Superjeanfranco: No te preocupes, la historia no ira a ningún lado. Sí también sigo la historia de LillyDiaz18 y es de lo mejor!

Koh y sus oc's: Gracias por ser fieles a la lectura jaja. Yo sé quiénes estuvieron siempre pendientes de ella.

Guest cap. #54: Sí, ahora estoy de vacaciones así que al menos puedo confirmar una de las continuaciones. En mi canal de youtube o en twitter anunciaré cuando la publique.

Ketsia S.U: Gracias, Ket! Tus comentarios siempre me ponen de buenas xD Incluso ayer que lo leí me dieron ganas de escribir jaja lamentablemente ya era tarde. Y sí, atinaste, el lamento de Kopa lo tome de una canción. Mi historia está repleta de referencias o inspiraciones a lo que me gusta y escucho. Gracias por los cumplidos! y créeme que la continuación estará mejor redactada :3

También un enorme saludo a ceaarhoney11 y a ShadowKopa que me comentaron el cap anterior y que no pude contestar. Agradezco bastante su apoyo, chicos. Son los mejores!

*IMPORTANTE

Como lo comenté hace un tiempo, alteraré cronologías de TLK y TLK2. Recuerden, Tiifu es mayor que Zuri y ambas son mayores que Kiara, Kion y Kopa. Ya lo entenderán en el capitulo

En fin, un cap. bastante largo así que pónganse cómodos y espero les guste. Por fin, el pasado de Zuri.

¿QUIEN ERES?

El sonido de leones corriendo era fuerte pero no sirvió de nada pues ninguno de los combatientes se dio cuenta su llegada, cada uno tenía una tarea que cumplir y no se distraerían.

Los ojos del rey se abrieron como platos y su quijada parecía caer al suelo al ver el escenario.

Ni Simba ni sus acompañantes daban crédito a lo que presenciaban… ni mucho menos sabían las causas. Lo único que podían observar era el mar de leones matándose unos a los otros.

Pensar que sus hijos estaban involucrados le heló la sangre al rey. Su corazón se disparó y por primera vez en mucho tiempo sintió como sus rodillas temblaban.

-¿Qué está pasando?- dijo una leona a su lado, igual de impactada.

-Nada bueno pero…- Simba se interrumpió a sí mismo al darse cuenta de un detalle que había ignorado. Era extraño que uno de los bando fueran leones blancos pero lo que casi lo derrumbó al suelo fue reconocer el rostro de algunas leonas. Tardó tiempo en reaccionar pero unas de ellas eran de las que seguían a Zira… los desterrados –No… no puede ser-

-¿Qué sucede, alteza?- volvió a preguntar la misma leona.

-No son simples leones-

Fue lo único que dijo el macho y acto seguido la leona regresó la mirada a los involucrado en esa guerra… finalmente entendió a lo que se refería al reconocerlas de igual manera.

-Los desterrados. ¿Qué hacen aquí?- manifestó preocupada.

-No lo sé pero si están ellas aquí también lo está Zira- Simba se giró para hablarles a sus seguidoras – Mis hijos, al igual que los de Uyama están aquí. Sepárense y encuéntrenlos- ordenó y acto seguido se dispersaron, manteniéndose al margen de la situación. En cualquier momento un león podría a arremeter contra ellos, en medio de la confusión.

Simba no esperó más tiempo y echó a correr de igual manera.


Los recuerdos de Tojo lo estaban estrangulando.

Ver su rostro sonriente, lleno de vida… y de un momento a otro verlo fallecer. Dio su vida por ellos, leones que no conocía.

Él y Niho no eran diferentes. Tenían sus problemas pero después de todo eran padre e hijo. Niho también arriesgo su vida por ellos, lo apoyó cuando estaba perdido, en poco tiempo se trataban como hermanos y ¿Cómo le había pagado Kopa? Con ocultarle la verdad.

En un segundo regresó a la realidad.

Niho venía hacia Kopa y este último, sin ser consiente, retrocedía a cada paso.

