Disclaimer: Todo lo que reconozcan como propiedad de Stephenie Meyer, lo es. La trama de esta historia es lo único que me pertenece.


Epílogo

Edward

¿Saben qué es lo que más odio en la vida? Las cosas molestas.

Y, sin embargo, hay tres cosas molestas que realmente amo:

Número uno: Mi familia.

En eso se incluyen mis amigos, porque también son mi familia. Son molestos. Molestos como el infierno. Siempre están llamando, haciendo planes en los que no quiero participar, invadiendo mi casa y mi trabajo como si fueran los dueños del lugar y metiéndose en mis asuntos sin que los quiera en ellos. Pero los amo. Y solo lo estoy diciéndolo aquí, porque esto es una mierda sensiblera que nunca voy a decir en voz alta.

Número dos: Mis hijos.

En realidad, nos son molestos, no me molestan para nada. Los amo a morir, daría mi vida por todos y cada uno de ellos. El único problemilla es cuando su constante exigencia de atención no me deja tener sexo con mi esposa, eso es todo. Pero es que se me desgarra el alma cada vez que estoy a punto de conseguir una mamada, o estoy a punto de estar dentro de mi mujer y… ¡BAM! Los chicos se aparecen y mi erección se queda en eso. Una simple y sencilla erección que no va a ser aplacada.

Número tres: Bella.

Déjenme decir su nombre completo: Isabella Marie CULLEN Swan. ¿Vieron? Mi apellido está ahí. En su nombre. Porque es mi esposa, me casé con ella. Pero es molesta con eme mayúscula, un auténtico grano en el culo. Me saca de quicio por deporte. Es fastidiosa, irritable, visceral e insufrible. Me maldice, me golpea, me amenaza y chantajea a diario, soy maltratado, ¿saben? Y hombre, la amo. La amo así, como, hasta el infinito y más allá, es una cosa increíble. La verdad es que no recuerdo cuándo fue que la vi por primera vez, mamá dice que fue cuando Reneé vino con ella del hospital, pero yo no me acuerdo, solo sé que la amo desde que tengo uso de razón. Y eso nunca cambió.

Mi esposa tiene un gran estomago de nueve meses de embarazo, y, aun así, es la mujer más sexy que he visto jamás. Salir de la cama es difícil, muy difícil, pero tengo que volver al trabajo.

Sí, volver.

Tenía que volver porque eran las dos de la tarde, y mi jornada terminaba a las cinco.

¿Quieren saber por qué estoy en casa, en la cama con mi esposa, a las dos de la tarde cuando debería estar en el trabajo? Se los diré:

El embarazo la hace estar caliente. Y me refiero a caliente de cachonda, muy cachonda. Entonces ella me llama al trabajo algunos días de la semana diciendo que tiene que tener sexo conmigo en ese momento. No importa lo que esté haciendo, debo dejarlo e ir a casa porque tener sexo con mi mujer es de carácter urgente.

Y créanme, no me quejo por eso.

- ¡Nos vemos más tarde! – grité mientras corría hacia mi auto para volver a la oficina - ¡Te amo!

Bella sacudió su mano hacia mí desde la puerta principal - ¡Yo también te amo! - me alegraba que no tuviéramos vecinos porque solo estaba envuelta en una fina y pequeña bata de seda que no era para pre-mamá, así que no la cubría lo suficiente – ¡Cuando salgas del trabajo ve a casa de Esme, cenaremos allí!

- ¡Bien!

Si se preguntan por qué no tenemos vecinos, no es porque matamos a la Sra, Cope y enterramos sus restos en el jardín, sino porque no vivimos con Charlie. Compré un terreno un poco cerca de la casa de mis padres, en un lugar alejado y diseñé una casa para mi familia. Bella y yo no nos casamos hasta que la casa estuvo terminada, así que apuré la construcción lo más que pude. Es una casa grande y hermosa.

Compré el terreno un día antes de renunciar a mi trabajo en New York, ya que no iba a soportar estar lejos de Bella y mis hijos si conservaba el trabajo. Sin embargo, aún estoy medio trabajando para ellos, ya que contratan mis servicios como arquitecto cuando me necesitan, pero todo se hace a larga distancia. Así es como trabaja mi oficina.

