Los Siete Dragones
Por Marce-chan
Capítulo 55
-Estuvo delicioso, Lucy-chan-comentó Tora alegremente dejando los cubiertos en su plato vacío.
-No exageres-sonreí tímidamente-Además tú me ayudaste.
-No exagero-sonrió él-Salamander-kun tiene mucha suerte.
Sonreí sonrojada.
-¿Quieres una taza de té o algo más?
-Te aceptaría una cerveza-sonrió él.
-¿Tienes edad legal para beber?-repliqué mirándolo con suspicacia.
-No soy tan joven como parezco-respondió él riendo.
Saqué varias cervezas del refrigerador y las serví en dos vasos, nos sentamos en mi sillón y bebimos, hablando amenamente, Tora me contó sus aventuras dentro y fuera de la Legión, como había sido ser Caballero de la Runa, como había entrado a Blue Pegasus, el tiempo que estuvo bajo poder de Acnología y en la Legión de la Sangre de Dragón; Era cierto, no era tan joven como indicaba su apariencia.
-Yo pensaba-le confesé entre copas-Que estabas enamorado de Maki.
-¿Enamorado?-respondió sorprendido-¿Por qué creíste eso?
-Bueno, siempre la cuidabas y la mirabas diferente…
-Que observadora, Lucy-chan-sonrió.
Lo miré con curiosidad, aún no había negado ni confirmado nada.
-Pues si de verdad quieres saberlo… Quizás en algún momento pude confundirme, desde que nos vimos por primera vez ella me protegió y me cuidó como nunca nadie lo había hecho, pero desde el principio supe que había alguien a quien ella amaba.
-¿Zeref?-murmuré.
Tora negó con la cabeza, sonriendo.
-Gray.
-¡Lo sabía!-sonreí triunfante.
-Los únicos que no se quieren dar cuenta son ellos dos-dijo Tora-En mi opinión son un par de idiotas.
-Necesitan tiempo-sonreí.
-Creo que tendré que pedirte que me acompañes al hotel-murmuró Tora sacudiendo la cabeza-Estoy un poco mareado.
-¿Por qué no duermes en el sofá?-pregunté.
-¿Quieres que me quede a dormir?-murmuró él, mirándome desconcertado.
-Si-respondí.
Un ruido de algo cayendo sonó detrás de nosotros, ambos nos volvimos, Natsu estaba en la puerta, lo que acababa de caer era su mochila y nos miraba estupefacto.
-¡Natsu!-exclamé al verlo.
-Salamander-kun-sonrió Tora.
-¿Interrumpo?-preguntó él mordazmente.
Tora y yo nos sobresaltamos y nos miramos. Natsu se acercó lentamente.
-Oye mocoso…-murmuró con voz peligrosa-Aléjate de mi novia.
-Salamander-kun, no malinterpretes…-murmuró Tora asustado.
-No es lo que crees…-murmuré.
-Quizás no he debido volver tan rápido-dijo Natsu-No pretendía interrumpir su velada.
-No, Salamander-kun-replicó Tora intentando explicarse.
Los puños de Natsu se envolvieron en llamas.
-¡Dije que te alejes de ella!-le gritó.
-¡Natsu!-grité asustada.
-¿En serio, Lucy?-replicó él-¿Con este mocoso?
Me levanté y lo enfrenté furiosa.
-¿Con quién rayos crees que hablas, Natsu Dragneel?
Él me miró algo asustado por mi cambio abrupto de actitud.
-No puedes negar que la situación es muy sospechosa…-titubeó.
Me le acerqué y le volteé la cara de lado a lado con una certera cachetada. Tora se incorporó de inmediato.
-¡Salamander-kun! ¡Lo lamento!-se disculpó apresuradamente-¡Lucy-chan sólo quiso agradecerme por lo de Caellum! ¡Fue una cena nada más!
-¿Qué rayos pasó en Caellum?-reaccionó Natsu inmediatamente.
Suspiré con impaciencia, Natsu había tergiversado todo.
-¡Nada!-exclamó Tora sacudiendo las manos de lado a lado-¡Es sólo que…!
Me giré hacia él.
-Perdóname Tora, pero lo mejor es que te vayas.
-Sí, lo siento-respondió él y salió a toda prisa.
Natsu me miró, estaba molesto, se frotaba la mejilla que estaba enrojecida por mi cachetada.
-Bonita forma de darme la bienvenida-murmuró.
-Me ofendes al sospechar de mi de esa manera-repliqué.
