* Maria Soledad Rodriguez ¡Gracias amiga! Hay mucho amor entre ellos. Blaine quiere darle una luna de miel inolvidable a Kurt.

¡Gracias por la bienvenida amiga! Espero quedarme por mucho tiempo :)

* Nicol López Alcívar ¡Siiií! Ellos se aman mucho y su luna de miel está llena de ese amor que sienten el uno por el otro.

Andan recorriendo nuestro hermoso país ^-^ Jeje las iguanas... ya te imaginaba ahí corriendo xD

Sí, Kurt fue valiente y se arriesgó para poder disfrutar del parque con su adorado esposo.

¡Gracias amiga! Me alegra mucho que te llegara.

* Ignacia Alegría Espero que te haya gustado.

* Mag Cabrales ¿Qué tal tu regreso?

* Georgi G Sólo lo que ellos merecen.

Quise compartirles un poco de mi hermosa ciudad :) Y les traigo más de mi país en este capítulo.

* Jenny Lo son.

Así es. Kurt es su ancla.

* Floraida Rangel Están viviendo la luna de miel que se merecen.

Jaja Kurt está lleno de ocurrencias, pero venció sus miedos.

* Yolanda Serrano ¡Qué bueno que te gustara!

El parque de las iguanas es muy concurrido aquí.

* imneftis Me hace feliz saber saber que te alegra tanto cada actualización y que esta historia signifique mucho para ti.

Aquí traigo un nuevo capítulo.

Me emociona tanto saber que la estás leyendo por tercera ocasión. Infinitas gracias. 😘

* GabrielaNuezEscorza Jajaja aquí tienes tu comentario y también la actualización que estabas esperando.

¡Muchas gracias! Saludos desde Ecuador :)

* Jaquelinjaki ¡Bienvenida de regreso! Me alegra tenerte por aquí nuevamente.

Kurt también lo ha ayudado, pero en ese punto Blaine se sentía muy lastimado.

A veces las oportunidades se presentan una vez y hay que saber aprovecharlas.

Burt sin saber los aconseja a los dos.

* fatilopez12 ¡Gracias a ti por alegrarme tanto! 😘😘💖

¡Gracias por tan increíble comentario! Tus palabras llegan siempre en el momento que más lo necesito.

Un capítulo lleno de todo el amor que se tienen y de la dicha que merecen.

Blaine tiene heridas por dentro que no han terminado de sanar y que a veces vuelven a abrirse.

¡Gracias! ¡Gracias! ¡Infinitas gracias! Saber que te provoca tantos sentimientos lo que escribo, no tiene precio ❤

Jajaja eso me motiva a seguir escribiendo, y de paso me ahorro el golpe jajaja 😂

Una vez más, gracias.💖


CAPÍTULO 52

"Cuando estaba perdido me encontraste"


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Los recién casados permanecieron en la ciudad de Guayaquil durante una semana y luego se embarcaron en la gran experiencia de recorrer la Ruta del Spondylus, en donde fueron disfrutando de las diferentes playas, deteniéndose en algunas para tomar fotos, descansar o gozar de la brisa y los rayos del sol.

El primer balneario que visitaron en ese recorrido fue Ballenita, en donde se detuvieron para pasear por los arrecifes y comer algo.

Atentos oyeron la leyenda de "Las Sirenas de Ballenita" que contaron los lugareños en el restaurante en el que se encontraban. Muchos de ellos aseguraban que en el pasado algún miembro de su familia había escuchado las melodiosas voces de las sirenas mientras cantaban, y uno que otro hasta las había visto, aunque fueron pocos los afortunados.

Luego de pasar un momento agradable en la playa continuaron su camino hasta llegar a la Hostería Farallón Dillon, un hotel galería de inspiración náutica construido con un estilo mediterráneo, en el cual decidieron de inmediato quedarse y alquilar una de las habitaciones puesto que el lugar tenía una magia que los atrapó desde el primer instante en que lo vieron.

