Capítulo 55
Ted y Katrina bailaban al ritmo de una suave canción que interpretaba una orquesta contratada por Christian para amenizar la ceremonia. Ella tenía la cabeza recostada en el pecho de su esposo y él la apretaba como si no hubiera cosa más importante en su vida.
-¿Eres feliz, Katrina?-preguntó Ted a su chica.
-Muy feliz-dijo levantando la cara para mirarlo-. ¿Y tú?
-¿Ves la sonrisa en mi cara?-sonrió de oreja a oreja-. Soy el hombre más feliz del planeta en este momento.
-Me alegra que estés tan feliz-dijo besándolo en los esposo. Solo mío.
-Si. Tuyo-repuso Ted-. Solo tuyo.
Se abrazaron y Ted se entretuvo en el horizonte. Vio a Phoebe corriendo hacia la casa y a Bastián persiguiéndola.
-¿Qué te pasa?-preguntó Katrina al notar que Ted se detenía.
-Mi hermana entró llorando a la casa-repuso y se liberó del abrazo-. Espérame aquí.
-¿A dónde vas?-preguntó mientras lo veía dirigirse a la casa-. ¡Ted!
Ted corrió hacia la casa con Katrina persiguiéndolo. Encontró a Phoebe y a Bastián discutiendo en la sala.
-¡¿Por qué no puedes entender que aún no estoy lista para contarles?!-gritaba Phoebe mientras lloraba.
-¡Porque no aguanto más esta situación!-replicaba Bastián desesperado-. ¡Tus padres y hermanos ya saben de nuestra relación y ambos sabíamos que tarde o temprano esto iba a pasar!
-¿Qué pasa con ustedes?
Ted irrumpió en medio de la discusión y miró con fijeza a su hermana.
-¿Qué es lo que iba a pasar tarde o temprano, Phoebe?-preguntó con la voz tensa.
-Ted…
-¡Responde!-exigió su hermano.
Katrina llegó en ese momento y cogió a Ted de un brazo.
-Cálmate, amor-le pidió con voz dulce-. No es necesario armar una tormenta en un vaso de agua-miró a su hermano y a Phoebe-. Será mejor que digan la verdad.
Bastián abrió la boca asombrado.
-¿Mi hermana lo sabe, Phoebe?-preguntó a su novia escandalizado.
-Se dio cuenta-repuso Phoebe, sonriendo-. Es algo que no me es tan fácil de esconder.
-No entiendo-dijo Ted cogiéndose la cabeza y dándose un leve masaje-. Ustedes dos discuten y Katrina sabe el motivo pero Phoebe no parece asustada porque ella lo sepa. Podrían explicarme.
Phoebe se acercó a Ted y le cogió las manos.
-Sé que tú y papá se han empeñado en protegerme e insistir que mi primera experiencia sexual sería hasta los treinta-comenzó con nervios-. El problema es que ya no soy una niña y encontré al hombre con el que quiero estar el resto de mi vida. Me he acostado con él varias veces y estoy esperando un hijo suyo.
Ted se quedó mirándola fijamente.
-¿Estás embarazada?-preguntó sin creerlo-. ¿Cómo pasó?
-Creo que no es necesario que te lo explique-dijo Phoebe riendo-. Eres un experto haciendo bebés.
Ted no pudo evitar echarse a reír. Estaba un poco enojado con Bastián pero la idea de tener un sobrinito a quien malcriar, le parecía espectacular y muy tierna.
-Voy a ser tío-susurró emocionado-. Estoy enojado, Phoebe pero no puedo creer que vaya a ser tío.
-Yo también voy a ser tía-dijo Katrina abrazando a Ted por la espalda-. Va a ser un pequeñín muy consentido.
-¿Entonces no estás enojado, Ted?-preguntó Bastián, acercándose un poco y poniendo sus manos en los hombros de Phoebe para darle un beso en la cabeza.
-Cuando lastimé a tu hermana, lo único que hiciste fue darme un puño en la cara-repuso Ted mirando a su cuñado-. Esto es muy bueno y no puedo enojarme por eso. El que no sé si será tan comprensivo es mi papá.
-De tu padre me encargó yo.
Todos se volvieron al escuchar la voz de Ana. La mujer los observaba, recostada en la pared y con los brazos cruzados.
