Sé que hay gente que está esperando actualización del otro fic, pero sinceramente no tengo tiempo para ponerme a traducir capítulos de más de 5000 palabras, ya conocemos cómo son los capítulos de Sedgie. En cambio, este es un fic con capis más cortos y en un ratito los traduzco. Así que cuando esté más libre de trabajo vuelvo con el otro, no lo he abandonado, no os preocupéis.
Wake me up
Mi mente seguía dando vueltas a todo lo que tenía que resolver.
Recuerdo cuando conversé con Emma sobre trabajar para mí, y su respuesta tajantemente negativa.
Tenía que planear algo para que creyera en ello.
Emma tuvo que volver al trabajo, pero yo no quería regresar aún.
En lugar de regresar a casa, me dirigí a donde conocían a mi novia mejor que en cualquier otro sitio.
Toqué al timbre de la casa de los Nolan y mi suegra no tardó en atenderme.
—¡Hola, Regina! ¡Qué sorpresa! Entra, por favor— dijo dejándome pasar.
La acompañé hasta la cocina, donde David estaba tomando algo de una taza.
—¿Café?— negué en silencio —¿Ha pasado algo?
Mary sacó una silla e indicó que me sentara, y ella lo hizo al lado de su marido.
Les conté sobre lo estipulado por Gold y la conversación que mantuve con él sobre UP!
—¿Y cuál es tu preocupación?— preguntó Mary —Por lo menos Emma y Ruby no tendrán que buscar otro trabajo
—En realidad, quería que las dos tomaran las riendas en mi lugar, solo que las conocéis mejor que yo, van a negarse.
Los dos balacearon la cabeza concordando conmigo.
—¿Qué tal si les dices que si aceptan no habrá una subida de sueldo?— sugirió David —Porque así sería justo, no habría por qué no aceptar, no les estás dando ningún privilegio a ellas por estar relacionadas con las propietarias.
Me quedé pensando.
Sería una buena salida.
Estuve un rato más charlando con mis suegros.
Estuvo bien para distraerme.
Creo que lo necesitaba.
Hemos estado tanto tiempo atravesando malos momentos con lo ocurrido con Cora que a veces nos olvidábamos que cosas sencillas podían hacer tu día mejor.
Y hablando de Cora, ni mi hermana ni yo hemos hablado de ella, creo que aún está todo my reciente para tomar cualquier decisión. Los médicos han dejado bien claro que no hay actividad cerebral, así que, solo respiraba gracias a los aparatos…Lo correcto sería donar sus órganos para la gente que realmente los necesite, haciendo esto, al menos una vez en la vida, Cora serviría para algo.
Muchas cosas que resolver...
Muchas cosas que pensar…
¡Vamos, Regina! ¡Tú puedes!
Volviendo al asunto…David acertó de lleno en el hecho de no proponer un tratamiento especial para ninguna de las dos, solo les pedíamos su ayuda en UP! Ninguna pudo negarse, claro está que también usé chantaje psicológico y mi hermana incluso insinuó una huelga de sexo…Fue necesario ir a por todas, pero salió bien, y eso es lo que realmente importa.
Volví a ocupar mi lugar en nuestra empresa y me sentí feliz al ver que Emma seguía en su mismo sitio de siempre. Podría quedarse con el despacho de Gold, pero decidió quedarse donde estaba. Y ese sitio está bien, ¿saben? A veces la echo tanto de menos que solo con girar la silla me encuentro con la mujer que me trajo el verdadero significado de la felicidad, y me enseñó a amar y a ser amada.
Quería que Emma, claro está, fuera conmigo el día de la inseminación, pero después de ver el estado en que se había quedado tras enterarse de que no podía ser llevar a nuestro bebé, lo hice sin que ella supiera, porque ya sabía cómo funcionaba todo, y podría no dar resultado en el primer intento y lo último que quería era ver su carita de decepción.
En cuanto Ruby se hubo recuperado, marcamos la fecha para el boda doble, y nunca pensé que los días iban a pasar tan rápido.
Mi hermana y yo nos estábamos preparando en la planta alta de la casa de campo, con la ayuda de Mary, mientras nuestras prometidas estaban en el piso de abajo con la ayuda de Anita; David y el padre de Ruby estaban ejerciendo de canguro de los niños.
Sería una ceremonia sencilla, así que no habría toda esa multitud de personas criticando todo.
Lo más extraño sucedió cuando Mary rocío el perfume que tenía en las manos. Mi estómago inmediatamente se revolvió y tuve que correr al baño de la habitación porque eché para fuera todo el desayuno, e incluso después de vomitar todo, las nauseas seguían. Mi suegra cogió una de esas toallitas húmedas y la pasó por la zona donde había rociado el perfume.
—Querida, ¿cuándo fue que te hiciste la inseminación?— preguntó Mary agarrando mi cabello cuando me volvieron a entrar ganas de vomitar.
