Gretel POV
Había intentado escaparme muchos días, casi todas las veces en vano, pues tuve que volver antes de ser descubierta en varias ocasiones. Por lo menos, nadie me había atrapado… Aún. Pero hoy día pude escapar y recorrer un poco la ciudad para buscar a mi hermana. Fui vestida de forma discreta para que nadie me reconociera, e incluso me puse un sombrero en la cabeza para cubrir todo mi cabello, que estaba apretado dentro del mismo sombrero. Unas gafas de sol venían incluidas. No podía preguntar por Melissa como mi hermana, pero sí podía fingir ser una niña curiosa. Generalmente me quedaba en las estaciones de buses cercanas, esperando a toparme con gente que también estuviera esperando, así tendría un buen pretexto para hablar, o mejor dicho, chismear. Se me presentó la primera oportunidad del día con una niña que parecía de mi edad esperando ahí mismo en el paradero.
-Disculpa, ¿se ha sabido algo de la princesa desaparecida?
-Al menos en las noticias no he oído nada –me contestó tranquilamente, pero algo me decía que era chismosa. O por lo menos, curiosa–. Pero bueno, ya sabes lo que se rumorea.
Verdaderamente estaba sorprendida con lo que había dicho la chica– Y… ¿Qué es lo que se rumorea? –Pregunté con más curiosidad que temor.
-¡Dónde has estado! Hay gente sospechando que el rey de Magnoland está detrás de todo esto. Incluyendo a su hijo.
-¿Carl? –Dije, al momento que recordé que debía hablar como si no lo conociera– Es decir, ¿el príncipe Carl? Qué extraño. Por lo que he visto no parece un mal chico. Para nada. ¿Cómo podría estar él involucrado en el secuestro de la princesa?
-A mí tampoco me parecía un mal tipo hace un par de años tal vez, ¿pero has visto al rey? Ese tipo me da miedo. Es raro. Obviamente, teniendo un padre así, cualquiera puede trastornarse –La chica al menos en ese sentido tenía la razón, quién no podría volverse loco con un padre así. Pero yo sabía que Carl no tenía absolutamente nada que ver con lo que había sucedido. Y acerca de su padre, no quería pensar nada. Aunque no podía ser… Carl me lo hubiera dicho, ¿no? Además, ya que él quiere tanto a mi hermana, no dejaría que le hicieran algo así. De todos modos, había algo que no me calzaba.
El mismo tipo de conversación surgió muchas veces con otras personas. Aunque tuve que cambiarme de paradero porque algunas personas podrían haber comenzado a sospechar el por qué no me subía a ningún autobús. Cuando ya estaba empezando a atardecer, se me había acabado el tiempo, debía volver a casa antes de que fuera de noche, porque la seguridad era más rigurosa por las noches. Gracias a mis hermanas logré entrar nuevamente, y seguir con la vida como si nada hubiera pasado.
Aunque me sentía muy incómoda sabiendo que entrar y salir de casa era tan sencillo, no para mí solamente, sino para cualquiera. Eso no era precisamente relajante. Cualquiera podría desatrancar la puerta de mi habitación en cualquier momento. Las aldabas de las puertas del castillo en general eran grandes y parecían irrompibles o inmunes a cualquier daño, pero yo no lo creía así.
Me reuní con mis hermanas en la habitación que todas compartíamos. Cerramos la puerta, a pesar de la desconfianza que yo sentía por esas mismas puertas con sus cerrojos. Cada vez que salía a investigar les contaba todas las novedades a mis hermanas, y esta vez, obviamente, no sería la excepción. Les conté todo de lo que me había enterado. Aunque ellas opinaron de Carl de forma diferente que yo. Ellas no apoyaban tanto a Carl como yo. Desconfiaban de él. No lo conocían lo suficientemente bien para saber que él no sería capaz de hacer algo tan malo, o ser parte de algo así. Yo estaba completamente segura de que él me habría dicho algo.
Pero para tranquilizar a mis hermanas y mostrarles que mi punto de vista era cierto, prometí comunicarme con Carl para averiguar qué sucedía. Y como yo no le agradaba, yo solamente podía pensar en una forma de hablar con él de un tema tan serio.
