CAPÍTULO L
RETORNO
(Hace trece años, jardines del palacio de la Tierra)
Tumbado sobre el fresco pasto, el pequeño príncipe Endimión jugaba con un caballo y un soldado de madera.
"Tenemos que proteger las rosas, que no las destruya el dragón", emocionado dijo poniendo el muñeco sobre el suelo.
"Endimión", su padre el rey, lo llamo a sus espaldas.
"Papá", el niño replico y poniéndose de pie, sacudió sus aterrados pantalones.
El pelinegro con una sonrisa en los labios se acercó a él y despeinándole el cabello, se inclinó hasta quedar a su altura, "Hoy cumples ocho años y hoy quiero que conozcas a alguien", el soberano señalo hacia un hombre de cabellos castaños y a su pequeña hija.
"¿Quiénes son, papá?", pregunto el príncipe Endimión.
El rey sonrió y esperando a que aquellos dos llegaran a su presencia, replico al cuestionamiento de su joven hijo; "Hace mucho tiempo este buen hombre me salvó de morir, esta hermosa niña es su hija Beryl"
El hombre sonrió, la niña por su parte mantenía la mirada baja.
"Mucho gusto", el príncipe expreso.
"El placer es nuestro", el padre de Beryl con una sonrisa en los labios hizo una corta reverencia.
El rey Endimión rodeo a su hijo y tomándolo por los hombros, explico; "Cuando seas mayor y esta niña sea una hermosa mujer, se convertirá en tu esposa. Ella será la reina de la Tierra, gobernara a tu lado"
"¿Mi esposa?, ¿Cómo tú y mamá?", el príncipe pregunto sin entender del todo lo que su padre decía.
"Sí. Ella será tu esposa, la madre de tu hijo quien será el rey que vendrá a gobernar después de ti", el soberano replico orgulloso.
El príncipe Endimión sonrió y acercándose a la pequeña Beryl, extendió su mano para que ella la tomara, "Eres muy bonita Beryl, cuando seamos grandes yo te voy a cuidar"
"Muchas gracias", apenada la niña volvió a bajar la mirada.
"Ven Beryl, vamos a jugar con los pegasos", Endimión la tomo de la mano, comenzando a correr hacia el sitio donde aquellas magnificas criaturas pastaban.
"¿Lo ves?", el rey pregunto hacia el hombre que cuando joven lo había salvado de morir.
"Espero que tu hijo cumpla con su promesa, o tu reino caerá por mano de mi hija", el castaño con soberbia replico.
(Fondo Marino. Presente)
Hipocampo habiendo aparecido inclino la cabeza para que su hermosa ama acariciara sus brillantes crines. "Tienes que llevarnos de vuelta a la superficie", ordeno gentilmente.
"Mira, está amaneciendo. Que un nuevo día borre la oscuridad y los malos recuerdos de la noche pasada", Haruka dijo no muy animada. En su semblante se podía observar la tristeza que por momentos parecía embargarla.
"Pronto llegaremos", la hermosa soberana dijo tomando de las riendas a la criatura y dirigiéndola, comenzaron a surcar las hermosas aguas. "Extraño mi casa", dijo con una sonrisa en los labios. "Pero lo que más extraño es a mi bebé"
(Jardines del palacio de la Luna)
El príncipe Endimión permanecía de pie frente a su amada, en sus manos sostenía las de ella, quien con amor la observaba.
"Endimión. Soy tan feliz", la joven dijo apoyando la delicada cabeza en su pecho.
"Lo sé Serenity", el príncipe replico. En sus ojos se podía ver la tristeza que le arañaba el corazón.
"Dime que me quieres", enamorada la joven pidió.
"Serenity…", con todo el dolor que había en su pecho, estaba dispuesto a confesarle la verdad.
"¿Qué pasa?", cuestiono contemplándolo con aquellos hermosos ojos azules.
"Hay algo que tengo que decirte"
"¿Qué es?", inocentemente cuestiono sin imaginar aquello que le desgarraría el corazón y quizás hasta el alma.
Cuando el joven estaba punto de darle la funesta noticia, la atención de ambos se desvió hacia León y su regimiento. Vistiendo las armas se dirigían hacia aquel extraño punto que la hermosa princesa de Mercurio había contemplado tan cerca del sol.
"¿Qué sucede León?", preocupada la joven Serenity lo llamo a su presencia.
