Capitulo 50
Buenas noches.
R: Quinn lo siento…lo siento de veras, no me odies por favor- Rachel seguía los pasos de la rubia que se esmeraba en recoger sus cosas del jardín de Ashley.
Q: ¡Nemo!- exclamó llamando al animal.
R: Quinn por favor…dime algo
Q: Rachel…relájate ¿ok?...
R: ¿Cómo quieres que me relaje?...Quinn dime algo por favor.
Sp: ¡Chicas!, ¿ocurre algo?- Spencer aparecía portando un par de toallas.
Q: No Spencer...es solo que me tengo que marchar ya y Rachel me va a llevar.
La chica no terminaba de creerse nada. Quinn apenas le miraba a la cara y Rachel permanecía tratando de vestirse con los ojos completamente inundados en lágrimas.
Sp: Os traía estas toallas- espetó mostrándoselas.
Q: Gracias- respondió la rubia cogiendo una y secándose un poco el pelo para más tarde colocarse el vestido que permanecía en el suelo.
Rachel hizo lo mismo y utilizó una de las toallas para tratar de secarse lo más rápido posible.
Sp: ¿Que ocurre Rachel?- preguntó sin que Quinn pudiese oírla.
R: Mañana te cuento- respondió visiblemente afectada.
Q: ¿Nos vamos?- interrumpió la rubia una vez que ya había encontrado a Nemo.
R: Claro- tragó saliva al ver el rostro de la chica. Un gesto extraño. No sabía si estaba enfadada o apenada.
Q: Despídeme de Ashley y gracias por la cena...- dio un beso a Spencer al tiempo que se alejaba hacia la casa para salir por la puerta principal.
Rachel siguió sus pasos aun con el pelo goteando y la ropa mojada que se había colocado. No entendía las prisas que le habían entrado a Quinn al igual que tampoco entendía por qué le hacía caso de aquella manera. No era lo más adecuado salir así de la mansión, ni siquiera le había dado tiempo a secarse completamente.
Quinn no tardó en tomar el asiento del copiloto una vez que Rachel abrió el enorme coche.
En silencio, con algunos llantos que dejaba escapar Rachel, comenzaron a rodar en dirección a Ohio Ave.
Apenas había 10 minutos de recorrido entre ambas casas pero para Rachel fue el trayecto más largo de toda su vida. No se atrevía a hablar, no sabía que decir ni cómo actuar. Quizás aquello era el tan temido shock del que hablaban los médicos y lo había provocado ella, por no ser coherente, por dejarse llevar y explotar de la manera en que lo hizo.
Quinn por su lado respiraba profundamente. El miedo que había sentido desde que supo que Rachel y ella habían sido pareja y que no había salido bien se había esfumado. Ya lo sabía todo, sabía cuál había sido el motivo por el que ella le hizo daño a la morena, pero descubrir que Rachel había hecho todo aquello fue algo nuevo. Tenía razón la morena. Ahora comenzaba a asimilar aquellas palabras de la chica cuando le dejaba claro que ella no había sido la mejor ni más buena, pero ella no quiso saberlo en su momento...y juraría que ahora tampoco le hizo ilusión averiguarlo.
Rachel detuvo el coche frente a la casa. Permanecía con la respiración entrecortada mientras Quinn abría la puerta sin dirigirle una sola mirada. Las lágrimas volvían a caer sobre las mejillas de la chica que veía como todos sus miedos se hacían real. Quinn no quería saber nada de ella.
Aquel enamoramiento del que hablaba solo fue una ilusión y de repente comenzó a lamentarse por no haber hecho caso a Spencer y Ashley y haber aprovechado la situación para estar con Quinn, aunque no recordase nada.
Volvía a escaparse, volvía a alejarse por la calle y sentía que no podía hacer nada, más que llorar.
Quinn rodeó el coche y puso rumbo hacia su casa pero se detuvo a escasos metros.
Q: ¿A qué esperas?- preguntó lanzando una mirada hacia el coche.
Rachel no comprendía muy bien a que se refería.
R: ¿Qué?- musitó.
Q: Vamos...acompáñame, ¿o me vas a dejar sola?
Rachel se sorprendió y sin mediar palabra abandonó también el coche, siguiendo los pasos de Quinn hacia su casa.
Seguía sin comprender que es lo que pretendía.
R: Quinn... ¿qué...qué hacemos?- preguntó confundida una vez que entraron en la casa.
La rubia se limitó a dejar al pequeño Nemo en su cesta y caminó hacia la cocina para llenarse un vaso de agua.
R: ¿Dónde está Judy?
