Nada de lo que aparece aqui es mio (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.


Legeremens

Tras el incidente de aquella noche muchos rumores circulaban, pocos tenían que ver con la verdad de lo que había ocurrido pero sin duda cuando nadie desmiente muchos lo dan por hecho. Nadie había tenido valor para aclarar lo sucedido, así que las teorías de que la gran Sidney Potter, hija del famoso James Potter, capitana del equipo de quidditch, prefecta y última premio anual, toda una valerosa y aclamada miembro Gryffindor, renunciaba abiertamente a su casa no se habían hecho esperar. Los días posteriores a aquello solo hacían que aquellos que respaldaban esas teorías tuvieran pruebas en que sustentarlas. No se la veía acompañada de sus amigas, su gesto era hostil y orgulloso, mucho más de lo habitual, parecía que llevara la expresión disconforme permanentemente. Ahora era más habitual verla sentada en la mesa de Slytherin que en la de su propia casa, y cuando estaba acompañada lo hacía siempre con él, Barty, y ese sequito que les acompañaba. Aunque en algunas ocasiones, fuera de los muros del castillo también se les podía ver a solas.

Para cualquiera que hubiese visto algunos de estos hechos podría pensar entonces que era cierto, que aquellos rumores eran la verdad. Pero solo los protagonistas sabían la certeza de ello.

Desde aquella fatídica noche una parte dentro de ella no volvió a ser la misma, haber resquebrajado su amistad le había dolido profundamente, si había algo en lo que creía firmemente era en sus amigas, pero algo superior eran aún sus principios. No tenía nada en contra de Helena y Romina. Al contrario, estaba segura que ellas solo querían arreglarlo, pero eso no era posible. A veces las palabras duelen más que cualquier maldición, por muy imperdonable que esta pueda ser. Eso es lo que le había pasado, le dolía que Christinne, su hasta entonces amiga la atacara, que la tachara de una vulgar camorrista asesina, que difamara de aquel modo a un órgano tan limpio como el ministerio, que vertiera ese caldero de porquería sobre sus principios. Ella que la conocía muy bien sabía lo que representaba el ministerio y que la atacara donde más la dolía era lo que no soportaba, eso para ella era traición. Podía entender que estuviese furiosa por lo que le había pasado, por la situación en la que se encontraban sus padres, pero de ahí a atacarla de ese modo, no lo consentía. Rompió por tanto sus lazos con ella, sin saber que esas serian las últimas palabras que se dirían para siempre. Un final muy abrupto e inesperado para una amistad tan larga, sin embargo solemos encontrarnos con este tipo de finales en nuestra vida diaria.

Su relación con sus otras amigas no era la misma, aún se encontraba molesta pero eso no significaba que hubiera cortado lazos con ellas también. Lo único que estaba tratando de hacer era dejar que las cosas se calmaran y retomaran más tarde con tranquilidad y sobretodo sin reproches. Se dirigían los buenos días, respondían mutuamente a preguntas aunque de manera escueta, habían compartido asiento alguna vez. Las cosas iban fluyendo según pasaban los días, pero sin duda ahora mismo se encontraba más a gusto fuera de ese nido de ratas en vez de leones que tenia por sala común que en él. El único apoyo lo encontraba en el, Barty era el único que se encontraba ahí cuando todo marchaba mal y no sabía sacarle el lado optimista a la situación. El único que le sacaba una sonrisa, así fuera torturando bichos en el bosque prohibido o con sus comentarios sarcásticos hacia compañeros. Había hecho todo lo que podía por integrarla en su círculo de confianza. Sin pretenderlo ahora estaba dentro de todo, aunque obviamente no todo era tan fácil. Recordaba aun las palabras que le dijo Barty sobre la confianza, el apenas confiaba lealmente en muy pocos, todo el grupo que les solía acompañar no contaba con el respaldo de él. Tan solo se acercaban por interés, pero por interés reciproco. Barty se rodeaba de "gente bien" ganando contactos e influencia y ellos a su vez lograban integrarse en esa burbuja que habían creado donde solo entraban unos pocos privilegiados. Aquellos que le eran leales eran más duros de conocer y de simpatizar, no solían mostrarse muy simpáticos con ella al menos. La miraban siempre con cierto recelo y algo de aversión. Eran para ella recordatorios constantes de que ella no pertenecía a ese grupo por mucho que Barty insistiera. Otro caso aparte eran las chicas Slytherin, ya sabía que eran unas víboras pero se empeñaban en demostrárselo a cada oportunidad que tenían, los gestos de desprecio y de inferioridad que la dedicaban acompañados de sus risitas, la molestaban sobremanera.