"No es nada princesa, su madre me ha enviado en una misión", el joven sin dirigirle la mirada al gobernante de la Tierra, hizo una reverencia.
"Cuídense y vuelvan pronto al palacio", la joven replico gentilmente. Era obvio que no lo amaba, pero era natural que se preocupara por él. Aunque él fuera mayor que ella, habían crecido juntos dentro del palacio.
"Volveremos, con su permiso", León concluyo colocándose el reluciente yelmo sobre la cabeza.
Endimión con detenimiento observo al joven, sabía que ese hombre también la amaba.
"¿Qué es lo que me decías?", Serenity pregunto volviéndose a él.
"Serenity, esta es la última vez que podre venir a verte"
"¿Problemas en la Tierra?, sabes que no tienes por qué preocuparte. Ven cuando puedas volver.
"Serenity, no has entendido… no podré seguir viéndote, nuestra relación debe terminar", el joven dijo con detenimiento.
"¿Por qué?", la princesa cuestiono al borde del llanto.
"Por una promesa que le hice a mi padre hace muchos años"
"¿Qué promesa?, ¿Ese juramento es acaso más importante que nosotros dos?"
"Lo es porque se lo jure a mi padre", al borde del llanto replico.
"Juraste protegerme", la joven Selenita golpeándole el pecho grito.
"Pero también jure protegerla a ella y tomarla como mi esposa. Ella será la madre de mi hijo, el que vendrá a gobernar la Tierra después de mi"
"¿A quién?", llorando la joven pregunto.
"A Beryl, no puedo convertirme en rey hasta que no me case con ella… no la amo, pero tengo que cumplir con mi palabra de hombre"
"¿Te importa más tu reino que tus verdaderos sentimientos?... a causa de este amor me puse en contra de mi madre y ahora me dices esto. Ella tenía razón, no valió la pena el haber desafiado su autoridad"
"No pienses eso", Endimión la tomo por los hombros.
"¿Qué otra cosa puedo pensar?... anda, vete que ella te espera", adolorida, la joven le dio la espalda.
"¿No piensas escucharme?"
"Con lo que has dicho es más que suficiente, retírate", la joven se limpió las lágrimas, comenzando a alejarse.
"Te amo Serenity", el pelinegro grito a sus espaldas.
"Mejor guarda ese amor y dáselo a ella… ahora entiendo que quien de verdad me ama es León", con odio y repudio replico.
(Mazmorras del palacio Tritón)
Comenzaba a amanecer sobre el hermoso planeta de aguas profundas, aunque las densas nubes amenazaban con una nueva lluvia. Además hacia frió a consecuencia del granizo de la noche pasada.
Sobre el sucio catre se encontraban aquellos tres desdichados. Agazapados y cubriéndose con el clámide, los dos jóvenes se habían quedado dormidos de esa forma para poder mantener caliente al pequeño bebé quien tranquilo dormía.
"No", el joven Herón grito cuando era arrastrado fuera de la celda en la que lo habían puesto la noche anterior. Como podía trataba de aferrar sus adoloridas manos a lo que había a su paso. Quería evitar el desgarrador destino que el consejero había decido para él.
"¿No?", el tosco oficial lo golpeo en las piernas para que se reincorporara y comenzara a caminar.
"No me pueden hacer esto, soy inocente", grito cuando entre dos oficiales lo tomaron para conducirlo hacia el patio principal.
Aterrados, los dos oficiales que había arrestado a Midori y que también eran prisioneros, comenzaron a llorar, "No pueden ejecutarnos", dijo uno de ellos.
"Todo esto es una terrible injusticia. Maldito anciano mal nacido", grito el otro.
Midori y Mitoki ante el alboroto corrieron hacia la reja para ver aquello que sucedía, entonces con horror contemplaron al joven que durante la madrugada los había ayudado. Su aspecto era lamentable, su limpio uniforme estaba sucio, lo habían golpeado y ahora sangraba de la nariz y los labios.
"¿Qué le hacen a ese hombre?", Midori pregunto a aquellos hombres.
Calistrato se acercó a la reja y sonriendo replico a lo que la joven cuestionaba; "Eso es obvio ¿No?"
"Son unos miserables", Mitoki grito mientras que nuevamente trataba de abrir su prisión. "Juro que te tumbare esos dientes", volvió gritarle.
El joven oficial escapo de las manos de sus captores y arrojándose contra la reja, suplico a la joven mujer, "Diles que soy inocente, diles que no yo trataba de ayudarles a escapar… ayúdame", llorando pidió.
