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La nueva casa de Shinji Ikari
Romance/Comedia
Autor: Aleksast, 2013
La Doctora Ritsuko Akagi llegó en punto de la una de la tarde al apartamento de Misato, sin sorprenderse que ésta estuviese indispuesta para hacerse cargo de su hijo adoptivo, pero confiaba en el buen juicio de los tres chicos para tomar esa tarea y llevarla a cabo diligentemente.
– Me tengo que ir, Ryoma no come dulces hasta después de la comida, y sólo un poco – apresuró a decir ella tras saludarlos, sabía que iba retrasada y que el tiempo apremiaba – regresaré por él en la noche.
– Pero mami… ¿no me vas a llevar a jugar hoy? – reclamaba el pequeño, extrañado y confuso, estaba más que nada asustado de despegarse de la doctora y a pesar de que conocía a la tercia de chicos que iban a cuidarle, no era lo mismo.
– Lo siento Ryoma, pero tengo que ir a trabajar – una mirada de ternura se vio en la faz de la rubia, quien ahora sí, cerró la puerta y se retiró con rumbo a las oficinas de la UNESCO en Freedomcity, recién reubicadas.
En fin, el caso es que ahora tenían a un inquieto niño viéndolos con curiosidad, hasta que reparó en que no había saludado para nada, absorto en el asunto de que su ahora madre se fuese o no.
– ¡Shinji! – Y de un momento a otro el pequeñito fue a saludarlo de mano – ¡Tenemos un juego pendiente! ¡Salgamos!
– ¿Ah? Pero… ¿ya desayunaste algo? –
– Sí, mi nueva mamá me llevó a desayunar a un restaurante donde hacen unos hot-cakes riquísimos, antes de venir… anda, ya vámonos – dijo el pequeño tomándole de la mano.
– Ejem – carraspeó Asuka, cruzada de brazos lo mismo que Rei.
– Ay, lo siento ¡soy muy distraído cuando quiero salir a jugar! – y el niño se devolvió para dejarse cargar por la alemana pelirroja, quien caía presa de su encanto.
Después de un rato en que la euforia acumulada en el pequeñito se fuera difuminando con lo que se entretenía con ambas chicas dejándose cargar y platicando de cosas como aviones de papel o dibujar, ahora sí, los cuatro salieron a dar una vuelta por el fraccionamiento de edificios que no era tan amplio como podría pensarse.
Luego se dirigieron al parque más cercano con juegos infantiles, con mucho cuidado al cruzar las calles y siempre pendientes de que Ryoma no se soltase mientras cruzaban, una vez que llegaron, el pequeño pidió a Shinji que lo balanceara en el columpio mientras que Rei era quien impulsaba a Asuka en el columpio que restaba.
– Ahora que lo pienso – comentaba Shinji sin desatender al pequeño – nos queda un par de películas que ver en casa ¿les parece si las vemos en la noche? No tengo ganas de salir en la noche y tengo que revisar tareas, además, es probable que Mari regrese el lunes.
– Es cierto, mañana hay que dedicar el día a hacer los preparativos – la pelirroja apenas y cayó en la cuenta de los días que habían pasado, aunque pareciese que apenas ayer despedían a la chica de coletas que había decidido tomarse unas pequeñas vacaciones en su país de origen – Quedamos en que Shinji iría por ella. ¿Tienes ya la información del vuelo de regreso?
– Eh – una risa nerviosa se escuchó en boca de Shinji, luego suspiró – no, pero mañana me comunicaré con ella.
Y como antes mencioné, Shinji parecía tener este preciso día una suerte de clarividencia, de ver el futuro próximo o adivinar lo que sucedería a continuación, su teléfono comenzó a sonar con "Sunshine of your love" de Cream como tono de la llamada.
En ese momento Shinji le pidió a Rei que tomara su lugar mientras atendía, tras dar unos pasos optó por contestar, pero desgraciada o afortunadamente para él cometió el error de contestar por videollamada.