Q: Con Cathy. Ha venido a por ella y se iban a cenar...no creo que vuelvan pronto- espetó regresando a la sala.
Rachel permanecía anclada en mitad del salón, esperando algo que no sabía lo que era.
Q. ¿Por qué lo has hecho?- preguntó al fin.
R: ¿Qué?- preguntó desconcertada.
Q: ¿Por qué me lo has contado?- mantenía la calma mientras daba un sorbo de agua
R: Porque no aguantaba más...no podía seguir fingiendo que todo iba de maravilla entre nosotras...
Q: Es que todo iba de maravilla entre nosotras, Rachel- interrumpió.
R: Pero Quinn, es todo fantasía...necesitaba que supieras lo que realmente te hice
Q: Pero yo te pedí que no me lo contaras...solo quería saber lo bueno, no me interesa lo malo...además, te dije que me daba igual lo que hubieras hecho que yo te necesitaba a mi lado y punto
R: ¿Por qué no te pones en mi lugar?...tú pensabas que había sido por tu culpa, ¿qué clase de persona soy dejándote creer eso?
Q: La clase de persona que creo que eres, la misma que me ha llevado a patinar, al parque de atracciones, la misma que me ha llevado a ver la puesta de sol y me ha subido al edificio más alto de la ciudad...la misma chica que ha estado noche y día cuidando de mí y que me ha robado un beso cuando menos lo esperaba...esa misma chica, Rachel...¿crees que el saber lo que hiciste me iba a influenciar para cambiar mi opinión de ti?.
R: ¿No estás enfadada?- preguntó incrédula.
Q: Si...si lo estoy porque te pedí que no me lo contases y lo has hecho.
R: Tú me pediste sinceridad.- fue rápida.
Quinn no esperaba aquella respuesta y no tuvo palabras para contradecirla.
R: Como ves...he sido sincera- espetó algo más tranquila.
Q: No es justo- se dejó caer en el sofá con el gesto contrariado.
R: No te entiendo Quinn- se acercó al sofá.
Q: Si...sigo sin recordar nada...por mucho que me lo hayas dicho, sigo sin saber que sentía cuando todo sucedió y como es evidente, sigo sintiendo lo mismo por ti...pero ahora tú no me vas a tratar igual- recriminó con una actitud infantil.
R: Un momento... ¿todo este berrinche es porque crees que ya no te voy a tratar de igual manera?- preguntaba completamente incrédula.
Quinn se limitó a bajar su cabeza y observar el agua en su vaso.
R: No me lo puedo creer...-exclamó- Quinn Fabray… ¿acabas de hacerme creer que te había perdido para siempre y solo pensabas en eso?
Q: ¿Cómo?- preguntaba con inocencia.
Rachel se secaba las lágrimas que habían ido acumulándose en sus ojos mientras conseguía esbozar una leve sonrisa de tranquilidad.
R: ¿Piensas que te iba a abandonar?
Q: No... Pienso que ya no va a ser lo mismo porque seguro que tú no paras de sentirte culpable.
R: Yo solo quería que lo supieras...quería que supieras que no me he portado bien contigo, que no podía volverte a besar sin que supieras la verdad- exclamó tomando asiento al lado de la chica.
Q: ¿No vas a cambiar tu postura conmigo?
R: En absoluto...a menos que tú me lo pidas.
Q: Eso solo puede tener dos lecturas...o bien me tienes pena o bien...quieres estar a mi lado.
R: ¿Tú que crees?
Q: No lo sé...dímelo
Rachel sonreía. Todo el horror que acababa de soportar hacia unos minutos se convirtió en la mejor de las sensaciones al descubrir la inseguridad que mostraba la chica, dejando claro que necesitaba estar a su lado, que lo deseaba.
Q: ¿No me vas a decir nada?- preguntó al ver que la morena no hablaba, simplemente se limitaba a observarla.
Rachel acortó distancias con la rubia y se acercó hasta quedar justo a su lado. Apartó con suma delicadeza un mechón de pelo, aun mojado, que caía sobre la mejilla de la chica al tiempo que le regalaba una inmensa sonrisa.
R: No puedo vivir sin ti- confesó- no podría separarme de ti aunque quisiera.- y lentamente, como si el aire dificultase su acercamiento, fue avanzando hacia sus labios.
Quinn mantenía la calma completamente perdida en los enormes ojos de la morena.
Rachel no dudaba, deseaba hacerlo y lo hizo. Con ternura besó los labios de la rubia, esperando ser correspondía por ésta.
Quinn cerró sus ojos al contacto y pensó en las palabras de Santana cuando horas antes le había dejado claro que solo tenía que dejarse llevar.