Bella estaba en el quinto mes del embarazo de los gemelos cuando puso a trabajar sus neuronas con respecto a mi trabajo. Dijo algo como: "Oye, Edward. ¿Qué haces aquí después de todo? ¿No tenías un trabajo de ocupado y follado arquitecto que puede besarme el trasero en New York?"

Yo ya había renunciado hace tres meses y la construcción de la casa estaba por la mitad. Ella no sabía nada, estaba esperando a que preguntara, así que le dije. Entonces ella salió con: "¿Estás malditamente bromeando? Las cuentas no van a pagarse solas, tenemos un hijo y pronto vamos a tener dos más, mi trabajo en Twilight's no va a cubrir todo. ¿Qué demonios pasa contigo? ¡Nuestros hijos tienen que ir a la universidad! ¿Cómo van a estudiar si tienen un jodido padre desempleado?"

Hermoso, ¿no?

La cosa es que ella tampoco sabía que ya estaba a punto de establecer mi oficina en ese viejo edificio en el pueblo que Emmett y yo compramos. Así él podría poner su pequeña oficina de abogacía en la planta baja, mientras yo tomaba el primer piso para mi oficina de arquitectura. Incluso ya tenía un socio, Garrett, quien había trabajado conmigo en New York, y un equipo de trabajo, el cual eran unos chicos que iban conmigo a la universidad. Solo estaba esperando a que se trasladaran a Forks.

Yo ya me había planteado la idea de establecerme en Forks desde antes de pedirle matrimonio a Bella, ya que no quería estar lejos de ella y Sam, luego llegó el segundo embarazo, pero lo que cerró el trato fue ese maldito incidente con Phill. Desde ahí decidí que no iba a alejarme de Bella jamás. Nunca había estado más asustado en mi vida como lo estuve esa noche, fue una cosa horrible que no quiero repetir. Bella lo ha mencionado algunas veces con motivo de broma, restándole importancia a la experiencia, pero a mí no me hace gracia, me llena de rabia. Gracias a Dios el bastardo de Phill está en la cárcel, porque sería capaz de buscarlo. Vengarme un poco.

Esto me ha hecho recordar al imbécil primo de Jasper, el del vuelo a Río. Ese es otro al que me gustaría hacerle una visita, no termino de sacarme de la cabeza lo que le hizo a Bella. Y cómo eso hizo que se fuera de mi vida tanto tiempo ocultándome la existencia de Sam. Sabía que nadie le había puesto una pistola en la cabeza para que fuera con él a su habitación, pero siendo un verdadero hombre decente, no puedes emborrachar a una mujer y luego abandonarla como si fuera un viejo trapo. Me imagino lo asustada que debió sentirse Bella al despertar en esa habitación sola y desnuda. Todavía me culpo por tratarla de la manera en que lo hice cuando vino a mi habitación por un poco de consuelo. Puede que la haya tratado igual o peor que ese hombre.

Y cuando enloquecí de ira en la isla Esmerald. La hice sentir mucho más mal de lo que pretendí. No es que me esté excusando, porque sé que actué mal, pero ¿Cómo no iba a hacerlo? Ella era mi chica, la única que siempre había amado y con la que había estado. Porque sí, Bella era la única chica con la que había tenido sexo. Tenía fama de estar con muchas chicas, y lo estaba, porque era un adolescente cachondo que tenía toda la atención de las chicas calientes, me enrollé con todas y cada una de ellas, pero nunca llegué a acostarme con ninguna. Yo solo quería a Bella. Y no es que iba a decirlo en voz alta, iba a quedar como un idiota delante de todos.

Todo cambió cuando llegué a la universidad. Estaba enojado y dolido. Era un abandonado trasero. Entonces me volví una polla andante en las fiestas de fraternidad, cogí con chicas desconocidas como si no hubiera mañana. Todas ellas con cabello largo y castaño. O con hermosos ojos color chocolate. Estaba jodido, Bella tenía mi cabeza jodida.

Cuando superé la etapa de "Veo a Bella en todos los malditos lados", evité a las castañas como si fueran la peste y me volví todo rubias. Hasta que volví a ver a Bella en el hospital de Forks con su pequeño hijo en brazos. Nuestro hijo.

Eso volvió a joder mi cabeza. Fue épico.

