Organización

Todos los presentes se sorprendieron y emocionaron al ver el encuentro de Lizzie con su familia, desde corta distancia Rick observaba la escena sin poder evitar emocionarse por los recuerdos que aquello le traía. Él había vivido un momento similar hacía muchos meses, y pensaba que aquellos milagros ya no tenían lugar, pero era evidente que se equivocaba.

Tras aquel momento tan emotivo, en el que nadie se movió por no estropearlo, Mara reparó en que había alguien a quién echaba en falta en aquella bienvenida.

—¿Glenn, dónde está Shelly? —preguntó mirando hacia todos los lados.

—Eh... bueno... está en la enfermería... está bien... pero... —comenzó a decir preocupando a la joven a cada palabra.

—¿Cómo que está en la enfermería? ¡¿Qué la ha pasado?!

—Na...nada sólo se cayó...

—Voy a verla —dijo agitada, dirigiéndose al pabellón.

—Tú sí que sabes dar noticias —comentó el cazador, el asiático sólo se encogió de hombros levemente.

Cuando Brian y sus hijas se sosegaron un poco y asimilaron que volvían a estar juntos, Carol y Sasha se acercaron hasta sus dos compañeros del consejo.

—Debemos tener una reunión —dijo Sasha dirigiéndose directamente a Daryl —, durante tu ausencia hemos comprobado algunas cosas, y hay que decidir qué hacer.

—¿Ahora mismo? —preguntó el cazador, pensando que había muchas cosas que hacer con la llegada de toda esa gente.

—Cuanto antes mejor —contestó Carol—, es importante.

—Está bien, vamos —asintió.

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El interior de la prisión estaba desierto, pues todos sus habitantes habían salido para conocer a los nuevos integrantes y Mara tuvo la sensación que, estando tan vacio, el lugar parecía espeluznante. Enseguida, las voces y los ecos procedentes de la enfermería la calmaron. Al llegar vio a Shelly, de espaldas a la puerta, sentada en una silla junto a su madre, y a Caleb comprobando la barbilla de la pequeña, el cual sonrió al ver a Mara entrar por la puerta.

—Parece que has pedido el deseo con muchas fuerzas, porque se te ha cumplido, amiguita —dijo el Doctor a la niña.

En el asiento la niña se giró y vio a Mara entrando en la sala, levantándose del asiento y yendo hasta ella corriendo.

—Amie, me han dado puntos, mira —dijo casi gritando—. Y no he llorado, como una niña grande.

—¿Y eso? —preguntó más tranquila la joven, viendo que la pequeña estaba bien.

—Se cayó de boca jugando —explicó el médico—. Pero ha sido un susto, y se ha portado muy bien mientras la curaba.

—Que bien Ratita, estoy muy orgullosa de ti —confesó Mara, alegrando a la pequeña.

—Me he ganado un premio, ¿a que sí? —preguntó la pequeña.

—Claro —asintió Caleb.

—Vamos a ver si Michonne o Carl tienen aún chocolate, ¿Oki?

—¿Mara? —interrumpió Caleb —¿Sabes, si entre los nuevos hay alguien con experiencia médica?

—Creo que no, oí que una de las chicas trabajaba en una clínica dental, pero no sé cuál es su experiencia. Tampoco hemos podido traer más medicina porque parte del grupo se marchó por su cuenta y hubo que darles casi todos los suministros.

—Me lo dijo Hershel ayer, cuando llegaron Sasha y Glenn —asintió el médico—. Por suerte tenemos suficientes cosas con lo que trajeron Glenn y Maggie, pero nunca viene mal tener de sobra, sobre todo porque ahora somos más.

—Claro...

Acompañada por Olga y su hija, Mara se marchó hasta la galería de celdas en busca de Carl, al que encontró junto con su padre y su hermana.

—¿Cuál ha sido el diagnosticó? —preguntó el oficial cuando las vio aparecer.

—Tres puntos y mirar mejor cuando se corre —contestó Olga.

—Venimos a pedirle unas chocolatinas a Carl, porque Shelly se ha portado como una guerrera.

—Tengo algunas en la celda —comentó el joven—. Ven, elige la que tú quieras —invitó a la niña a su celda, mientras ella le mostraba su herida orgullosa.

—¿Qué te parece el grupo nuevo? —preguntó Mara a Rick —Lo de Lizzie con su padre ha sido increíble.

—Sí, lo ha sido —afirmó—. Pensaba que esas cosas ya no pasaban, esa clase de milagros.

—¿Qué milagros? —preguntó Olga con curiosidad, pues al estar en la enfermería con Shelly no había visto el reencuentro.

Rick y Mara contaron lo sucedido y ella también se mostró sorprendida y contenta de lo sucedido.

—Pensar que estaban tan cerca y tan lejos —comentó la mujer —. Te hace preguntarte cuanta gente que piensas que ha muerto aún puede seguir luchando en este mundo.

—Cierto, pero yo creo que es mejor no pensarlo —contestó Mara—. Creo que... es mejor centrarse en lo que tenemos, en las personas que nos rodean ahora...—pese a que las palabras parecían decididas su tono mostraba que no estaba completamente segura de ello.

—Puede ser —asintió Rick —. El grupo, su gente parecen buenas personas, luchadores y con esperanza. Pero creía que eran más.

—Eran más, pero una familia con niños y otra pareja se fue hacia el norte —la mirada inquisitiva de Rick incitó a Mara a explicar más—. Habían escuchado rumores sobre un refugio, una lugar protegido con muchos refugiados y defensas. Algo como lo que fue Woodbury pero mucho mayor.

—¿Dónde? —preguntó Olga con curiosidad.

—No lo sé, qué más da, es una quimera —aseguró la joven —. Esos refugios no existen, son solo fantasías para mantener la esperanza y dirigirse a una muerte absurda e inútil.

—¿Por qué lo crees? —preguntó Rick sorprendido por la contundente opinión de Mara —Woodbury existía y nosotros hemos logrado esto, ¿porqué no iba a ver otros lugares?.