En una ocasión Barty la dijo:

-Tienen tu edad, no veo el problema.

-¡Pues por eso mismo Barty!-exclamaba ella furibunda sacando su varita y apuntando a una de las ramas del árbol donde se encontraban. De pronto la rama comenzó a vibrar, para después incendiarse y estallar en muchos pedazos.

-Tranquilízate cielo-contesto el poniendo sus manos en sus brazos tratando de apaciguarla-Lo que quiero decir es que están a tu altura, todos sabemos que alguien menor no se atrevería a contestar, rectifico, alguien con cabeza no se atrevería a contestarte.

-¡Pero ellas lo hacen!

-Y eso es lo que no debes consentir-la giro para estar frente a frente y tomo su mentón-Mírame bien. Los Slytherin somos bastante reticentes a los cambios, a lo ajeno. Están tratando de probar tu valía, de demostrar que no eres lo suficientemente buena para estar con nosotros. Prueba como lo has hecho conmigo que lo eres. No te dejes pisotear o entonces ellas tomaran el control.

Agradeció muchísimo sus palabras, pero sin embargo los gestos continuaron, no quería volver a quejarse de ello a Barty, y mucho menos a él. No podía ir a Severus a quejarse como una cría porque unas estúpidas adolescentes no la tragaban. Tendría que hacerse cargo ella misma del problema y eso es lo que haría.

Se encontraba en esos momentos haciendo la ronda nocturna, no le apetecía hacerla pero sin embargo reconocía que era de las pocas cosas que la des estresaban. No tenía que hacer nada más que pasear y castigar, excepto las ocasiones en que tenía que acompañar a los alumnos pequeños como si ella fuera una niñera. Por lo general los pequeños ya sabían que debían esquivarla, su carácter y su popularidad les hacían temerla. Así que cada vez que se enteraban que ella estaba haciendo ronda evitaban toparse con ella, lo que facilitaba enormemente la tarea. No así para sus compañeros mayores, quienes la mostraban el mismo temor, sin embargo la casa Slytherin se afanaba en tratar de probar su límite. En especial las chicas.

Hacia dos noches tuvo que soportar que un grupo de ellas la siguieran durante su ronda y aprovecharan para lanzarle hechizos a traición, en medio de la oscuridad, sola y alejada de protección tuvo que hacerse cargo de ello. Aunque no las encontró, a la mañana siguiente pudo saber perfectamente quien había sido al sentarse a desayunar, sus caras lo decían todo. Una de ellas, Catellyn, la miraba con un desprecio permanente y se podía decir que era la jeda de todo ese grupo. Trago su tostada y le dirigió una sonrisa irónica.

Se preguntaba si esta noche volverían a hacer algo, por eso andaba algo más alerta que otras veces. Sin embargo no lo suficiente. Mientras bajaba a los pisos inferiores escucho pasos, no eran los suyos propios como al principio pensó. Medito durante unos segundos que hacer, le quedaba poco para terminar, podría hacer oídos sordos y volver a la torre. Pero volvió a escucharlos y esta vez algo parecido a una brisa atravesando su cuerpo. Algo la incitaba a que fuera a por ello, miro hacia abajo y se puso a seguir esos pasos que escuchaba. Cada vez se alejaban más del recorrido principal, parecía que fuesen trazando un laberinto. Las antorchas tenían una luz muy débil que iluminaba y creaba sombras que hacían eso más tenebroso. La humedad se comenzaba a sentir en el aire. Sus propios pasos eran cada vez más acelerados hasta que dejo de escucharlo.