—Me hice la prueba, Mary, no estoy embarazada— respondí cuando conseguí respirar de nuevo correctamente.
Le había confiado eso a mi suegra, solo ella y mi hermana sabían que lo había hecho.
—Pero, ¿cuándo fue?— preguntó Zel captando mi atención, yo solo me encogí de hombros señalando que no me acordaba —Ok. Vamos a hacer uno ahora— salió del baño y no tardó en volver con tres pruebas de farmacia —Venga, Regina, termina ya con la duda.
Reviré los ojos.
Ha sido solo un malestar, ¿no?
Algo común, los nervios del día de la boda.
—No voy a hacer pis con vosotras aquí
—Está bien, pero la puerta se queda abierta— dijo Mary saliendo y empujando a Zelena con ella.
Me quedé mirando los tres paquetes que tenía delante.
Cada segundo me estaba poniendo más nerviosa.
Cogí el primero, me senté en la taza del váter, y procedí tal y como decía en las instrucciones.
Conté mentalmente hasta tres y giré el bastoncillo hacia mí.
Di las gracias por el maquillaje waterproof.
Comencé a llorar al ver las dos barritas.
Las dos curiosas metieron la cabeza por la abertura de la puerta y yo solo giré hacia ellas el resultado, las dos soltaron un gritito contenido y me abrazaron mientras yo me deshacía en llanto.
—¡No me puedo creer que vaya a ser abuela!— Mary ahora lloraba también y mi hermana intentaba firmemente aguantar el llanto agarrada a mí y acariciando mi barriga que aún no mostraba ninguna señal de embarazo.
—A la rubia le va a dar un ataque— dijo Zel y Mary concordó —¿Cuándo se lo vas a contar? Porque quiero estar presente
—Aún no lo sé, pero quería darle una sorpresa, comprar algunas ropitas y meterlas en una caja para que ella la abriera, esas cosas tan tópicas — dije mientras Mary secaba mis lágrimas sin deshacer la sonrisa en su rostro.
Tuvimos que sacar a las actrices que había en nosotras y fingir que nada había sucedido.
Mi mente proyectaba cómo hacer que Emma descubriera lo de nuestro bebé, y acababa sonriendo sola.
¡Emma va a enloquecer!
¡Seguro!
Volvimos a lo importante del día, que era casarnos.
No hicimos nada exagerado, incluso los vestidos eran sencillos y blancos (claro), el impecable césped de la parte de atrás de la casa estaba decorado con un vallado lleno de flores blancas, una alfombra roja extendida, las sillas para los padres de Emma y de Ruby, y el altar lleno de flores blancas y algunas rojas. El amigo de David que trabajaba en el registro civil aceptó ser nuestro oficiante y ya estaba esperándonos en el altar con el libro donde dejaríamos estampado nuestro compromiso, validado para siempre.
Nuestras novias ya nos esperaban en el altar, la música de la marcha nupcial sonó y caminamos hacia ellas, acompañadas de Henry y Anna, que agarraban nuestras manos con firmeza. Anna vestía un trajecito de dama de honor de color rosa claro, y sus cabellos pelirrojos estaban moldeados en tirabuzones…Y mi príncipe, con un traje blanco y pajarita en el mismo tono que el vestido de su prima, su cabello estaba impecable gracias al fijador que lo dejaba bien colocado.
¿Y mi novia?
¡Ah! No podía estar más hermosa.
Llevaba un vestido blanco, palabra de honor, que le llegaba hasta los pies. Los rayos de sol destacaban los brillantes formando flores desde el busto hasta la cola; su cabello estaba recogido en una trenza apretada que dejaba a propósito algunos mechones sueltos, y un maquillaje nada exagerado que permitía que sus labios pintados de rojo resaltaran.
¡Mi Emma! Hoy definitivamente será mi Emma para la eternidad.
Ruby también estaba muy bella, mi hermana la miraba no de forma más admirada de lo que yo miraba a la rubia, claro.
Su vestido era de frente único, en la parte de los hombros llevaba una transparencia con algunos diseños delicados, el resto era liso, la altura era la mismo que el de Emma, pero más ceñido al cuerpo, destacando sus curvas.
Nuestros dos amores nos dejaron en el altar y se fueron a sentar con sus abuelos.
Pero estaba claro que algo tenía que salir mal.
Cuando me coloqué al lado de Emma, ella agarró firmemente mi mano, y pude oler su perfume. Era exactamente el mismo que me había provocado las nauseas.
Sentía que mi estómago se revolvía, y creo que solo estaba consiguiendo aguantarme porque ya había echado todo para afuera.
Con cada golpe de brisa, imploraba mentalmente para no vomitar el día de mi boda.
Intentaba concentrarme en las palabras del amigo de David, que debían ser bonitas, pero no lo estaba consiguiendo…¡Para nada!
Miré a Mary, parecía que había leído mi mente, o sabía que algo estaba pasando.
¡Dios mío, no iba a aguantar!
