Este es el capítulo de esta semana (sábado) pero estoy bastante ocupada y no podré subirlo, así que lo subiré antes de tiempo :)

La tortura de Zura llegó xD


Quincuagésimo primer capítulo

Los problemas del corazón de cupido

Katsura era tonto, todos lo sabían y aunque él lo negase, también sabía la cruel verdad. Por eso mismo arriesgó su vida de manera inútil y sabiendo que moriría en el intento.

- Puedo ver tu ropa interior - dijo el hombre con una sonrisa

Ikumatsu se alarmó y se apartó sorprendida, solo para darse cuenta a los segundos de que eso era imposible pues llevaba pantalones.

- ¿Eres idiota? - preguntó la mujer a pesar de conocer la respuesta -

- Yo no dije donde veía la ropa interior - explicó el hombre mientras sacaba unas bragas del bolsillo de su pantalón

El hechicero se ganó el golpe de la mujer y ese hecho no podía ser discutido.

- ¿De donde sacaste eso? - preguntó ella enfadada mientras le quitaba la prenda de las manos

- Apareció misteriosamente en mis manos al hacerte una visita un día en la madrugada - explicó el hombre

- ¿Me estabas acosando? - preguntó cada vez más sorprendida la mujer

- No, yo solo te vigilaba para que ningún pervertido se te acerque - explicó el hombre intentando defender su hace tiempo perdida dignidad

- El único pervertido eras tú - añadió la mujer mientras intentaba mantener la calma

- No, yo solo miraba a través de un agujero mientras te cambiabas - confesó Zura pero al ver la cara de odio de Ikumatsu, quiso salvar su vida - Quiero decir... aquí hace mucho calor, ¿Podemos empezar de cero? Siento que todo el mundo esta en mi contra y me hacen sonar como a un pervertido cuando yo solo estaba robando ropa interior... digo vigilando -

- Puedo golpearte para que pierdas la memoria y así empezarás de cero, o también comprarte una nueva propiedad para ti solo, un par de metros bajo tierra - amenazó la mujer

- Si no supiese bien de lo que hablas, casi creería que me quieres comprar una lápida - comenzó a reír Katsura

Un completo idiota sin remedio.

- Casi - repitió con ironía la rubia

Katsura no entendió lo que significaba, pero tenía cosas mucho más importantes de las que ocuparse. Así que decidió ponerse serio, por lo que realmente era importante para él.

- Aún no me diste una respuesta a mi propuesta de matrimonio - dijo el de cabellos oscuros

Ikumatsu sintió su corazón doler, sabía que llegaría el momento de aclarar el asunto, pero deseaba que fuese más tarde.

- No - dijo ella con tono serio

Cómo siempre, Zura malinterpretó aquella respuesta.

- Por eso mismo, no me respondiste y quiero una respuesta ahora - añadió Katsura

Ikumatsu vio que sería difícil, el idiota de Zura era demasiado lento a veces.

- Mi respuesta es no, no quiero casarme contigo - explicó ella nuevamente, de manera clara para que el hechicero pudiese entenderlo esta vez

- No lo entiendo, creí que nosotros teníamos algo-

- Fue tu imaginación, además de que irte sin avisar y pedirme matrimonio a través de dos locas no te dio puntos extra - regañó la mujer

- Me estaban buscando y no quería ponerte en peligro, además de que mi cabello necesita un cuidado especial para estar tan maravilloso - explicó Katsura como si fuese obvio

- ¿Y porque me llamaste bestia? - preguntó ella ignorando lo anterior

- Eres capaz de cargar barriles como si no fuese nada, además de que cuando te enfadas das miedo y eres fuerte - confesó Zura

- No es un cumplido para una mujer escuchar algo así - recriminó ella

- No lo entiendo, si hablo de ropa interior o de tu cuerpo es un acoso, pero si hablo de tus habilidades es algo malo ¿Quién entiende a las mujeres? - se quejó Katsura

En algún lugar, cierto gorila llamado Kondo se vio en la necesidad de levantar la mano, como si alguien le hubiese hablado directamente. Cabe decir que al estar subido a un árbol mientras acosaba a Otae, término cayendo por culpa de su estupidez. Y así el gorila acabó en peligro de extinción y sin oportunidad de dejar descendencia alguna.