Se hallaba frente a una pared, no había más salidas ni más caminos. ¡Que diablos! Pensó ella, pero esa sensación gélida recorriéndola el cuerpo volvió a aparecer, trato de enfocar su vista mejor dentro de esa casi oscuridad, dio la espalda a la pared y fue cuando algo la atrajo hacia esa pared chocándola. Su cuerpo parecía no reaccionar hasta que vio aparecer como unas sombras por el camino que había recorrido, usando toda la fuerza que pudo se separo de esa pared y de la fuerza que la atraía hacia ella. Varita en mano se dispuso a avanzar hasta esas sombras cuando su pie resbalo y cayó de bruces contra el suelo. Estaba mojado, tras el impacto contra la dura y fría piedra fue cuando sintió que sus manos y su cara habían dado contra algo pegajoso, sabía que los pisos inferiores se caracterizaban por su humedad, pero esto no parecía agua. Abrió un poco más los ojos y vio una sustancia pegada a sus manos de un color gris y que apestaba. Cuando iba a ponerse en pie fue cuando escucho tan solo una vez.

-Serpensortia!

Parecía retumbar en las paredes y que estas le respondieran con el mismo hechizo. Un fogonazo de luz y ya sabía lo que tendría delante. Su boca se seco y como si quisiera estar segura de ello miro hacia donde debería estar. Tan solo oía su desplazamiento por el suelo hasta que escucho como su cascabel y su lengua anunciaba su presencia.

Mierda, ¡su varita! Las sombras y ese líquido sumado a su nerviosismo le hacían difícil ver dónde demonios estaba. No tendría que estar muy lejos pero esa condenada serpiente se acercaba cada vez más a ella y no tenía nada con lo que pudiera amenazarla. Miro hacia todos lados tratando de evitar la pared para que no la retuviera, sin embargo era como avanzar hasta ella. No, no, no podía suceder aquello, no a ella. Su corazón latía a mil por hora y sus manos estaban pegajosas del líquido y su propio sudor. En medio de todo fue cuando la distingo, el bendito reflejo hizo que viera su varita a su lado derecho unos pasos más adelante. Tenía dos opciones, avanzar despacio hasta ella o hacerlo a toda prisa. Ninguna de las dos opciones era buena idea pero era la única opción que tenia de salir de esa situación. El cascabel volvió a escucharse y esa vez parecía no saber donde se encontraba porque parecía estar camuflada en las sombras. Trato de pensarlo pero no podía hacer mucho más, no podía arriesgarse. Avanzo a toda prisa hacia ella y supo que lo había hecho mal.

Instintivamente puso su brazo izquierdo como escudo mientras que con el derecho recogía la varita. Sintió sus colmillos en la piel. Tan solo fue instinto lo que la hizo quemarla y que esta se alejara de ella y comenzara a retorcerse en el suelo. Se alejo de allí mientras miraba como ardía, sus ojos estaban extremadamente abiertos, siendo plenamente consciente de la situación y tratando de estar alerta ante otra amenaza. Cuando la llama se fue apagando se hizo consciente de la adrenalina que corría por sus venas y de la respiración desbocada que tenia. Cerró unos instantes los ojos y sintió el picor, o más bien escozor, miro su brazo y se dio cuenta. Sin embargo no lograba identificar si la había inyectado veneno. Pregunta idiota, si una serpiente te clava sus colmillos estos siempre tienen veneno. Snape en una situación así la habría quitado 20 puntos por haberse hecho esa pregunta. Sonrió un poco mientras seguía inspeccionando sin hallar nada. Pero seguía escociéndole. Giro su cabeza hacia donde había visto esas sombras, no hallaba nada pero necesitaba hacerlo.

-Juro que cuando te atrape te rajare de arriba abajo y dejare tu piel colgada de la torre de astronomía mientras le doy el resto a los animales del bosque prohibido ¿me oyes? Lo juro.

Su voz se notaba cansada y sobretodo alterada. Nada le respondía, no sabía si seguían estando ahí o si la habían escuchado. Comenzó a andar alejándose de allí, no sabía muy bien cuál era el recorrido, lo único que quería era dejar lejos ese sitio. Los pasillos se hacían cada vez más conocidos para ella, sin embargo tenía la sensación de dar vueltas, de recorrer siempre lo mismo. Una gota de sudor surco su frente y al quitársela se dio cuenta de la temperatura de su cuerpo, estaba ardiendo. Trato de ir más deprisa pero no sabía hacia dónde ir, ese camino ya lo había tomado ¿o no? Todo parecía confuso, extraño, conocido, sintió una especie de mareo y necesitaba vomitar pero no podía.