Melissa POV
-¿Saben qué, chicos? –Les pregunté a los chicos del callejón mientras estábamos comiendo un poco de comida que quedaba, la cual era verdaderamente escaza– No es tan terrible vivir aquí como pensaba. Al menos no he dormido tan mal.
La caja en la que tenía que estar durmiendo ahora era lo suficientemente grande para que yo pudiera estirarme sin terminar con dolores de espalda al día siguiente. No era nada cómoda, pero me servía. Y verdaderamente, no era tan malo vivir en el Callejón de los Huérfanos. No si tenías a alguien con quien hablar cuando quisieras. En cambio, si estuviera ahí mismo, pero sola, el aburrimiento se habría hecho insoportable. Y hablando de insoportable, últimamente había habido un calor infernal, así que nos la pasábamos casi todo el día en la sombra del callejón.
Y sin Kyra al mando, automáticamente los niños me dejaron a cargo, temporalmente. No tenía ningún inconveniente en ello. Yo tenía que preocuparme de ellos, y en realidad era fácil, como si no me hubiera criado en una familia numerosa siendo la mayor… Los niños del callejón me recordaban a mis hermanas. Lo que se sentía estar pendiente de ellas para que nadie ni nada les hiciera daño. Y ahora no podía estar con ellas para protegerlas, pero me había ido para poder mantenerlas a salvo así. Ésa era la manera de cómo yo tenía que cuidar de ellas, desde lejos.
Y ahora tenía una mayor cantidad de niños que cuidar, y también tenía que mantenerlos, lo cual obviamente era mucho más complicado que como cuando tenía que ocuparme de mis hermanitas. Cuando ni Kyra ni yo estuvimos presentes aquí, hubo mucho desorden en cómo se debían hacer las cosas, por lo que me enteré. Así que yo tenía que decirles a los chicos qué tareas hacer, quién descansaba a tal hora, quién vigilaba por las noches ciertos días, más que nada, hacer turnos. Los chicos eran muy obedientes y se portaban muy bien conmigo. Así que mientras ellos estaban en lo suyo, yo salía y tenía que conseguirles alimento, cualquier cosa que pudiera serútil. En ese preciso instante estaba revisando un enorme basurero de otro callejón cercano. Ya me estaba acostumbrando a revisar los basureros, el olor poco a poco se iba haciendo cada vez menos fétido, con el tiempo lograría acostumbrarme...
-¿Ya los perdimos? -Preguntó de pronto alguien de voz desconocida a quien no podía ver, pues estaba fuera del callejón, pero hablaba muy fuerte, como agotado también. Por precaución, inmediatamente me adentré en el basurero y cerré la tapa. Con tristeza me percaté de que la blusa que tenía puesta se desgarró en la esquina del contenedor de basura cuando entré.
-Creo que sí -respondió otra voz que jamás había oído, jadeando. Por estar escondida yo ya no pude ver nada-. Esta vez la policía sí que tardó en rendirse... Pero... Creo que lo logramos.
-¿Tienes la billetera?
-Claro.
-Bien. Yo me iré un par de calles al norte, nos vemos en la casa abandonada.
Escuché nuevamente los pasos de alguien corriendo, alejándose. Uno de los hombres se había ido, estaba completamente segura de eso. Levanté un poco la tapa del contenedor para ver qué sucedía. Vi al otro hombre que se había quedado sentado en el suelo, al borde del desmayo por el cansancio de todo correr. Tenía los ojos cerrados, descansando sólo por un par de segundos, y la billetera en la mano.
No podía desperdiciar esa oportunidad. Con el mayor silencio posible salí del contenedor de basura y busqué algo en el suelo para defenderme. Había un fierro oxidado, y lo tomé. Tenía que hacer todo muy rápido. Me acerqué al ladrón lista para quitarle la billetera y huir. No creí que fuera a reconocerme, pero por precauciones, yo traía desde hace días un pañuelo al cuello, que servía para tapar parte de mi rostro. Me acerqué... E inmediatamente el hombre abrió sus ojos. Intentó botarme, pero antes de que pudiera lograrlo, le di con el fierro cerca de la nuca. Perdió el conocimiento, pero yo sabía que despertaría, y tal vez pronto. Tomé la billetera y volví corriendo al Callejón de los Huérfanos.
