Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.
Parte 3
"Encrucijada"
Capítulo 6 (44)
Un completo silencio invadió el piso de la oficina principal de Sigfried Lloyd. Los dos pares de ojos, amatistas y azules, se miraban fijamente sin apartar sus pupilas el uno del otro. Creía que estaban soñando, que se imaginaban lo que pasaba. No era posible que habiendo tantas empresas en todo el mundo estuvieran ahí ellos dos; rivales de toda la vida. Enemigos desde la niñez debido a sus diferentes clases sociales.
-Tú…
Yami trató de articular palabra, pero de su garganta no salía nada. Sólo su mente recordaba esos sucesos de su niñez que había deseado olvidar para siempre.
-¿Sabes acaso quién soy yo?
-¡No te atrevas a molestar a Anzu nunca más!
Las imágenes de ese pleito pasaron como fotografías por la mente de Yami. Ese día, en que Seto Kaiba golpeó a la persona más importante para Yami y eso desató su furia contra él.
Kaiba miró de pies a cabeza al joven de cabellos tricolores.
-¿Estas consciente de que yo puedo destruirlos a los dos?
-Inténtalo. Eres un cobarde que no merece nada.
Seto sabía que él había sido golpeado por Yugi y tras ese acontecimiento él los acusó para que la maestra los castigara. ¿Los? De pronto hizo memoria de que había otra persona además de Yugi a la que odiaba en esos tiempos escolares.
-Yugi Moto.-fueron las únicas palabras que el Ceo pudo pronunciar.
-Así es.-respondió Yami.
Nuevamente el silencio se hizo presente hasta que Kaiba lo rompió.
-No esperaba ver a la chusma como tú en este lugar.
-Y yo no creí que volvería a ver tu horrible cara y a escuchar tu voz egocéntrica otra vez.
Las manos de Kaiba se volvieron puños.
-Veo que has cambiado con el paso de los años. Ahora pareces estar a otro nivel.
-Y tú sigues siendo el mismo de siempre.
Yami achicó los ojos enfocando la vista en el ricachón que más desprecio le causaba. Ambos echaban chispas por los ojos; eran rivales eternos. Inesperadamente, la puerta de la oficina se abrió y apareció Sigfried, sin notar el fuego interior y la atmosfera pesada que rodeaba el aura de los dos empresarios.
-¡Oh! ¡Por fin llegaron mis invitados de honor!
-¿Honor?-exclamaron al mismo tiempo Seto y Yami mirando al empresario.
-Ustedes son los únicos que aceptaron mi propuesta de vernos para arreglar asuntos de negocios con juegos.
Las manos de Yami formaron puños y miró a Kaiba que se giró hacia él. Ambos temblaban de ira contenida en esos momentos.
-Bueno, pasen caballeros.
Sigfried les abrió el paso indicándoles que entraran en la gran oficina. Refunfuñando, con miradas despreciativas en sus ojos, ambos hombres se encaminaron sin quitarse las miradas de encima.
-¿Desean beber algo, caballeros?-preguntó Sigfried sentándose detrás de su escritorio.
Los ojos de Yami y Kaiba se miraron con los ojos achicados antes de responder.
-No, gracias.
Se giraron hacia el lado contrario para no mirarse directamente. Fue en ese instante que Sigfried supuso que algo no andaba bien entre ellos.
-Bueno caballeros, comencemos con la plática sobre las compañías.
Tanto Yami como Kaiba decidieron controlar sus impulsos frenéticos y concentrarse en el trabajo, pero la tensión continuaba presente en medio de los chicos. ¿Por qué el destino jugaba, literalmente, con ellos?
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-Ese es mi proyecto ¿están de acuerdo?
Sigfried no obtuvo respuesta a su interrogante. Yami y Kaiba se miraban continuamente con resentimiento, aunque disimulaban los mejor que podían.
-Caballeros….
Sigfried pudo sentir que algo no andaba bien con ellos. Parecían estar enojados el uno con el otro cuando apenas se acababan de conocer. Finalmente, los dos hombres lo miraron atentamente.
-Tenga consciencia de que trabajaran conmigo por tiempo indefinido, así que espero que se lleven bien entre ustedes.
Yami volteó hacia Kaiba encogiendo los ojos.
-Busquen gente de confianza para que los apoyen. Necesitaran más manos que trabajen aquí con nosotros, pero es obligatorio que sean personas en las que se pueda confiar un trabajo tan importante como este.
Kaiba y Yami no podían perder la concentración en las palabras de Sigfried, así que se enfocaron en él esforzándose por ignorar lo que sentían.
-He hablado con mi esposa sobre esto. Ella trabajará como mi asistente personal.
Yami aguzó los ojos y los oídos.
"Así que está casado."
-¿Y usted, joven Yami Yugi?-preguntó Sigfried.
-Mi prometida y mis amigos cercanos trabajaran a mi lado. Son las personas más confiables que conozco.
Kaiba achicó los ojos.
"Prometida."