—Rick, ellos no hablaban de un Woodbury levantado por unos cuantos supervivientes, se referían a un refugio gubernamental, esos refugios utópicos que supuestamente levantó el gobierno para salvar a la población, ¿sabes a lo que me refiero?

—¿Como esas urbanizaciones de Nevada? —preguntó Olga comenzando a comprender.

—¿Qué sitios en Nevada? —preguntó Rick con mucha curiosidad.

—Nevada, Nebraska, Alaska, Cuba... incluso aviones que salían hacia Corea del Norte, porque no había virus en ese país por el cierre comunista de las fronteras... había cientos de bulos y cuentos.

—Algo sí escuché sobre Nebraska... pero no...

La conversación fue interrumpida por la llegada de Vicent acompañado de Elena junto a él.

—¡Por fin doy contigo, peque! —alzó la voz al verla —Creía que habías desaparecido, tampoco hemos visto a Daryl, ni a Sasha o Glenn, para poder hablar con ellos —le explicó pero, reparando en sus compañeros, se frenó—. Vaya... Creo que no nos conocemos, ayer fue todo muy rápido cuando vine. Soy Five.

—Poker —se presentó su compañera.

—Rick Grimes —le estrechó la mano.

—Yo soy Olga Novack...

—Vicent, ella estuvo conmigo y Roland antes de llegar hasta aquí —explicó Mara,

—¿Vicent? Oh, entonces tú eres el tío de Mara, me confundí por tu otro nombre —comentó Olga

Ante aquello el militar explicó que todo el mundo le llamaba Five pues era su nombre clave en el ejército, pero Mara nunca había llegado a acostumbrarse a llamarlo de esa manera, pero prefería que le llamasen así, al igual que llamasen Poker a Elena, en lugar de su nombre de pila.

—Hemos estado organizando un poco, las cosas que hemos traído, con la ayuda de algunos de los vuestros, pero no sabemos si nos estamos precipitando —comentó Poker.

—El consejo me dijo que el resto del grupo debía contestar a las tres preguntas para quedarse —explicó Five—. Pero no sabemos dónde están.

—Pensé que estaban con vosotros —aseguró Mara.

—No, están reunidos —dijo Rick—. Cuando terminen os avisarán.

La joven no pudo evitar mirar a Rick confusa, pero el ex-oficial no dijo nada. Carl llegó con Shelly que traía la boca manchada de chocolate, la cual se quedó mirando a Five fijamente levantando la cabeza completamente pues el hombre media más de un metro noventa.

—¿Dónde tienes la gorra verde? —preguntó la niña cuando le reconoció como el hombre con el que se fue Mara el día anterior.

—¿Mi... mi gorra? —preguntó confuso.

—Ro le decía que eras boina verde y confunde sustantivos —explicó Mara.

—Pues tengo todas esas cosas en mi petate —dijo usando el termino militar de equipaje—¿Queréis que os enseñe unas cuantas cosas?

—Sí —afirmó la niña.

—Carl y yo tenemos aún tareas pendientes, en otro momento —se disculpó Rick, llevándose a su hijo hasta el exterior.

Aquella contestación le resultó algo cortante a Five, pero no insistió ni dijo nada. Mara por su parte bajó la vista hasta la niña intentando ignorar el gesto de Rick. Lo achacaba a la nueva disposición de mantener a su hijo apartado de las armas y la lucha, pero no quería tener que darle explicaciones a Vicent sobre la situación de Rick, pues había visto su confusión y frustración durante meses y prefería no escuchar juicios de valor sobre él por parte de terceros que le conocían incluso menos que ella.

—¿Y dónde os vais a instalar? —preguntó cambiando de tema —En este bloque aún quedan un par de celdas libres.

—Bueno he llevado mis cosas al otro, pero si tú estás aquí, preferiría quedarme cerca —propuso Five.

—Bien, no creo que haya problemas.

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El resto del consejo había informado a Daryl de la carencia de ciertos suministros, problema que se agravaba con la llegada de los nuevos integrantes que no aportaban casi ningún alimento. Michonne también se encontraba reunida con ellos, para decidir que iban a hacer.

—Podríamos buscar más por la zona y no tener que alejarnos tanto —propuso Glenn—, o enviar a un grupo en una expedición más larga.

—Lo primero sería retrasar el problema —aseguró Carol—. Es cierto que podemos mantenernos sin ciertas cosas, pero especialmente los niños necesitan alimentarse bien.

—Cierto, especialmente ellos es en los que más hay que pensar, a largo plazo estas carencias alimenticias traerían problemas en su salud que serían difíciles de tratar —explicó Hershel

—Entonces está todo dicho —asintió Daryl—. Mañana nos pondremos en camino—aseguró mirando a Michonne

—No es necesario que vayáis solos —insistió Glenn.

—Si vamos un grupo deberíamos llevarnos demasiadas cosas con nosotros para prevenir problemas en el viaje —apuntó Daryl —. No sería práctico.

—Puedo ocuparme sola —se ofreció Michonne.

—No, dije que te acompañaría, y eso es lo haré —recordó Daryl—. Teníamos un trato.

—Deberíamos informar al resto, tal vez alguien más quiera salir con vosotros —propuso Sasha.

—Esto es una expedición especial —sentenció Daryl—. Cuantos menos vayamos más rápido regresaremos, ella y yo ya hemos viajado juntos y nos organizamos bien. No necesitamos ayuda.

—Cierto —asintió Michonne.

—Carol, haznos una lista con todo lo que necesitamos, incluye también variantes, ya sabes cosas que puedan sustituir a otras o cosas así —pidió Daryl, a lo que la mujer asintió.

—Me pondré con ello esta misma tarde —acordó Carol.

—Entonces todo decidido —aseguró Hershel—. Será mejor que regresemos con el resto, nos tenemos que encargar de muchas cosas hoy.

Todos se levantaron de sus asientos y se dirigieron la salida de la biblioteca.

—¿Quieres que miremos la ruta o planifiquemos a donde podemos ir? —preguntó Michonne a Daryl con tono amistoso.

