Y aquí me encuentro frente a esta nota final de una traducción que duro un año y tres meses, quien lo diría :) se terminó mas rápido de lo que esperaba y ¡guau! no se que decir solo tengo ganas de agradecer, agradecer mucho por que han sido esplendidos, enserio que si, a todos aquellos que me leyeron, comentaron, agregaron a favoritos, que se impacientaron por mis actualizaciones, todos ustedes son simplemente fabulosos ¡muchísimas gracias! Me han hecho muy feliz con sus opiniones, ya dicho esto me gustaría iniciar agradeciéndole a quien por un tiempo me ayudó a corregir los errores de mi traducción aliceweirweasley que actualmente no se de ella :S bueno si por ahí me lee se lo agradeceré que me contacte :D y obviamente que no me puedo despedir de este fic sin darle las gracias a MoonyNZ quien es la autora y me permitió traducirlo al español, es fantástica, espero que ustedes no me dejen y me acompañen en mis nuevas traducciones :') quiero decirles que para mi ha sido genial traer Cama de Rosas al español, hice mi mayor esfuerzo, espero que haya valido la pena y lo hayan disfrutado, de paso antes de irme informó que el beteo seguirá, y nos veremos futuramente cuando este lista la versión renovada de esta historia (si tienen dudas de a que me refiero con esto lo aclare en la nota del capitulo anterior) un enorme abrazo, nos seguiremos leyendo.
Ahora si veamos que tienen preparado Sirius y Hermione para el final.
Epílogo. Cama de Rosas II
En los meses siguientes de la batalla final el mundo de los magos fue empujado en un corto período de caos. Después de la batalla hubo doscientas muertes confirmadas que lucharon contra los Mortífagos, con Voldemort cerca de trescientas perdidas.
La comunidad estaba alborotada por la falta de medidas tomadas por el Ministerio antes del ataque, resultando en la desagregación de los altos funcionarios, Fudge, en última instancia renunció bajo presión. Ahora con las elecciones en curso las cosas fueron lentamente comenzando a asentarse de nuevo.
Snape había despertado un mes después del ataque, y con la ayuda de Madame Pomfrey y Draco, estaba frente a una estable, pero lenta recuperación, sin embargo, él insistía que estaría bien para enseñar el próximo curso, dejando a Hermione, por ahora, sin trabajo.
Dumbledore había despertado dos meses después del ataque, pero estaba gravemente enfermo, postrado en cama el director había dado las noticias de las pérdidas así como las victorias. Y, debido a la condición débil de Dumbledore, el daño que el frente de la escuela y el Gran Comedor habían sufrido durante la batalla, el inicio del año escolar había sido aplazado a mediados de octubre.
Hermione y Sirius habían estado ocupados directamente después de la batalla, contestando a las preguntas de los diarios y la comunidad mientras trataban de mantener a sus amigos vivos en orden. Ayudando con los funerales y los servicios conmemorativos para aquellos que no sólo en la batalla si no también aquellos que habían dado sus vidas por la causa antes de ella; de la talla de la profesora McGonagall, Ron y Dean fueron públicamente reconocidos por el mundo de los magos.
Sirius se había nombrado a sí mismo a cargo de localizar a Bill Weasley, y junto con Remus habían estado buscando a los desaparecidos miembros de la Orden durante casi tres meses.
Sin embargo, en medio de todo el dolor habían buenas noticias y celebraciones.
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Hermione se paró frente al espejo en el dormitorio principal de la casa de campo que Sirius y ella había comprado para el verano. A todo su alrededor, su madre, la señora Weasley, Tonks y Ginny estaban en frenesí por el día.
Dos meses y medio después de la batalla final, después de demasiados funerales para una sola vida, también muchos familiares sepultados, el grupo ahora tenía un día para celebrar. Hermione y Sirius iban a casarse.
Ginny estaba en un vestido lila suave que iba a la perfección con su cabello, hecho en un apretado recogido para el enlace, algunos rizos vagos (gracias a algún elegante trabajo de varita, ósea Tonks) caían por su espalda y alrededor de su cara.
Tonks estaba en un vestido del mismo color, pero la madre de Hermione seguía mirando con escepticismo su cabello de color azul brillante; cortado en un estilo pixie que actualmente contrastaba horrorosamente con el vestido.