Mary carraspeó, llamando la atención de todos.
—Vamos al final, Bill— dijo ella avergonzada recibiendo la mirada reprobatoria de su hija.
—¡Oh, claro!— dijo el hombre
Nos hizo repetir las palabras, los juramentos y todo lo demás…Lo que me preocupada era la mirada de Emma puesta en mí, tenía el ceño fruncido y su mirada me estudiaba.
—Ruby Wolf, ¿aceptas a Zelena Mills como esposa?
—¡Sí!
—Zelena Mills, ¿aceptas a Ruby Wolf como esposa?
—¡Sí!
¡Ay Dios mío!
¡Otra oleada de aire transportando ese perfume y no aguantaría!
—Emma Swan, ¿aceptas a Regina Mills como esposa?
—¡Sí!
—Regina Mills, ¿aceptas a Emma Swan como esposa?
—¡Sí!— mi voz salió algo más aguada de lo esperado. Emma seguía con aquella expresión de desconfianza.
—Muy bien, las declaro…casadas, ¡pueden besarse!
En el momento en que Emma se aceró a mí la maldita brisa transportó ese perfume a mi rostro.
Las nauseas me tomaron por completo, me giré para no vomitar sobre Emma, por suerte Mary tenía un cubo en las manos, como si hubiera adivinado que no iba a aguantar.
Yo literalmente abracé el cubo.
Mary me ayudaba a mantenerme en pie a cada nueva nausea.
—¿Regina? ¿Por qué no me dijiste que no estabas bien? Lo hubiéramos pospuesto, no había problema —Emma preguntó acercándose, y yo solo moví las manos para que ella no se acercara —¿Qué ocurre?
—¿Por qué tenías que ponerte ese perfume?— refunfuñé y volví a agarrar el cubo.
—¿Qué le pasa a mi perfume?...Espera…¿No estás mal del estómago? ¿Estás con nauseas?...¡Regina! ¿ESTÁS EMBARAZADA?
La miré con los ojos aguados y solo pude mover la cabeza afirmando.
Emma soltó un gritito histérico, abrazó a la amiga que también gritó, vi a Henry y a Anna entrando también en el baile que las dos estaban haciendo, cosa que me hizo reír aun estando en esa situación.
—Vamos a tomar un baño, hermanita, necesitas comer para reponer todo lo que has echado.
Emma estaba acercándose a mí, con la sonrisa más linda que nadie haya recibido, pero su madre se puso delante, con la mano abierta hacia ella, impidiendo que avanzara.
—Apáñatelas para quitarte ese perfume, y lo mismo para todos. ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!
Asentí para Emma que también asintió.
Vi sus lágrimas de felicidad resbalar de sus ojos y sus labios deletreando un explícito "Te amo", sin emitir sonido alguno.
"Lo sé", imité su gesto.
Zelena me ayudó a subir a mi cuarto, tomé un baño rápido y me puse el pijama más cómodo que tenía.
Era evidente que mi suegra no iba a dejar que saliera de la cama para el almuerzo, me colocó con todos los cojines que encontró lo suficientemente blandos y fue a buscarme la comida para que yo no hiciera esfuerzo alguno.
Escuché golpes en la puerta que enseguida se abrió.
Emma entró con aquella sonrisa, percibí su cabello húmedo, sin maquillaje y vistiendo unos pantalones cortos y una camiseta suelta, probablemente Mary le dijo que tomara un baño antes de venir a verme.
Se sentó frente a mí, en el borde de la cama y nos abrazamos.
—Hoy es el mejor día de mi vida— dijo antes de deshacer el abrazo. Sus labios se posaron en los míos unos segundos y me acarició el rostro, pegando su cabeza a la mía.
—Me hubiera gustado darte una sorpresa, pero acabé estropeándolo todo— mis ojos lagrimearon y Emma enjugó las lágrimas que se escaparon.
—No llores, amor, nadie lo ha hecho nunca a tu manera, puedes apostar.
—No sé por qué lloro, ¡las malditas hormonas!—refunfuñé —Vas a tener que armarte de mucha paciencia, Swan, lloraré muchas veces sin motivo, tendré antojos locos y muchas cosas más que vienen con el paquete.
Depositó un beso en mis labios.
—Tendré toda la paciencia del mundo. No tienes idea de cómo me siento, me estás haciendo la mujer más feliz del mundo—se agachó hasta mi barriga, levantó mi blusa y dejó allí un beso, antes de acariciarla y apoyar su cabeza en ella —Te amo bebecito, también amo mucho a tu hermano, Henry; y a tu madre, Regina. Estoy segura de que ella peleara mucho conmigo porque te voy a mimar demasiado, y Henry también me ayudará con eso, puedes apostar.
Aguanté la risa mientras acariciaba la cabellera dorada de mi novia que seguía charlando con nuestro bebé.
Emma tampoco tenía idea de cómo me sentía yo, de cómo ella también me hacía a mí la mujer más feliz del mundo.