Comenzada a agobiarse, a sentir asfixia, necesitaba aire y ese ambiente tan cargado no se lo daba. Buscando la salida se apresuraba a andar necesitando cada vez más la ayuda de las paredes, le costaba tragar saliva y cada vez escuchaba sus propios pasos peor. No debía soltar su varita, trato de aclararse pero no podía, tendría que haber mandado un patronus, pero no, no podía quejarse de aquello. Su cabeza choco contra la pared, buscaba aire y no lo encontraba. Se deshizo el nudo de la corbata y se desabrocho dos botones de la camisa. Trato de seguir caminando, todo parecía enfocarse para segundos después volver a desenfocarse. No sabía si estaba alucinando, ella no se movía pero seguía oyendo pasos que se acercaban y de repente dejaba de oírlos. ¡Por Merlín! Esto no podía ser. Su garganta y sus pulmones parecían quemar. Cerró los ojos y sintió su voz. Sin duda deliraba, maldito veneno. Pero parecía muy real y a la vez tan lejano. Abrió sus ojos y vio una sombra frente a ella. Cuando la toco el brazo reacciono, y supo que no era una alucinación. Enfoco su mirada y le distinguió.

-Señorita Potter ¿Qué hace aquí?

Con mucho trabajo trato de contestar.

-Agua-dijo ella en voz muy baja.

Apenas lograba ver sus ojos bien pero sentía su presencia y confiaba en que la ayudaría o que al menos moriría en sus brazos.

Sintió sus manos pasar por su cara y como él se asombro, abrió de nuevo sus ojos y le miro. Reconoció la preocupación en su rostro. Apoyo su mano en su levita y tratando de respirar y de tragar saliva le dijo.

-Des..Tu despacho-respiro por la boca y prosiguió-Serpiente...en…la mano.

No sintió sus piernas ni a ella misma, no supo decir cómo pero parecía que se habían evaporado. Era como si volara, podía percibir flashes del castillo, era muy extraño. Aun parecía sostenida a el pero no estaban físicamente. Cerró los ojos y dejo de pensar.


La encontró gracias la estupidez de los Slytherin, mientras realizaba su ronda tras haber llegado hace apenas unas horas al castillo por una reunión del señor tenebroso, estaba cansado pero era su deber cumplir con las tareas, así que tras entrar por el castillo fue directo a su cuarto evitando las entradas principales y llegando por unas escaleras que muy pocos conocían. Cambio sus ropas y dejo el traje de mortifago para ponerse su inseparable levita. Ni siquiera acudió a cenar y fue a patrullar, como siempre empezaba por los pisos inferiores, nunca solía haber ningún alumno, los únicos eran Slytherin y solían estar de camino a su sala común. Sin embargo en esta ocasión algo le extraño, unas risas, al principio creyó que debía tratarse de alguna pareja que aprovechando la soledad y el poco transito había creído que era el escondite perfecto. Se dirigía sigiloso a donde provenían, pero a medida que se iba acercando distinguía solo voces de chicas. Esperaba que no fueran de su casa porque no quería tener que descontarles puntos.

Le costó varios minutos identificar de donde venían, parecía un laberinto y el eco solo hacía que todo pareciera confuso. Después no escucho nada, se quedo parado cerca de una antorcha tratando de agudizar el oído, fue entonces cuando oyó un golpe seco y pasos apresurados. Parecían estar lejanos, comenzó a seguir el ruido, camino por un pasillo que llevaba hacia unas escaleras que bajaban aun más. Seguía oyendo esos pasos, pero sin embargo ahora parecían más cerca y en varias direcciones. Bajo corriendo hasta toparse con un pasillo que le llevaba por dos direcciones y en ambos habían sombras. Fue por la izquierda siguiendo a aquellas que se movían.

-¡Vamos!-alcanzo a escuchar Severus.

