Muchas gracias a Atolotl y a Odisei por su comentarios
¡Dentro video!
Capitulo 53. Preparativos
-¿Y no piensas hacer nada?- le preguntó Shanks a Mihawk, ambos en la biblioteca.
-¿Qué puedo hacer Shanks?- dijo apoyado en la mesa con las manos en los bolsillos.- él ya ha tomado su decisión y está convencido de ella.
-Y también te quiere con locura, eres capaz de convencerlo de que se quede.
-No, eso sería injusto y nunca me lo perdonaría. Él debe vivir su vida como yo ya viví la mía.
-¡Ah!- resopló exasperado.- siempre con eso Mihawk.
-Porque es la realidad, Shanks. Yo tampoco estoy contento con ello pero hay que aceptarlo.
El pelirrojo le miraba con el ceño fruncido, disgustado con su amigo. Pero aún así sabía que Mihawk tenía razón.
-¿Y cuándo se marcha?-formuló resignado.
-Seguramente tras hacer la selectividad.-dato que también pilló de sorpresa al otro.- Ya está mirando albergues y otros sitios en los que que quedarse en su viaje. Creo que tiene como primera meta Madrid.
-Selectividad es dentro de muy poco, Mihawk.-le dijo en tono triste y preocupado.
-Lo sé. Y sé que él también lo ha pensado, quedarse aquí en verano le haría plantearse su decisión.
Shanks apartó la mirada del moreno dejándola perdida en el luminoso exterior de la ventana.
-Es como si el tiempo cada vez tuviera más bulla.
-Eso somos nosotros que nos estamos haciendo viejos.
Shanks suspiró por la nariz levantando la comisura derecha del labio formando una sonrisa pensando que su amigo no tenía remedio.
-Entonces dígame, señor pureta ¿Cuándo es la feliz graduación de nuestro pequeño?
-¿Y a ti que te importa?- le dijo con clara molestia.
-Venga, venga, no seas así.-Se puso a su lado dándole codazos de complicidad.- yo también quiero ver al pequeño Zoro bajar las escaleras como nosotros los abueletes.
-No.
-Si no te preocupes. Yo pago la entrada de Makino y los niños.
-¿¡Piensas traer a tu familia también!
-Claro que si. Así podremos vernos como una numerosa familia.
-Ya vamos bastante gente sin ti y sin tu tropa.
-¿Ah, si? ¿Quién más viene?
El final del último trimestre que vivirían como estudiantes de bachillerato iba llegando a su fin. Cuando pasaran los años hablarían de esa época como una maravilla que no volverían a vivir; sin embargo, actualmente era una fiera lucha por pasar limpios de curso y con notas altas para acceder a su futuro deseado. En otras palabras, todos querían cortarse las venas.
-¿¡Cómo que el examen es para el lunes! ¡Dijo que era para el miércoles!
-¡Método de Ruffini! ¿¡Qué coño es el método de Ruffini!
-¡La declinación de río en latín es flumen, flu...! ¡Aah!
-¡Amadeo de Saboya cómeme la poya!
-Pues a mi me caía bien.
-¡Calla!
-Hola amigos, yo no bebo agua, bebo H2O.
-¿¡Qué me tengo que aprender esto! ¡Si ya no tengo tiempo ni para ver el Gran Hermano!
-¡Sobreviviré!- canto de desesperación.
-¡Platero se murió de aburrimiento!
-¡No entiendo una puta mierda!
-¡Las cortes de Cádiz! ¿¡En que año fueron las cortes de Cádiz!
-¿¡Pero eso entraba!
-In my childhood I killed my shitass english teacher.
-¿Te digo quien era Hitler? ¡Platón era Hitler!
-¡No recuerdo las zonas donde crecía el alcornoque!
-¡Que le follen al carro de la luna!
Y así, tras sucederse gritos y más gritos, llantos, ruegos y peleas entre compañeros... los alumnos de segundo llegaron a cierta estabilidad convirtiéndose en almas en penas que solo deseaban que terminaran ya los exámenes sin importar el resultado.
Un día como otro cualquiera, el profesor Iceburg entró en la clase de 2ºA, la cual estaba sumida en un profundo silencio, con cadáveres esparcidos por los pupitres y alguno que otro por el suelo; siniestra escena a la que se le sumaba que las persianas estaban bajadas dejando el espacio casi en la penumbra.
