Pasado algún tiempo de la partida de sus amigos, el pequeño príncipe acudía a misa todos los domingos y se acercaba a comulgar. También continuaba con sus estudios y se esforzaba por mejorar sus notas.

Cierto día temprano por la mañana.

"Hey tío ¿A dónde vas?"

"Voy a la recolección de hielo"

"¿Puedo ir contigo?"

"¿No se supone que deberías ir a clases?"

"Sí, pero apuesto a que mamá y el Sr. Rohde me darán permiso de faltar unos días"

"De acuerdo, pero debes hablar con ellos"

Andy corrió a la oficina de su mamá y le explicó sus intenciones.

"Volveremos pronto, ni siquiera notarás mi ausencia"

La reina pensó unos momentos, Andy realmente se había esforzado en sus estudios últimamente, siempre estaba metido en el castillo, necesitaba respirar aire fresco, su tío era lo más cercano que tenía a un padre y le haría bien pasar un tiempo a solas con él, aprender un oficio y convivir con hombres trabajadores le enseñarían que no todo en la vida era fácil, no todo eran lujos, por lo que accedió a darle su permiso.

Más tarde tío y sobrino llegaban a las montañas y Andy observaba fascinado como los hombres hacían cortes en el hielo, y comenzaban a extraer bloques, emocionado, el niño tomó sus pinzas sujetadoras de hielo.

"Sujeta los bloques que flotan en el agua Andy"

"Sí, tío"

Y diciendo esto, Andy sujetó el bloque con las pinzas.

"Lo tengo"

Pero enseguida éste se resbaló y cayó de nuevo al agua.

"No lo tengo"

"Debes sujetarlo con más fuerza"

"Lo intentaré"

Después de un par de intentos fallidos, Andy logró sujetar el bloque.

"Ya lo tengo tío ¿Ahora qué hago?"

"Colócalo en el suelo y deslízalo hacia tu trineo" Respondió su tío un tanto sorprendido, ya que a su sobrino le tomó sólo minutos lo que a él a esa misma edad, le tomó horas lograr, sujetar un bloque de hielo.

"A la orden Capitán, uf esto está muy pesado"

El niño hizo lo que se le ordenó y subió el bloque en su pequeño trineo.

"Creo que ya no cabrán más en mi trineo tío"

"Bien, súbelos al mío entonces"

"Muy bien tío, vamos Frans"

Y el niño corrió en compañía de su renito

"El tío Kristoff es muy bueno con nosotros Frans, vamos a ayudarle para que recolecte más hielo que los demás"

Su tío los observaba de vez en cuando y podía verse a sí mismo reflejado en su sobrino, un pequeño niño que el hielo era su vida, acompañado de su reno.

Andy avanzó por el hielo y se detuvo justo en la orilla.

"Andy ten cuidado, no te vayas a caer al agua"

"No lo haré, wow, allá veo un cubo de hielo muy grande Frans, será nuestro" Y diciendo esto, el niño creó un puente de hielo y cruzó corriendo, su reno trató de seguirlo, pero sólo resbaló y cayó de panza al suelo.

"Espera Frans tranquilo compañero, espérame ahí, siéntate amigo"

El renito obedeció.

"Buen chico"

Momentos después Andy cruzaba nuevamente por el puente arrastrando el bloque por el hielo, su tío lo veía ir y venir subiendo más y más bloques de hielo al trineo, era obvio que el chico tenía talento, realmente tenía futuro como recolector de hielo, tal vez era natural en él puesto que el frío era parte de él.

"Mira esto tío" Exclamó Andy feliz mientras se deslizaba sobre uno de los bloques y los controlaba a voluntad, y después usando su magia hacía que los bloques subieran a bordo del trineo en hilera.

Más tarde ambos tomaban un descanso, Andy se hizo un sillón de hielo y se sentó sobre él.

"¿Sabes una cosa Andy?"

"¿Qué tío?"

"Me recuerdas mucho a mí cuando tenía tu edad"

"¿En serio?" Preguntó Andy muy orgulloso.

