¿Hasta qué punto una persona puede sorprenderse? ¿Es normal que la sorpresa haga que sientas incluso hasta miedo? ¿Por qué me siento así?
Mi boca se había abierto tanto, que ya era una falta de educación, pero no lo podía evitar. La enorme recepción que se encontraba frente a nosotras era alucinante, llena de detalles brillantes, llena de cristales, llena de lujosos muebles y llena de personas. Miré de reojo a mi acompañante, que estaba igual de sorprendida que yo, ya que tenía sus mejillas coloradas y las pupilas de sus azules ojos dilatadas, pero que mantenía un semblante serio mirando fijamente a las dos personas frente a nosotras.
Fumiko nos seguía sonriendo mientras el hombre, de unos cuarenta y tantos, con gafas, cabello negro corto y vestido de traje gris, nos miraba fijamente. Parecía que nos analizaba de pies a cabeza, como una depredador eligiendo su presa.
–Buenas tardes Fumiko-chan –escuché decir a Eli, pero mi mirada se había concentrado en el hombre frente a mí.
Fumiko hizo una reverencia y miró al hombre a su lado. El asintió, le dijo algo por lo bajo y se marchó sin decir nada. Ella esperó a que el hombre desapareciera a lo lejos, al fondo de la recepción y luego se acercó a nosotras.
–Hace mucho tiempo que no las veía, Honoka-chan, Ayase-san.
–Igual para nosotras –contestó Eli, tratando de sonreír, pero su expresión se mantenía seria.
–Veo que no han cambiado mucho.
–Tú tampoco has cambiado mucho. Solo que ahora llevas un elegante traje.
–Sí, elegante pero incómodo. Si gustan acompañarme.
Fumiko comenzó a caminar delante de nosotras. Eli me miró y yo levanté los hombros. Comenzamos a seguirla hasta llegar frente al hermoso mostrador de madera negra con enchapado de oro. Fumiko se colocó al lado de este y miró a la chica detrás de él.
–Asuki, por favor, ¿podrías registrar los nombres de ellas? –la joven sonrió y nos miró fijamente.
– ¿Me permiten sus identificaciones?
Eli sacó de su bolso una billetera celeste y sacó su identificación. Yo me mordí el labio y comencé a buscar en mi bolso la mía.
–Eh… –no la podía encontrar. ¿Por qué soy tan despistada?
–Honoka, tu identificación –me dijo Eli, tomando la suya de vuelta.
–No… no la traje.
Fumiko comenzó a reír a carcajadas y Eli negó despacio. Me mordí la lengua y miré a la secretaria que estaba sonriendo. Fumiko se acercó a ella.
–Kousaka Honoka –le dijo y me miró–. Yo me hago responsable de ella.
La secretaria asintió y anotó algo en su computadora. Luego miró a Fumiko fijamente.
– ¿Motivo de la visita?
–Reunión para… –miró a Eli–…para hablar acerca de μ's.
La secretaria al escuchar eso, nos miró a Eli y a mí fijamente. Se mordió el labio y escribió en su computadora. Sin decir nada más, tomó dos gafetes y nos los entregó. Tomé el mío y leí que decía la palabra "Invitado" en grande. Fumiko volvió a colocarse delante de nosotras y señaló hacia la izquierda.
–Colóquenlo en un lugar visible chicas.
Eli se lo colocó en la faja que sujetaba su pantalón. Yo me lo puse en el tirante de mi vestido naranja. Apresuré el paso para alcanzar a las dos chicas que ya se habían alejado un poco, y eso que Eli aún cojeaba de su pierna derecha. Mientras caminaba, podía mirar más de ese asombroso lugar.
–Esto es sorprendente, ¿no Eli-chan?
–Demasiado. No sabía que era una empresa tan… asombrosa.
–Solo es la recepción –dijo Fumiko, mirándonos sin detenerse–. Los pisos superiores son iguales a los de cualquier edificio de oficinas.
–Esto… Fumiko-chan –dije llamando su atención–. ¿De verdad trabajas aquí?
– ¿Difícil de creer Honoka-chan? –dijo sin detenerse.
–Perdón, no quería ofenderte…
–Y no lo hiciste. Para mí también es sorprendente verme trabajando aquí.
No dijo nada más y continuó caminando con una sonrisa en su cara. Yo miré a Eli que se encogió de hombros. Mientras caminábamos, notaba que algunas personas se nos quedaban mirando y comenzaban a murmurar entre ellas, algo que me hacía sentir un poco incomoda y sé que a Eli-chan también. Fumiko sonrió y se detuvo frente a un elevador.