El profesor de filosofía suspiró cansado y fue directamente a la ventana más cercana que abrió sin ninguna delicadeza provocando varios bufidos vampirescos.
-Los jóvenes de hoy en día no aguantáis nada.-dijo sentándose en su silla.- y terminad de abrir las ventanas.
-Para usted es fácil decirlo.- se quejó Helmepo.- como no tiene que examinarse.
-Yo ya me examiné en su día señor Morgan. En esos tiempo si era difícil sacarse unos estudios.
-¿Y conseguir un trabajo?- preguntó Bonney también con malestar.
-¿Quieren un consejo? Preocúpense de lo que tienen delante. Como del temario de filosofía. He decidido excluir a Marx y Maria Zambrano, por falta de tiempo.
Hubo algunos suspiros de alivio, sin embargo, no muchos.
-¿Cómo que lo va a quitar?- saltó Nami medio histérica.- ¿Y si nos los preguntan en selectividad?
-Ya os lo expliqué al principio de curso. Los autores filósofos van en pareja. Si os toca Marx o Zambrano tendréis en la otra opción a Nietzche o Ortega y Gasset; prefiero daros la mitad bien dada que todo el temario cogido con pinzas. Si no os gusta ya sabéis que tenéis la opción de presentaros a historia en lugar de filosofía.
-Es que el profesor Brook ya dijo desde septiembre que solo nos iba a dar uno de los dos siglos que entran en selectividad porque las dos opciones son una pregunta del siglo XIX o otra XX.
-¿De verdad siempre lo hacen así?- preguntó Usopp desconfiado.- Con esos métodos es muy fácil que todos los colegios vayan a por una de las opciones.
-No es una regla escrita, pero llevan haciéndolo así ya muchos años. No creo que les dé por cambiarlo el mismo curso que os examináis vosotros.
-¿Eso mismo le dijo a los de segundo del año pasado?- formuló Law la gran pregunta.
-Los de ciencias a cerrar la boca.- soltó Bonney por detrás.- que si no fuera por biología e historia vosotros no sabríais lo que son tochos por asignatura.
-También tengo que comentaros una cosa de parte de la profesora Robin.- intervino Iceburg antes de que hubiera otra ya acostumbrada pelea entre ciencias y letras.- Como sabéis, la graduación se celebrará dos días después del examen. Por falta de tiempo y de organización, los ensayos de esta se hará la víspera del día antes del primer examen final.
Hubo un gran y alargado "qué" general.
-No es para quejarse, esos días no tenéis clase y el ensayo no será más de una hora por la mañana.
-Pero es que ya estamos muy apurados.- habló Connis.
-Como os digo no será más de una hora, no creo que vuestro plan de estudio, si es que tenéis alguno, se altere por eso. Ah, y la alumnas es necesario que traigáis los zapatos que os vais a poner para la graduación.
-¿¡Se cree que hemos tenido tiempo para pensar en los jodidos zapatos!- se levantó de la silla Nami ya histérica del todo y sujetada por su amiga.- ¡Si es una suerte que todas tengamos vestido casi terminado!
-¿Y que te esperabas?- dijo Bonney.- Si los tíos no es que se lo tengan que pensar mucho. Chaqueta puesta y ala, tirando.
-Perdona que te contradiga querida Bonney-chwan, pero los trajes de chaqueta también varían. No solo está el negro, hay otros grises o a rayas por ejemplo, además debes complementar la camisa de abajo y la corbata o pajarita.
-¡Yo quiero un traje rojo con lunares amarillos!- soltó Luffy así por la cara.
-Los alumnos por norma debéis vestir traje de chaqueta negro, blusa blanca y corbata del colegio.-informó el profesor con voz neutra.
-¿¡Qué qué!- saltó Sanji ahora siendo él el histérico.
-Profesor Iceburg.- levantó Coby la mano educadamente.- Si entre exámenes y graduación solo hay un día...¿Las notas cuando son?
-Después de la graduación.
-¿Lo suyo no sería dárnoslas antes?- todo el mundo quedó en silencio, con los ojos como platos, mas el que había hablado había sido Rucci.
-¡jajaja!-reía Luffy.- ¡tío! ¡hablas tan poco que uno ya no recuerda ni tu voz!