Entré en la casa de mis padres a las 5:15 pm y, como siempre, escuché toda clase de ruidos. Risas, llantos, gritos, voces… era lo de cada fin de semana, y ya estábamos a viernes. Caminé hacia la sala de estar donde había un montón de gente en los sofás.

Detrás de mí se escucharon un par de pasos – Hola, papá – dijo Sam pasando junto a mí, parece que, como yo, acababa de llegar de algún lado. Del cual no me había dicho, pero esperaba que le hubiera dicho a su madre. Todavía me costaba creer que era un adolescente de dieciséis años.

- Hola, hijo – respondí.

Inmediatamente dos idénticas y desordenadas cabezas como las de su padre se giraron para mirarme, entonces corrieron hacia mí con los brazos abiertos - ¡Papá! – gritaron Quil y Embry. Siempre me recibían como si no me hubieran visto en años, con ellos no necesitaba perros en casa.

- ¡Hey, chicos! – levanté a mis gemelos de nueve años en brazos con un gruñido - ¿Qué tal ha ido la escuela hoy?

Abrieron sus ojos verdes con fingida inocencia – ¡No hicimos nada! – dijeron al unísono.

Oh-oh. Entrecerré los ojos - ¿Qué hicieron?

- Pusieron pegamento en la silla de la Srita. Kate, su falda se arruinó – dijo en voz baja un chico de cabello negro y ojos azules de la edad de los gemelos de pie frente a mí. Ese era Paul, el tranquilo hijo de Alice y Jasper.

- ¡Bocazas! – dijo Quil.

- ¡Bocazas! – repitió Embry.

No era como si no me iba a enterar de todas formas, Bella ya debería saber, o mi madre. Y en caso de que ninguna lo supiera, iba a saberlo de parte de Garrett, quien es el esposo de Kate, la maestra de mis revoltosos hijos gemelos. Solo quería agregar que, en su defensa, y no es porque quiera malcriarlos, ellos molestan a Kate porque les gusta. Me lo dijeron en confesión de secreto de macho alfa, con dedito meñique y todo.

Los puse en el suelo junto a Paul y los señalé con mi dedo índice – Muy mal, chicos. Vamos a hablar de esto en casa.

Gimieron y se voltearon para irse por la sala de estar – Bien…

- ¡Por Dios santo, Jared, deja de llorar! ¿Qué narices pasa contigo? Tienes siete años, ya eres un hombre. ¡Los hombres no lloran!

Sonreí antes de voltear hacia ella, aunque tendríamos que hablar más tarde de ese "narices".

Y allí estaba, de pie frente al lloroso hijo de Emmett y Rose. Mi pequeña de siete años. Leah.

Sabía que me había escuchado entrar a la casa, pero ella no era como los gemelos. Lo que me deprimía a veces, porque a mí sí me daban ganas de correr hacia ella. Esa niña era mi pequeño cariñín, niña de papá, la luz de mis ojos, pero el sentimiento era apenas recíproco. No, no es que no sea recíproco, sino difícilmente exteriorizado. Leah es independiente, dura y madura.

Si no fuera por sus ojos verdes, ella fuera totalmente igual a Bella. De todos modos, era una mini Bella, personalidad incluida. Había escuchado a los niños decir que era una pequeña perra. Los regañé de inmediato, pero no pude evitar reírme después, porque era cierto.

- ¡Oye, oye! Bájale a tu ritmo, nena, ese es mi hijo – dijo Emmett tomando a Jared en brazos - ¿Qué sucede, campeón? ¿Esta niña matona te está molestando?

- ¿Perdón? – pregunté con una ceja arqueada acercándome a ellos. Pegué a Leah a mis piernas - ¿Quieres que le diga a Bella que estás diciendo matona a nuestra hija?

- ¿Está diciendo matona a mi bebé? – dijo Bella saliendo del comedor. Leah inmediatamente corrió hacia ella y trepó por su ropa hasta estar en sus brazos, lo que parecía impresionante que pudiera cargarla, teniendo en cuenta que tiene una enorme panza.

Cada vez que Bella salió embarazada, arrastró a alguien a su estado. Primero fue Esme cuando estuvo embarazada de Sam, luego Alice cuando estuvo embarazada de Quil y Embry, la siguiente fue Rose en el proceso con Leah y ahora contagió a Ángela, la hija de los Weber. Es como si no pudiera traer al mundo a nuestros hijos sin compañía, quería amiguitos para sus hijos.