Hermione sonrió al escuchar las voces apagadas de los hombres por el pasillo, había apostado con Ginny que uno de ellos al menos trataría de entrar en la habitación en algún momento durante el día, sacudiendo ese pensamiento Hermione se volvió hacia Ginny y dio un paso atrás para obtener una mejor vista.
—Ginny te ves hermosa —felicitó Hermione, sonriéndole a su amiga pelirroja. —No puedo esperar para ver la expresión en la cara de Harry cuando te vea.
Ginny le regresó la sonrisa. —Si, bueno Sirius sedesmayara cuando te vea una vez que llegues en ese vestido tuyo, por lo menos, solo mírate, la boda no esta dentro de otro par de horas y tu luces radiante.
La Sra. Weasley concordó. —Positivamente radiante.
Hermione compartió una mirada íntima con su madre y sonrió como se sentó para que Tonks comenzara con su cabello.
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—¿Qué crees que estén haciendo? —preguntó Harry mirando hacia la puerta.
—Probablemente vistiéndose y participando en un montón de charlas de chicas —respondió Sirius holgazaneado en el sofá, después de todo la boda no comenzaría hasta dentro de otro par de horas, no había prisa... ¿cierto?
—Esta bien —acordó Harry quedándose en silencio con una expresión pensativa en su rostro.
—¿De qué piensas que estén hablando? —preguntó un momento después.
Sirius y Remus se miraron entre sí y se rieron entre dientes. —Cosas que no son para nuestros oídos —respondió Remus desde su posición junto a la ventana.
Sirius sonrió. —Él nos quiere decir que no lo averiguaras, créeme, lo intentamos en la boda de tus padres.
Harry suspiró y volvió a sentarse al lado de su padrino. —¿Así que piensas que deberíamos hacerlo antes o después de la boda? —preguntó.
—Antes —respondió Sirius de inmediato.
Harry lució un poco escéptico. —Pero, ¿no sería eso como robarte el crédito?
Sirius sacudió la cabeza. —Ese hombre necesita su familia, una boda no va a detener eso.
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Hermione se quedó mirando su reflejo sorprendida de que fuera ella quien le devolvía la mirada. La mitad de sus rizos estaban apilados en su cabeza elegantemente mientras que el resto de ellos caían por su espalda hasta su cintura, con algunos pocos sueltos enmarcando su rostro. Tonks había insertado cuidadosamente el velo en la parte superior de sus rizos y el cual por el momento estaba extendido por su espalda.
Su maquillaje era mínimo, sus párpados estaban cubiertos de un lindo color marrón-moca con acabado brilloso de bronce, con sus labios cubiertos en un tono similar.
—Aquí tienes querida —dijo su madre entregándole su vestido y tomando una mirada de Hermione desde el espejo.
Hermione sonrió como se deslizó por el vestido blanco, con la señora Weasley moviéndose para ayudarla a hacerlo.
Pero no pudo hacerlo.
La Sra. Weasley frunció el ceño. —Esto no puede estar bien, yo misma tomé las medidas.
—Umm —Hermione comenzó a morderse el labio. —Quizás yo he ganado un poco de peso.
—Eso no es problema —dijo la Sra. Weasley sacando su varita. —Puedo ajustarlo.
Hermione miró a Tonks y a Ginny quienes estaban mirándola acusadoramente.
—¿Qué?
—Se supone que debes perder peso antes de tu boda, no ganar —señaló Ginny.
—A menos que no pudieras evitarlo —dijo Tonks ampliando su mirada ligeramente.
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La conversación al final del pasillo se detuvo cuando el inconfundible sonido de gritos femeninos, seguidos de risas, y por un silenciar muy parecido al de Hermione hicieron camino dentro de la habitación.
Harry se levantó y abrió la puerta, mirando por el pasillo.
—No lo haría compañero —comenzó Sirius como se enderezó la corbata.
—¿No estas ni lo mas mínimamente curioso? —preguntó Harry. —Quiero decir sólo podría aparecerme dentro y salir de nuevo, tengo mi capa de invisibilidad.
Sirius y Remus se miraron mientras que el papá de Hermione lucía un poco confundido, pero divertido al mismo tiempo.
Harry sonrió. —Genial —dijo agarrando su capa.
—No Harry...
—No lo...
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Las mujeres dejaron de hablar cuando se produjo un ruido sordo afuera de la puerta seguido por una serie de palabrotas de alguien que sonaba mucho como Harry Potter.