-¿Entonces que hacía ese mocoso aquí a estas horas de la noche?-replicó de inmediato-¡Incluso iba a dormir aquí!
-¿Qué te pasa?-repliqué ofuscada-Había bebido más de la cuenta y no podía irse así, sólo trataba de ser amable…
Natsu se cruzó de brazos sin responder.
-¿Cómo puedes desconfiar así de mí?-le pregunté sobrecogida-¿No te he demostrado cuanto te amo?
-Pero es que…-titubeó Natsu sonrojándose-No soporto que se te acerquen otros tipos… Te quiero sólo para mí.
-Soy tuya-respondí-Sólo tuya y de nadie más, pero eso no significa que no pueda tener amigos.
Natsu suspiró, vino hacia mí y me abrazó fuertemente.
-Lo siento… He reaccionado mal… Tenía muchas ganas de verte y cuando te vi con él… Perdí el control…
-Que tonto eres-repliqué-¿Cómo se te ocurre pensar que te engañaría? Sabes cuánto nos ha costado llegar hasta aquí, cuánto hemos luchado por nuestra relación ¿Crees que yo botaría todo a la basura así nada más?
-Lo sé-susurró en mí oído-Lo lamento…
-Mañana a primera hora te disculparás con Tora-respondí-¿Entendido?
-Si…
Me separé, pero Natsu no me soltó, me atrajo hacia sí.
-Lucy…
-¿Eh?
-Te amo.
-Lo sé.
-¿Estás molesta?
-Un poco.
-Perdóname.
-Está bien.
-Creo que… Soy adicto a ti.
Lo miré y su abatimiento me impactó, estaba realmente afligido. Me besó de lleno de la boca y con más pasión que nunca antes, me apretó por la cintura y nos topamos con la pared, me jaló y caí en la cama encima de él, su mirada decía mucho y yo estaba muy nerviosa pero tenía la mente en blanco, él se giró, quedando encima de mí y volvió a besarme, largo y profundo, deslizaba sus manos desde mis piernas hasta mi cintura en una cadencia frenética, yo acaricié su cabello, él comenzó a besarme el cuello, haciéndome cosquillas y antes de darme cuenta sus manos estaban en mis pechos, ya los había tocado antes, pero no "así", contuve un gemido de placer mordiéndome los labios, él se separó ligeramente para mirarme.
-Quiero que seas mía, para siempre.
-Siempre he sido tuya.
Volvió a inclinarse y nos fundimos en un intenso beso.
• • •
Una semana pasó desde entonces, había llegado el momento de partir para Tora, Eve, Hibiki y David, habían pasado demasiado tiempo lejos de sus gremios y se les había ordenado regresar; Nos hallábamos reunidos en la habitación de Maki en el hospital, le darían de alta ese mismo día, desde que encontramos la solución a su insomnio, su mejoría se disparó impresionantemente, había recuperado su energía, ya no tenía ojeras y toleraba sólidos aunque en porciones muy pequeñas, pero comía.
-¿Y Gray no piensa bajar de la terraza?-preguntó Cana alegremente sentada en las piernas de su amado Hibiki.
-Dice que no le gustan las multitudes-comentó Maki divertida.
Miré alrededor, esa vez tenía razón, la habitación estaba a rebosar, Tora estaba sentado junto a Maki en la cama, Cana y Hibiki en la silla de junto, Levy, Gazille, Alzack y Bizca, apretujados en el sofá junto a la puerta, Erza, Eve y David de pie frente a la cama y Natsu y yo sentados al otro lado de la cama.
-Nami-chan-comentó Eve entre la conversación-Hay algo que siempre he querido preguntarte.
-Dime-sonrió ella.
-Has tomado tu nombre anterior: Makinami Connell-dijo él-Pero ¿Cuál es tu verdadero nombre?
-¿Te refieres al nombre que me dio mi padre?-preguntó Maki.
-Exactamente-respondió Eve.
Todos la miramos con curiosidad.
-Bueno, mi verdadero nombre es Tsumaki Nami-sonrió ella.
-¿Tsumaki Nami?-repetimos todos a coro.
-Tsumaki es mi nombre y Nami mi apellido-explicó Maki-Pero prefiero Makinami Connell.
Alzack le sonrió.
-¡No puede ser!-gritó Eve con dramatismo.
Todos lo miramos desconcertados.
-Eso quiere decir que todo este tiempo… Te he llamado por tu apellido…
Estallé en carcajadas al igual que todos los demás, incluso Maki no pudo contener la risa.
