Cacería
Cuando salí de bañarme, Will me esperaba con noticias.
-Estuve investigando y hay un lugar cerca de aquí en el que podemos alimentarnos - me mostró el monitor de la computadora.
-Es lindo.
-Si, se llama Widecombe, esta a unos trescientos veinte kilómetros de aquí. Tiene un vasto bosque, con un aspecto tenebroso, por lo que podre salir de día.
-Que bien, cuando vas a ir? - no pensaba salir a alimentarme.
Desafortunadamente William tenia un alto poder de persuasión sobre mi.
Partimos al día siguiente luego de rentar una camioneta. Will hizo una recervacion en un hotelito del lugar.
El pueblo era bonito y sombrio. El cielo estaba cubierto de nubes gris oscuro y apesar de que eran las tres de la tarde, había tanta neblina como si fuera el amanecer.
La habitación donde nos hospedamos tenia dos camas, por que nos hicimos pasar como hermanos. Lo cual pasaba como verdad, por nuestra palidez y belleza.
Estuvimos tres días en Widecombe, nos alimentamos de todo lo que pudimos en el bosque. Yo no quería, pero de nuevo la persuasión de William me hizo alimentarme. El veía que estaba débil y claro que yo lo sentía. No corría tan rápido y mi sentido del olfato no era tan fuerte. Tuve que segur a Will en su cacería, para encontrar a mi presa. Patético. Luego en el hotel me hizo comer comida humana.
En Londres, regresamos la camioneta y tomamos un taxi para ir al departamento.
Estabamos planeando ir a Escocia y visitar juntos a los Irlandeses. El futuro cercano no se veía tan negro e incierto con mi amigo a mi lado.
Estabamos detenidos en un embotellamiento y el conductor nos dijo que estaban reparando un tramo de la avenida, que en cualquier momento saldríamos del lugar. Podiamos caminar, pero yo estaba muy agusto abrazada del brazo de Will.
Londres me encantaba y mas con mi amigo a mi lado, pero sabia muy bien que debía de irme pronto, tal y como lo estábamos planeado.
Mire por la ventanilla hacia la acera, mirando la ropa que se exhibían en las tiendas. Me fije que las personas pasaban por las calles bajo sus paraguas, la lluvia caía moderada pero con gotas finas y tupidas.
El trafico se despejo un poco y avanzamos unas calles mas.
Continué observando a las personas caminar bajo la lluvia, cuando vi tres rostros pálidos y desencajados, que buscaban algo con la mirada turbada, en dirección a los coches que estaba mas adelante.
Con un acceso de nauseas, reconocí sus hermosos rostros y el recuerdo de su mentira y su traición, dio rienda suelta a aquello que me mordía por dentro.
El dolor me golpeo hasta dejarme sin aliento.
Voltee desesperada hacia William con lagrimas en los ojos.
-Nessie, que ocurrre? - pregunto alarmado abrazándome.
-Están aquí, me encontraron - tartamudee a causa del sollozo.
-Que? En donde?
Supongo que los vio, por que me apreto a un mas a su pecho.
-De vuelta en la siguiente calle y siga derecho - ordeno Will cuando el auto se movió.
Cuando entramos al departamento, William me sento en la sala con mucho cuidado. Aun no me recuperaba del shock de haberlos visto. Eran mas hermosos que en mis pesadillas.
Alice, con su cabello negro rodeando su pequeño y perfecto rostro, vestida con uno de sus diseños. Sus ojos se veían raros, de un dorado opaco y oscuro. Su mirada parecia ausente, perdida. Bella con su cabello largo y suelto, vestida toda de azul, haciendo que su piel se viera hermosa. Sus ojos parecían hechos de oro liquido y tenia la apariencia de estar llorando. Tenia el ceño fruncido y veía en todas direcciones como si estuviera poseída. Edward de pie en medio de ambas vampiras, sostenía un paraguas grande. Se veía muy concentrado en algo. El miraba con mas cautela, pero su rostro se veía como el de ellas. Y sus ojos... en sus ojos se veía reflejado un dolor agonizante. Lucían exactamente iguales a los míos el día que desperté en San Francisco. Con un dolor profundo y lacerante.
Vagamente fui conciente de como William se movía rápidamente por el lugar. En menos de dos minutos ya estaba a mi lado con varias maletas.
-Aquí esta tu bolsa con tu pasaporte e identificación - me puso de pie-. El taxi sigue abajo.
-Aja - logre decir.
Lo mire por primera vez y a mis bolsas y eran muchas, yo solo traía la que me lleve a Widecome, mi bolso cruzado y la maleta roja.
-Esas no son mías - murmure deteniéndome.
-Lo se, son mías.
-Que?
-Voy contigo!
-No, no, no. Will tu no tienes por que irte. No puedo meterte en este lio sin sentido.
-No voy a dejarte sola, Nessie.
Estuvimos discutiendo un par de minutos. Ambos teníamos muy buenos argumentos. Al final el se impuso y me arrastro dentro del elevador con maletas en mano.
Mientras caminábamos por el aeropuerto de Heathrow, no poda evitar mirar sobre mi hombro, como una fugitiva, para asegurarme de que no me hubieran encontrado de nuevo.