Ginny frunció el entrecejo y caminó hacia la puerta antes de que Tonks la detuviera tirándole encima una bata para cubrir su vestido. Tonks asegurándose de que los otros estuvieran fuera de vista, abrió la puerta para ver a Sirius y Remus poniendo a Harry de pie.
Ella ladeó su cabeza hacia Harry quien estaba frotándose la suya. —Te lo mereces —afirmó mirándolo fijamente. —Señor Harry-me-puedo-aparecer-en-los-terrenos-de-Hogwarts-Potter. Deberías pensarlo mejor antes de tratar de pasar las barreras de Hermione.
—Sí, bueno lo hago ahora —murmuró él.
—¿No hay forma de que podamos entrar en esa habitación, verdad? —preguntó Remus tratando de mirar mas allá de Tonks, quien lo miraba fijamente.
—Ni siquiera piensen en ello —amenazó.
Sirius y Remus se miraron entre si antes de agarrar a Tonks y sacarla de la habitación, con la puerta cerrándose detrás de ella.
—¿QUÉ ESTÁN HACIENDO? —les gritó cuando no la dejaron regresar a la habitación. —Se dan cuenta de que secuestrarme no los hará entrar allí —declaró, con sus ojos violetas parpadeando.
—Sí, nos damos cuenta querida prima, pero necesitamos entregar algo a esa habitación y tú eres la bruja de entrega perfecta —declaró Sirius tirándola por el pasillo.
Curiosamente ahora Tonks apretaba su bata, alegre de que no hubiera arreglado su cabello todavía, siguiendo a Sirius por el pasillo, dando la vuelta y mirando a Remus cuando sintió sus ojos en ella.
—¿Qué? —preguntó él inocentemente, siguiéndola con una leve cojera del costado de su herida que nunca cicatrizaría completamente.
—¿No crees que te estás pasando con esto?
Remus se rio entre dientes. —Estoy seguro de que nos perdonaras cuando descubras lo que estamos entregando.
—Mas bien eso sería lo que ella esta entregando Remus —corrigió Sirius como abrió la puerta de la habitación de invitados quedándose de pie a un lado para dejar que Tonks entrara.
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Ginny estaba de pie en una silla mirando hacia el exterior de la ventana al jardín de abajo, tratando de detectar cualquier rostro familiar en la creciente multitud.
Un golpe llevó los ojos de todas a la puerta.
—¿Quién es? —preguntó Ginny con cautela, Tonks debía ser capaz de poder atravesar las barreras.
—Es Tonks.
Todas las demás se miraron entre sí.
—Quizás hicieron Poción Multijugos de ella —dijo Ginny en voz baja.
—No soy de Poción Multijugos señorita Weasley, déjame entrar tengo una sorpresa.
La madre de Hermione se trasladó a la puerta y la abrió un poco, viendo a Tonks y una figura desconocida de pie detrás de ella.
—Pensé que se suponía no hombres —dijo ella con una ceja cuestionadora levantada.
—Esta es una excepción, dígale a Hermione que baje las barreras por un momento.
—¿Hermione? —preguntó su madre.
Hermione asintió escuchando a Tonks hacer la petición y agarró su varita, momentáneamente bajando las barreras, Tonks rápidamente entró en la habitación, arrastrando su entrega con ella.
—Si ese es papa dile que se marche —dijo Ginny desde su posición sobre el asiento.
—Bueno, no soy papá aun, pero dame tiempo para encontrar a una linda señorita...
—¡BILL! —gritó Ginny, prácticamente volando de la silla y a los brazos de su hermano.
Al lado de Ginny su madre se había puesto extremadamente pálida. —¿Bill? —preguntó en voz baja, sin creer que su hijo estuviera de pie frente a ella. Los ajustes en la vestimenta de Hermione fueron olvidados como su hijo mayor la abrigó en un abrazo junto con su hermana pequeña.
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Hermione estaba parada en el centro de la habitación mientras los demás la miraban fijamente. Su vestido estaba hecho de satín puro blanco, la parte superior como-corsé del vestido estaba bordada con elegantes puntadas de oro, en una combinación perfecta con sus ojos, con el bordado siguiendo la costura invisible por el costado del vestido y a lo largo de la fluente base.