—Claro, ¿tienes un mapa? —dijo regresando hasta la mesa.

—Sí, marco los lugares que he barrido sin éxito —dijo desplegando el plano sobre la mesa —pero no marco si tienen suministros ni nada de eso, algunos si me acuerdo, pero no de todos.

—Ya, eso no es lo que te preocupa en tus salidas... —comentó el cazador, observando el plano, sin mirar a su compañera.

—Mara se enfadará si te vas —apuntó Michonne.

—Lo superará —contestó Daryl, pese a que si había aceptado planificar la ruta era en parte porque no sabía cómo decirle a Mara que se marcharía al día siguiente, sin fecha de regreso fijada.

—Seguro que me odiará porque te vengas conmigo —comentó de nuevo.

—Nah... —soltó, y en esta ocasión la miró al hablarle —Lo hará, pero porque te vayas de nuevo, no porque yo lo haga contigo —contestó serio —. Venga, veamos que sitios recuerdas que puedan sernos útiles.

—Este, Manchester, al sur—indicó señalando con el dedo un punto en el mapa —. Es el último sitio en el que estuve, a pocos kilómetros hay un lago, el Pine Montain o algo así. Esta rodeado de casas de veraneo y pequeñas tiendas. No peiné todo el lugar, aún me quedan sitios que comprobar y de allí podemos conseguir suministros más que suficientes. Además de rastrear parte de la ciudad.

—Los dos conseguimos lo que queremos —apuntó el cazador.

—Tardaremos unos días en comprobar toda la zona —recordó Michonne —quiero comprobar que no se esconde en ningún sitio.

—Contaba con ello, ¿los demás sitios hacia el sur los has comprobado? —preguntó.

—Sí, bajé hacia el sur esta ultima vez y paré en cada lugar que pudiera servir de refugio para un pequeño grupo, pero no encontré nada que hubiera sido usado en poco tiempo, así que si tomaron esa ruta estarán más al sur.

—En estos meses, puede haber llegado a México por lo menos —comentó Daryl.

—Creo que sigue cerca —sentenció la mujer con rotundidad.

—Está bien —aceptó Daryl, sabía que intentar persuadir a Michonne de buscar al gobernador era una batalla perdida, y volvió la vista al plano —Podemos ir por la 18 la mayor parte del camino, es una vía pequeña, será segura, pero... al final no nos quedará más remedio que entrar en la 85, y puede que encontremos problemas para llegar con un coche.

—Podríamos ir con la moto —propuso.

—¿Y cómo cargamos las provisiones? —preguntó Daryl.

—No he dicho nada —rectificó ella.

—Nos llevaremos la Ram, tiene tracción en las cuatro ruedas, por si tenemos que atajar por los campos.

—Está bien... entonces, ¿mañana? —quiso confirmar.

—En cuanto amanezca nos pondremos en marcha.

Del exterior Glenn entró acompañado de Hershel nuevamente en la biblioteca.

—Hay que hacerles las preguntas al resto del grupo —recodó Glenn —. Para que puedan instalarse definitivamente.

—Claro... —asintió Daryl

—Yo voy a preparar lo de mañana —se despidió Michonne, plegando el mapa y dejando al resto en la biblioteca.

—Quiero hablar con Mara antes... decirle lo de mañana —dijo Daryl a su compañeros.

—Claro, ve —aceptó Hershel—. No te preocupes, es mejor que se lo digas tú.

Sin perder un segundo Daryl salió de la biblioteca en busca de Mara. No le preocupaba que ella se fuera a enfadar porque él hubiera acordado irse, sino que le preocupaba que el hecho de irse la afectara. Sabía que Mara tenía entereza para asimilar los problemas, pero en ese tiempo no estaba atravesando sus mejores momentos anímicamente hablando. Pese a que ella no era un persona dependiente, era evidente que tener a Daryl a su lado suponía un gran apoyo, especialmente, si como había dicho, iba a volver a ser la misma Mara activa y esperanzada de antes de la muerte de Megan. Por ello, el cazador temía que su marcha debilitara el ánimo de la joven.

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Parte de los habitantes de la prisión estaban colocando en una pequeña caseta, junto al bloque de los generadores, las baterías y acumuladores de energía que habían traído desde el parque de bomberos, ordenándolas con las que ya había en la prisión. El grupo recién llegado había sido reunido para ir a la biblioteca para hablar con el consejo, por lo que Mara se sorprendió de ver llegar a Daryl.

—Sasha nos dijo que nos ocupásemos de organizar esto mientras hablabais con los nuevos —explicó Zack al ver llegar al cazador —. Luego nos pondremos con las armas.

—Está bien —aceptó Daryl, dirigiéndose seguidamente hacIa Mara —Hey, tengo que decirte una cosa, ¿puedes venir?

—Sí, claro —dijo sonriendo algo confusa y alejándose del resto del grupo junto a él—. ¿Qué pasa? Creía que estabas reunido con el consejo, ¿ocurre algo malo?

—No es nada malo, pero tengo que decirte una cosa —comenzó diciendo, y se sentó junto a una de las mesas de la cocina exterior, Mara le imitó.

—¿Y, bien?

—Recuerdas que acordé con Michonne irme junto a ella, para conseguir víveres si no los encontrábamos en la última expedición ¿no? —preguntó, lo que hizo que el semblante de Mara cambiara completamente.

—Sí, bueno con todo lo que ha pasado... lo olvidé, pero es cierto, tenías pensado irte...

—Carol ha comprobado que faltan muchas cosas, y como estos no han podido traer nada, ahora hacen más falta —explicó, mientras lo hacía tomó la mano de Mara que descansaba sobre la mesa entre las suyas —. No es algo que podamos ignorar y hemos decidido salir mañana por la mañana.

—Claro, es normal... —asintió repetidamente con la cabeza —. ¿Cuánto tiempo os llevará?

—No se trata sólo de conseguir los suministros, Michonne quiere comprobar que el Gobernador no está instalado en el pueblo de Manchester, ni en unos barrios cercanos, así que tardaremos unos días en peinar toda esa zona.