Una vez instalados bajaron a visitar la Galería Náutica en la que aprendieron que el "Capitán Dillon" navegó por el mundo durante muchos años y se dedicó a coleccionar y diseñar elementos con piezas marinas que puso en exhibición cuando se retiró y decidió crear la hostería en la cima de un acantilado ahí en Ballenita.

Al terminar el recorrido se quedaron departiendo con varias personas y las horas pasaron muy rápido.

Tras relajarse en la piscina y disfrutar de varios cocteles mientras conversaban de todas las experiencias vividas hasta el momento, decidieron ir a dormir temprano. Eran apenas las seis de la tarde, pero ambos se encontraban muy cansados como para conducir, ya que esa era la única forma de salir de ahí para poder ir a otros lugares. No había prisa por seguir conociendo las atracciones, y lo mejor era reponer energías.

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Un nuevo día llegó y sorprendió a los recién casados abrazados en el mirador contemplando el alba.

—¡Qué hermoso espectáculo! —Exclamó Kurt con un suspiro.

—No tan hermoso como ver tu rostro cada día.

—Blaine… eres siempre tan dulce.

El ex modelo abrazó con más fuerza a su esposo y le besó el cuello, haciéndolo estremecer. —Sólo digo lo que pienso.

—Te amo mucho, ¿lo sabes?

—Así es, cariño. Y yo te amo a ti.

Kurt enrolló sus dedos en los rizos que tanto le fascinaban y besó a su pareja con todo su amor. —¿Qué te parece si regresamos a la habitación? —Preguntó cuando sus labios se separaron bajo protesta.

—Me encantaría.

Horas después y luego de desayunar permanecieron en la playa privada. Había demasiaba belleza para no ser apreciada.

En la tarde realizaron un largo paseo en las afueras para terminar su día con una cena romántica en su habitación, acompañada de vino, una larga sesión de besos y un baile dulce y embriagador que los llevó a la cama en donde hicieron el amor con total entrega y devoción.

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Una nueva mañana se hizo presente y Blaine se encontraba sentado en la cama sonriendo mientras observaba a su esposo dormir.

Su esposo. Pronunciar o pensar en esas dos palabras lo hacía estremecer de pies a cabeza. Tenía a un magnífico hombre a su lado, y no dejaba de sentirse como un sueño del que no quería despertar.

Encontrar el amor fue eliminado de su lista en el pasado porque estuvo seguro de que no lo encontraría debido a que las personas que estuvieron a su alrededor siempre fueron falsas. Nadie se interesó en él, en la persona, en el ser tras las poses, la gran sonrisa, el lujo y la fama, pero no porque todos en el círculo en el que estuvo fuesen vanos o egoístas, muchos sí lo eran, pero otros no, y él consciente o inconscientemente se rodeó de las personas equivocadas y fue dejando de lado a seres nobles y leales como Quinn, a quien el ser una modelo famosa no la cambió ni la hizo despegar los pies de la tierra.

Se volvió frío y calculador y se dedicó a buscar cada vez más personas con quienes salir a divertirse o saciar sus deseos, y sin embargo estuvo cada vez más solo.

Su vida se volvió un desastre completo, un campo minado del cual no parecía haber salida, pero del que logró escapar con heridas que estaban sanando lentamente, y también con cicatrices que serían siempre parte de él, pero lo valía, porque logró tomar un rumbo diferente en el que pudo ver un cielo despejado y tan azul como los ojos de la persona de la que se había enamorado y que además lo ayudó a transformar su existencia en algo hermoso.

Enamorado… Una palabra que alguna vez pareció muy distante pero que ahora era una realidad. Estaba completa, profunda y perdidamente enamorado, y ese era uno de los mejores sentimientos que había experimentado. Amaba tanto al hombre que yacía a su lado, y jamás haría nada para lastimarlo.

