Capítulo 53: Dudas y tarde de alcohol

Sissi esperaba en el sitio donde había quedado con Javier. Había llegado pronto, pero los nervios por lo que pudiera ocurrir, lo prefería para relajarse con la brisa marina. Suponía que el chico no tardaría en llegar y efectivamente, cinco minutos después, allí estaba.

—Buenos días... —saludó Javier. Se le notaba nervioso.

—Hola —respondió ella. Maldijo para sus adentros, notaba sus mejillas calientes, se había puesto roja.

—¿Leíste mi carta?

—Sí la leí.

Y antes de que Javier pudiera decir una palabra más, Sissi le atrajo hacia ella, le rodeó con sus brazos, y le estampó un beso en los labios. El chico la correspondió, eufórico. No se creía que la chica hubiera aceptado, y menos con un método como la carta, pero no se hubiera atrevido a pedírselo en persona.

—¿Esto es un "sí"? —preguntó para cerciorarse.

—Claro que sí —afirmó ella—, pero antes... hay algo que aún no te he contado. Necesito que vengas un momento con mis amigos.

Javier se sorprendió. Entendía que estuviera unida a sus amigos, pero... ¿qué tendría que decirle delante de los demás? Era raro, pero optó por no cuestionarle nada. Sissi le gustaba muchísimo y no iba a dejarla escapar.

Caminaron de la mano hacia la casa. Aprovecharon para intimar un poco, el chico de vez en cuando le daba algún beso esporádico, en el cuello o los labios. A Sissi le encantaba aquello y esperó que no cambiara la cosa cuando el chico se enterase de lo que le iba a contar.

La sorpresa de Javier empezó cuando, al entrar, vio que todo el grupo estaba en los sofás, en semicírculo. Delante de ellos habían un par de sillas mullidas, donde se sentó al lado de Sissi.

—Esto da un poco de miedo —reconoció.

—Javier... bueno, ya sabes que aquí entre mis amigos hay varios emparejados y eso... —empezó Sissi. Habían acordado que hablaría únicamente ella, salvo que la cosa se torciera.

—Ajá.

—Pues bien. Pese a que están saliendo... hace unos meses acordamos que nos dábamos libertad... para practicar el sexo libre —Javier lamiró ojiplático—. Somos libres para acostarnos libremente entre nosotros, tener sexo... sin restricciones de ningún tipo —según hablaba se iba poniendo nerviosa. La expresión de Javier era inmutable—. Y cuando me dijiste que querías salir conmigo, pensé... que quizá podrías unirte a nosotros. Lo que ha pasado en nuestro grupo es demasiado bueno como para perderlo, pero me gustas muchísimo y tampoco quiero perderte a ti...

Javier parpadeó varias veces. Miró al grupo. Miró a Sissi de nuevo. Agitó la cabeza. Inspiró varias veces. Parecía tener una clase de debate interno consigo mismo, y se conformó cuando se puso en pie muy serio.

—Me marcho.

Sissi saltó de su silla.

—¡Espera, no! ¡Por favor!

—Sissi... mira, podría aceptar una invitación a un grupo de sexo sin más... pero no cuando siento algo por ti. ¡Compartirte! Bueno, y vosotros... —miró al grupo—. No entiendo... ¿no os repugna compartir a vuestra pareja?

—Nos conocemos desde el suficiente tiempo como para... —empezó Jeremy.

—¡No lo excuses! ¡Puedo entender que un grupo de gente quede para follar, pero no cuando están juntos, coño!

Parecía que iba a decir algo más pero tragó aire, y salió de la casita. Antes de que Sissi pudiera reaccionar se había ido. Salió corriendo a la puerta, pero el chico ya no estaba. Aelita fue tras ella, y la agarró justo a tiempo cuando Sissi se derrumbó. La ayudó a entrar en el comedor y la hizo sentarse.

Sissi estaba destrozada. La había fastidiado. Debería haber renunciado al acuerdo. ¿Qué más le hubiera dado? Si le tenía a él debería verse satisfecha, hubiera dado lo mismo no poder hacer nada con los demás.

La tarde de aquel día el grupo fue en masa a la playa por si encontraban a Javier hablar con él. Al mismo tiempo, Sissi, escoltada por William, Aelita y Laura, se acercaron a la casa de Javier. Pero por algún motivo, la puerta no se abrió. O bien estaba vacía, o el chico se negaba a abrirles. Esperaron un largo rato hasta que comprendieron que perdían el tiempo, y se fueron con los demás. La chica se encontraba tan mal que durmió abrazada por la pelirrosa y Jeremy aquella noche.

