-no creo que exista algún problema al ir a Ancona –aseguro, Hermione.

-entonces, mañana hablare con Blaise para establecer una cita para el próximo viernes con su conocido. –comento, Draco quitándose la camisa. Su esposa asintió. –pero antes debemos asegurarnos de este Richard, está ocultando algo. –comento con las cejas fruncida.

-lo sé, yo no me trague el cuento de su historia como ha progresado en el negocio. –apoyo. –mi abuelo tiene su sexto sentido muy desarrollado, sé que no aceptara hacer ningún negocio con este "americano", pero sé que su invitación para conocerlo ha sido con otra intención. –aseguro, Hermione.

-yo también lo creo, tu abuelo no es ningún estúpido. –afirmo, Draco. –Además, viste la clase de magos que se encontraban en esa reunión, la mayoría de ellos creen firmemente en la sangre, pero sin declararlo abiertamente.

-lo sé, mi abuelo me aseguro hace tiempo, que muchos de ellos eludieron fácilmente ir al juzgado. –dijo, Hermione seria.

-hasta que no veamos el informe de este tal Richard, hay que tener mucho cuidado con él, en especial tus abuelos. –comento, Draco.

-mis abuelos lo tendrá, pero igual mañana hablare con ellos para asegurarme de su bienestar. –aseguro, Hermione.

-supuestamente veníamos para descansar de todo, y creo que ha sido todo lo contrario. –dijo, Draco abrazándola por atrás. Ella sonrió.

-lo sé, pero lo importante es que estamos juntos a pesar de todo. Los niños disfrutan estar con nosotros, disfrutan de los viajes, les encantan aprender e ir a nuevos lugares. –aseguro, Hermione dándose la vuelta, quedando frente a él con una cálida sonrisa.

-solo tu hace que nuestra vida se vea tan practico. –afirmo, Draco con cariño., estrechándola entre sus brazos.

-bueno, eso significa que he aprendido muy bien de ti. –dijo, Hermione con coqueteo, pasando sus brazos por el cuello.

-hmm, y que más te he enseñado, señora Malfoy. Un inocente y tranquilo Slytherin como yo. –aseguro, Draco ladeando una pícara sonrisa. Su esposa sonrió antes de bufar.

-¿inocente? –pregunto, elevando una ceja mientras hacía retroceder a Draco. –dudo seriamente que inocente y tranquilo entre en tus cualidades como Slytherin. –Draco sonrió, encogiéndose de hombro. – Y… -Tomándolo por sorpresa, empujo a Draco haciéndolo caer sobre la cama. –como buena alumna que he sido, te mostrare lo ardiente que puedo ser gracias a sus lecciones, señor Malfoy. –aseguro, subiéndose a horcajadas sobre él.

-si es así, entonces estoy totalmente a su disposición, señora Malfoy. –afirmo, Draco cruzando sus brazos tranquilamente por detrás de la cabeza.

Sonriendo, Hermione se quitó de encima. Agachándose le quito los zapatos y calcetines. Desabrochando y bajando la cremallera del pantalón, ella se lo quito. Cuando le quitaba el bóxer, sintió que su marido se estremecía por cada roce que ella deliberadamente hacia mientras se lo sacaba. Estando totalmente desnudo, Hermione se colocó sobre él, aun vestida. Draco frunció las cejas pero antes de poder decir algo, gimió cuando ella se froto contra él, besándole su fuerte torso mientras sus manos le acariciaban por el costado, bajando por el estómago, acariciando suavemente la parte interna de los mulos hasta que llego a la virilidad con una mano.

Draco respiraba agitadamente con sus ojos cerrados disfrutando, de cada acaricia, de cada beso reverente que Hermione le hacía hasta sentir que estaba a punto de llegar al clímax, pero al sentir que su esposa paraba de tocarle, abrió los ojos. Al darse cuenta que Hermione estaba bajando la cremallera del vestido, se incorporó quedando frente a ella.

-es hora de quitar este estorboso vestido. –declaro, Draco con una pícara sonrisa, pasando sus manos por la espalda de su mujer.

-Draco no se te ocurra romper mi vesti… -advertía, Hermione seria.