Pensando en el pasado resultaba irónica la forma en la que se habían conocido y el desenlace que todo había tenido. Cerrando los ojos y con un largo suspiro empezó a acariciar su anillo.

Blaine había terminado una sesión fotográfica de la que no salió satisfecho y por la cual tuvo una gran discusión con el fotógrafo asignado. Él era exigente consigo mismo y con los que trabajaban a su lado, y jamás se conformaba con algo que considerase mediocre.

Caminaba por uno de los pasillos de la agencia cuando vio a un hermoso hombre sentado en uno de los sillones ser llamado por Quinn Fabray.

Normalmente se hubiese presentado con él y sido descaradamente atrevido, pero estaba fúrico por lo sucedido.

Aquel hombre se puso de pie y caminó distraídamente mientras se arreglaba la ropa, sin prestar atención al frente.

Blaine se detuvo y negó con la cabeza mientras pasaba sus manos por su rostro con exasperación. ¿De qué le servía a aquel joven ser tan atractivo si era torpe?

De pronto sintió que alguien se tropezó con él, y frunció el ceño. Aquella persona a quien había visto un minuto atrás parecía ni siquiera haberlo notado, pues se había movido en su dirección hasta casi tumbarlo.

El desconocido levantó la cabeza mostrando los ojos azules más hermosos que él había visto en su vida. Sólo por un segundo se perdió en esa mirada hasta que lo escuchó hablar, y la ira lo golpeó con más fuerza.

—Lo lamento, iba distraído.

¿Realmente esa era su excusa después de haberse estrellado contra él? ¿Por qué debía haber gente inepta en todas partes? ¡Era simplemente inaceptable!

»Amm… Mi nombre es Kurt Hummel —estiró la mano, pero la acción no fue correspondida—. Estoy nervioso porque vengo a una entrevista para mi pasantía. ¿Trabajas aquí?

¿Qué si trabajaba ahí? Esa fue la gota que derramó el vaso. ¿Cómo aquel sujeto podía ir a una agencia de modelos buscando una pasantía y no saber quién era la persona con la que estaba hablando?

—¿Eres idiota? Primero, no me interesa quién seas, y segundo, espero que no consigas quedarte porque este no es tu lugar si ni siquiera me conoces.

El hombre, que poseía una perfectamente peinada cabellera castaña, se quedó mirándolo y abrió la boca sólo para que un sonido extraño saliera. —A-a-a…

—Mi nombre es Blaine Anderson, grábatelo bien —le dio dos golpes con los dedos en la frente—. El modelo exclusivo de esta empresa —negó con la cabeza mientras hacía un gesto de fastidio—. Debes vivir en una caverna si ignoras quién soy.

—¿Sabes? Personas como tú hacen quedar mal a los modelos. No, no tengo la menor idea de quién eres, pero sí sé que eres un petulante, engreído y arrogante que no tiene dos dedos de inteligencia, educación o cultura —proclamó con un gesto de diva mientras le clavaba una mirada intensa.

Y grábatelo bien —continuó el extraño antes de que él pudiera decirle algo, teniendo la osadía de devolverle los golpes en la frente—, no vuelvas a ponerme un dedo encima o te vas a quedar sin mano.

—¿Quién te crees que eres para hacer eso? —Inquirió furioso.

—Y de paso tienes mala memoria o sufres de poca concentración. Contigo nada sorprende —rodó los ojos—. Mi nombre es Kurt Hummel, a ver si te lo vas aprendiendo.

Blaine lo vio moverse con seguridad en dirección de donde se encontraba Quinn todavía observando.

Esa era la clase de persona que le gustaba, la que era segura de sí misma y no se dejaba avasallar.

Si Kurt Hummel conseguía la pasantía en la agencia, tendría con él sin lugar a duda una relación bastante interesante.

—¿Blaine? ¿Amor? —Kurt se sentó a su lado y le acarició la mejilla— ¿Qué sucede?

—¿Ah? ¿Qué?

—Tengo dos minutos llamándote, pero parecías perdido en otro mundo.