Entonces apresuro su paso hacia donde se encontraban y supo que alguien había caído. Se acerco a toda prisa pero el resto de sombras se alejaron entrando por un tapiz. Miro hacia el suelo y vio a una chica de sexto de su casa. Tenía las manos puestas en el tobillo y su gesto era de dolor, había resbalado con el agua que solía haber por esa zona. Snape la alumbro con su varita, enfocando directamente a su cara, sin un ápice de benevolencia.

-Vaya vaya, a la señorita Stevens le gusta jugar al gato y el ratón en plena noche-dijo el arrastrando las palabras de forma amenazante-Dígame, que diablos hace aquí y quienes la acompañaban.

Ella lo miro con los ojos llorosos, presa del dolor de su tobillo y del pánico por la reacción del profesor. Snape apunto aun más directamente hacia su cara y su mandíbula se tenso. Durante esos segundos el miedo recorría el cuerpo de aquella chica y el podía notarlo.

-No me haga repetírselo-dijo con claro enfado, se agacho hasta estar a su altura y acerco su rostro a la luz-Que y quien.

Por el rostro de la chica caían gruesas lágrimas y con mucho esfuerzo le dijo.

-Yo…yo, tan solo, es que…

-¡HABLE!-respondió el.

-Salí con unas amigas a molestar a un chiquillo Hufflepuff-dijo en medio de las lágrimas.

El gesto de Severus se relajo aunque con decepción, tendría que sancionarla y buscar a ese chiquillo.

-Váyase de aquí directa a Pomfrey, ¿ningún escondite más entendió?-la ayudo a ponerse en pie-10 puntos menos para Slytherin y mañana a primera hora la quiero en mi despacho, me dirá sus acompañantes y acordaremos su castigo. Largo.

La muchacha se fue todo lo deprisa que pudo teniendo en cuenta su tobillo y el giro en la dirección opuesta, si ellas habían huido por ese camino eso significa que el chico tendría que estar en el extremo. Avanzo hasta ella a paso seguro, creyendo que le habrían gastado alguna broma y el pobre niño estaría ahora llorando en ese sitio. Apenas distinguía bien pero estaba seguro que no era un niño pequeño tal y como le había dicho, se acerco más rápido y escucho quejidos y alguien a quien le costaba respirar. Se apresuro hasta donde se encontraba y a pesar de la poca luz la distinguió y se quedo perplejo, parecía estar axfisiandose, corrió hacia donde estaba apoyada y la agarro del brazo. Hay distinguió el cansancio en su cara, parecía un fantasma, la palidez contrastaba, sus manos estaban heladas, paso su mano por el rostro y estaba ardiendo. La escuchaba respirar con dificultad y trataba de hablar pero no entendía lo que decía.

Le costó saber que pedía agua y cuando la iba a soltar para conjurar un aguamenti fue cuando abrió su boca e inhalo todo lo que pudo para decirle:

-Des..Tu despacho-le dijo mientras presionaba su levita -Serpiente...en…la mano.

Abrió sus ojos desmesuradamente y trato de buscar la serpiente, pero no veía nada y esa luz no le ayudaba. La envolvió en sus brazos y sin importarle donde estaban voló por los pasillos del castillo al amparo de la noche con dirección a su cuarto mientras tenía en sus incorpóreos brazos a esa chica al borde del desmayo.