"Así es, un niño fascinado con el hielo, siempre en compañía de su reno"

"Supongo que tienes razón, el hielo es mi vida, es tan divertido y hermoso"

"Pero no olvides también peligroso, recuerda lo que pasó con Birgit"

"No lo olvido, no se volverá a repetir"

"Yo sé que así será."

"Ser recolector debe ser el trabajo más genial del mundo"

"Sí, y no, sí porque estás en contacto con la naturaleza, estas solo, y trabajas con hielo. Y no, porque es muy peligroso y cansado. Y ¿Qué me cuentas de ti? Debe ser genial tener poderes mágicos"

"Sí y no, Sí porque es muy divertido controlar el hielo y la nieve, no tener frío, hacer nevadas en verano y sobre todo, ver a mis amigos divertirse en mis creaciones, y no, porque a veces desearía ser un niño normal, nadie me molestaría, nadie me llamaría monstruo, y no lastimaría por error a los que amo"

"Me imagino, debe ser un terrible privilegio"

Kristoff notó la tristeza reflejada en el rostro de su sobrino.

"Pero ya basta de cosas tristes, tenemos trabajo que hacer"

Y ambos volvieron a trabajar, Andy se dio cuenta de que realmente era un trabajo difícil, pero a la vez fascinante, no desearía estar haciendo otra cosa que convivir con su tío.

En cierto momento un recolector al que Andy no conocía se acercó a saludar a su tío.

"¿Y este niño?" Preguntó el hombre. "¿Es tu hijo?"

Andy escuchó esto, y realmente deseaba mucho que su tío dijera que sí, aunque fuera mentira.

"No, es mi sobrino" Respondió el maestro proveedor de hielo.

El niño sintió cierta tristeza, ya que en más de una ocasión deseó que su papá fuera un hombre tan bueno y divertido como su tío. Pero no dijo nada, ya estaba acostumbrado a decir a todos que él no tenía papá. Así que sólo continuó con su trabajo.

"Ven Andy, ¿Recuerdas que te había enseñado a hacer un ancla de nieve?"

"Sí"

"Bien, ahora quiero que hagas una, espero que te salga bien"

"Muy bien tío"

Y Andy hizo el Ancla de nieve sobre un montículo de nieve y atoró la soga.

"Ya terminé tío"

"Déjame revisarla"

Su tío tiró de la soga e inmediatamente esta se desprendió llevándose consigo la nieve.

"Demasiado débil, esta ancla de nieve debe resistir tu peso durante mucho rato, esta soga puede ser tu vida, tendrás que hacerla de nuevo"

Después de varios intentos, Andy logró hacer un ancla de nieve perfecta.

"Lo hiciste bien Andy" Dijo su tío frotándole cariñosamente la cabeza. "Estoy orgulloso de ti"

Andy no cabía en sí de felicidad, su tío, a quien él realmente admiraba y veía como su papá estaba orgulloso de él.

Ambos pasaron unos días en la montaña y para cuando terminaron, podría decirse que Andy era todo un experto recolector. De regreso ambos avanzan por las calles con los bloques de hielo reunidos, ahora su tío le enseñó a negociar, a poner precio a un bloque de acuerdo a su tamaño, y a hacer intercambios.

La reina se encontraba en su oficina trabajando, todo era calma y tranquilidad, pero realmente extrañaba a su hijo, la paz fue interrumpida por el grito de un niño.

"Wo, despacio Frans"

En seguida la puerta se abrió de golpe y Andy entró a toda velocidad a bordo de su pequeño trineo chocando contra el escritorio.

"Anders, te he dicho que no uses el trineo adentro del palacio"

"Lo siento mamá, pero es que era la única forma en que te podía traer esto" Dijo Andy quitando una lona y descubriendo un bloque de hielo.

"¿Y qué es eso?"