—Lo siento —se giró y sonrió al verlo. Su corazón golpeó con fuerza contra su pecho y una cálida sensación se apoderó de él—. ¡Te amo!

—También te am… —Fue interrumpido por unos labios que se apoderaron de los suyos hasta dejarlo sin aliento—. ¡Buenos días para mí! —Dijo con una sonrisa boba.

—Siempre que despierte a tu lado será un buen día —sonrió y volvió a besarlo como si fuese el último día de su vida—. Te amo —lo besó nuevamente y lo tomó entre sus brazos haciéndolo recostarse—, te amo tanto Kurt Hummel, grábatelo bien —le dio dos pequeños y ligeros golpes con los dedos en la frente.

Hummel lo miró con curiosidad y sonrío. —¿Qué fue eso?

—Antes de que despertaras recordaba la forma en la que te conocí. Fue un encuentro muy inusual.

—¡Oh! —Exclamó con sorpresa— Ya recuerdo —le acarició el rostro—. Y al parecer te grabaste muy bien mi nombre después de todo —sonrió.

—Tu nombre —le dio un beso en la punta de la nariz—, tu rostro —le besó ambas mejillas—, tus hermosos ojos —le dio un beso en la frente—, tus labios —lo besó cortamente—, tu aroma —le dio un beso detrás de la oreja—, tu sabor —le besó el cuello—, tu calor —besó su pecho—, tu sonrisa —le besó el estómago—, tus manos —empezó a acariciar la desnuda anatomía—, tu cuerpo —le besó el vientre—, tu luz —le dio un par de besos a los costados de la cadera—, tu amor —fue descendiendo por las piernas—. Todo tu ser está grabado en mí —regresó al vientre y repartió besos sin fin.

El fotógrafo cerró los ojos ante el calor que lo rodeó, y dejó escapar un pequeño gemido acompañado de un segundo y un tercero mucho más fuerte. Blaine indiscutiblemente sabía cómo llevarlo a la locura.

Un par de minutos después Anderson ascendió, contemplando a un Kurt que era un lío jadeante.

—Eso estuvo… No hay palabras.

Blaine le dio una sonrisa traviesa. —Me alegra que lo disfrutaras —dijo con voz sensual.

Hummel le devolvió la sonrisa. —¿Estás bromeando? ¿Mira cómo me tienes?

—Te amo.

—También te amo —le acarició varios rizos—. ¿Quién diría que un día te amaría tanto que ya no podría ver mi vida sin ti? —Lo tomó de la nuca y lo acercó para besarlo.

Al separarse ambos se quedaron mirando en silencio por un largo tiempo.

—La vida sí que tiene extrañas formas —dijo Blaine.

—¿Por qué?

—Por la manera en la que las cosas se dieron entre nosotros.

Te quería en mi cama, pero por las razones equivocadas.

Había en ti algo que me cautivaba, algo que nadie más tenía. No sólo se trataba de lo mucho que me gustabas o de lo desafiante que eras. Había más en ti. Algo especial y diferente que me tenía completamente loco.

—Tú me gustabas tanto, pero con tu actitud me hacías dar ganas de tirarte la cámara en la cabeza —con una pequeña sonrisa se llevó la mano hacia su pecho—. Lo siento.

—¿Por qué si es la verdad? Y me lo hubiera merecido si te hubieses atrevido a lanzármela. Pero míranos ahora, aquí estamos, enamorados, casados, con todo un futuro por delante. ¿Quién lo habría creído después de nuestra primera pelea?

—¿Te acuerdas de eso?

—Recuerdo cada instante que he vivido junto a ti, sin importar de qué se tratase.

—No eres más que un presuntuoso y banal sujeto que cree que el mundo gira a su alrededor y que con sólo chasquear los dedos va a tener a todos a sus pies —dijo el de ojos azules con aire de suficiencia—. Tal vez a otros les impresione que seas un modelo famoso, pero para mí no eres más que una persona común y corriente… Más corriente que cualquier otra cosa.