En su despacho tumbo a la chica sobre la mesa tras recuperar ambos la forma y dejarla libre, ilumino bien la estancia y miro sus manos, en la mano derecha no vio nada y en la izquierda tampoco. ¿Qué había tratado de indicarle? Volvió a su rostro con preocupación mientras veía que el suyo estaba empapado en sudor, invoco unas toallas con agua fresca y limpia y tras empaparla la puso sobre su cabeza, limpio el sudor y se dio cuenta de la sustancia pegajosa que tenia manchada por la túnica, la inspecciono pero no era nada por lo que tuviera que preocuparse. Vamos, vamos, ¿qué ha sido lo que te hicieron? Entonces lo vio, un hilillo se sangre caía en su lado izquierdo, atravesaba la túnica, paso su varita por la túnica y rompió tanto la túnica como el jersey y la camisa que estaba manchada con sangre. Ahí estaba, en el antebrazo, cerca más bien del codo tenía dos orificios. Serpiente. Con rapidez acudió a su mueble de ingredientes personales y extrajo un bezoar de una de las cajas superiores. Corrió hacia ella y con sus dedos abrió su boca para meterle con brusquedad el bezoar, hizo presión para que estuviera en contacto permanente. Tras unos segundos su respiración se relajo, noto como su gesto incomodo se tranquilizaba. Respiro más aliviado pero de inmediato se puso manos a la obra y extrajo unas gotas de sangre para averiguar qué tipo de veneno era el que corría por sus venas. Con la rapidez que pudo realizo la poción que le ayudaría a saberlo y mientras esta se enfriaba el fue a por agua para ella. Conjuro un vaso y se acerco a su rostro, maniobrando aun con el bezoar en su boca escurrió el agua por el hueco para que pudiera pasar y por reflejo comenzó a tragar el agua que le iba dando. Iba recuperando su color, aunque lucia algo amarillenta, los labios de Severus se curvaron sutilmente pensando que su tono de piel se parecía ahora un poco al suyo propio. Fue entonces cuando se dio cuenta de cómo lucia y detesto verla así.

Dejo pasar unos minutos y vertió las gotas de sangre en el caldero, una neblina ligera comenzó a brotar hasta que Severus pudo distinguir el color amarillento como la bilis en el. Un alivio, el veneno no era demasiado peligroso aunque sí que actuaba muy rápido. Tenía suerte de haberla encontrado a tiempo. Dejo el caldero sobre una mesa y fue a buscar el antídoto que eliminaría el veneno de su sangre. Lo encontró apartado en unos estantes superiores, en un bote muy pequeño. Regreso hasta ella y aparto el bezoar de su boca para inmediatamente verter casi la mitad del contenido del bote en su garganta. Reviso sus signos vitales y fue comprobando que el proceso de eliminación del veneno había empezado, cogió una silla y se sentó a su lado mientras apartaba delicadamente el pelo de su rostro y limpiaba su sudor. Después cogió la toalla y limpio la zona en que le había mordido la serpiente para luego aplicar unas gotas del bote y dejar que sanara. Apoyo su cabeza junto a una de sus manos y espero.


La cabeza le daba vueltas, sentía nauseas y tenía mucha sed. Intento abrir sus ojos pero parecían pesarles, tomo aire y lo soltó pesadamente. Sus pulmones, volver a sentirlos, tan llenos de aire. Respiro de nuevo y los fue abriendo poco a poco, la luz la cegaba, solo desenfocaba su visión y hacia que creciera la sensación de mareo, no podía distinguir, pero olía el sitio y le parecía saber donde estaba. Se encontraba a salvo, el la había entendido y la había salvado, trago saliva y el sabor amargo vino a ella. Giro su cabeza y tuvo que volver a cerrar los ojos porque todo daba vueltas. Sintió su fría mano apoyada en su frente mientras la otra agarraba su mano.

-Tranquila, tomate tu tiempo-dijo esa sedosa voz que tan bien conocía.

Volvió a respirar y para entonces sentía algo sobre sus labios, abrió los ojos y vio un vaso sobre ellos, agua, eso era lo que necesitaba. Bebió con ganas lo que él le iba dando y la sensación era mejor.

-¿Cómo estoy?-pregunto ella

-Viva…por suerte-respondió el mientras la miraba con un gesto que no sabía identificar muy bien.

Ella le miraba con agradecimiento y apretó más su mano.

-Gracias, de no ser por ti…

-Habrías caído desmayada en ese pasillo mientras el veneno te iba infectando toda la sangre. ¿Qué ocurrió?-notaba la crispación y el desespero en su voz, no había pensado en ello, ahora tendría que responderle y contarle lo ocurrido. Sin embargo, ¿Qué sabia ella? Intuía que había sido obra de aquellas chicas Slytherin pero no tenía pruebas y no quería quejarse, era un problema que ella quería manejar por sí misma.

-Yo…-desvió su mirada hacia los estantes-No lo tengo claro.

Severus tomo su rostro y la obligo a mirarle, vio brillar sus ojos oscuros con tristeza, su ceño arrugado.

-Mírame Sidney, por favor, quien te hizo esto, no me tomes por estúpido.