Pero demasiado tarde, Draco rasgo el vestido, partiéndolo en dos, y viendo la molestia que se reflejaba en los ojos de la castaña, la beso sin darle tiempo a reclamarle. El beso era exige, intenso y profundo. Separándose, él la beso en el cuello mientras sus manos vagaban por todo su cuerpo, los senos, la cintura, su trasero, sus muslo, no había un solo lugar que Draco no dejaba de tocar. Hermione tenía una mano en su nuca, revolviéndole el cabello mientras la otra apoyada sobre el hombro, agarrándolo. Draco regreso nuevamente a su boca, besándola con pasión. Estrecho a Hermione contra él, tendiéndose en la cama con ella, rodó de forma que Hermione quedo debajo. Separándose, Draco siguió su exploración con su boca, bajando por su cuello hasta bajar a sus pechos. Dándole primero una pequeña mordida, antes de chuparla mientras que su mano acariciaba a la otra, todo con mucha sensualidad e intensidad hasta que la hizo gritar del placer, haciéndola que se aferrara a las sabanas. Sin darle tiempo a Hermione de recuperarse, él se colocó entre medio de sus piernas, estrechando sus manos, la sujeto a ambos lado de su cabeza.

-no cierres los ojos cuando te hago mía… -ordeno, Draco con una ardiente mirada.

Hermione gimió cuando él la penetro lentamente haciéndola sentir toda su virilidad hasta lo más profundo. Lentamente, Draco impuso un ritmo constante hasta que ella se dejó llevar. Acelerando más el ritmo, Hermione apretó por una fracción de segundo los ojos.

-quiero verte disfrutar...–aseguro, Draco con los dientes apretados. –quiero verte llegar al éxtasis. –ella gimió.

-¡ah!, Draco… -jadeo, Hermione al llegar al clímax.

Draco se inclinó, callándola con beso, apasionado y posesivo hasta que se tuvo que separar para gemir el nombre de su esposa. Los dos respiraban agitadamente, cuando se miraron…

-se supone que estaba a mi merced. –dijo, Hermione indignada. Él soltó una carcajada.

-nunca debes confiarte en un Slytherin, querida. –dijo, Draco con una petulante sonrisa. Ella bufo. –Pero si eso es lo que te molesta, tiene solución… -con un rápido movimiento, Hermione quedo encima de él. –estoy bajo sus dominios, leona. –ella elevo una ceja inquisitiva.

-esta vez no hagas trampa, dragón… sino te hechizare. –advirtió, Hermione.

-mmm… -murmuro con una sonrisa pícara. –como dije estoy bajo sus dominios, mi querida leona.-aseguro con solemnidad. Hermione estrecho los ojos.

-por cierto, me debes un vestido, porque yo no usare ese vestido reparado. –aseguro, Hermione "indignada". Draco se encogió de hombro, despreocupadamente.

-mañana te comprare uno nuevo… -dijo, Draco tranquilamente. –es más, otro vestidos como me gusta verte, conjunto de lencería y algunas otras cosas interesante solo para mis ojos. –afirmo. Hermione sonrió.

-estás loco de verdad. –aseguro, inclinándose para besarlo.

-loco por ti, leona. –murmuro antes de cerrar el pequeño espacio hasta besarse.

Besándose, fue el turno de Hermione de acariciarlo y besarlos por todo el cuerpo antes de cabalgarlo con fuerza hasta que los dos llegaron al éxtasis, cayendo ella sobre Draco, muy complacidos. Después se quedaron dormidos, abrazado hasta temprano en la mañana, cuando se despertaron, se bañaron y levantaron a los niños para la visita que harían a los Le Blanc.

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Hermione junto a sus hijos visitaron a los patriarcas Le Blanc, Draco no fue por algunos contratiempo de la cadena. Mientras los niños se quedaron con su bisabuela Solange, Hermione se fue con su abuelo al estudio.

-ahora que estamos solo, me puedes decir la impresión que te has llevado de Richard Maxwell. –dijo, Frédéric tranquilamente.

-no es una persona de fiar. –respondió, Hermione sin rodeo. Su abuelo asintió. –tanto Draco como yo, creemos que tiene otras intenciones con la familia. Además, no creo lo que nos dijo sobre su vida –aseguro.

-yo también lo creía, pero en el informe de la investigación no hay duda que no está mintiendo sobre lo que ha dicho. –dijo, Frédéric mientras le entregaba un portafolio. –hay podrás ver que todo le respalda, desde su origen hasta los trabajo que ha estado haciendo para tener la capital para el negocio que quiere emprender. –Hermione asintió, leyendo los documentos.