"Ese hombre es inocente… no lo lastimen más", Midori también comenzó a llorar, "La reina no lo condenaría… esperen a que ella regrese para que nos deje en libertad"
"¿Dónde está la reina para que nos rescate?", desde el fondo de las celdas, uno de los guardias pregunto.
"Esto está mal, por favor… espere a que ella llegue… no nos maten", el hombre que había descubierto a Midori con el bebé en los brazos, se refugió en un rincón, llorando como si se tratara de un niño asustado. "Sin duda ella también nos castigara por haber traído a su hijo a este lugar"
Calistrato torció la boca, "La ejecución no puede esperar, ya fue dictada por el consejero mayor"
"A la reina esto no le agradaría para anda. Déjenlo ir"
"Bastardos"
"Lo siento, pero su esposa y su hijo ya llegaron para presenciar el escarmiento que los traidores merecen… luego seguirán sus cómplices, ustedes serán ejecutados después de ellos"
"Malditos bastardos", el joven Mitoki finalmente sobre el sucio catre se derrumbó a llorar.
(Cerca de allí)
Cansadas, Haruka y Michiru caminaban rumbo al palacio.
"Deja que te lleve en los brazos"
"Estoy bien, no te preocupes. Estas muy cansada y no quiero ser una carga para ti", Michiru replico apoyándose en su brazo.
"¿Mejor?", Haruka cuestiono con una sonrisa forzada en los labios.
"Mucho mejor", la aguamarina contesto apoyando la cabeza en su hombro. "¡Dioses!, necesito una ducha, estoy hambrienta y necesito descansar. Luego del desayuno nos iremos a la Luna, muero por volver a abrazar a mi bebé", con una sonrisa en los labios se dirigió a su amada.
Con tristeza Haruka observo el palacio Tritón, fijando la vista en el balcón de la habitación que compartía con la mujer que amaba. Así que deteniéndose, bajo la cabeza.
"¿Qué ocurre?", su esposa pregunto al verla en ese estado de preocupación.
Haruka procedió a responder aún con la mirada baja, "A pocos pasos queda tu palacio… sabes perfectamente que yo no puedo volver a pisarlo. Te he perdido para siempre"
Michiru la observo con desconcierto al no entender aquellas crueles palabras; "¿Por qué no?, ¿A qué te refieres con eso de que me has perdido para siempre?"
"Sabes perfectamente porque no puedo volver, no soy digno de volver a tu hogar, no soy digno de volver a tomar a mi hijo en los brazos… lo mejor es que vuelva a Urano"
"¿Después de lo que sucedió dejaste de amarme?", llorando Michiru cuestiono.
"Sabes que te amo con todo el corazón… pero luego de lo sucedido con Medusa…", con vergüenza recordó los besos y las caricias de esa abyecta mujer.
Michiru sonrió genialmente mientras le acomodaba los despeinados cabellos, "¿Pensabas en mí?"
"Solo podía pensar en ti en ti. Era consciente de lo que pasaba, con asco trataba de resistirme a ella, pero fue en vano. Su hechizo fue más poderoso que yo, perdóname… debí ser más fuerte", llorando tomo sus manos para besarlas.
La hermosa Neptuniana negó con la cabeza, luego le limpio las lágrimas que resbalaban por su pálido rostro; "¿Recuerdas lo que me dijiste cuando Adrastos trato de tomarme por la fuerza?"
"Dije que yo no te habría rechazado. Dije qué no habría sido tu culpa que ese desagradable sujeto te hubiera sometido a su vil cobardía"
Michiru sonrió, dándole un beso en los labios, "Ahora es mi turno de decirte lo mismo. Lo que paso con Medusa no me importa, es algo por lo que no tienes que sentir vergüenza, yo no tengo nada que perdonarte. No tienes que irte de mi lado por algo que no estuvo en tus manos"
"¿Hablas en serio?", Haruka pregunto con una ligera en su sonrisa en los labios.
"Muy enserio mi amor. No sientas culpa, no pienses que me fuiste infiel. Anda, vamos a ducharnos, tenemos que ir a la Luna a recoger a nuestro bebé"
"Entonces vamos", la hermosa rubia replico dándole la mano a aquella mujer tan comprensiva.
(Palacio de la Tierra)
Nervioso el joven príncipe esperaba, cuando de pronto la puerta de la oficina se abrió dando paso a la joven Beryl.