Lo hizo. No supo como pero en apenas unos segundos estaba disfrutando, conociendo, experimentando una de las mejores sensaciones que podía sentir en su vida. Los labios de Rachel le regalaban miles de caricias sobre los suyos, inundando de calor todo su cuerpo. El aroma de la chica, el sabor de la morena era exquisito para sus sentidos y aquel escalofrío que sentía cada vez que su lengua dejaba pequeñas caricias en su interior le hacía enloquecer.
¿Cómo había podido olvidar aquello?, ¿cómo se permitió aquel lujo de no recordar algo tan bello, tan especial?
Rachel se dejaba llevar. Sentir como Quinn había aceptado aquel beso y se dejaba guiar por ella le hizo tomar confianza. Para ella aquel beso no era el primero, no era una nueva experiencia, pero si era el más especial.
La calidez que desprendía Quinn, el tacto de sus labios, de su lengua, le hacían recordar que estaba allí, a su lado después de tanto dolor, de tanto horror sufrido.
El amor había sido más fuerte que aquel golpe. Su corazón seguía palpitando por ella y ya no iba a provocar más situaciones que la alejaran. Ya estaba todo dicho, ya sabía todo y seguía pidiéndole que estuviese a su lado.
Ahora llegaba el momento de afianzar aquel amor, de hacerla feliz y regalarle su vida si era necesario.
R: ¿Cómo estás?- preguntó separándose con dificultad de los labios de la rubia.
Q: No quiero hablar...solo quiero que vuelvas a besarme- susurró clavando sus ojos sobre los de la morena.
Rachel obedeció y volvió a recobrar aquel beso que no debió detener. Esta vez sus manos avanzaron al mismo tiempo y tomaron la cintura de la rubia, mientras ésta, alzaba las suyas para acariciar el rostro de la morena.
La incomodidad del sofá las hizo caer de costado, apoyándose ambas sobre el respaldo pero sin separar los labios de aquel intenso y más que probable eterno beso en el que se habían involucrado.
Ninguna estaba por la labor de detenerse.
La escena era intima, especial. No supieron cuánto tiempo estuvieron en aquella posición. Quinn jamás pensó que un beso durase tanto y se sintiese a la vez tan corto.
Rachel nunca imaginó poder estar tanto tiempo disfrutando de los labios de su chica sin pasar a otra fase, como habría sucedido meses antes.
Solo necesitaban besarse, sentirse de aquella forma, volver a recuperar el sabor de los besos en el caso de Rachel y sentir aquella nueva sensación en la persona de Quinn.
El ruido de unas llaves las sacó de aquel maravilloso trance. Judy estaba abriendo la puerta.
Q: Que oportuna- susurró al escuchar el sonido.
R: Es algo típico...hazte a la idea de que nos van a interrumpir millones de veces- respondió separándose de la chica.
Judy entraba en la casa, acompañada de Cathy y se sorprendió al descubrir a ambas chicas sentadas en el sofá. Habían detenido el beso, estaban separadas, pero las miradas entre ambas y alguna que otra sonrisa furtiva, dejaba entrever que algo había pasado.
J: Hola... ¿que hacéis aquí?, ¿no estabais en casa de Ash?
Q: Se hizo tarde...y tú siempre quieres que descanse, ¿no es cierto?- respondió con algo de humor.
J: Si, pero no esperaba encontrarte tan pronto.- espetó.
R: Bueno...mañana tenemos visita al museo con Angie, es hora de descansar- respondió levantándose del sofá.
C: ¿Que hacéis mojadas?- preguntó la cirujana al ver el pelo de la morena.
Q: Ashley nos lanzó a la piscina- siguió los pasos de Rachel
J: Esa chica está loca...os vais a acatarrar.
Q: No creo...de hecho no sabes la calor que tengo ahora mismo- respondió lanzando una mirada hacia la morena.
R: Será mejor que me vaya…no soporto más tiempo esta ropa mojada- exclamó sonriente.
Quinn la observó. Ella si soportaba aquella imagen de la morena con la fina blusa dejando ver parte de su cuerpo gracias a las transparencias que provocaba el agua. Transparencias que dejaron a la luz un pequeño pero abismal detalle que volvió ruborizó por completo a la rubia. Rachel no se había vuelto a colocar el sujetador cuando salieron de la mansión y su pecho era perfectamente visible tras la húmeda ropa.
La morena se percató de aquel detalle y rápidamente cruzó sus brazos, evitando que Judy y Cathy lo notasen. Gesto que llegó tarde para ambas que ya habían comprobado el estado en el que se encontraba la chica.