-entonces, estás pensando seriamente establecer una sociedad con él. –pregunto, mirando atentamente a su abuelo.

-me parece una idea excelente que este mago nos está ofreciendo, pero por experiencia propia muchas veces las cosas demasiada sencilla y que te dan en charola de plata en realidad puede tornarse peligroso para nosotros. –aseguro. Su nieta asintió, entendiéndolo. –alguno de tus tíos apoya esta sociedad pero tu tía Adrianne aconsejado por tu primo Damiano y Frédéric no están de acuerdo, ellos piensan como tu marido.

-comprendo. Pero solo es por eso o… -decía, Hermione con perspicacia. Su abuelo soltó una carcajada. Su nieta lo miro desconcertada.

-lo siento, pero no cabe duda que eres una Le Blanc hasta los huesos. –elogio, Frédéric con orgullo. Ella se sonrojo. –no me equivoque al ponerte como mi consejera. –aseguro. Su nieta sonrió y se lo agradeció. –sabes que tus tíos se han forjado sus propios caminos, a causa de eso han tenido muchas experiencia en los tiempos oscuro que se vivió con los mortífagos del señor oscuro. Muchos de lo que Draco y tú conocieron personalmente en el restaurante estuvieron implicados en negocios turbios que trataron de involucrar a mis hijos. Pero gracias a Merlín fueron muy suspicaces a los negocios que le propusieron… -decía con orgullo. –Frédéric pidió mi consejería, y me hizo caso cuando le dije que era demasiado bueno para ser cierto. Adrianne por su parte, tuvo que denunciar a su mejor amiga cuando descubrió con ayuda de Alessio, que la familia de su amiga había estafado anteriormente en otros países.

-me imagino que escuchar la propuesta de este americano lo ha puesto en alerta. –su abuelo asintió. –Sabes si Damiano ha hecho algún análisis sobre el mercado de la industria motriz en su país.

-por lo que se dé su madre, sí. –Hermione asintió, lentamente pensando.

-crees que si hablo con Damiano, el aceptara trabajar conmigo por el bien de la familia. –pregunto, Hermione con las cejas fruncida. Su abuelo sonrió.

-por supuesto, estará encantado. Siempre ha querido saber porque tanto drama contigo. –dijo, su abuelo con una burlona sonrisa. Su nieta hizo una mueca.

-no es como si me gustara el drama familiar que crean mis tíos con mi presencia. –comento, Hermione secamente. –y bueno, si crees que Damiano no se opondrá a ayudarme, contactare con él. Damiano se encargara de realizar un análisis más profundo de la industria motriz en los países más cercanos a Francia incluyendo Italia, la competitividad y todo. No nos limitaremos con la propuesta de solo tres países totalmente lejanos una de otra, creo que podemos hacer algo mejor... –su abuelo asintió, apoyándola. –mientras tanto, me encargare de verificar los datos que has obtenido del señor Maxwell, no quiero encontrarme con una sorpresa si la sociedad se llega a cabo. También preparare un contrato donde se estipulara los derechos y deberes, tanto del señor Maxwell como nuestra familia, Le Blanc.

-me parece perfecto. –acepto, Frédéric complacido. –solo espero que no se tomen demasiado tiempo.

-todo depende de cuánto le llevara a Damiano hacer un buen estudio, y también si no se encuentra nada extraño en la verificación de esta investigación. –aseguro, Hermione mostrando el portafolio. –a más tardar, quince días.

-y eso sin contar, los papeleos que hay que realizar con los burócratas del ministerio. –añadió, Frédéric suspirando.

-sinceramente para caso como esto, prefiero que se den las cosas lenta. –aseguro, Hermione. -eso si abuelo, si aún mis tíos insiste en hacer la sociedad con este mago después de los estudio, sugeriré… -la castaña le explico la estrategia que usaría para invertir, protegiendo la capital de la familia. Por si, ocurría algún revés en la sociedad. –pero solo lo sabremos por ahora, tu y yo.

-está bien, pero esperemos que no sea necesario hacerlo. –acepto, Frédéric no muy cómodo con la estrategia. –pero dime, como has aprendido esa estrategia. Porque no te veo de esas personas que utilizan este tipo de bajeza para los negocio. –su nieta sonrió.

