Capítulo 56
Casa de la familia Fujioka…
El calendario indicaba "domingo", un día caluroso pero muy agradable. Al mediodía Haruhi almorzó con Ranka quien tenía la cara larga por enterarse de que su pequeña saldría con un chico.
Después de lavar los platos y terminar sus otros quehaceres, la niña entró al baño para ducharse tranquilamente sin imaginarse lo que le esperaba cuando saliera.
Después de un rato inesperadamente su padre exclamó con alegría desbordante – ¡Ya me voy al trabajo Haruhi, diviértete en tu cita!
Eso le extrañó un poco a la joven que para ese entonces se estaba envolviendo en una toalla para salir a despedirse de su padre. Ranka se apresuró a la salida atorándose con una bolsa enorme que llevaba a cuestas. Jalando y jalando logró sacar el saco por la puerta y se lo llevó corriendo cual ladrón a su botín.
- Me pregunto… ¿qué llevará allí? – se dijo ingenuamente Haruhi.
¡Sorpresa, sorpresa! Cuando fue a su habitación para vestirse, el armario y los cajones estaban completamente vacíos. ¡Pero claro! ahora tenía sentido el porqué su padre llevaba tanta prisa y ese gran saco, allí dentro estaba toda su ropa, incluso la que había acabado de poner en el cesto de la ropa sucia.
El muy sobreprotector Ranka quiso asegurarse de que ella no fuera a la cita con Kazuki y había efectuado el robo durante el tiempo que ella se bañaba. La cabeza de Haruhi echaba humo de lo caliente que se había puesto, pero no había tiempo para enojarse.
Revolvió cada rincón de su casa con desesperación pero no encontró ni un pañuelo. Acabó exhausta, pero justo antes de considerar el hecho de tener que llamar para cancelar, vio el retrato de su madre en su mesita de luz y recordó algo importante.
Rápido se agachó a un lado de su cama y sacó una caja de cartón. Suspiró de alivio por hallarlo, y con la caja en su regazo…
- "Aquella vez…" - recordó.
Aquella vez mientras su madre estaba en el hospital se lo confeccionó para el día de Halloween cuando ella tenía 6 años – ¡Muchas gracias mamá! – dijo en aquel entonces.
Dentro de esa caja, sacó el disfraz de caperucita roja y no pudo evitar sonreír al evocar recuerdos de cuando lo usó. Ranka lo pasó por alto porque estaba oculto.
El disfraz constaba primero de un vestido rojo de mangas cortas con voladitos blancos en los bordes de la falda, en las mangas y en el cuello. Cuando era pequeña el largo del vestido le quedaba por la rodilla. Al volver a ponérselo la falda le quedó como una pollera corta, y le entró perfecto gracias a que los pechos no se le habían desarrollado mucho.
Ahora venía la parte del chaleco negro que se usaba sobre el vestido y se ataba por delante. Solo tuvo que cortarle las tiras y lo usó como corset por debajo de los pechos.
Las medias blancas… era tan largas que de pequeña llegaban hasta debajo del vestido, pero ahora le quedaban apenas sobre las rodillas. Y por ultimo la capa roja, cuyo largo le llegó hasta las rodillas lo ató con una cinta roja formando un moño en el cuello.
- Muchas gracias, madre – Ya estaba lista, por fin.
Y se le hacía tarde, así que se apresuró a la entrada a buscar sus zapatos.
Jamás jamás jamás se pudo haber imaginado que su padre se hubiera llevado sus zapatos también. El enojo de antes había vuelto en forma de una vena punzante en su frente.
Buscó por todos lados mientras el tiempo se le iba y lo único que pudo encontrar fueron unos patines rojos con ruedas. Ranka le había comprado esos rollers pero ella jamás había sido buena usándolos.
Era una maldición y ya era demasiado tarde, pero si los usaba tardaría menos en llegar al punto de encuentro. Salió de su casa y se los puso al terminar de bajar las escaleras del lugar.
¡CUIDADO CON EL LOBO CAPERUCITA!
El punto de encuentro era un parque. A las dos de la tarde pasadas Kazuki llegó y por primera vez estaba vestido normalmente, ¡sin kimonos! Usaba un pantalón verde yerba con bolsillos a los costados. Unos botines color café acordonados, una camisa negra fuera del pantalón con las mangas remangadas hasta los codos, y unos guantes negros.
Su cita aun no había llegado y estaba lejos de llegar. El trillizo se sentó en uno de los bancos del parque y el tiempo empezó a transcurrir.
