Esta semana aparco los otros shots y peticiones para dedicarme a la SQW y escribir cada día uno :)! El corazón congelado del anterior es un guiño a Frozen, era tarde y no quería extenderme explicándolo jajajaja Bueno, ya hemos llegado al último día de la SQW, muchas gracias, como siempre, por vuestro comentarios, animan mucho ^_^!

Los personajes de OUAT no me pertenecen. Gracias por leerme! Contadme que os parece y espero que os guste :)!


SQT 56: Swan Queen Week 7 - Trapped together.

Habían pasado buena parte del día en la biblioteca de la casa del hechicero buscando algún libro que estuviese escrito con lo que fuese que quisiera reinventar el Autor, pero sin éxito, y finalmente todos lo habían dado por perdido, David había pensado que quizá sería mejor buscar directamente al Autor para detenerle, lo que sea que estuviese escribiendo estaría haciéndolo en un libro que tendría con él, era la opción mas lógica. La única que no se daba por vencida era Regina, quería mirar algunos libros más, aunque Emma pensaba que estaba buscando otra cosa y no precisamente la nueva historia del Autor.

- Me quedaré también un rato más.

Dijo a Hook, que la esperaba junto a la puerta. El pirata asintió, mirándola a ella y a Regina antes de salir. Las dos mujeres siguieron buscando entre libros vacíos durante un rato en silencio.

- No hacía falta que te quedases a hacerme compañía.

Dijo Regina sin levantar la vista de los libros, no sonaba muy molesta por la compañía. Emma se encogió de hombros, también si levantar la vista de los libros, pero sin decir nada.

- Veo que Hood y tu…Robin….quiero decir…me alegra ver que estáis…bien, teniendo en cuenta todo lo que ha pasado.

Comentó después de un rato, todavía en su mente la imagen de Robin Hood cogiendo la mano de Regina para calmarla.

- Si, nosotros…estamos intentando encontrar algún tipo de…solución.

Respondió Regina con un suspiro, cerrando otro libro con frustración y tirándolo también al suelo, mirando las estanterías a su alrededor, repletas de libros en blanco. Decidió darse por fin por vencida, así que Emma también, las dos caminaron hacía la pared giratoria que hacía de puerta.

- Me alegro de estar aquí para verte conseguir ese final feliz.

Dijo Emma con una sonrisa muy poco alegre, Regina le dio un apretoncito en el brazo en agradecimiento por sus palabras.

- ¿Y tu? Con Hook me refiero, no parecéis…

Dejó de hablar por que estaba intentando girar la pared y no lo conseguía por mas que empujaba.

- Deber haberse atascado.

Opinó Emma ayudándola a empujar, pero la pared no quería abrirse. La morena hizo una floritura mágica hacía la puerta sin conseguir nada, la Salvadora fue algo mas contundente, enviando una ola de energía mágica que rebotó contra la pared volviéndose contra ellas, en un movimiento instintivo, la rubia cubrió a Regina para que no la golpease la magia, que simplemente se desvaneció en la sala sin mover ni un centímetro la pared.

- Esto es alguna especie de broma ¿no?

Dijo Regina mirando molesta la maldita pared, empujándola otra vez con rabia sin conseguir nada.

- ¿Estamos encerradas aquí?

Preguntó Emma dándole un último empujón a la pared.

- Estamos encerradas aquí mientras Gold y el Autor están cambiando toda nuestra historia.

Gruñó la morena irritada.

- Oye, oye, no te preocupes, Henry se dará cuenta de que no estamos y vendrán a por nosotras.

Intentó tranquilizarla Emma sacando su teléfono, que como esperaba estaba sin cobertura.

- Eso si antes no nos hacen desaparecer a todos en la que quiera que sea la versión ideal de final feliz de Gold.

Respondió Regina dándole una patada a uno de los libros que había por el suelo. Emma se acercó a ella, extendiendo una mano hacía la morena, sin llegar a tocarla.

- No va a pasar nada ¿vale? Tu y yo siempre encontramos la forma.

- Encontremosla ahora.

Seguía gruñendo al reina, inmune a todos los intentos de Emma por tranquilizarla.