-Pero tiene razón.- intervino Zoro.- ¿para que celebramos nuestra graduación si ni siquiera sabemos si nos vamos a graduar?
-Piense un poco en sus profesores señor Roronoa. Como se cree que nos sentimos nosotros al verles bajar por la escalera con una cara plena de felicidad ante su nueva vida y nosotros pensemos "este cuatro" o "este cinco".
-¿Cuatro... y cinco?
-Suspensos.- explicó.
Silencio.
-¡Hyuu! Eso si que es una amenaza.- comentó Gin.
-Lo que no entiendo es porqué me mira tan seguro cuando dice "este cuatro".- dijo el peliverde con gotitas en la cara, provocando risas en los demás.
Zoro entró en su habitación con los hombros caídos, arrastrando la mochila que quedó despreocupadamente en el suelo a mitad de camino, y se dejó caer en la cama. A continuación se quitó los zapatos con los pies y, manteniéndose bocabajo, se abrazó a la almohada cerrando los ojos.
Tenía un examen de historia del arte al día siguiente, aún así y tal y como estaba pensó que lo mejor que podía hacer en ese momento era darse una buena siesta. Y si no era lo mejor se la iba a dar igualmente.
Se sentía completamente agotado, como si la gravedad de la tierra pesara más últimamente. Apenas le costó quedarse dormido, detalle que le hizo aumentar su cabreo cuando el móvil sonó en su pantalón.
-Me cago en la puta.- dijo con voz dormida y cara de mosqueo a la vez que se ponía el móvil en la oreja.- ¿Diga?
-¡HOLA COLEGA!- la voz de Jonny le atravesó el oído como una escopeta de aire comprimido.
Colgó al instante y volvió a cerrar lo ojos. Cuando sonó el teléfono de nuevo esa vez aún no se había largado al mundo del sueño.
-¿¡Que coño quieres Jonny! ¡Estoy intentando dormir!
-¡Tu siempre estás intentado dormir, tío!
-Lo que tu digas, dime ya que quieres para que pueda seguir durmiendo.
-¿Cuándo nos vas a invitar a tu graduación?
-¿Eh?
-¿Cuándo nos vas a invitar a tu graduación?
-¿Eh?
-¿Cuándo nos vas a invitar a tu graduación?
-¿Eh?
-¿¡Qué cuando coño nos vas a invitar a tu graduación, joder!
-Nunca.
-¿¡En serio tío! Que somos tus colegas de toda la vida.
-Si, porque para empezar no sé ni cómo os habéis enterado.
-Tasigui tiene el Facebook de Gin. Si, esa cosa que tienes ahí de decoración, a pesar de tener ahora un móvil de la pijolandia futurista.
-Lo último que me faltaba era engancharme a eso para que me dierais más el coñazo.
-¿Cuándo nos vas a invitar a tu graduación?
-He dicho que nunca.
-Venga tío, no seas así ¿Sabes lo difícil que nos ha sido encontrar unos trajes? Y a Tashigi el vestido ni te cuento.
-Eso os pasa por autoinvitaros, imbéciles.
-Que poca vergüenza. Mira que dejarnos así tirados, nosotros que los hemos compartido todo, nosotros que te hemos apoyado, nosotros que...
-No me dejáis dormir.- resopló.- Jonny, te lo voy a explicar para que lo entiendas. La entrada a aquellos que no son alumnos o profesores cuesta ciento cincuenta por cabeza ¿Quién te crees que paga eso?
-Tu no, así que no sé porque te preocupas tanto.
-Eres un poco pesaito, tío.
-Venga, si sabes que a tu benefactor no le cuesta nada. Incluso nos comprometemos a pagárselo por plazos. Piensa en el maestro, se merece verte convertido en un adulto hecho y derecho.
-¿El maestro también?
-Que poca vergüenza Zoro, él que casi te ha criado, él que ha sido como un padre para ti, él que te ha dado todo su amor y cariño, él...
-¡Vale, vale, vale! Cállate ya. Hablaré con Mihawk para que podáis ir los cuatro.
-Cinco. Te olvidas de Saga.
-La madre que... está bien.-suspiró cansado.- los cinco.
-Venga, si estas contento de que vayamos.
