Mapa

Las setas parecían recién arrancadas. Todas ellas estaban formando la forma de un triángulo con un mapa en medio de ellos.

Dipper no tardó en notarlo. En el momento en que entró a lo que parecía una casa de piedra lo vio sobre la mesa. Cuando se acercó al mapa se dio cuenta de que había algo raro en el.

El mapa parecía estar fraccionado en cinco partes: cuatro de ellas estaban separadas de una única parte en el centro. En el centro parecía haber un pueblo, o quizás una ciudad, no podía verlo muy bien. El mapa era viejo y estaba demasiado dividido para ver nada. Sobre el mapa había pequeñas figuras de piedra: cuatro de ellas. Dipper tomó la que se veía familiar.

-Lamia. –Era una representación perfecta de la lamia que derrotó en el bosque. Aunque sería más correcto decir que le causó graves problemas estomacales. –¿Qué?

En cuanto la levantó, la estatuilla se hizo pedazos. Entonces la zona donde la estatuilla estaba situada comenzó a unirse a la forma del centro. Una vez unida parecía mucho más clara, pero no lo suficiente.

Dipper examinó las otras partes del mapa. Una de ellas parecía un lago, y sobre ella parecía haber la estatuilla de una especie de sirena.

Otra eran la montañas, posiblemente cerca de donde se encontraba. La estatuilla parecía ser una mujer con alas en lugar de brazos y sus piernas eran como las garras de un águila, o quizás una especie de demonio murciélago. Era difícil verla con esa oscuridad.

La última parte parecía estar revuelta y la estatuilla parecía estar sin acabar, Dipper no podía reconocer ningún tipo de forma.

Dipper tomó el mapa y lo guardó en uno de los bolsillos interiores de la chaqueta.

-¿Qué es esto?

Debajo del mapa parecía haber otra cosa. Algo pequeño. Dipper lo tomó en dos de sus dedos y lo alumbró con el hongo en su mano: una fotografía. Aunque era sólo una parte. Parecía ser sólo la parte de un brazo. Dipper negó con la cabeza, y sin saber porque se la guardó junto al mapa.

Se dio la vuelta.

Y una lanza lo golpeó directamente en la frente.

Fue un golpe contundente, utilizando la lanza como un garrote. La fuerza de ese golpe partió la lanza en dos y cualquier hombre hubiera perdido el conocimiento o muerto.

Pero no Dipper.

-Tú sabes, un hola hubiera sido mejor.

La chica desnuda frente a él tembló mientras caía hace atrás.

-Esto… Seguramente la madera estaba podrida. –Y esta vez no era una excusa, la madera se había sentido demasiado suave para ser realmente un arma. Levantó una parte de la lanza y la partió con facilidad. –¿Ves?

La chica no respondió.

-Cielos, esto será difícil.