Unos minutos más tarde, Estados Unidos toca la puerta e Inglaterra se esconde en el abrazo para la alegría de Francia.
—¿Quién es? —pregunta Francia con voz melodiosa, dejando que se esconda.
—America —responde el chico habiendo abierto la puerta y metido la cabeza. Canadá espera tras él con algunos tomos de la enciclopedia en las manos.
—Échale —pide Inglaterra en un susurro que no estoy segura sea capaz de oír ni siquiera él mismo.
—Amerique, cher... estamos... en medio de algo aquí, s'il vous plait, ahora vamos a la sala.
—But... queremos hablar con Iggy! Traigo las pruebas que quieres.
—Noooo —susurra y aprieta los ojos
—Amerique, en serio, Angleterre no se siente bien y le estoy dando un masaje en el cuero cabelludo para que se le baje el dolor de cabeza —explica Francia. Canadá mira a su hermano
—But... argh... vale, pero no se pongan a hacer cositas asquerositas y salgan antes de pasado mañana —protesta haciendo los ojos en blanco. Inglaterra aprieta los ojos y se esconde más.
—Bueno, a ti qué si hacemos cosas asquerositas... ahora vamos, venga, salgan de aquí —protesta girándose otra vez al inglés, ya que se había volteado un poquito a la puerta, dándole un beso en la cabeza.
—¿Estás bien?
—No quiero hacer cositas asquerositas —susurra sonrojado.
—Ahora mismo no vamos a hacer ninguna cosita asquerosita que no quieras —sonríe mientras Estados Unidos cierra la puerta con un pequeño portazo.
—Tampoco quiero ir a fuera a hablar —confiesa.
—Pues no tenemos que ir a ningún lugar que no quieras, mon amour —pasa una mano por su pelo de la nuca y vuelve a besarle el pelo—. Cierra los ojos.
—No los tengo abiertos.
Francia se ríe un poquito e Inglaterra se acurruca intentando relajarse más.
—¿Quieres hablar de algo, o estas bien así? —pregunta suavemente empezando a acariciarle la espalda, nuevamente de ese modo no sexual que aunque no lo crean, se le da bien.
—Es cierto que yo... —susurra tragando saliva.
—Mmm?
—Te... —no se oye nada más de la pregunta.
—Me... quoi? No te oí...
—Golpearte —susurra.
—¿Golpearme? —pregunta separándose un poquito para mirarle de reojo.
—¿Soy un... violento de esos? ¿Un maltratador?
Francia sonríe un poquito con eso y le besa la frente, acariciándole la mejilla.
—Es cierto que a veces reaccionas un poco violentamente, oui... —admite suavemente—, generalmente en defensa propia a... alguna provocación.
—¿Tú me golpeas... primero?
—Non, yo te molesto o te toqueteo un poco... la realidad es que cada vez es menos común.
—No me gusta quién me están diciendo que soy —confiesa como uno de sus mayores temores—. No estoy seguro de querer saber quién era.
—Mmm... —suspira entendiendo el problema. Se humedece los labios pensando en qué responderle—. Creo que eso es normal... es decir, especialmente cuando hablamos de tus características desagradables...
—Cada día deseo acabarlo en el bloody bar.
—Angleterre... —susurra sonriendo un poquito más y dándole un beso en la frente—, de verdad no tienes nada de qué preocuparte. Como todos, tienes tus partes buenas y tus partes no tan buenas, pero a pesar del carácter violento y a veces desagradable y huraño, hay muchas cosas agradables detrás.
—¿Cómo cuáles? —susurra en un tono de voz demasiado parecido a una súplica de "dime cosas bonitas".
—Eres tierno y dulce con las personas que quieres, aunque hagas un gran esfuerzo por no demostrarlo. Eres capaz de ir hasta el fin del mundo y de regreso por las personas que quieres y que te preocupan, como por Amerique —explica pausadamente—. Tienes una gran facilidad de palabra, pero más aún... eres capaz de escribir las cosas más hermosas posibles...
El británico suspira sintiéndose un poquito mejor.
—Tienes una habilidad oscura para hacer un lío con cualquier cosa que tocas y eso hace que estar contigo sea muy divertido... toda una aventura. Me haces la vida difícil y complicada, y siempre estás haciendo que tenga que inventar cosas para defenderme y atacarte un poco... a la vez que para seducirte. Eres más divertido que nadie y tú te atreves a hacerme cosas que nadie más se atreve... desde embarrarme el pelo con lodo, hasta romperme el corazón al negarme un beso.
Inglaterra le mira con la boca abierta con toda esa explicación y los ojos empañados porque por primera vez en estos días ha entendido como es que sí puede que esto sea una relación de verdad.
—Eres un hombre excelente, cher —susurra—, y el hombre de mi vida.
El británico se sonroja otra vez y se esconde avergonzado, en el abrazo de Francia, claro, que le acaricia la espalda y suspira.
—Vas a estar bien.
—Quizás... pueda quererte yo a ti... algún día —susurra nervioso. Francia sonríe y le abraza con más fuerza.
—Eso sería... —susurra contento—, muy muy...
—Pero no mientras sigas comportándote como un capullo —bromea un poco sonriendo de lado y limpiándose los ojos.