-Descuida Eve, no pasa nada-le dijo al ver su malestar.
-Tengo que compensártelo de alguna manera-replicó Eve negando con la cabeza.
Se incorporó de un salto.
-¿Adónde vas?-preguntó Hibiki al verlo.
-A comprarle un obsequio a Nami… Digo Maki-chan-respondió Eve.
-¡Eve!-lo llamó Maki-¡No es necesario!
Pero Eve ya había salido de la habitación.
-Siempre tan popular con los chicos, Maki-sonrió Cana con sorna.
Maki negó con la cabeza, quitándole importancia al asunto.
-Pero bueno, ya todos sabemos que te has decidido por Gray-dijo Cana-¿Cuándo piensan admitirlo y oficializarlo? Incluso Natsu y Lucy lo hicieron y son mucho más infantiles que ustedes.
-¡Oye!-replicamos Natsu y yo a la vez.
-¿Al menos ya te ha dado un simple beso?-preguntó Cana.
-¿Podrías no hablar de eso enfrente de mi hermano?-replicó Maki incómoda.
Alzack soltó una carcajada al verla tan avergonzada. Cana me dedicó una diciente mirada.
-Es cierto, Maki-sonreí siguiéndole el juego a Cana-Un beso es lo mínimo, lo más sencillo del mundo…
-¡Hablas como si tuvieras mucha experiencia, Lucy!-sonrió Bizca con picardía.
-¡Nada de eso!-replicó Cana-¡Sólo ha besado a Natsu, hasta Maki tiene más experiencia!
-¡Oye!-repliqué ofendida nuevamente.
-¿De qué estás hablando?-replicó Tora mirando a Cana.
-Sí, mira-dijo Cana-Maki ha besado a Zeref y a Eve.
El rostro de Maki se encendió de inmediato y todos nos sobresaltamos.
-¿Qué?
-¿Cómo sabes eso?-exclamó Maki sonrojada.
-Levy me contó-respondió Cana encogiéndose de hombros.
-¿Besaste a Eve?-exclamó Tora.
-Él me besó a mí-replicó Maki de inmediato.
La ventana se abrió y Gray entró dando un brinco, fue una suerte que no chocara con nadie de la abarrotada habitación, pero su expresión indicaba lo molesto que estaba.
-¿Qué Eve hizo qué?-le preguntó directamente a Maki.
-¡Gurê!-replicó Maki de inmediato-¡No fue nada!
Gray atravesó a zancadas la habitación.
-¡Lo voy a matar!
-¡Gurê!-lo llamó Maki.
Gray salió a toda prisa.
-¡Esto no me lo pierdo!-exclamó Natsu yendo tras él.
-¡Natsu!-lo regañé.
-¡Suena divertido!-sonrió Gazille yendo también.
-¡Yo también quiero ver!-exclamó Tora.
-¡Hombres!-suspiró Levy.
-No es necesario-dijo David asomado por la ventana-Se los puede ver desde aquí.
Todos nos amontonamos para mirar por la ventana que daba a la entrada principal del hospital, varios pisos más abajo, Eve salía tranquilamente y Gray corría para alcanzarlo.
-¡Oye, mocoso idiota!-lo llamó Gray.
Eve se volvió sobresaltado.
-¿Me hablas a mí?
Gray le dio un puñetazo de lleno en la cara, Eve trastabilló por la fuerza del golpe, pero no cayó al suelo, alzó la mirada hacia Gray con la nariz ensangrentada.
-¿Qué rayos te pasa?
-¿Cómo es eso de que besaste a Maki?-exclamó Gray con furia.
Eve desvió la mirada, avergonzado.
-Eso fue… Un impulso mío…
-¡Idiota!-gritó Gray y lanzó nuevamente su puño contra él.
Eve lo esquivó justo a tiempo.
-¡Oye, tranquilízate!-le gritó-¡No tienes motivo para ponerte así!
-¡Claro que lo tengo!-respondió Gray propinándole un puño en el estómago.
Eve cayó de rodillas sin aire, pero hizo una ágil barrida con las piernas derribando a Gray.
-Creo que lo que te duele es que yo si he sido capaz de besarla y tú no-le dijo.
Gray se sobresaltó y se incorporó enfurecido.
-¡Ice Make! ¡Hammer!
Creó un enorme martillo de hielo y lo alzó contra Eve.
-¿No deberíamos separarlos?-murmuró Hibiki a mi lado.
-Puedo lanzarles un dardo tranquilizante desde aquí si quieren-dijo Bizca mostrando su rifle.