-Entonces comenzamos dentro de 3 días. Gracias por su asistencia, caballeros. Si todo sale bien, la corporación Schroeder se unirá con las corporaciones "Kaiba" y "Anzu".
Kaiba se petrificó por las últimas palabras de Sigfried.
-¿Corporación qué?
-La empresa del señor Yami Yugi Moto responde al nombre de "Anzu".
Kaiba creyó que un balde de agua fría caía sobre su cabeza.
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Tras la despedida de Sigfried, Yami y Kaiba salieron de la oficina y subieron al elevador al mismo tiempo sin dirigirse las palabras. De vez en cuando se lanzaban miradas inquisidoras; ardía en ellos el deseo de hablar y saber sobre los logros del otro.
-Así que dejaste de ser el pobre que eras antes.-habló Kaiba de forma petulante.
Yami formó un puño con su mano, pero contuvo el deseo de golpear a Kaiba.
-Veo que efectivamente: sigues siendo el mismo engreído de cuando éramos niños.
Yami se veía visiblemente molesto.
-Aun así eso no quiere decir que estés a mi nivel.
El tricolor gruñó por lo bajo mientras Kaiba hablaba con prepotencia como en los viejos tiempos.
-¿Todavía crees que el dinero lo puede todo? Tantos años sin vividos no te han enseñado nada.
-Te equivocas. He aprendido muchas cosas, pero una mente como la tuya no podría entenderlas.
Kaiba, por supuesto, hablaba de Tea. Como si le leyera la mente, Yami sonrió con cierta picardía.
-Así que estás casado.
-Y tú comprometido.
Kaiba lo miró con el mismo desprecio.
-Me sorprende que un hombre como tú encontrara una mujer con la que casarse.
-Para resulta increíble que alguien quisiera comprometerse contigo. Eres una basura de persona.
-Pobre de tu mujer. Debe de soportar a alguien como tú.
Ahora fue Kaiba el que formó puños con sus manos.
-Yo siento lástima de la mujer que se casará contigo. Y también de tu pobre empresa de juegos.
-Ni tan pobre: la consideran igual de buena que la tuya.-sonrió Yami triunfante.
Otro golpe contra Kaiba mientras descendían por el elevador.
-No puedes comparar lo mío con lo tuyo. La calidad se nota.
-Se ve que no conoces mi trabajo.
Yami sonrió más triunfantemente. En su trabajo no podía fallar con nadie porque era de los mejores.
-Es una pena que tendré que verlo.
Por la mente del CEO pasó una imagen que llamó su atención: una niña de cabellos castaños y ojos azules que estaba siempre al lado de Yami. La había olvidado por completo, pero al estar junto a Yugi, ahora adulto, pudo vislumbrar a esa niña de la que sus recuerdos eran vagos. De pronto tuvo sentido el nombre de la empresa de Yami.
-Tu empresa se llama como esa niña.
Yami lo miró pasmado, pero en silencio.
-Dime ¿tu prometida es esa niña?
Una flecha atravesó el corazón de Yami. Quedó atónito ante las palabras del CEO.
-¿Hablas de Anzu?-preguntó fingiendo que no entendía correctamente el mensaje.
-¡Anzu!-dijo Kaiba-Sí, así es. Creo que ese era su nombre.
-¿Te importa tanto si estoy con ella?-cuestionó Yami tratando de cambiar el tema.
-¡No te hagas el tonto!-Kaiba le lanzó una mirada severa y fría-Me golpeaste ese día porque estabas enamorado de esa chiquilla.
Los orbes amatistas de Yami se abrieron como platos, se dilataron sus pupilas y su boca estaba abierta de par en par.
-Pensaste que no se notaba. Desde entonces pude ver lo que sentías por ella. Te lo mencioné antes de todo. Por eso los acusé para que los profesores los separaran como era debido.
La puerta del elevador se abrió en el momento justo en que Kaiba fue golpeado por un puño que lo hizo caer al suelo antes las miradas de todos los empleados de Schroeder Corp.
-¿Qué te sucede, loco?-preguntó Kaiba limpiándose con el dorso de su mano un ligero hilo de sangre que corría de su labio.
-No menciones nunca más el nombre de "Anzu".
Kaiba estaba anonadado; sorprendido de la fuerza que Yami había adquirido con el paso de los años. Más sorpresa le causó que Yami se mostrara agresivo con la mención de aquella niña. Con las pisadas resonando fuertemente en el piso, Yami se encaminó a la salida de la empresa, seguido por la mirada anonadada de Kaiba. Una vez se hubo levantado del suelo, Kaiba achicó los ojos mirando en la dirección donde se fue su rival.
-Esto sí que será interesante.
Yami se alejó de la corporación lo más rápido que pudo. Detuvo sus pasos cuando estuvo lejos de la compañía y respiró hondo tratando de relajarse.
-No puedo creer esto.
Continuará...
Cote Dark Dangerous Love: Ahora sí que fue asombroso el capítulo, y lo serán los demás después de esto. Ya llegará ese momento. Los sentimientos encontrados continúan entre ambos hombres, muajajaja.