"Majestad", sonrojada, la hermosa mujer de cabellos rojos se postro ante sus pies.
Endimión negó con la cabeza y acercándose a ella la tomo de la mano para que se reincorporara, "No vuelvas a postrarte ante mí, serás mi esposa, la madre del futuro príncipe y no quiero que te humilles ante mi"
La hermosa mujer sonrió, depositando un beso en la comisura de su boca, "Te amo Endimión, temía que no cumplieras con tu promesa"
(Patio principal del palacio Tritón)
Sobre el recién regado pasto, aquellos oficiales arrojaron al desdichado Herón.
"Esto es injusto", el hombre suplicaba mientras fijaba la vista en su esposa y en su hijo quienes desde la distancia con horror contemplaban el desgarrador destino que aquel hombre tan ruin había decidido para él.
"No le hagan daño", la mujer lloraba mientras abrazaba a su hijo.
"No soy un traidor, soy inocente"
"Pretendías ayudar a esos dos a escapar", Calistrato tomo el látigo, comenzando a azotar su adolorido cuerpo.
"Sí van a asesinarme que no sea frente a mi familia, cobardes", llorando grito.
Midori y el joven Mitoki contemplaban la escena desde la torre, con horror y tristeza escuchaban lo gritos desesperados que aquel desdichado lanzaba.
"No puede torturarlo de esa manera", el cochero gritaba. "No veas, es demasiado duro", como podía trataba de alejar a la joven de la ventana.
"Es mi culpa"
"¿Dónde está la reina?, ¿Por qué no ha acudido a salvarnos?", uno de los oficiales arrestados grito. "Si su hijo pudiera salvarnos, ya lo hubiera hecho"
"Maldito anciano, nos ha condenado a una muerte injusta"
"Todo es mi culpa, no debí tratar de huir", Midori sollozo.
"No es tu culpa, ¿No te das cuenta?", Mitoki la tomo por los hombros para tranquilizarla.
"¿Darme cuenta?", la mujer cuestiono.
"Sí, no estaba en tus manos poder hacer algo… ese maldito anciano lo tenía planeado. Sin la soberana y con el príncipe bajo tu cuidado, era demasiado fácil y tentador deshacerse de ustedes, ha condenado a muerte a ese hombre, a nosotros y a los oficiales que nos arrestaron para que no queden testigos… yo no sé qué tenga reservado para este pequeño, pero es obvio que no es nada bueno"
"Encuentro tanta razón en tus palabras, que ahora tengo más miedo que antes"
Entonces lo inimaginable sucedió, por la gran puerta ingresaron ambas mujeres.
"Mira, es un milagro", Midori grito al contemplarlas.
"Estamos salvados", Mitoki expreso gustoso. "Majestad, majestad", el joven gritaba a través de la ventanilla, aunque aquello era inútil, difícil seria que lo escucharan.
"¿Qué sucede?", Michiru cuestiono al ver como Calistato azotaba al desdichado hombre.
"Es un traidor", gritaba el tosco hombre a cada golpe.
El anciano giro la cabeza y al contemplar que ambas soberanas habían regresado, por un momento las fuerzas huyeron de él. Sus labios y su mismo rostro se volvieron pálidos y en sus ojos el miedo se hizo presente.
El joven Herón reunió fuerzas suficientes y levantándose, logro correr y lanzarse a los pies de la hermosa soberana. "Tiene que ayudarme… tenga clemencia de mi… que no me asesinen frente a mi esposa y mi hijo", llorando suplico.
"Levántate, no la toques", Calistrato se acercó a él y tomándolo por el clámide, lo alejo de la Neptuniana.
Haruka y Michiru entonces contemplaron el ensangrentado uniforme del oficial, "¿Qué hizo este hombre como para que ahora lo azotes?", Urano finalmente alzo la voz.
"Majestad, es solo un traidor", el anciano nervioso replico.
"¿Traidor?, ¿Qué hizo?", la aguamarina cuestiono.
"Trataba de ayudar a unos ladrones para que escaparan"
Michiru negó con la cabeza, "Dejen que este hombre se defienda, ¿Qué hiciste?", pregunto horrorizada ante el trato que le daban.
"Eso es mentira… yo no pretendía ayudarlos a escapar, solo los ayude con un poco de leche y pan", el hombre con dolor expreso.
"¿Ese es un crimen como para condenarlo?", Urano se inclinó, ayudándole a reincorporarse.