-Si.- dijo con sarcasmo.- desde pequeño sueño con que me veáis bajar unas escaleras vestido de pingüino.
-Cada loco con su tema.
-¿Algo más?- preguntó con cierto retintín.
-No, estoy servido. Ah, si, una cosa más. Ánimo con los exámenes, de parte de los demás, y de mi también por supuesto.
-Gra... gracias.- respondió un poco sorprendido de eso.
-De nada. Venga, te dejo descansar, hasta luego.
-Hasta luego.
Una vez más, se dejó caer su cabeza en la almohada quedándose frito al instante.
-¿Cómo que ya lo sabías?- preguntó el peliverde a su tutor sentados a cenar.
-Hermes me comentó que tus amigos llamaron sobre la graduación.
-Así es señorito.- dijo el joven mayordomo.- llamaron hace unas semanas, pero me dijeron que no le informara porque querían que usted les invitara personalmente.
-Y para levantarme de las siesta, no les jode.
-Hablando de eso.- dijo Mihawk.- Me temo que he de disculparme pero he tenido que invitar a Shanks, que vendrá con su mujer e hijos.
-¿Uhm? No me importa la verdad pero... ¿Cómo te ha convencido?
-Me amenazó diciendo que hablaría con Bon Clay.- con el ceño fruncido empezó a darle un tic en la ceja izquierda.- ese francés loco tiene la cabeza allí y allá, pero seguro que si Shanks le comenta al respecto es capaz de... ni ta siquiera se exactamente de lo que es capaz.
Zoro suspiró.
-Bueno, como te digo no me importa, aunque... ya son mucha gente y... son ciento cincuenta euros por cabeza...
-Eso es de lo mínimo de lo que te debes de preocupar.-dijo tajante.- No supone ningún gasto excesivo. Además solo son tus amigos, Shanks y su familia y...Y Sora.
-Me muero de ganas de verle, señorito.- dijo Lesbia.- seguro que está guapísimo con su traje de chaqueta.
-...si, supongo.
-Además bailando el bals con su madre...- seguía soñando ella- seguro que tendrá todas las miradas puestas en su persona, mientras que usted sigue los pasos con elegancia. Un, dos, tres, un, dos, tres...- imitaba los paso del bals.
-Bueno, no se si lo haré elegantemente. La verdad creo que me sentiré un poco ridículo dando vueltas de un lado para otro.
Se oyó el cantar de lo grillos a la vez que todas las miradas incrédulas se ponían en el joven.
-¿Que?- preguntó sin saber que había dicho mal.
-Debería haberlo supuesto.- se llevó el señor de la casa una mano a la frente.- No sabes bailar.
-... Bueno, la verdad, aunque sea un colegio de pijos... dudo mucho que todos sepan bailar eso.
-Y no lo niego, pero no todos ellos tienen lo mismo que tu.
-¿Qué tengo yo?
-Una madre que arranca los ojos a cualquiera que se le roce la idea de ponerla en evidencia.
Hermes aparcó en la calle trasera a la puerta principal del colegio.
-Bueno, aquí estamos señorito. Le recogeré dentro de una hora, pero si termina antes llámeme.
-Muchas gracias Hermes.
Zoro bajó del coche, muy anticuado para su joven conductor, y no prestando atención a como se iba analizó lo que tenía de frente.
Nunca hubiese relacionado esa parte con él colegio si no se lo hubiesen dicho. Ante él se presentaban dos verjas altas y oscuras que convergían en una única puerta ahora abierta en dos y dando paso al peliverde, formada por huecos y motivos florales.
Tras esta frontera entre exterior y recinto privado se encontraba un frondoso jardín que lucía diferentes flores y árboles, entre estos destacaban rígidas palmeras de enormes hojas y troncos tan grandes y anchos como columnas. El joven caminó a través de este pequeño bosque manteniéndose en el camino de tierra que le invitaba desde la entrada. No tuvo que dar muchos pasos hasta que el camino se curvó un poco y pudo ver perfectamente a sus compañeros, vestidos de particular como él, y la antigua mansión de la que le habló Shanks.
Era un edificio de dos plantas, con el techo formado por tejas rojas y las paredes de color arena, a las que se agarraban verdes enredaderas. Tenía grandes ventanales y una escalera central que daba a la puerta de entrada, siendo esta de madera oscura. Al lado derecho de la escalera y en perprendicular respecto al edificio había una serie de hileras de sillas.