Inevitablemente lo miró a los ojos y lo que creyó en un inicio como odio y rabia solo era dolor. La muerte de su padre pesaba terriblemente y se estaba dejando llevar por las emociones.

Fue aquí cuando Kopa puso un alto. Había cometido un error pero no haría otro, no con Niho.

Kopa clavó sus garras en el suelo impidiéndose a sí mismo moverse.

-No, Niho. No pelearé contigo- dijo bajando la cabeza, no sabía cómo reaccionaría él.

-No debiste hacerlo – respondió Niho en una especie de susurro, su voz luchaba por salir y sus ojos se tornaban acristalados.

-Ya te lo dije, te veías tan feliz con Dilla y los demás que no pude. ¿Quién era yo para quitarte esa emoción? Pero… ahora pienso: ¿Quién fui yo para decidir ocultarte algo tan importante? Lo lamentó-

El semblante de Niho no cambió pero un nudo en la garganta se hacía más grande.

-Pase lo que pase después de hoy quiero que sepa que no estás solo. Ya no somos tus amigos si no tu familia- agregó Kopa haciendo énfasis en la situación actual de su amigo.

Después de ello no hubo más intercambió de palabras, ya no servían.

Poco a poco el ceño fruncido de Niho fue desapareciendo para terminar con la mirada baja también.

Ahora solo había dos leones derrotados por sus emociones y sin un destino aparente.


Costó llegar hasta ahí pero pudieron librarse.

Ganaban en número pero Mistah no se iba con juegos.

Al inicio creyeron llevar la ventaja pero aquel león persistía, parecía incluso gozarlo. Ver a las leonas heridas, la sangre, incluso los ataques hacia él perecían un simple juego.

Ya no le pudieron hacer frente cuando perdió el interés.

Era un demonio aquel león. Hacerle frente a seis leonas expertas en caza no era normal.

Uyama creía su vida terminada cuando en el suelo, Mistah le aplastó la cabeza con su pata, aplicándole toda la presión que podía. La imagen de sus hijas fue lo primero que vino a su mente, la hermosa sonrisa de Tiifu, siempre cálida y que llenaba de esperanza a cualquiera, los logros de Zuri y su actitud que aunque no siempre fuera la que ella deseaba, la animaba en cualquier momento. El color de ojos de ambas y el brillo especial que había en ellos. Por último, pero no menos importante… Seih, su pareja y líder de su antigua manda. El león más optimista y fiel que conoció alguna vez. Su sonrisa y el cómo se conocieron… Todo lo que había pasado para terminar así.

No entendió porque Mistah simplemente retiró su pata y se fue dejando a seis leonas heridas. ¿Matar no era el placer de un desquiciado?

Al parecer no era lo que buscaba, aspiraba a algo mayor y eso le provocó miedo.

No les alivió ver la situación que se desarrollaba frente a ellas.

-¡Uyama!- escuchó que alguien le llamaba, haciendo que girara la cabeza a su izquierda -¿Están bien? ¿Qué ocurrió?- preguntó la misma leona, una de sus compañeras que había acompañado a Simba, cuando terminó de correr hacia ellas.

-Sí, estamos bien. Mistah fue duró pero al final decidió que no éramos rivales dignos- respondió ella. Su cuerpo, al igual que el de las demás, estaba bañado en cortes, mordidas y golpes pero el haber recordado a sus hijas le regresó la fuerza que necesitaba.

-¿Él pudo con ustedes?- preguntó sin creerlo.

-No es normal aquel león y fue por esta dirección, algo busca-

-Bueno, Simba dio la orden de buscar a los cachorros pero esto es una locura- su amiga regresó la mirada a la batalla –Nadie sabe que está pasando pero los desterrados siguen aquí-

Una alarma se activó dentro de Uyama.

-¿Por qué?- fue lo único que logró articular debido a los nervios. Cuando se trataba de ellos era cosa seria… le habían arrebatado parte de su vida.