Q: Te acompaño a la puerta- interrumpió la tensión que se creó en la sala.
R: Quinn… ¿me dejas algún suéter?...no quiero ir así por la ciudad.
La rubia aceptó y rápidamente se adentró en su habitación para buscar alguna prenda que entregar a la chica.
R: Judy...me gustaría hablar contigo a solas- murmuró evitando que Quinn escuchase nada- es algo importante.
J: ¿Ocurre algo?- se extrañó.
R: No…bueno si, pero tiene que ser a solas… ¿podemos vernos mañana?
J: Claro…
R: Ok…ya te escribo un SMS y te aviso.
Q: ¿Te gusta éste?- interrumpió en la sala mostrándole un jersey azul.
R: Perfecto- lo tomó y rápidamente se lo puso.
Rachel se despidió de ambas y caminó hacia la puerta, mientras Quinn seguía sus pasos.
Aun sentía aquel cosquilleo que le había invadido con el beso que minutos antes le había regalado la morena.
R: ¿A qué hora vamos al museo?- preguntó en el porche de entrada.
Q: No lo sé, Bette me llamará y me confirmará la hora…si quieres yo te aviso.
R: Perfecto…paso a recogeros.
Q: Ok.- sonrió.
R: Bueno...es hora de que me vaya
La escena se volvía tierna. Rachel y Quinn permanecían absortas la una en la otra, esperando algún tipo de reacción para despedirse. Eran como dos adolescentes completamente ruborizadas por la situación.
R: ¿Te puedo abrazar?- rompió el silencio al fin.
Q: Creía que no me lo ibas a pedir nunca-. Respondió con una sonrisa
Rachel avanzó con dulzura y alzó los brazos alrededor del cuello de la rubia mientras ésta entrelazaba sus manos por la cintura de la morena.
Apenas duró unos segundos aquel intenso encuentro. Los suficientes para que el perfume de ambas se mezclasen y cada una se llevase el olor de la otra. Lo suficientes para guardar la calidez que desprendía cada una.
Un pequeño beso en la mejilla fue el punto y final a aquel abrazo y la posterior separación de ambas.
R: Descansa.- susurró sonriendo.
Q: Avísame cuando llegues...- respondió de igual manera.
Rachel se alejó hacia el coche mientras Quinn permanecía en silencio, viendo como aquella chica de ojos grandes y oscuros, con una enorme melena morena y su jersey azul, cruzaba el jardín.
Una estrella de Hollywood, una amiga, su... ¿chica?
Rachel no podía creer todo lo que había sucedido en aquellas horas. En su camino hacia la residencia no dejaba de ordenar todas y cada una de las situaciones que había vivido en aquel día.
El descubrimiento de Beth, el encuentro con Shelby, la confesión a Quinn y para terminar, aquel beso, aquellas caricias y sobretodo...aquella mirada de complicidad con la rubia.
Volvía a tenerla, volvía a estar a su lado de la misma forma que tanto deseó. Seguía sin recordar nada pero al menos ya sabía que había sucedido entre ellas. Ya no había nada que le apartase y encima, Quinn correspondía aquellos sentimientos.
Nada podía cambiar el estado de euforia en el que se encontraba la morena al llegar a su casa, al menos eso creía.
Apenas recorrió varios metros por el pasillo hasta llegar a su apartamento cuando alguien le interrumpió.
No pudo darse cuenta hasta que la vio. Iba inmersa en la pantalla de su teléfono móvil mientras le enviaba aquel SMS que Quinn le había pedido.
Ya estaba en casa y era hora de dejar completamente tranquila a la rubia.
"Sana y salva en casa, no sé si podré dormir...pero lo intentaré. Descansa. R"
Enviar aquel mensaje volvía a llenar de ilusión a la morena.
L: ¿Podemos hablar?- la voz femenina de la chica la sacó de su embelesamiento
Rachel no se esperó aquella sorpresa y se quedó completamente paralizada frente a la puerta de su apartamento.
R: ¿Qué haces aquí?- acertó a preguntar.
L: Vivo aquí... ¿recuerdas?
R: No tengo nada de qué hablar contigo.- respondió abriendo la puerta.
L: Yo si.- sonó impertinente.
R: Pues búscate a alguien que te escuche...
L: Rachel...no podemos seguir así- espetó deteniendo la puerta segundos antes de que la morena intentase cerrarla.- no te das cuenta...somos personas y no podemos tratarnos como animales.
R: ¿Animales?, los animales tienen más lealtad que tú...no te das cuenta que ya no me importas Leisha, no eres nadie para mí ni lo serás...no te quiero en mi vida.