"Es mi primer bloque de hielo que he traído de las montañas, oficialmente soy un recolector"

"Me da gusto oírlo Andy, pero recuerda que eres un príncipe, no puedes ser recolector de hielo"

"Pero quiero ser como mi tío, y él es las dos cosas, además el hielo es mi vida"

"Muy bien Andy, puedes ir a recolectar de vez en cuando, pero sin descuidar tus estudios"

"Así lo haré, ya verás"

"Me siento muy orgullosa de ti hijo"

"Gracias mamá"

Un día mientras se encontraba descansando en el jardín, el niño se puso a jugar con su rata mascota, le hizo una pista de hielo para que corriera y luego le ponía obstáculos para aumentar la diversión.

"Eso Nipy, salta más alto"

La ratita corría feliz saltando los obstáculos que su amiguito le ponía, al final de la carrera el niño le entregó un trocito de queso que el roedor saboreó gustosamente.

Esa noche el niño se disponía a dormirse cuando noto, según él, a su mascota un tanto triste.

"¿Qué tienes Nipy? ¿Acaso extrañas a tu familia?"

En realidad el ratón no estaba triste, pero el príncipe no era muy bueno distinguiendo el estado de ánimo de los animales.

"Oh, pobre amiguito, sin duda te sientes muy solo sin tu mamá"

En eso se le ocurre una buena idea, o mejor dicho, una pésima idea.

"Ya sé, te llevaré con mi mamá, dormirás con ella esta noche y mañana te sentirás mucho mejor"

Tomando al animalito en sus manos el niño corrió al cuarto de su madre y dejó a la rata entre las cobijas, al sentirse en un sitio cómodo, Nipy se acurrucó y se quedó bien dormido.

"Buenas noches" dijo el niño saliendo del cuarto y cerrando la puerta tras de sí.

Más tarde, la reina ingresó en su cuarto y se disponía a pasar una buena noche, cuando sintió una criatura peluda que rozaba sus pies, y saltó fuera de la cama dando un gran grito que fue escuchado por su hijo y por los guardias, Andy llegó primero y entró dispuesto a enfrentarse lo que fuera y a quien fuera para defender a su mamá.

"¿Qué sucedió?" Preguntó Andy.

"Hay una rata en mi cama"

"No es una rata, es Nipy, ¿Qué le hiciste? Le congelaste la cola"

"¿Nipy? ¿De modo que tú?"

"¿Qué sucedió Majestad?" Preguntó uno de los guardias.

"¿Se encuentra bien? "Dijo el otro.

"Sí, no sucede nada caballeros, pueden volver a sus puestos"

"Anders ¿Se puede saber por qué pusiste una rata en mi cama?"

"Primero ¿Podrías descongelarle la cola a Nipy antes de que se muera de frío?"

La reina sólo pone los ojos en blanco y descongela la cola del animal

"Puse a Nipy en tu cama porque extrañaba a su mamá"

"Andy no digas tonterías, las ratas no extrañan, son animales, ahora vete a tu cuarto y no quiero volver a Nipy en mi habitación".

"¿Me vas a pegar?"

"No, sólo te di una advertencia"

Unas semanas después, la reina y su hermana salen del castillo.

"¿A dónde vamos?" pregunta la princesa

"A conseguir un regalo para la reina Astrid, recuerda que estamos invitadas a su cumpleaños"

"Tratándose de esa mujer yo sugiero que el regalo debería decir: Toma tu regalo, ahora deja de entrometerte en nuestras vidas"

"Debe ser un buen regalo, Liv quiere que nos entendamos con ella y yo también, es lo mejor para nuestros reinos. Busquemos en este lugar" dice la reina entrando en un negocio

"Oye, Elsa…" dice la princesa tratando de detenerla, pero sin conseguirlo

"Mi hermana y yo estamos buscando un regalo para una mujer muy importante, ¿tiene algo que nos pueda sugerir?" pregunta la platinada

"Majestad, es una verdadera sorpresa verla en este sitio, pero me temo que aquí no tenemos lo que busca, ni siquiera estamos cerca de tenerlo" le contesta el hombre que atiende el negocio

"¿Por qué? No entiendo"

"Eso quería decirte Elsa, esto no es una tienda, es una CANTINA" le explica su hermana

"Ups, bueno, disculpen por eso"

"Vuelvan a sus tragos, yo me encargo de llevar a mi confundida hermana fuera de aquí" dice la princesa jalando a su hermana del brazo

Ya afuera.