- ¿Qué ibas a preguntarme antes? Sobre Hook.

- ¿Intentas distraerme?

Preguntó Regina levantando una ceja, la rubia rió.

- Si, déjate distraer.

- Iba a preguntarte si estabais bien, últimamente no se os ha visto muy parejiles. Aunque tampoco te he visto mucho desde que volvimos de Nueva York.

Eso era cierto, pero con nuevas amenazas sobre Storybrooke no es que tuviesen mucho tiempo para socializar. Además la vuelta de Robin Hood no animaba precisamente a que Emma buscase a Regina.

- Si, no, nosotros…he estado ayudando a Lily a instalarse y todo eso.

La boca de Regina se cerró en una severa línea.

- ¿Y como le va a la hija del dragón? ¿Ha atacado a alguien mas?

Emma giró los ojos.

- Eso no fue intencionado. Por lo que me ha contado, alguien la cabreó bastante cortándola en la mano.

- Bueno, puede considerarse afortunada, tiene a la mismísima Salvadora dando la cara por ella.

Respondió Regina con sarcasmo, Emma no entendía muy bien por que de repente estaban discutiendo.

- No todos tenemos ladrones egocéntricos para sujetarnos la mano.

La morena la miró sin entender a que venía ese comentario, y Emma levantó una ceja por que tampoco sabía a que se debía el de Regina.

- Robin no es…egocéntrico. - Ahora la rubia levantó las dos cejas con una risa sarcástica. – Pensaba que te alegrabas por mi.

- Y lo hago, de verdad. Solo no entiendo como puedes seguir con ese hombre.

La reina resopló con fastidio, no tenía ni idea de por que estaban discutiendo o cuando habían empezado.

- Ese hombre es mi amor verdadero, Emma. Claro, a lo mejor debería haberme ido con Malefica, ahora sería tu suegra.

Emma dedicó un momento a procesar la frase completa, sin saber a que parte responder primero.

- ¿Malefica y tu…? – No, eso casi que prefería no saberlo. – No serías mi suegra por que entre Lily y yo no hay nada, Hook… - No, tampoco quería tocar ese tema. – Lo del polvo de hadas es una estupidez.

Concluyó por fin, buscando un sillón alejado de Regina en el que dejarse caer. Se había quedado allí para ayudar a la morena, no para discutir con ella.

- ¿Hubo algo entre Lily y tu?

Preguntó Regina después de un silencio, sin sarcasmo.

- ¿Hubo algo entre Malefica y tu?

Le devolvió Emma la pregunta, pero ninguna de las dos respondió. La morena intentó parecer natural cuando se acercó al lugar en el que estaba la Salvadora y se sentó en el sillón de al lado.

- ¿Crees que tardaran mucho en venir a buscarnos?

- Espero que no. Al menos me he quedado encerrada contigo, podría ser peor.

Si tenía que estar allí metida mucho tiempo, incluso si estar allí encerrada era lo último que hacía antes de que el Autor completase su nueva historia, se alegraba de que quien estuviese allí con ella fuese Regina.

- Estamos discutiendo, Emma.

Rió la reina.

- Aún así.

Respondió la otra mujer con un encogimiento de hombros. Y volvió a hacerse un corto silencio entre ellas que Regina rompió de nuevo.

- ¿Por qué dices que Robin es egoísta?

- En realidad no es asunto mío, no debería…

Empezó mirando de reojo a Regina, lo que había dicho lo había dicho en un momento de rabia, no era algo que tuviese planeado compartir alguna vez con la morena, tan solo su opinión.

- No, quiero saberlo, de verdad.

No había enfado en la voz de la reina, tan solo curiosidad, y si de verdad quería saberlo Emma no iba a negarselo.

- Es que…solo piensa en él. Quiro decir, si, va de hombre honorable por la vida, pero se guía tan solo por lo que el quiere. Pregona quererte, pero elige a su mujer, pero se acuesta contigo. – Apretó la mandíbula un momento. – Solo por que Marian estaba congelada. Luego dice elegirte a ti, pero se va con ella…

- Yo se lo pedí.