-no he tenido que utilizarlo, pero mi suegro sí, y le ha funcionado muy bien. –afirmó, Hermione. Su abuelo sonrió.

-ese viejo zorro, siempre saliéndose con la suya. –su nieta sonrió.

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Después de pasar el resto de la tarde charlando con algunos de sus parientes que se llevaba muy bien, ella junto a sus hijos fueron al cine con Draco. El resto de la semana, Hermione contacto con su primo y como había dicho su abuelo, Damiano estaba encantado de ayudar. Así que, organizándose todo, la familia Malfoy se trasladaron a Florencia, Italia. Alojándose en la residencia de los Zabini, Pansy le comunico que Lucius había enviado los lobos, los pequeños Malfoy se alegraron, y también les dijo, que Blaise había tenido que ir a Grecia por asunto de negocio, anunciando que el jueves llegaría.

Durante la semana, la pareja Malfoy en las mañanas atendía su nuevo proyecto mientras que por las tardes salían con sus hijos y "sobrinos" a algunos lugares interesantes de Italia, tanto la comunidad mágica como la muggle. El jueves, Blaise llego al mediodía en su barco, saludando a su familia y amigos. Durante la noche mientras los niños veían un programa infantil, Blaise junto a los Malfoy, se fueron a charlar al estudio, tranquilamente.

-y dinos, Blaise como se llama tu socio. –pregunto, Draco tomando la copa de whisky que le ofrecía su amigo.

-no es mi socio. –aclaro, el moreno. Sus amigos lo miraron con atención. –Lo conocí en un evento social… -aseguraba. –a causa de un socio salió el tema y él se interesó en su proyecto, es más me aseguro que los conoce.

-así, como se llama. –pregunto, Hermione interesada.

-Philippe Bayle. –respondió, Blaise tranquilamente.

-Bayle… -repitió, Draco con una mueca. –en realidad conoció más a Hermione, que a mí. –Blaise lo miro con curiosidad a la pareja.

-no me digas que tuviste una… -empezó a insinuar, Blaise al ver la expresión seria de Draco.

-no es lo que te imaginas. –acorto, Hermione rodando los ojos. El moreno ladeo una sonrisa burlona.

-y que crees que me imagino, Granger. –pregunto, Blaise con un tono sensual.

-Philippe fue un compañero en la carrera de derecho, hay lo conocí. –aclaro, Hermione ignorando la insinuaciones de Blaise. Draco sonrió, acostumbrado de ver que su amigo molestaba a su mujer. –lo extraño es que esté interesado en la idea de Draco, cuando antes pensaba en trabajar en el ministerio. –dijo con las cejas fruncida.

- tu tampoco estaba interesada en trabajar en una cadena de hoteles y mira lo estás haciendo, seguro que con el tiempo el francés cambio de idea. –comento, Blaise tranquilamente.

-sí, pero quede trabajando en la cadena por causa de mis examigos; en cambio, él siempre me había asegurado que quería llegar a ser el jefe del departamento de seguridad mágica. –aseguro. Draco frunció las cejas pero no comento nada.

-bueno, mañana tendras la oportunidad de hablar con él, y saber de su cambio… –afirmaba, Blaise. –establecí la cita a las 8 en un restaurante cerca del ministerio.

-aunque no me llevaba bien con Bayle por su interés en mi mujer… -decía, Draco serio. Hermione rodo los ojos. –No puedo negar que era muy bueno en su desenvolvimiento en los tratos de negocio… -acepto a regañadientes. –mañana lo escucharemos y veremos qué puede aportar en el proyecto.

-le explique su idea, y por lo que vi, creo que estará preparado para presentarle una buena oferta. –afirmo, Blaise.

-es lo más seguro, cada vez que teníamos que desarrollar un caso, era muy detallista al resolverlo. Cada presentación que hacía era muy clara y concisa, muy difícil de refutarle su razonamiento. –aseguro, Hermione sin duda.

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El resto de la noche, siguieron charlando hasta irse a descansar. Al día siguiente, todos fueron a pasear en el yate de Blaise por el mar Adriático. Disfrutaron el recorrido, viendo las hermosas costas rocosas y sus maravillosas naturalezas coloridas, rodeándola. Los niños disfrutaron de la vista y en especial del paseo que hicieron con sus padres en las motos de agua. Había sido un día increíble para todos hasta que llegó la hora de regresar al puerto y volver a la residencia. Los Malfoy junto a los Zabini aparecieron en Florencia, donde se encontraba el ministerio mágico de Italia.