-Tampoco lo sabemos, todo es tan confuso. Lo único que podemos hacer es seguir las ordenes de Simba y buscar antes de que les ocurra algo- y dicho esto no espero más lanzándose a correr nuevamente.

-Ya escucharon- dijo Uyama a sus acompañantes. Estaban heridas pero no era impedimento para detenerse. La vida de los hijos del rey y los suyos estaba en juego.

Todas asintieron con la cabeza y se dispersaron quedando Uyama sola. Quedo en su lugar, parada, durante minutos. Sabía que hacer pero no reaccionaba. Pudo divisar a lo lejos una cortina de humo alzándose cada vez más.

Cuando iba a dar el primer paso una voz la detuvo.

-Tú debes ser Uyama-

Escuchó detrás suyo e inmediatamente giró, instintivamente adoptando una posición de ataque y mostrando los dientes.

Logró tranquilizarse un poco cuando frente a ella descubrió a un león joven de pelaje oscuro pero con un rostro que le intrigaba. Sus facciones no indicaban nada bueno y menos el hecho de que aquel felino le recordara tanto a Mistah.

-¿Cómo lo sabes?- interrogó Uyama.

-Disculpa por ser tan brusco- exclamó con sarcasmo el misterioso león –Me llamó Dejarhi y quizá tenga información que pueda ayudarte-

-No sé quién seas pero sé que no tienes algo que nos interese- respondió ella observando su grotesca sonrisa.

-No, no a Simba o a su manda… si no a ti-

-Basta, ¿Cómo sabes nuestros nombres?- interrogaba Uyama comenzándose a acercar, retando a Dejarhi.

-Digamos que vi todo su espectáculo cuando se encontraron con Mistah-

-¿Nos estabas espiando?-

-Solo al inicio pero al ver esos grandes ojos azules que tienes no puedo evitar pensar en Zuri-

-¡¿Zuri?!- Uyama saltó encima de él aprisionándolo pero éste no parecía preocupado por la situación, al contrario, parecía que esperaba ese tipo de reacción – ¿Cómo es que la conoces? ¡Dímelo!-

-Creí que no tenía información valiosa para ti- bromeo Dejarhi con una carcajada pero poco le duró cuando sintió una pata aprisionando su cuello y cortándole la respiración.

-¿Qué sabes de ella?- arrastró con preocupación mezclada con odio.

-Sé dónde se encuentra…- dijo con voz baja a causa de la falta de aire –Y no solo ella. También tu otra hija-

Uyama abrió los ojos como nunca y una lágrima se derramó por su mejilla, cayendo sobre el rostro de Dejarhi.

-Si les hiciste algo juro que…-

-Descuida, están a salvo. No hay truco en esto-

Uyama seguía sin estar segura. ¿Qué planeaba? ¿Por qué jugaba de aquella manera? ¿Por qué mentir? ¿Por qué mostrar interés en reunirlas? ¿Quién era para meterse en sus asuntos?

-Si esto es una broma o una trampa olvidaré lo que sé de misericordia y piedad y haré que te arrepientas- finalizó ella entre dientes pues estos se mostraban frente al rosto del león para luego apartarse de encima para que pudiera levantarse.

-Tranquilízate que no hay trampa en esto. Lo que busco llegará al final. Ahora sígueme-

Uyama no entendió que quiso decir con eso pero se detuvo a averiguarlo. Esperaba a que sus palabras fueran ciertas y pudiera reunirse con sus hijas. En ningún momento del trayecto le quitó los ojos de encima. Si mentía lo pagaría caro y no estaría Simba para detenerla.


Pasaron los minutos, que parecieron horas y no llegaban a ninguna parte.

Quizá no habían caminado mucho pero los nervios a flor de piel le nublaban la razón.

Uyama seguía observando a Dejarhi quien le ganaba por unos pasos, no podía verle el rostro y ese simple detalle le preocupaba.

