N/A: Muchas gracias a todos por leer. Falta un capítulo que será para el día del aniversario... Es decir, para la semana que viene... Además, subiré algún momento posterior al final... Bueno, ya veremos en que acaba toda la celebración... Aviso que hoy, por el debut de Darren en Hedwig he subido un One Shot... Por si os interesa leerlo y... Disfrutemos de este maravilloso final para este maravilloso fic... Una vez alguien me dijo que este era "mi bebé" y debo decir que tiene toda la razón... Espero que os guste el final...
CAPÍTULO 55: VOLVER A LOS ORÍGENES
Sam estaba realmente nervioso. Hacía mucho tiempo que no participaba en un desfile y esa tarde estaría en la pasarela de Nueva York, siendo el protagonista de la colección de uno de los mejores diseñadores de Estados Unidos. Además, era su primer aniversario... O algo así, era el día en el que se cumplía un año desde que él y Blaine volvieron juntos. Habían decidido no celebrarlo porque consideraban su aniversario el día que empezaron la primera vez. Consideraban que el tiempo que estuvieron separados no contaba y, por lo tanto, nada había cambiado, incluido el día de su aniversario. No se podía creer cuánto había cambiado su vida en ese año. Había pasado de la tristeza absoluta por no estar con el amor de su vida, a estar casado con él y tener un hijo precioso.
– ¿Estás listo? – El moreno entró en la habitación y sonrió al ver lo nervioso que estaba su esposo. Le enternecía que todavía estuviera así.
– No...
– ¿Qué problema hay? No es tu primer desfile. – El ojimiel se acercó a él y comenzó a masajear los hombros de su marido mientras miraba el reflejo de ambos en el espejo que había frente a ellos.
– Hace mucho que no lo hago. Llevo mucho tiempo dedicándome a la actuación que me he perdido muchos desfiles... No sé si estoy listo para ésto. – El rubio confesó. Ni hizo alusión a que era la primera vez que lo llamaban desde que saliera del armario para que su esposo no se sintiera mal.
– ¡Claro que lo estás! Eres la persona con más talento que conozco. Puedes desfilar, posar, actuar, cantar, tocar la guitarra, hacer retratos con macarrones... – El más bajo sonrió cuando su pareja se dio media vuelta para mirarlo a los ojos directamente y no a través del espejo. Eran esos pequeños momentos a solas los que alimentaban su amor y lo hacían crecer, más que los grandes gestos, más que las citas románticas. Era esa confianza, esa entrega y ese amor el que los ayudaba a seguir adelante y lo que les hacía estar felices cada día.
– Siempre estás a mi lado, apoyándome en todo. No sé como puedo agradecerte todo lo que haces por mí. – El ojiverde susurró antes de besarlo.
– Sam... Sin ti, yo ahora no estaría cumpliendo mi sueño de estar en Broadway como protagonista. Sabes que estuve a punto de dejarlo hace un año... Pero tú no me dejaste hacerlo y ahora tengo todo lo que siempre he soñado. – Anderson lo besó con dulzura.
El matrimonio bajó las escaleras para encontrarse con Stacy, que llevaba un vestido sencillo pero elegante de color rosa. Ella sería la acompañante de Blaine en el desfile. Era la primera vez que el moreno acudiría a uno como pareja de Sam y sabía que todas las miradas estarían sobre él. No quería pasar por eso solo y la joven se ofreció a acompañarlo porque deseaba ver a su hermano con ropa de alta costura.
Los tres se despidieron de los señores Anderson y de Devon, que estaba despierto y mirando atentamente a todo lo que había a su alrededor. Los orgullosos papás sonrieron antes de volver a darle un beso a su hijo. Aunque habían pasado semanas desde que habían vuelto a sus trabajos, ambos seguían encontrando difícil separarse de ese pequeño que crecía y aprendía cosas cada día.
– Que os divirtáis. Quiero que me contéis todo cuando volváis... Aunque no tengáis prisa por volver, disfrutad de la fiesta de después del desfile. No os preocupéis por este pequeño, está muy bien con sus abuelos... ¿Verdad? – Susan movía a su nieto, que reía por ser el centro de atención de la mujer. Ya no necesitaba que le sujetaran la cabeza cuando lo tenía en brazos por lo que estaba más libre para moverse.