—Di todo lo que quieras Hummel, pero te puedo asegurar que antes de lo que te imagines te voy a tener arrastrándote por mí, rogando por un poco de mi atención.

—¡Ni en tus sueños Anderson!

—No vas a decir lo mismo cuando estés derritiéndote en mis brazos.

—¡Jamás va a suceder! ¡Mientras yo viva nunca tendré nada que ver contigo!

—Cuando te tenga retorciéndote de placer en mi cama, opinarás diferente.

—¡Vete al diablo!

Kurt se dio la vuelta y se fue caminando furioso.

El modelo lo observó de pies a cabeza mientras se alejaba, y se lamió los labios. —¡Serás mío Hummel! Como que mi nombre es Blaine Anderson, pronto estaré saboreando ese maravilloso cuerpo.

—Intensa, ¿cierto? —Preguntó Blaine.

—¡Vaya que fue intensa!

—¿Pero cómo estuvo eso de que mientras vivieras no tendrías nada que ver conmigo? ¿Estamos en una realidad alterna, morimos y volvimos a nacer, o qué fue lo que pasó? —Lo miró con total descaro.

—Eres un tonto, Anderson —sonrió y le dio un pequeño golpe en el hombro—. ¿Así qué juraste que iba a ser tuyo?

—Lo hice, pero no imaginé que iba a ser de esta forma.

—Eres un hombre que consigue lo que se propone.

—Siempre.

—Es de las cosas que más me gustan de ti —le acarició la mejilla con un dedo, bajando hacia la barbilla—. Te admiro tanto. Siempre lo he hecho.

—Kurt… —suspiró.

—Me alegra que cumplieras aquello que juraste.

—Sólo que yo fui tuyo mucho antes de que fueras mío. Incluso antes de darme cuenta.

—Blaine, mi amor, mi compañero de vida. Te amo.

—Y yo te amo a ti —lo beso con ternura—. Lo siento —dijo al separarse—, sé que no peso mucho pero igual te estoy aplastando —empezó a levantarse.

—Ni siquiera lo pienses —lo rodeo con sus brazos y lo mantuvo sobre su cuerpo—. Tienes que cumplirme tus promesas.

—¿Mis promesas?

—¿Es que ya lo olvidaste? Vas a tener que tomar vitaminas Blaine porque aquella vez prometiste hacerme derretir entre tus brazos y tenerme en tu cama retorciéndome de placer.

—¿No lo he hecho acaso?

—Sí, y de maravilla —le acarició la espalda—. Por eso quiero repetir la experiencia.

Blaine empezó a mover sus caderas creando una fricción perfecta, y unió sus labios en una danza sin fin.

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Su siguiente parada en la Ruta del Spondylus fue en Playa Rosada, la cual toma ese nombre por el color de su arena.

Al ser un lugar apartado carecía casi de visitantes, lo cual les permitió estar en un área a solas en la que disfrutaron de un día tranquilo entre besos, suaves caricias, pláticas y muchas risas.

Observaron absortos las gaviotas, garzas y pelícanos, caminaron tomados de la mano por la fina arena y culminaron su día contemplando abrazados una de las puestas de sol más romántica y sorprendente que habían presenciado puesto que la arena brillaba por su composición de minerales.

Partieron de la playa en busca de algo para cenar y de un lugar donde pasar la noche. Encontrar hoteles de paso fue parte de la aventura, lo cual les permitió llevar su propio ritmo en el recorrido.

Su siguiente destino fue el islote El Pelado, una reserva marina que alberga a una gran diversidad de peces e invertebrados. En el lugar realizaron un paseo en canoa, algo que ninguno de los dos había hecho en su vida y que se sumó a su lista de actividades favoritas.

Al ser el islote también un refugio natural de aves marinas, los esposos tuvieron la oportunidad de admirar a los pelícanos, las fragatas y los piqueros patas azules de los que tanto les habían hablado y que los dejaron fascinados.