No supo porque pero por un segundo esa forma de actuar le recordaban a otro león, quien le quitó algo preciado pero al mismo tiempo trajo algo hermoso.

Un escalofrió le recorrió la espina pero pudo disimularlo.

Dejarhi frenó de pronto.

-¿Cuánto falta? Es mejor que no andes con rodeos…-

-Si te callaras ya lo sabrías- le interrumpió y al inicio esto le molestó a la felina pero sin saber porque le hacía caso, guardó silencio y al poco tiempo escuchó dos voces, voces jóvenes.

El labio inferior de Uyama tembló al reconocer el sonido.

-Están detrás de estos arbustos- dijo el macho señalando con la cabeza.

Uyama no se detuvo ni a mirarlo por última vez. Atravesó los arbusto e incluso siendo una leona adulta, la hierba lograba cubrirle todo el cuerpo. Ese tipo de vegetación nunca la había visto pero en su mente nunca surgieron estos detalles. Iba directo al origen del sonido con la mirada perdida y no le importó pincharse con algunas espinas, inclusive cuando las piso.

Cuando salió de la vegetación, sus ojos se inundaron al verlas; sus dos hijas estaban una frente a la otra discutiendo hasta que al llamarlas ellas voltearon en su dirección. Tiifu tuvo una reacción similar a la suya y sin dudarlo corrió hasta su madre.

-¡Mamá!- gritó de alegría Tiifu hasta impactar con el pecho de su madre quien la recibió con un fuerte agarre de su pata derecha apenas la tocó. El rostro de Uyama se paseaba por toda la cara de la cachorra inclusive regalándole unos cortos pero afectivos lengüetazos. Tiifu plasmó una sonrisa dejándose mimar por su madre.

Ninguna fue consciente de que su segunda hija y hermana se mantuvo en su sitio, sentada.

-Te extrañé demasiado- agregó Tiifu frotándose contra el pecho de Uyama.

-Y yo a ustedes- fue ahí cuando ella abrió un ojo para buscar a Zuri, encontrándola a unos pasos de distancia.

-Lamento mucho que nos hayamos ido así como así pero por favor no te enojes, puedo explicarlo todo…- trataba de defenderse de inevitables reclamos y regaños, cuando se separó para poder verla a los ojos.

-Basta, Tiifu. Estoy muy enojada con ustedes por actuar de esa manera pero ya habrá tiempo para eso. Lo único importante ahora es que estén a salvo- detuvo a su hija para mirar a su segunda hija y caminar hasta ella.

-No te salvaras de un abrazo de tu madre- le dijo Uyama con una sonrisa aprisionando a Zuri en un abrazo – Me alegro que estés bien, querida-

Pero Zuri no contestó. Uyama no lo notó pero Tiifu a un lado pudo ver como su hermana giraba el rostro a un lado sin corresponder el abrazo. No se le veía feliz y eso le provocó un hueco en el corazón. Era su madre, el orgullo no iba con ella cuando se traba de Uyama. Podía ser indiferente a todos pero nunca lo había sido con ella. La obsesión de Zuri aumentaba.

-Hay algo que tengo que saber- susurró Zuri a la altura del oído de Uyama. Ésta se separó para verla. De todos los recibimientos esperados, ese era el que menos esperaba.

-¿Estas bien, Zuri?- preguntó su madre al notar su actitud.

-No lo estoy-

-Zuri, por favor. No necesitas saberlo- intentaba hacer rectificar a su hermana y por su parte Uyama no entendía a que se referían.

-No dirías eso si estuvieras en mi piel-

-Acabo de llegar y ya están discutiendo. ¿Qué pasa aquí?- (Uyama)

-Ocurre que desde que empecé este estúpido viaje he descubierto que hay algo malo en mí, cosas no encajan ¡y parece que soy una maldita decepción para la familia!-

-Zuri, nada de eso es verdad, ¿Qué te hiso pensar eso?- Uyama no podía creer lo que escuchaba, Zuri le estaba gritando y tenía ideas erróneas de ella misma. Su hija nunca había actuado así.