–Fumiko-chan, ¿hacia dónde vamos?
–Bien. Vamos a ir a la cafetería a hablar. Está en el quinto piso.
– ¿No hay un lugar más… discreto? –dijo Eli mirando a las personas que se estaban reuniendo cerca de nosotras. Fumiko sonrió.
–Sería en mi oficina, pero está atestada de papeles y casi no hay espacio. Además, la cafetería no está mal, sirven un delicioso chocolate caliente en estas fechas acompañado de un delicioso pan blanco.
Eli se mordió el labio y me miró de reojo. Yo sonreí, porque Fumiko había usado nuestras debilidades en nuestra contra. Eli amaba el chocolate, yo el pan. Asintió despacio y Fumiko llamó al elevador. Una voz cerca de nosotras nos asustó.
– ¿Usted es Ayase-san verdad?
Una chica estaba parada cerca de nosotras y nos miraba fijamente. Vestía elegante, y tenía un gafete en su pecho igual al de Fumiko, por lo que debía ser una trabajadora de ese lugar. Las tres la miramos fijamente.
– ¿Es usted Ayase-san del grupo μ's?
Cuando dijo el nombre del grupo, escuchamos más murmullos de las demás personas cerca en el pasillo, de los que esperaban el otro elevador, incluso de las personas de una oficina cercana. Eli me miró de manera nerviosa y asintió lentamente.
–Eh… sí, soy Ayase Eli.
– ¡Lo sabía! –Dijo con alegría la chica y se acercó más–. Entonces tú debes ser la líder de μ's Kousaka-san, ¿verdad?
–Eh… sí –dije dubitativa–. ¿Nos conoces?
–Pues claro que las conozco. Yo era fanática de ustedes. Fanática de μ's.
Sacó una libreta y un bolígrafo y se acercó ya con más decisión. Pero para sorpresa de Eli y mía, no solo ella, sino que muchas más personas se acercaron y comenzaron a pedirnos un autógrafo o una foto. Fumiko solo se hizo a un lado con una enorme sonrisa en su rostro.
– ¿Aún siguen juntas? –preguntó otra chica.
– ¿Van a sacar un disco? –preguntó un hombre bajito de gafas.
– ¿Van a trabajar con nosotros? –preguntó otro hombre grande y robusto.
– ¿Dónde están las demás? Queremos verlas –dijo otra joven.
– ¿Sonoda Umi sigue tan bella como siempre? –dijo un joven sonriendo.
Eli me miraba con una mirada de temor y alegría a partes iguales mientras firmaba todo lo que le ponían al frente. Yo trataba de decir algo, por tonto que fuera, pero eran muchas personas y mucha preguntas y me agobiaban. Luego de cómo cinco minutos que me parecieron una eternidad, la voz de Fumiko se escuchó fuerte por sobre las demás voces.
– ¡Oigan! ¡Denles un espacio! ¡Las van a aturdir y van a salir corriendo!
Las personas se separaron un poco. Yo tomé a Eli del brazo con algo de temor. Fumiko volvió a llamar el elevador.
–Pero Fumiko –dijo una chica alta–. μ's está en nuestra agencia.
Fumiko suspiró y nos invitó a entrar al elevador. Cuando las puertas se cerraron y dejé de escuchar los comentarios de las personas como "Cásate conmigo Ayase-san" o "Eres muy hermosa Kousaka-san", solté el brazo de Eli y la miré fijamente.
– ¿Qué fue eso? –pregunté en un susurro.
– ¿Sorprendida? –preguntó Fumiko sonriendo.
–La verdad Fumiko, yo también estoy sorprendida y asustada –dijo Eli abrazándose fuertemente.
–Ese es el precio de la fama Ayase-san. Ustedes son famosas, aún lo son.
– ¿Lo somos? –pregunté asombrada. Fumiko soltó una carcajada.
–Lo son Honoka, lo son. Solo han pasado tres años, pero las personas aún las recuerdan.
Miré a Eli que me negó despacio igual de confundida que yo. Las puertas del elevador se abrieron y nos mostraron un enorme espacio lleno de mesas pequeñas, muchas vacías, otras con personas compartiendo de una charla. Fumiko nos señaló una mesa, cerca de las ventanas y ella se alejó al fondo de la habitación. Eli se quitó su abrigo blanco y lo puso sobre la silla tomando asiento. Yo la imité y la miré fijamente.