"¿Cómo esperabas que supiera que se trataba de un sitio de mala muerte? Es decir, estuve encerrada por 13 años y ya libre no suelo salir al pueblo mucho que digamos"

"De eso no hay duda"

"Vaya majestad, alteza ¿vinieron por unos tragos?" les preguntan unos hombres que se dirigían al bar

"NO, venimos por error, pero ya nos vamos" contesta la monarca

Ambas mujeres se alejan rápido del lugar.

"Bien hecho Elsa, por culpa tuya mañana todos en el reino creerán que somos unas alcohólicas"

"Fue un error ¿Qué acaso tú nunca cometes uno?"

"Olvidémoslo ya, mejor sigamos con nuestra búsqueda, pero ahora yo dirigiré esta pequeña excursión"

"Bueno, entonces sabelotodo llévanos al sitio correcto"

Momentos después entraban a una tienda de adornos finos.

"¿Crees que tengan un oso devorando un pescado?" pregunta la pelirroja

"¿Y a qué viene eso?" pregunta su hermana confundida

"¿Qué mejor regalo puede existir para esa vieja bruja?"

"Más respeto Anna, recuerda que nosotras no somos como ella"

Las dos buscan entre las hermosas piezas decorativas de la tienda.

"Je je je, 'un oso devorando un pescado' deberás que estás loca"

"Mira, si lo tienen" dice la princesa muy feliz mientras sostiene en sus manos una figura de un oso devorando un pescado

"Vaya, eso sí que es inesperado, pero mejor llevemos este hermoso pavo real con incrustaciones de piedras preciosas"

Las dos salen de la tienda muy divertidas, era la primera vez en años que salían de compras juntas y se sentía muy bien.

Estando cerca la fiesta de cumpleaños de la reina Astrid, Elsa y su familia se preparan para el viaje.

"Vamos a salir unos días Kai, te encargamos mucho el reino, este viaje es importante para obtener un aliado valioso y debemos ir mi hermana y yo"

"Pero los de Baybiron ya son nuestros aliados ¿o no majestad?"

"No todos y es por eso que debemos ganárnosla"

"¿Disculpe pero a quién se refiere?"

"A la reina Astrid, puede ser que volvamos a necesitar la ayuda de Baybiron, pero con los argumentos de la reina, esa ayuda podría nunca llegar"

"Ojalá logre hacerla cambiar"

"Lamentablemente hay gente que nunca cambia, pero haremos lo posible"

Luego de arreglar todos los pendientes y dejar el reino en buenas manos, la realeza de Arendelle se embarca hacia su destino.

"Estos viajes en barco siempre me ponen de nervios" dice Anna a su hermana

"Lo sé, después de lo que le paso a mamá y papá es comprensible"

"No quiero pasar por lo mismo"

"Si, yo tampoco lo quisiera, pero debemos viajar constantemente por el bien de nuestro reino, de nuestra gente y debemos ser valientes. Estoy segura de que nuestros padres lo hubieran querido así"

"Todo sea por no defraudarlos"

Para la suerte de las hermanas, el viaje es tranquilo y agradable, aunque no para todos.

"Ay amor, pero que mala suerte" le dice la pelirroja a su esposo, que va bien mareado

"Ya me había pasado la última vez que viaje, cuando fui a pedir la ayuda de los de Baybiron"

"Parece que viajar en barco no te sienta bien"

"Parece que tienes razón" le dice luego de asomarse por la borda para vomitar

Por otro lado, los muñecos de nieve andan de curiosos por todo el barco.

"¿Quieres verme manejar Susy?" pregunta Olaf

"Quiero ver que lo intentes"

Y en un momento en que el timonel se distrae, se apoderan del control del barco, los pasajeros ni siquiera se dan cuenta.