Le recordó Regina, Emma resopló con ironía.

- ¿En serio? ¿Y con esa facilidad se va? ¿Recuerdas la maldición de Pan, cuando Henry y yo tuvimos que irnos? Yo sabía que era la opción mas lógica, y aun así me negué a irme, Henry y yo preferíamos quedarnos, prácticamente tuviste que obligarnos a irnos. Y cambiarnos los recuerdos. Se que lo hiciste para darnos un final feliz, pero sabes que si no lo hubieses hecho, habría vuelto, os habría buscado. En cuanto recuperé los recuerdos lo primero que hice fue volver. Pero tu Robin estaba muy cómodo en Nueva York con su mujer y su hijo, haciéndola mas hijos. Ni siquiera pudo llamarte, mandarte un maldito mensaje de que se habían instalado bien, de que había visto a Gold. ¿Y cuando fuiste a por él? – Rió sin gracia. – Volvió a elegir a otra. Pero ¿la victima es él? ¿Vas a hacerle quedar como el mártir de esta historia? La próxima vez que le sea mas cómodo abandonarte de nuevo, lo hará. Si hubiese sido yo habría buscado otra solución, habría llevado a Marian a Nueva York y habría vuelto a por ti.

La voz de la Salvadora había ido subiendo de tono según hablaba, cada vez mas cabreada, y Regina no supo que responder a ese sincero discurso, no tenía ni idea de que Emma se sintiese así sobre Robin.

- Pero como ya te he dicho no es asunto mío, y si tu crees que un hombre así es tu final feliz…yo me alegro de que lo tengas.

Terminó la rubia cruzándose de brazos y mirando a otro lado.

- Vender un barco tampoco es un gran gesto de amor.

Emma volvió la cabeza lentamente para mirarla sorprendida, no podía creerse que de verdad fuera a defenderle.

- Al menos él lo hizo por mi, entregó lo mas valioso que tenía para ir a buscarme.

- Si, y sacarte del final feliz que te había dado y devolverte aquí, a Henry y a ti. Piensa en donde estarías ahora si nunca te hubiese encontrado. Hook solo quería parecer un héroe a tus ojos para conseguirte. Y desde luego lo consiguió.

- Por lo menos lo he elegido yo, no un maldito hechizo.

Estaban discutiendo otra vez, si seguían allí encerradas mucho tiempo igual acababan matándose o algo peor.

- ¿Por qué estamos discutiendo?

Preguntó Regina con las manos en la cabeza, estar allí metidas las estaba afectando, tenía que ser eso.

- Por que no me gusta tu novio.

Respondió Emma, haciendo reír a la morena.

- Ni a mi el tuyo.

- Los cumpleaños de Henry van a ser divertidos.

Las dos se echaron a reír. Era curioso como un momento podían estar discutiendo y al siguiente riendo juntas.

- No se si Hook va a venir al cumpleaños de Henry.

Añadió Emma cuando dejaron de reír, Regina levantó una ceja con curiosidad.

- Puede…y solo puede, que tengas razón, y mi interés en él no fuese….

- ¿Amor?

La rubia asintió, se sentía bastante mal, la verdad, todo lo que había hecho Hook había sido intentar ganarse su amor, ganárselo de verdad, con acciones, intentando ser mejor, y no simplemente por que lo dijesen unos polvos mágicos, pero a ella no le llegaba el sentimiento. Creía que si, pero no. Y no quería seguir engañandole, ni a él, ni a ella, ni a sus padres, que ya escuchaban campanas de boda en la lejanía. Solo de pensar en una boda con Hook, en formar una familia con él, se le hacía un nudo en el estomago, por muy bueno que fuese, nunca podría encajar a Hook en la imagen del padre de sus hijos.

- ¿Y a quien ves en ese puesto, entonces?

Preguntó Regina cuando Emma compartió esos pensamientos con ella. La rubia la miró y luego bajó los ojos.

- No imagino a nadie como padre de mis hijos, la verdad. Ya tengo uno, ya tengo una familia que me gusta, no me imagino…ampliándola.

- ¿Nunca?