Sophie POV
-Si tienes aunque sea un poco de sentido común, bajarás esos zapatos inmundos de mi mesa -Dije a punto de estallar de rabia, mientras intentaba masajear mi sien, intentando tranquilizarme. Si Rufino me escuchaba enojada, vendría inmediatamente a molestarme.
-Bueno, bueno, no es necesario que te molestes -dijo Patrick bajando sus pies de mi mesita-. Lindo collar, por cierto -se refería a mi collar ortopédico, decidí fingir que no oí eso-. Parece que no estás de humor... Pero tengo algo que te alegrará. Tengo una idea con respecto al dinero que vas a pagarme.
Cuando le ofrecí a Patrick ser mi compañero en el proyecto, sabía que tendría que sobornarlo para que aceptara convivir conmigo por un tiempo. El trato era que yo debía pagarle todos los días una cierta cantidad de dinero, la cual era muy provechosa para alguien como él por cierto, para que trabajara conmigo.
-¿Ah, sí?
-Sí. Mira, sé que no te agrado, y tú tampoco me agradas. Bueno, de eso se trata el proyecto que tienes que hacer... En fin. Para que nuestro tiempo de convivencia sea más divertido, se me ocurrió algo que podríamos hacer. No importa lo que hagamos, tenemos que divertirnos, o por lo menos no pelear. Si un día entero no peleamos ni discutimos, no me pagarás el dinero de ese día. ¿Qué te parece?
-Qué tonta tu idea -dije yo, dándome cuenta inteligentemente del error que había en todo su plan-. Sé que cuando acepte me fastidiarás todo el día para que pelee contigo, lo cual tendrías muy merecido por cierto, y así no perderás ningún día de paga. No soy tonta, Patrick.
-Me alegra saber eso, porque si no eres tonta, sabrás que no haré nada de lo que dices. No a propósito. Lo prometo.
-Mmm... De acuerdo. Lo haremos a tú modo. Pero no haremos nada por hoy, comenzaremos a trabajar mañana por la mañana -saqué mi billetera y le pagué a Patrick lo de ese día, porque yo ya me iba a acostar. Era temprano aún, pero no tenía ánimos de no hacer nada.
Tal vez mañana haríamos algo divertido. Aunque siendo nosotros personas tan diferentes, y yo siendo tan superior, no creo que tengamos gustos en común o una forma de divertirnos ambos. Pero tenía que pasar de curso, y solamente podía hacerlo haciendo el tonto proyecto.
De vuelta a mi habitación, puse el seguro y me acosté en mi cama rápidamente. No estaba de humor de hacer nada. Ni pensar nada. Porque generalmente, lo único en lo que pensaba era en Chester. En cómo lo extrañaba, en cómo lo odiaba, en cualquier cosa relacionada a él. ¿Y dónde estaría Chester ahora? No tenía idea. Y tenía que preocuparme en no interesarme por él. Él era parte del pasado ya, y tenía que concentrarme en mi futuro. Aunque no supiera de qué se tratara el futuro.
Podría juntarme con Daisy y Sasha más seguido. Ya no éramos las amigas de hacía años atrás, pero recuerdo haberme divertido mucho con ellas. El resto de esa tarde la aproveché enviándoles mensajes de texto, sin tener nada interesante que decir en realidad. Y mientras les escribía, aprovechaba de hacer algo muy importante. Últimamente me estuve deshaciendo de todas las pertenencias de Chester. En mi casa había una habitación específicamente para huéspedes, y luego se encontraba la habitación de Chester, que era exclusivamente de él, y nadie nunca la usó aparte de él. Prácticamente todo lo que había ahí había desaparecido. Fotografías, objetos, todo lo suyo yo misma lo había quitado. Habrían pasado un par de días de que dejé todas las cosas de ese traidor en bolsas y mandé a quemarlas. Y cuando lo hice, me sentí muy bien. Pero aún quedaban cosas de Chester esparcidas por toda la casa, también en mi habitación. Tenía álbumes de fotos llenos de imágenes suyas. Aproveché el resto del día de recortar cada fotografía donde saliera él, para luego dejar todos los pedazos sueltos en un recipiente de metal que tenía por ahí, y como las demás cosas de Chester, también les prendí fuego.