-Conocimos a Tojo- le respondió firme y la cara de Uyama cambio totalmente –Me dijo que era amigo de la familia pero que nunca escuchó ni una palabra sobre mí. ¿Acaso se avergüenzan de mí? ¿Me ocultaron al resto todo ese tiempo?-

Uyama quedó boquiabierta y todo el ánimo que tenía se le venía al suelo. Había sido el fervor del momento que no se habían dado cuenta de las heridas que portaba su madre en el pelaje, fue hasta que se volvió seria cuando lo notaron y parecieron resaltar.

-¿Conocieron Tojo?-

-Así es y me dijo que buscara la verdad- los ojos de Zuri se humedecieron y amenazaban con soltar las primeras lágrimas – Ahora exijo saberla, ¿Quién soy?-

Uyama la observó a los ojos por segundos y examinaba cada rasgo de ella; sus ojos humedecidos, el ligero temblar en su labio inferior y su pelaje descuidado. Estaba arrinconada, sabía que una día abría que comentárselo pero no esperaba que fuera tan pronto.

-¿Y bien?- Zuri exigía una respuesta… y la tendría.

Su madre tomo una gran bocanada de aire. No era un tema fácil de hablar.

-Sí, hay cosas que te hemos ocultado. Tu padre lo hiso y yo igual. No es fácil de decirlo pero eres importantes para nosotros y tenías que enterarte algún día… - Prosiguió Uyama mientras Tiifu se acercaba –

(Relato de Uyama)

Quizá no recuerdan mucho de nuestra vida antes de Prindelands, en nuestra manada. Tal vez sí recuerdan a su padre pero seguramente no todo lo que vivimos… Seih y yo éramos líderes de nuestra manada, nos iba bien. Teníamos amigos leales, prosperamos y no había problemas a la vista. Nuestra felicidad se hiso mayor cuando recibimos a nuestra primera hija; una cachorra hermosa con el fino pelaje y los ojos de su padre, ¿Qué podría ser mejor?

Lamentablemente de un día a otro las cosas comenzaron a venirse abajo. Un día llego un león mal herido, nos dijo que la "oscuridad" se estaba apoderando de las tierras, de cada manada, cada reino, chico o grande… Tal vez nuestro error fue el no tomar enserio esas advertencias pues, con Tiifu aun siendo una recién nacida, vino el primer ataque… Aquel moribundo león lo describió como "Oscuridad" pero no se acercó ni por cerca… La oscuridad se extingue con la luz pero a él nada lo detenía. La marca en su rostro le daba el nombre… Scar.

Con el tumulto me separé de su padre, mientras nuestra manda se enfrentaba a la suya, ganábamos en número pero no era suficiente. Yo tenía a la pequeña Tiifu en mi boca y no podía enfrentarme a ellos, corría el riesgo de que ella saliera herida. Después encontré el escondite perfecto, la grieta de una gran roca.

Me aleje del lugar, para distraer a los leones. Me enfrenté a algunos y por suerte pude retenerlos, tenía el miedo de no encontrar a tu padre pues sin él sabía que estaríamos perdidos, pero a la vez me aliviaba saber que Tiifu estaría a salvo.

Lo siguiente, marcó un antes y un después… mis atacantes se alejaron de mí tan pronto llegó él. No entendí que ocurría hasta que luego de arrojarme una y otra vez al suelo fui consciente de la realidad. Protegía mi hija pero al hacerlo me descuide yo. Me había alejado lo suficiente como para que alguien nos escuchara… Estaba débil, apenas podía respirar y sentía un enorme peso encima de mí.

Las palabras de Scar fueron: "Si no encuentro un hijo digno, tú me lo darás" y luego de eso… nada. Me desmaye pero el daño estaba hecho. Fue tu padre quien me despertó a la mañana siguiente, me halló en el mismo sitio donde sucedió. Me dijo que pudo apartar a los seguidores de Scar pero él se fue después de tiempo, como si hubiera perdido el interés. Entonces le conté lo sucedido. Tiifu estaba a salvo, perdimos a unos pero tratamos de reponernos.