- Ella empezó – dijo Emmett señalando a Leah.

- ¿Estoy enseñando a Jared a ser un hombre y me llamas matona, tío Em? - preguntó mi pequeña con indignación - Muchas gracias.

¿Ven? Es igual a su madre.

Me acerqué a Bella para besarla y tomar a Leah de sus brazos, ya se veía cansada de tenerla encima – Voy a conseguirme una silla de ruedas eléctrica, de verdad – dijo suspirando agradecida y recostándose de mí – No vas a embarazarme nunca más.

Me reí y besé su frente – Eso fue lo que dijiste cuando estabas embarazada de Quil y Embry.

- Bueno, esta vez va en serio – se acercó a Jared, quien estaba hipando sobre el hombro de su padre - ¿Qué pasa, amigo?

- Mis dientes – susurró el niño – Se están cayendo, y me molestan en la escuela.

Bella arqueó una ceja - ¿Y no es eso estúpido? Están en la edad de mudar dientes, si no se les ha caído ya, pronto todo el mundo en tu salón de clases va a estar sin dientes como la Sra. Cope – señaló a Leah con su pulgar – Leah ha tardado en eso, pero ya tiene un diente flojo.

- ¡Mamá! – exclamó Leah avergonzada.

Jared miró a Leah como si fuera un ser divino - ¿De verdad? ¿Por eso comiste tus fresas de ese modo gracioso?

Ella se negó a responder, solo resopló molesta y giró el rostro hacia mi cuello. Giré mi cabeza hacia ella para besarla en la sien y por el rabillo de mi ojo vi a Paul acercarse a nosotros, se detuvo detrás de mí mirando a Leah con el ceño fruncido y levantó la mano, haciendo señas hacia ella para que se acercara. Leah sacudió sus pies inmediatamente para que la bajara, así que la dejé en el suelo.

Paul abrió su mano para ella y mi hija no dudó en tomarla - ¿Qué pasa? – preguntó preocupado.

Ella negó con la cabeza, su cara estaba roja – No es que se me haya aflojado ningún diente.

Qué sutil. De verdad.

Él sonrió divertido y le besó la mejilla. La mejilla de mi hija – Bien, ningún diente flojo – dijo antes de tirar de ella hacia donde los demás niños.

Me volteé hacia Bella y Emmett, que también estaban mirando. Señalé hacia el mocoso atrevido – No quiero a ese niño cerca de mi hija.

Emmett se echó a reír a carcajadas y Bella sonrió de manera extraña, seguía mirándolos con fijeza – No – susurró - Solo hay que mantenerlos vigilados – se giró hacia el comedor - ¡Alice, ven aquí! ¡Vamos a planear la boda de nuestros hijos!

- ¡¿Qué?! – gritó Alice desde la cocina.

Jared bajó de los brazos de su padre y se fue a reunir con los otros niños, así que Emmett y yo nos fuimos a reunir con Charlie, Jasper y papá en el porche trasero. Me quedé cerca de la puerta para mantener un ojo en Paul y Leah, tenía un raro presentimiento con ellos. No me había dado cuenta antes, pero como se parecían a Bella y a mí.

Saludé antes de voltearme hacia Jasper - Escucha, rubio, dile a tu hijo que mantenga sus manos lejos de mi bebé – entrecerré los ojos – Principalmente sus labios.

Jasper se indignó - ¿De qué estás hablando? Dile a tu bebé que deje de agitar sus pestañas hacia mi hijo.

Charlie frunció el ceño mientras Emmett hacía ese molesto sonido de "Ohhhh" – Creo que no me gusta esta conversación.

- ¿La besó? Tengo que contárselo a Esme – dijo papá entusiasmado, se escuchaba como Reneé – Paul y Leah es de todo lo que habla antes de acostarse.

¿Qué demonios?

- ¡A comer! – gritó Rose desde adentro.

Seamos sinceros, todo este montón de gente no cabe en el comedor de mi madre, éramos dieciséis personas. La mesa de mamá solo tiene diez puestos, y solo porque tuvo que comprar una más grande hace unos años, así que, para el disgusto de mi querida madre, todo el mundo busca un lugar para sentarse en la sala de estar después de servirse.