-¡Ey! ¡Zoro! -le llamó el monito levantando ambos brazos.- Estamos aquí.
-Si está a dos metros de ti.-dijo Usopp con gotitas en el rostro.
-Hola.- saludó al peliverde con su característica desgana uniéndose al grupo.
-¿Que tal llevas los exámenes, Zoro?-le preguntó Chopper.
-Tirando, me conviene que esto termine rápido.
-Como a todos.- suspiró la pelirroja cansada.
-Bueno, esto también es emocionante.- sonrió la peliazul.- yo cada vez estoy más nerviosa.
-Claro, porque tu irás guapísima.- le dijo Nami.- pero yo aún no me aclaro con el vestido. Como tiene que ser largo... lo bonito sería con cola por detrás pero así es demasiado de novia. De verían dejar más libertad con los vestidos. Vi uno tipo cóctel que era tela de bonito.
-¿Encima te quejas?- le preguntó Zoro con reproche.- A vosotras solo os dicen que el vestido tiene que ser de puesta de largo, pero a nosotros básicamente nos viste el colegio.
-Es verdad.- secundó Luffy haciendo morros.- ¡Yo quería ir de lunares!
-¿Alguien más piensa que el colegio nos viste por Luffy?- preguntó Sanji en general.
-Las leyendas cuenta que fue por el profesor Franky.- comentó Gin.- él también fue alumno ¿Sabéis?
-¿Ah, si? Seguro que fue una risa ¡jajaja!- reía el moreno.
-Chicos, atendedme por favor.- habló la profesora Robin a sus alumnos con los profesores Franky y Pauli a su vera.- Vamos a dar comienzo al ensayo. Os iré explicando mientras que Pauli y Franky les dan las corbatas a los chicos.
La profesora caminó hasta ponerse delante de escalera.
-Todos, antes de la ceremonia, estaréis dentro en la mansión. Cuando sea el momento colocaremos una música y empezareis a salir por orden alfabético según el nombre de las chicas.
-¡Siempre todo para ellas!-se quejaron por ahí.
-La primera pareja.-prosiguió la morena.- irá bajando los escalones con tranquilidad. La chica sujeta al brazo del chico. Al llegar al último escalón os encontraréis con una cesta de rosas blancas. El chico deberá tomar una, ofrecérsela a la chica y besarla en la mejilla.
-¡Que cursilada!- volvió a quejarse otro.
-Entonces la pareja caminará hasta las sillas. El chico dejará a la chica en la primera fila y este se sentará en la segunda. Solo, y únicamente solo, cuando ambos están sentados podrá salir la siguiente pareja. Tampoco os supondrá gran complicación mas os presentaran por micrófono y esa será vuestra señal de salida ¿Alguna pregunta?
-¿El beso es obligatorio?
-¿¡Se puede saber por qué no quieres besarme!
-¡Que era broma!
-Perona y Mr9, la peleas de pareja más tarde.-le llamó la atención el profesor Pauli.
-Cuando estés todos sentados, el director Rayleigh dará un discurso en honor a vuestra graduación. Y después vuestro compañero Kaku uno de despedida, que ha sido elegido por los profesores pero vosotros podéis aportar y ayudarle con él.
-¿Ha dicho ya cuando comemos?- susurró Luffy al peliverde que se limitó a negar con la cabeza.
-Terminado los discursos daremos paso al baile con los padres. Primero se presentará a las hijas y después a los hijos. Colocaremos aquí.- dijo situada delante de las sillas.- una pista de baile rectangular, a la que entraréis una vez se diga vuestro nombre. Eso es fácil, pero recordad, solo puede haber cuatro parejas en la pista, así que debereís estar atentos a cuando os toca salir de ella.
-¿¡Y después se cena!
-Si, Luffy después se cena.
-¡Yupi!
-¡Buaaa!-captó de repente el profesor de gimnasia la atención de todo el mundo, derramando grandes lágrimas.- ¡Dejadme en paz! ¡No estoy llorando ni nada de eso! ¡Es que se me ha metido algo en el ojo! ¡Yo soy un hombre fuerte que no se emociona con estas cosas! ¡Ni aunque sus dos alumnas favoritas ya se gradúen! ¡Buaa!