Mientras Andy se divierte creando figuras de hielo en el mar, y en un momento crea un enorme iceberg.

"Wow, nunca hice algo tan grande, mamá estará orgullosa, le voy a mostrar"

Y el niño se aleja sin darse cuenta de que el barco se dirige a chocar de frente contra el iceberg.

"Iceberg al frente" Gritó Olaf.

"Todo a babor" Ordenó Susanne

"¿Y eso hacia dónde es?"

"Hacia allá, hacia allá" Dijo la muñequita tomando el timó y girándolo hacia la izquierda.

Mientras en la cubierta.

"Mira mami, lo que hice"

"Andy ¿Qué has hecho? Vamos a chodar."

Y la reina derrite justo a tiempo el iceberg y todos suspiran aliviados.

"Ups lo siento"

"Andy, te repito que debes tener cuidado, alguien pudo salir herido"

"Dije que lo sentía" Respondió el niño rezongando.

"No me estés rezongando" Dijo la reina jalándole un poco la oreja.

"Auch mi orejita, no lo volveré a hacer"

A las primeras horas del día siguiente, en Baybiron, un mensajero llega a avisarle a la familia real sobre los recién llegados de Arendelle.

"No los dejen pasar al reino, mándenlos de regreso por dónde vinieron" ordenó la reina

"Espera mujer, ni siquiera sabemos qué es lo que puedan querer, déjalos por lo menos que lleguen y así lo averiguaremos" la interrumpió el rey

"Y así también provocarás nuestra muerte inminente a causa de un invierno eterno"

"¿Qué hago entonces mi señor?" preguntó el mensajero

"Permíteles el paso" le responde el monarca

El joven enviado vuelve a los muelles llevando consigo el mensaje del rey.

"Pero Ivar, ¿Qué es lo que te propones con esto? ¿Sólo llevarme la contra acaso? ¿O por qué lo haces?"

"Nada de eso, lo único que quiero es seguir teniendo buenas relaciones con ese reino, después de todo son nuestros aliados"

"No puedo creerlo, tenemos de aliada a una bruja que muy probablemente será el motivo de nuestro fin"

"Ya te he dicho que no exageres, trata de comportarte frente a ellos ¿me has entendido bien?"

"¿Cómo te atreves a intentar darme órdenes?, serás el rey de este reino, pero al ser yo la reina no tengo por qué obedecer todo lo que me dices, ni que fuera uno de tus súbditos"

"Puede que no seas un súbdito, pero sigo siendo superior a ti y debes obedecer mis órdenes, aunque no quieras ¿me escuchaste?"

"Nunca me habías hablado de ese modo, no puedo creer que todos aquí se pongan en mi contra sólo por apoyar a esa hechicera del diablo"

"Ya no quiero oírte perorar, sólo dime ¿vas a comportarte enfrente de nuestras visitas o no?"

"Antes de comportar a tu propia esposa deberías comportar a los monstruos que llegan a nuestras tierras"

"Tomaré eso como un no, así que quédate aquí y no salgas hasta que aprendas a tratar a las personas sin importar las capacidades que tengan"

"Claro, soy yo quién debe quedarse encerrada, en vez de que sean esa arpía y su mocoso"

"Aquí no hay más arpía que tú"

El rey sale a recibir a las visitas, dejando a su esposa llorando muy triste por sus palabras.

"Esa maldita me lo ha quitado todo, pero no permitiré que haga de las suyas" piensa la monarca mientras observa por la ventana el barco que se viene acercando

Afuera la familia real recibe a los recién llegados.

"Que gusto que vinieran" le dice la princesa Liv a su amiga la reina de las nieves

"Espero que tu mamá también piense lo mismo" le responde la platinada

"Pues, no exactamente pero estoy segura de que pronto lo estará"

"Lo importante es que ustedes están aquí, lo demás es lo de menos" les dice el sureño

"Deben de estar muy cansados por el viaje, pásense para que repongan energías" les dice el rey

"¿Me prometen que esta vez no habrá alacranes?" pregunta el niño algo asustado

"No te preocupes por eso amiguito, el castillo fue limpiado muy minuciosamente por un experto en control de animales" le responde la princesa de Baybiron

"¿Un exterminador de plagas? Vaya, con el tiempo ese podría ser un buen trabajo" agrega Anna maravillada

Todos entran al palacio, las visitas se acomodan en la sala de descanso, mientras los sirvientes pasan sus equipajes a los cuartos de huéspedes.

