Gui: Hoy he acabado de hacer una inscripción complicada y estoy satisfecha, así que regalito de capítulo.
Disclaimer: ¿Si Georgie le ha robado ideas a la historia, y nosotros le robamos ideas a él, en realidad le estamos robando ideas a la historia?
Dragones bailando
o La Más Humana de las Tragedias: la Guerra Testaruda
Black Trombo, El Matapríncipes
La batalla rugía en Ladera como había rugido apenas unas semanas antes, frente a un enemigo diferente. El fuego en el aire llenaba los pulmones. No se veía nada. Se oían demasiadas cosas. ¿Quién podría saber cómo murió Daeron, el Osado?
Había mucha gente alrededor de la tienda del príncipe. No tenía sentido que nadie le hubiese avisado de la batalla hasta el punto de que se le hubiese caído su propio pabellón encima. Todavía, la historia del soldado desconocido que lo mató sin saber a quién estaba matando tenía un poco más de sentido.
Pero la historia que sin lugar a dudas era la más probable era la que él, Black Trombo, contaba a todo aquél que le quisiese escuchar. Una historia en la Daeron salía de su pabellón en llamas, a veces vestido y quemándose, otras veces desnudo, según el humor de Black Trombo y la cantidad de detalles que le pedían los ojos brillantes de su audiencia. Y, en esa historia, lo mataba, siempre con un lucero del alba, esa clásica maza con púas característica de los myrenos con nombre poético.
A Black Trombo le encantaba su arma de combate. Su padre había sido escribano, y le había transmitido la pasión por las palabras. Que aquella bola gigante de hierro adornada con pinchos se llamase lucero del alba era una de las cosas más irónicas y geniales que había oído o visto jamás. Un hermoso sol que despunta por la mañana, con rayos cegadores, y una enorme maza que no sólo te aplastará la cabeza, sino que te la perforará…
Matar a un príncipe con tal arma era algo muy útil de vender para que le cogiesen en la próxima compañía de mercenarios a la que se apuntase (su jefe y capitán había, desgraciadísimamente, muerto bajo el fuego del dragón ese, Espesura, Niebla o lo que fuese).
Por suerte para Black Trombo, no se encontró el cadáver de Daeron, y no se pudo diagnosticar si su maza había matado o no al príncipe. Si lo hubiesen sabido los Caltrops, le habrían pagado con su misma moneda. Como tenía un nombre curioso y era myreno, y como había contado su historia mil veces, los escribanos recordaron su nombre. Si mató o no mató al príncipe Daeron es otra historia.
Contador de batallas y Puñaladas Traperas de la Guerra
Verdes: 26 + 3 dragones matados + 2 dragones conseguidos
Negros: 26 + 1 dragón herido
Contador de Cosas Que Salieron Mal
Verdes: 9 + 4 dragones perdidos
Negros: 11 + 4 dragones perdidos
Quieras que no, se nos ha muerto un príncipe... eso vale dos puntos, y los verdes van teniendo tantas pérdidas como los negros. Os dije que se acabaría equilibrando la balanza.
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Gui
SdlN