"Lo es alteza, como oficial debe respetar su puesto y no ponerse de lado de salvajes criminales"; con temor el hombre del consejo replico.
"Él es un hombre bueno, no merece que lo traten de esa forma, él solo quería ayudar a ese pobre bebé", su esposa se acercó a ambas, entonces se inclinó sobre el suelo para rogar su perdón.
"Levántate mujer", Michiru la tomo del brazo para que se reincorporara.
Midrori y Mitoki trataban de llamar su atención, pero debido a la altura, eso era imposible. Hasta que Mitoki finalmente tuvo una idea, así que en sus manos tomo su sucio calcetín y el clámide.
"¿Un bebé en la mazmorra?, ¿Quién ordeno semejante monstruosidad?", Michiru iracunda, pregunto al anciano.
"Perdóneme alteza", el anciano se hinco ante la Uraniana. Pensaba que sería ella quien le daría el peor trato y no la aguamarina. "Yo le pedí a esa mujer que me lo entregara, pero ella se negó a hacerlo… es su culpa, no la mía. Castíguela a ella"
"Lo que faltaba, un bebé en prisión, ¿Acaso robo?", Urano alzo la voz a tan semejante ofensa.
Entonces desde lo alto de la torre cayó un viejo calcetín y un sucio clámide, llamando la atención de los presentes.
"Alteza, venga a rescatarnos", Midori grito.
"Estamos aquí desde anoche", Mitoki añadió.
"¿Midori?", la joven Neptuniana levanto la mirada, contemplando el rostro de su buena amiga.
"Si alteza, aquí está su bebé", la joven se lo mostró a través de la ventana para que su madre lo contemplara.
"Infeliz idiota", Haruka con toda la ira que había en su pecho tomo al consejero de la túnica.
"Esa mujer pretendía robarlo, yo salve al príncipe… ella prefirió ser encerrada con él a entregármelo… no es mi culpa", el hombre de nuevo comenzó a rogar.
"¿Por eso lo pusiste en una celda?", Haruka comenzó a empujarlo y cuando este cayó al suelo, lo volvió a tomar de la túnica para arrástralo hasta las mazmorras.
"Lleven a este hombre al hospital, nadie será ejecutado hoy", Michiru ordeno, luego velozmente encamino sus pasos hacia las celdas.
Herón escucho todo, sorprendido no daba crédito saber que había salvado la vida del príncipe, mucho menos podía creer lo que esos sujetos le habían hecho. Entonces gentilmente fue tomado para ser llevado al hospital.
Michiru al entrar en aquel nauseabundo lugar sintió desmayarse, no podía creer las terribles condiciones en las que su hijo se encontraba, "Abran esa maldita reja", llena de ira grito.
"Alteza, que bueno que regreso", Midori llorando se dirigió a ella.
"¿Que paso?", sin poder creerlo, la Neptuniana pregunto tomando a su pequeño en los brazos. Océano al reconocer su aroma se echó a llorar apoyando sus sucias mejillas contra su pecho y sujetándola por el vestido con las frágiles manos. "Aquí estoy pequeño, no volveré a irme"
"Lo siento alteza, no pude huir con su bebé a la Luna, ese maldito hombre me lo impidió, me acuso de ladrona y me arresto junto a este hombre y esos dos oficiales, quería que le entregara al bebé… lamento que su hijo haya estado en estas condiciones", Midori llorando refirió.
"No lo lamentes, fue lo mejor. Ese hombre lo hubiera asesinado"
"El pobre paso hambre y frió, pero gracias a ese oficial que pretendían matar es que sobrevivió"
"No te preocupes por él, estará bien". Con alegría y tristeza besaba las mejillas de su pequeño.
Entonces por el pasillo se escuchó aquel griterío ensordecedor, era la deiforme Uraniana que arrastrando llevaba al consejero; "A ver si te gusta tu prisión"
"Él alteza, él me ayudo", cobardemente el anciano señalo hacia Calistrato.
Calistrato con temor frunció el entrecejo, "No… eso es mentira, él me dijo que eran sucios ladrones", el hombre temblando trato de defenderse, "Si yo hubiera sabido que era el príncipe, hubiera abierto su prisión"
Mitoki al ver a aquel tosco hombre temblar, corrió hacia él. Cegado por la ira en el camino sin querer empujo a la soberana de Urano. Entonces con todas sus fuerzas le asesto un golpe en la boca, "Te dije que cuando saliera te tumbaría los asquerosos dientes"
"¿Es culpable?", Urano pregunto al joven cochero.