–Eli-chan… no sé qué decir.
–Yo tampoco Honoka. Eso que acaba de pasar fue… aterrador.
–Nunca había firmado un autógrafo a un desconocido –dije mirando mis manos–. Se sintió… extraño.
–Extraño es una forma de decirlo Honoka. Yo no me sentí yo en ese momento.
Suspiré y miré a mi amiga. Ella se mordía el labio y había bajado la mirada hacia sus manos, que había entrelazado sobre la mesa. Miré por la ventana como el cielo comenzaba a cambiar a un tono naranja.
–Nico-chan lo hubiera disfrutado mucho –dije en un susurro riendo.
–Sí. Ya me imagino su enorme sonrisa en esa pequeña cara.
–Y Umi –dije y comencé a reír nerviosamente–. De seguro se hubiera desmayado.
Eli cerró los puños con fuerza y suspiró profundamente. Fumiko llegó a nuestro lado y colocó una bandeja con tres tasas de chocolate y muchas rebanadas de pan. Se sentó y nos miró fijamente.
– ¿Siguen aún sorprendidas?
–Fumiko, ¿qué fue lo que acaba de pasar? –le dijo Eli en un susurro.
Fumiko suspiró y bebió un largo trago de su taza. Yo probé un poco de la mía, estaba caliente y muy dulce. Tomé una rebanada de pan y comencé a comerla despacio.
–Ayase-san…
–Sé que la pregunta es estúpida Fumiko, pero nosotras no somos famosas. Ni siquiera somos μ's. Simplemente somos Honoka y yo.
–Eli-chan…
–Perdón… –dijo en un susurro. Yo le tomé la mano y ella me miró.
–Ayase-san, Honoka-chan, aunque ustedes no lo sepan, μ's sigue siendo popular y más dentro del medio artístico. Aún se siguen escuchando sus canciones, aún su imagen es popular.
–Pero eso no es posible Fumiko, han pasado tres años del Love Live. No puedes decir que seguimos siendo populares.
–Pero es la verdad Ayase-san. Ustedes cambiaron la forma de ver el Love Live. Cambiaron la forma en la que se ve a las School Idols hoy en día. Es cierto, han pasado tres años, pero ustedes siguen siendo el grupo con el mayor apoyo de las votaciones. Marcaron un record. Y todas las personas que las escucharon, todas quedaron marcadas, para siempre.
–No exageres Fumiko-chan –dije tomando otra rebanada de pan.
–No exagero Honoka. Muchas school Idols que participan en este nuevo evento, tomaron como base a μ's. Incluso tres cantaron una canción de ustedes. Muchas chicas, soñaron con ser idols como ustedes, yo incluida.
– ¿Tú? –dije sorprendida. Eli sonrió.
–Mika dijo que lo lograron.
–A medias –dijo Fumiko con una media sonrisa–. Sunrise nos contrató como un grupo, pero no pudimos superar la presión que el mundo de las Idols necesita. Al final Hideko fue la primera en abandonar y sin ella, que era el cerebro del grupo, pues… era obvio que Mika y yo no podríamos seguir. Así que cada una tomo un camino distinto.
–Vaya. No lo sabía.
–Pocos lo sabían Honoka-chan. En realidad nunca fuimos muy famosas. No como A-RISE.
Asentí y tomé otra rebanada de pan. Eli bebió por primera vez de su tasa y sonrió ampliamente con esa hermosa sonrisa que tenía.
–Está muy delicioso. Gracias.
–Y bien Ayase-san, ¿de qué querían hablar?
Eli suspiró y me miró. Yo me mordí el labio y coloqué el pan en el plato. Suspiré y entrelacé las manos alrededor de mi taza de chocolate antes de hablar.
–Fumiko, Mika nos dio tu tarjeta porque dice que eres productora en esta compañía.
–Así es.
–Bueno… nosotras… y cuando digo nosotras, me refiero a las nueve chicas… pues…
– ¿Quieren volver? –preguntó enarcando una ceja pero con una sonrisa en su rostro. Yo asentí sin mirarla y me mordí el labio.
–En realidad Fumiko, queremos honrar una promesa que hicimos cuando las de tercero nos graduamos. A pesar de que Maki insista en que es una promesa tonta.
–Ayase-san…
–Prometimos que nos volveríamos a reencontrar. Que volveríamos a cantar en un escenario, que volveríamos a estar juntas. Y eso… eso es lo que queremos.