Seih estuvo deprimido durante meses, sintió que me había fallado, se lamentaba el no haber estado ahí y descuidarme pero siempre le decía que no fue su culpa. Habíamos salvado a Tiifu y era lo importante. Yo vivía con el miedo de que Scar regresara pues sus palabras no eran prometedoras.

Después de la tormenta viene la calma y nació Zuri. No mentiré, no me sentía bien por lo que paso pero cuando naciste todo cambio. El verte sobre mis patas, tan pequeña y frágil, tan hermosa y perfecta me dijo que todo estaba bien. Eras mi hija, yo te di la vida y no por ello te rechazaría. No me importó Scar, lo importante eras tú. Al ver mis ojos en ti me di cuenta de que no había maldad en ese pequeño ser. Al igual que Tiifu, estabas destinada a algo grande y estaba orgullosa de ambas. Seih alejó también su tristeza al conocerte, ahora eran un equipo. Solo él y mis dos hermosas hijas. Nunca se separaba de ustedes y las crio con amor.

Creímos que todo había quedado en el pasado pero no… Llegó el segundo ataque. Scar había vuelto por lo inició. Esta vez nos quitó algo apreciado por todos. Logré ocultar a las cachorras.

"¡No te llevarás a Zuri!" le advertí cuando lo tuve enfrente pero Seih le saltó encima y así comenzando una batalla a muerte donde el vencedor fue Scar. Le gustó vernos sufriendo, nuestro líder estaba derrotado igual que la mayoría de las leonas. Se rió de mí reduciéndome a nada.

"Su castigo será el estar muertas en vida" dijo alejándose. Tuvo razón, luego de ese día sentía que algo murió con Seih. El dolor me asfixiaba pero dos caritas me impulsaban adelante. Lucharía por las leonas y por mis hijas. Así llegamos semanas más tarde a Pridelands en busca de ayuda pero al escuchar que ese fue el antiguo reino de Scar y que él había muerto decidimos guardar silencio, nunca se lo contamos a Simba pues si le decíamos que cargábamos un hijo de Scar podrían rechazarnos.

(Fin de relato)

-Lamento haberte ocultado la verdad pero a veces la verdad duele más que la mentira y no quería que ninguna de mis hijas sufriera, no si podía evitarlo- finalizó Uyama con la mirada al suelo.

Zuri se levantó y colocó una pata detrás retrocediendo lentamente.

-Seih… ¿Seih no era mi padre? – La leona de ojo trises miraba atenta a su madre sin quitar la vista. Sus pupilas temblaban y caminos de lágrimas adornaban sus mejillas -¿Soy hija de Scar?-

-Zuri- Tiifu trató de frenar sus intenciones al ver como retrocedía.

-¿Tú lo sabías?- apenas alcanza a escucharse su voz.

-No a profundidad pero sabía sí lo de Scar-

-¿Por qué no me lo dijiste? Eras en quien más confiaba-

-Sabía que podrías reaccionar mal- Tiifu trató de acercarse a ella.

-¡¿Y tú como reaccionarias si descubrieras que eres hija de un monstruo?!-

-Él lo era pero tú no- dijo Uyama también recortando la distancia –Eres mi hija y eso no va a cambiar-

-Pues para mí lo cambia todo. ¡Ustedes no son mi familia! ¡Confié y amé a un león que ni siquiera era mi padre!

-Zuri, tranquilízate- Uyama controló su tono de voz para no exaltarla más pero parecía ser en vano.

-¡No! ¡No más!- Terminó de decir para iniciar carrera al lado opuesto de Tiifu y Uyama.

-¡Espera!- trataron de detenerle con la voz pero sabían que no era suficiente y decidieron seguirla.