—Estás absolutamente magnífica —exclamó su madre sacando una cámara muggle y tomando una serie de fotos. Tonks siguió su ejemplo y sacó una cámara de magos. Hermione permaneció de pie entre los flashes por un momento antes de mirar al reloj en la pared.
Tomando una respiración profunda señaló la hora.
Inmediatamente todas las demás mujeres en la habitación, para mucha diversión de Bill, comenzaron a correr con los preparativos de último minuto.
—Um, Tonks—preguntó la madre de Hermione. —¿No deberías arreglar tu propio cabello?
Tonks miró en el espejo y observó el contraste de su cabello y su vestido lila. —Oh cierto —arrugó su nariz y de inmediato su cabello se volvió negro y con un estilo idéntico al de Ginny.
Tonks abrió sus ojos para ver a la madre de Hermione mirándola fijamente, con mandíbula floja.
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Sirius se paró frente al espejo ajustando su corbata por décima vez en veinte minutos. En lugar de la tradicional túnica de vestir de mago, bueno, la tradicionalmente usada en bodas, Sirius había optado por un traje muggle. A él nunca le habían gustado realmente esas estrafalarias túnicas.
—Relájate Canuto.
Sirius miró de regreso a Remus quien estaba de pie en la puerta de entrada.
—Espera a que te cases —el hombre de cabello negro replicó como se volvió del espejo y se acercó a la entrada.
Remus palmeó el hombro de Sirius. —Estarás bien, compañero.
—Merlín me he olvidado mis votos —dijo Sirius con su voz ligeramente en pánico como intentó regresar al asilo de la habitación.
Remus agarró a su amigo y lo arrastró por el pasillo. —Los recordarás una vez que comience.
—Remus... Lunático, no lo entiendes, no creo que sea capaz de respirar, y mucho menos de hablar.
—Vas a estar bien —repitió Remus.
—No puedo esperar a verte cuando te cases —murmuró Sirius como salieron.
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Ellos habían optado por una boda al aire libre, un acontecimiento tranquilo con amigos cercanos y familiares, y lejos de la atención del público.
Sirius miró a su alrededor, a las sillas blancas alineadas en el césped rodeado de flores blancas de diferentes tipos como los invitados tomaban sus asientos. El pequeño altar estaba un poco más alto que los asientos de los alrededores, era una simple estructura de madera con vides verdes entrelazados a través de ella. Sirius levantó la vista hacia él, sabiendo que es a donde iba, o donde se supone que estaría yendo, pero, por alguna razón que sólo Merlín sabe, sus pies no se movieron.
—¿Nervioso? —una voz familiar se burló desde detrás de él.
Sirius abrió su boca para repetir lo que le había dicho a Remus pero se lo pensó dos veces; Snape no se casaría, y si lo hiciera Sirius se sentiría eternamente mal por la novia.
Sirius meramente observó al hombre pálido-enfermizo antes de tomar grandes pasos hasta el altar donde Harry ya lo estaba esperando.
—¿Todo bien, Sirius? —le preguntó a su padrino reuniéndosele.
Sirius asintió 'oh genial' pensó 'obtengo de regreso el uso de mis piernas y mi voz decide extraviarse'
Sirius dirigió su atención a Dumbledore quien se encontraba de pie al frente del altar. El viejo director parecía enfermo y débil, como si hubiera envejecido diez años en un corto período de meses. Sirius comenzó a cuestionar su propio acuerdo de tener a Dumbledore realizando la ceremonia, pero se mordió la lengua cuando vio ese brillo familiar en los ojos azul claros.
—¿Listo Sirius? —preguntó él en voz baja.
Sirius asintió. —He esperado un largo tiempo para esto.
Dumbledore sonrió, pero centró su atención en la casa cuando las teclas del piano comenzaron a sonar.
Sirius sintió su corazón caer a su estómago cuando las familiares notas de su canción para Hermione alcanzaron sus oídos, él no sabía que ella había planeado esto, tampoco sabía dónde había encontrado esa música. Lo almacenó en su mente, le preguntaría después.
Él le lanzó una mirada a Harry, quien quedó fascinado por la mas joven Weasley, abriéndose paso lentamente por el pasillo con un vestido lila suave y un ramo de rosas blancas. Ginny sostuvo el contacto visual con los ojos verdes que había llegado a amar. Sirius apenas podía creer que ésta fuera la pequeña niña de la que Remus le había dicho que había sufrido a manos de Tom Riddle, allí estaba ella, sonriendo y caminando por el pasillo de la boda de sus amigos.