-Mamá yo…
-Tranquila, hija-le pidió sonriendo-. Ya eres adulta y me alegra que hayas escogido un buen padre para tu hijo. Un padre algo joven pero con cara de ser un buen chico y muy responsable.
-Yo voy a cuidarlos muy bien, señora Ana-dijo Bastián sonriendo.
-Eso espero, muchacho-replicó la mujer mirándolo con el ceño fruncido-. Este bebé es obra de los dos.
-Lo sé-dijo avergonzado.
-Mejor piensen en cómo van a contárselo a Christian-les recordó.
-¿Contarme qué?
Bastián quiso que la tierra se abriera a sus pies cuando vio a Christian aparecer por una puerta ubicada al otro extremo de la sala. Se veía muy contento y traía en brazos a Ian.
-¿Qué les pasa?-insistió, acercándose a Ana-. ¿Todo bien, nena?
-Sí, mi amor-repuso sonriendo y lo abrazó-. Hoy todo es felicidad. Hay muchas cosas buenas para celebrar-miró a Phoebe significativamente. Christian también miró a su hija.
-¿Me ocultan algo?-preguntó pasando su penetrante mirada por todos-. ¿Ted?
-Acabo de casarme-replicó sonriendo-. Lo único que me importa ahora es mi luna de miel con esta hermosa mujer.
-¿Puedo ir?-preguntó Ian ladeando la cabeza. Así como su abuelo y su padre solían hacerlo.
-Ya sabes que no puedes ir-le dijo Ted recibiéndolo de brazos de su padre-. Katrina y yo necesitamos un tiempo para nosotros. Vas a estar con tus abuelos y ellos van a cuidar muy bien de ti.
-Está bien-dijo haciendo pucheros que hicieron que se viera adorable.
Ted y Katrina decidieron salir del lugar y Bastián intentó huir tras ello pero Phoebe lo detuvo.
-¿A dónde vas?-preguntó mirándolo con furia.
-Lo más lejos que pueda de aquí-replicó asustado.
-¿Por qué quieres huir?-Christian lo miró con mucha atención-. ¿Acaso has hecho algo de lo que puedas arrepentirte?-se le acercó con sigilo.
-Christian-Ana trató de detenerlo.
Christian observó como Bastián intentaba mantenerse tranquilo pero grandes gotas de sudor corrían por su frente y se perdían bajo su elegante camisa. Se volvió un momento hacia su hija y la notó diferente. Ya no veía a la niña. Ahora que se fijaba bien y gracias al vestido que usaba, se definían sus formas de mujer. Unos senos bien proporcionados y unas curvas que harían perder el rumbo a cualquier hombre que la viera. Además, se veía más hermosa que de costumbre. Le recordó a Ana cuando estaba embarazada de Ted. Abrió mucho los ojos y se puso de frente a su hija. La chica bajó la cabeza y Christian le tomó la barbilla para hacer que lo mirara.
-No es tan fácil ocultarlo-comentó Christian extrañamente, calmado-. Te ves hermosa.
-Gracias, papá-lo abrazó.
Christian la recibió en sus brazos y le dio un beso en la cabeza.
-¿Estás enojado?-preguntó temerosa.
-Te dije que hasta los treinta pero parece que ignoraste mi advertencia-miró a Bastián con el ceño fruncido-. Esto no es malo. Es solo que me siento extraño. Sabía que este día iba a llegar pronto.
-Nos protegimos, papá, lo juro-le dijo mirándolo a los ojos. Gris contra gris-. No sabemos qué ocurrió.
-Los accidentes ocurren, pequeña-besó la frente de su hija-. Ya no te preocupes-sonrió-. Me hago viejo y debo tener fuerzas para soportar el voltaje de mis nietos. Ian es todo un reto porque se parece muchísimo a Ted. Vamos a ver cómo me va con un pequeño parecido a ti.
-Sabes que no fui un reto cómo mi hermano-dijo apretándolo.
Christian soltó a Phoebe y miró a Bastián. El muchacho tembló de pies a cabeza.
-Cuídalos-le ordenó con el ceño fruncido-. Es lo único que te pido. No quiero lágrimas en su rostro por tu culpa. Tiene a tres hombres que te lo harán pagar.