—Ya... de acuerdo.—dijo con voz queda, pero viendo la expresión dudosa de Daryl se esforzó por sonreír y apretar la mano que tenía cogida a él—. De verdad que sí, no es algo que me haga feliz, claro. Pero... ya lo habías decidido y acordado antes, y es necesario, seguro Michonne prefiere ir contigo que con cualquier otro, confío en que todo va a ir bien y regresareis bien y... bueno muchas cosas más. Son muchas las razones porque las que es... es así como se debe hacer.

—Bien... me alegra oír eso —dijo más tranquilo—. Además seguro que el sargento de hierro agradece que me aleje de ti para recuperar estos meses separados.

—¿Sargento de hierro? —preguntó sonriendo —Será mejor que él no escuche que le llamas así.

—Pero si es igual —insistió bromeando, y soltando su mano.

—Para... pero supongo que tienes razón, podré aprovechar que no estás para estar más con él, y supongo que Scott también se alegrará —bromeó ella.

—Ni se le ocurra —contestó con rapidez lo que hizo reír a Mara—. Demasiadas confianzas tiene ya contigo —dijo, desviando la vista hasta el joven, que les miraba con curiosidad, desde la caseta junto a Zack.

—Ha sido un buen amigo y seguirá siendo un amigo que, te recuerdo, hizo que volvieras a mi lado evitando que te disparasen.

—Phuff... Lo hubiera preferido...

—Pues yo no —contestó ella con rotundidad.

—Debo regresar... están hablando con los nuevos —se disculpó, se sentía relajado por la buena disposición que había tenido ella a la noticia, pero aún le costaba dejarla —. Estás bien, ¿no?

—Sí, estoy bien y lo entiendo, no te preocupes más —aseguró—. Sé que no eres importante únicamente para mi, y que es el requisito de poder querer a alguien tan especial.

—Pfff... No digas tonterías —la calló, miró el edificio donde estaba la biblioteca—. Me largo, entonces.

Ambos se levantaron de sus asientos, pero Mara le tomó de la mano y se acercó hasta él quedando a pocos centímetros de su cara, y aunque pensó en besarle se frenó, sabía que él no se apartaría si lo hacía, aunque esas muestras de cariño no fueran típicas en él. Pero en esa ocasión no quería besarle ella, así que se frenó, obligando a que en esta ocasión fuera él quien la besase, incluso estando delante de los demás. Daryl se quedó confuso ante la actitud de Mara, pero entendió lo que pretendía. Sin poder evitarlo desvió los ojos hasta Scott, un par de segundos, que ahora les miraba con más disimulo. Tomando el rostro de Mara entre sus manos rompió la distancia entre ello y la besó, lenta y suavemente, sintiendo como los labios de ella dibujaban una sonrisa triunfal.

—Vete ya, anda —susurró ella cuando sus labios se separaron—. Te estarán esperando.

Le observó caminar hasta el edificio, regresando después con el resto del grupo.

—Ya hemos terminado con esto —dijo Scott palmeándose las manos para limpiarlas.

—Sí, pero queda aún mucho que organizar —apuntó Julio.

Del bloque C, Michonne salió con una bolsa al hombro y se dirigió a la Ram, sin ni siquiera reparar en Mara, que sí se fijo en ella, sintiendo un retortijón angustioso en el estómago. Intentando contener sus emociones se dirigió con paso rápido hasta el interior del pabellón.

—¿Dónde vas? —preguntó Scott —¡No te intentes librar el trabajo!

—Acabo de recordar que tengo que hacer algo... —se justificó Mara, sin parar sus pasos.

Sin ni siquiera prestar atención la joven pasó junto a Five, sin que le pasase desapercibida su agitación, la siguió con la mirada y decidió seguir sus pasos, para saber que le sucedía.

—Marita —llamó entrando en el recibidor del Bloque C tras ella —Marita, ¿qué pasa?

—Nada... Sólo necesito... necesito ir a...—intentaba buscar una justificación.

—No es que mientas fatal, es que yo sé que lo haces —la interrumpió el militar —. Así que saltémonos ese paso y vayamos directamente al que me lo cuentas, ¿de acuerdo?

—Uff... Mejor, ¿por qué no nos saltamos ese paso también? Dime tú qué me pasa, ya que me conoces tan bien —dijo un poco molesta —. Porque, ¿sabes? Yo no tengo ni idea de qué es lo que me pasa.

Frente a ella, el hombre se quedó confuso, sin saber realmente que decir.

—Pues la verdad es que no tengo ni idea de que te puede pasar, apenas me has contado nada de estos últimos meses...

—Tampoco me has preguntado —dijo ella —. Sólo has intentado llevarme contigo, que estuviera contigo. De lo único que te has preocupado es de Daryl, hasta has hablado con él sobre mí, pero no has querido hablar conmigo de nada.

—Eso no es cierto, te he preguntado —contradijo Five—. Te pregunté por Roland... pero te conozco y sé que si no estás bien no lo reconocerás.

—Entonces no me conoces tanto como crees, Viz... ya no —sentenció ella con pesar y se dio la vuelta para irse hacia la galería.

—Espera un momento —se adelantó y la hizo parar—. Tal vez tengas razón, tal vez sólo me haya preocupado tenerte cerca, sin mirar más allá, pero entiende que tan sólo el verte con vida ya es más de lo que podía esperar —explicó con tono calmado—. Y puedo ver que has cambiado, lo veo en todo... y eso me aterra peque, porque he visto como todo esto cambia a las personas y me niego a que te haya pasado a ti —confesó con voz temblorosa a causa de la emoción— . No quiero pensar en que no es mi Marita a la que he encontrado.

La mirada de Five estaba cargada de sinceridad y emoción mientras hablaba con los ojos clavados en los de Mara, viendo en ellos que no sólo le escuchaba, sino que le entendía.