Con el rabillo de sus ojos notó la mirada de Remus ampliarse cuando Tonks salió en procesión. Sirius sonriendo mantuvo una imagen mental cuando se dio cuenta de lo mucho que, en este momento, ella se parecía a su madre, con sus ojos violetas acentuados por el vestido lila.
Sirius sintió sus manos temblar en previsión como la música dio un cambio a otro nivel y Hermione entró en visión del brazo de su padre.
El corazón de Sirius cayó de su estómago a sus pies como miró fijamente a la belleza caminando por el pasillo con su elegante vestido y un ramo de lirios y rosas blancas en sus manos. Sirius miró a sus ojos chocolates desde el principio y le mantuvo la mirada mientras ella se acercaba, complacida de haber optado por no cubrirse el rostro con su velo.
—Respira Canuto —susurró Remus a su lado.
Sirius tomó un profundo respiró sin darse cuenta de que lo había estado conteniendo.
El padre de Hermione le dio un suave beso en la mejilla antes de entregarla a Sirius, quien le sonrió.
—Estás temblando —susurró ella cuando él tomó sus manos.
—Igual que tú —gruñó, ganándose una sonrisa cariñosa de su novia.
—Damas y caballeros —comenzó Dumbledore. —Nos hemos reunido aquí hoy para presenciar el matrimonio de Hermione Granger y Sirius Black.
Sirius podía apenas escuchar lo que Dumbledore estaba diciendo como se perdió en el par de familiares ojos marrón que tenía delante, tan hermosa como Hermione siempre había sido para él, hoy estaba impresionante, como si alguien hubiera tomado un ángel perfecto del paraíso y se lo hubiera regalado. Vagamente registró que debería estar escuchando, así que puso sus oídos atentos en el director.
—Si alguien considera que estos dos no deban unirse en matrimonio, hable ahora o calle para siempre.
Sirius rompió el contacto visual con Hermione por un momento para mirar a la multitud, amenazando a cualquiera que incluso considerara la objeción.
Sonriendo, se volvió de regreso hacia Hermione quien levantó una ceja. La sonrisa de Sirius se amplió más.
—Creo que tienen sus votos —continuó Dumbledore. —Sirius...
Sirius respiró hondo. —Hermione —comenzó, con el estómago lleno hasta el borde de mariposas. —Hace poco más de veinte años que caíste del cielo a mis brazos... lo siento Lunático, que caíste en mi regazo —la sonrisa de Hermione se amplió como Sirius continuó. —Creo que te ame desde ese momento, sólo que le tomó un tiempo a mi corazón para darse cuenta, pero, cuando lo hizo, noté que había encontrado la pieza faltante de mi ser, mi otra mitad, mi alma gemela —Sirius alcanzó su mano y suavemente acarició el costado de la cara de Hermione con las yemas de sus dedos. —Cuando desapareciste la mitad de mí desaparecido contigo, estaba perdido sin ti, solo, como si alguien hubiera arrancado la mitad de mí ser y la hubiera escondido en un lugar al cual no podía llegar —Sirius notó las lágrimas formándose en los ojos de Hermione y descubrió que la mayoría de las otras mujeres en la audiencia estaban sufriendo de lo mismo, decidió continuar. —Entonces sucedió un milagro. La pieza faltante que me había sido arrebatada fue devuelta. Estaba completo de nuevo —Sirius aclaró su garganta como las emociones comenzaron a tomar control.
—Te prometo Hermione, no importa lo que venga en nuestro camino que yo te amaré, te querré y honraré hasta el día que muera y más allá, tú eres mi alma, mi ser.
—Te amo —terminó, borrando suavemente la lágrima perdida que caía por el rostro de Hermione.
Dumbledore sonrió y le dio a Hermione un momento antes de continuar. —Hermione.
—Sirius —empezó ella con una sonrisa que hizo que el corazón de Sirius diera un vuelco. —Bugs —Sirius sonrió a esto. —Muy pocas personas pueden hallar el amor que compartimos, el amor que tengo por ti, y por eso, creo que soy la mujer más afortunada del mundo. Amo todo de ti, puedes ser un perfecto caballero cuando necesito ser cortejada, un payaso cuando necesito reír, mi alma gemela que necesito en lo más oscuro de la noche y cuando necesito que alguien me sostenga. Me comprometo a estar siempre para ti, honrarte, amarte y siempre asegúreme de que tengas un par adicional de calcetines secos—Sirius se rió entre dientes a esto, pero dejó a Hermione continuar.