Al día siguiente el grupo se volvió a ir a la playa. Querían que Sissi se despejara, y de paso, si encontraban al chico, sería un punto positivo. Ulrich se quedó en la casa. No le apetecía ir a la playa tantas veces, y además sería mejor que alguien se quedara en la casa por si aparecía el chico. De forma que se despidió de ellos y se quedó disfrutando de la soledad. Podría ver una película. Incluso una porno si le daba la vena. Se sirvió un vaso grande de cervecita, y se sentó cómodamente en el sofá.

—Qué bien viven algunos.

Se sobresaltó. Miró hacia atrás. Carlos se estaba sirviendo también una jarra, aunque él había optado por tinto de verano.

—¿No vas a la playa?

—Siento estropearte el plan, pero no. Estoy harto de la arena. Y en verano me gusta relajarme. Todos los días allí no relaja.

De forma que se sentaron y empezaron a buscar algo interesante que ver. Lamentablemente, la programación de verano en fin de semana era pésima. La única forma en la que empezaron a verla interesante fue cuando se habían bebido la primera ronda y se echaron otra.

—Oye, Carlos... tú que duermes en la habitación de al lado... ¿se escucha por las noches gemir a Yumi y Sam? —preguntó Ulrich. Arrastraba un poco las "s" al hablar.

—No mucho... y hay noches que ni siquiera duermen juntas —le desveló Carlos—. Anoche mismo... bueno, no voy a darte detalles. ¿Qué pasa? ¿Aún la quieres?

—Claro que sí... pero la veo tan a gusto con Sam ahora... no se, no querría empañarselo.

—Tal vez deberías aprovechar tus armas —rió Carlos—. ¡Sube esta noche a su habitación y móntatelo con las dos a la vez! ¡Caerá rendida!

—Has bebido mucho —dijo Ulrich—. Y creo que yo también, porque no lo veo descabellado. Pero aún así, reconquistarla sólo por echar un polvo.

—Oye, si se hace bien... no sería el primer caso que ocurre de "enamoramiento por coito" —bromeó—. El físico no es determinante pero sí un factor a tener en cuenta. Y además, creo que tu y yo tenemos la misma "talla" de nuestro "amiguito", y creo que no se nos ha quejado ninguna.

—¿Qué pasa, es que te has fijado? —rio Ulrich.

—La verdad es que no. Seguro que no me superas —desafió Carlos.

La ingesta de alcohol les había llevado a tener una conversación tan liberal, y no iba a ser lo único. Se habían picado. Decididos a comparar, se quitaron los bañadores. No obstante, así iba a ser imposible hacerlo. Estiraron las manos con más naturalidad que nunca, y se masturbaron mutuamente. Debían provocarse la erección para poder comparar.

Aunque estuvieron a punto de olvidarlo. Se ensimismaron en el tacto del otro, el placer que recibían sobre sus erecciones, y el no querer quedarse atrás en aquella competición. Cuando se dieron cuenta se detuvieron, se pusieron uno frente al otro, y juntaron sus miembros.

Se tomaron unos minutos para comparar. Quedaron casi pegados mientras juzgaban, y efectivamente, Carlos no se había equivocado al principio: tenían prácticamente el mismo tamaño. Diferían un poco, una ligeramente más larga y la otra ligeramente más gruesa, simplemente.

—Tenía yo razón —dijo el otro, orgulloso.

Volvieron a sentarse en el sofá. Quizá por lo desinhibidos que ya estaban y porque ya lo habían hecho, volvieron a masturbarse el uno al otro. Sin embargo, aquella lentitud no les llevaría a ninguna parte.

—Esto es absurdo, podemos hacer algo mejor —dijo Ulrich. Habiendo admitido que el sexo con los hombres no estaba mal del todo, se lo demostró a sí mismo sentándose en el suelo delante de Carlos y atrapando su erección con la boca.

Carlos se sobresaltó. Maldición, estaba totalmente sometido. Le había pillado por sorpresa. Quedó sorprendido: las veces anteriores se había dado cuenta, Ulrich hacía aquellas cosas tomándose su tiempo cuando estaban entre hombres. Pero de pronto... lo estaba haciendo totalmente distinto, se animaba a emplear su lengua con su miembro. Una delicia como aquella sólo la había logrado en contadas ocasiones.

Jadeó. Ulrich iba a hacer que se corriera. Le avisó, pero sólo sirvió para que el chico empezara a emplear las manos para acariciarle el torso, aumentando el placer al que estaba siendo sometido. Para su sorpresa, justo a tiempo, Ulrich sustituyó su boca por las manos de nuevo, ayudándole a terminar.