—Me gustaría decirte que soy yo... que soy tu Marita, pero ahora mismo no sé quién soy, ni si soy alguien realmente. Ahora mismo siento que sólo estoy, y me dejo llevar por lo que pasa a mí alrededor sin poder hacer mi voluntad...

Ambos se quedaron mirándose unos instantes en silencio, que fue perturbado por la entrada de Jeannette que entraba al recibidor con paso tranquilo.

—Mara, estoy buscando a Olga, ¿sabes dónde puede estar? —preguntó la mujer al verlos.

—Sí, supongo que estará en nuestra celda... —dijo dirigiéndose a la mujer.

—Voy a ver si quiere venir a plantar, Carol me dijo que me ayudaría... pero no la veo con muchas ganas —comentó la mujer dirigiéndose a la galería.

—¿Plantar? —preguntó Mara con curiosidad.

—Hay que hacer algo que nos alegre el alma, con todo lo que ha pasado, este sitio es demasiado gris —explicó la mujer.

—Jeannette, lo siento pero no sé de qué estás hablando... —se disculpó la joven que seguía sin entender a la mujer.

—Quiero usar la semillas de flores, hay muchas que se trajeron con los cultivos, y crear un bonito parterre junto al bloque A, ¿no crees que sería hermoso? Carol dijo que Olga me ayudaría, pero no sé si realmente quiere —reconoció—. No la culpo, perder a Joseph no se puede comparar con lo de su pequeña...

—Te ayudaré a convencerla —se animó Mara—. A Megan le gustaría, le encantaban las flores, sobre todo las amarillas...

Entraron en la galería seguidas por Five y fueron hasta la celda donde se encontraba Olga, colocando algunas cosas de su hija en una pequeña repisa.

—¿Querida, vas a venir al patio? —preguntó la mujer con tono educado.

Olga se giró, que se quedó un poco sorprendida por encontrar a Mara junto a la mujer, que la miraba con interés.

—No creo que pueda... mi brazo —intentó justificarse.

—Olga, puedes —aseguró Mara.

—Yo te enseñaré trucos, crecerán unas flores preciosas —insistió Jeannette—. Además necesito una compañera, porque cuando florecen me dan alergia, pero son tan bonitas que merecen la pena.

—Pero... —seguía intentando buscar una excusa.

—Mira, hacemos una cosa —propuso Mara, como si hablase con una niña rebelde —. Tú lo intentas, si se te da tan mal que Jeannette prefiere hacerlo sola porque lo estás echando a perder ella te lo dice y no vuelves a intentarlo nunca jamás.

—Tampoco es eso —dijo un poco molesta Olga.

—Pues entonces ya está —sentenció Mara.

Finalmente ambas mujeres se marcharon hacia el patio, seguidas con la satisfecha mirada de Mara.

—Eres una manipuladora —aseguró Five que había observado la escena—, ¿lo sabes?

—Solo de las mentes inmaduras —dijo con humor.

—¿Megan era su hija? —preguntó con suavidad a lo que Mara asintió con tristeza —cuéntamelo, cuéntame todo lo que te ha pasado —pidió entrando en la celda y sentándose en la cama, invitándola a que hiciera lo mismo —Ni siquiera pude hablar contigo antes de todo esto.

—Lo sé... pero hablaste con Ro —dijo ella, ante lo que Five se quedó pensando unos instantes.

—Maldita sea... hace siglos de aquello —aseguró—. Primero hable con Okãsan, ella me llamó por lo que salía en las noticias, y le aseguré que no se preocupase que era algo más raro que peligroso, pero en tres días todo era una locura, intenté llamaros y ninguna de las dos estabais localizables, sólo él. Me dijo que estaban poniendo el hospital en cuarentena pero la zona de Okãsan era aún segura, y tú estabas liada con el traslado de tus niños —recordó aquellos primeros días de infección—. Mi pelotón aún no tenía orden de regresar, pero le pedí que si no era seguro evitase las grandes ciudades y si todo se iba a la mierda, como parecía, volvierais al pueblo, cuanto menos gente mejor, y el Dõjo era fortificable.

—Lo sé...—asintió la joven—. Nos estábamos preparando, pero ella se marchó sin decir nada y volvió unas horas después, sólo tenía un pequeño mordisco en una mano —explicó sin poder evitar emocionarse —y parecía que está bien, lo curamos, pero en una hora empezó con mareos y fiebre, era imposible bajarla, luego llegaron los delirios... no nos pudimos mover... no con ella así. Murió al alba...

—Pero no la... —Mara negó con la cabeza.

—Ro dijo que nos fuéramos, cogimos las cosas y salimos de casa —comenzó a relatar de nuevo, luchando por contener sus emociones—. En la radio decían que fuéramos a Atlanta, que todo el mundo debía ir a Atlanta porque era segura, pero antes de llegar encontramos a un grupo que venía desde allí y aseguraba que estaban bombardeando con napalm, ¡napalm, Viz! ¿Cómo pudieron hacer eso?

—Todo se fue a la mierda pequeña, debieron cerrar los aeropuertos para evitar la propagación, e hicieron lo contrario... cada hora nos informaban que más mandos habían caído o habían renunciado.

—Intentamos ir al pueblo, pero las carreteras eran un infierno, la gente estaba histérica, y Roland pensó que en un grupo tendríamos más oportunidades. Volvimos hacia Atlanta, por si mandaban ayuda. Pasamos cerca de una semana en un motel, escondidos en las habitaciones, racionando la comida y sin ni siquiera abrir las ventanas.

"Uno de los del grupo aseguró que el CDC podría ser una posibilidad, él había trabajado allí instalando el sistema de ventilación, y aseguraba que aquel lugar podría subsistir durante semanas de manera independiente. Tras varios días discutiendo si era seguro arriesgarse a entrar en la ciudad o no, vimos que no había nadie que fuera a buscarnos y que el CDC era lo más cercano que podía ser una solución."

"Conseguimos llegar a la ciudad, pero una pareja murió en una de esas hordas, era la primera vez que veía algo semejante...