—¡Blaine, mira! ¡Son los piqueros!

—¡Nunca había visto algo así! ¡Son tan hermosos!

—¡Lo son! Es una lástima que no podamos acercarnos más.

—Bueno, era una sorpresa que tenía reservada para después, pero no resisto ver esa pequeña desilusión en tus ojos.

—¿De qué hablas? ¿Cuál sorpresa?

—Vamos a ir a las islas Galápagos, y ahí sí serás capaz de estar cerca de todas las especies.

—¿Galápagos? ¿Vamos a ir a…?

—Sí. Sorpresa… —sonrió.

—¡Oh por Dios! ¡Blaine! —Se lanzó a abrazarlo, haciendo que los dos perdieran el equilibrio y casi cayeran al mar— ¡No sé qué decir! —Expresó después de que pasara el susto— ¡Eres el esposo más maravilloso que pueda existir!

—Te lo he dicho antes y siempre lo diré: quiero darte lo mejor de este mundo, quiero hacerte muy, pero muy feliz.

—Y yo te he dicho que me haces inmensamente feliz y que ya tengo lo mejor del mundo. Lo mejor del mundo eres tú.

Con una dulce sonrisa compartieron un beso.

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Roger se encontraba con Quinn sentado en el sofá de la sala viendo una película. De pronto tomó el control remoto y presionó el botón de pausa.

—¿Qué ocurre, amor? —Lo miró intrigada.

—Hay algo de lo que necesito hablar contigo, y siento que ya no puede esperar.

—Debe ser grave.

—Creo que lo es. No estoy seguro.

—¿De qué se trata?

—Mis papás están en la ciudad.

—¡Oh! —Le dio una mirada vacilante— ¿Por negocios?, ¿vacaciones?

—No lo sé exactamente.

—¿Y por qué te preocupa?

—Me llamaron y me dijeron que estaban aquí.

—Sigo sin entender la razón para que estés tan tenso. Tus padres te llamaron para saludar, ¿qué hay de malo con eso?

—Me preguntaron si Blaine realmente se casó. Les dije que sí y les conté un poco sobre lo que fue la boda. También les dije lo mucho que me había dolido, y sobre todo a él, el que no se presentasen.

—¿Y?

—Dijeron que quieren verlo.

—¿Estás seguro?

—Totalmente.

—Pero eso es bueno. Finalmente quieren ver a Blaine y posiblemente tener un acercamiento.

—Espero que así sea, princesa.

—Sé que se pusieron intransigentes cuando fuimos a buscarlos, pero, ¿por qué las cosas irían mal si son ellos mismos los que quieren ese encuentro?

—Tengo un mal presentimiento, sin embargo espero equivocarme.

—Seamos positivos, cariño. Esto está pasando, y es bueno para Blaine.

—Eso es lo que más deseo, bebé, pero luego de la manera en la que se han comportado todos estos años y las cosas terribles que dijeron cuando fuimos a verlos, no puedo pensar en que hayan cambiado tan drásticamente de parecer de forma repentina.

—Quizá han reflexionado ahora que saben lo de la enfermedad de Blaine.

—Ruego que así sea, porque mi hermanito está pasando por uno de los momentos más felices de su vida y no quiero que nada lo arruine.

—En todo caso ahora se encuentra de luna de miel y no regresará hasta el próximo mes. Esa podría ser una ventaja.

—¿Cómo?

—Llama a tus padres, invítalos a comer o sal con ellos. Es una buena forma para que averigües por qué buscan a Blaine.

—¡Oh! No había pensado en eso. Lo voy a intentar —tomó su teléfono y marcó un número—. Gracias mi amor. Realmente me ofusqué y no… ¡Mamá, hola!


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* Ruta del Spondylous: Recorrido de todos los atractivos turísticos de la costa de Ecuador donde se pueden apreciar las más hermosas playas así como su flora y fauna.

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