-No se preocupe, señor Grey-dijo Bastián cogiendo la mano de muy asustado y no sé qué voy a hacer pero pues no se nace aprendido y ahora debo aprender a ser un buen padre y un buen esposo.
-¿Me estás pidiendo la mano de Phoebe?-preguntó Christian sonriendo.
-Por supuesto, señor.
Christian miró al enorme ruso. Sus profundos y expresivos ojos azules brillaron en todo su esplendor cuando respondió la pregunta. Había aprendido a respetar a esa familia. Las chicas eran valientes y muy firmes en sus decisiones y los dos muchachos muy serios y responsables.
-De acuerdo-repuso encogiéndose de hombros-. Cásense. Aunque denme un poco de tiempo para asimilar la noticia y luego hablaremos de una fecha. ¿Estamos?
Los chicos se miraron y luego asintieron al mismo tiempo.
-Vayan a disfrutar de la fiesta-miró su reloj-. Ted y Katrina se van en media hora. Su vuelo sale a las 5 de la tarde y los volveremos a ver hasta dentro tres semanas.
Ambos salieron corriendo pero Bastián cogió a Phoebe y la miró con el ceño fruncido mientras negaba con la cabeza y le ponía una mano en el vientre de modo protector. Ella trató de refunfuñar pero sonrió y asintió con la cabeza mientras caminaba hacia la salida cogida de la mano del chico.
-Te ves contento-comentó Ana.
-Voy a ser abuelo-respondió sonriendo y pegando su frente con la de ella-. Tú también deberías estarlo.
-Lo estoy-dijo echando sus brazos alrededor del cuello de su esposo-. Solo estoy sorprendida por tu calma.
-Ya no son niños-repuso.
Ana se echó a reír y Christian la apretó con fuerza.
Los nuevos esposos se despidieron de sus familias en el estacionamiento de la mansión de los padres de Ted. Katrina lanzó el ramo y Phoebe lo cogió en sus manos y miró con una sonrisa a su hermano. Ted solo se la devolvió y cogió la mano de su esposa para meterse al auto que los llevaría al aeropuerto.
Paul los esperaba en la pista de aterrizaje con el avión en marcha y sus maletas con ropa para tres semanas en el portaequipajes. Riendo sin parar y en medio de besos cariñosos, se metieron en el avión. Se dejaron caer en un par de sillas y se pusieron los cinturones de seguridad para que Paul pudiera despegar. Estaban muy felices por irse a Milán a pasar su luna de miel aunque a Ted no le agradó que Sawyer tuviera que acompañarlo. Además, que su padre había ordenado que en el lugar donde iban a estar se contrataran un par de guardaespaldas.
-Quiero enseñarte algo-dijo Ted cogiendo a Katrina de la mano y llevándola a la parte trasera del avión.
-No podemos levantarnos, Ted-replicó sonrojada-. Es peligroso.
-Ya podemos hacerlo, nena-dijo arrastrándola-. Vamos.
Ted la llevó a la parte trasera del avión y Katrina se sorprendió cuando entraron a una especie de habitación. Ted no le dio tiempo de reaccionar. Con cariño, la levantó en sus brazos y la puso en la cama, aprisionándola bajo su cuerpo.
-¿Qué haces, Ted?-preguntó emocionada.
-Te amo-dijo besándola y Katrina aceptó su beso.
-¿Me quieres hacer el amor aquí?-preguntó confundida.
-La verdad-se hizo a un lado y la arrastró contra su pecho-, lo que quiero es que durmamos un poco-sonrió lascivo-. Cuando lleguemos al hotel, no habrá tiempo para eso.
-¿Podrás mantenerme despierta tanto tiempo?-preguntó levantando una ceja.
Ted frunció el ceño.
-Creo que mi buena reputación como amante ha sido cuestionada-comentó fingiendo enojo.
-Eres lo que toda mujer quiere en su cama-susurró cariñosa, dándole besos castos en la boca.
-Y tú eres lo que todo hombre desea en su vida pero eres mía-repuso, besándola-. Los demás ya perdieron oportunidad.
-Solo tuya, Ted-se apretó contra él y puso su cabeza en su pecho-. Te amo tanto.
-Yo también te amo, esposa mía-repuso Ted y cerró los ojos.
Ambos se quedaron dormidos al instante.