Cuando creíamos que podríamos llegar hasta allí, veíamos el edificio a un par de manzanas todo explotó, no sé ni cómo ni porque, de pronto el edificio por completo se vino abajo"

"Entre el desconcierto y que todos los monstruos fueron hasta allí por el sonido, casi no pudimos salir. Los que lo conseguimos acabamos en una urbanización de las afueras, en una gran casa que parecía segura, y lo hubiera sido. Era como este sitio pero más pequeño.

Estando allí Roland decidió volver a casa, decía que no podía vivir sabiendo cómo estaba Okãsan, y me hizo jurar que jamás le dejaría ser una de esas cosas. Nos marchamos y él acabó con ella, pero al regresar... más gente se había unido. La comida escaseaba, todos teníamos miedo, nadie contestaba a las preguntas... unos pocos mandaban, otros tantos se quejaban, los nuevos eran tratados como presos, y un día todo estalló.

Un niño, no tendría más de quince años, se puso nervioso, disparó... y ojalá pudiera decirte que más pasó pero todo fue un sin sentido, todos contra todos. Vi morir a gente sin saber que hacer excepto esconderme. Si no hubiera sido por Roland... estaría muerta.

Salimos de allí con Olga, su marido y sus hijas y dos chicos más —sonrió tristemente al recordarlos—. Conseguimos la camioneta amarilla y otro coche y fuimos hacia el oeste, pero apenas podíamos avanzar sin encontrar problemas. Con el frio los caminantes comenzaron a juntarse y moverse en mareas. Encontramos a otro grupo, unas veinte personas, todo fue bien, muy bien. Roland y David comenzaron a ser útiles y apreciados, la gente era simpática y buena. Tenían tanta esperanza... pero estábamos en un campamento, coches, tiendas y un par de caravanas. Cuando una horda se nos acercó nos vimos obligados a huir, primero al norte, pero el frio nos afectaba más a nosotros que a los caminantes, los enfermos no podían huir y los ataques eran cada vez más dañinos. Cada día éramos menos. David cayó, y Roland nos mantuvo con vida a las cuatro durante meses, cambiamos el rumbo a Florida por lo que volvimos a Georgia, pero sus ansias de llegar cuanto antes le cegaron.

Quiso ir sólo a por suministros y nunca volvió.

Me quede sola con Olga y las dos niñas, pero menos mal que estaban las niñas, porque si no me hubiera vuelto loca...

Seguí su plan de ir al sur, y llegué aquí. Y sé que esto puede funcionar, esta gente es especial, es dura pero no dejan que esa dureza les domine.

Deberías hablar con Hershel, y decirme si después de una sola conversación con él no te dan ganas de crear una religión en su nombre que proclame la esperanza en contra del desanimo.

Descubrir que todos somos portadores del virus y que esté nos convierte en caminantes. Hasta ese momento no había visto a nadie transformarse sin haber sido herido, pero sólo un hombre y un niño murieron así, les enterramos sin que se trasformasen... menos mal.

No podía quedarme sin saber que había pasado con Ro, y si era o no un caminante. Decidí irme a buscarle y Daryl me acompañó. Lo hizo porque él quiso, sin pedírselo ni nada, y se negó a una negativa.

Encontré a Roland, le enterré, volví aquí, y lo conseguí porque Daryl es realmente el mejor ser que existe en este maldito mundo, y los demás del grupo no son muy diferentes.

Tal vez me juzgues como una mala persona, pero desde que Okãsan murió sólo he sido feliz desde que estoy aquí. He podido volver a ser yo, a preocuparme por tonterías, a reírme por tonterías y a pensar que voy a hacer en un par de días.

Y ahora no estoy así, lo sé. Sé que desde que Megan murió, cuando nos atacaron esos cazadores de personas hace unas semanas, me he perdido de nuevo, y me he dejado vencer por el miedo, aún siento muchísimo miedo... pero sé que puedo ser feliz, sé que es posible"

—¿Pero? —preguntó finalmente Five, que la había escuchado sin interrumpirla durante todo el rato.

—No lo sé... pensé que Daryl se quedaría, que ahora que me había dado cuenta de lo estúpida que había sido no se marcharía.

—Estúpida, ¿por qué? —preguntó confuso —Marita, tú eres muchas cosas, pero no eres estúpida.

—Sí, sí que lo soy o lo he sido al menos con él —le rectificó—. Al morir Megan sentí que no había esperanza, ni lugar para ella. Temía tanto perder a Daryl y no querer seguir aquí, que me alejé de él. Ya has visto a Olga, no... no se levanta, no reacciona ante este mundo. Shelly no puede morir, el mundo no puede perder su magia. Esa niña y Daryl son mi motor, perder a uno sería mi final, pero sólo uno de ellos me necesita para sobrevivir.

—Cuantos menos puntos débiles, mayor aguante, ¿no?

—Sí, aparté a Daryl sin motivo, durante todo el tiempo fui cruel y le alejé miserablemente de mi.

—No lo bastante, por lo que parece —aseguró Five.

—No es de los que se rinde —dijo sonriendo—, por suerte. Pero él dio su palabra de acompañar a Michonne, la de la Katana, a por algunas cosas que hace tiempo no encontramos y ahora se va a ir... y tengo miedo.

—¿Por qué no vuelva o por qué con esa chica...?

—¡No! No, él volverá... seguro... y lo otro... Mierda, ni lo había pensado...

—No hacen mala pareja —la picó.

—Claro, porque él es como un león y ella como un pantera —dijo, recordando la explicación de Shelly—. Tienes el mismo pensamiento que una niña de seis años, felicidades.

—Ya lo sabía, por eso nos llevamos tan bien —bromeó —¿Pero de que tienes miedo entonces?

—Pues de necesitarle a mi lado, de no poder tener la fuerza suficiente si él no me la da —reconoció —. Siento que, si es a su lado, sentir miedo no es tan malo, porque él es más fuerte aún, y me ayuda a vencerlo, él me levanta y me ayuda. No quiero necesitarle tanto, no quiero... —se quedó mirando a Five unos instantes, con las palabras en la punta de la lengua, pero reconoció que a él era al único que se las podía decir—. Diga lo que diga Daryl, no me necesita y me da miedo convertirme en su lastre.