Los adultos se sientan en los sofás, o traen sillas del comedor, y los niños se sientan en el suelo. Me gusta como todo se ve casual, cálido y desordenado.

Además de las conversaciones y las risas, la comida siempre estaba llena de pequeñas llamadas de atención como: "Te estoy viendo, Quil, cómete esas zanahorias" "Jared, deja de jugar con el puré y cómetelo" "Vamos, Paul, los guisantes están esperando a que los comas" "Embry, cariño, eso es un muslo de pollo para que lo comas, no una rana de laboratorio para disección" "Solo dos cucharadas más, tu puedes, Leah" "Nadie va a comer postre si no se terminan la comida"

Son cosas del diario vivir de los padres.

Al terminar de comer, Emmett y Jasper se encargaron de los platos, fue como resultaron las cosas después de un afanado juego de piedra, papel y tijeras. Mamá se sentó en el suelo con Reneé y sacó una caja del pequeño armario bajo el televisor, nos dimos cuenta que eran fotos cuando las volcó en el suelo. Bella gimió mortificada, pero yo sonreí, hacía mucho que no sacaba el baúl de recuerdos.

Alice, Rose y los niños se sentaron alrededor de la montaña de fotos. Empezaron a mirar, riendo y preguntando por las ocasiones en las que fueron tomadas.

- ¡Oh! Aquí está la foto de mi ficha policial, me había olvidado de mi aventura en la cárcel – dijo Alice sonriendo – Salí guapa.

Reneé parpadeó hacia ella – Ni siquiera voy a preguntar por eso.

Pero los niños sí preguntaron. Alice se enfrascó en la narración de una historia fantástica y exagerada de lo ocurrido, y, al final, le echó toda la culpa a Charlie. Antes de que este tuviera la oportunidad de defenderse, hubo un portazo en la puerta principal, seguido de apresurados pasos subiendo por las escaleras.

Emmett se asomó a la sala con las manos enguantadas, su ceño estaba fruncido – No soy un fisgón ni nada, pero he visto por la ventana de la cocina que Nessie acaba de llegar en la motocicleta de ese amigo de Sam que tiene el pelo más largo que Jasper. Parecía muy enojada cuando caminó hacia la entrada.

El apodo de Renesmee había surgido a principios del primer grado de primaria de esta, nadie sabe realmente a quien se le ocurrió, pero Sam empezó a llamarla de esa manera diciendo que era su nuevo apodo en la escuela, así que todos en casa, excepto mamá, seguimos la corriente.

Fruncí el ceño también, dándome cuenta que papá, Charlie y Sam habían hecho lo mismo. Sabía que papá y Charlie se había quedado atascados en la parte de la motocicleta, mientras Emmett, Sam y yo estábamos pensando en la parte en la que parecía enojada.

- ¿Es el novio de Nessie? – preguntó Rose.

Todos los hombres volteamos a ver a Sam con ojos entrecerrados, pero él resopló con burla – No, claro que no – rodó los ojos como si fuera absurdo - Nessie solo estaba ayudando a las hermanas de Jake a diseñar los anuncios del baile de primavera del instituto. Iré a ver qué le sucede.

La risita de Jared hizo que miráramos hacia él - Tía Bella no sabe ir al baño – levantó una foto que tenía en la mano – Como Leah en esta foto.

- Esto… Edward… - dijo Bella, su cara tenía un tono rosáceo – ¿Me ayudas a levantarme?

Me acerqué para ayudarla, y Sam dejó de caminar para esperarla, creyendo que también quería ir a ver a Nessie, pero todo lo que ella hizo fue mirar sus flojos pantalones de pre-mamá. Los cuales estaban mojados. Mojados como si se hubiera hecho pis encima.

Hubo un momento de silencio en el que todos estábamos en Shock. A Bella todavía le faltaba unas cuantas semanas para dar a luz, había cumplido los nueve meses de embarazo apenas ayer.

- Esa no es Leah, Jared. Soy yo – dijo ella con un risueño tono, como si no hubiera acabado de romper fuente – Esa tarde vi a Edward tomando la mano de Jessica, una niña que vivía cerca. Y lo hizo porque ella estaba herida, se había caído de su bicicleta, pero yo me enojé mucho. Edward solo tomaba mi mano, las otras niñas eran asquerosas así que, ¿por qué estaba tocando a Jessica? – me miró y levantó una mano para ponerla en mi mejilla, sus ojos estaban rebosando amor – ¿Lo recuerdas?