-Déjenlos que solucionen sus problemas-dijo Gazille que se veía muy entretenido con la pelea.
-Yo me encargo-dijo Erza cerrando los puños.
Pero para sorpresa de todos, la pelea se detuvo de un momento a otro, nos costó darnos cuenta de lo que pasaba, un campo de magia había aparecido entre ambos, el martillo de Gray rebotó contra éste y se desmoronó en pedazos, Eve y Gray miraron alrededor, desconcertados.
-¿Quién ha sido?-preguntó David.
-¡Es Maki!-exclamó Natsu alegremente.
Alzamos la vista, Maki descendía del hospital en su río flotante y tenía las manos estiradas hacia ellos, ella había creado el campo de fuerza.
-¡Ya basta!-los regañó-¡Dejen de comportarse como un par de niños!
-Pero…-replicaron ambos a la vez.
-¡Cállense!-gritó Maki muy molesta-¡Esto no me hace para nada feliz!
-A mí si me haría feliz que dos chicos se peleen por mí-comentó Cana.
Todos la miramos con perplejidad. Ni Gray ni Eve pudieron rebatir a Maki, dejaron de pelear, se disculparon con ella y se estrecharon las manos a regañadientes.
-Ahora puedo irme tranquilo-sonrió Tora al verla-Se ha recuperado.
• • •
Caía el atardecer cuando finalmente Maki fue dada de alta, para entonces, sólo Natsu, Gray y yo estábamos con ella.
-¿Dónde se metió Nii-san? –preguntó ella mientras salíamos del hospital, era evidente lo molesta que estaba por la ausencia de Alzack.
-No tengo idea –respondió Gray que, como siempre, permanecía muy cerca de ella.
Caminábamos al ritmo de Maki, que era bastante más lento de lo usual, de vez en cuando se detenía y tomaba la mano que Gray mantenía estirada para ella, pues aún se mareaba un poco al caminar.
-¿Vamos al gremio? –le preguntó él con suavidad.
-No-respondió ella –Quiero ir a casa.
-Maki-sonrió Natsu –Vamos al gremio un rato, todos quieren verte.
-No quiero-murmuró ella –Estoy cansada, quiero dormir.
-Sólo un rato-le rogó Gray.
-Está bien-cedió ella al ver las caras de Natsu y Gray.
Nos encaminamos al gremio, era extraño, aún no caía del todo la noche y parecía vacío.
-No hay nadie –Se quejó Maki.
Natsu se adelantó y abrió la puerta.
-¡SORPRESA!
Me sobresalté a la par con Maki y me agarré con fuerza al brazo de Natsu, una lluvia de colores nos cayó encima, festones y papel picado, me volví al escuchar la carcajada de Gray, Maki estaba aferrada a él, más asustada que yo. Alzamos la mirada, el gremio estaba decorado con papeles de colores, globos y muchos festones, un gran letrero rezaba: BIENVENIDA A CASA, MAKINAMI
-¡Bienvenida!-gritaban todos una y otra vez, abrazándola y palmeándole la espalda.
Todos estaban ahí, incluido Tora, Eve, Hibiki, David y Alzack, por eso se habían marchado del hospital, estaban planeando la fiesta sorpresa que se tenía prevista para el Hanami, cuando Maki había partido hacia la Legión de la Sangre de Dragón. Examiné su expresión, había pasado un tiempo desde que la veía tan radiante y tan genuinamente feliz, eso sí, no se separó de Gray ni un segundo, a pesar de eso, incluso Juvia se acercó a hablar con ella.
-Que gusto que te hayas recuperado, Makinami-san-dijo ella.
-Juvia-san-sonrió Maki-Lamento todo…
-No tienes que lamentar nada, las cosas pasan por una razón-respondió ella-Tú eres parte de esta familia y me alegro mucho por ti.
Gray la miraba en silencio.
-Gray-sama-sonrió Juvia mirándolo-Lamento haberte causado molestias tanto tiempo…
-Olvídalo-respondió él.
-Espero que seas muy feliz-dijo Juvia-Y que la hagas muy feliz.
Maki no pudo evitar desviar la mirada, avergonzada.
-Gracias Juvia-sonrió Gray sonrojado pero muy seguro.
La fiesta duró toda la noche, no recuerdo haberme divertido tanto antes, fue como si la atmosfera gris que había reinado en el gremio las últimas semanas se purificara, todos volvíamos a ser los mismos de antes y finalmente después de casi 13 años, Makinami Connell estaba de vuelta en casa.