– No vendremos tarde. – Blaine anunció.
– No seáis egoístas. Es la primera salida de Stacy en Nueva York, dejar que se divierta. Mañana no tenéis que trabajar, así que no tenéis excusas. – La madre del moreno pidió mientras los acompañaba a la salida.
– Está bien, no nos esperéis despiertos.
Blaine y Stacy estaban sentados entre el público para ver el desfile. Los dos eran conscientes de que los estaban fotografiando y no sabían qué hacer. No querían que se publicaran imágenes que ellos consideraban íntimas. La relación de la familia Evans-Anderson con la prensa era más bien fría desde el incidente de la luna de miel. Respondían preguntas con amabilidad pero no entraban en nada personal. No habían explicado nada de lo ocurrido con July y Devon, lo que había dado lugar a varios rumores, pero ellos simplemente ignoraban esos comentarios.
El desfile comenzó pero Sam tardó en salir. La primera vez que lo hizo, llevaba unos pantalones demasiado ajustados y una camisa con colores y volantes, algo que el rubio jamás llevaría fuera de una pasarela. La segunda vez, llevaba un traje de novio nada tradicional, brillante y en un tono rojo.
– Era más bonito el que llevó en vuestra boda. – Stacy susurró en su oído y Blaine no pudo estar más de acuerdo. El día de su boda, el rubio había estado muy elegante y había conseguido dejarlo sin respiración.
– Tienes razón. Aunque debo confesar que tu hermano está guapo con cualquier cosa. – El ojimiel susurró.
– Si, bueno... Apuesto a que te gusta más cuando no lleva nada. – La chica bromeó y luego se rió del sonrojo que pintó las mejillas de su cuñado.
– ¡Stacy! ¡Eres muy joven para esas cosas!
– Tengo dieciocho años y voy a la Universidad... ¿Crees que no sé lo que hacen las parejas casadas? Aunque me apuesto lo que sea a que cuando mi hermano salió del armario ya habíais tenido sexo... ¿Me equivoco?
– ¿Ahora quieres que te hable de mi vida sexual con Sam? – El ojimiel miró a la joven con el ceño fruncido.
– Eso es un sí... De todos modos, siempre habéis sido muy reticentes a contar como empezasteis vuestra relación... Eso me hace pensar que hay mucho sexo involucrado.
Los aplausos que indicaban el final del desfile salvaron a Blaine de esa conversación tan incómoda. No es que no confiara en Stacy, pero su loca cuñada últimamente intentaba descubrir su vida sexual y eso no era agradable para él.
La fiesta de después del desfile fue divertida. Stacy estaba encantada por conocer a tantas modelos y tan atractivas. No era que pensara ser infiel, amaba demasiado a Katy. Sin embargo, eso no le impedía admirar la belleza de otras mujeres.
Blaine y Sam parecían pegados con cola. No había manera de separarlos y a nadie parecía importarle lo más mínimo. Muchos se habían acostumbrado a verlos juntos durante ese año y nadie siquiera se volvía para observarlos. Stacy se acercó a ellos con tres copas de champán.
– ¿Brindamos? – La rubia preguntó mientras les daba una a cada uno de ellos.
– ¿Por qué queréis que brindemos? – El moreno miró a los otros dos.
– Por el futuro éxito de mi esposo en Broadway. – El modelo aseguró.
– Por mi nuevo trabajo como niñera y mis clases en la universidad. – La menor comentó.
– Por mi maravillosa y perfecta familia. – El ojimiel exclamó.
Los tres juntaron sus copas, brindando por la vida que tenían. Su futuro se presentaba ante ellos lleno de esperanza y felicidad. Tendrían que luchar mucho todavía pero sabían que sólo debían tener paciencia, que todo llegaría. De momento, se conformaban con disfrutar la tranquilidad que tanto habían deseado. El camino había sido muy difícil, lleno de dudas y de problemas, pero no cambiarían ningún paso... Bueno, tal vez a Sam le gustaría cambiar algún momento en el que él hizo sufrir a su marido, pero era algo que no podía cambiar. Lo mejor que podía hacer era esforzarse para que esas situaciones no se volvieran a repetir. Mientras el matrimonio se amara, no habría nada que los pudiera separar.