-¡Profesor Franky!-fueron las gemelas a sus brazos, llorando igualmente.
-Bueno.- dijo sonriente y calmada la profesora.- si no hay ninguna pregunta empecemos con el ensayo.
Las cosas pudieron haber ido mejor, sin embargo se podía decir que por lo menos los alumnos se sabían el esquema de como iría la cosa, y con forme iban terminando se iba formando grupos de conversaciones.
-Chicos... yo no sé si lo de la fiesta después de la graduación...
-Venga Usopp.- le animaba Luffy.- no seas moña, solo será irse a un club cerca de aquí, si podemos ir andando ¡Ademas hay piscina! Si vamos a ir las dos clases..
-Ya, si ese no es el problema, es el dinero.
-Tío, por una vez en la vida.
-Esta bien, veré que puedo hacer.
-Que no se os olvide la autorización de los padres.- les recordó la pelirroja.- que aún somos menores. Sin esa autorización tendríamos que disfrutar de la fiesta en la puerta.
-Chicos.- se acercó a ellos la profesora Robin con libreta y bolígrafo en mano.- tengo que apuntar cuantos vais a ser en la mesa para cenar. Gin ¿Puedes empezar tú?
-Si, seremos tres en la mesa.
-¡Eh! Nosotros también somos tres.- dijo Usopp.- ¿Porque nos las juntamos?
-Por mí sería estupendo la verdad.- comentó ella.- ¿Y quién te presentará en el baile?
-Restu Unohana.
-Está bien ¿Zoro?
-Nosotros seremos trece contando conmigo.
-¡Joder con el marimo! ¡Se va a traer al pueblo entero!
-Cierra ya el pico pijo.
-¿Qué has dicho?- empezaron a marcarsele venas en la cara.
-¿Y quién te presentará en el baile?
El peliverde iba a soltar el nombre de su madre, cuando se dio cuenta de que no sabía su apellido.
-¿Zoro?- le llamó preocupada.
-Sora Roronoa.
La mujer le miró extrañada con aquellos que estaban cerca, él, sin saber exactamente porqué, se limitó a sonreír.
El mar volvía a estar picado y el viento rozaba sus oídos. Con el semblante serio e inexpresivo, miraba apoyado en el bajo muro del paseo marítimo como el agua golpeaba las rocas con fiereza.
-Law.
El moreno levantó la cabeza al oír su nombre y la giró a un lado encontrándose a su amiga pelirrosa con los brazos en jarra. Aunque no sabía si ahora la podía llamar "amiga".
-Tu y yo tenemos una conversación pendiente.- volvió ha hablar ella.
-A buenas horas.- dijo con mosqueo y ceño fruncido.- Han pasado tres meses y se te ocurre venir ahora al final de todo. Anda y que te zurzan.- iba a voltearse, directo a marcharse.
-Cobarde.
Law paró en seco.
-¿Que me has llamado?- su mirada atacó con fiereza.
-Lo que has oído perfectamente. Cobarde. Porque lo único que haces es huir en vez de enfrentarte a las cosas.
-¿Enfrentarme a las cosas?- caminó hacia ella.- Yo no tengo que enfrentarme a nada. Vosotros dos os estuvisteis riendo de mi con si fuera un idiota, y no vuestro amigo de toda la vida.
-No seas hipócrita Law, tu no es que hayas hecho precisamente eso que dices.
-Os doy por lo que recibo.
Ella rió entre dientes, para Bonney no dejaba de ser todo eso de lo más rídiculo.
-Mira Law, te lo voy a decir claro. Puede que seas de mente abierta y muy inteligente, pero te meas en los pantalones con la sola idea de que te pueda atraer un hombre.
-¿¡Y tu que sabrás!
-¡Y aunque no sea así! ¡Reacciona! ¡Dentro de una semana nos graduaremos Law! ¿¡Sabes que significa eso!-bajo su tono de voz sin dejar sumamente serio.- Significa que se acabó, se acabó todo. Muchos de nosotros no nos volveremos a ver en mucho tiempo, puede que perdamos el contacto para siempre. Somos tus amigos desde que éramos pequeños Law, piensa un poco en el punto final que le vas a poner a las cosas.