Mientras tanto, el mar comenzó a alterarse, como si estuviese pronosticando una tormenta, una como nunca antes vista y que incluía a muchas personas. El juicio final estaba cerca y sería una masacre.

- ¿Si te pido matrimonio directamente, aceptarás? - preguntó Katsura, insistiendo en su deseo de contraer matrimonio con la humana

- No, eso no cambiará nada, nunca me casaré contigo - añadió Ikumatsu negándose a olvidar el abandono del hombre y a su difunto marido

- Nunca digas nunca - añadió el hechicero, diciendo por primera vez desde que apareció en la historia, algo inteligente

Ikumatsu se negaba, ella no se casaría con el loco peluquero.

Al ver que la rubia no respondía, Katsura decidió ir un poco más lento, para no presionarla tanto.

- Entonces te pediré matrimonio todos los días, hasta que finalmente acabes aceptando - prometió el hombre

Ikumatsu se sintió feliz por ello, pero no pudo evitar arrepentirse al segundo.

- ¿Qué te hace estar tan seguro de que acabaré aceptando? - preguntó ella

- Siempre me dicen que soy muy pesado, pero no entiendo como la gente conoce mis medidas, además de que es de mala educación preguntarle eso a una dama - añadió el hombre confundido

Ikumatsu estaba segura, no se casaría con ese hombre.

- Además de que una vez me dieron un consejo, un rey me dijo que la mejor forma para lograr casarse con una mujer era hacerle un penalti, pero no entiendo mucho de fútbol - explicó el hechicero

Sin lugar a dudas, si Ikumatsu se casaba con el hombre no sucedería nada bueno.

Un grito llamó la atención de la pareja, junto a la de Mutsu y Sakamoto.

- ¡No me quiero morir! - gritó Kagura mientras lágrimas comenzaban a caer por sus mejillas

Mutsu se preocupó al ver a su hermana en tal estado y fue corriendo a preguntar por lo sucedido.

- ¿Te hizo algo Sougo? - preguntó la mayor preocupada

- Creo que es una enfermedad de ETS - explicó Sougo mientras desconocía completamente el significado de aquella palabra

- No puede ser, esa es una enfermedad muy destructiva que viene de Korea y tiene varios integrantes - murmuró Kagura preocupada

- Te equivocas, eso no es una enfermedad y tampoco se dice ETS, pero será mejor si me explicas los síntomas - pidió Mutsu

- Es culpa del sádico, cuando lo veo me da alergia y quiero vomitar - añadió Kagura muy preocupada - No quiero morir Mucchi, todavía debo probar muchas comidas nuevas -

Sakamoto fue el único sensato que reconoció esos síntomas que la menor describió tan vagamente y no pudo evitar sonreír ante ello, parecía que todo se estaba volviendo interesante, pero decidió intentar primero sacar algo de información.

- Eso puede ser muy contagioso - mintió el mayor - ¿Tienes los mismos síntomas, Sougo? -

El chico de ojos rubí comenzó a temblar, no quería que la china muriese, pero si lo hacía no tenía que llevárselo al infierno a él también. Por lo que mintió, por miedo a la muerte.

- Por supuesto que no -

- ¿Te sudan las manos, pierdes la noción del tiempo y tienes cambios de humor sin explicación aparente? - preguntó el hombre

La cara sorprendida de Sougo fue la única respuesta que obtuvo. La situación era demasiado jugosa para Sakamoto.

- Entonces me temo que también estás infectado, pero hay una cura - explicó Sakamoto mientras intentaba asustar a los menores

- ¿Cuál? - preguntaron ambos al unísono

- Es fácil, debéis tomaros de las manos durante cuarenta y ocho horas seguidas - explicó Sakamoto

La cara de asco de los jóvenes no tuvo precio, incluida la de sorpresa de Mutsu.

- ¿Estas seguro de que eso tiene sentido? - preguntó Mutsu preocupada por la salud de su hermana

- Por supuesto, mi primo murió de eso por no hacer caso al doctor - inventó el hombre

Kagura odiaba la idea de tener que tomar de la mano a Sougo, mientras que al chico le aburría la idea y odiaba a Kagura por contagiarlo de tan grave enfermedad.

Serían las horas más difíciles de sus vidas.

Continuará


Soy alguien muy cruel, pero Sakamoto también xD