—Sirius, enfrentamos una de nuestras pruebas más duras como pareja a principios del año, la peor por la que cualquiera dos personas alguna vez tuvieran que pasar, pero también ayudó a solidificar nuestro amor, y creo que podemos hacerlo crecer aún más ahora, a través de nuestro segundo hijo.
Hermione le sonrió a Sirius como sus ojos se nublaron con confusión, él miró a los ojos de Hermione, entonces parpadeando bajo su miradahasta su parte media y de regreso arriba, con la pregunta evidente en la gris tormenta.
Hermione sonrió y asintió con la cabeza, los ojos de Sirius se ampliaron y riendo barrió a Hermione en un apretado abrazo, dándole una vuelta antes de establecerla de regreso a sus pies y reclamar sus labios en un dulce beso.
—Oye Canuto, aun no hemos llegado a esa parte.
Sirius levantó la vista para ver a Remus sonriéndole, pero, en lugar de enviarle una mirada fulminante Sirius no pudo hacer nada más que devolverle la sonrisa. Regresó a su posición y volvió a mirar a Hermione, incapaz de quitar la amplia sonrisa de su rostro.
Dumbledore rió suavemente y continuó con la ceremonia, volteándose hacia Sirius comenzó con la tradición mágica que Sirius había solicitado. Tomó la mano de Sirius en la suya y ató un extremo de una cinta azul a su alrededor antes de atar el otro extremo a la muñeca de Hermione. Entonces él unió sus manos y un suave resplandor azul fue emitido por la cinta antes de que desapareciera, uniéndolos.
Sirius no rompió contacto visual con Hermione, incluso cuando sintió una oleada de calor fluyendo a través de sus venas por el hechizo de enlace.
—Señor Potter —comenzó Dumbledore, terminando la ceremonia con una tradición muggle que tanto Hermione como Sirius habían solicitado. —¿Tiene los anillos?
Harry asintió y le pasó a Sirius el anillo de Hermione.
—Con este anillo —comenzó Sirius. —Prometo amarte y respetarte, estar contigo en la enfermedad, incluso aunque sea contagiosa, estar contigo en la felicidad, estar contigo en el enojo, incluso si esto significa poner mí vida en peligro, y simplemente estar contigo.
Sirius deslizó el sencillo anillo de oro a través del dedo de boda de Hermione como ella reía suavemente por su pequeño discurso.
Harry sonrió y le entregó a Hermione el anillo de Sirius.
—Sirius, con este anillo prometo amarte y respetarte, prometo tratar de vivir con los cantos en la ducha y el olor a perro mojado de vez en cuando —Hermione sonrió por la mirada inocente que Sirius trató de plasmar en todas sus facciones. —Prometo apreciarte y estar contigo como iniciemos nuestra familia, te amo Sirius Black.
Hermione deslizó el anillo en el dedo de Sirius como el hombre de cabello negro se volvió con entusiasmo hacia Dumbledore.
—Yo los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.
Sirius sonrió y barrió a Hermione en sus brazos reuniendo sus labios en un apasionado beso.
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Sirius y Hermione se balanceaban suavemente en la pista de baile, recargando sus frentes, inconscientes de los otros bailarines mientras se movían en un pequeño circulo.
Una de las manos de Sirius se deslizó desde la parte baja de la espalda de ella a su estómago donde la apoyó con ternura, con sus ojos grises mirando casi con asombro donde su mano descansaba. Hermione le sonrió cuando él volvió a mirarla.
—¿Cuánto tiempo? —preguntó en voz baja.
—Alrededor de dos meses y medio, casi llegando tres.
Sirius sonrió. —No crees que esto significa que estás quedándote fuera del salto del bungy.
Hermione se rió. —Demonios.
—Sólo tendremos que esperar —dijo Sirius riendo. —Y por mi parte, no me molesta esperar para lanzarme de un puente.
—Hmm, sí mi oh tan valiente Merodeador.
—¿Estas burlándote de mí?
—Ni en sueños Bugs, querido.
—Te estás burlando.
Hermione no respondió, acercó a su marido por un beso, una vez más, perdiéndose en su propio pequeño mundo.