"Tan culpable como ese maldito anciano", Mitoki escupió en el rostro de Calistrato
"Perdóneme alteza, yo no sabía nada", sangrando el sujeto pidió.
"Lo sabias, sabias que era el príncipe, sabias todo a la perfección", Midori llorando grito, "Nos negaste un poco de clemencia"
"Pedía mancillar a esta joven por un poco de alimento, maldito desgraciado", Mitoki volvió a golpearlo, Haruka por su parte no hizo nada para impedirlo.
"Pensé que mentían, perdóneme. No quise ofenderles"
En medio de su pena Michiru sonrió al ver el rostro de su pequeño, sus mejillas estaban cubiertas con hollín, su cabello se encontraba despeinado y sucio, "Lamento lo que ese hombre les hizo", dijo y luego ordeno que los otros dos oficiales fueran liberados.
"Lo lamentamos alteza", el responsable de arrestar a Midori y a Mitoki dijo. "Ese hombre con amenazas nos obligó a arrestarlos... amenazo con asesinarnos si nos resistíamos", el otro añadió.
"Todos salgan, más tarde hablaremos con ustedes", Michiru sin quitar la vista de su hijo ordeno gentilmente, luego dirigió la mirada hacia su amada y al hacerlo, torció los labios de forma burlona y amenazadora, "Estos dos malditos no saben el mal que han hecho. Haz lo que te apetezca con ese anciano y con ese bastardo, yo no intervendré". No cabía duda, cuando se trataba de lo que más amaba era férrea y vengativa como Nerissa.
"¿Escucharon eso? Mi esposa no intervendrá", Haruka rió y esperando quedarse a solas con el anciano y con Calistrato, cerró la puerta. Allí obtendría su merecida venganza…
(Más tarde ese día)
"Espero poder descansar", Haruka se recostó en la cama, su aspecto era muy diferente al de la mañana.
"Yo también"
"No te preocupes por ese joven, sobrevivirá… está en el hospital, su infinita bondad será compensada aquí y en Urano. En cuanto se recupere se incorporara a mi guardia personal. Midori está descansando en su habitación… el joven Mitoki se ha ido a casa al lado de su familia con una buena recompensa, los dos oficiales que los arrestaron están bien"
"¿Y esos dos?, Michiru aún molesta cuestiono refiriéndose al consejero y a Calistrato"
"No pienses más en ellos, anda, descansa", dijo apoyando la rubia cabeza en la almohada. Luego coloco al pequeño sobre su pecho.
"Duerme bebé, estas a salvo al lado de mamá y papá", la aguamarina le acaricio las mejillas,. "Ahora todo está bien, esperemos que de hoy en adelante todo este en paz", se recostó al lado de la rubia, entregándose al merecido descanso…
Notas de autor:
En la parte en que Haruka se venga, decidí dejar tres puntos suspensivos para que ustedes imaginen lo que quieran. Denle el castigo que ustedes quieran a esos infelices.
Respecto a lo que les pregunte la semana: Algunos votaron si, otros votaron con que no le cumpliera el capricho a venus, sin embargo sigo en la indecisión. Ese bebé bien puede nacer sin que Haruka se entere, porque lo haría nacer de una forma nada común. Sin embargo también no lo creo conveniente, la batalla final se acerca y bien sabemos lo que le ocurrirá a sus papás. Se quedaría solo o sola así como Océano. Tengo un par de capítulos para decidirlo. Aunque creo que también puedo publicarlo aparte, es decir, cada uno decidiría si lo toma como un capitulo más o lo ignora sin que afecte el resto de la historia.
Vicky, ahora si hubo sangre, aunque fue sangre inocente.
Kuro1989, efectivamente, sus torcidos sentimientos fueron los que la terminaron por convertir en un monstruo. Lo bueno es que al final pudo arrepentirse del mal que hizo.
GreciaTenoh, ahora si no lo deje a medias, ahora si termino como debía. Perdón XD
Osaka, tenían que llegar a tiempo para rescatar al joven que salvo a su hijo de una muerte segura.
Harumi34, esa ve me retrase por falta de tiempo. El día que lo volví a continuar lo escribí desde mi teléfono y desde ahí lo publique. Me alegra que hayas vuelto a encontrar mi historia.