Mordió su labio inferior, no podía resistirse a verle así preocupado por ella, pero su orgullo pesaba mucho y no estaba dispuesta a quejarse y dejarlo en sus manos. Vio como su mirada pasaba de la pena a la decepción porque los segundos pasaban y ella no lo iba a decir.

-Está bien, no me dejas otra opción-respondió el.

-¿Qué?-dijo ella, mirando como él se levantaba y su mano extraía la varita de la levita-¿Qué piensas hacer Severus?

-No confías en mi y como profesor mi deber es garantizar la seguridad de los alumnos, si alguien te ataca debo saberlo.

-Severus no-contesto ella mientras se levantaba y llevaba su mano a la cabeza apaciguando la sensación de inestabilidad-Confía en mí.

-¿Quieres que confié en ti mientras tú no lo haces en mi?-Contesto el amargamente, miro sus ojos y apunto-Legeremens.


Se adentro y un torbellino de recuerdos inundo su mente buceaba tratando de encontrar el de esa noche pero a su mente acudían flashes de personas y el rostro que aparecía continuamente era el del niñito Crouch.

Ella sonriendo a un ramo de flores que le había llegado.

Ella divirtiéndose en el lago junto a Crouch.

Ella dejando que el acariciase su pelo.

Ella disfrutando de sus conversaciones sobre quidditch.

Ella mirándole en clase mientras él la guiñaba.

Ella cerrando sus ojos mientras él estaba a escasos centímetros de sus labios.

-¡Basta!-grito ella.

Pero siguió buceando en su mente, y otras cosas aparecieron.

La pelea con sus amigas.

Ella llorando sola en la noche mientras se tapa con las sabanas.

Sus visitas a Hogsmeade.

Los ratos de soledad donde observaba su rostro triste.

Lily.

Lily y ella discutiendo.

Lily llorando y ella gritando.

James Potter abofeteándola.

-¡Para!-le pedía ella y el paro.

Por primera vez se había visto reflejado en algo, salió de su mente asustado, rememorando ese día, recordando el dolor, viendo su dolor en sus ojos y sintiendo en sus carnes lo que ambos habían pasado. La abrazo contra su pecho y dejo que llorase en el mientras el solamente acariciaba dulcemente su pelo.

En medio de las lágrimas ella hablo tratando de serenarse.

-No vi quien fue, solo sé que la serpiente salió de la nada, bueno…en realidad de un hechizo.

-¿Pero sabes quién pudo ser?-le pregunto él.

Asintió con la cabeza pero no dijo nada.

-Sidney por favor, dímelo, sea quien sea no tiene derecho a hacerte daño, le sacare de aquí, le descontare cien puntos, le obligare a trabajar todos los fines de semana, se quedara sin excursiones, sin quidditch, lo alejare de aquí si es preciso, pero dime quien es.

-¡No!, ¿ves?, de eso se trata, es algo personal, entre esas personas y yo, no quiero que intercedas por mí. Yo me hare cargo de ello.

-¿Cómo? ¿Sola en un pasillo envenenada? Por favor, dime quienes son.

-Te lo diré, pero prométeme no hacer nada.

-¿Y por qué haría algo así?-respondió incrédulo.

-Lo primero porque es algo personal, si alguien más intercede la situación irá a peor, segundo porque se trata del circulo de Crouch y todos los planes para integrarme, si actúas harás que me aleje y todo lo que he conseguido hasta ahora no habrá servido de nada y tercero…porque yo soy capaz de aplastar a esas serpientes por mi misma sin que un profesor intervenga por mí.

Sonrió no muy convencido aunque con orgullo, así sonaba todo un Slytherin, astuto y vil. Capaz de tomarse la justicia por su mano sin recurrir a otros, dejando esperar para atacar en el mejor momento. Le recordaba a él.

-Dime.

Lo miro a los ojos y le contesto.

-Creo que ha sido el grupo de Catellyn, me pareció que esa era su voz cuando lanzo el hechizo, pero no estoy segura.

Ya había notado cierta tensión pero hasta ahora lo había dejado pasar, total no era más que otra disputa Gryffindor contra Slytherin, algo tan común desde hacia tantos años.