"¿Qué cuenta las escuela Andy?" le pregunta el pelirrojo

"Pues va bien, estoy aprendiendo cosas nuevas"

"Que gusto me da" dice orgulloso el sureño

"Ahora soy oficialmente un recolector de hielo como mi tío"

"Eso suena bien" Dice Hans aunque en el fondo no le agrada que su hijo haga ese peligroso trabajo de plebeyos, aunque no les dirá nada, ya que después de todo Elsa ni siquiera planeaba tener a Andy y él es el menos indicado para criticar la crianza que le dan al niño"

"¿Y qué hay de Helena? ¿Ya le están dando clases?" pregunta el pequeño príncipe

"No, porque aún es muy pequeña, la escuela comenzará para ella como en un par de años más" le dice Liv

"Oh siento pena por ella, la escuela puede ser muy cansada"

"Si, lo sabemos, todos aquí pasamos por lo mismo"

Esa tarde Andy salía del castillo montado en su bicicleta y daba vueltas por los alrededores.

"Esto es aburrido, por suerte tengo la solución contra la aburrición" pensó mientras congelaba el camino

De inmediato la bicicleta acelero.

"Oh si, esto si es diversión, ¿podría ser más divertido todavía? No eso es imposible, ¿o no lo es?" pensaba mientras creaba unos arcos que salían del piso

El joven príncipe tomaba impulso en la rampa de hielo y por momentos quedaba en el aire y luego avanzaba al otro lado repitiendo el acto.

"¡Extremo!" grita el niño mientras disfruta de las acrobacias

Luego de algunos días de presión, por fin llegó el día de la fiesta y con esto por fin la reina Astrid salió de su cuarto, ya que había estado encerrada por todo el tiempo que llevaban las indeseables visitas en su reino.

El gran baile comenzó y la reina Astrid no perdía oportunidad para humillar y hacer ver mal a Andy y a su madre.

"Debe ser muy difícil criar a un hijo sola y sin el apoyo de un marido"

Las demás mujeres presentes trataron de no hacer comentarios para no ofender a la reina de las nieves.

"Si mamá, debe ser muy difícil, por eso esas mujeres merecen nuestra admiración"

"No digas tonterías hija"

"Aunque si una mujer está sola por algo debe ser" Dijo otra reina de edad avanzada, amiga de Astrid "porque tiene un dudoso pasado, o porque no pudo controlar sus hormonas y se fue a meter con un hombre sin estar casada con él, en mis tiempos no se veían esas desvergüenzas, y menos en la realeza"

Elsa no podía evitar sentirse afectada por esos hirientes comentarios.

"O pero Elsa, lo olvidaba" Dijo Astrid hipócritamente "estás en esa situación, cuéntanos, ¿Es difícil criar a un niño sola, especialmente cuando ese niño es muy peligroso?"

"Si, cuéntanos, ¿por qué no cuentas con el apoyo del papá del niño? ¿Es por los poderes de ambos?"

Esta incomoda conversación fue interrumpida cuando algunas mujeres gritaban, pues había un niño debajo de la mesa que les estaba levantando un poco la falda, era Andy, quien por suerte no escuchó lo que decían las crueles mujeres, cuando el pequeño fisgón llegó con ella lo atrapó por el brazo y lo sacó de debajo de la mesa.

"Anders ¿Qué estás haciendo?" Preguntó furiosa.

"Busco a Nipy, no lo encuentro"

En eso, retumbó por el salón el grito de la reina Astrid.

"Creo que ya lo encontré" Dijo Andy a su madre nervioso.

"Oh cielos" Exclamó Elsa.