Patrick POV
Habían pasado ya solamente unos cuantos días desde que comencé a vivir en la casa de Sophie para el proyecto. Nada interesante ni inusual había ocurrido, y eso significaba que Sophie había discutido conmigo todos esos días, así que continué recibiendo mi paga diaria sin alteraciones. Ya era temprano, y junto a Rufino estábamos desayunando en la cocina. Era extraño vivir en una casa tan lujosa, no había salido de ahí desde que el proyecto había comenzado. No era necesario, no tenía que trabajar. Tenía todo para mantenerme ahí.
En respecto al collar, ahora siempre lo llevaba sobre mi ropa. Tenía que pensar en la remota posibilidad de que Sophie o Rufino revisaran mi mochila, quién sabe con qué motivo. Tal vez pensarían que les robé algo cuando algo en la casa hubiera desaparecido. No podía arriesgarme a eso.
Unos minutos más tarde Sophie bajó a la cocina. Rufino ya le había preparado el desayuno, lo que parecía ser una cosa de costumbre. Como siempre, Sophie me ignoró durante el desayuno hasta que terminó rápidamente y se percató de mi presencia. Y si eso ocurría, era porque era hora de trabajar en el proyecto.
Se suponía que los alumnos debían entrevistar seguidamente a sus compañeros, y descubrir por qué son desagradables para la persona. Las entrevistas con Sophie eran diarias y cortas. Y era hora de hacer la entrevista de ese día. Sophie había bajado con un cuaderno y un lápiz, dispuesta a anotar cualquier registro para su trabajo. No eran muchas preguntas las que hacía en la entrevista, pero generalmente se trataban de mostrar situaciones inventadas donde cada uno debía contestar qué haría. Creo que eso se hacía para mostrar la diferente manera de pensar de cada uno.
-Empecemos con la entrevista de hoy -dijo Sophie viendo su cuaderno, teniendo anotadas las preguntas. Ella tenía que inventarlas, aunque obviamente la maestra les había dado un par de ejemplos para inspirarse al momento de hacer las preguntas-. Imagina que vas a una oficina a hacer un trámite, y el edificio empieza a incendiarse. Todos logran escapar, incluyéndote, pero luego te das cuenta de que queda alguien atrapado adentro. ¿Qué haces?
-Lo voy a buscar -contesté, y luego Sophie dijo estar en desacuerdo conmigo, ella hubiera dejado morir a la persona atrapada.
-No me interpretes mal, digo, no lo conozco, no me importa. De todos modos tal vez alguien más lo rescate. Siguiente pregunta... Encuentras dinero arrojado en el suelo, ves alrededor y no tienes forma de saber de quién es. ¿Qué harías?
-Recogerlo y quedármelo.
-Muy bien. La última pregunta de hoy. Si pudieras elegir cómo morir, ¿de qué forma sería?
-Mmm... No lo sé. Creo que anciano y feliz. Habiendo vivido todo lo que tuve que vivir.
-A mí no me gustaría así. Yo quiero morir joven y bonita, como soy ahora. Pero no quiero morir lentamente, sufriendo. Tiene que ser rápido, y no tiene que arruinar mi rostro para el funeral.
-Eh... Interesante -no se me hubiera ocurrido morir así. Definitivamente no estaba dentro de mis planes. Siempre las preguntas eran así, ya me había acostumbrado. Pero a lo que no me había acostumbrado del todo era a quedarme encerrado en esa casa. A pesar de tener un gran patio, me sentía encerrado ahí. Quería salir... Pero tenía que ser a un lugar al que Sophie también estuviera dispuesta a ir. Luego de conversar un buen rato con ella, no logramos llegar a nada. Ninguno de nosotros podía encontrar un lugar donde ambos podríamos ir. La conversación rápidamente se tornó en una discusión, y Sophie empezó a levantar la voz tan fuerte que Rufino volvió a la cocina, y luego de enterarse del problema, él mismo escogió un lugar para que Sophie y yo pudiéramos ir; a ninguna parte en específico, solo a pasear. Rufino lo dijo con la mayor sabiduría posible capaz de él, como si nos hubiera dado el consejo más importante por el resto de nuestras vidas. Así que Sophie y yo fuimos a caminar por ahí, sin un rumbo fijo, hasta que Sophie quiso ir a visitar a sus amigas, y como yo no tenía nada más que hacer por el momento, acepté a ir y la acompañé durante el camino.