¿Sería un mal esposo si mi mente no alcanzara hasta allá? Porque no lo recuerdo. O quizás era que mi mente solo estaba pensando en la posibilidad de que ella diera a luz a nuestro hijo en la sala de estar de mi madre.

- Yo sí – dijo Emmett sonriendo – Tiraste del cabello de Jessica y le dijiste que no podía tocar a Edward porque era tuyo. Luego Jessica se echó a llorar y tiró de tu cabello también, le arañaste la cara con furia y ella retorció tu dedo corazón, así que pateaste su rodilla, entonces ella te lanzó la muñeca que llevaba en la cesta de su bicicleta y derramó su jugo de naranja en tu ropa. Aun cuando Esme estaba horrorizada de que hubieras peleado con alguien, pero no pudo evitar hacerte una foto para conmemorarlo.

Bella todavía me estaba mirando - Esa fue la primera y última vez que peleé con alguien que no fueran Emmett o tú. Ahí fue cuando decidí que ibas a ser mío para siempre, ninguna otra niña asquerosa iba a tocarte nunca más. Iba a casarme contigo y seríamos como Esme y Carlisle y tendríamos muchos bebés – los ojos se le llenaron de lágrimas, haciendo que se me formara un nudo en la garganta – El problema fue que lo olvidé poco después y nos desviamos del camino, pero finalmente estamos aquí, ¿no? Estamos casados, y felices, y tenemos muchos hijos, y justo ahora vamos a tener uno más. Es increíble como todo esto lo había decidido desde que era una niña de siete años. Soy genial, ¿eh?

Me acerqué a ella y le di un beso casto en los labios por los niños presente, pero no con escaso amor – Eres la más genial chica de la tierra, pero yo ya lo había decidido mucho antes que tú – dije con mi frente sobre la de ella – Siempre, todo lo que alguna vez sentiste por mí, o lo que planeaste para nosotros, lo sentí y lo planeé primero. Porque te amé desde el principio.

Esta vez dejamos fuera de nuestra mente a las personas a nuestro alrededor. Nos besamos fuerte, duro, demostrándonos el significado de nuestras palabras con nuestros labios. Y se sentía tan bien, que no quería parar, es más, no lo haría. No pararía por nada, por absolutamente na…

- Umm… sí recuerdan que hay un bebé en camino, ¿cierto? – dijo Sam incómodo.

- ¡Joder!

Y, entonces, reinó el caos.


Hola, hola!

Estuvo largo, ¿eh? No supe como hacerlo más corto xD

Sí, se acabó, no puedo creerlo yo tampoco. :') Espero que les haya gustado.

Les agradezco de verdad por sus comentarios y todo el amor que le dieron a la historia, sin olvidar todo el que me dieron a mí. Son unos ángeles, la quiero de aquí a la luna.

Sé que se quedaron pensando en la razón por la cual Nessie llegó a casa enojada, pero lo he dejado así porque... en realidad... aun no estoy preparada para dejar ir esta historia. Bueno, sí la estoy dejando ir, pero se me ha metido en la cabeza que voy a hacer una clase de spin-off para darle una historia a Nessie. Claro, despues de que termino con la historia que tengo inconclusa.

Así que, ¿qué les parece? ¿Quieren leerla?

Vuelvo a agradecerles por el apoyo a la historia y a mí. Nunca creí que recibiría tanto amor por esto.

¡DianaEs! Si... es un cerdo-conejo como el de You're beautiful. n.n

Estoy avergonzada porque no les di más de Emmett y Rosalie como pidieron, pero ya estoy pensando en como darles eso en la historia de Nessie.

¿Puedo decirlo otra vez? Gracias por sus comentarios, por su amor, por su apoyo y por absolutamente todo! Las quiero, chicas, de verdad.

Ahora se supone que debería decir que nos leeremos en el próximo capítulo, pero bueno... ya no hay siguiente capitulo. =(

Pero nos leeremos en la siguiente historia, ¿cierto? ¿cierto?

Bye...