- Bueno, imagino que en algún momento tendré que sentar cabeza. Pero, piénsalo, todo ya es bastante lioso ahora, cuando tu tengas hijos, serán los hermanos de Henry, y si los tengo yo, también. Y cuando crezcan habrá que explicarles por que su hermano mayor tiene dos madres y ellos solo una, y no estarán emparentados entre si. ¿Qué serían tus hijos y los míos entre ellos? Y para complicar aun mas el cuadro familiar está el hijo que tu hermana va a tener con tu verdadero amor. Lo nuestro es complicado, ¿pero eso?

Negó con la cabeza, no envidiaba a Regina en ese aspecto. La morena no pudo mas que darle la razón con un asentimiento.

- No debí decir eso, perdona.

Se disculpó la Salvadora dándose cuenta de que seguramente no había dicho las palabras mas adecuadas.

- Pero tienes razón. No se que es lo que espera Robin, si quiere que entre los dos criemos al hijo de mi hermana o si quiere criarlo con ella mientras está conmigo o ignorarlo…ninguna de esas soluciones estaría bien, al menos no creo que yo esté de acuerdo con ninguna de ellas. La opción lógica sería que ellos dos estuviesen juntos. ¿Quién sabe? A lo mejor incluso era bueno para mi retorcida hermana.

Soltó una risa seca, lo cierto es que le había dado vueltas y mas vueltas al asunto. Robin no parecía darle mayor importancia, pero como había dicho Emma, era probable que cuando ese bebé naciese Robin la dejase de nuevo para criarlo con Zelena, argumentando que así era su código de honor. Todo lo que Emma había dicho ya lo había pensado ella, pero escucharlo en voz alta, admitirlo, era una cosa muy distinta.

- ¿Y estas dispuesta a hacer eso? ¿No vas a luchar?

Preguntó Emma con cautela.

- No quiero luchar, se suponía que iba a ser mi final feliz, pero no deja de estropearse. Quiero un maldito final feliz, no una carrera de obstáculos. – Dijo con frustración, dando un golpe al brazo del sofá. – Lo del polvo de hadas si que es una estupidez ¿no?

Preguntó con una sonrisa vencida, tenía la impresión de que se agarraba a algo que no la llevaba a ninguna parte mas que a hundirse, y probablemente sola. Ella era Jack y Robin era Rose. El barco ya se había estrellado y ella estaba eligiendo morir en las aguas heladas mientras Robin se mantenía a flote en la puerta. Y no quería que fuese así, su mundo no se acababa con Robin, tenía cosas por las que luchar, tenía un hijo, estaba casi segura de que tenía familia e incluso amigos, y había luchado mucho por conseguirlo para dejar que todo eso perdiese valor por aferrarse a un futuro indefinido con un hombre que ni siquiera había escogido ella. Cuando Robin eligió a Marian, Regina salió adelante, cuando Robin se marchó, Regina salió adelante. Ya había comprobado que podía vivir sin él, igual que Robin podía vivir sin ella.

Emma le devolvió la sonrisa, casi con disculpa.

- Nunca he entendido por que te agarrabas tanto a eso. Ni siquiera le conoces.

- Creía que era todo lo que tenía, que sin él no podía ser feliz. – Emma abrió la boca para decir algo, pero Regina la paró para seguir hablando. – Pero él no ha estado y el mundo no se ha acabado. He estado bastante bien ¿no crees?

Preguntó en tono divertido, de repente sentía que se había quitado un peso de encima. Y no estaba preocupada por Robin, él seguramente se volvería hacía Zelena, agarrándose a esa tabla para buscar felicidad en esa extraña familia, ya había demostrado que sabía adaptarse.

- Yo creo que has estado genial.

Respondió Emma con una sonrisa sincera.

- Tengo a Henry, creo que a veces a tus padres…para bien o para mal. Incluso la abuelita me sonríe por las mañanas.

Regina estaba de mucho mejor humor que cuando se habían quedado encerradas.

- ¿No te olvidas de alguien? – Se ofendió Emma, la morena la miró como si no la entendiera, aunque no era así. – También puedes contar con cierta Salvadora.