Cuando llegaron, el maître lo llevo a la mesa reservada. Ellos vieron que en vez de ser una persona, había dos. Al girarse uno de los magos, los Malfoy reconocieron a Philippe. Sonriendo, el francés se levantó para recibirlo, al igual que hizo un ademan a su amigo para que se levantara. Cuando vieron al otro, Hermione le pareció haberlo visto. El saludo a los Zabini., antes de saludar a Draco y luego a la castaña.

-Hermione, tanto tiempo sin verte. –saludo alegremente, Philippe besándole la mejilla. Los Zabini sonrieron al ver al rubio fulminar con la mirada al francés.

-lo mismo digo, Philippe. –aseguro, Hermione con una sonrisa. Philippe sonrió.

-hola, Hermione. ¿Te acuerdas de mí? –dijo, el otro mago de cabello negro y ojos azules. Hermione abrió los ojos al recordarlo mientras Draco miraba confundido al mago.

-por supuesto, eres Michael Smith. –respondió, Hermione con una sonrisa. Draco frunció las cejas, desconcertado.

-valla, pensé que Philippe me tendría que presentar. –bromeo, Michael tomando su mano derecha suavemente y darle un beso.

Ella sonrió, volviendo su mirada a Draco, noto que su marido tenía una fría y molesta mirada. Hermione carraspeo, mirando sonrojada a los franceses.

-Michael creo que no te acordaras de Draco… -decía, Hermione avergonzada por la fría actitud que emanaba su marido. El francés le sonrió.

-por supuesto, Draco Malfoy… se ha escuchado mucho de su exitosa cadena de hoteles. –dijo, Michael estirando su mano. El rubio se lo estrecho.

-bueno, no todo el mérito es mío… –aseguro, Draco con una sonrisa. –mi esposa ha tenido mucho que ver con ello. –dijo, pasando su brazo por la cintura de Hermione. Los Zabini estaban disfrutando de la escena.

Hermione termino de presentar a los Zabini. Cuando todos estuvieron sentados, Philippe llamo al sumiller y pidió una botella de vino. Mientras esperaban ser atendido por el camarero, encargado de los platos de la carta, charlaron de cosas triviales hasta cuando el camarero llevo los platos y volvió a llenar los vasos. Entonces, se centraron en el punto importante de la cena. Philippe le aclaro que el interesado en su proyecto era en realidad, Michael…

-hace un par de meses, recibí la herencia de mi padre. –comenzó a explicar, Philippe. – Hable con Michael de mi deseo de invertir en algún negocio rentable, y pues como él sabe de administración de empresa y sobre esto. Él es quien me aconsejo qué tipo de negocio me podría convenir, sea muggle o mágico. –aseguro.

-así que, si te vuelves nuestro socio, Michael seria tu representante en los negocios. –pregunto, Draco, asegurándose si estaba entendiendo mal. El francés asintió, tranquilamente.

-a Michael se le da muy bien eso, así que yo me encargaría de cualquiera cosa legal que se podría presentar en el proyecto. –aseguro. Draco frunció levemente las cejas. –por supuesto, sé que ustedes son muy honesto y legales. Sinceramente no creo que con ustedes tengamos algún problema en los negocio. Tienen una gran y distinguida reputación, y es por eso que queremos ser su socio. –elogio. Hermione asintió, relajada.

-la idea de elaborar un gran parque acuático y zoológico mágico, en la frontera de Estrasburgo, me parece muy brillante. –aseguro, Michael. La pareja le agradeció el halago. – ¿Cómo se les ha ocurrido?

-por nuestros hijos… -respondía, Hermione con una cálida sonrisa. –siempre lo hemos llevado a los parques temático en las vacaciones. Y entonces, pensamos que sería genial crear algo así, pero con magia, sería mucho más divertido y a los niños le encantara.

-por supuesto. –acepto, el francés con una sonrisa. Mirando a su amigo, antes de volver su mirada a la pareja Malfoy. -será genial si nos acepta como sus socios, con la propuesta que les tenemos. –aseguro.

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Gracias por sus comentarios, Alejandra Salazar y Chivita.

Y gracias a todos lo que lo han marcado como su favoritas y los que la siguen.