soy escritora
Capítulo 52
Amy escuchaba de forma lejana el sonido que Jake producía moviéndose por la habitación mientras hablaba por teléfono con un alto cargo del gobierno sobre la nueva estrategia a seguir contra su padre.
La morena continuaba mirando al frente desde su asiento en la parte baja de la litera del cuarto, totalmente abstraída en sus pensamientos: En sus contradictorias y enigmáticas cavilaciones, las cuales no podía aclarar por más que lo intentase.
-¿Amy? ¡Amy! –La llamó el pelirrojo con más ímpetu tras colgar, cerciorándose de que la mujer estaba mentalmente en otro lugar, y no era nada bueno, deducía, por su semblante serio y lóbrego. La enfermera alzó la cabeza con lentitud hasta encontrarse con los ojos de Jake.
-Lo siento, ¿me decías algo?
El chico suspiró ante la respuesta desganada de ella, sentándose a su lado mientras sentía en su interior aquel sentimiento de rabia hacia Leon al verla así.
-Amy, sabíamos que tarde o temprano volveríamos a cruzárnoslo. No merece tu tristeza ni tus lágrimas, en serio.
-Lo sé, ¿pero qué coño está haciendo aquí? ¿Eso significa también que ella le ha acompañado? Jake no podría soportar verlos –Dijo mirando a su compañero con un destello de ira en los ojos, aunque superado por la tristeza que la inundaba.
-Espero que no tenga intención de pasear su amor por estos putos pasillos, sería demasiado cruel contigo, y encima después de como se fue y lo que hizo. Le partiría la cara sin dudarlo. –Añadió sonriendo levemente a la chica, siendo respondido de la misma forma por ella, para después abrazarse mutuamente.
Ambos se separaron cuando escucharon los toques suaves de alguien llamando a la puerta. Jake se levantó sin decir nada dirigiéndose a abrir. Su rostro se endureció de enfado cuando descubrió a Leon al otro lado, con semblante taciturno.
-¿Qué? –Preguntó secamente el pelirrojo sin desviar sus ojos fríos de los del agente.
-Tengo que hablar con Amy.
-¿En serio? Ella no quiere hablar contigo.
-Jake, sólo quiero disculparme con ella.
Antes de que el pelirrojo pudiera responder, la voz firme de la enfermera se escuchó pidiéndole que le dejara entrar. Jake obedeció y tras dedicarle una mirada llena de asco al hombre, salió del cuarto cerrando tras de sí.
La morena se levantó de la cama e hizo frente al rubio, quien se paró frente a ella, a una distancia más que prudente. Ambos se miraron durante unos segundos fijamente.
-¿Qué quieres, Leon? No deberías dejar sola a Ada ahora que por fin la tienes. El tiempo vuela. –Soltó la mujer con indiferencia, a pesar de que sentía como su interior hervía de furia.
-Amy, siento haberme ido sin decirte nada. -Respondió centrándose en lo importante. -Sé que no fue la mejor manera, pero pensé que sería peor para ti que te dijera que me iba con ella. Lo decidí al verte con Jake, pensé que él podría hacerte feliz.
-Jake es mi amigo, y no será nada más. Aquello que viste fue un error por mi parte. ¿Por qué estás aquí? –Volvió a centrarse en lo importante, sin mostrar debilidad.
-Porque quiero que sepas que siento muchísimo todo el daño que te he causado. Te juro que no pensé sólo en mí al irme con Ada, de verás creía que era lo mejor para ti. Sólo podría ofrecerte más dolor que felicidad, y tú no lo mereces. Nunca te utilicé, de verás me enamoré de ti. Y no he dejado de quererte a pesar de todo.
-Me importa una mierda, Leon. Vete a contarle esas historias a quien te crea. Si me quisieras tanto como dices no te hubieras ido con ella ¡No me jodas! –Soltó en tono gélido con sus facciones rígidas por la rabia. -¿Qué pasa, te ha vuelto a marear y otra vez te ha dado con la puerta en las narices? ¿Piensas volver de nuevo arrastrándote a ella en cuanto aparezca a calentarte otra vez?
Amy dejó que su lengua se soltara comentando todo lo que pensaba, e incluso lo que simplemente le apetecía decir para herir al hombre. Estaba realmente enfadada al pensar en que ahora él venía llorando por haberse quedado solo, de nuevo tirado en la cuneta, perdido y confuso, vapuleado otra vez por Ada Wong.
Leon suspiró alejando la vista de los ojos verdes y llameantes de la mujer, para después confesar la verdad, a sabiendas que la chica seguiría sin créelo. No había imaginado la magnitud del odio que Amy ahora le profesaba.