—Define comportarse como un capullo —se ríe un poquito y le acaricia la mejilla
—Pues siendo odioso y molestándome —claro, como si tú no planearas seguir comportándote exactamente así.
—Mmmm... Bien, entonces es poco probable que me quieras algún día —sonríe más.
El inglés entrecierra los ojos pero aun sonríe un poquito.
—Aunque quizás pueda convencerte a quererme igual aunque según tú sea un "capullo".
—Ja! Yes, of course —replica con ironía.
—Bueno, desear no cuesta nada —le da un golpecito en la frente con un dedo.
—France... —cambia de tema desviando la mirada.
—Oui?
—¿Quién es...? —vacila—. ¿Quién es America?
—Mmmm? ¿Quién es... Para ti?
Asiente
—Mmmmm... Eres lo más parecido a una figura paterna que tiene —explica—, aunque en algún momento estuvo un poco enamorado de ti.
—Dijo que yo le adopté cuando era pequeño, pero yo debía ser muy pequeño para hacer eso.
—Para que consigas entender eso, hay que explicarte ciertas cosas complicadas —le acaricia el pelo—. Digamos que eres como su hermano mayor. Amerique te necesita mucho...
El inglés asiente más conforme con esa explicación que le cuadra más
—Te quiere.
—Dijo una cosa muy complicada sobre estar con él... y sobre Russia.
—Mmmm, hubo un tiempo en que salieron un poco —explica—. Pero... Aparecí yo otra vez y nos diste la oportunidad y él empezó a salir con Russia. Tú no estás de acuerdo con esa relación, pero a Amerique le hace muy feliz.
—¿Cómo pude salir con él si es mi hermano? —frunce el ceño.
—No es realmente tu hermano —explica.
—Wait? ¿Qué es eso de la oportunidad?
—Hemos estado más o menos juntos de por mucho tiempo... Pero de manera intermitente —trata de explicar.
—Why?
—Pues... Es difícil de explicar sin que te lleves una pésima impresión —traga saliva—, tenemos una vida larga juntos, cher...
—Mmmm... —responde nada convencido.
—Nos peleamos, muchas, muchas veces —explica suavemente—. Y por muchas cosas, tantas que no sé quién empezó.
—Well, eso ya lo noté ayer... —responde refiriéndose al juego sin entender que tiene que ver.
—Non, nos peleamos más en serio más de una vez, no todo ha sido miel sobre hojuelas —le acaricia el pelo.
—¿Por qué nos peleamos?
—Pues peleamos por cosas normales como una pareja milenaria.
—¿Qué tipo de cosas? ¿Quién pone la colada y quien hace la compra? ¡Ni siquiera vivimos juntos!
—Non, cosas más crueles. Que me atacas y me pegas y no me gusta, o yo... He hecho cosas feas contigo también. Me da miedo hablar contigo de esto.
Inglaterra se separa y se pasa una mano por el pelo, apartando la mirada.
—Angleterre... Mírame —pide sentándose un poco en la cama.
Él lo hace, de reojo.
—No puedo ahora mismo contarte todas las cosas trágicas de nuestra vida y crearte un millón de impresiones complejas y dolorosas —le acaricia la cabeza—. Ahora mismo, con todo, yo te quiero y tú también aunque no lo recuerdes... Y a pesar de la historia complicada que tenemos, nos llevamos bien. Te prometo que con el tiempo te iré explicando, ahora deja que todos estemos bien...
Inglaterra le mira no muy seguro y suspira con resignación.
—No puedes entender TODO en dos días, cher.. Calma, respira y... Confía en mí —le sonríe hablando muy seguro de su mismo.
El británico se encoge de hombros porque no es como que tenga más remedio.
—Venga, sonríe un poquito. ¿Quieres dormir?
—America quería contarme no sé qué.
—Lo que quiere contarte es largo y CANSADO. Yo también quiero que te lo contemos.
—¿Crees que no debería oírlo?
—Creo que es hora de que lo oigas.
—¿Pero ahora o mañana? —le mira. Francia le sonríe un poco.
—Mañana en la mañana —concluye y se medio levanta—. Voy a decirles a los demás...
Asiente. Francia se baja de la cama y piensa un poco.
—Oye... Se me ocurre... —le mira de reojo—. ¿Quieres ir a casa?
Inglaterra parpadea y asiente.
—Pero el doctor dijo que no debía viajar.
—Quizás podamos convencerle y te sentirías mejor allá. Amerique puede encargarse de convencer al doctor... Tiene habilidades de persuasión.
—Le dio una paleta de caramelo, tiene como veinte años y le dio una bloody paleta, quería morirme de vergüenza cuando se la pidió.
Francia sonríe.
—Ahí donde lo ves, con paleta y todo... Es quizás el hombre más poderoso del mundo.
—Yes, of course —sin creerle.
—Aun cuando no lo creas... —se ríe.
Inglaterra pone los ojos en blanco.
—Je t'adore —sonríe cerrándole el ojo antes de salir del cuarto y el inglés vuelve a sonrojarse, sentado en la cama.
Francia vuelve un raaaaato más tarde después de hablar con los niños. Trae una bandeja con dos vasos de leche y galletas. Abre la puerta y la toca suavemente. La puerta presenta resistencia a ser abierta.
Inglaterraaaaaa... ¡la puerta! XD