—Entonces, Lémur acojonada, el que se vaya ahora a un viaje del que piensas que va a regresar sí o sí, es justo lo que necesitas —aseguró —. Así podrás demostrarte que con o sin él tu eres capaz de hacer frente a este mundo, porque tampoco él puede perder tu magia —explicó mirándola con total ternura.

—Te quiero tantísimo, Sensei —declaró abrazándose al hombre.

—Hacía mucho que no me llamabas así... —dijo él sonriendo complacido.

—Porque hacía mucho que no me enseñabas nada —contestó con sorna.

—Serás... da igual, yo también te quiero mi vida.

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En la biblioteca cada uno de los integrantes del nuevo grupo iba contestando a las preguntas que realizaba el consejo, uno a uno y con calma. Ninguno dio muestras de ocultar algo tras sus respuestas o decir nada que pudiera dar a pensar que su inserción en el grupo provocaría problemas. Según contestaban abandonaban la sala y se dirigían a las otras alas de la prisión. Pero hablar con cada uno de los 13 nuevos miembros se estaba alargando y los miembros del consejo debían ocuparse de otros asuntos.

—Cuando terminemos con el siguiente será mejor que Daryl, Sasha y yo nos vayamos a comprobar cómo siguen las cosas por el resto de la prisión —propuso Carol—, aún quedan muchas cosas que atender.

—No hay problema, Hershel y yo nos podremos ocupar del resto —aseguró Glenn.

—La única que parecía más inusual era Poker, y su historia es similar a la de Five— dijo Sasha.

En esos momentos una joven de cabello rubio, que hubiera podido pasar por hermana de Beth pero con una década más de años entró en la sala, recorriendo con la mirada a todos los presentes y sonriendo levemente a los conocidos, hasta llegar a Daryl, al verle bajó la vista y se colocó el pelo tras la oreja, tomando asiento un poco nerviosa.

—Tú eras Vanesa ¿verdad? —preguntó Glenn, a lo que la chica asintió levantando la vista.

—¿Sabrías decirnos a cuantos caminantes has matado? —tomó la palabra Sasha, pero la chica negó —Una cifra aproximada al menos

—No sabría decir, hace mucho que no me topo con ninguno, meses. Desde que llegamos a donde los bomberos no he querido salir, así que supongo que unos quince o veinte —se atrevió a decir.

No era una cifra elevada, pero la joven la mencionó como si así fuese, por lo que parecía que no había vivido demasiado tiempo fuera de un lugar seguro.

—¿Has matado a alguna persona viva? —preguntó Carol, la joven negó con rotundidad antes de finalizar la pregunta —¿Por qué?

—No he tenido que hacerlo, supongo —contestó encogiéndose de hombros—. Y no sé si podría, una cosa son los podridos, los caminantes como decir vosotros, pero ello son solo cascaras que no sufren, pero una persona... tiene vida, no... no creo que pudiera.

—Eso es todo, puedes decirle al siguiente que pase —pidió Glenn.

—¿Ya? —preguntó confusa, realmente Five no les había hablado de las preguntas a ninguno, lo cual agradecía el consejo —¿Me puedo quedar con vosotros?

—A no ser que no quieras, eres bienvenida —dijo Hershel con cordialidad.

La chica sonrió y salió de la sala, seguida por los miembros del consejo que se marchaban a organizar el resto de tareas.

—Sígueme, te enseñaré que celdas podéis ocupar —indicó Sasha a Vanessa, ambas se alejaron hacia el otro pabellón

—Voy a ocuparme de la comida, luego te daré la lista con las cosas que son necesarias —dijo Carol a Daryl.

El cazador asintió y se alejó también para ocuparse de la organización, un hombre del nuevo grupo, que si no recordaba mal se llamaba Charlie se acercó hasta él.

—¿Daryl? Necesito pedirte un favor —comenzó diciendo, ante lo cual el hombre le miró con suspicacia—, tengo un pequeño problema con eso de dormir en las celdas.

—No hay que pensar lo que son, sólo que nos mantienen seguros —comentó Daryl.

—No es por eso, es que tengo un sueño ligero... suelo despertarme y levantarme de la cama por las noches.

—¿Huh?

—Soy sonámbulo —confesó finalmente —. Necesito poder cerrar la celda al acostarme para no asustar a nadie, podrían pensar que soy un podrido si me ven.

—Entiendo... puedo darte una llave, pero... tendría que ser algo puntual.

—Sí, claro, ni siquiera se lo diré a nadie que la tengo, ni la sacaré de la celda —aseguró Charlie—, nada más la necesito para abrirme cuando de me levante.

—De acuerdo —dijo comprobando su llavero y tendiéndole una de las llaves —, esa abre las celdas del bloque D.

—Muchas gracias —agradeció tomando la llave.

—Vamos, necesito que tú y los tuyos me ayudéis con todo lo que habéis traído.

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Para la llegada de la tarde todos los nuevos integrantes estaban alojados y prácticamente todas sus pertenencias ya estaban organizadas. Con su llegada un nuevo aire de vitalidad y esperanza contagió a todos, que estaban animados por conocer a las nuevas personas, y estás a comenzar a formar parte de la comunidad. Poker habló con el consejo explicando como ellos se habían organizado en su antiguo refugio y que personas estaban más capacitadas para determinados trabajos. Five por su parte se encargó de seguir preparando todas las armas que tenían y colaborar con la colocación de los portones de entrada. Pese a la opinión de Daryl se haría en uno o dos días, estando él fuera, para dejar descansar e instalarse mejor a los nuevos.

En el patio Daryl comprobaba la Triumph, sabiendo que no podría repararla hasta regresar, cuando Carol se aproximó hasta él.

—Tengo tu lista, también hice una para Michonne —le indicó Carol, tendiéndole un papel doblado—. Espero que consigáis todo y podáis volver pronto.

—Seguro —aceptó el cazador, poniéndose en pie junto a ella.