Por su parte, el resto del Host Club estaba escondido muy cerca tras unos arbustos, espiando con tenacidad.
En especial Tamaki - ¡Ese trillizo es un sinvergüenza!
- Oiga donno, está hablando de nuestro hermano – Kaoru defendía.
Kyouya anotaba en su libreta el estilo de ropa que llevaba Kazuki o tal vez el tiempo en que tardaba Haruhi en llegar, pero fuera lo que fuera siempre prestaba atención a lo que pasaba a su alrededor al mismo tiempo – Si mal no recuerdo – le dijo a Tamaki – estuviste de acuerdo en que ellos dos salieran para que Kazuki tuviera la oportunidad de hacer las paces con Haruhi.
- Así es donno – Hikaru le dio la razón – Kazuki dijo que sería amable y que se disculparía con ella.
- Pero… ¿Qué pasaría si Ciel-chan aparece?
(…) (Silencio reflexivo)
Por ridículo que parezca nadie había pensado en eso hasta que Honey lo mencionó, y por si fuera poco el pequeño se puso a cantar…
- XD ¡Juguemos en el bosque mientras el lobo no está! ¿El lobo está?
Todos miraron hacia Kazuki sentado en un banco espaldas a ellos, y de pronto Ciel volteó y les mostró una sonrisa entre dientes acompañada de una risa traviesa.
- ¡EL LOBO ESTAAAAAAA! - Gritaron con pánico.
OuranHighSchoolHostClub
Hikaru mostraba su mejor sonrisa mientras negociaba con su hermano malvado – Si te portas bien con Haruhi, seré tu esclavo por una semana. ¿Qué tal eh?
- ¡Te daré un cheque en blanco! – le ofreció Tamaki desesperado.
- ¡Te prestare mi usa-chan! XD ¿ne?
- mmm… - el trillizo miró de reojos a Hikaru - ¿Y… cumplirás tu promesa?
- ¿Ah? ¿Qué promesa?
Kaoru le susurró al oído - Tú promesa de unión – le recordó.
- ¿Te refieres al… b-b-be-beso? – Hikaru se sonrojó – vamos Ciel no bromees jajah – entró a ponerse nervioso – eso era solo un juego.
Pero su hermano parecía estar muy serio.
- ¿Un beso? ¿Un beso dijiste? ¿Eso es todo? – Tamaki se despreocupó en seguida – que esperas Hikaru, dale un beso a tu hermano.
- ¡¿Qué? ¡Pe-Pe-Pero… eso es algo… m-muy personal y privado que…! – Hikaru se enrojecía más.
Y Tamaki no entendía la indirecta directa. - ¿Quieres que los dejemos a solas un momento?
- ¡Donno! ¡No lo haré! – la cabeza de Hikaru parecía que iba a explotar como un volcán.
Ciel se enfadó muchísimo con él - ¡Bien! – se cruzó de brazos – ¡como quieras!
(Que horror)
La negociación había fracasado rotundamente. El Host Club regresó a los arbustos a ser testigo de lo mal que lo pasaría la pobrecita Haruhi. Las miradas estaban sobre Hikaru acusándolo, nadie entendía porqué no había querido darle un beso a su hermano.
- ¿Qué no entienden? No estamos hablando de un beso normal, sino… sino de… de… ¡ahhh! – a Hikaru le daba pena hasta decirlo en vos alta.
- Un beso en los labios – Kaoru completó su frase.
(…) (Hubo otro silencio)
- ¿Y…? – preguntaron todos.
- Son hermanos… - dijo Tamaki esclareciéndolo - …y trillizos, y atractivos además. Me parecería extraño que no sintieran atracción entre los tres ya que tienen un vínculo muy fuerte. Además son adolescentes, están en la hermosa etapa de la vida donde todos sentimos curiosidad por nuestros cuerpos ¡Y ustedes son idénticos!
- ¡¿Eh…? – Hikaru no creía lo que escuchaba de su donno.
- Que cruel eres Hika-chan - lo acusó el lindo Honey – Kazu-chan estuvo solo sin ustedes por muchos años y tú le niegas un beso
Si sus amigos creían que era algo normal, y hasta Kaoru lo creía… entonces… ¿en verdad había sido cruel negarle un beso a Kazuki y a Kaoru?
Hikaru jamás lo había pensado de esa forma, pero le encontraba coherencia y sentido ahora. Su rostro cambio de expresión cuando entendió eso.
Y su hermano Kaoru, por su parte sintió que acababan de hacer algo imprudente, Hikaru sin restricciones fraternales sería…como un animal salvaje fuera de su jaula.
Continuará…