Se quedo pensativo tratando de recordar cosas, detalles que lo ayudaran para poder cazarla, pero ella se dio cuenta de ello.

-Severus-susurro ella tomándole el rostro con las manos-Me has prometido no hacer nada, creo en tu palabra.

Le devolvió la mirada con mayor intensidad aún mientras una de sus manos se posaba sobre las de la joven y la otra iba a su nuca para atraerla hacia él.

-No actuare…por ahora-la acallo viendo que iba a protestar, pego su frente a la suya y continuo casi a susurros-Pero como vuelva a ver algo, lo más mínimo, te juro que el castigo será más severo que el que pondría ahora mismo y me dará igual perder mi empleo. ¿Entendido?

Ella solamente asintió dejando que una tímida sonrisa saliera.

-Agradezco que me defiendas pero estoy segura que se defenderme por mi misma.

Severus pensó en lo fuerte que parecía por fuera y lo débil que era por dentro, el tenia la suerte de conocer ambas partes y eso le hacía conocerla como muy pocos lo hacían. Le importaba ella y le importaba que nadie se atreviera a tocarla, poco le importaría Hogwarts y su empleo si de defenderla se trataba. Con dulzura acerco sus labios a los suyos y la beso tiernamente. Sería su protector siempre. No permitiría que nada ni nadie la hiciera daño.

Quedaba muy poco tiempo para el amanecer y para comenzar un nuevo día, se debatía entre enviarla de vuelta a su habitación o dejarla junto a él. Su corazón pudo en esa decisión y dejo que se quedara junto a él. Fueron a su habitación y ni siquiera durmieron, tan solo se quedaron tumbados, tratando de poner en orden sus ideas y de pasar un rato juntos con tranquilidad.


PERDON.

Se que mi ausencia ha sido muy larga, realmente no tengo excusas o quizá tengo cientos. Siempre que leia fics y leía que la autora se excusaba por cosas que le habían sucedido yo pensaba que no sería para tanto pero ahora veo que si. Resulta muy duro realizar las prácticas, redactar una memoria de las mismas, preparar materiales para dar clase, etc. Sinceramente llegaba a casa pero lo hacia tan cansada y con tantas tareas que hacer que no tenia tiempo de escribir. El poco que me quedaba lo dedicaba a salir con mis amigas para tener un rato de diversion. Cuando he terminado las practicas me he tomado un tiempo para mi misma porque lo necesitaba, he disfrutado, he viajado y sobre todo he descansado. Pero resulta muy dificil retomar algo tras tanto tiempo ausente, mis ideas siguen ahi pero me resultaba duro como enlazarlas del modo que lo habia pensado asi que deje las semanas pasar y mi inspiracion seguia sin venir. Ahora por fin puedo decir que si, que vuelvo. Tratare de escribir diariamente para poder actualizar mas seguido.

Espero que comprendais que si hay una de las cosas que odio es rapidez a la hora de subir un capitulo pero que sea una basura, prefiero tardar mas dias y que exprese eso que yo quiero. Lo segundo, las historias sin final. Esta aseguro que lo tendrá. Muy muy lejos aun pero si. Tras esto paso a contestar reviews.

Lectora de Brasil: Gracias como siempre por tus palabras, me agrada que continues fiel como siempre y espero que sigas. Un saludo grande!

Alexza: Mi lectora fiel, espero que hayas tenido paciencia para esta desaparicion mia xD te agradezco mucho tus bellas palabras como siempre. Te veo entrando en escena en cualquier momento para estrangular a Barty jajaja La verdad me encantaria darle celos pero no encuentro el personaje adecuado para emparejarle, quizas mi mente urda algo. Me encanta tu pregunta! jajaja el Severus que yo me imagino para el punto en el que nos encontramos de historia es el que aparece en uno de los flashback de "Harry Potter y las reliquias de la muerte" Parte dos. Cuando Harry ve las memorias de Sev y el aparece hincado de rodillas ante Dumbledore. Fisicamente seria un punto entre ese Severus y el que visita la casa en Godric´s Hollow. Espero aclarar tu duda :) Un saludo enorme.

A los demas, gracias mil como siempre por su lectura, no sean timidos y animaos a dejar review que es de lo que vivimos los que escribimos aqui xD

Un saludo!