—Aquí te necesitamos —dijo la mujer.

—Necesitamos estas cosas —aseguró Daryl mostrándola la lista.

—Es cierto, pero con el grupo nuevo recién llegado, lo mejor sería que todo el consejo estuviera unido, por si algo pasase —comentó Carol intranquila —. Los dos militares parecen más dispuestos a mandar que a seguir ordenes.

—No te preocupes por ellos, dudo que den problemas —la tranquilizó dispuesto a seguir comprobando la moto.

—Sé que Mara confía en ellos, pero... —comenzó a decir, pero la llegada de la joven la hizo detenerse.

—Pensé que os iríais con la ranchera —dijo Mara, acercándose hasta la moto.

—Tengo mucho que hacer —se disculpó Carol, dispuesta a irse.

—Espera —la frenó Mara—, sé que ha sido tuya la idea de incluir a Olga en ese parterre, y te lo quería agradecer. Ha sido una gran idea, y hasta ahora no lo ha dejado.

—De nada...

La mujer entró en el pabellón por la puerta lateral y dejó a la pareja a solas.

—¿La vas a reparar?—preguntó la chica.

—Nah... no me dará tiempo, necesito piezas —contestó el cazador limpiándose las manos con su pañuelo rojo —, tiene la correa hecha una mierda. Cuando vuelva me pondré con ella— aseguró poniéndose en pie de nuevo.

—¿Dónde... vas a dormir esta noche? —preguntó Daryl con un poco de duda.

—Pues... no lo sé —contestó ella rascándose la cabeza nerviosa—, lo he pensado y... me gustaría quedarme contigo, pero no quiero hacerlo porque será como una despedida, ¿sabes? No me gusta esa sensación.

—No es una despedida, lo sabes —aseguró él, acercándose más a Mara.

Con gesto cariñoso ella le dio un leve golpe en el pecho y luego le sujetó el extremo de su chaleco, arrimándose más a él.

—Sé que no es un adiós, pero me quedaría sólo porque te vas a ir, cuando dije que me trasladaría en unos días...

—Por eso te digo que vengas —contestó él

—No me has dicho eso —apuntó con tono pícaro, jugueteando con su chaleco—, sólo me has preguntado que pensaba hacer.

—¿Si te lo pido, cambiarías de opinión? —propuso mirándola intensamente, posando sus manos en las caderas de la joven, haciendo que Mara sintiera un cosquilleo en el estómago.

—Sí me quedo esta noche, mañana sería más duro no poder hacerlo —dijo ella.

—Te compensaría por los días que este fuera —aseguró, provocando que Mara sonriera al escucharle y se mordiera el labio con timidez pero sin decir nada —. Ven esta noche arriba —pidió finalmente.

—Iré —accedió ella—, pero cuando Shelly se haya dormido, no la quiero marear.

—Claro —asintió con la cabeza, entendiendo el punto de Mara.

Satisfecha la joven le sonrió y se acercó a besarle, sujetando con más fuerza su chaleco. Lo que comenzó siendo un beso suave se fue haciendo más intenso, dado que nadie les interrumpió.

Continuará...

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TWD


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NdA: Hay muchos datos de la 4ª temporada reflejados en este capítulo, el más largo hasta la fecha, pero quería compensar la tardanza.

Sí la historia de Mara tiene lagunas o fallos, decírmelo, para revisarla. No penséis que me voy a molestar porque me digáis los errores que cometo, al contrarío os lo voy a agradecer en el alma.

Mi tardanza en sacar este nuevo cap, se debe a varias cosas:

La 1ª. Hemos creado un foro en este portal, dedicado a los fic, los autores y lectores del fandom de TWD. Es un proyecto en el que he puesto mucha ilusión y espero que revitalice el fandom, aunque va poco a poco y con sólo ilusión no se cambia nada. Espero que os paséis por el foro, y participéis. esta en la sección de Forum de Walkin Dead en idioma Español y se llama:Open! Walkers Inside

la 2ª. He sido nombrada Moderadora de ediciones de la Wikia de TWD, lo que me hace mucha ilusión y que aun no sé cómo he podido conseguir, pero algo del tiempo que le dedico a el fic me quita, porque no puedo estar todo el día inmersa en el universo TWD y mi tiempo para dedicar a lo relacionado con la serie es limitado, pero intento organizarme.

Y la 3ª. Fue San Valentín, y parte de mi tiempo libre lo dedique a organizar ese día, tan hortera y cursi que tanto me gusta, jajaja.

Agradecer, como siempre a los seguidores, y en especial a los que dedicaron su tiempo a dejarme un comentario sobre la historia. Fueron cruciales para centrarme en este capítulo.

Caro: Tu review me emocionó y me maravilló. Que pena que no estés registrada para contestarte por privado mas personalmente, pero no puedo evitar decirte que aunque fuera el 10% de lo que tuvieses en mente, me dijiste justo lo que quiero conseguir con este relato. Que os sintáis como en la serie y que os creáis a Mara. Así que Gracias, mil y una vez. Me compensaste con creces por el esfuerzo de realizar la historia que por otra parte me encanta hacer. No salió la pagina a la que querias agradecer, porque FF. net capa las direcciones Web. Así que la pongo aquí para que mas gente la conozca:

Norman Reedus Spain: Que hacen un maravilloso trabajo y aportan muchísima información en castellano sobre nuestro amado Norman. También les quiero agradecer que recomendaran mi Fic en su Ask, lo cual me sorprendió mucho. Podéis encontrarlos en su Web, y foro, en Facebook y en Twitter.

Y por último, una gran noticia;¡Vencimos a la plagiadora! Su fanfic ha sido borrado de este portal y ya nadie puede leer su seudo-historia con retazos de otras autoras. Gracias a todas las autoras que lo han hecho posible.

Podéis encontrar contenido extra e información del Fanfic en el Hashtag#FETWD, y poneros en contacto conmigo siguiendo mi perfil de Twitter,Hotarubi86 o en el de Hotarubi86 de Facebook.