–Yo… yo no pude pasar la página de nuestra separación –dije en un susurro– y todos los días deseaba poder encontrarme con todas, que todo lo vivido en Otonokizaka siguiera, que μ's siguiera.
– ¿Crees que sea posible, Fumiko? –preguntó Eli en tono suplicante.
–No les voy a mentir chicas –dijo y su sonrisa vaciló. Yo miré a Eli–. Este mundo es horrible, es difícil, es frustrante, es agotador, es mortal. Y no lo digo por asustarlas, lo digo porque estando dentro, te das cuenta de eso.
»Al principio puede ser hermoso, al principio, puede parecer perfecto, pero luego, comienzas a perderte en él. Tu libertad, tus ideas, todo lo que creías cambia, y muchas chicas no están listas para eso.
–Fumiko…
–Honoka, no te quiero asustar, no las quiero asustar, pero… la tranquila vida que viven ustedes ahora… desaparecerá. Lo que ahora para ti es normal, como ir a comer un helado con tus amigas, se volverá casi imposible en el futuro. Tendrán que ensayar, tendrán que hacer giras y presentaciones casi todas las semanas, tendrán que dar entrevistas, aparecer en televisión.
–Fumiko, eso lo sabemos –dijo Eli, aunque su voz sonó dudosa, intranquila–. Por eso estamos aquí.
–Pero dime Ayase-san, ¿crees que todas puedan hacerlo?
– ¿A qué te refieres?
– μ's sería un proyecto muy importante para cualquier compañía. Serían la competencia directa de A-RISE, se invertiría mucho dinero en esto. No podrían abandonar tan fácil si no pueden seguir el paso. ¿Crees que todas puedan comprometerse así?
Eli se mordió el labio y bajó la mirada. Su expresión se puso tensa, triste. Yo miré a Fumiko fijamente y comencé a hablar.
–Yo creo que sí. Yo creo que todas nos comprometeríamos a…
– ¡No! –dijo Eli secamente. Las dos la miramos–. Eso no es verdad Honoka.
–Eli-chan…
–Tú tienes tu terquedad y tú fuerza de voluntad, tú podrías. Yo igual, soy terca y dedicada, así que también podría. Pero no puedes hablar por las demás.
– ¿Por qué? –dije sin entender–. Sabes que Nico-chan sueña con esto. Ella sería feliz. Y Rin-chan es igual a mí, además ella también quiere esto.
– ¿Y Hanayo?
–Hanayo-chan también quiere ser Idol desde niña. Ella se comprometería.
– ¿Y Nozomi?
–Nozomi-chan te seguirá hasta los confines de la tierra Eli-chan. Además ella es fuerte.
– ¿Y Maki? ¿Y Kotori? ¿Y Umi?
Sentí un dolor en el pecho. Eli tenía lágrimas en los ojos, pero no las dejaba escapar. Fumiko nos miraba en silencio, bebiendo despacio.
–Kotori-chan… Kotori-chan… ella… ella puede hacerlo, lo sé.
–Honoka…
–Maki-chan quiere hacerlo. Ya ella está decidida… ella quiere seguir...
– ¿Estás segura Honoka?
–Lo estoy Eli-chan. Lo estoy. Y Umi-chan…
Sentí que mis lágrimas comenzaban a bajar por mis mejillas. Fumiko incluso se sorprendió. Comencé a limpiarlas rápidamente, pero pude notar que Eli también lloraba. Quería decir algo, decir que Umi-chan también se comprometía, pero no podía hacerlo, no sabiendo que su vida ya no dependía de ella. Eli suspiró profundamente y miró a Fumiko que nos miraba con preocupación.
– ¿Sucede algo chicas?
–Disculpa Fumiko… no es nada.
–Ok –dijo no muy convencida–. Ayase-san, sé que es difícil tomar una decisión así. Yo que lo viví desde adentro, desde lo que ustedes quieren, sé lo duro que es, perder tu libertad, perder muchas cosas que ahora tienes.
–Si aceptáramos volver Fumiko, ¿Ustedes nos contratarían? –pregunté tratando de serenar mi tono de voz. Ella sonrió.
–Sin dudarlo Honoka. De hecho, el CEO de la compañía era la persona que estaba conmigo cuando ustedes llegaron. Quería confirmar por sí mismo que eran ustedes de verdad.
– ¿El CEO?
–Sí. El deseaba contratarlas cuando ganaron el Love Live, pero como ustedes no decidieron seguir…
– ¿A las nueve?
–A μ's completamente.