Se quedó un rato sentado, extendido, recuperándose. Ulrich contempló satisfecho lo que había logrado. Estaba orgulloso de si mismo. Y se dio cuenta de que aún no se le había bajado la erección. Vale, aquello le había excitado. Pero ahora le apetecía una compensación similar.

—Sabes que podríamos seguir jugando... —dejó caer. Se sentó en el sofá en dirección a Carlos, quien entendió en seguida.

—Oh, claro... que te devuelva el favor, ¿no?

—Si te apetece.

—Tanto como apetecer...

—Ah, ya entiendo. No te hace gracia porque a los hombres no sabes darnos placer como nos gustaría.

Ulrich se sorprendió por haber soltado aquella frase, pero al comprobar la expresión de indignado de Carlos, sonrió maliciosamente. Este no estaba dispuesto a perder, de forma que gateó hacia Ulrich y lamió su erección. Repitió esto varias veces antes de introducírsela en la boca.

Ulrich suspiró largamente. Sabía que había provocado aquella reacción en el chico, que si bien no demostraba tanta habilidad con la lengua, lo compensaba acariciado sus testículos con cuidado. Lo hacía realmente bien. Se le erizó el vello cuando sintió los dedos del chico explorando su perineo. Sonrió. Qué bien había jugado sus cartas.

Sintió el clímax cercano. Carlos continuaba con aquello, y sintió tentaciones de comprobar qué pasaría si no le avisaba. Apartó la idea de su mente, y le dijo que estaba por correrse. El chico respondió haciendo un ruido que no distinguió, y no de detuvo hasta unos segundos antes, cuando le ayudó a llegar al orgasmo con las manos.

—Bueno... —dijo Ulrich cuando recuperó el aliento—. No está mal... notable bajo —bromeó.

Carlos rió. El alemán le vio muy bien situado: en el sofá con las piernas recogidas. Se hizo el relajado hasta que volvió a tener la erección. En ese momento se abalanzó a por él. Nunca había probado a hacerlo de aquella forma...

Pero se vio detenido por Carlos, que le había visto las intenciones, y le agarraba los hombros para evitar que el chico le tomara. Forcejearon. Carlos se resistió y pronto estaban los dos de pie, encima del sofá, intentando derribar al otro, con las erecciones apuntando hacia el otro. Estaban más o menos igualados. Intentaban dominar al otro.

—¿Pero qué estáis haciendo?

Miraron a la puerta. Odd había regresado y observaba la situación con asombro. Ulrich y Carlos cruzaron miradas y sonrieron malévolamente.

Cinco minutos después, Odd estaba situado a cuatro patas sobre el sofá. Ulrich estaba frente a él y le obligaba a lamerle el miembro, mientras Carlos deslizaba su erección en su trasero y le masturbaba a la vez. No tardaron mucho en culminar los tres.

—Ulrich... —sentenció Odd—, me alegrta que hayas cumplido tu promesa del sexo... pero la próxima vez avísame desde el principio y no ahora —bromeó.

—Vaaaaale, lo prometo —rió el alemán.

—No es por nada. ¿Quién ha dicho que esto haya terminado? —inquirió Carlos.


Otro domingo, otro capítulo. Seguimos acercándonos al gran final, pero aún no voy a decir cuántos capítulos quedan. Tranquilos, os avisaré una semana antes :P Sí, soy malo. Sigo adelantando trabajo, y la verdad, me gustaría tener todo ultimado esta semana, que incluso yo necesito vacaciones xD Aunque qué poca cantidad de reviews me habáis dejado en el capítulo anterior 52 T_T ¿Os vengáis porque os hago sufrir capítulo a capítulo? xD

Guest: No entiendo como preguntas que va a ser lo de Sissi y Javier xD Los niños, lo merecían. Y Aelita... es Aelita xD

Usuario865: Se han visto en la playa, ya las ha visto en bikini xD Otra cosa será desnudas :P Otro saludo para ti.

Moon-9215: Sé que puede ocurrir pero no era lo que tenía en mente para ellos, lo siento ^^!

lalo101097: Si logras viajar el futuro, llévame. Así los capítulos ya estarán escritos :P A los niños no tengo intención de desaprovecharles, siempre que pongo personajes es por algo xD En cuanto a tus respuestas a mis preguntas... parece que me concoes bien :P

Zuole: Intentaré poner esa escena, si no en este fic, en la segunda parte. Ya que POR SUPUESTO habrá sexo en la segunda parte B)

Bueno, miércoles nuevo capítulo. Ya veremos como termina esto ;) Espero seguir teniéndoos por aquí hasta entonces... y después ;) Lemon rules!