Advertencias

Los personajes, salvo algunas excepciones, no me pertenecen.

No todo sale de mi imaginación. Esta historia está inspirada en el hilo argumental de las dos primeras películas, con lo es posible que escenas, diálogos, etc, estén tomados o inspirados de ellas u otros lugares. Igualmente, muchas cosas han sido cambiadas a mi antojo, con lo que muchos detalles no coincidirán con el mundo de las películas de Crows Zero y Crows Zero II.

Esta historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.

NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.

Los capítulos son escritos en primera persona, pero al haber tres protagonistas que los narran, al iniciar el capitulo encontraréis las iniciales P.V.S ; P.V.G Y P.V.A. Esto se traduce en: punto de vista de S= Serizawa, G= Genji y A= Airi (Oc de la historia)

Capítulo 52

* * * P.V.S * * *

-¿Os lo dije o no? Izaki nunca ha sido de fiar.

La voz de Tokaji alzándose furiosa en el aula de nuestra clase hace que deje de mirar por la ventana hacia la fina lluvia que cae mientras empieza a atardecer.

Lo cierto es que apenas he prestado atención a la conversación que mantienen él, Tokio, Tsutsumoto y los Mikami sobre la traición o no de Izaki, ni tampoco a la discusión que ahora se alza entre los hermanos y el resto. Parece ser que ellos ven justo irse al bando de Genji después de todo lo que ha pasado.

-¡Sois unos vendidos, tíos! –Les increpa Tsutsumoto, pero me levanto de la silla y hablo con voz calmada antes de que ninguno pueda añadir algo.

-Dejad que se vayan. Pueden elegir qué hacer. Genji nos ganó, no es tan descabellado lo que dicen.

Todos se callan y me miran con sorpresa, y en algunos de los rostros encuentro algo de indignación ante mis palabras, pero no podemos retener a quien no siente lealtad hacia nosotros por algo más que una pelea y fuerza. Sólo podría traer problemas.

-Suerte con lo vuestro, chicos. Nosotros vamos a unirnos a Genji para destruir a Housen. –Dice Takashi mientras ambos hermanos se acercan a la salida, y el segundo toma la palabra antes de desaparecer por el umbral.

-Ya nos veremos por ahí. Espero que recapacitéis y aceptéis que estáis acabados, colegas.

-Esto se está yendo a la mierda, Serizawa. –Agrega Tokaji cuando estamos solos los cuatro.

-Aquí cada uno tiene propia elección de qué quiere hacer, y por quién pelear –dice Tokio-. Es mejor no tener a nadie descontento ni molestando. Si no te gusta el método, ya sabes que puedes marcharte.

-Yo no voy a traicionar a Serizawa. Y si peleo contra Genji será para traérselo para que pueda rematarlo.

-Tranquilo, Tokaji –intervengo con templanza-. Resolveremos el asunto de Genji; Pero lo primero es centrarse en Housen.

-¿Y cómo vamos a hacerlo nosotros solos? –dice Tokio, mirándome-. Es imposible con la gente que tenemos, Tamao. Aunque os sea difícil de aceptar, Genji tiene razón en lo que dijo el otro día, y los cuervos deben unirse o serán destruidos.

Todos nos quedamos en silencio meditando aquello, y vuelvo a rememorar en mi mente el discurso que dio anteayer, al igual que la sensación de extrañeza al sentir algo que no sea odio por Genji. Sé que tiene razón, y sé que hizo algo bien con aquel discurso demostrando que puede tener un ápice de responsabilidad.

Decido salir de mis pensamientos para intervenir, al sentir la mirad de Tokio fija en mí, esperando mi intervención.

-Sí que tienes razón en eso. Pero una alianza, aunque sólo sea para ganar a Housen, se vería como una aceptación por nuestra parte de que él nos ha sometido y ganado al final.

Tokio espera un segundo antes de hablar con seriedad, mirándome fijamente.

-Dices que no lo aceptas como líder porque no se comporta como tal, y es un egoísta irresponsable. Eso está cambiando, Tamao. Empezó a cambiar desde anteayer. ¿Qué excusa pondrás ahora para camuflar tu rencor hacia él por habernos ganado, y por haberle hecho eso a tu hermana? Sabes bien que las cosas cambiarán, no deberías actuar como Genji.

Me he quedado sin palabras ante aquel golpe de sinceridad de Tokio, al igual que el resto. No le falta razón, y saber eso me confunde enormemente y me duele, porque se que si Genji cambia de veras, mi enfado empezará a desaparecer de la misma forma que lo hizo cuando le escuche dirigirse al instituto entero con aquella sinceridad, siendo consecuente con sus actos.