Melissa POV
Los días habían pasado muy lentos... Y aburridos. Pensé que los pequeños podrían soportar un tiempo solos, ya que quería ir a caminar por ahí. O mejor dicho, ir a la casa de Sasha. Se suponía que yo debería estar alojándome ahí... Pero hace días que no iba ahí. A dormir me refiero, sí había ido a visitar a Sasha últimamente. Ella sabía que yo iba y venía, no debía por qué preocuparse si una noche no volvía, sería normal. Ella sabía que tenía que cuidar a los chicos. Pero ahora yo iba a visitar a Sasha para ir a buscar mis cosas. Ella había sido muy amable conmigo al acogerme en su casa, pero no quería seguir aprovechándome de esa oportunidad. Sasha y sus padres lo entenderían.
Cuando estaba a pocas cuadras de llegar el cielo se nubló e iba a empezar a llover. Para no resfriarme tendría que quedarme en casa de Sasha hasta que la próxima llovizna terminara, pero algo me decía que no tardaría mucho en comenzar ni en terminé. Cuando toqué el timbre la madre de Sasha me abrió la puerta, y tan atenta como siempre, me invitó a pasar y a comer. Sasha estaba tomando once, así que la acompañé y le dije la razón por la que fui. Ella aceptó y seguimos conversando mientras comíamos, hasta que de pronto Sasha recibió un mensaje, lo cual no era lo sospechoso, pues lo realmente extraño fue la cara que puso Sasha.
El rostro de Sasha mostraba una sensación incómoda, de miedo, de algo que no quería que pasara- Amiga, ¿estás bien?
-Sophie quiere venir a verme -dijo ella aún mirando su teléfono-. Ella no conoce mi casa, ni sabe dónde vivo, pero no quiero decirle. Me... avergüenza.
-¿Qué te puede avergonzar? -Pregunté yo sorprendida. Sasha no tenía nada de qué avergonzarse. Yo la conocía.
-Es que no entiendes… Sophie vive en una mansión, y Daisy en una casa de lujo, y yo vivo en esto. No es una casa fea ni pequeña, pero no es lo mismo. Nunca dejé que supieran dónde vivía para que no me encontraran. Sé que se reirán de mi casa, especialmente Sophie. Y no sé si a Sophie le agraden mis padres. Les gritaría o algo así, los trataría como ella trata a su tío. Y… No quiero que haga que mis papás se sientan mal. Ellos no lo merecen. Además, ahora me criticaría por estar con Connor por un pacto… Es una larga historia que no vale la pena contar. Pero también me siento mal por tener que evitar la verdad todo el tiempo -dijo ella derrotada.
-Ah… Pues, yo creo que deberías enfrentar ese problema ahora mismo, dejar de posponerlo. Y no te preocupes, yo me esconderé por ahí para que Sophie no me vea. Así no discutirá conmigo y podrán conversar de… ¿Para qué viene?
-En realidad no tengo idea, pero parecía insistente en su mensaje.
En la comida los padres de Sasha se unieron y ella les explicó todo. Ellos eran muy comprensivos, y yo estaba segura que ya sabiendo los tíos a qué se enfrentaban, podrían lograrlo sin ser denigrados por Sophie, y Sasha no se sentiría mal consigo misma.
Cuando el timbre sonó Sasha rápidamente actuó -¡Melly escóndete ahora! Yo te aviso cuando se vaya-. Subí las escaleras al segundo piso y pensé esconderme en la habitación de Sasha, pero luego tal vez ella y Sophie irían ahí. No iba a esconderme en el baño pues todos irían ahí, y menos iba a entrar a la habitación de los padres de Sasha, no podía irrumpir así. Estaba desesperada por encontrar una forma de esconderme, porque ya no podía volver a bajar, me verían. Hasta que mi vista se topó con el techo del pasillo. Había una entrada al entretecho.