– Hello, cachorrito – saludó Mari en la pantalla, Shinji se percató de que podía verla en el teléfono en vivo y a todo color, y que al parecer el teléfono de Mari estaba estratégicamente colocado en mueble frente a la cama de la habitación donde ella se hospedaba. El problema no era ese precisamente, sino que Mari apenas estaba cubierta por una camisa roja a cuadros tipo leñador que le quedaba grande pues le llegaba casi a las rodillas, además de su ropa interior que se adivinaba incipientemente bajo la camisa, ella tenía una botella de Champagne y bebía el licor directamente de ella – ¿Me extrañaste?
Shinji casi se infarta con la provocativa imagen que tenía de la chica en cuestión, por lo que veía era apenas de mañana y el sol se colaba por las cortinas amarillentas iluminando a la señorita Makinami quien tenía un semblante de leve embriaguez, aunque la verdad es que ni estaba ebria ni hacía eso por error, era con toda la intención de atraer las atenciones del joven Ikari para con ella.
– M-M-Mari, bu-buenos d-días – tartamudeó el chico preocupado y ligeramente exaltado, tragó saliva en el momento en que ella comenzó a hacer movimientos sensuales contoneando las caderas con gracia y amagando con quitarse la camisa con las manos, en fin, una buena sesión de strip-tease, aunque muy breve, sólo para que la chica se acostara boca abajo mirando hacia la cámara del teléfono, apoyada por sus codos y sonriera triunfante. Cabe decir que del otro lado de la pantalla Shinji estaba boquiabierto y sorprendido, pero el embobamiento se le fue rápido y pudo articular otras palabras – parece que te diviertes en Londres, gatita.
– Ya tengo lista la dotación de licor importado que me llevaré a Japón, para que un día de estos probemos unas cuantas de estas preciosidades en mi casa – y como si nada, ella sacó el boleto de avión de regreso, lo revisó y le confirmó su itinerario – bueno, ven por mí a las siete de la noche el lunes.
– Entendido gatita, te daremos una sorpresa cuando llegues – dijo Shinji sin afán de ser malintencionado ni con connotación sexual de por medio, sin embargo, la inglesa contestó algo que lo dejó patitieso.
– Tú puedes dármelo todo y más de lo que nadie puede. ¿Querido cachorrito, crees definitivamente en mi amor? ¡Oh, hazlo, Shinji! ¿Acaso no se lee en mis ojos cuando hablo de ti? – Mari parafraseaba una de las cartas de Jim Joyce, pero como esa carta no la había leído nuestro atolondrado protagonista, se puso más rojo que la nariz de Rodolfo el Reno.
– ¿Amor? ¿Ojos? ¿Aaah? Qué cosas dices, Mari... yo pensé... – Shinji se tomaba del cuello y lucía a flor de piel lo nervioso que se ponía.
– Adios mi roble oscuro mojado por la lluvia, mi corcel fogoso e imparable – y luego ella colgó, no sin antes darle un beso al aire dedicado al tercer elegido.
– Ay mamá – la sangre de Ikari hervía y después de eso último estaba muy tentado a fantasear con Mari y toda esa sensualidad y deseo acumulados, tan excitado estaba el pobre chico que a media voz pidió un momento para caminar y relajarse, con el pretexto de ir por algodones de azúcar más adelante. Tenía mucho en que pensar y pensar en Mari, que no estaba en su lista de cosas por hacer, no podía evitarlo y lo distraía de cualquier otro pensamiento. Esperaba que caminando se le bajara la calentura, tomaría tres litros de agua con hielo de ser necesario.
Nota del autor: ¡Hoy cumple un año este fanfic! ¡Yeah! Felices fiestas a todos, quizás me ausente este mes por obvias razones o bien actualice poco, espero que pasen esta temporada con sus seres queridos y haciendo lo que más disfrutan. Gracias por seguirme tanto tiempo.