Sonrió ampliamente y se recostó a la silla. Miré a Eli que se mantenía en silencio, mirando sus manos. Le tomé una y ella me miró.
– ¿Qué dices Eli-chan? ¿Lo intentamos? ¿Para eso vinimos, no?
Sonreí levemente esperando que ella sonriera, pero ella volvió a bajar su mirada. Miré a Fumiko que volvió a acercarse a la mesa.
–No tienen que contestar ahora Ayase-san, Honoka-chan. Vienen las fiestas, navidad y año nuevo. Que les parece si lo hablan, lo piensan bien. Yo estaría encantada de que aceptaran, lucharía por ser su manager, pero quiero que estén seguras de todo.
–Fumiko –dijo Eli mirándola–. Hace unos días… dimos una entrevista…
– ¿La entrevista en una nueva revista? Sí, ya lo sabemos. Ya la leímos.
– ¿Cómo que lo saben? ¿Por qué?
–Somos la casa madre de esa revista. De hecho, será nuestra primera revista y nos alegró mucho leer lo que ustedes dijeron. Miyamoto-san estaba muy emocionado cuando aceptaron ayudarlo.
Eli y yo nos miramos y nos sonrojamos levemente. Fumiko comenzó a reír a carcajadas, golpeando la mesa levemente. Se puso de pie y nos tendió la mano.
–Será un placer trabajar con ustedes. Si tienen dudas, o preguntas, no duden en llamarme. De verdad, no soy la única que desea que ustedes vuelvan.
–Fumiko…
Eli se puso de pie y le estrechó la mano. Yo sonreí y se la estreché también. Ella miró su reloj y soltó un largo suspiro.
–Ya es tarde. Debo terminar unas cosas. ¿No les importa si las…?
–Tranquila Fumiko-chan –dije sonriendo–. Solo tenemos que tomar el elevador, ¿cierto?
–Sí. Pero de fijo las van a estar esperando abajo. Bueno, estaré esperando su llamada. Que tengas lindas fiestas.
Fumiko se alejó de nosotras y tomó el elevador. Yo suspiré y miré a Eli que se había vuelto a sentar y jugaba con sus dedos.
–Eli-chan… ¿tienes miedo?
–Si –dijo en un susurro–. Lo tengo Honoka.
– ¿Por lo que dijo Fumiko?
–No. Eso ya lo sabíamos. Tú lo vives constantemente con Tsubasa-san. Solo tienes que mirarla, siempre disfrazada, siempre sin tiempo.
–Es verdad… –hice un puchero–. Ni siquiera podré pasar navidad con ella porque tiene un concierto.
– ¿Crees que nosotras podremos? Y no quiero la respuesta que diste hace un rato Honoka, quiero una respuesta desde tu corazón.
Me quedé paralizada. ¿Qué contesto? ¿De verdad podremos hacerlo? No era que dudara de las chicas, pero… Nico, Rin, Maki, Hanayo, Nozomi, Kotori, Umi… ¿De verdad es lo que queremos? Me mordí el labio, tratando de contestar, cuando sentí que tomaban mi mano. Eli sonreía mientras me acariciaba despacio.
–Vámonos Honoka.
–Pero Eli-chan… no te he dado mi respuesta.
–Cuando la tengas, dámela. Yo también debo buscar la mía.
–Eli-chan…
–Además –dijo poniéndose de pie y tomando su abrigo–. Ya escuchaste a Fumiko. Vienen las fiestas, navidad, año nuevo, la boda de nuestras amigas. Por ahora solo disfrutemos de eso Honoka.
– ¿Vamos a hablar con ellas, cierto?
–Tenemos que hacerlo. Pero no hoy.
Asentí y me levanté. Nos pusimos el abrigo y caminamos hacia el ascensor. Yo me llevé dos rebanadas de pan que aún quedaban. Entramos y comenzamos a bajar.
–Honoka… –la miré fijamente–. No, olvídalo…
–Eli-chan…
–Debemos definir con Nozomi cuando podemos usar el templo para la boda. Antes de que llegue año nuevo. Podríamos hablarlo mañana, total, todo va a salir bien.
Asentí con una sonrisa, pero algo dentro del pecho me molestaba, algo que no me hacía estar segura de que todo estaría bien.
Hola lectores. Siento el retraso, demasiado trabajo que hacer. Este es un capitulo para pensar... ¿Están las chicas preparadas para esa vida? ¿Están listas para todo lo que conlleva ser Idol? Me gustaría saber su respuesta.
Gracias por leer, espero les guste y comenten.