Dejando al moreno sin respuestas, se marchó con la cabeza alta y el pelo al viento.
Las manos apretadas de Law temblaban.
-¿Quieres dejar de pisarle los pies?- preguntó Mihawk exasperado ya con esa clase de baile.
Se encontraban en el salón. Si, el salón; este había sido espacio protagonista de grandes reuniones de las fiestas de los Yurakuir. Era amplio y de grandes ventanales. Pero en los últimos años solo se entraba para ser atendido por el servicio.
En ese momento hacía la función de sala de baile del peliverde, que como había dicho su tutor no dejaba de pisarle los pies a su pareja, Lesbia, que por suerte le habían dejado ponerse unos tenis. Además, acompañaban en este momento el joven Hermes y algunos Sebastianes y Marianas.
-Ya te dije que era una tontería, Mihawk. Estoy cansado y todavía me quedan tres exámenes finales. Mejor dejémoslo.
-De eso nada. Es tu culpa por dejarlo para última hora. Aprovecha al menos este fin de semana.
El peliverde resopló.
-Está bien.
Hermes volvió a darle la radio para que sonara el disco de música clásica olvidado desde hace más años que el mismo salón; de todos modos no pasó mucho tiempo hasta que tuvo que quitarla otra vez porque el peliverde se había vuelto a equivocar. Y así continuamente hasta que el naranja del atardecer se extinguió.
-Esto es imposible.- decía Mihawk con una mano en la frente.- ¿Cómo se puede ser tan torpe?
-¡Te dije que era una tontería!- le gritó rojo hasta las orejas.
-Señor.- intervino Hermes.- si me disculpa creo que a lo mejor vendría bien un cambio de pareja. Después de todo Lesbia está cansada.
-¿Y quien sería su pareja?
-Bueno, señor, usted de joven era muy bueno bailando en las fiestas de su padre.
Un leve silencio caminó a través de los dos hombres.
-Podías haberlo sugerido antes.- reprochó acercándose a la pareja de baile.
-Mis disculpas mi señor.- se reverenció con su sonrisa.
Lesbia se apartó agradecida que le dieran el relevo y Mihawk, tras cruzar unos cinco segundos su mirada con la avergonzada de Zoro, colocó su mano derecha en la cadera del joven y con su izquierda tomó su mano. El peliverde apartó la vista como incapaz de confesar alguna molestia.
-¿Y ahora que te pasa?
-Es que... la posición en la que yo estoy es la de la chica.
-Esta bien.- dijo tras resoplar, cambiando su postura con la del peliverde.-¿Contento?
El joven quedó aún más avergonzado al quedar su mano en la cadera de Mihawk.
-Ten en cuenta que eres tú el que tiene que dirigirme a mi.
-Si, lo sé.
-No mires al suelo, tienes que mirarme a los ojos.
Levantó la mirada siendo atrapado por ese oro.
-Ahora da un paso hacia delante.
Reaccionando hizo lo que le dijo, sin embargo se miró los pies.
-Debes hacerlo sin mirar tus pasos.
-Lo... lo siento.
-Tranquilo.
Al principio sus movimientos no dejaban de ser torpes, el mayor no dejaba de decir que no se mirara los pies; pero poco a poco, la danza era más delicada y fluida. Los sirvientes, viendo que no tenían mucho que hacer, fueron abandonando la estancia. Solo Lesbia, con ojos soñadores, quedó un poco rezagada, pero Hermes se encargó de sacarla.
La música siguió sonando, y ellos, casi sin darse cuenta y con suavidad volvieron a cambiar sus papeles en el baile, siendo ahora Mihawk el que dirigía. Entonces, el mayor lo atrajo mas a su pecho, y el peliverde apoyó la cabeza bajo su garganta, abrazándose a su cuello.
La música dejó de sonar, pero eso ya no importaba.
Continuará...
Notas Finales: Bien amigos, respecto a la última escena no se si os parecerá cursi, pomoposa o yo que se más, pero diré una cosa: Esa se quedaba ahí por mis santos coj**** xD esa escena la tenía pensada para mi primer fic (te estaba esperando) pero al final no surgió, es decir, hace cuatro años que tengo esa escena en la mente, así que como la pelicula de jack nicolson y morgan freeman, "ahora o nunca".
¡nos vemos!