Tras unos instantes vuelvo a la tierra, sintiendo las miradas de mis amigos clavadas en mí en medio del tenso silencio, que rompo con la misma calma del comienzo.

-Siempre seré consecuente, y si para un bien mayor he de unirme a él, lo haré. Pero sólo lo respetaré como líder de este sitio cuando sienta que lo merece, y aún no es ese día. Os veré mañana.

Sin una palabra más me dirijo a la salida de la clase, vislumbrando que ninguno se mueve de su posición mientras meditan mis palabras. Han sonado resignadas ante la opción de que Genji acabará ganando definitivamente, y lo que es peor, acabará por convencernos sin usar la fuerza y accederemos nosotros mismos; Es algo que estoy empezando a temer firmemente mientras voy dándome cuenta de que quizás Genji no es tan gilipollas como pensé.


A medida que ha ido avanzando la noche de este jueves de mierda, me he ido cabreando ante la marea de pensamientos relacionados con Suzuran, con la pérdida de mi orgullo mientras los actos de Genji me rebaten, y además añado a eso el descubrimiento de con quién está enrollándose mi hermana. Todo conforma un paisaje tan repugnante que la ira se va encendiendo a pasos agigantados.

Casualmente el tema de Narumi y Airi se me había olvidado al ser eclipsado por lo que ocurre en el instituto, pero de camino a la estación me he encontrado con un par de tíos de Housen que se han puesto chulos, y todo el tema ha vuelto a mi cabeza. Por supuesto les he dado una buena paliza a los 4, encaminándome después hacia casa de Airi con el fuego aún consumiendo mi interior, y los nudillos enrojecidos tras tanto golpe. Quiero que me explique a qué coño está jugando, y no me iré hasta que me diga la verdad.

Cuando llego ante la puerta de Airi son más de las 10 de la noche, pero aún así llamo con ímpetu a su puerta, esperando que abra mientras noto la sangre seca en mi nariz, comenzando a limpiarla con dejadez cuando abre la puerta.

-Tamao... –Susurra al ver mis pintas post-pelea.

Yo me cuelo en el interior mientras ella sigue mirándome incrédula, siguiéndome cuando cierra mientras habla de nuevo.

-¿Qué ha pasado? ¿Con quién te has peleado?

Antes de contestar, aparto su mano para que no toque mi cara, y mirándola con enfado voy al grano.

-Con los amiguitos de instituto de tu nuevo novio. Te vi el otro día dándote el lote con Taiga delante de un bar.

Su cara cambia rápidamente a una mezcla de sorpresa y estupor, pero pronto se recompone y frunce levemente el ceño, en señal de molestia.

-Pues sí, estoy saliendo con él desde hace unas semanas, lo conocí en mi trabajo y he hecho justo lo que me decías siempre: No meterme en nada que tenga que ver con esas ridículas peleas, así que no me cuentes nada sobre lo que te traigas con su instituto, porque no es culpa mía.

-Eso me da igual –espeto con velocidad-. Lo que quiero entender es qué cojones pasa contigo. ¿No se supone que pasas de este ambiente en el que me muevo?¿No has aprendido nada?

-¿De qué cojones conoces a Narumi, a parte de haberte dando de puñetazos con él en el pasado? –agrega mosqueada, alzando la voz como yo-. No tienes ni idea de cómo es él en realidad, ni de cómo me trata. Es amable y bueno conmigo, y no un gilipollas.

Chasco la lengua fugazmente a modo de risa, mirándola de forma burlona.

-¿Sí, en serio? ¿Igual o más que Genji? Te recuerdo que de él decías lo mismo hasta que te dejó tirada después de follar contigo.

-¡Esto no es igual, vale! –Grita con un deje de dolor en la mirada, centrando sus ojos en los míos. -No voy a dejar que lo que pasó interfiera más en mi vida. Me estoy esforzando por seguir adelante y olvidar, y Narumi me está demostrando que no todos os comportáis como idiotas adolescentes, ¿sabes? Quiero poder ser feliz y encontrar a alguien que me quiera, y al que poder querer, Tamao. Yo también espero, y créeme que más que tú, no haberme equivocado de nuevo. No soportaría que volviera a repetirse toda esa mierda.

Su voz se ha ido apagando poco a poco, hasta quedar reducida a un leve y quebrado susurro. Cuando calla se lleva una mano a los ojos para limpiar velozmente un par de lágrimas que hacen que guarde silencio durante largo rato, meditando aquello. No había pensado en esa parte.

-Lo siento, tienes razón. –Murmullo disculpándome de corazón.

Airi asiente con la cabeza levemente, recomponiéndose de sus sollozos para después avanzar veloz hacia mí y abrazarme sin decir una sola palabra más.