Zuri trataba de perderse entre los árboles tan solo al mirar a sus costados se encontraba con Tiifu y Uyama así que apretó el paso todo lo que su cuerpo le permitió. Para sorpresa de la leona adulta, Zuri ganó velocidad en ese terrno donde no era fácil correr pues había obstáculos por doquier; piedras, ramas, arbustos o raíces. Esto más aparte el repentino calor sofocante que comenzó a sentirse. Uyama giró su vista y descubrí que Zuri las había llevado a la boca del incendio. Pronto el fuego se extendió por todas partes.

Sus pulmones comenzaban a arder pero Zuri no bajaba el ritmo.

¿Desde cuándo Zuri tenía tanta condición? Eran muy limitadas las veces que la había visto correr. Seguramente era algo que había descubierto los días de su ausencia.

A pesar de ser una leona adulta, su hija le estaba dejando atrás pero no por ello se rendiría. Era Zuri, su hija a quien había criado, ella, no Scar. Era su vida alejándose y no estaba dispuesta a abandonarla.

Esta vez logró acercarse más reduciendo la distancia. Tiifu no era tan veloz o resistente que ambas pero les seguía el paso.

Uyama no se detuvo ni cuando por accidente piso una brasa del suelo, solo pudo soltar un quejido.

Estaba cerca, a punto de poder tomarla con su hocico, a escasos centímetros pero entonces escucharon un crujido ganándose la atención de todas.

Un enorme árbol a unos metros de distancias comenzaba a ceder y pronto les cortaría el camino. Su madre creyó que Zuri se detendría ante esto, que no habría salida pero entonces la joven leona comenzó a acelerar volviendo a crear distancia entre ambas.

-Zuri, ¿Qué haces?- le llamaba Uyama pero no había respuesta.

A segundos de caer, Zuri logró pasar por debajo dejando una cortina de fuego detrás de ella y por ende, a su madre y hermana.

Solo después de esto se detuvo, jadeante.

Tiifu llego segundos después con su madre y ambas pudieron observar a través de las llamas la silueta de la leona. Ellas las observaba con el ceño fruncido y los ojos llorosos, imploraba por aire fresco.

-¡Zuri, regresa!- pedía desesperada la mayor. No había camino delante, el fuego era alto y se extendía por los costados solo con la opción de regresar por donde llegaron –Tratábamos de protegerte-

-Ahora veo porque se avergonzaban de mí. Soy un monstruo igual que Scar-

-Eso no es verdad- dijo Tiifu para después toser con su madre, el fuego más aprisionaba y el calor era insoportable.

-Se acabó- respondió Zuri y fueron las últimas palabras que escucharon de ella. Continuó corriendo a un destino desconocido.

-¡No!- Uyama inspeccionaba la zona buscando por donde atravesar pero no encontró nada.

-Madre, debemos regresar, es la única salida- sugerió Tiifu quedándose sin aire.

-Pero Zuri-

-No la abandonaremos, buscaremos otro camino- y de nuevo, el ataque de tos.

Uyama vio a su primogénita y se dio cuenta de que tenía razón, si se quedaban ahí morirían. El mismo sentimiento de cuando falleció Seih la invadió… ahora otra parte de ella se iba.

Sin más remedio, regresaron por sus pasos esquivando y evadiendo el fuego de su alrededor.

Tiifu echó un vistazo hacia atrás, por donde había visto por última vez a su hermana y sin controlarse, derramó pesadas lágrimas de impotencia.

Su hermana se había ido.

CONTINUARA…

Bien, este era uno de los capítulos que esperaba escribir desde que inicie la historia. Era uno de los aspectos fuertes en lo que se iba a apoyar la misma.

Al mismo tiempo se basa en una teoría que leí alguna vez y de ella me inspiré.

Seguramente leeré y responderé sus comentarios a través de mi cuenta de youtube por ser un cap. que esperaba. Me quedaré con los mejores y espero poder sacar ese vídeo.

Así que comenten!

Youtube: Bako Jabes

Wattpad: BakoJabes

Deviantart: Bako_Jabes

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