L: Pero Quinn no opina lo mismo- se introdujo en la sala de estar- para Quinn si soy alguien y eso tarde o temprano nos va a unir, no podemos hacerle eso...
R: No me lo creo- sonreía con ironía- ¿estás en mi casa diciéndome que por el bien de Quinn, debemos arreglar nuestras diferencias?-se detuvo- ¿tú?... ¿tú te preocupas por Quinn cuando hace unos días te dije que no debías decirle nada y es lo primero que has hecho? ¿Sabes lo que podrías haberle provocado?
L: ¿Yo?...yo no le he dicho nada que no supiera...has sido tú- le gritó- tú eres la que te has dedicado a llenar de mentiras su cabeza, dejándome mal a mí para que no se acercase...eres tú la que ha roto las normas.
R: ¿De qué estás hablando?- preguntó completamente desganada- Leisha, de verdad no me interesas, no quiero tenerte cerca...no eres buena y no quiero a la gente mala a mi alrededor.
L: Yo no he venido a pedirte que seamos amigas, he venido a zanjar éste asunto y que no nos agredamos más frente a Quinn...creo que es justo que sea ella quien decida con quien quiere estar.
Rachel comenzó a reír al tiempo que su móvil vibraba. Quinn respondía a su mensaje.
"Si no puedes dormir, me lo dices y te llamo...conozco a una gran cantante que podría cantarte una canción de cuna. Por cierto... ¿te han dicho alguna vez que besas muy pero que muy bien? Q"
Aquella respuesta no hizo sino más que aumentar aquella sonrisa que mostraba la morena.
R: ¿Pero de verdad crees que tienes alguna oportunidad con Quinn?... ¿sin emborracharla?- ironizó.
L: Solo he venido a decírtelo...nada de guerras sucias...que Quinn decida.
R: Le, no hagas más el ridículo...Quinn no está por la labor de darte ninguna oportunidad, podría ser mala y decirte que lo intentes...pero en el fondo me das pena y no quiero que pases ese mal trago.
L: Claro...-respondió- ahora eres un ángel.
R: Te lo estoy diciendo claramente...luego no digas que no te lo advertí.
L: ¿Pero quién te crees que eres?...
El teléfono de la morena volvía a vibrar sacando de su enfrentamiento a la chica.
"Olvidé preguntarte algo muy importante. Creo que mi beso tampoco ha estado mal, ¿no? Q".
La sonrisa volvía a dibujarse en el rostro de Rachel, alterando aún más el estado de Leisha que sentía como aquellas sonrisas era algún tipo mofa hacia ella.
R: Leisha...si me disculpas, tengo que descansar...-se acercaba hasta la puerta para invitarla a salir del apartamento.
L: No tienes ni idea con quien estás tratando- espetó al pasar por su lado.
R: Muy bien Leisha- volvía a ser sarcástica- que tengas suerte, la vas a necesitar.
La chica apenas volvió a dirigir su mirada hacia la morena y abandonó la estancia, perdiéndose por el pasillo mientras Rachel, volvía a tomar su teléfono.
Un nuevo mensaje apareció.
"Creo que me estoy pasando. Será mejor que te deje descansar. Cuídate, Q."
"Siento haber tardado en contestar. Tuve una pequeña irrupción. R"
Quinn se sorprendió.
"¿Debo ponerme celosa?Q"
"No, en absoluto. Solo tengo ojos para ti. R"
"Me alegro...por cierto, no me has respondido. Q"
"Vuelve a formularme la pregunta. R".
"¿Sé besar? Q"
"¿Tú que crees? R"
"No lo sé, es la primera vez que beso a alguien...o al menos que yo recuerde. Q"
"Pues como chica experimentada que soy, te diré que no he besado a nadie que lo haga mejor que tú, lo cual es algo muy malo...R"
"Pensaba que eso sería algo bueno.Q"
"No, no es nada bueno... ¿qué voy a hacer si no quieres volver a besarme? R."
"Yo pensaba lo mismo, ¿qué voy a hacer si no quiere volver a besarme? Q"
"Entonces, visto lo visto...volveremos a besarnos, ¿no? R:"
"Los besos no se piden...se regalan o se roban. Q".
Rachel no pudo evitar dejar escapar una sonrisa al leer aquel último mensaje. Definitivamente Quinn había vuelto a su vida y no podría ser más feliz.
"Descansa pequeña princesa, mañana va a ser divertido y necesito que estés con fuerzas. R"
"Buenas noches". Q
"Buenas noches.R"