-Ya no estoy con Ada. Tuve que dejar lo que fuera que teníamos por fin al darme cuenta de lo que realmente sentía y quería. –El hombre contempló la gran sorpresa en el rostro de la chica, que por unos instantes se relajó. -Hemos venido hasta aquí para traer a su hermana después de rescatarla de Wesker y que la protejan. Después nuestros caminos se separaran de verdad. No he venido para decirte que vuelvas conmigo, Amy– volvió a hablar tras un suspiro, sosteniendo la mirada firme y fría de ella, a pesar de que estaba costándole un mundo mantener la actitud-. No soy tan egoísta ni cruel. Sé perfectamente y entiendo que no quieras saber nada de mí, y ni tan siquiera quieras que mantengamos una amistad.
La mujer sintió como en su interior algo se desmoronaba, y sobre todo al contemplar aquellos bellos ojos azules apagados por la tristeza y la culpabilidad. Aún así, se dijo así misma que debía permanecer fuerte, pues Leon la había herido profundamente y ya había demostrado que no podía confiar más en él. Tras aquellos pensamientos miró al hombre fijamente y habló con aquel tono de indiferencia que tanto dolor le estaba causando al agente.
-Me alegra ver que lo sabes, Leon –dijo refiriéndose a la idea de que ambos volvieran a tener algo-. Así te has ahorrado muchas palabras desagradables. Ahora, si eres tan amable, lárgate y no vuelvas a dirigirme la palabra. Tengo cosas que hacer.
El rubio sintió una sacudida en su pecho al escuchar y vislumbrar aquella joven llena de odio a la cual no reconocía. Sabía de antemano que Amy no cedería, era más que obvio conociendo su orgullo e inteligencia, pero había albergado hasta aquel momento una pequeña esperanza, ya que sabía que ambos se amaban.
Leon salió de sus cavilaciones cuando la chica fue a salir del cuarto pasando por su lado, y este la agarró de la muñeca deteniéndola en su avance, desesperado al ser consciente de que aquello era el fin.
-Amy, por favor, escúchame... –Le rogó mirándola fijamente a los ojos a pocos centímetros de ella.
-Tú te has buscado esto, así que ahora te toca aguantar el dolor como hemos hecho los que has dejado tirados a tu espalda. Espero que hayas aprendido la lección. –Finalizó ella con rencor y severidad, para después soltarse del agarre del hombre bruscamente sin dejar de mirarlo, saliendo de la habitación cerrando la puerta tras ella con un sonido potente.
Amy se paró en seco un segundo para suspirar profundamente, con algo de dificultad tras aquella intensa escena, mientras una lágrima rodaba por su mejilla. Un instante después emprendió el camino hasta la sala de reuniones del complejo donde Hunnigan la esperaba. Al parecer ya habían decidido algo sobre su destino.
-Disculpa por la tardanza, Hunnigan pero... –La morena detuvo sus palabras al darse la vuelta, tras cerrar la puerta y ver a Ingrid junto con Chris Redfield. – Chris, que alegría volver a verte ¿Qué haces aquí? ¿No estabais persiguiendo a Wesker? –Saludó al hombre mientras le tendía la mano, y acto seguido, todos se sentaban alrededor de una gran mesa cuadrada metálica.
-He venido a recoger a algunos hombres, no nos están yendo muy bien las cosas, varios han caído. –Respondió con rostro apesadumbrado.
-Lo siento mucho. – Dijo, para después de unos minutos, alzar la vista hacia la castaña. -¿Debo sacar en claro de esto que yo tengo algo que ver con su nuevos reclutas?
-Eso es. La B.S.A.A. necesita un médico que les acompañe. Pensamos en ti de inmediato, ya que te desenvuelves con las armas y tienes algo de experiencia después de lo de Raccoon. Creemos que puedes adaptarte bien al puesto tras un breve pero intenso entrenamiento.
-Pero yo soy enfermera, no médico.
-Es mejor que nada, mucho mejor. Ahora mismo no podemos conseguir un médico de guerra.
Amy guardó silencio durante varios minutos meditando la oferta mientras sus interlocutoras la observaban con paciencia.
-¿Y qué pasa con Jake? –Preguntó recomponiéndose tras sus pensamientos.
-Sherry se encargará de su protección y trataran de tenderle una trampa a Wesker para que por fin aparezca, entonces entraríais vosotros para acabar con él. No tendríais que separaros por completo, vuestros caminos se cruzarían constantemente. –Respondió Hunnigan con serenidad, prestando atención al semblante de al chica, concentrada en las palabras que recibía.
-¿Qué dices, Amy? ¿Te interesaría? Saldríamos mañana mismo al anochecer. –Intervino Chris con intención de persuadirla. La enfermera alzó la vista fijándola en el hombre tras un minuto.
-Acepto.
Chris sonrió levemente a la morena mientras ella le imitaba, pensando en que esa era su gran oportunidad para cambiar radicalmente su vida, y por fin, enterrar todos los fantasmas de su pasado.
¡Otro capítulo más! espero que os guste
¡Muchas gracias, como siempre, a todos los que leen y comentan!