- ¿Y Lily lo permitirá?

Bromeó la reina ganándose que la Salvadora le diese una palmada en la mano, dejándola luego allí de forma casual.

- ¿De verdad vas a renunciar a tu verdadero amor?

- Claro que no, solo le diré a Robin que no creo que él lo sea.

Respondió Regina con sencillez, bajando la vista hasta la mano de Emma sobre la suya. Cuando la rubia se dio cuenta, intentó apartar la mano, pero la otra mujer se la sujetó para impedírselo.

- ¿De verdad puedo contar contigo?

- Ya te dije que si. Para lo que necesites, para lo que quieras.

Regina sonrió con agradecimiento y volvió a hacerse el silencio, pero esta vez fue diferente, se miraban la una a la otra y no era para nada incomodo, era algo que habían hecho un millón de veces, con la diferencia de que ahora no había ninguna excusa para hacerlo.

- ¿Crees que nos queda mucho tiempo aquí dentro?

Preguntó Emma en voz baja, sin querer molestar al momento, como si en realidad non quisiera que las encontraran pronto.

- A mi no me importa.

Respondió Regina en el mismo tono. Emma Swan siempre había estado ahí, durante todos y cada uno de sus pasos hacía un final feliz, quizá Regina había equivocado el último paso y había elegido el camino que no debía. Pero quizá aun no era tarde. ¿Quizá?

- ¿Emma? – La rubia hizo un gesto con la cabeza, indicando que la escuchaba. - ¿Sabes por que quería quedarme a buscar un poco mas?

- Sabía que no era por Gold y el Autor.

Rió la Salvadora sin soltarla la mano ni dejar de mirarla.

- ¿Recuerdas esa hoja suelta de mi y Robin que no era del libro? – Emma asintió no muy contenta. – Buscaba más de esas. – Cuando la Salvadora intentó soltar la mano, volvió a sujetarla. – Pero no con Robin. Buscaba algo que me indicase que tenía alternativa, que podía escoger.

- Puedes escoger.

Respondió Emma totalmente convencida, desde su punto de vista nada, ni siquiera la magia, podía señalarte a quien debías amar.

- ¿Emma?

- ¿Si?

Regina se lamió los labios antes de continuar.

- ¿Puedo besarte?

La boca de la Salvadora se quedó seca.

- No se me ocurre nada mejor que podamos hacer las dos aquí encerradas.

Respondió con un agudo hilo de voz. Regina subió una mano hasta el cuello de Emma, despacio, como si quisiera asegurarse de que la rubia era consciente de lo que estaba pasando, fue la propia Emma quien sujetó también el cuello de la morena, cerca de la raíz del pelo, y mirándola los labios, los besó como bebería un sediento, atrapando el labio inferior de Regina antes de permitir a su lengua explorar la boca de la reina.

- He soñado con esto.

Dijo con una risita contra los labios de Regina, que atrapó con ellos la lengua de Emma para unirla a la suya, dejando que su nariz rozase la de la Salvadora con el movimiento. Se separaron solo medio milímetro para coger aire, y en el segundo en que Regina abrió los ojos vio algo en una de las estanterías, un libro como los demás, pero con una pequeña y extraña marca en la parte baja del lomo, parecía un cisne con una diminuta corona cobre la cabeza. Se separó de Emma con curiosidad, buscando una escalera para alcanzar el libro, pero en ese momento la pared se abrió y entró Henry recuperando el aliento, como si hubiese ido corriendo.

- ¿Qué hacéis aquí todavía? August nos ha enseñado un dibujo del aprendiz y Hook dice que sabe donde está. Vamos.

Dijo el chico haciendo un gesto para que lo siguieran, Emma revisaba la pared sin entender como la había abierto con esa facilidad, pero al menos ya no estaban encerradas.

- ¿Vienes?

Preguntó extendiendo una mano hacía ella. Regina miró el libro que quedaba por encima de su cabeza y después la mano de Emma, decidiendo que prefería ir a agarrar aquella mano en vez de saber que ponía en un estúpido libro que seguramente estuviese tan en blanco como los demás.